HABLEMOS DE SEXO

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Mensajepor Invitado » Lun 15 Jul, 2019 12:13 am

«Las claves de una relación de buenos tratos son respeto, comunicación y confianza»

María Sánchez Psicóloga y sexóloga, responsable del programa 'Educando los buenos amores' | «Más que prohibir o reñir, los padres tienen que enseñar, acompañar y estar pendientes de lo que hacen sus hijos»

Domingo, 14 julio 2019, 01:13
María Sánchez Sánchez es psicóloga y sexóloga, postgrado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Desde 2015 es la responsable de la puesta en marcha del programa de 'Educando los buenos amores' que imparte el Centro de Atención Sexual del Ayuntamiento de Avilés a través de Astursex a ochocientos alumnos de primero y segundo de Secundaria -todos los públicos y cuatro concertados, además del colegio de San Cristóbal y algunos centros de FP- cada año. Es la primera fase de un programa más amplio que completa con educación sexual su compañero Iván Rotella en los institutos.

-¿Qué es educar en los buenos amores?


-La idea es potenciar los buenos tratos ya desde antes de que tuvieran las relaciones de pareja, para que así cuando estén empezando a tenerlas sepan diferenciar lo que es amor y lo que no lo es. Acabar con el tema de ver los celos como algo bueno o el control a través de las redes sociales, o todos los mitos del amor romántico. Intentar deconstruirlos antes de que tengan pareja para que cuando la tengan puedan diferenciar lo que es amor de lo que no lo es. Muchas veces los medios de comunicación nos cuentan que el amor es otra cosa, y por eso la idea de educar en los buenos amores.

-Los alumnos al final hacen su propia receta con ingredientes que hay en una relación de pareja.

-Cuando da tiempo al final se hace el decálogo de los buenos amores, que ellos, alumnos desde primero de la ESO, digan diez cosas que creen que tiene que haber o no en una relación para que haya buenos amores.

-¿Tienen que darse todos? ¿Cuáles son los esenciales?

-El respeto, la comunicación y la confianza. Si una relación se basa en eso podemos hablar de una relación de buenos tratos.

-¿Se debe educar a todos los alumnos por igual?

-Depende sobre todo del alumnado hay que cambiar la manera de llegar a ellos, pero en sí lo que tenemos que enseñar y el objetivo es el mismo. Las relaciones positivas, donde se trate bien, que no se sufra, acabar con el tema de que el amor es sufrimiento. Enseñar ese tipo de modelos para que los tengan en contraposición a lo que muchas veces se enseña. Por ejemplo, trabajamos mucho las películas más antiguas de Disney, como 'Blancanieves', 'Cenicienta', donde el amor es sufrimiento, es imposible... Dar vuelta a todos esos mitos que tenemos en la cabeza sobre el amor.

-Antes era más fácil porque no había tantas fuentes de información.

-Les intento dar pautas para que lo vean, porque también trabajamos otro tipo de series. Por ejemplo, 'La que se avecina' es una serie que ven todo el rato desde que son pequeños. Voy utilizando a las parejas que salen para enseñarles, «pues mira aquí tenemos una relación de celos, aquí, aunque no se peguen, no hay buenos tratos, o aquí tenemos diferentes formas de tratar a los hombres y a las mujeres».

-¿De dónde reciben más datos?

-Internet, Youtube, Instagram..., pero de 'La que se avecina' es también alucinante. Los chavales de 13 y 14 años llevan viendo esa serie desde que nacieron, es como el fondo de su vida. Se saben los diálogos incluso, es algo que me gustaría haber podido cambiar en estos cuatro años, pero cuando llego a clase les pregunto: «¿Visteis 'La que se avecina'?» y la mayoría dice que sí. Y quien no lo ve, sabe lo que es.

-Me imagino que ahí entran en acción los padres.

