HABLEMOS DE SEXO

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Sultan

HABLEMOS DE SEXO

Mensajepor Sultan » Mié 08 Abr, 2009 4:36 pm

Putas buenas y baratas

Dicen los escritos que España es el paraíso de los puticlubs, las saunas de masaje, las prostitutas callejeras, y de cualquier medio por el que ejercer la compraventa de sexo. En “El Correo Digital” lo explican: “Una oferta exótica y asequible, y la dificultad de muchos varones para aceptar la igualdad de la mujer, hacen que, en la etapa de mayor permisividad sexual, la prostitución se multiplique”.

Follar más. ¿Follar mejor?
Es cierto que vivimos en una época de mayor permisividad sexual que las anteriores. En los años sesenta, entre las “pintadas” que trufaban las paredes con consignas del mayo francés (“Prohibido prohibir” por ejemplo) se veía una que demostraba los castos sufrimientos de los españolitos de esos tiempos: “Follar no es pecado. Follar es milagro”.

No escribirían eso los niñatos de hoy en día. Bueno, al menos una buena parte. Por término medio la gente empieza a tener relaciones sexuales a los 17 años. Dicen los expertos que a las discotecas no se va precisamente a bailar, y mucho menos a los “after hours”. En una radio de Barcelona se realiza un programa (“Prohibido a los padres”) donde se mantienen charlas con púberes a partir de los 12 años, y se imparten consejos acerca del buen hacer en toda clase de caricias y felaciones. Los púberes y prepúberes que explican sus experiencias relatan cosas que harían sonrojar a un pirata ebrio.

Pues bien, en estos tiempos y con esas costumbres, siempre queda una legión de matados que están dispuesto a pagar por el sexo mercenario. Cuestión de oferta y demanda. En la Casa de Campo de Madrid se ve que ejercen unas 6000 primerizas, con exótica oferta subsahariana y de otros lejanos pagos, y tal abundancia de SIDA que hasta los virus VIH se han montado un sindicato.

En Barcelona no van a menos. Las Ramblas y la Ronda de San Antonio, cercando el antiguo barrio chino, son feudo de innumerables peripatéticas (negras y rumanas, sobre todo) que compiten en atraer descaradamente a los varones que por allí circulan, aunque sea por razones tan castas como ir a comprar la prensa. Las nenas se lanzan sobre la presa y le agarran por la bragueta. “Follo”, “como polla” y otros ingeniosos eslóganes provocan más de un pasmo, sobre todo si es expresado con furia por una chica con aspecto de caníbal zulú. Los deteriorados meublés de la zona (el de más solera en la calle de la Virgen, rigurosamente cierto) ofrecen sus acartonadas sábanas y cuartuchos con olor a pescado para los desahogos estilo chis pum, o tris tras fuera.

Dicen los sabios que la prostitución se nutre de hombres poco hábiles en el flirteo o el cortejo de jóvenes honradas.

Muchas de las negras y de las rumanas son menores de edad. Están explotadas por matones, pero no se puede decir que trabajen muy a disgusto. ¡Pobres chicas las que tienen que putear! Claro que ellas no conocen este proverbio. No conocen nada mejor, si mucho me apuran, y vienen de países donde las putean de gratis. Aquí, cuando menos, los clientes no les pegan casi nunca.

Dicen los sabios que la prostitución se nutre de hombres poco hábiles en el flirteo o el cortejo de jóvenes honradas. También hay muchos clientes en las reuniones grupales (convenciones, congresos científicos, reuniones de peña) donde los hombres, escudándose en la identidad colectiva, follan en manada.

La prostitución tiene algunas ventajas: la inmediatez (follas cuando quieres), la profesionalidad (las chicas follan bien, que es su oficio), la ausencia de compromiso (pagas y se acabó), unido a la ventaja de follar con bellezas que, por la cara, no conquistarías ni en cien años de vida.

Las desventajas son varias: riesgo de enfermedades, una sensación de cierto desencanto, algunos malos olores… Para las mujeres, la más ignominiosa de las explotaciones, escudada en el dudoso derecho a vender lo que nada les cuesta (su organismo) y a hacer de sí mismas lo que les antoje. Por suerte para los varones, nuestra sociedad todavía es tan hipócrita como siempre, y las putas más que como víctimas se valoran como guarras. Los paganinis, ya que son hombres, pueden presumir de puteros con un leve tonillo de soberbia


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Juan Romeu es Doctor en Medicina, especialista en Neurología y en Psiquiatría. Ha ejercido como Catedrático Agregado en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la que, actualmente imparte cursos de doctorado. Es miembro del cuerpo facultativo de la Clínica Quirón de Barcelona.

Participa habitualmente en programas de divulgación en los medios. Sus participaciones más continuadas han sido en el programa Crónicas Marcianas y Hotel Glam (Telecinco). Frecuentes apariciones en tertulias de TV3, Telecinco, Antena 3 y La Sexta. También en programas radiofónicos: Catalunya Radio, RAC1, Radio Nacional de España (Radio 4) y COM radio.
http://drromeu.net/elautor.htm
PD:Es un buen coleguilla y tengo cientos de artículos con autorización para poner.
Espero que nos compertemos como adultos y no hagamos cagadas en el foro.

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Sultan

Estado actual de la sexología

Mensajepor Sultan » Mié 08 Abr, 2009 4:49 pm

Estado actual de la sexología

Hace treinta años que ejerzo como psiquiatra y neurólogo. Entre los problemas que tratamos en mi Gabinete se cuentan los de naturaleza sexual.
En esos treinta años hemos pasado por el final del franquismo, la desaparición de la censura, las revistas eróticas y pornográficas en los quioscos, amen de las películas eróticopornográficas de los viernes en el canal plus.

Pues bien, los problemas, por los que hoy en día somos consultados, se parecen sospechosamente a los que veíamos hace treinta años.

Seguimos viendo a chicas que se creen anormales porque solamente consiguen orgasmo cuando su clítoris es estimulado, otras que no saben encontrar el clítoris, y chicos que, cuando intentan ayudar a estas últimas, tampoco logran hallar el clítoris ni con ayuda de una brújula.

Los más de los problemas derivan del desconocimiento, en especial del que concierne a las diferencias entre la forma de responder y actuar sexualmente entre hombres y mujeres. La verdad es que unos y otras parecemos bichos de diferentes especies. Será por la educación, por la represión femenina, por la bioquímica de las hormonas o por lo que sea. Pero, diferencias, haylas.

Hace diez años que, además de mi trabajo en el Gabinete, imparto cursos de autocontrol emocional y de relación interpersonal, incluyendo la relación de pareja. Me he basado en esos cursos sobre sexualidad para ir definiendo las informaciones que siempre son mejor acogidas, como novedosas o como útiles, por mis alumnos y alumnas.

El lenguaje elegido es bastante coloquial, evitando tecnicismos innecesarios pero huyendo de groserías (excepto cuando no hay más remedio). Discúlpenme mis lectores más pudibundos si alguna de mis aseveraciones les parece salaz, o los eufemismos más venenosos que recatados.

Aquellos que piensen que me tomo a broma cosas serias, están en su perfecto derecho de pensarlo. Me gusta decir que practico un humor, algo así como el inglés, con lo que, en algunos momentos, ni yo mismo sé si estoy hablando en serio o en broma. Lo que sí es seguro es la ausencia de mala intención voluntaria. Quizá el subconsciente me juegue malas pasadas, pero, en lo consciente, soy más bien inofensivo. Si alguien viere mala intención en mis escritos, crea que habrá sido por torpeza al expresarme más que por afán de atacar.

Lo único que desprecio es la ignorancia militante, especialmente la de quienes han tenido medios para superarla. Sócrates decía que el profesor solamente enseña a su alumno aquello que éste ya sabe. Yo añado: y lo que éste quiere saber.


Introducción



Una pareja llega a mi consulta. Vienen para asesorarse acerca de un problema sexual. A Julia (26 años, cultura media) le es imposible tener orgasmos durante el acto sexual. Se cree frígida. Néstor (28 años, cultura universitaria) también cree que su mujer se ha vuelto frígida. Durante el noviazgo no habían mantenido relaciones sexuales completas, pero sí caricias íntimas. En esa época, la chica alcanzaba el orgasmo, bien por las caricias íntimas, bien apretándose fuertemente contra el cuerpo de su compañero mientras se abrazaban y besaban. Desde que se casaron (hace un año) las relaciones consisten en “hacer el amor”, o sea, realizar el acto sexual. Desde entonces Julia no ha conseguido ningún orgasmo durante la introducción del pene. Sí que los consigue, algunas veces, si Néstor le hace caricias íntimas, pero tanto él como ella no consideran normal la ausencia de orgasmo durante el acto sexual, y creen que el orgasmo mediante caricias no es “normal del todo”.

