MUERE ASESINADA LA PRESIDENTA DE LA DIPUTACION DE LEON

Un lugar con buen talante y pluralidad democrática donde se debate lo más relevante de la política y la actualidad nacional e internacional.

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Mensajepor Invitado » Dom 18 May, 2014 11:58 pm

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Cuatro mujeres y un trágico destino

■ Una madre, una hija y una policía local trazaron las líneas para matar a Isabel Carrasco

■ Después de año y medio planificándolo, decidieron que el 12 de mayo la asesinarían

■ Sólo había pasado media hora del asesinato y madre e hija ya estaban detenidas

■ La agente municipal tardó 30 horas en aparecer con el arma, que estaba en su coche

■ Montserrat y Triana viven por y para preparar cómo vengarse tras perder la hija su trabajo

■ 'La maté porque se lo merecía, hizo mucho daño a mi familia', declaró la asesina confesa



17.28 horas. No era la 'hora H', porque no sabían a qué hora la presidenta de la Diputación y del PP de León, Isabel Carrasco, iba a salir de su casa en el Paseo de Condesa de la capital leonesa, para ir camino de la sede del Partido Popular, al otro lado del río Bernesga, en el Paseo de Salamanca. Pero sí el día 'D': lunes, 12 de mayo de 2014. Ése era el día que Montserrat González y Montserrat Triana Martínez, madre e hija, habían señalado en el calendario para ejecutar su macabro plan: acabar con la vida de Isabel Carrasco.

Era cuestión de armarse de paciencia y esperar. Algo les decía que esta vez sí. Que después de más de año y medio planificándolo, estudiando los movimientos de su objetivo, apuntando sus horas de entrada y de salida, los lugares y los caminos escogidos, ese lunes sería el día en el que se quitarían de en medio a la que consideraban causante de todos sus males y los de su familia. Lo habían intentado hasta en cinco ocasiones, pero no habían podido ejecutar su macabro plan, "porque no tuve ocasión", como declaró a la Policía la autora confesa de los disparos.

El momento se acerca. Montserrat González espera pacientemente. Ve salir de su casa a Isabel Carrasco y la sigue. El lugar lo habían elegido bien, la pasarela que une sobre el río Bernesga los paseos de Condesa y Salamanca. Va sola, algo más que habitual en la presidenta de la Diputación y del PP de León, porque ella no tenía miedo. Marcos Martínez, su chófer y su hombre de confianza y ahora muy a pesar suyo su sustituto en la institución provincial, pero sobre todo amigo, el mismo que la había acompañado en su última comida, se habían ofrecido para ir a buscarla. Pero ella le dijo que no, que la esperaran en el partido, que iba para allá. Y sus mandatos no se discutían. Y lo mismo, a su pareja, Jesús, hoy un hombre sin referente, que se marchó en su moto hacia la sede instantes después.

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Ya estaba claro. Ese lunes iba a ser el día. Sólo faltaba el momento, la hora: 17.28, "agresión con arma de fuego a una mujer en León", replicaron en el 112. Tres disparos y el tiempo se paró, pero sólo fue un instante. "¿Quién estará tirando petardos?", le dijo Marcos Martínez Barazón a sus acompañantes al otro lado del río. Pero no eran petardos. Y él fue el primero en darse cuenta, porque salió corriendo hacia la pasarela, donde la vio tendida en el suelo y lo supo: está muerta y es Isabel.


'Mira, Carrasco'

Su asesina, Montserrat González, ya había emprendido la huida, pero no contaba con que a su lado, instantes antes de pegarle los tres tiros, el primero de gracia en la nuca, un hombre y su esposa se habían cruzado en su camino. "Mira, Carrasco", le dijo el hombre a su mujer cuando se cruzaron en la pasarela con la presidenta.

Su rapidez de actuación demuestra que no es un hombre cualquiera. Se gira nada más oír los tres disparos. Él no duda. No piensa que sean petardos. Sabe bien cómo suena un tiro. Es policía, retirado, pero policía y actúa como tal. Mira a la mujer, la misma con el pañuelo azul y grandes gafas de sol oscuras con la que acababa de cruzarse y que no había reparado en ella, pero ahora no se le despintaba. Cogió el móvil, llamó al 112, dio el aviso y acto seguido, siguió a la asesina sin ser visto. Dejó atrás el cadáver y la escena del crimen. Sabía que su lugar estaba tras la autora.

Y ahí también demostró que no era un ciudadano cualquiera. Con el teléfono en la mano caminaba detrás indicando en todo momento a la Policía los movimientos de la autora de los disparos. Y cuando ésta se cruzó con su hija y le dio el bolso-bandolera, en el que después se supo iba el arma del crimen, y cada una fue por su lado, de nuevo salió el olfato de policía que nunca se retira. Su objetivo seguía siendo el mismo: la asesina.

Lucas de Tuy, Gran Vía de San Marcos y Roa de la Vega, donde había un Mercedes SLK aparcado al lado de la sede de los sindicatos, en el que su objetivo se metió en el asiento del copiloto. Su hija, pese a las primeras informaciones, no había llegado, pero eso a este policía jubilado le daba igual. La tenía y no dudó. "Ha sido ésa, ha sido ésa", dijo a los policías que gracias a sus indicaciones habían llegado casi al mismo tiempo. La detuvieron y, mientras registraban el coche, apareció la hija y, también, gracias a ese profesional que nunca se jubila, fue cazada.

