LA Infanta Elena

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


Imagen

Avatar de Usuario
Invitado

LA Infanta Elena

Mensajepor Invitado » Sab 11 May, 2019 3:14 am

Imagen
Doña Elena y Jaime Marichalar, durante la Exhibición de Enganches amadrinada por su hija.


INFANTA ELENA / JAIME MARICHALAR
DIEZ AÑOS DESPUÉS, SE SIGUEN EVITANDO

Este año se cumple un decenio de su divorcio. La pareja ha pasado de una relación pésima a la frialdad absoluta. Cuando coinciden por exigencias familiares, como en Sevilla el domingo, evitan la foto juntos.

CONSUELO FONT


EL PASADO DOMINGO, 5 de mayo, Victoria Federica Marichalar de Borbón (18) vivió uno de los momentos más estelares de su existencia, al protagonizar su primer acto público en solitario como madrina de la XXIV exhibición de enganches de la Feria de Sevilla. Cuando la nieta del Rey Juan Carlos hizo su entrada en coche de caballos en la plaza de La Maestranza, ataviada con una españolísima mantilla blanca de encaje de Bruselas, entre los espectadores que abarrotaban el coso había dos especialmente emocionados: sus padres, la Infanta Elena (55) y Jaime de Marichalar (56), que no quisieron perderse el acontecimiento. Pero ni siquiera fueron capaces de compartir un momento tan señalado para su hija, ya que acudieron a la plaza por separado.

La Infanta, que momentos antes había ayudado a vestirse a Victoria Federica en el hotel Alfonso XIII, se ubicó en el palco, acompañada por el hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería y otros miembros de esta corporación. Por su parte, Jaime de Marichalar estuvo en todo momento junto a su hermano Amalio, conde de Ripalda, la mujer de éste y la condesa viuda de Luna. No consta que el ex matrimonio se saludara ni que coincidieran.

“Frialdad” es el adjetivo que, según su entorno, mejor define la relación entre la Infanta Elena y su ex marido, cuando este 2019 se van a cumplir 10 años de su divorcio, ya que no mantienen ningún tipo de contacto salvo para tratar cuestiones relativas a sus hijos, Froilán y Victoria Federica. Una gelidez que ha sustituido a la virulencia inicial tras su “cese temporal de la convivencia” en noviembre de 2007. La decisión inapelable correspondió a la Infanta, quien, pese a los ruegos de Jaime, abandonó el lujoso hogar conyugal propiedad de Marichalar, un triplex en la calle Ortega y Gasset esquina Serrano, en plena milla de oro, y se trasladó a un chalecito alquilado en la colonia de Fuente del Berro. Posteriormente se instaló en un piso, esta vez en propiedad, en el barrio Niño Jesús de Madrid, junto al Retiro. El vacío fue inmenso para un Marichalar aquejado de las secuelas de la isquemia cerebral que sufrió en 2001. Doña Elena no sólo se llevó todas sus pertenencias, entre ellas sus regalos de boda, sino también a sus hijos, Froilán y Victoria, aunque finalmente la pareja llegó a un acuerdo de custodia compartida. Un régimen que, ahora que los niños son mayores, es más laxo y responde más a sus necesidades.

En esos primeros tiempos, la tensión entre los duques de Lugo era grande. “Jaime estaba destrozado, de hecho, su madre se vino desde Soria a vivir con él para cuidarle. A él jamás se le pasó por la cabeza la idea de separarse, pero su mujer se empeñó, le costó mucho superarlo y a día de hoy, sigue sin pareja y siente nostalgia de su anterior vida de familia”, asegura una fuente cercana al ex duque.

Algo que Elena jamás ha añorado ya que, pese a que no ha vuelto a rehacer su vida sentimental ni se le conocen noviazgos salvo un breve revival con el jinete Luis Astolfi, su gran amor, que no cuajó, está encantada de haber recuperado su libertad. Y pese a que la tensión inicial con Marichalar se ha suavizado bastante, tampoco ha tenido el más mínimo interés por mantener una amistad con su ex marido, ni nada que vaya más allá de un educado saludo cuando se encuentran. Doña Elena intenta coincidir poco con él. De hecho, en los años más conflictivos de Froilán, los jefes de estudios del colegio Santa María del Pilar nunca lograron que acudieran juntos a una reunión con los tutores del chico.

