TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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L A C O N T R A - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 24 Feb, 2019 2:49 am

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Celia Villalobos esgrimiendo el símbolo del feminismo.


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CELIA TERREMOTO
NACIDA ROJA




El compañero Juanma Lamet recogia días atrás una frase de un ex ministro del PP que había dicho: «Ha comenzado el éxodo del sorayismo, un éxodo interior». La frase no sólo es un presagio de melancolía. También es un ejemplo de elocuencia. Entre los afectados por el desahucio está Celia Villalobos, con 30 años de currículo a las espaldas (ministra, vicepresidenta del Congreso, diputada, eurodiputada, alcaldesa de Málaga, etc.), 30 años que pueden ser arrojados por la borda. Esta semana de enredos amorosos y ruido de colchones, Villalobos se ha asomado a la actualidad para proclamar su futuro inmediato: el fin de su carrera política.

Celia se va cinco minutos antes de que la echen. Es una estrategia propia de gente lista y poco acostumbrada a las derrotas. La ex alcaldesa sospecha que no habrá sitio para ella en las listas, de ahí que haya decidido quitarse de en medio. Estos cambios en las jefaturas siempre dejan un reguero de víctimas. Sobre todo, de mujeres. Celia es una mujer activa y no se quedará mano sobre mano viendo como suben los nietos. Siempre se ha crecido en la dificultad y ahora no será menos. Antes de llegar a la política ya era funcionaria, y antes de ser funcionaria ya trabajaba en una peletería.

QUIÉN: CELIA VILLALOBOS. MOTIVO: ANUNCIA SU ABANDONO DE LA POLÍTICA DESPUÉS DE 30 AÑOS AL FRENTE DE TODO TIPO DE CARGOS. OPORTUNIDAD: SE MARCHA ANTES DE QUE LA ECHEN DESPUÉS DE DECLARARSE ‘SORAYISTA’.

Todos los hits que nos ha deparado el paso de Celia por el PP no son sino expresiones de su faceta de mujer todoterreno, capaz de hacer muchas cosas a la vez (incluyendo el juego del Frozen para hacer frente a las tediosas tardes del Congreso). Aunque no lo parezca, Celia fue de niña a un colegio de monjas jesuitinas, que seguramente serían monjitas de la rama de los jesuitas. Ya entonces Celia tenía fama de rebelde. Y si no pudieron con ella las jesuitinas, peor lo iba a tener Pablo Casado.

Todo empezó el día que Villalobos apostó por Soraya en las primarias. Lo volvería a hacer, porque ella es así de echada para delante, pero hay que asumir las consecuencias. En este caso, los leales a Pablo exigieron que su fidelidad fuera recompensada debidamente, y en esas andamos. Celia piensa que no es necesario esperar a la confección de las listas para saber que ella será apeada. En política estas cosas se pagan y Celia no es una excepción. Las consecuencias de la falta de sintonía con Pablo Casado, Villalobos ya las había notado en el Congreso en el que resultó elegido secretario general. Aquel día, en los pasillos, Celia comentó: «De Casado no podría afirmarlo, pero la mayoría de su entorno es de extrema derecha: fijo».

Cierto es que la cúpula de Génova ha tenido un gesto compasivo con los sorayistas, a quienes ha conminado a esperar (sentados) por si suena la flauta, que no sonará. Pero Celia no necesita ser consolada con paños calientes. ¡Qué le van a decir que ella no sepa! Lleva muchos años en el partido y conoce el percal. La política siempre se repite, y Celia ha visto pasar a tres presidentes del PP (contando a Fraga, cuatro) y lo tiene todo muy visto. A estas alturas no cree en milagros. Es verdad que con el nuevo PP tiene muchas reservas. No lo dice, pero se nota. A mucha gente no se la ve venir, en cambio todo el mundo sabe por dónde respira Celia. Hasta los españoles de a pie lo saben.

Ella es la conciencia social del partido. Se ausentó cuando la votación de la ampliación del aborto para no dar el cante y más tarde, en tiempos de Zapatero, cuando se votó el matrimonio homosexual. Una chulería que le costó una sanción del partido. Y es que Celia Villalobos es homologable a cualquier mujer del PSOE. Yo misma he dudado muchas veces si era del PP o del PSOE, y no por falta de memoria sino porque su tufillo progre inducía a la confusión.