Eran las seis de la tarde y sólo había pasado media hora del asesinato y ya estaban detenidas. Montserrat González y Montserrat Triana Martínez, dos mujeres, dos mentes asesinas, "dos psicópatas", como las definieron en la investigación, con frialdad sanguinaria. Todo parecía resuelto, pero el arma no aparecía. Estará en el río. El Bernesga se dragó y nada se encontró.


El tercer lado

Y, de pronto, inesperadamente, apareció la tercera implicada de una trama que tenía como único objetivo hacer desaparecer a Isabel Carrasco. Se trata de Raquel Gago, policía local, que sabía del asesinato desde el primer momento, y que tardó 30 horas en aparecer con el arma, que desde la tarde del crimen estaba en el maletero de su coche, donde la había metido su íntima amiga Triana.

Llegó a la comisaría de Policía de la calle Villabenavente en torno a las 22.20 horas y dijo que se había encontrado de casualidad la tarde del lunes con Triana Martínez y que ésta le había pedido meter una cosa en el coche. Ya el martes, según ella, descubrió cuál era "esa cosa" al ir a meter la bicicleta en el maletero de su Volkswagen Golf: un bolso-bandolera que albergaba un revólver del calibre 22, el arma que Montserrat Martínez había utilizado para descerrajar tres tiros a Isabel Carrasco y que después había dado a su hija.

Y es aquí donde entra en escena la quinta mujer: Sonia Álvarez, la magistrada del Juzgado de Instrucción número 4 de León, que sustituye a su titular, María Teresa de la Peña. A ella le corresponde, porque está de guardia ese lunes, el caso de asesinato de mayor repercusión de la historia de León. Y su primera decisión importante siembra no pocas dudas en los miembros de la investigación: decide dejar en libertad a la policía local que entregó el arma, tras ver su declaración. Raquel Gago se había presentado ante la Policía acompañada por un policía nacional y novio de su hermana y mantuvo, en todo momento, lo fortuito de su encuentro con Triana el lunes, después del crimen.

Treinta horas habían pasado desde entonces y nada había dicho. Incluso estuvo de servicio el día de la capilla ardiente y del funeral de Carrasco, entre la calle Ancha y Santo Domingo, a escasos metros del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Algunos de sus compañeros aseguran que la vieron especialmente inquieta, nerviosa. Y no era para menos. Sabía lo que había pasado y que ella había visto a su íntima amiga inmediatamente después del crimen y se lo había callado. Después, se supo que ese nerviosismo era por algo más. Un controlador de la ORA estaba con la agente municipal cuando llegó Triana y lo oyó todo y vio cómo Raquel Gago abría el coche con su mando. Ya después, cuando vio que Triana no llegaba, la policía local le dijo: "¿Pero, dónde estará ésta?".

Sospechas de filtración desde la comisaría a la Policía Local, que se están investigando; llamadas de teléfono entre ambas segundos después del crimen y las diferentes llamadas a compañeros interesándose por la investigación echaron por tierra su 'coartada-estrategia' y dieron con Raquel Gago en prisión, con su amiga Triana Martínez y su madre. Las tres líneas del triángulo de mujeres están en la cárcel y por los mismos delitos, tres: homicidio, atentado contra la autoridad y tenencia ilícita de armas.


Odio y venganza

Triana Martínez es una joven con aspiraciones políticas. Se presentó por las listas del PP al Ayuntamiento de Astorga en 2007, pero se quedó en puertas, además en dos ocasiones. La segunda, ya a punto de acabar la legislatura, cuando dimitió el número seis de la lista popular y entraba ella. La cercanía de las elecciones -era marzo de 2011 y los comicios se celebraron en mayo- impidió su incorporación. Ahí acabó su carrera política.

Casi a la vez que su trabajo en la Diputación, donde entró como ingeniero en Telecomunicaciones en 2004. Un puesto en el que estuvo hasta 2011, cuando la institución saca la plaza a concurso-oposición y ella no aprueba, apenas saca un 2,2 en el primer examen. Además, la institución provincial le reclama por vía judicial poco más de 6.000 euros por el complemento específico que Triana Martínez había cobrado de forma irregular.

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Ése es el detonante de la espiral de odio y sed de venganza contra Isabel Carrasco de la madre y su hija. Un odio que ambas se retroalimentan cada vez que sus exigencias y presiones a la presidenta, al vicepresidente y a los cargos del PP, como el presidente comarcal de Astorga, Sindo Castro, no consiguen su objetivo: que le devuelvan la plaza a su hija. Montserrat y Triana viven por y para preparar cómo vengarse.

En su casa, además de otra arma y kilo y medio de marihuana lista para vender, encuentran planos, fotos de Carrasco en diferentes lugares, horarios, recortes de prensa y hasta un ejemplar de Interviú abierto por las páginas del reportaje del caso de los kilometrajes de Caja España-Duero. Todos, elementos para seguir incrementando ese odio, que era la madre la que se encargaba de alimentar en los momentos de flaqueza de su hija, cuya dependencia de su progenitora es total.

Y, mientras, la policía local Raquel Gago, íntima amiga de Triana Martínez, se encargaba de la intendencia profesional. Ella las puso en contacto con los bajos fondos, el toxicómano de Asturias que les vendió los dos revólveres, el del crimen y otro del calibre 7.75. La estrategia la tenían clara y objetivo, también.