Sólo coinciden en momentos puntuales en los que evitan fotografiarse juntos. La primera vez en que lo hicieron tras el cese de su convivencia fue en la comunión de Victoria Federica, en mayo de 2009. Aunque el encuentro tuvo lugar dentro de la iglesia de los padres dominicos de Madrid, se supo que la Infanta saludó a su ex y también le dio la paz por educación.

Nobleza obliga y también en marzo de 2014, cuando la madre de Jaime, Concepción Sáenz de Tejada, sufrió un ictus que le costó la muerte, la Infanta se acercó al hospital La Paz a interesarse por su ex suegra, y se pudo ver a la pareja saludarse. Una visita que Jaime agradeció enormemente, como también el que Doña Elena acudiera al funeral.

Sin embargo, no significó en absoluto que la situación se suavizara, como se demostró primero en la celebración de los 18 años de Froilán y después en su graduación, que tuvo lugar en verano de 2017 en el Blue Ridge Saint George, en Virginia, donde el nieto primogénito de Don Juan Carlos estuvo interno dos cursos. Viajaron hasta Estados Unidos la Infanta Elena acompañada por la Reina Sofía así como Jaime Marichalar, que fue por su cuenta. Los progenitores no posaron juntos en ninguna fotografía del evento como tampoco lo han hecho durante la presentación en sociedad de Victoria Federica.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 11 DE MAYO DE 2019

Avatar de Usuario
Invitado

LA Infanta Elena

Mensajepor Invitado » Lun 10 Jun, 2019 11:01 pm


La última gran obsesión de la Infanta Elena por los broches flor

La Infanta Doña Elena es la miembro de la familia del Rey Felipe VI que más aprecio sugiere al público en general junto con su madre la reina emérita Sofía. Primogénita del rey Juan Carlos a quien acompaña a multitud de viajes y eventos antes y después de su retirada, es la más españolista y está orgullosa de lucir en sus looks y outfits complementos destacando la bandera española. Amante de los toros como sus hijos, es fan de los sombreros y las flores de solapa tamaño king size. Ya no le vemos looks de gala, los que lució así como palmeras memorables, cuando era miembro de la casa real española..cuando también lucía mantilla y peineta, además de recibir ramos de flores

Avatar de Usuario
Invitado

LA Infanta Elena

Mensajepor Invitado » Dom 16 Jun, 2019 12:19 am


El "rifirrafe" de la Infanta Elena con su hija Victoria Federica

Jueves y la Infanta Elena acudía al Teatro Real con su hija Victoria Federica, las cuales protagonizaron un pequeño incidente entre madre el hija que tenía que ver con un detalle del outfit de la segunda hija de Jaime de Marichalar, nieta del rey Juan Carlos y sobrina del Rey Felipe VI y letizia

Avatar de Usuario
Invitado

LA Infanta Elena

Mensajepor Invitado » Mar 27 Ago, 2019 10:11 pm


La Infanta Elena acude con sus hijos para ver a Juan Carlos. ¿Y Leonor?

La Infanta Elena ha visitado al rey Juan Carlos . Le acompañaban sus dos hijos Victoria Federica y Froilán de Marichalar junto con la reina Sofía, que ha estado todos los dias desde el sábado pasado. Repasamos los looks de cada uno de los familiares del rey Felipe Vi, que estuvo ayer con la reina consorte Letizia. pero faltan las infantas, la princesa de Asturias Leonor y su hermana la infanta Sofía

Avatar de Usuario
Invitado

LA Infanta Elena

Mensajepor Invitado » Sab 23 Nov, 2019 2:52 am

Imagen
CON LA FIESTA NACIONAL La infanta Elena recibe el ‘capote’ de las artes de manos del sector taurino (Ortega Cano y Padilla al fondo), el pasado día 14 en Madrid.