Descarada, combativa, chula y sin pelos en la lengua, Villalobos siempre ha mostrado su carácter. Quizás le falta cierto don para el matiz. Entre los hits que ha hecho célebres hay uno que ha sido muy criticado. Fue en febrero de 2011. Aquel día Celia rompió la pana cuando, en una reunión de la junta de portavoces, tocó hablar de la contratación de discapacitados para trabajar en el Congreso y Celia, haciéndose la graciosa, dijo: «Bueno, ahora pasamos al capítulo de los tontitos». Realmente no tenía ninguna gracia.

Matices aparte, Villalobos es una mujer a la que hace un cuarto de siglo ya definían como feminista, abortista, agnóstica y tertuliana. Puede que los años y los hijos hayan contribuido a suavizar algunas aristas, pero en líneas generales sigue fiel a sus esencias de juventud, cuando frecuentaba un grupo de inspiración maoísta y se comía el mundo en dos zancadas.

Entonces ya había descubierto a Pedro Arriola, un sevillano que estudiaba Económicas en Málaga. Pedro recuerda que se conocieron practicando deporte. Ella jugaba al balonmano y él hacía atletismo. Les presentó un entrenador que era amigo común y al poco empezaron a salir. No fueron dos novios convencionales, y tampoco dos cónyuges dóciles. Se casaron por la Iglesia porque no había más remedio. Con Franco vivo, si querías casarte por lo criminal tenías que abjurar, y a ellos no les apetecía complicarse la vida. No llevaban trajes de novios ni siguieron los protocolos de una boda al uso. Se vistieron de domingo, y fuera. Tanta fijación tenían por alejar el fantasma del tul ilusión y las flores blancas que terminaron por olvidarse de la boda civil, lo que más les interesaba.

Cayeron en la cuenta del olvido pasada una semana y hubo que correr para deshacer el entuerto. Celia y Pedro se ríen ahora cuando relatan los pormenores de su boda progre. «Teníamos una espina clavada y con nuestros hijos nos la hemos quitado. ¡Para ellos hemos hecho auténticos bodones!».

Sus inicios matrimoniales no fueron de manual, ni siquiera de reportaje de Telva (eso, para Josemari y Botella). Celia ya apuntaba entonces modales de mariquilla terremoto y hacía varias cosas a la vez: la casa, los niños, el sindicato, etc. Siempre ha sido muy dispuesta. De rompe y rasga, que decían los clásicos.

En sus cinco años de alcaldesa siempre vivió alejada de la familia. Ella estaba en Málaga y Pedro se quedó en Madrid con los hijos, aunque los fines de semana juntaban los planes. Los hijos se quedaban en Madrid, y Pedro cruzaba Despeñaperros y se plantaba en Málaga para visitar a Celia. Como a Celia no le gustaba vivir sola, trató de convencer a su hijo, el menor, para que se fuera con ella, pero no tragó. Ahora, con este nuevo paso, a Celia se le presenta un plan B en el que puede encontrar la cara oculta de la felicidad. Quién sabe. A lo mejor Celia rescata de la memoria genética el arte de hacer bolillos.


EL MUNDO / CRÓNICA/ DOMINGO 24 DE FEBRERO DE 2019

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L A C O N T R A - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 03 Mar, 2019 3:23 am

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Retrato suyo que el propio torero de Olot colgó en sus redes sociales.


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ABEL ROBLES
LA RECONQUISTA DEL TORERO CATALÁN




En esta época del año, con más o menos algazaras y críticas, vuelven los toros a los cosos. Dicho sea con una cadencia verbal menos ortodoxa: vuelven a volver. Entre medias han pasado cosas. Unas veces ha sido la política, que se pone estupenda y castiga a los taurinos, y otras la justicia, que desempolva leyes para sentenciar que la tauromaquia forma parte de nuestro patrimonio cultural y, por tanto, hay que apoyarla.

No todo el mundo está de acuerdo con semejantes premisas y, aunque la llamada fiesta nacional acusa últimamente un dolorido sentimiento de derrota, todavía no se ha dicho la última palabra. Los magistrados del Constitucional no parecen ir en la misma dirección que el pueblo soberano, tan sensible a la manipulación política. Pero, como dicen los clásicos, el tiempo siempre pone las cosas en su sitio, si bien la historia las vuelve a quitar.