De todas, la madre y asesina confesa, Montserrat González, era la gran maquinadora y la que llevaba la voz cantante. "La maté yo porque se lo merecía; hizo mucho daño a mi familia". Y, además, "la habría matado hasta 30.000 veces". Punto y final. Todo estaba listo y nada podía fallar. Un triángulo de mujeres que buscaban y al final consiguieron liquidar, quitar de en medio a otra: Isabel Carrasco.

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Mensajepor Invitado » Lun 19 May, 2014 2:49 am

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Por un puñado de cargos

La locura del asesinato en León podría movernos a pensar en sanas y racionales reformas


Érase una vez una persona que disparó por la espalda a su presidente, causándole la muerte. ¿El motivo? Que el presidente le había denegado un cargo de confianza política. La trágica muerte del presidente fue la gota que colmó el vaso de la insatisfacción popular con una administración pública donde demasiados puestos dependían de quién ganaba las elecciones: hasta aquí hemos llegado, no podemos tolerar tanta arbitrariedad política en los nombramientos y que todo aquel que aspire a una carrera en el sector público trate de granjearse, por el procedimiento que sea, la protección de un padrino.

Dos años después, el congreso de ese país aprobaba una reforma que despolitizaba la administración. Una reforma que, hay que subrayarlo, había sido debatida en el congreso con anterioridad en innumerables ocasiones, pero que sólo entonces pudo vencer la resistencia de un establishment político que hasta entonces había disfrutado de un poder enorme para hacer y deshacer en la administración. Cuando el pueblo vio los disparatados efectos perversos de la politización, exigió el cambio hacia un modelo de administración más profesionalizado. Y los políticos no tuvieron más remedio que aceptar que les ataran las manos en la gestión de la administración.

¿Estoy haciendo un ejercicio de política ficción sobre lo que podría pasar en España después de la trágica muerte de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco? No, estoy relatando un hecho real ocurrido en EEUU hace más de un siglo. Su vigésimo Presidente, James Garfield, fue asesinado en el verano de 1881 por Charles Guiteau, quien, frustrado porque el presidente no le había agraciado con un cargo público, le disparó en una estación de Washington. Guiteau se convertió así en el paradigma del “enchufado desengañado” (disappointed office-seeker). Queda fuera de duda que Guiteau estaba desequilibrado, pero el crimen propició un debate nacional sobre la organización de la administración. Mientras el presidente agonizaba, los reformistas americanos crearon la Liga Nacional para la Reforma de la Función Pública (National Civil Service Reform League) e iniciaron una campaña de concienciación pública a gran escala. Sólo en el estado de Nueva York llegaron a distribuir medio millón de panfletos a favor de una administración realmente meritocrática y despolitizada. Sus esfuerzos culminaron en 1883 con la aprobación de la icónica (en el mundo de los nerds de la administración pública, hay que añadir…) Pendleton Act.

Antes de esta ley, para mantener sus puestos o para ascender, un gran número de empleados públicos americanos debían ser leales al “patrón” político que los había nombrado. No sólo la eficiencia organizativa se resentía – y la corrupción se encubría si afectaba a nuestro santo jefe – sino que el servidor público vivía una situación de inestabilidad e histeria. Como famosamente dijo el Senator Charles Sumner, EEUU vivía dos fiebres: aquellos que iban a California en busca de oro y aquellos que iban a Washington en busca de un enchufe.
A partir de la Pendleton Act, el funcionamiento de la administración americana cambió radicalmente. Hoy día sigue habiendo muchos nombramientos políticos en EEUU, pero, y aquí es donde reside la clave, las carreras de empleados públicos y políticos están básicamente separadas. Vamos, que no necesitas el carnet de un partido para hacer una carrera dentro de la administración. Puedes colmar tus ambiciones profesionales dentro de la administración sin necesidad de alinearte políticamente con Demócratas o Republicanos.

Esta situación contrasta con lo que ocurre, 130 años después, en muchas de nuestras administraciones públicas. Como hemos sabido estos días tras el asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la diputación de León, las carreras administrativas y políticas parece que andan demasiado entrelazadas en España. En su crónica de El País, Luis Gómez observa cómo tanto la entrada – “Montserrat Triana entró en la Diputación por recomendación”- como la salida de la Diputación estaban muy politizadas: “caer en desgracia en León dependía de “La Carrasco”. No había medias tintas”. Luis Gómez relata que el caso de Montserrat Triana no es único, sino que se suma a otros, como el de las oposiciones para auxiliares de la Diputación de León, “donde se descubrió que la mayoría de los 40 agraciados no solo eran familiares de altos cargos o directamente afiliados del PP local, sino que habían conseguido una cantidad inaudita de sobresalientes en sus calificaciones”.

El subtítulo de la crónica de Luis Gómez es, de hecho, una síntesis sucinta de la patología central de nuestras administraciones: “Montserrat Triana quiso hacer carrera profesional y política bajo el paraguas de Carrasco”. Las carreras profesionales y políticas van unidas y, además, se hacen bajo el “paraguas” de alguien. Unos años antes, Isabel Carrasco también había tenido su “padrino” tal y como relata José A. Otero para eldiario.es. Un paraguas es protegido por otro paraguas que, a su vez, es protegido por otro.