He aquí un “problema” frecuente en nuestra consulta: una insatisfacción en cuanto a las relaciones sexuales, simplemente por mala información acerca de la realidad sexual.

La verdad es que el orgasmo “normal” en la mujer, es el que se consigue mediante caricias en la zona que llamamos “plataforma orgásmica” (clítoris, capuchón del clítoris, labios menores) cuya localización exponemos en las gráficas del capítulo siguiente. El orgasmo mediante el acto sexual es más difícil de conseguir (la vagina no tiene sensibilidad para producir placer), y requiere un aprendizaje o adaptación de la pareja. Lo explicaremos en el capítulo correspondiente.

Cuando seguimos hablando con Julia y Néstor, descubrimos que una cosa que les preocupa mucho es que, en las películas eróticas y pornográficas que ven en video, las mujeres parecen gozar (y lo exteriorizan con gritos, sollozos y contorsiones) apenas les tocan la punta del pezón. Y que, durante los actos sexuales, prodigan gemidos, gruñidos y ronroneos, cuando no aullidos, demostrativos de profusión de orgasmos espasmódicos. Los varones, en dichas películas, suelen ostentar penes ampulosos y llamativos, contundentes en cuanto a su firmeza y pródigos en larguezas y contornos.

Un fastidio para los pobres espectadores que no pueden evitar la comparación mental con sus propios pertrechos, no siempre tan interesantes de cara a su exposición pública o privada. El español medio hace uso del sabio dicho “pequeña pero juguetona”, si bien, en el fondo de sus fondos, no acaba de estar convencido del todo.

Las películas eróticas o pornográficas no son un modelo adecuado para obtener ideas realistas acerca del sexo. Los artistas son elegidos entre superdotados (en lo que a penes se refiere) y las artistas simulan más placer del que realmente tienen, porque así lo exige el guión.

Lo mismo cabe decir de las experiencias con prostitutas, que son una de las formas más comunes de introducirse en el mundo de la relación sexual para muchos varones celtibéricos. Cuando uno paga, recibe a cambio unas prestaciones adecuadas. Si paga mucho, accede a tener relaciones con bellezas que ni soñaría conquistar por la cara, y que, además, durante las concomitancias, prodigan aspavientos y arrumacos que simulan reacciones de placer intenso. Cuando el varón pregunta aquello de “¿Has gozado, vida?”, la prostituta contesta algo así como “Follas como un dios romano”, con lo que el cliente, orgulloso y celestial, suelta más mosca de la acordada.

Lo más probable es que la prostituta no haya sentido ni cosquillas, pero el cliente sale de allí pensando que él es un atleta genital y que “eso es una mujer y no la bicicleta que tengo en casa”. Si pagase a su esposa diez mil pesetas por cada eyaculación mas o menos precoz que le endilga, es probable que ella también aprendiese a poner cara de pasmo y a tronar de gozo durante el irrisorio cumplimiento. Por un poco más, llegaría a felicitarle efusivamente por el garbo y la donosura que exhiben sus colgajos, y por la carga erótica de su mal aliento.

Cómico, ¿verdad? Pues tan cierto como la vida misma. La visión de películas eróticas, la contemplación (no me atrevo a decir lectura) de revistas sicalípticas y el acceso a prostitutas, son los medios más frecuentes, para los varones patrios, en cuanto a aprender comportamientos sexuales.

¿Y las mujeres? Ellas son más dadas a buscar libros más o menos serios, pero no es raro que acaben hechas un lío cuando comprueban que la mayor parte de los maridos piden, exigen o exponen comportamientos que los libros no prevén.

En mis cursos sobre sexualidad, una de las partes más bien recibida es la concerniente a diferencias entre el comportamiento sexual de hombres y mujeres. Insistiremos sobre ello en este libro, así como en las pautas de “normalidad” que, esperamos, harán comprender a gran cantidad de mujeres (y de hombres) que son perfectamente normales, aunque no exhiban orgasmos espontáneos o penes gigantescos y lustrosos.
Romeu

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Extra Brut<=o=>

Mensajepor Extra Brut<=o=> » Mié 08 Abr, 2009 5:15 pm

- ** SULTAN ** ¿eres neurólogo y psiquiatra ? (eso interpreto por la PD de tu primer mensaje )-

Seas o no : :up: los 2 mensajes !

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sultanete

Mensajepor sultanete » Mié 08 Abr, 2009 7:32 pm

:lol: :lol: :lol: SOS ENCANTADORA VÖ :grin: :grin: :grin:

A ver Extra, Joan es mi siquiatra … favorito.
Te cuento mas o menos, es coleguilla mío de la Internet, teníamos paginas web y foros en Telepolis (aún están creo) … en el DIVAN se logró interactuar con la televisión ( crónicas marcianas ) durante 6 meses que duró la mesa de sexo un pequeño foro de siquiatría se comunicaba de forma directa con el director Joan, los guionistas, los actores. Y por supuesto el mas loko llevó la voz cantante…. Seis meses que duró el programa todos, pero todos los días, se hablaba del culo de “miDaniela”y preguntábamos en el foro y nos contestaban en directo Boris, Daniela, Valeré ..etc.
A raíz del 11M y unos comentarios-crónicas que yo realizaba el portal fue duramente atacado … por miedo a perder años de trabajo, realicé una web (que acá no puedo pegar la llamarían pornográfica … y en estos momentos tengo que subirla a la red)y una copia de sus paginas en Telepolis …. Soy el guardián de sus escritos, como quien dice, me aconsejó que los leyera y que si quería editarlos lo haga.
Es un poco tostón sin imagen e interactividad pero les iré combinando algo de educación y los artículos que son una verdadera maravilla y tesoro.
Ah¡¡, a ese foro también entraba y le gustaba charlar con nos un argentino, siquiatra … uno gordito con barba que cuenta cuentos … vamos que les escribe milongas a los argentinos.…

BEZOTES
y de chapa (propina ) les dejo este otro articulo ... pero no me se acostumbren (que asín ... mushos de golpe puede sentar mal)

Pillado con las manos en la masa

Un vídeo que muestra la relación de un obispo argentino con un joven de 23 años provoca su renuncia. El papa Benedicto XVI aceptó de inmediato la dimisión del obispo argentino Juan Carlos Maccarone tras la difusión de un vídeo que muestra una relación íntima entre el religioso y un joven de 23 años, según señala la prensa local. De momento, la Conferencia Episcopal no se ha pronunciado sobre el caso.



El video mató a la estrella de la radio


La filmación fue entregada en los últimos días a autoridades eclesiásticas del Vaticano, que se pusieron inmediatamente en contacto con el obispo de la provincia argentina de Santiago del Estero. Unas copias del instructivo vídeo, en el que Maccarone mantiene relaciones con un joven de 23 años al que llama cariñosamente “Fredo”, también fueron distribuidas en medios de comunicación de Santiago del Estero, ámbitos políticos y judiciales de la provincia, y entre autoridades de la Iglesia argentina

Maccarone, que era conocido por sus denuncias de corrupción y su defensa de los más pobres, admitió el hecho y comunicó a las autoridades su propósito de dimitir, algo que hizo el pasado viernes. Su renuncia fue aceptada en el mismo día por el papa Benedicto XVI, según indicó la Santa Sede. El Vaticano puntualizó que el prelado presentó su renuncia por motivos de edad, tal y como establece el Código de Derecho Canónico, pero la prensa local asegura que la supuesta filmación (realizada aparentemente por un enemigo del obispo) fue el verdadero motivo de la dimisión.