QUIÉN ES: ABEL ROBLES, 29 AÑOS, NACIDO EN OLOT, GERONA. SU PROYECTO: RECUPARAR LAS CORRIDAS DE TOROS EN CATALUÑA. SU PROBLEMA: LA BARCELONA PROFUNDA HA DECIDIDO EMPRENDER ACCIONES LEGALES PARA FRENAR SU IDEA.

Hoy quiero hablar de Abel Robles, torero de finas hechuras, natural de Olot, la segunda plaza más antigua de España (1859). Para este hombre, la prohibición de ofrecer espectáculos taurinos (extensiva a toda Cataluña) le ha servido de acicate para reforzar su lucha: «El toro no es catalán ni español. El toro es toro y tiene derecho a existir».

Olot se encabrona ante una negativa fruto de la incoherencia política. En Cataluña han existido toros desde muy antiguo. No sólo en Olot, sino también en Vic, Manlleu, Cardona, San Feliu de Guixols, Figueras… Y también en Barcelona, donde hubo tres plazas de toros, tres, dando testimonio de tradición inquebrantable. Ahora sólo queda una plaza, la Monumental, de corte bizantino, que se consuela montando espectáculos deportivos y falsos números de circo.

Paco March, que fue crítico taurino de La Vanguardia además de «rojo, catalán, esplaista y culé», según reza en su Twitter, se complace en recordar a los catalanes que presumen de no haber visto un toro ni por el forro (cultureta), «que Barcelona siempre ha sido más taurina y apasionada que Madrid». Y para muestra, este dato: la primera corrida de toros celebrada en Barcelona tuvo lugar en 1387, aunque ya antes, Alfonso X el sabio había dado ejemplo de ser un gran aficionado a la fiesta.

Volviendo a Olot, capital de La Garrotxa y al novillero Abel Robles, que se ha propuesto devolver los toros a las plazas catalanas, el chico insiste: «Mi sueño es torear en Olot porque ahí están mis raíces y en su plaza aprendí las suertes taurinas. Tengo derecho a perseguir esa ilusión hasta verla realizada. Olot no es cualquier plaza. Es la plaza de mis sueños».

El novillero saca fuerzas para hacer frente a una contrariedad que desde hace tiempo martillea en su cabeza como un tambor. Y es que en La Garrotxa a diario tienen lugar cientos de sacrificios de animales, quizás miles. Las industrias cárnicas de la zona hacen aquí su agosto, pero a la hora de los reproches sólo existe el toro de lidia.

Proyecto Olot se llama la iniciativa que impulsó Abel Robles para devolver la vida (o mejor, la muerte) a la plaza de su pueblo. Le acompañan en esta aventura la Fundación del Toro de Lidia, la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña y la Asociación de Criadores del Toro Bravo de las tierras del Ebro. Se han puesto todos en marcha, con Abel a la cabeza, y están convencidos de que lograrán su objetivo. El momento es decisivo. Mientras tanto, Robles permanece en San Sebastián de los Reyes, su campamento base. «Yo no huí de Olot, pero si pretendo dedicarme a esta profesión, necesito rodearme de ganaderías y arroparme con gente del ambiente».

Hoy, Abel habla de Villena, la plaza alicantina que es motivo de esperanza. Villena podría obtener en un tiempo no demasiado lejano el permiso para ofrecer toros en su plaza, ahora cerrada. En Villena la sentencia obligaba al Ayuntamiento a promover las corridas de toros y darles apoyo, cumpliendo así lo establecido con el patrimonio cultural y creando jurisprudencia, con lo que también Olot podría acogerse a ella.

Ya es casualidad que la Cataluña profunda (Vic, Manlleu, Cardona, Olot, etc.) haya decidido emprender acciones legales con el Proyecto Olot, un reto que podría dar la campanada. Hay quien cree que los catalanes no van más allá del senderismo o la espeleología pero es mentira. En el sur de Francia también existe gran afición taurina (¿a quien no le suenan las arenas romanas de Nimes?) y los taurinos aprovechan cualquier ocasión para recordarles a los parisinos que no saben lo que se pierden.