Por tanto, el luctuoso asesinato de Isabel Carrasco, aún siendo el resultado de una locura monstruosa, destapa el modus operandi en muchas administraciones españolas. Las carreras profesionales y políticas no están lo suficientemente separadas. De hecho, en algunos casos están todavía decimonónicamente integradas. Ciertamente, existe una meritocracia formal en nuestras administraciones que, en muchos casos, se traduce en una meritocracia de facto. Sin embargo, en demasiados casos – y no sólo, aunque posiblemente con más frecuencia, en las Diputaciones provinciales – junto la estructura meritocrática formal coexiste con una politización informal en el que las lealtades personales al superior político cuentan más que los méritos profesionales.

Nuestro deber es denunciarlo. Debemos dejar claro que esta politización no es algo universal. No ocurre en los países occidentales que queremos emular. Y no es una práctica exclusiva de determinados partidos o de las personalidades excéntricas de determinados políticos. Es una debilidad intrínseca de nuestras instituciones. Carecemos de cortafuegos institucionales que separen el mundo de la política del de la administración. Hay demasiados contactos, demasiadas dependencias políticas que acaban deviniendo dependencias personales.

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Mensajepor Invitado » Lun 19 May, 2014 1:03 pm

los periodistas de las tertulias de tv dan verguenza ajena ... es manipulación descarada, mezclada con ingnorancia y el que grita mas tiene razón ajajajajajajajaj.
dicen que la "burguesita" no era traficante de drogas ... que la tenía de cuando compró el arma ... para su uso personal (compró marihuana para varios años ... sin saber que la marihuana tiene fecha de caducidad ... a partir de los tres meses comienza a perder).
luego de escuchar varios disparates mas ... sale la noticia de que la marihuana era de su cosecha .... vamos que la cultivaba.
entonces los lameculos (todos) salen a decir que tenía unas macetas en la terraza .... y se quedan tan anchos ajajajajajajaaj.
vamos que era un angelito ... señores y señoras de la bocachancletería ... volvemos a lo mismo ... la marihuana tiene fecha de caducidad.... y las plantas no crecen en invierno ... las cosechas son a partir de septiembre y si son autoflorecientes a partir de junio o julio.vamosss que si tienes marihuana en esta época del año es de foco.(cultivo interior)
porqué nos siguen manipulando?????
que tienen que tapar .... los cuernos quemados de las señoras y señoritas .... a ver si va a ser otra encarna.

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Assia
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Mensajepor Assia » Lun 19 May, 2014 1:14 pm

He tenido poco tiempo hoy para leer en Internet,pero creo que el padre de Triana ha visitado a su esposa e hija en la carcel. No puedo aceptar ni aprobar ese crimen y de todo ese odio acomulado en madre e hija contra Isabel Carrasco,hasta el punto de planear ese crimen tan friamente.

Lo que menos comprendo es que haya 1 tercera persona (policia) que sin ton ni son ayudara a cometer ese crimen.Solo puedo creer que esas 3 personas estan completamente insanas. No es posible que creyeran que nunca serian imputada de 1 crimen cometido en 1 sitio centrico y en plena luz del dia.

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Mensajepor Invitado » Lun 19 May, 2014 4:37 pm

La prueba de la parafina no deja lugar a ninguna duda: la madre de Triana disparó a Isabel Carrasco

Monserrat González tiene restos de pólvora en la ropa y los guantes que llevaba la tarde del crimen


Siguen la pista a la droga hallada en el piso de Triana en busca de nuevas implicaciones

La gran cantidad de marihuana y hachís hace impensable el autoconsumo salvo para un caso terapéutico.


La madre se muestra altiva y dominante dentro del módulo exclusivo de mujeres de la cárcel

No sólo ha causado sorpresa entre los funcionarios el modo en el que se comporta Montserrat González dentro de la cárcel, sino que también causa sensación entre las demás internas del módulo, quienes acogieron su entrada con la expectación que causa la homicida confesa de un crimen tan mediático. Esperaban una dama de la burguesía, acostumbrada a la buena vida, los lujos y las facilidades, pero se han encontrado con una mujer altiva que incluso se jacta de que volvería a matar a Carrasco.


Triana y su madre: 10.000 euros por ver a Michelle Obama

Madre e hija pagaron un lujoso hotel en Marbella para coincidir con la primera dama. Información de A FONDO elaborada por: Asun García Puente, Miguel Ángel Zamora, Marco Romero, Abigail Calvo y Álvaro Caballero.

http://www.diariodeleon.es

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Mensajepor Invitado » Lun 19 May, 2014 7:20 pm

Si yo fuese el secretario de administraciones publicas estaría ahora mismo reflexionando sobre el modelo de función publica que se ha construido a lo largo de estos años en España: una inspectora de hacienda en excedencia obsesionada con acumular cargos, amenazar con inspecciones fiscales y gobernar manu militari cual señor feudal repartiendo o negando prevendas con total discreccionalidad; un inspector de policía que no se entera de que tiene dos asesinas en casa, una poli cooperadora necesaria de un asesinato, y dos empleadas publicas que creen que se lo merecen por ser del partido y si no te descerrajo dos tiros...

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Mensajepor Invitado » Mar 20 May, 2014 3:56 am



Mayka Navarro: "Consideraban a Carrasco responsable de todos sus males"
En el tiempo para la crónica negra con 'La Hora Negra' recibimos a Mayka Navarro para repasar los detalles que envuelven el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco. Nos ha acompañado también José Carlos Fuertes, experto en perfiles criminales.