-También nosotros siempre proponemos hacer sesiones de familias, así cogemos junto a los profesores a toda la comunidad educativa. Y lo que damos son herramientas, lo malo no es a lo mejor que vean 'La que se avecina', sino que no la vean con ellos, que la familias les enseñen a diferenciar que es una broma. El problema de 'La que se avecina' es que es una sátira, pero a veces los niños y niñas tan pequeños no tienen herramientas para diferenciar si es broma o no. Que es una exageración y a veces se lo toman en serio, como un modelo a seguir. Las familias tienen que enseñarles a diferenciar. Igual que en internet, no es tanto decir «no puedes hacerlo», sino enseñar, estar pendiente de lo que hacen tus hijos, de lo que tienen en sus redes sociales. El problema que tenemos es que muchas veces las familias no vienen a las sesiones.

-Explicar antes que prohibir.

-Claro, tender puentes.

-¿Qué es lo que más le sorprende?

-El tema de las redes sociales. Porque a lo mejor sí saben por charlas de la policía o los padres que tienen que tener privacidad, que es peligroso, pero a la hora de la verdad no lo tienen asumido. Lo de la privacidad, que tengan seguidores muchas veces desconocidos... Intentas explicar que no tienen que tenerlos, que sus perfiles deben ser privados, pero muchas veces su objetivo en la vida es ser 'youtuber', ser 'instagramer', entonces quieren tener más seguidores, y es un poco al final la pescadilla que se muerde la cola. Ven internet como un mundo paralelo donde lo que pase allí no va a afectar a la realidad.

-Y luego acaban en los juzgados, con problemas de acoso escolar...

-Lo que encuentro últimamente más positivo es que esto ha pasado desde que hay redes sociales, pero ahora como que se atreven más a decirlo, a denunciar, a decir lo que está pasando. ¿Se dan cuenta? Algunos sí, algunos no. Tampoco hay que culpar a las víctimas cuando pasa eso, pero creo que todavía no tienen metido en la cabeza el tema de la privacidad, y es algo que trabajamos con ellos, junto con el respeto a su propia privacidad y a la de los demás. Cuando hablamos por ejemplo el tema de las contraseñas en las redes sociales, «como eres mi novio y te quiero mucho, te doy mi contraseña». O «como eres mi amiga...». No acaban de ver que eso forma parte de su intimidad, entonces lo que deberíamos hacer es educarlos en ese respeto. Muchas veces en teoría sí saben lo que hay que hacer, y luego en la práctica tienen muchísimos problemas con este tema. Pero también pasa con adultos, no solo con adolescentes. Precisamente este proyecto pretende que antes de que tengan novio tengan claro que no hay que mirar el teléfono móvil de tu pareja, que tienes que tener tu espacio personal, intimidad en las redes, que eres una persona aparte, no una fusión.

-Y en las redes sociales encuentran también los modelos de relaciones sexuales.

-Además, cada vez empiezan a consumir porno más pequeños. Y volvemos a lo mismo, la solución no es «no veáis porno». Es educar en que el porno no es la vida real y si ahora tenemos de media que empiezan a ver porno con ocho años, pues cuando llegan a los catorce años llevan cuatro viendo porno y viendo relaciones que no son reales. Igual que con las series, con las redes tenemos que educar que eso no es la realidad. Puede ser divertido o no, pero lo que te encuentres en una película porno no es la realidad. Y eso es lo que trabajamos, que luego tiene su continuidad con Iván Rotella en los institutos.

El control parenta
-¿Qué papel deben jugar los padres?


-Al final muchas veces por mucho que pongamos puertas al campo, los niños van a llegar. Es más explicar, estar atento a lo que hacen y es importante que te vean como un referente. Si tú no hablas de estos temas y no contestas a este tipo de preguntas o riñes, al final van a dejar de verte como referente en estos temas. Y el día de mañana cuando de verdad esté preocupado, cuando tenga algún tipo de dificultad con temas como el sexo, no van a ir a ti porque no te van a ver como una fuente fiable, si le has mentido, has callado, te has reído de él o ella, o has reñido cuando sacaste ese tema. Es importante tender puentes con tus hijos durante la infancia o la adolescencia temprana. Y que no vayan a internet, o al amigo de clase, o a otras fuentes.