En tiempos, Cataluña estuvo sembrada de plazas que se llenaban hasta la bandera. En las fotos que se conservan, aparecen los señores trajeados y con sombrero, casi como si fueran a la ópera. La plaza de toros de Vic, concretamente, tenía la curiosidad de haber sido edificada junto a la vía del tren, facilitando así el transporte de las reses. En Olot, la afición fue más allá. Hubo un matador local que toreó a finales de los 50 y se hizo acreedor de un pasodoble: «Joaquin soy El Nardo», le decían. Parece un chiste pero no lo es. Así se le presentaba por escrito, con cierta confusión gramatical, pero existen pruebas de su buen hacer taurino. Hoy, «Joaquín soy El Nardo», tiene 86 años y sigue en Olot contando batallitas. Se puede ver su nombre en algún viejo cartel, así como videos de orquestinas locales cantando el pasodoble dedicado en las fiestas mayores del pueblo. El Nardo toreó a finales de los 50 y se hizo acreedor de un pasodoble que suena marchoso y arrastrado como todos los pasodobles.

El Nardo es una reliquia que merece pasar a la historia, aunque algunos jamás hayan oído pronunciar su nombre. La verdad es que, si no hay plazas, no hay recuerdos. Muchas de las plazas de toros catalanas fueron demolidas en su día para construir bloques de apartamentos.

Los aficionados saben que los ayuntamientos son implacables y ponen trabas a la programación de espectáculos taurinos, pero las autoridades municipales también saben que los recursos son fáciles de ganar cuando se obstaculizan las muestras del patrimonio cultural. Todo esto y mucho más lo sabe Abel Robles, natural de Olot, un lugar donde la geografía húmeda del paisaje convive con la tierra volcánica (la plaza de toros está al pie de un volcán) y las líneas nacidas del estudio de arquitectura RCR, donde trabajan tres genios de la disciplina que obtuvieron en 2017 el premio Pritzker, conocido como popularmente como el Nobel de arquitectura.

Olot es la mezcla sabia de todos estos elementos: la tierra y el aire, la cultura y la contracultura, Caín y Abel, los toros y la vaca sinforosa.


EL MUNDO / CRÓNICA/ DOMINGO 3 DE MARZO DE 2019

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L A C O N T R A - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 10 Mar, 2019 3:20 am

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Ramos durante el Madrid-Barcelona de Liga del 2 de marzo.


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SR4, SACANDO PECHO
EL ÍDOLO TUNEADO




Si no lo digo reviento: lo mejor de Sergio Ramos es Pilar Rubio. Espero que me comprendan. No está de más que por una vez invoque la belleza de una señora sin hacerme la estrecha por ello. Lo digo porque así lo dicta mi real gana. A las mujeres demasiado guapas se les suele pedir que paguen por su guapura con un cociente intelectual alto o un currículo a lo madame Curie, y eso no es justo.

Dado pues que el martes pasado el Real Madrid tropezó con el Ajax y que con tan infeliz pretexto Sergio Ramos sufrió las iras de Florentino, tomo yo la libertad que me otorgan Valladolid y el Pisuerga para sumarme al carro de las críticas fáciles. Espero que Ramos no me lo tenga en cuenta, pero su figura es muy golosa, como golosas son sus macetas craneales y sus fantasías epidérmicas en tecnicolor. Puesto que además no pienso meterme con Solari (prodigio de sensatez y buena educación, como Valdano) y doy por buenas las ideas que me inspira el defensa central, portento de futbolista/torero que ha encontrado su olimpo en el palco tuneado de los jugadores, donde descansan los ídolos cuando se les suben los humos a la cabeza.

QUIÉN ES: ASERGIO RAMOS, SEVILLANO, 32 AÑOS. SU PROBLEMA: EL REAL MADRID, EQUIPO DEL QUE ES CAPITÁN, APEADO DE LAS PRINCIPALES COMPETICIONES. ENFRENTADO: A FLORENTINO EN LOS VESTUARIOS, TRAS PERDER CON EL AJAX

El día que Sergio Ramos llegó al Real Madrid, estaba ya harto de ver a sus predecesores montando el número con ataques de divismo continuados. Acababa de pasar a la historia la famosa quinta del buitre, apodo con el que Julio César Iglesias (periodista de querencia merengue) bautizó a la pandilla formada por Butragueño, Pardeza, MartÍn Vázquez, Manolo Sanchís y José Miguel González, alias Michel, una generación de futbolistas que mantuvo para el equipo el récord de tiempo invicto.