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Mensajepor Invitado » Mar 20 May, 2014 7:44 pm



Crónica Negra: Incógnitas en León - 20/05/14

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Mensajepor Invitado » Mié 21 May, 2014 4:45 pm

Detienen a un joven berciano por hacer apología del delito en las redes sociales

Un joven berciano de 20 años, A.B.S, natural de la localidad de Salentinos (Páramo del Sil) es el primer detenido en la provincia de León por hacer apología del delito en las redes sociales tras el asesinato de Isabel Carrasco. A.BS, que fue detenido ayer martes en Ponferrada, permanece en libertad con cargos después de prestar declaración ante el juzgado número 6 de Ponferrada. El joven publicó la semana en su cuenta de twiter @Pinxiflauta varios tuits que supuestamente animan a tirotear a más políticos del PP, pero también a la alcaldesa de Villablino, la socialista Ana Luisa Durán. El joven declaró en el juzgado que pensaba que sus mensajes eran "un ejercicio de libre expresión". En uno de sus últimos tuits, A,B,S, informaba a sus seguidores de que empezaría a tuitear "cosas políticamente correctas" y que alguien le había denunciado por hacer apología del homicidio.

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Mensajepor Invitado » Mié 21 May, 2014 6:23 pm

güeno, a ver si en el trullo le dan unas clasecitas de ortografía...

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Mensajepor Invitado » Vie 13 Jun, 2014 9:50 pm

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CASO CARRASCO: TESTIMONIO DE LA AUTORA CONFESA DEL CRIMEN
«No podía más, tenía que hacer justicia; Isabel le hacía la vida imposible a mi hija»

Montserrat González: «El primer disparo fue por la espalda, los otros dos en el suelo; no se movió».

«Me vi en la obligación de hacer justicia por todo lo que se le estaba haciendo a mi hija». Con esta frialdad justificó Montserrat González, asesina confesa de Isabel Carrasco, su crimen ante la jueza el día 14 de mayo, tal y como consta en el sumario al que han tenido acceso Diario de Castilla y León/ El Mundo y Diario de León.

La noche anterior –a las 00. 01horas– declaró ante la Policía que mató a la presidenta de la Diputación de León «porque estaba completamente harta y no podía más». «Lo llevé a cabo porque no podía más por lo injusto de la situación a la que estaba llevando a mi hija la tal Isabel», defendió.

En su declaración judicial reconoció que «había intentado localizarla en los dos últimos años en otras ocasiones». «Pero aunque he coincidido con ella más veces no llevaba conmigo el revolver y ese día pensé que ya no podía esperar más, aunque era consciente de que había demasiada gente», reconoció. También confesó que «dio el paseo para ver si la encontraba». «Llevaba mucho tiempo queriendo encontrarme con Isabel».

Preguntada por el motivo «que le ha llevado a esa situación» la reo respondió: «La desesperación» y «la injusticia con mi hija que actualmente no puede dormir, ya que Isabel le llevaba haciendo la vida imposible desde hace ya mucho tiempo».

Culpó a Carrasco de «perjudicar» a su hija laboralmente. «En las oposiciones fue Isabel quien influyó para que le dieran la plaza al otro aspirante», sostuvo. «Había tardado un año en pagarle una factura de un trabajo que hizo».

Oferta de trabajo

Explicó que a Triana «le había surgido un buen trabajo de su especialidad en Valladolid y otro en León e Isabel llamó para que no le dieran el trabajo». También aseguró que «le ofrecieron otro trabajo en la Junta de Castilla y León en Valladolid y se lo dieron a otra persona menos cualificada. La iban a nombrar directora de Telecomunicación en Valladolid. Se enteró Isabel y ya no le dieron el puesto».

También afirmó que «Isabel acosaba a Triana». Señaló que su hija «había adelgazado 25 kilos», que un médico «me advirtió de que podía hacer algo contra sí misma». También se refirió a su marido, al que mantuvo al margen de todo su conflicto con la presidenta de la Diputación de León. «No le trasladé la preocupación que me trasmitió el médico; él sabía que estaba mal pero no por qué adelgazaba». Un tono exculpatorio que también quiso extender a su hija ya que, según declaró, cuando ella le «contaba sus problemas», le decía, también, «que no se preocupara que ya se solucionaría todo».

A lo largo de su declaración trata de defender la inocencia de su hija en todo momento, pese a que en el sumario queda claro que Triana llama a su amiga Raquel Gago instantes después de producirse el asesinato.

En defensa de su hija

También la exculpó en su versión de los hechos. En el juzgado explicó cómo se produjo el crimen: «El primer disparo lo hice de espaldas. Isabel no vio que venía. Los otros dos disparos fueron con ella en el suelo (...). No sé dónde le di. Isabel no se movió. No vi si sangraba. Después me di la vuelta y me fui». Tras cometer el asesinato «iba rápido porque estaba fatal, muy mal, medio ida y entonces vi a mi hija», relató. «En ese momento le di el bolso y le dije que lo tirara y que me iba para el coche».

Señala que «Triana se quedó sorprendida, dijo ‘bueno’ y se fue». «No sé por dónde tiró mi hija, pero creo que cuando llegué al coche ya no venía con el bolso» que contenía el arma del crimen. «Se había desecho de él como le había pedido, pero que no sé cómo porque nadie me lo ha contado».