Estas situaciones me despiertan sentimientos ambivalentes, por la acumulación de varios factores con valores contrapuestos:

1.Me da igual que alguien, sea un submarinista o un obispo, sea homosexual. Cada cual tiene derecho a tener la orientación sexual que tenga.
2.Cualquier persona con orientación homosexual tiene derecho a ejercerla mediante sus conductas.
3.Si es un obispo (un sacerdote católico en general) y ejerce su orientación homosexual retozando con un chulito, me parece muy mal que no dimita de sacerdote y de obispo motu propio. Conocí al ex padre José Mantero, quien anunció su orientación y conductas voluntariamente y, después, renunció a las prebendas y mamandurrias propias de un cargo eclesiástico.
4.Me parece despreciable que alguien sea espiado en su intimidad, le saquen un video comprometido y después lo exhiban públicamente. Lo dije en el caso de Pedro J. Ramírez y lo vuelvo a decir ahora.
5.Pero, una vez exhibido el repugnante material, pienso que los delatados deben ser consecuentes con lo que les ha sucedido, y lo único que deben hacer es pedir disculpas y, en el caso del obispo, retirarse por el foro.


Encima, el cobarde dimite “por razones de edad y de salud”. ¡Pues no señor! Aquí se dimite por maricón, y punto.

El arzobispo Maccarone ha dimitido tras saberse sus querencias. Untar al joven Fredo (que, por cierto, era taxista) con aceites olorosos, masajearle (a lo tailandés) de los pies a la cabeza y mostrar sus execrables vergüenzas en el apareo, aparte de pecado resulta de lo más desagradable que verse pueda, salvo para oficiantes y acólitos de semejantes unciones, que de todo hay en la viña del Señor.

Mientras la cosa no se sabía, el paradigmático arzobispo (obeso, con gafas, pelo blanco, voz cantarina) podía ir tirando de confesión. “Me acuso de habérsela mamado a un taxista, como propina”. “Bueno, monseñor, arrepiéntase, rece unas avemarías y enjuáguese bien la boca antes de comulgar, que la carne y la sangre de Cristo ligan mal con la lechita de los taxistas”.

Lo malo es cuando la cosa se sabe, porque el arzobispo queda desacreditado por completo. La carne es débil, si bien la pija del arzobispo no mostraba debilidad sino fortaleza (en su exigüidad) al brillar en las pantallas. Pero un arzobispo conocido por sus diatribas contra los ricos, flaco favor les hace a los pobres con su escandaloso ejemplo. Quien miente una vez puede mentir ciento. Encima, en el video aparece la compensación: apenas 15 € por el servicio y vagas alusiones a una recomendación para ser contratado como chofer en alguna parroquia. Mala prensa para un arzobispo que presumía de ardor social.

Encima, el cobarde dimite “por razones de edad y de salud”. ¡Pues no señor! Aquí se dimite por maricón, y punto. Poco favor les hace a los gays, cuando se da de menos y desaprovecha la ocasión de mostrar con orgullo sus realidades.

Más huevos, monseñor, que el “progresismo” es otra cosa.

romeu

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Extra Brut : O:OO

carne de diván

Mensajepor Extra Brut : O:OO » Mié 08 Abr, 2009 8:14 pm

:shock: gordito con barba.....el que editó con mucho éxito ? Rolón quizá ? ese me gusta , es como charlar con un amigo - porque podés pensar en voz alta tranquila - y te sacude muy bien . ( me refiero al argentino psiquiatra )-

--Ahora paso a leer el menasaje completo--

**Sultanete ** nos une el espanto : ....mezcla rara de museta y de Mimí :lol: polirubros....como estar en el supermercado de la vida y vamos cargando en el carrito esto, algo de aquello y un poco de eso otro :>D:

saludosssssss

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sultanete

Mensajepor sultanete » Mié 08 Abr, 2009 9:07 pm

si este

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yo no le leo ... mi madre si ... :oops:

soy vago, leo ná casi ...

bezotes
con tiempo te contaré cosas que me pasaron en el foro el diván de telepolis. Pa reir o llorar asegun se mire jajajajajaj

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extra brut //--//

Mensajepor extra brut //--// » Mié 08 Abr, 2009 10:59 pm

:lol: si ! Rolón !! ahora está sin barba ( psicólogo, si, es cierto, no psiq. pero enseguida pensé en él )- Mediático si, pero no chanta.
Nada que ver con Bucay - psicólogo hiperchanta- mal escritor y encima plagiador / oportunista que ha vuelto al ruedo después de su " exilio " obligado ya que se demostró que había plagiado a una escritora española , sin modificar ni una coma !-

Las " Confesiones " se vendieron muchísimo, al punto que algunos psicólogos lo recomendaban a ciertos pacientes ( tiernos lactantes del divan supongo ya que en un solo día de vida la mayoría somos espectadores, oyentes o hasta protagonistas confesos o no de sucesos más grossos ). Pero es macanudo .

Me puse a matar hormigas y aún no leí todo lo anterior.
Me lo reservo para la hora moka .

El telepolis : habrá mucho desparramo ?....

Saludos
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sultanete

Mensajepor sultanete » Jue 09 Abr, 2009 7:21 pm

a esta le pasó peor que al Bucay ... la ana rosa ozuuu jajajja le mandó escribir a un "negro" y risulta que el "negro" plagia a una escritora sudamericana.... jajaj cosas .. ahora eso si ... es guaperas esta mujer .. :shock:

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yo no leo (libros) pero justzamente he estado hablando de estos digamos chismes, .. si tenés razón vos, es sicológo.
de los plagios y de donde se buscaban las historias ... bueno, las historias las sacan de foros ... como el divan y otros (que intenté entrar a ver si anda y no pude ... para pasarte la direccion) y si d eel hablan bien y tiene una corte de admiradoras (con este y el galeano yo andaba medio celoso jajajj) hasta mi madre decía que era guay ... el loko no interviene en los foros, a no ser temas concretos y a nivel profechional digamos, el divan es un foro de sikiatría y neurología.
crucé un par de mensajes con el loko .. cuando se hablaba de su libro y nos, criticando con mala baba jajaj bien .. musho exito pero yo no le leo.. ALE.. que le den. ajajaj
Parece que las historias eran como milongas de la vida real ... poz eso .. de la vida foreril ... no se que dijo de algunos que escriben de forman "encatadora" y me lo tomé medio mal jajaj y ya no le sabído mas de el... hace unos 4 años o por ahí.
bezotes

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Sofisticados

Mensajepor Sofisticados » Jue 09 Abr, 2009 10:28 pm

ETOLOGÍA | Estudio en Costa de Marfil
Las chimpancés copulan más con los machos que comparten carne con ellas

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Un chimpancé con el costillar del mono colobo rojo que acaba de cazar. | Efe/Cristina Gomes

Las chimpancés hembras tienen relaciones sexuales más frecuentemente y durante mayor tiempo con machos que comparten con ellas su comida, reveló un estudio publicado hoy en la edición en internet de la revista PLoS ONE.

Según científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, el estudio indica que estos primates piensan en el presente pero son capaces de relacionarlo con el pasado y con el futuro.

En la investigación realizada en el Parque Tai, en Costa de Marfil, los antropólogos Cristina Gomes y Christophe Boesch determinaron que las hembras copulan con mayor frecuencia con machos que comparten la carne con ellas en al menos en una ocasión.

Los científicos compararon esa reacción al estudiar la relación sexual y determinaron que era mucho menor en frecuencia cuando se trataba de machos que nunca compartían la carne.

Según Gomes, el estudio sugiere que los chimpancés intercambian carne por sexo y lo hacen en una relación de largo plazo.

La antropóloga agrega que las investigaciones anteriores no habían hallado una relación precisa entre el acoplamiento y compartir la comida porque se centraban en episodios de corto plazo o porque en ciertos grupos el acceso a las hembras era causado por la coerción que les impedía elegir su pareja.

"Nuestros resultados se agregan a las crecientes pruebas de que los chimpancés pueden pensar en el pasado y en el futuro y que ello influye en su pensamiento del presente", manifestó Boesch.

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Sultan

Mensajepor Sultan » Vie 10 Abr, 2009 1:43 am

Papel del sexo en la relación de pareja

Una pregunta repetida es la siguiente: “¿Qué tan importante es el sexo en la relación de pareja?” La respuesta oscila del nada al infinito, según quien responda. El chico de veintidós años enrollado con su novieta de diecinueve dice “Todo”. El arcipreste de ochenta años, a quien cuida su sobrina de sesenta y ocho, dice: “Nada. Por una parte lo dice la santa madre iglesia, y por otra, ¡lo sabré yo!”
Y es que el sexo es una parte de la relación de pareja cuyo valor está sujeto a modificaciones en dependencia de muchos factores.
Amor

He aquí una palabra mágica. Amor, cariño, afecto, adoración, ternura, pasión, veneración, idolatría, querer, devoción, aprecio, predilección, estima, cordialidad, apasionamiento, vehemencia, ardor... Todos estos y muchos más son los significados de la palabra.