Precisamente en aquella época tuve yo ocasión de entrevistar a Butragueño, grande entre los grandes, y escuchar algunas de sus confesiones. Butragueño tenía fama de chico formal, y no llegaba al entrenamiento conduciendo cada día un coche de alta gama. Su discreción era proverbial. El propio Emilio, aunque estaba imbuido de timidez, tenía largas conversaciones con los compañeros de plantilla en las que no perdía ocasión de aconsejarles que ahorraran para invertir en ladrillo. Así era él y así se lo hacía saber a los demás. Claro que eran otros tiempos. Comparados con los futbolistas galácticos que habrían de venir enseguida, aquellos chavales de la quinta eran modélicos.

Todavía quedaba lejos el Madrid de las 13 copas de Europa, pero se estaba gestando, con los consiguientes altibajos. Es muy difícil sobrellevar una crisis de liderazgo cuando uno está acostumbrado a vivir en las nubes. Durante las épocas de transición, mientras se jubila una generación de futbolistas y aparece otra nueva, suelen producirse estas sacudidas vertiginosas. Los hombres del fútbol no están hechos de la fibra de los héroes. Su talón de Aquiles es demasiado vulnerable. Destacan como futbolistas, pero difícilmente saben mantener el equilibrio como hombres. A menudo el éxito les hace perder pie, y no es extraño verlos rodeados de palmeros que se ofrecen a llevarles los negocios.

La tentación es muy fuerte en el fútbol. Los ases tienen fácil acceso al dinero, se casan pronto y aspiran a llevar la buena vida que otros llevaron antes. En este sentido, futbolistas como Cristiano Ronaldo o Beckham no han sido nada ejemplares, de ahí que algunos se hayan arruinado intentando emularlos.

Los galácticos no sólo hacían ostentación de poderío. También presumían de licenciosos y estupendos, iban siempre rodeados de misses, eran los dueños de la noche y salían en las revistas del couché envueltos en escándalos. Los más problemáticos eran siempre los brasileños, muchachos forjados en la calle que no tenían ni idea de gestionar sus pequeñas fortunas. En las plantillas de los grandes equipos se los rifaban, pero duraban poco porque eran indisciplinados y cada dos por tres les ponían falta. No me extraña. Los brasileños siempre han tenido una especial habilidad para irse por las noches de discotecas y quedarse dormidos a la mañana siguiente. Eran hombres idolatrados que se movían rodeados siempre de una corte de mujeres hermosas que soñaban con cazarlos a lazo y darles hijos. Sigue ocurriendo así. A los futbolistas les gusta llevar un pibón al lado, comprarse toneladas de ropa de marca y cambiar de coche como de camisa.

Sergio Ramos nació en Camas (Sevilla) en 1986. De habérselo propuesto habría podido cursar Económicas y hacer un máster de ocasión, pero no se lo propuso y salió ganando. A cambio le daba muy bien al balón y su familia vio el cielo abierto. En realidad todos los que llegaban al Real Madrid sabían darle al balón, pero sólo unos pocos le sacaban provecho. Reconozcamos que SR4 tuvo unos comienzos muy atinados. No es que fuera Einstein, pero sabía moverse por el césped con inteligencia, era de natural simpático y su familia ejercía sobre él un estrecho placaje.

Hubo otro futbolista que llegó al Madrid antes que Sergio, pero descubrió el bingo y ya no hubo manera de hacer carrera de él. Años después, la alcaldesa de su ciudad natal me contó que lo tenía medio acogido en los servicios sociales porque se había fundido hasta la calderilla.

Sergio Ramos jugó en las categorías filiales del Sevilla y debutó pronto en Primera, pero la prisa pudo con él y en 2005 ya estaba en el Real Madrid. Allí jugaban entonces Beckam, Zidane, Roberto Carlos, Raúl y Ronaldo, de la pléyade de los galácticos, que no alcanzaron ni a mirarlo por encima del hombro. Normal. Sergio apenas tenía 19 años.