Insistió en que «no había preparado el encuentro para darle el bolso». «No quiero implicar a mi hija por nada. Para eso me hubiera ido al coche y nos íbamos las dos», en vez de a un mercado en el que al parecer se quitó ropa que llevaba.

Respecto al registro efectuado en la casa de su hija donde aparecen varias fotos de Carrasco, justifica «que eran para carteles del PP» que iba a hacer Triana.

Sin embargo, no la dejó al margen de todo. Preguntada «por las anotaciones sobre armas que se encontraron en el registro practicado en el domicilio», respondió: «Corresponden a búsquedas en Internet que hicieron juntas y apuntó mi hija».

Negó que le instruyeran en el manejo de armas y que participara alguien más. «No tengo conocimiento de armas. El revolver lo cargué yo, es muy fácil. He mirado por internet», le aseguró Montserrat González a la jueza, aunque minutos después indicó que se lo enseñó la persona que le «vendió el arma».

Se llamaba Armando

«Esa persona se llama Armando, de Gijón. Se la compré hace dos años. No fue tan fácil comprar un arma. Ese señor es conocido en Gijón, lo sé por comentarios de la gente, de los mercadillos», indicó la asesina confesa en su declaración, quien explicó que el vendedor, «que no es de fiar», tenía un bar al que ella acudió. Ante la Policía, sin embargo, describió a Armando –que ha fallecido– como «bajito y risueño».

Explicó que su teléfono no lo había anotado «porque siempre estaba allí».

Contó que el arma del crimen, un revolver marca Taurus calibre 32 H&R Magnun, le costó «2.000 euros» y recordó que «lo compraría hace dos años», aunque desconocía «el día, ni el mes». «Hace tiempo que no voy».

También reconoció que le adquirió otra pistola. «La dejé en casa de mi hija».

Pese a que en todo momento se dio a entender que Montserrat González, la asesina confesa de Isabel Carrasco, y su hija, Triana Martínez, permanecieron aisladas e incomunicadas durante el tiempo que estuvieron detenidas en la Comisaría, la declaración de Montserrat González demuestra que no fue así.

Es más, de su testimonio se desprende que la asesina confesa tuvo acceso a prensa escrita y hasta a la televisión. De hecho, ya al final de su declaración ante los agentes de la investigación se queja del trato que los medios están dando a su hija. Es, en ese momento, según consta en el sumario del caso, cuando Montserrat González pone de manifiesto «que está en completo desacuerdo con los medios de comunicación (prensa escrita y televisión) con el trato dado a su hija».

Una afirmación que le sireve para insistir, una vez más, en la inocencia de Triana Martínez en el asesinato de la presidenta de la Diputación de León. Montserrat González insiste que su hija «no tiene nada que ver con los hechos reseñados» y por eso llega incluso a exigir que «no quiere que permanezca detenida», finaliza.

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Mensajepor Invitado » Vie 13 Jun, 2014 9:56 pm

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El testimonio de Triana ante la jueza
«Mi madre venía desencajada y me mandó deshacerme de un bolso negro»

Triana Martínez sostuvo ante la jueza que el encuentro con Raquel fue casual.

Triana Martínez no reconoció en ningún momento, ni en su declaración ante la Policía ni ante la juez que instruye el caso, que hubiese planificado el asesinato de Isabel Carrasco. La joven explicó que el día de los hechos se acercó al centro con su madre sobre las 17,00. Se separaron porque cada una quería ir a un sitio y 20 minutos después, entre las 17,20 y las 17,30 su madre le había entregado un bolso diciéndole que lo hiciese desaparecer y que ella lo dejó en el coche de Raquel Gago a la que se encontró «casualmente.

Esa «casualidad» quedó desmontada por la Policía: en el rastreo de los móviles aparece una llamada de 17 segundos que efectúa Triana a Raquel a las 17.19 horas, dos minutos después del crimen.

La declaración policial de Triana, a la 1.45 del 14 de mayo, dos días después del crimen refleja lo que madre e hija hicieron desde las 16,00 horas en adelante.

«Conducía yo»

«Bajé al centro con mi madre en mi coche, conduje yo y aparqué en la Gran Vía de San Marcos, en una esquina». Su madre se fue «a pasear» y ella quería ir a la pastelería Fuensanta, aunque estaba cerrada. Las dos mujeres llegaron a la zona a las 17.00 horas aproximadamente, se separaron, y unos 20 o 30 minutos después se encontró con su madre a la altura del pasadizo de la confitería, cuando ella venía de la zona del mercado (de Colón).

«Mi madre venía pálida, nerviosa y desencajada. Me dio una bolsa de tela negra y me dijo que me lo llevase de la zona, que lo hiciera desaparecer, y que se iba hacia el coche», relató. «Me puse nerviosa y salí caminando deprisa en dirección Colón, como para mi casa».

Las llamadas

Lo que no dice Triana es que en ese momento hizo la llamada a Raquel, sino que relata que en la calle Lucas de Tuy vio a su amiga Raquel «hablando con un chico». Suponiendo que tenía el coche abierto le dijo que iba «a comprar fruta» y que le dejaba «esto» en el coche, si bien no recordaba que puerta había abierto. «La primera que pude», declaró.