INFANTA ELENA
LA VIDA DISCRETA DE LA HIJA MÁS PRÓXIMA A DON JUAN CARLOS

En el décimo aniversario de su divorcio con Jaime de Marichalar, su acto de recogida del “capote del arte” se convierte en una de las escasas apariciones públicas de la hermana mayor de Felipe VI.

CONSUELO FONT


TRAS UNA ETAPA ALEJADA de actos, públicos, la infanta Elena (55) reapareció la semana pasada, para recibir el “capote del arte” en el hotel Wellington por su apoyo a la Fiesta, y repitió este jueves, en la subasta benéfica de capones de Cascajares que se celebro en el hotel Palace. Para el acto taurino se maquilló con esmero y lució un llamativo pantalón de lunares. Pero otras veces se la ve incluso descuidada, como en el funeral por Carmen López Oleaga, madre de Miriam Ungría, el 29 de octubre, donde sorprendió por su tez ajada y numerosas canas en su melena. Quizá influyan esos problemas de espalda que padece a raíz de la caída de caballo que sufrió en 2016, y ocasionalmente le obligan a guardar reposo. Nada que ver con aquella duquesa de Lugo o de “lujo”, summum de la elegancia a finales de los 90, en que copaba continuamente portadas junto a Jaime de Marichalar, (56) su “pigmalión estético”, luciendo modelos de Dior, Lacroix, o Valentino.

Un protagonismo que ya es historia. La prueba es que este lunes, 25 de noviembre, cuando se cumplen diez años del comunicado de su divorcio, lo que esta en boca de todos es el cuerpazo en bikini que ha mostrado en Instagram la novia de Froilán (20), Mar Torres, y los arrumacos de Victoria Federica (19) con el DJ Jorge Bárcenas, que ha sustituido en su corazón al torero Gonzalo Caballero. Froilán y Vic, como la apodan, han disipado los recuerdos de ese “divorcio de mutuo acuerdo” (arduamente logrado), escandaloso por ser el primero en la familia real, cuyos detalles se blindaron “para proteger a sus hijos” (y a la Corona). Fue el broche a ese “cese temporal de la convivencia” anunciado dos años antes, el 13 de noviembre de 2007, finiquitando un matrimonio que para la infanta se convirtió en cárcel de la que ansiaba escapar, pese a los ruegos de Jaime, y las oraciones de la familia Marichalar por su reconciliación.

Imagen
PRECURSOR DEL PATINETE Jaime de Marichalar, con quien Elena contrajo matrimonio en 1995 (y se divorció en 2010) fotografiado en Madrid el año pasado.


Difícil fue ensamblar desde su noviazgo a una Elena campechanota, amante de los caballos y los caballistas, como prueba su pasión juvenil por el jinete Luis Astolfi, y un Marichalar hijo de conde soriano, empleado de banca en un París donde adquirió glamour, y conquistó a la Infanta por su insistencia. “No paró hasta convencerme”, reveló ella antes de su bodón en Sevilla el 18 de marzo de 1995. Diferencias que tras el gravísimo ictus que sufrió Marichalar en diciembre de 2001, cuando Froilán contaba 2 años, derivaron en insalvables. Se comprobó en Nueva York, donde recalaron en 2003 para que Jaime rehabilitara, pues mientras la infanta impartía clases a niños del Bronx, Jaime saltó a la moda en LMVH, multinacional del lujo de la que es aún consejero. De regreso a Madrid, poco quedaba de su unión, pues la infanta, que se definía como “Cenicienta de las once”, se acostaba temprano para montar a caballo antes de acudir a su trabajo en Mapfre, y Marichalar se prodigaba en saraos nocturnos para evadirse de su enfermedad. Eso, unido a sus extravagantes fulares y complementos, le convirtió en la comidilla nacional. Algo que Zarzuela no frenó, quizá preparando el terreno a la separación. Pese a la rumorología, parece que el detonante fueron los preparados de gimnasio con anabolizantes con los que el yerno regio pretendía tonificar su delgadez. “Jaime quiso aclararlo públicamente, pero Zarzuela se opuso”, asegura a LOC un allegado.