Las fotos de la época muestran a un Sergio de nariz aguileña y pómulos angulosos, con la melena lacia sujeta a la frente por una cinta. Parecía un indio cheroki. Su aspecto, unido a cierta tosquedad de modales y su afición por decorarse, hicieron de él un hombre poco atractivo. Decidió entonces operarse la nariz, y después cortarse el pelo y tatuarse el cuerpo. Cada semana salía al campo con alguna excentricidad distinta. Era una versión nueva de Guti, aquel rubiales que volcaba sus ideas en el pelo. En realidad las ideas no eran suyas, sino del peluquero, pero Guti lo animaba a coronar el Tourmalet de la creatividad, y tan contento. Con Ramos ocurrió lo mismo. Ya que no podía usar ropa de colores en su vida deportiva, todo se lo llevaba a la cabeza. En la última etapa se ha apuntado a la maceta craneal, la moda del pelo/alfombra en la parte superior de la cabeza, un peinado espantoso que se hacen los que no saben qué hacerse.

Respecto a los tatuajes de SR4, todos tienen un motivo. Unos están dedicados a la mujer, otros a sus hijos, a sus padres, etc. Los hay típicamente carcelarios, con vírgenes, cristos y amor de madre. No pasa un trimestre sin que se haga una chorradita nueva en alguna esquina de su cuerpo, pero apenas le quedan huecos libres. Pensándolo bien, debería dibujarse a Florentino en el ombligo. «Amor de Floren», podría escribir con caligrafía inglesa. Sería una buena forma de hacer las paces.


EL MUNDO / CRÓNICA/ DOMINGO 10 DE MARZO DE 2019

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L A C O N T R A - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 17 Mar, 2019 2:58 am

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Irene Montero se dirige a los militantes de Podemos.


L A C O N T R A / CARMEN RIGALT

‘EVITA’ MONTERO
EL FUTURO QUE VIENE




Desde que tiene dos hijos y medio, Irene Montero es otra. Más fuerte que Pablo, más brava, más entera. Y más radiante. En cuanto a él, se diría que estos meses de baja paternal han sido como una experiencia religiosa. Mientras Leo y Manuel le chupaban la sangre, Irene iba creciendo fuerte como un roble. Le sobra savia.

Lista como el hambre, ella no profiere ante Pablo ni una sola queja. No es el modelo de mujer que llaman geisha, pero Pablo ha depositado su confianza en ella y ella está dispuesta a complacerlo. Qué menos. Pablo supo desde el primer momento que Irene llegaría lejos. Y era verdad. Aún no ha llegado a ningún lado, pero todo es cuestión de echarle tiempo. Llegará.

QUIÉN: IRENE MONTERO, LA PORTAVOZ DE PODEMOS EN EL CONGRESO. SU FUERZA: LOS HIJOS LA HAN HECHO MÁS PODEROSA. ESTÁ LLAMADA A RESISTIR. LA PERSPECTIVA: SUSTITUIR A IGLESIAS AL FRENTE DE LA FORMACIÓN MORADA

Pocos recuerdan ya el momento en que Pablo la puso donde Errejón y a Errejón lo mandó al gallinero. El cambio ni se notó. A eso hay que añadir que Irene es como la mujer fuerte de la Biblia: todo lo aguanta, parece hecha de acero. Pablo, en cambio, da la impresión de ser más vulnerable e inseguro. Todo lo piensa muchas veces. Mira que le dio vueltas a la paternidad. La gente tiene hijos porque no lo piensa. Si lo pensara no los tendría. En el caso de Pablo Iglesias ocurrió además que la política se había convertido en una idea obsesiva y hasta excluyente.

La política es mezquina y no deja tiempo para la familia. Pablo e Irene no están dispuestos a eso, por eso le daban tantas vueltas. Y por eso compraron Villa Tinaja, el nombre con el que los chistosos bautizaron la casa de Galapagar. Realmente, esa compra marcó un punto de inflexión en la trayectoria política de la pareja. Sobre todo en la de Pablo. Para él fue una apuesta personal. Sabía que el partido había tocado techo y que él nunca sería presidente de Gobierno. Era pues el momento de dedicarse a la familia y endosarle a la militancia la «hipoteca moral» (Errejon dixit) de la operación inmobiliaria.

Había empezado la desbandada, y Pablo, más que nunca, estaba obsesionado por darle calidad de vida a la familia, o lo que es lo mismo, ese lujo pequeño burgués que los psiquiatras llaman felicidad. Muchos opinan que, de haber continuado al frente de su proyecto, no se habría embarcado en la aventura de la casa. Ahí se llegó por los hijos.