Se aplica de maneras muy distintas: no es lo mismo el amor que sentimos hacia la madre, que hacia los hijos, que hacia el cónyuge, que hacia el perro o que hacia Dios Nuestro Señor. Pero la palabra es la misma en todos los casos, lo que puede llevar a confusiones.

La mejor definición de amor es la que se encuentra en el Evangelio de San Juan: “Y nadie amó más a sus amigos que aquél que dio la vida por ellos”. Es una excelente clave para entender el concepto general de amor: la capacidad de dar, de sacrificarse gratuitamente por el otro. Un amor total es el que nos lleva a anteponer la vida del otro a la nuestra. Los diversos grados de sacrificio que estemos dispuestos a soportar, nos dará las diferentes medidas de amor que podemos sentir por unos padres, unos hijos, un animal de compañía o un ordenador personal.

No es difícil sentir amor, en algún grado, por alguien o por algo.

Sexo
El sexo marca una característica más restrictiva que el amor. Es posible tener amor hacia muchos seres... pero sexo, ya es más complejo. Con el perro, resulta, como mínimo, complicado. Lo habitual es que se deseen y se tengan relaciones sexuales con personas de la misma especie, y sexo más o menos opuesto.

No es excesivamente difícil sentir deseo sexual. Otra cosa es si se practica o no con quien deseamos, pero eso es otra historia.

Pactos
Al hablar de “relación de pareja” resulta ineludible considerar los pactos que se establecen entre los miembros de la pareja. Una pareja de personas que van a mantener algún tipo de relación (comercial, afectiva, deportiva...) deben tener muy claro cuál es la naturaleza de su relación, qué va a aportar cada uno de ellos, qué espera del otro y cuáles son las reglas que deciden cada momento de la convivencia.

Si se trata de una relación jerarquizada (por ejemplo: un soldado con su sargento) suele ser fácil: las reglas están determinadas de antemano y se supone que cada cual las conoce de memoria.

Si se trata de una relación comercial, dos socios pongamos por caso, deben constituir una sociedad con sus contratos, sus estatutos y sus reglamentos de régimen interno. La cosa no es tan fácil (y muchas sociedades acaban a gorrazos entre los socios) pero, al menos, los pactos están escritos y, en el peor de los casos, un juez puede interpretarlos.

En las relaciones afectivas, como es el caso de una pareja estable, haya o no matrimonio de por medio, los pactos suelen ser implícitos, nadie los ha escrito. Durante la fase de noviazgo, los miembros de la pareja se supone que van a conocerse el uno al otro. Pero la verdad es que esta fase es poco útil como modelo de convivencia. Cada uno vive en su casa, y, en los momentos de coincidencia, no están para discutir pactos. Es una fase en que el amor y el sexo son elementos predominantes, y, la mayor parte de las veces, pasionales.

Los novios están más para hacerse carantoñas que para apreciar con objetividad la real manera de ser “del otro” y para establecer reglas de futura convivencia. Lo normal es que si, entre beso y beso, aprecian un defecto en su oponente, piensen: ya le haré cambiar.

¡El mito del cambio! Nadie cambia bajo presión. Cualquier cambio debe proponerse, pactarse y negociarse. Los defectos, además, suelen aumentar con el tiempo y con la confianza. Un novio puede cuidarse de eructar ostentosamente tras la comida en presencia de sus futuros suegros. Pero puede sentirse instado a hacerlo en la intimidad del hogar. Lo mismo cabe decir en cuanto a soltar ventosidades, comportarse en forma egoísta o gritar a voces cuando algo no sale como espera.

El matrimonio, la relación de pareja en general, es una “asociación” de dos personas que van a convivir, con una idea en común. Las ideas de cada uno, por tanto, deben ser, como mínimo, compatibles o negociables.

Los pactos de este acuerdo deberían ser claros, explícitos y conocidos por cada uno de ellos.

¿Qué pinta el sexo, pues?
Es una parte de la relación de la pareja.

Es posible establecer parejas humanas basadas en uno, dos o tres de los factores citados (amor, sexo, pactos). Por ejemplo: un hombre y una mujer ancianos deciden vivir juntos, sin relación sexual, para acompañarse y protegerse (amor + pactos). Un hombre y una mujer deciden pasar un rato juntos en la cama, tras haberse conocido en una discoteca (sexo + pactos). Un hombre y una mujer homosexuales deciden vivir juntos para fingirá una relación de pareja heterosexual y pasar desapercibidos en una comunidad de gentes rígidas y sexistas (pactos). Un hombre y una mujer deciden vivir en pareja, porque se quieren y se compenetran sexualmente, aunque sin casarse (amor + sexo + pactos). O bien se casan (ídem de ídem).

El tiempo que vaya a durar la relación forma parte de los pactos. Lo mismo si va a durar un año, toda la vida, o “hasta que se acabe”.

El sexo forma parte de la pareja, en los casos en que hay sexo de por medio. Lo adecuado es que sea un sexo no exigente, respetuoso, recíproco y que agrade a los dos miembros de la pareja. Al principio suele ser apasionado y volcánico. Con el tiempo se matiza, pero debe seguir siendo muy satisfactorio para ambos.

Podríamos decir que el papel del sexo debería también establecerse en el apartado de “pactos”, para que ambos miembros tengan claro qué es lo que espera y desea el otro, y cómo van a adaptar sus diferentes necesidades o deseos sexuales. Sexo: ¿necesidad o deseo?
Estamos acostumbrados a oir que el sexo “es una necesidad”. Necesidades primarias, imprescindibles para el mantenimiento de la vida, hay pocas: respirar, comer, beber, orinar, defecar, sudar y dormir. Si se deja de hacer alguna de esas cosas, tarde o temprano, uno se muere. Respirar, por ejemplo, no se puede dejar de hacer más de cuatro o cinco minutos.

La actividad sexual no es imprescindible para el mantenimiento de la vida de cada uno, pero sí para el mantenimiento de la especie. No es necesario que todos los miembros de la especie mantengan actividad sexual. De hecho, en la especie humana, hay legión de personas que, por naturaleza o por convicciones morales, no practican el sexo, y no se mueren por ello.

Bien es verdad que el instinto sexual es universal, pero no en la misma medida para todos. Hay gentes con el instinto sexual muy descollaste, estilo Don Juan ., en tanto que otras ni se acuerdan de que el sexo existe.

Depende de la propensión natural de cada uno, de sus aprendizajes, culturas, modos de educación y oportunidades.

romeu

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sultanete

Mensajepor sultanete » Sab 11 Abr, 2009 4:50 pm

Diferencias hombre - mujer

Las diferencias anatómicas son evidentes. Ello condiciona también algunas diferencias físicas de funcionamiento: la erección del pene, por ejemplo, requiere la puesta en marcha de un complicado mecanismo de nervios y venas, lo que no ocurre en la mujer. La tumefacción de la vulva y la lubricación vaginal son mecanismos mucho menos complejos. La erección del varón es más vulnerable que su homóloga en la mujer. De ahí que sea más frecuente la impotencia masculina que la falta de lubricación vaginal en la mujer, la cual, aunque puede ocurrir, es rara.

El orgasmo es muy similar, en cuanto a contracciones y sensaciones. La mujer no eyacula. aunque en los libros pornográficos, especialmente los de la época victoriana, se insista en que hay mujeres que eyaculan un líquido. Se trata del fluido vaginal, que se segrega desde la excitación hasta el final.

La respuesta sexual, en general, es más variable en las mujeres que en los hombres. Creo que ello se debe a las diferencias culturales y educativas, más que a factores estrictamente físicos. La mayor parte de diferencias se refieren a los aspectos psicosexuales, y éstas son las que vamos a detallar con mayor precisión.

HOMBRES

Excitación rápida por estímulos sexuales.

Posibilidad de excitación, en pareja, sin demasiados estímulos psicológicos. En otras palabras: un hombre tiende a excitarse ante cualquier mujer que vea a tiro, aunque no le llegue a gustar por completo. Con tal de que no le resulte repugnante, suele bastar.