Tras la ruptura, Marichalar era la imagen de la devastación, como simbolizó la retirada en carretilla de su figura ubicada con la familia real en el museo de cera. Aun tocado por las secuelas y cesado de la presidencia de la fundación Winterthur y el consejo de Cementos Portland, permaneció solo en su lujoso tríplex en Nuñez de Balboa, junto a la Milla de Oro, que adquirió gracias a la herencia de su tía Coco y que quedó semi-vacío, pues la infanta se llevó sus regalos de boda, ademas de a sus hijos. Marichalar luchó por ellos a brazo partido, y acabó logrando la custodia compartida.

Por el contrario, la infanta Elena estaba feliz, disfrutando de cosas tan simples como enfundarse unos vaqueros, liberada de la dictadura estética de Marichalar. Inicialmente alquiló un chalecito en Fuente del Berro y con ayuda del Rey Juan Carlos, adquirió un piso en el barrio del Niño Jesús, donde reside. Sus hijos, sus actos institucionales, su trabajo como directora del área social en la fundación Mapfre, la equitación y un reducido círculo de amigos, como Carlos García Revenga, su antiguo secretario y su íntima Rita Allendesalazar, llenaban su vida, que salvo un corto revival con el jinete Luis Astolfi, no rehizo sentimentalmente. Sus escasos sobresaltos se los proporcionaban sus hijos, especialmente Froilán, travieso y poco dado a hincar codos, al que enviaron interno al SAFA de Sigüenza y posteriormente al Blue Ridge, de Virginia, donde terminó bachillerato. También Vic, que a diferencia de ahora, era una niña muy tranquila, estuvo tres años en un internado británico, el Mayeield St Leonard’s.

Una existencia que trastocó el escándalo Noos en 2011, que llevaría al banquillo a la infanta Cristina y a prisión a Urdangarin, siendo uno de los detonantes de la abdicación del Rey Juan Carlos, en 2014. Con Don Felipe en el trono, Elena fue eliminada junto a su hermana de la familia real y de la agenda institucional. Algo que muchos monárquicos critican, por considerar que la duquesa de Lugo, cuya relación con la Reina Letizia es distante, representa impecablemente a la Corona. La infanta, muy unida su padre, se ha convertido hoy en una especie de lazarillo de Don Juan Carlos, a quien acompaña incluso a Sanxenxo, donde también compite en regatas de veleros 6m. Al Rey Padre le preocupa su primogénita, porque la ve desamparada, incluso teme que cuando él desaparezca peligre su puesto en la fundación Mapfre.

Para Marichalar, ya muy recuperado de sus secuelas, el estallido de Noos supuso sin embargo un revulsivo, pues su denostada imagen ganó muchos enteros comparándole con Urdangarin. Es cierto que, fuera del paraguas regio, ha demostrado su valía en la moda, pues además de permanecer como consejero de LVMH y Loewe, lo es de Fendi desde 2018. Incluso ha montado una empresa de sastrería a medida, B-Corner, de la que son clientes Enrique Ponce o el tenista Feliciano López. Muy discreto, tampoco ha rehecho su vida sentimental, y aunque sigue acudiendo a eventos sociales, apenas aparece en los medios, salvo para defender a sus hijos, pues es un padre coraje. Ellos son hoy su único vínculo con la Infanta, con quien superadas las tensiones del divorcio, su relación se ciñe a la mera educación. Si antes su preocupación era Froilán, ahora que éste parece centrado en su novia, Mar, y en sus estudios de segundo de administración de empresas en el CIS, su desvelo es Victoria Federica. No hay día que el papel couché no se haga eco de sus atuendos fashion, sus amoríos, o sus escapadas a discotecas, pues ha tomado el testigo de Froilán. Una pesadilla para la Infanta, que su padre contempla con mayor tolerancia, pues es la “niña de sus ojos”.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019




Volver a “La Casa Real”