Esto es distinto. Ahora Pablo ha pasado de ser un líder revolucionario a un baby brother con el perfil de Irene cada vez más politizado. No es la primera vez que Iglesias la señala con la mirada cuando habla del futuro de la formación. Con la hija que está en camino vuelve la psicosis de las bajas maternales y paternales, que ya no conducirán a ningún equívoco porque están bien claras. Aunque Pablo e Irene cogen en parte sus bajas por solidaridad con la clase trabajadora, ellos no son trabajadores por cuenta ajena, como ya apuntó Ana Pastor en su momento. Ellos lo hacían por dar ejemplo de solidaridad y buenrollismo de una pareja que se quiere.

Con la nueva hija en camino, los Iglesias Montero perfilan su estatus laboral, al menos de puertas adentro. Tendrían que cambiar mucho las cosas para que Pablo diera marcha atrás en sus decisiones. Prácticamente él ya había ungido a Irene como heredera y, aunque el estrepitoso cartel del regreso del líder pudiera sugerir un súbito cambio de planes, quienes conocen bien a Iglesias aseguran que nunca volverá al cien por cien.

Irene no se preocupa tanto. Es más fuerte y lleva menos camino recorrido. Los 10 años que le separan de Pablo le proporcionan un ímpetu que a él le falta. Curtida por sus años de militancia comunista, está llamada a resistir. En su puesto, ha demostrado ser una chica inteligente y voluntariosa que llega siempre al Congreso con los deberes hechos, quizás como retrospectivo homenaje al padre que no la vio triunfar del todo porque la muerte se lo llevó de un zarpazo.

Tiene la sonrisa cosida al rostro y la oratoria siempre a punto: habla por los codos, con la cadencia monocorde de una opositora a notarías. Con ella, Pablo fue muy rápido. No se si procede hablar de amor fou, pero era la chica ideal para sus planes. Enérgica, expresiva, sociable. Está a todo. A los biberones y el Twitter, al apiretal y el canutazo, al amor y a la vida. Ella lo resume así: «Político de profesión, psicóloga, feminista, madre».

Ajena a los ambientes universitarios en los que se movía Pablo Iglesias, no estuvo presente en el momento fundacional de Podemos. Su caída del caballo data de 2014, cuando fue candidata al Consejo Ciudadano. Un año después, Pablo ya ponía la mano en el fuego por Irene, a la que había empezado a mirar con ojitos de cordero.

La historia de Podemos, en estos años, ha vivido bastantes convulsiones, todas parecidas a las que sacudieron el epicentro de la bicefalia Iglesias/Errejón. Aparte estaban los motivos personales, que incidieron con los políticos. Pablo había roto con Tania y se unió a Irene. Errejón rompía cada cierto tiempo con Rita Maestre, la portavoz de Carmena. Por su parte, Ramón Espinar, con merecida fama de mujeriego, sentaba la cabeza con la compañera Lucía Martinez Quiroga, la madre de su hijo.

El ejemplo de la paternidad del jefe puso los dientes largos a muchos. Ahora, a un mes y pico de las elecciones generales, la gente de Podemos aparece diluida, cuando no espantada. Sus vidas personales han seguido los pasos de Irene y Pablo. Es el caso de Espinar, que salió por pies de la Asamblea de Madrid. La mañana que fue a devolver el acta de diputado, cuentan que Ramón llevaba un bebé de meses en brazos. (¡Cuánto había cambiado el chico de los recados de Pablo!). Tania Sánchez espera ahora un hijo de su pareja, David Campo, asesor de Podemos. Ella no sólo prepara pañales. También organiza su futuro politico en Más Madrid, de cuyas listas formará parte.

Que se sepa, Errejón no tiene novia. O la tiene, pero no la enseña. Con Rita Maestre rompió en una de sus idas y venidas. Ahora Rita está casada con Manuel Guedán, escritor y editor. Ya han empezado los rumores de embarazo.

Irene y Pablo son ejemplo constante para los militantes de su formación. Ahora sólo falta por confirmar si Irene se convertirá en número uno de UP. Aunque a lo mejor se montan una alternancia a lo Kirchner. A Irene no le pega mucho, pero si es por amor, capaz la veo de hacerse pasar por Evita.


EL MUNDO / CRÓNICA/ DOMINGO 17 DE MARZO DE 2019




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