Excitación, en solitario, con estímulos sexuales. Pocos hombres se masturban sin fantasías eróticas.
El estado de ánimo del varón depende de la excitación conseguida. Un hombre puede estar enfadado, incluso molesto con su mujer, pero cambia y se anima cuando advierte la posibilidad de una relación sexual. Hay varones que intentan “acabar las discusiones en la cama y hacer las paces”, lo que resulta poco atractivo para las mujeres, las cuales suelen mandarles al cuerno.
Poca influencia del “clima”. El hombre se excita cuando tiene estímulos sexuales. No es necesario que “TODO” sea maravilloso.

Preferencia por estímulos visuales. Es una consecuencia de la necesidad de estímulos sexuales. Al hombre suele gustarle mirar y tener la luz abierta.

Interés prioritario por las caricias genitales, desde el primer momento. La erección del pene, como mejor se aposenta, es con caricias en el mismo pene.
Admisión (o necesidad) de “variaciones” en la fase de meseta. El hombre, interesado en los aspectos sexuales, suele buscar incrementos de excitación a base de cambiar (de posición, de caricia...).

MUJERES

Los estímulos sexuales pueden dificultar la excitación, especialmente si son acentuados por el hombre. Para la mujer son poco importantes.
Los estímulos psicológicos no sexuales son determinantes en las mujeres. Para excitarse con un hombre, éste debe resultarles grato, agradable, y sentir hacia él un mínimo de afecto.

La fantasía no es imprescindible en las mujeres. Muchas de ellas, por ejemplo, se masturban y llegan al orgasmo mientras piensan en otra cosa.
Lo mismo cabe decir durante la relación de pareja. Hay mujeres que, gozando de la situación, hablan de cosas que no tienen que ver con el momento, lo que suele irritar a los hombres. Para ellos sería impensable hablar del colegio de los niños durante una relación sexual.
La mujer, para excitarse, necesita estar relajada. Primero hará las paces. Quizá después pueda excitarse. Lo contrario le resultará muy difícil, por no decir imposible.
Mucha influencia del “clima”. Para empezar la excitación, el ambiente, el entorno, las circunstancias... deben ser lo más agradables que sea posible.

Preferencia por estímulos auditivos y táctiles, los cuales requieren una actitud positiva por parte del varón. La mujer agradece la luz apagada, así como las buenas palabras y las caricias tiernas, no exigentes.

Desinterés por las caricias genitales, en los primeros momentos. La excitación inicial se logra mejor con caricias en cualquier otra parte del cuerpo (preguntar a cada mujer qué es lo que prefiere), con buenas dosis de respeto y nada de exigencia. Una mujer agradece las caricias genitales cuando está a punto de llegar a la fase de meseta, pero no antes.
La mujer, una vez llegada a la fase de meseta, tiene un interés prioritario por llegar al orgasmo. Considera más interesante un tipo de caricia sostenido y continuo, que la lleve al orgasmo, que no un surtido de variaciones. Corre el riesgo de perder excitación en los momentos de cambio.
romeu

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La primera impresión cuenta mucho


El amor a primera vista podría existir, según un estudio que se ha publicado en el Journal of Social and Personal Relationships y realizada por investigadores de la Universidad del estado de Ohio, en Estados Unidos. En la foto, Artemio Ramírez, el autor del estudio.



Citas rápidas
Las personas deciden qué clase de relación desean tener con una persona a los pocos minutos de conocerla. El experimento se hizo con 164 estudiantes y puede aplicarse hacia amistades del mismo sexo, o a citas amorosas.

El autor del informe, Artemio Ramírez, aseguró que fenómenos como las citas rápidas (en los que las personas tienen diez minutos o menos para conocerse y decidir si se gustan o no) tienen valor porque las personas no quieren perder tiempo. "Es como un profecía auto cumplida. Hacemos una predicción de la clase de relación que podríamos tener con una persona y eso ayuda a determinar cuánto esfuerzo estamos dispuestos a invertir en esa relación que se está desarrollando".

Y agrega "si pienso que puedo hacerme amigo, entonces me comunicaré más, le contaré más acerca de mi mismo y haré cosas que aseguren que la amistad se desarrolle". "Si tengo una predicción negativa acerca del futuro de una relación, entonces voy a restringir la comunicación y hacer más difícil que se desarrolle".

El profesor Ramírez considera, además, que los resultados contradicen suposiciones previas. "Otras investigaciones habían asumido que lo que ayudaba a determinar cómo se desarrollaba una relación era el efecto acumulativo que ocurría en los días siguientes a la primera cita pero ahora hemos encontrado que pasa mucho más pronto. Literalmente, ocurre en los primeros minutos".

La primera impresión cuenta mucho, y eso es algo que deberíamos tener en cuenta cada vez que vamos a iniciar una nueva relación interpersonal, especialmente si consideramos que va a ser breve

En el experimento, después del primer encuentro, que duraba tres, seis o diez minutos, los estudiantes completaban un cuestionario en el que se les pedía que predijeran cómo se iba a desarrollar la relación. También se debía indicar que tanto les había gustado la persona que habían acabado de conocer y cuánto tenían en común.

Nueve semanas más tarde se les preguntó a los participantes qué tipo de relación habían desarrollando. Las personas que valoraron más positivamente el potencial de la relación tendieron a sentarse más cerca de su compañero (a) en clase y a hablar más con esa persona. Después de nueve semanas tenían más probabilidades de haber desarrollado una relación más estrecha.

Los resultados fueron los mismos para las personas que hablaron por tres, seis o diez minutos. "Eso indica que las cosas ocurren rápidamente. La gente hace juicios instantáneos acerca de que clase de relación desean con la persona que acaban de conocer", finaliza el profesor Ramírez.

Ciertamente es revelador. El “amor a primera vista”, el “flechazo de cupido” puede existir. La primera impresión cuenta mucho, y eso es algo que deberíamos tener en cuenta cada vez que vamos a iniciar una nueva relación interpersonal, especialmente si consideramos que el primer encuentro va a ser breve. Con tiempo, hay maneras de corregir o encauzar los resultados de esa primera idea. Pero en tres minutos (o en diez) resulta prácticamente imposible variar esta primera expectativa que se produce de forma bastante automática desde el primer minuto de juego.

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sultanete

Mensajepor sultanete » Dom 12 Abr, 2009 10:40 pm

Disfunciones sexuales. Generalidades.

Hablaremos en este capítulo de los trastornos más frecuentes que afectan la relación sexual. Algunas de estas causas son físicas. Es necesario un chequeo médico, ginecológico para la mujer, y urológico o andrológico para el hombre, como primera medida ante cualquier trastorno sexual.

Si no aparece ninguna causa física, y le persona con disfunción no toma ningún medicamento o sustancia que pueda interferir la sexualidad, tendremos que buscar la causa en el llamado órgano sexual por excelencia: el cerebro.

Causas psicológicas: Fracasos de la pareja en cuanto a establecer una conducta satisfactoria para ambos.
Casi siempre son las mismas. Cualquier disensión o problema entre los miembros de la pareja tiene su reflejo en la actividad sexual. Algunas de las dificultades son propias de uno de los miembros de la pareja. Otras, son propias de los dos. Los más frecuentes son:

Ignorancia sexual.

Es debida, casi siempre, a fallos educativos. También puede ser debida a limitaciones en cuanto a inteligencia. Algunas de las ignorancias son apoteósicas. He visitado en mi consulta a una pareja de recién casados que intentaban la penetración ¡por el ombligo! (no lo lograron, gracias a Dios). Otros que, una vez introducido el pene en la vagina, esperaban respetuosamente, y en total quietud, la avenencia del orgasmo (lo que venía era la impotencia y la decepción). He tenido una chica que buscaba afanosamente su clítoris en los alrededores del ano. Y otra, a la cual su novio le dijo: “Como que soy muy religioso te penetraré por el ano, que así el pecado es sólo venial” (y el dolor mayúsculo, a las primeras de cambio). La ignorancia se puede referir a desconocimientos anatómicos y fisiológicos, a la diferente respuesta hombre - mujer que antes hemos explicado, acerca de los cambios debidos a edad (algo hemos dicho) y a los frecuentes mitos acerca de la sexualidad: orgasmo mutuo, tamaño del pene, orgasmo vaginal... también comentados en páginas anteriores.