-¿Qué hay que hacer en casos como los de la difusión de imágenes?

-Lo primero quitarles la culpa a las víctimas, que entiendan que es una responsabilidad, que tienen que tener intimidad y que no deberían haber hecho eso, pero sobre todo desculpabilizar, y hacerlo también en el entorno. Porque al final lo que ocurre es que el entorno las ve a ellas como culpables de lo que ha pasado y lo que tenemos que evitar es que el hecho de que salga a la luz les haga daño a ellas. Hay que fomentar que salgan a la la luz, que sigan denunciando, que haya justicia. Que en clase no se rían de ellas, sino que se vea lo malo que ha hecho la persona que ha difundido las fotos sin permiso, que es un delito.

-Luego está la hipocresía de los adultos.

-Muchas veces a los adultos se les olvida que fueron adolescentes. Y se les olvida lo que han vivido ellos y cómo lo vivirían con los medios que tenemos ahora. Al final la empatía también falla en las familias y sobre todo el desconocimiento de lo que hacen tus hijos y tus hijas. A veces dicen que son muy pequeños para educar en los buenos amores, tanto los profesores como la familia. Si ellos estuvieran en el aula y vieran los ejemplos que cuentan los niños, lo que hacen o lo que aprenden en internet, los novios y las novias que tienen... Muchas veces para los adultos un novio o novia que tienes cuando tienes trece años no es un novio o novia. Pues es una relación, aunque tú lo veas como una tontería de niños. Muchas veces se nos olvida que fuimos adolescentes y tendemos a banalizar las relaciones que tienen ellos tan pequeños, o lo que ven en la televisión o en internet, y para ellos es importante. Si los adultos desde que son pequeños estamos en las redes sociales difundiendo imágenes de nuestros hijos, estamos todo el día con el móvil en la mano, subiendo fotos a Facebook o Instragram, ¿luego no entendemos que nuestros hijos cuando crezcan hagan lo mismo?

-¿Son los adolescentes más tolerantes con la diversidad?

-Los adolescentes son políticamente correctos. Son tolerantes, pero luego si profundizas en las relaciones entre ellos vemos que sigue habiendo más dificultad para aceptar la diversidad. Hay más conocimiento, que es bueno porque ayuda a respetar, pero muchas veces queda de cara al público. En lo privado siguen faltando al respeto muchas veces. Tenemos el grupo Diversex que fomentamos en clase, explicamos qué es para personas que puedan tener dificultad con su orientación e identidad, para que puedan ir y sentirse arropados. Funciona muy bien para crear vínculos.

-¿Qué es el empoderamiento?

-Es dar herramientas (en este caso se suele hablar de empoderamiento femenino) a las mujeres para poder orientarse su vida y enfrentarse a cosas que en otras épocas o en otros momentos no se habrían enfrentado.

-¿Y una relación tóxica?


-Es una relación que de por sí hace daño. Que atrapa, que aísla, que es control... Al final es una relación donde hay dolor desde siempre, no es porque en un momento dado lo estés pasando mal. Aparece el aislamiento, dejas de salir con tus amigos, de hacer las aficiones que hacías antes, de tener relaciones con los compañeros de clase, con la familia. Y se va convirtiendo en una relación tóxica de la que es muy difícil salir.

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Mensajepor Invitado » Mié 24 Jul, 2019 11:10 pm


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Mensajepor Invitado » Jue 25 Jul, 2019 1:10 am

SEXOLOGÍA: La ciencia de la lujuria

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Mensajepor Invitado » Sab 27 Jul, 2019 1:59 am

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España, el país que más se masturba de Europa

Agosto es el mes más pajillero para los españoles, con un 93% de practicantes, aunque los expertos creen que hay que acabar con el estigma que todavía sienten las mujeres

Se practica a primera hora de la mañana o en la complicidad de la noche, durante la ducha o en la habitación, en el coche y hasta en el trabajo. Aunque sigue siendo un tabú sobre todo en las mujeres, la masturbación solitaria o en pareja forma parte del abanico de placer de los españoles. Para ser más precisos: el 93% de hombres y mujeres en España lo han practicado alguna vez en su vida. Parece que las altas temperaturas del verano también calientan las sábanas, pues agosto es el mes preferido para tocarse (21%). Las razones son varias: lo hacen para relajarse, satisfacer las necesidades sexuales o simplemente para alcanzar el orgasmo.