Al regresar a su coche vio a su madre y a un hombre hablando con un teléfono móvil que decía «Sí se parece, la bufanda no es», y a un policía local. «Pregunté qué pasaba y qué buscaban, y sacaron todo lo que había en mi coche». Seguidamente apareció otro hombre de paisano que se identificó como policía, y dos agentes más. En ese momento, declara Triana, recibió una llamada de Raquel que ella atendió ante la Policía Local. «Pude llamar a mi padre y le dije que nos estaba identificando la Policía».

Pero en su declaración judicial se desdijo: afirmó en dos ocasiones que el día de autos sólo la vio en Lucas de Tuy, para después decir que, efectivamente, Raquel tomó café en su casa esa tarde, y que no recuerda de qué hablaron. Triana justificó esa omisión a los «tres días sin dormir»

Una persecución

Triana tampoco ocultó los sentimientos que le inspiraba Isabel Carrasco. En su declaración ante la juez instructora del caso dio todo tipo de detalles sobre la «persecución» a la que, según ella, la sometió Carrasco. «Cada día para mí es un sinvivir. No duermo, no salgo, no tengo ingresos. Todo esto se lo comentaba a mi madre. Isabel Carrasco es para mí como un demonio», declaró.

«Me ha tratado mal y ha tenido en mi persona y en mi vida consecuencias muy negativas como la depresión. Llegué a adelgazar 25 kilos por eso», manifestó en su declaración.

«Isabel me llamaba a altas horas con número oculto para pedirme cosas oficiales y privadas», confesó.


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    «Yo no fumaba porros, era mi madre pero nunca lo olí»

    El mismo día del crimen la Policía registró el ático de Triana. Junto a abundante documentación de Isabel Carrasco, como tres folios con seis fotos, también se encontró otro folio con cinco imágenes del actual presidente de la Diputación de León, Marcos Martínez. Los agentes le preguntaron a Triana quién era y ella les dijo que el vicepresidente. Además encontraron abundante munición de distintas marcas y calibres repartidas en varias zonas de la vivienda.

    Allí también se encontraron siete bolsas con marihuana. Triana dijo que ella no fumaba, pero que su madre a veces sí que consumía porros, si bien desconocía que tuviese la droga en su casa. «Nunca la olí», declaró ante la juez.

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Mensajepor Invitado » Vie 20 Jun, 2014 11:36 pm

El padre y marido de las asesinas de Isabel Carrasco: "Ellas no me hacían ni puñetero caso"

El inspector jefe Pablo Martínez es un buen policía, según sus compañero. Desde el pasado 12 de mayo ha quedado marcado por ser el padre de Triana y el marido de Monserrat, las presuntas asesinas de Isabel Carrasco. De su mujer asegura que estaba "fuera de quicio" en los últimos tiempos y que su hija "veía por los ojos de su madre".

El inspector jefe Pablo Antonio Martínez García es un buen policía, según me cuentan todos sus compañeros a los que he consultado. Hasta hace poco más de un mes, era tan solo el responsable de la comisaría de Astorga (León), un destino tranquilo. Desde el pasado 12 de mayo, el inspector jefe Pablo Martínez es el padre de Triana y el marido de Montserrat, las asesinas de Isabel Carrasco.

El pasado 9 de junio, casi un mes después del crimen de la presidenta de la Diputación de León, Pablo Martínez comparecía ante la jueza encargada del caso. La lectura de su testimonio –pese a la frialdad del lenguaje de la transcripción de sus palabras- da una perfecta idea del estado de estupefacción en el que aún se encontraba el policía. "La niña veía por los ojos de su madre y al revés", dice para explicar el binomio que formaban las dos mujeres encarceladas por el asesinato. Casado en 1977 con Montserrat González, el inspector jefe le reconoció a la jueza que la relación con su mujer era "un poquitín particular". El policía le dijo a la jueza que siempre apoyó a su hija "para que se buscara la vida y se buscara un trabajo acorde con su formación". Padre preocupado, sin embargo, en un momento de su testimonio asegura que "ni mi mujer ni mi hija me hacían ni puñetero caso, hacían lo que querían y yo prefería no discutir".

Las palabras de Pablo Martínez sirven también para dibujar a Montserrat González, la autora material de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco. "Mi mujer no ha trabajado jamás y gastaba mucho, a veces más de lo que ganaba yo. Se gastaba mucho en El Corte Inglés, en comida, en ropa...". La manirrota Montserrat andaba en los últimos tiempos, según su marido, "fuera de quicio, discutía con todo el mundo, conmigo, con su hermana, con su madre... Estaba obnubilada".

El inspector jefe Pablo Martínez, un recto funcionario policial, con varias condecoraciones en el pecho, que una tarde recibe una llamada desde el teléfono de su hija, justo minutos después de que alguien le comentase que en León habían matado a tiros a Isabel Carrasco. "Me llamó mi hija porque la estaban identificando y oí que decía: mi padre es compañero vuestro". El policía intenta transmitir su estado a la jueza: "Después supe que habían detenido a mi mujer y a mi hija y se me cayó el alma a los pies".

En aquellas horas de la tarde y noche del 12 de mayo, el jefe de la comisaría de Astorga se enteró de que su mujer y su hija guardaban en su casa centenares de balas de distintos calibres, más de medio kilo de marihuana, que su mujer había descerrajado varios tiros a bocajarro a Isabel Carrasco... El shock seguía casi un mes después: "No sé cómo consiguieron la pistola, no sabía que tenían munición, que yo sepa ni mi mujer ni mi hija fuman porros. Nunca me han preguntado nada acerca de armas, no creo que mi mujer supiera disparar, ni que supiesen nada de armas". Como un boxeador noqueado, el policía acaba confesando: "No sé qué hacía todo eso en casa de mi hija".