Evitación inconsciente de una sexualidad satisfactoria.
1. Puede ser debida a ansiedades o culpas inconscientes. Las personas educadas en ambientes represivos, con exceso de prohibiciones en cuanto a sexualidad, pueden identificar el sexo como “algo sucio” durante toda su vida. Uno de mis clientes me comunicó que, en su educación, el órgano sexual femenino le fue explicado por su madre como algo “sucio, eminentemente asqueroso, maloliente”, algo así como una cloaca de la que debería huir. No fue homosexual por milagro, pero durante toda su vida tuvo graves problemas para gozar del sexo. Se casó y tuvo cinco hijos, pero jamás sintió placer junto a su esposa, a la cual quería sinceramente. En cambio, sí gozaba con prostitutas, hacia las cuales no sentía amor ni respeto, y a las que veía como “más normales” en cuanto a juguetear con las “partes sucias”. Con ellas, hacer “cosas sucias” era “normal” y no quedaba bloqueado por el respeto debido a la santa esposa.



2. Hostilidad inconsciente. Si entre la pareja existe alguna forma de hostilidad, ningún momento mejor para reflejarlo que en la cama.

a. La hostilidad puede ser debida a luchas de poder, frecuentes en parejas jóvenes (y no tan jóvenes). Cada uno intenta demostrar al otro quién manda y, más sutilmente, quien propone y quien acepta. Este tipo de juegos se expresan de forma decidida en el momento de la relación sexual. Uno (o una) puede “no tener nunca ganas”, o sentir jaquecas hacia la noche, o estar con un gran cansancio.

b. También es posible que la hostilidad sea debida a un proceso de transferencias. Un hombre educado en su infancia por una madre posesiva y castradora, puede “transferir” su hostilidad hacia la figura de su mujer. En tal caso la tratará como a una “madre bruja”, y “se vengará” de las humillaciones recibidas en la infancia, entre otras maneras, con el desprecio sexual.

c. La máxima expresión de la hostilidad es el sabotaje sexual. Por ejemplo, hacerse repulsivo para frustrar los deseos sexuales del compañero. Una señora llena de rulos, o un señor con los pies cantando, tiene muy poco atractivo sexual. Personas hay que acentúan tales características desagradables con la intención de descorazonar al oponente desde el primer minuto de juego.

d. El llamado don de la inoportunidad también va en este sentido. He aquí un clásico: una mujer que, cada vez que su marido insinúa un contacto, se acuerda de que debe levantarse para poner una lavadora. Los más exquisitos, inician la relación para pararla al poco tiempo: “Dejémoslo. No funciona.”

e. Las decepciones contractuales también son causa de hostilidad. Recordemos que, cuando hablábamos de “pactos” (Capítulo 1), concluíamos con que estos eran uno de los pilares en que se asentaba la pareja. Si uno de los miembros, o los dos, se sienten decepcionados en cuanto a los pactos (contratos no escritos), pueden manifestar su decepción a través del sabotaje sexual. No digamos si la decepción se refiere a una actividad sexual concreta. Es fácil frustrar los deseos sexuales del miembro opuesto, negándose a una determinada relación sexual (“No, con la boca no”) con la única finalidad de recalcar un rechazo o una falta de colaboración.



3. La presión y tensión, desplegada en el momento justo, cumple también esta finalidad. Se trata de “sacar un tema espinoso”, de esos que siempre se acaban en pelea, en el momento justo de iniciar una aproximación sexual.



Ansiedad sexual
La Ansiedad sexual es otra de las frecuentes causas de fracaso en cuanto a una relación placentera. Entre sus múltiples formas citaremos las siguientes:

1. Una preocupación excesiva por el rendimiento. Las preguntas que se hace uno a sí mismo en estos casos son: “¿sabré satisfacerle?”, “¿durará la erección?”, “¿llegaré a tener orgasmo?”, etcétera. Poco a poco se intensifica el temor al fracaso, que puede actuar como un auténtico bloqueo erótico. Esto es especialmente intenso en los casos de impotencia sexual masculina, en los que se desata una brutal ansiedad anticipatoria, El hombre aquejado de esta ansiedad incurre en el llamado rol del espectador, consistente en que deja de ser protagonista de su relación sexual para hacerse espectador de sí mismo: “¿podré? ¿conseguiré la erección? ¿la mantendré?”



2. Pensamientos que distraen acerca de qué está sucediendo. Este tipo de pensamientos son semejantes a los citados en el párrafo anterior, pero se refieren a problemas distintos del temor al fracaso. Ideas erróneas acerca de la pareja, por ejemplo. Pensar en el temor a un posible embarazo. Etcétera. Todo ello crea una incapacidad para disfrutar del propio momento, que, al fin y al cabo, es lo único que mantiene el goce sexual.



3. Necesidad excesiva de complacer al compañero (temor a ser rechazado). Se convierte el sexo placentero en un sexo exigente (muchas veces autoexigente). No es que el otro demande o critique, sino que uno mismo se plantea objetivos que no se siente capaz de conseguir. Pensar obsesivamente que la otra persona no disfruta de la relación, por ejemplo, encubre la idea de que uno mismo no es capaz de complacerle. Aparecen, a menudo, pensamientos de culpa en relación al compañero; preguntas angustiadas acerca del otro (“¿le estaré decepcionando? ¿se le estará cansando la mano?...)



Dificultad para comunicarse

Lo antedicho encubre, las más de las veces, el fracaso de la pareja para comunicarse abiertamente, sin sentimientos de culpa, acerca de sus deseos, sentimientos, respuestas y necesidades. ¿Cuántas parejas son capaces de intercambiar abiertamente los sentimientos y experiencias sexuales? Ello es debido a la educación constrictiva habitual en nuestra sociedad, que estimula la hipocresía sexual y oculta la realidad sexual (con lo que una gran cantidad de personas manifiestan una deletérea ignorancia acerca de dicha realidad). La pareja acaba viviendo con una gran cantidad de sobreentendidos, sin dialogar acerca de ellos. No se habla claramente acerca de lo sexual, y las críticas sexuales, por razonables y suaves que sean, se convierten en ataques despiadados (o despiertan en el otro agresivas defensas).


Causas centradas en la relación con la pareja
Hay causas que afectan a la relación específica con la pareja concreta. La más frecuente es el rechazo del compañero, bien por baja compatibilidad física o mental, bien por hostilidad recíproca. No hace mucho visité a un cliente que no se excitaba con su mujer porque, según el, “no tenía el culo lo suficientemente gordo”. Es baladí decir que, a mi cliente, le apetecían los culos gordos. Se había casado con ella porque la consideraba muy buena chica, pero jamás le había atraído sexualmente de forma significativa. Al tiempo de casarse, la excitación sexual del caprichoso marido caía bajo cero cuando avistaba el trasero, según él escurrido, de su esposa.

La incompatibilidad mental es otra causa invocable. Incluso los tribunales eclesiásticos la admiten como causa de anulación, a condición de que uno de los cónyuges carezca de una cualidad psicológica que el otro, antes de decidir el casorio, había supuesto existente y considerado como fundamental. En otras palabras, si una chica, antes de la boda, pensaba que su futuro marido era un ser generoso y desprendido, y ella consideraba que ser generoso y desprendido era cualidad fundamental para acudir al sacramento, puede invocar la carencia de generosidad y desprendimiento (o sea, que después de casarse descubrió que él era un rácano) para que su matrimonio sea declarado nulo por quienes de eso entienden.

De hecho, también las incompatibilidades físicas no advertidas, u ocultadas antes de la ceremonia nupcial, pueden ser causa de nulidad. Por ejemplo: si en el caso anterior del adorador de culos inmensos, su mujer hubiese calzado pantys rellenos de algodón para simular un mejor aditamento glúteo, el maniático podría haber invocado esta superchería para acceder a la nulidad eclesiástica. Ventajas que no tienen los descreídos que se casan solamente por lo civil.

Ni que decir tiene que si uno se siente decepcionado del otro, acerca de su carácter o de sus valores, ello es una causa de peso en cuanto a explicar inhibiciones sexuales.

Tratamientos
Hay tantos como escuelas psicológicas. Nuestra actitud, en cuanto a los problemas sexuales, es seguir las pautas clásicas de las clínicas Masters y Johnson, con las modificaciones aportadas por Helen Singer Kaplan. Son los autores más importantes acerca de terapias sexuales. Los primeros, Masters y Johnson, describieron por vez primera en la historia la realidad acerca de la fisiología sexual. A partir de sus estudios, clásicos sobre el tema, desarrollaron un método de tratamiento de la incompatibilidad sexual, realmente soberbio. La segunda, directora del Programa de Educación y Terapia Sexual del Hospital de Nueva York, supo adaptar las técnicas de Masters y Johnson al trabajo en centros ambulatorios y de orientación familiar.