Así lo demuestra el Barómetro de Autoplacer 2019 que fue realizado por Tenga, compañía dedicada a los juguetes eróticos, con una muestra de 10.000 hombres y mujeres de Alemania, Francia, España, Japón, China, Taiwán y Corea del Sur. Según el estudio, los españoles son los europeos que más se masturban, por encima de los ingleses (91%) y los franceses (89%).

Pero ¿a qué se debe? La sexóloga Diana Fernández Saro, miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología, (AEPS), señala que «el sentir placer es algo inherente al ser humano, no hay que buscar justificación, ni causa, el placer es válido en sí mismo. El placer nos conecta con la vida, con el bienestar, la autoestima, los afectos, además de favorecer la creatividad y la vinculación».

De hecho, el 72% de los españoles considera que la masturbación funciona como una terapia de bienestar y el 80% está de acuerdo en que tiene un efecto positivo en sus vidas, que mejora la salud, el estado de ánimo, los niveles de energía, de productividad y las relaciones sentimentales

Al respecto Marina Castro, sexóloga y terapeuta de pareja de la Asociación Española de Especialistas en Sexología (AES) defiende la importancia de tocarse a sí mismo por el autonocimiento y el crecimiento erótico generado. «Igual que con otra persona podemos tener sexo, cuando nos masturbamos podemos hacerlo de dos maneras, ya sea como una actividad única para tener placer o para querernos, mimarnos y elevar nuestra autoestima. Tocarse también tiene un componente emocional en la persona», agrega.

Cuando de ellas se trata, prefieren masturbarse en solitario y usar la imaginación o la literatura erótica para llegar al clímax. Helena, madrileña de 32 años y cuenta su experiencia: «Tengo pareja y nuestro sexo es muy placentero, pero hay días en que me apetece estar a solas porque conozco mi cuerpo y sé que alcanzo el orgasmo fácilmente. Además, me viene muy bien para dormir».

Está claro que en los hombres, la masturbación forma parte de su conversación -y práctica- desde la adolescencia, pero en las mujeres aún no sale de las paredes de la habitación, aunque cada día son más las que se animan a explorar su cuerpo. Aún quedan centímetros de piel por descubrir...

La sexóloga Fernández Saro sostiene que «algunas mujeres no se masturban por miedos o prejuicios, o no saben cómo hacerlo». Para ello, aconseja dos cosas: acudir a algún taller sobre sexualidad femenina o pedir apoyo profesional.

En líneas generales, los hombres y mujeres que se masturban al menos una vez por semana, dicen sentirse más seguros y satisfechos con su vida sexual.

Cuando les preguntaron a los cuestionados por la regularidad de su onanismo, el 78% de los españoles reconocieron hacerlo varias veces al mes y más de la mitad, como mínimo, una vez a la semana. Las horas preferidas son vespertinas, entre las 19:30 y las 23:30.

Los expertos coinciden en que es esta práctica complementaria del placer debe verse como algo natural, de hecho en el caso de ellas, la sexóloga Castro, señala que «las mujeres que se masturban tienen relaciones sexuales más placenteras, porque la masturbación no es un sustituto sino un aliciente para la sexualidad». Sin embargo advierte que «si dejas de hacer cosas que te apetecen por masturbarte, sí empieza a ser un problema».

Por último pero no menos importante, Fernández Saro concluye: «Masturbarse no es algo que haya que ocultar, si bien es una cuestión íntima. Esto no implica que exista una obligación de compartir las experiencias personales. Masturbarse no es ser infiel, no resta capacidades ni potencial erótico. Al contrario, suma y facilita para el encuentro con el otro».




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