Tras la detención de su esposa y su hija, Pablo Martínez ha acudido a verlas a la prisión. "No he hablado con ellas del tema, no pienso hablar. Es lo más horrible que me ha pasado en la vida y procuro no hablar con nadie de ello". El inspector jefe también fue pasto y víctima de las habladurías durante el mes que duró el secreto de sumario. Pero en la investigación no hay un solo indicio que apunte hacia él en ningún sentido: ni en la adquisición de las armas ni en ningún otro sentido. Todo lo que dice el sumario de él es que nadie le hacía ni puñetero caso. Y eso, de momento, no es delito.

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Mensajepor Invitado » Sab 19 Jul, 2014 3:39 am

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MEDALLA DE ORO DE LA DIPUTACIÓN
«Estoy orgullosa porque dedicó su vida a luchar por esta tierra de gente sencilla»

La hija de Isabel Carrasco ensalza en la entrega de la Medalla de Oro de la Diputación su dedicación y trabajo por la provincia.

«Me siento orgullosa porque tuvo la fortuna de dedicar su vida a luchar por lo que más quería, por esta tierra de hombres y mujeres sencillos y trabajadores», con estas palabras, con la voz quebrada y casi entre lágrimas, Loreto Rodríguez Carrasco recordó a su «añorada y adorada madre» en el acto de entrega de la Medalla de Oro de la provincia que la Diputación de León ha concedido a título póstumo a la que fuera su presidenta Isabel Carrasco. Loreto Rodríguez Carrasco agradeció las muestras de apoyo, la solidaridad y el cariño recibidos en las últimas «y difíciles» semanas, después de que su madre fuera asesinada el pasado 12 de mayo y ensalzó su trabajo e implicación por toda la provincia de León: «No hubo rincón que no recorriera para hablar con sus gentes y estudiar sus posibilidades». Así enumeró a «los agricultores y ganaderos, mineros y hosteleros, industriales y funcionarios a los que les ha tocado luchar en estos últimos años contra la crisis económica».

La hija de Isabel Carrasco estuvo respaldada por los diputados provinciales y los concejales del Ayuntamiento de León, por alcaldes de toda la provincia, las máximas autoridades civiles y militares leonesas, por amigos, por sus tías y por la pareja de su madre. «Sólo quiero evocar la enorme ilusión y el trabajo que destinó a esta provincia a la que dedicó sus mayores esfuerzos y buena parte de su vida», apuntó entre lágrimas la hija de la que también era presidenta del PP de leonés. Además, ensalzó «su ilusión por fomentar el crecimiento de León, favorecer el trabajo de sus habitantes, estimular su economía y engrandecer su riqueza».

«Como hija sólo puedo resaltar sus virtudes y su permanente lucha en la región y a escala nacional para defender a León», valoró. Loreto Rodríguez también recordó muy emocionada y casi entre sollozos el cariño que Isabel Carrasco recibía y daba en cada uno de sus encuentros con los discapacitados de Cosamai, con los que acabó teniendo una relación muy estrecha. En cuanto a sus compañeros políticos, la presidenta destacaba «la colaboración de sus compañeros diputados y, a veces sus desencuentros, pero siempre guiados por la vocación de entrega y dedicación a esta tierra»

«Mi madre siempre estará en el corazón de todos y en nuestra memoria». Con estas palabras Loreto Rodríguez Carrasco finalizó su discurso al recoger la medalla de oro de León, la más alta distinción que entrega la institución provincial, y un bastón de mando, a lo que le siguió un intenso y cálido aplauso de todos los que se habían reunido en el salón de plenos de la Diputación, donde los miembros de su corporación aprobaron por unanimidad el 25 de junio conceder la distinción a Isabel Carrasco por su «contribución al desarrollo de la provincia».




La hija de Isabel Carrasco recibe la Medalla de Oro otorgada a título póstumo

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Mensajepor Invitado » Sab 20 Dic, 2014 11:55 pm

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La hija de la asesina de Isabel Carrasco dice que el «acoso» comenzó al negarse a besarla

Triana Martínez afirma que su ex jefa en la Diputación de León se le insinuó en 2010

La instrucción por el crimen de Isabel Carrasco suma ahora un elemento más. En este caso, de tipo sentimental. Triana Martínez —hija de la asesina confesa de la expresidenta de la Diputación de León— asegura, en el informe forense ratificado este jueves ante el Juzgado y entregado ayer a las partes, que en 2010, cuando trabajaba como funcionaria a las órdenes de la víctima, ésta trató de besarla.

En este documento desvela que Carrasco la citó para «tomar café en su casa, y una vez allí, ésta se le insinuó e intentó besarla, a lo que Triana no accedió». Fue su rechazo a esta proposición lo que cree que desencadenó la mala relación entre ambas, y afirma que es a partir de ese momento cuando empieza «el acoso» sobre ella, sus problemas en la Diputación —fue cesada en el puesto que ocupaba desde 2007 de forma interina— y también el comienzo de la inquina de su madre, Montserrat González, hacia la presidenta de la institución. Un odio que acumuló durante años y que esgrimió en sede policial para justificar el crimen.




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