Tales métodos se basan en la búsqueda rápida de un alivio en cuanto a los síntomas, a partir de la modificación de las causas inmediatas.

Ello exige, en primer lugar, detectar cuáles son las causas del problema, entre las anteriormente citadas. Las más de las veces será necesario un aprendizaje de las técnicas. sexuales adecuadas, en lo que debe intervenir la pareja al completo. La práctica sexual es monitorizada por los terapeutas, que se entrevistan con la pareja regularmente para comprobar sus avances y efectuar el análisis de las dificultades subsiguientes. Las dificultades sirven para captar aspectos que no habían sido percibidos, y para trabajar en su resolución.

Mecanismo básico de la acción terapéutica: Modificación del sistema sexual destructivo.
Se trata de regenerar la relación sexual, como una parte de la relación global dela pareja. Si las causas están en procesos psicológicos profundos, muy corrosivos si se ha dejado pasar tiempo, una primera fase del trabajo exigirá el abordaje de los aspectos psicológicos subyacentes.

El trabajo sexual, propiamente dicho, lo basamos más que nada en el establecimiento de los siguientes “instrumentos” :

1. Técnicas no exigentes. La relación sexual debe ser agradable y divertida. Cualquier exigencia la cortaremos de raíz. Ello se refiere tanto a las exigencias de uno sobre el otro, como a las autoexigencias (las de uno sobre uno mismo).

Uno de nuestros objetivos es conseguir una comunicación abierta entre los miembros de una pareja. comunicación abierta quiere decir sin agresividad, sin reservas mentales, sin sobreentendidos, sin silencios...

Para ello es vital la actitud del terapeuta o de los terapeutas. Muchas veces es interesante que los terapeutas sean dos (técnica de los coterapeutas) hombre y mujer, que puedan ser aceptados sin trabas por ambos miembros de la pareja.

2. Focalización sensorial. La focalización sensorial es una técnica de redescubrimiento de relaciones táctiles satisfactorias, en base a la no exigencia y al cariño generoso de cada uno de los miembros de la pareja con respecto al otro. Fue descrita por Masters y Johnson, más o menos en la siguiente forma:

Se dan instrucciones a la pareja, en el sentido de que uno de los miembros, pongamos el hombre, va a permanecer en forma pasiva mientras su compañera le acaricia. Echado el varón, desnudo, en cama, su compañera va a acariciarle en forma suave, tierna y cariñosa, sin buscar necesariamente la excitación sexual. Le acariciará de la cabeza a los pies, excluyendo al principio las zonas genitales. No se trata de excitarle sexualmente, sino de transmitirle afecto y cariño a través de la relación táctil. Las caricias se efectuarán con la mano, con los labios o con el cuerpo. Es importante que el sujeto “pasivo” oriente al otro acerca de qué le gusta y cómo le gusta. Se trata de ir redescubriendo los “focos sensoriales” del cuerpo, en los que la relación se va haciendo más profunda en cuanto a la intercomunicación.

Después, los papeles se invierten: la mujer va a colocarse en plan “pasivo” y el hombre realizará las caricias, también excluyendo los senos y genitales en una primera fase.

¿De qué sirve esto?

Básicamente, la focalización sensorial es una forma de relación no exigente (no se busca la excitación ni el orgasmo), que persigue simplemente la comunicación y las “buenas vibraciones” en una situación semejante a las que acontecen en las primeras fases de noviazgo en la mayor parte de las parejas (caricias, besos, sin llegar a mayores).

La focalización sensorial es una técnica multiuso, que es útil siempre que la situación sexual de la pareja ha quedado contaminada por malentendidos, frustraciones o ansiedades. Como veremos en el capítulo siguiente, su empleo es factible en la mayor parte de trastornos de la relación sexual entre parejas.



VOYEURISMO

Voyeurismo

Los “voyeurs”modernos también se han pasado a la alta tecnología. El voyeurismo, también llamado inspeccionismo, es una "perversión" consistente en buscar el placer, de forma preferente o exclusiva, a través de la visión de actividades sexuales.
Voyer" quiere decir ver, en francés. "Voyeur" quiere decir "mirón". Voyeurs hay que gustan de ver escenas reales, bien de forma ostensible, bien de forma secreta. La pornoscopia sería otra insana ocupación, estrechamente ligada al voyeurismo, de buscar el placer, de forma preferente o exclusiva, a través de la contemplación o lectura de material pornográfico (libros, grabados, cuadros, esculturas, películas, videos, etcétera. Uno de los puntos más turbios es la determinación de qué material es pornográfico, y cuál simplemente erótico. Un bujarrón voyeur, por ejemplo, puede tener suntuosas excitaciones entreviendo penes en un urinario público ("pornoscopia evacuatoria"). En cambio, poca gente en sus cabales apreciaría que tales penes, por lo general encogidos y menguados, puedan ser exhibidos como pornografía per se. Los límites, como en tantas cosas, son los de cada cual, o los que las disposiciones legales aconsejan. En siglos anteriores las gentes de posición compraban cuadros de pintores famosos, que hoy en día nos parecen de suma candidez, pero que, en la época, eran el no va mas del erotismo perverso. Hoy en día los quioscos de revistas españoles ofrecen una superabundancia de revistas sicalípticas, para delicia de los pornóscopos.

Video shops
Los videos también son numerosos. Proliferan tiendas de sex-shop donde, aparte de comprar videos, revistas, piezas de lencería y prótesis genitales, es posible acceder a cabinas donde más de sesenta canales proveen de imágenes excitantes a quienes allí se encierran, a solas con una caja de kleenex. Las películas cubren todas las perversiones no penadas por la ley. La afluencia de clientes es tal que, si en vez de echar el semen a la basura lo reciclasen, habría material diario suficiente para cubrir las necesidades de todos los bancos de semen del mundo durante varios años. La pornoscopia es una afición mayormente masculina. Las féminas agradecen más las películas e imágenes sugerentes antes que explícitas. De todas formas las señoras que se excitan con la visión de los vídeos pornográficos son tan aficionadas como sus oponentes del género masculino.
El inspeccionismo puede ser secreto, con ventanas interiores disimuladas. Hoy en día se disimulan artilugios de video. En las WEB de Internet, dedicadas a lo sexual, no faltan las apropiadas para clientes con tendencias voyeuristas. Las más de ellas fingen trabajar con cámaras ocultas, cuando, en realidad, ofrecen la exhibición de profesionales aparentemente filmadas en su intimidad. Pero algunas webs, normalmente gratuitas, están sostenidas por auténticos aficionados al voyeurismo, que se las ingenian para captar las imágenes más clandestinas y voluptuosas. Una maldad frecuente es colocar la cámara de video en un maletin, agujereado, enfocada hacia arriba. Se deja el maletín descuidadamente en el suelo, al lado de una fémina con minifalda, y se reza devotamente pidiendo que la fémina no lleve bragas, o éstas sean sucintas, transparentes, desgarradas o proclives a enrollarse sobre sí mismas, aireando los apetecidos genitales.

La visión de las ingles sorprendidas por mecanismos de video, algunos de los cuales son tan pequeños que la cámara semeja un botón, da lugar a una superespecialidad del voyeurismo cinernético, el “upskirt” (literalmente “faldas arriba”). Otra especialidad es la colocación de cámaras en cuartos de baño y aseo. Muy apreciada es la colocación del artilugio frente a la bañera o enfocando la taza del inodoro, de modo que las usuarias sean sorprendidas en actividades urinarias o defecatorias. Recordamos un caso en el que la cámara se situó en el lavabo de señoras de una discoteca de pueblo, disimulada bajo el lavamanos, y enfocada a los santos lugares.

El descubrimiento del ingenio, por parte de una usuaria, motivó que su indignado prometido suministrase una tunda de estacazos al licencioso propietario del recreativo recinto. Vemos como la tecnología sustituye a los primitivos agujeros en las paredes cuyo disimulo era comprometido. Recordamos, con especial morbo, más por lo que se imaginaba que por lo que se veía, la contemplación de su futura víctima por parte de Norman Bates, el psicopático hostelero en “Psicosis” de Hitchcock. Hay voyeurs que solamente se excitan cuando saben (o creen) que los observados no conocen su protagonismo. En otros casos, tanto da. Existe también un "inspeccionismo auditivo" que consiste en escuchar conversaciones íntimas, suspiros fornicatorios u otras formas de sonidos que excitan la fogosidad del pervertido (por ejemplo: el intrigante sonido de los somieres del piso de arriba, o las voluptuosas exclamaciones de los vecinos de la habitación contigua en un hotel).

Antecedentes literarios
El novelista Juan Marsé, en varias de sus geniales narraciones, hace referencia a un ilustre precursor. Un vagabundo inofensivo del barrio barcelonés de Gracia, que colocaba un espejito en la punta de su alpargata, y que se ofrecía, en los vestíbulos de los cines, para leer los programas a las criaditas analfabetas que libraban los jueves, y que se interesaban por los carteles exhibidos. El menesteroso se colocaba al lado de la doméstica, sin rozarla para nada, y mientras recitaba el programa (que sabía de memoria) acercaba lentamente su pie a la zona que le permitía atisbar las ansiadas intimidades. Un día fue descubierto por la policía secreta, que velaba por la castidad en las últimas filas de los cines. Recuerden que estamos hablando de los años 40, los primeros de la gloriosa época franquista. El pobrete fue apalizado in situ con tanta saña que falleció poco después. Marsé (casi tan irreverente como un servidor) rogaba a Dios porque, al menos una vez en su vida, el infortunado vidente hubiera atisbado una entrepierna olvidadiza a la hora de enfundarse las calcillas.


El infame ATS
No hace mucho un enfermero de Barcelona fue detenido por la policía, tras haber sido denunciado por colocar cámaras de video en la clínica donde prestaba sus servicios. El ATS de Barcelona, siglas que corresponden a una titulación antigua, de Auxiliar Técnico Sanitario, había colocado su cámara de video doméstico dentro de un archivador de la sala de masajes donde, las clientes del centro de adelgazamiento, se aplicaban a sí mismas las aparentemente benéficas cremas que soslayarían celulitis y adiposidades. Proliferan este tipo de centros, a los que la clientela, sobre todo femenina, acude para aliviar unos quilos de más. Podría pensarse que el ATS observador tenía querencia por las rollizas, si creyéramos que tales matronas son las consumidoras primordiales de dichos servicios.

Pero en el mismo periódico (El Mundo) en el que apareció la noticia del perverso, se publicaba también una encuesta de un colegio de farmacéuticos cuyos resultados demuestran que el 20 % de las féminas que intentan adelgazar están dentro del peso ideal, o incluso por debajo. De forma que el cameraman tenía material para escoger. Resulta curioso que, en un centro de adelgazamiento, propongan a las usuarias autoaplicarse las cremas en aras del pudor. Algo así como una especie de autoservicio. Pero, en fin, las cosas son como son y el genio que dirige este centro así lo había determinado. El malévolo ATS acompañaba a sus clientes a una salita con camilla, les facilitaba los ungüentos y les instruía a desvestirse una vez él hubiera marchado, echarse boca arriba y aplicarse con esmero los bálsamos, con especial atención a mamas, nalgas, y cara interna de los muslos.

No mencionaría la entrepierna, pero debía de pasar apuros para que no se le escapase el que debía de ser su más furtivo deseo. Luego, salía del recinto. La fémina se cerraba por dentro, e iniciaba el pertinente manoseo. La cámara, según el parte policial, se centraba en la zona más íntima de la curioseada, y abarcaba también el torso de cintura para arriba. Una de las clientes reparó, tras la friega, en un archivador de cartón con un orificio, cuyo uso propio (el del orificio) es ver si el archivador está lleno o no. Quizá adivinó un brillo perturbador tras la abertura. Abrió la caja y se encontró con la cámara de vídeo en posición de “rec” (grabar). Indignada, pero cerebral, sacó la cinta y, una vez vestida, salió del centro médico y acudió a la comisaría especializada en atención a la mujer. Allí comprobaron que la cinta recogía sus fricciones anticelulíticas y se desplazaron rápidamente a la clínica para pillar al irreverente auxiliar. Éste, al comprobar la desaparición del objeto de sus anhelos visuales, salía del consultorio a la carrera. Detenido y registrado, se le halló encima otra cinta donde se exhibían otras cuatro feligresas en maniobras autocomplacientes. El juez que instruye el caso, le dejó marchar tras tomarle declaración.


Registro policial
En la casa del presunto delincuente, también objeto de registro policial, no se hallaron más cintas de su clientela, aunque sí vídeos pornográficos de contenido zoofílico. No aclara la nota de prensa si en tales vídeos, los animales eran también embadurnados con pomadas adelgazantes antes de ser gozados por los zoófilos protagonistas. Sospecha la policía que otras posibles cintas deben de estar escondidas en algún recóndito lugar. Se barrunta que el infame videoaficionado llevaba unos tres años filmando entrepiernas y toqueteos. La policía debe investigar ahora si las cintas se usaban únicamente en el uso y disfrute del enfermero, o si eran copiadas y vendidas en el suculento mercado negro de las perversiones ilegales y prohibidas. La consecuencia más inmediata que, como médico, saco de este asunto, es la recomendación de no confiar en centros sanitarios donde se proponga que el mismo paciente se aplique las pomadas. Se empieza así, se sigue instándoles a auscultarse o tomarse ellos mismos la presión arterial, y se puede acabar encerrándoles en el quirófano para que se apañen la fimosis por sí mismos, o, lo que es peor, se hagan una trepanación en el cerebro.

Suerte que la sanidad pública no ha caído en el uso de tales argucias, las cuales contribuirían a reducir el precio del gasto sanitario, pero a costa de más de un dislate. ¿Se imaginan una alternativa lúdica consistente en repartir los papeles entre los pacientes, que acabarían diagnosticándose u operándose los unos a los otros? Los videos de tales despropósitos (grabados por ATS cinéfilos) nada tendrían que envidiar, en morbo y audiencia, a los que aparecen en programas tipo “Gran Hermano”. El perturbador enfermero de la noticia podría ser ensalzado como otros malhechores notorios con predicamento social, como el Dioni, o Mario Conde, y aparecer gustoso en revistas del corazón, o en las telebasuras, como preclaro innovador de los recursos sanitarios y de la libertad sexual. Esperemos acontecimientos. La creatividad de los voyeurs adeptos a la nueva tecnología no debe de conocer fin. Veremos lo que los tiempos nos deparan en cuanto a sistemas de espionaje aplicados a la lubricidad y al desbordamiento de la libídine.
romeu

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el 2º sexo

Mensajepor el 2º sexo » Dom 12 Abr, 2009 11:08 pm

sultanete escribió:Diferencias hombre - mujer
Para excitarse con un hombre, éste debe resultarles grato, agradable, y sentir hacia él un mínimo de afecto.


Dile a tu colega Romeu que eso es falso, para excitarse con un hombre no tiene por qué haber afecto ni mínimo ni máximo. :mrgreen:

sultanete escribió:La fantasía no es imprescindible en las mujeres. Muchas de ellas, por ejemplo, se masturban y llegan al orgasmo mientras piensan en otra cosa.


Ya... nos masturbamos mecanicamente mientras pensamos en la lista de la compra, jaja, la fantasía es fundamental para todo el mundo :x

sultanete escribió:Lo mismo cabe decir durante la relación de pareja. Hay mujeres que, gozando de la situación, hablan de cosas que no tienen que ver con el momento


Si hacen eso no están a lo que están. De gozar nada, estarán deseando que el torpe de turno termine y hablan de lo que sea para minarle la moral. :lol:


sultanete escribió:Preferencia por estímulos auditivos y táctiles, los cuales requieren una actitud positiva por parte del varón. La mujer agradece la luz apagada, así como las buenas palabras y las caricias tiernas, no exigentes.


En la primera parte tiene razón pero agradecer la luz apagada me parece que es de tiempos pretéritos, producto de educación represora... viva la luz!. No sé a que le llama "buenas palabras" jaja, la ternura va por días que nos va la marcha como a todos.

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liza

Mensajepor liza » Dom 12 Abr, 2009 11:56 pm

Lizandro si que sabe de sexo que opine y aclare estas dudas

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2º sexo

Mensajepor 2º sexo » Lun 13 Abr, 2009 1:31 am

Ah, yo ese señor no lo conozco de nada... que hable pues. Pero acalro que no expreso dudas, muestro desacuerdo ná más.




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