Los regres y los progres

Un lugar con buen talante y pluralidad democrática donde se debate lo más relevante de la política y la actualidad nacional e internacional.

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Los regres y los progres

Mensajepor Invitado » Mar 05 Mar, 2019 2:52 am

El ala Oeste

DAVID GISTAU




UNA VOCACIÓN para la que nunca faltarán salidas profesionales es la de las personas dedicadas exclusivamente a pensar en cómo joder al prójimo. Tanto en las redacciones como en la política he conocido grandes profesionales que no hacían sino eso en el horario de oficina y que luego, tal era su entrega, se llevaban el trabajo a casa. A veces, en los cambios de poder, estos susurradores se quedan descolocados, sin un amo para el cual intrigar. Durante una época alguno hubo que se pasaba por el bar de Manolo, el mentidero parlamentario, y estaba dispuesto a pagar un par de cafés con tal de que algún periodista hiciera caso a las maledicencias y las ponzoñas sobre otros que aún aspiraba a poner en circulación añorando su antiguo poder subterráneo.

El personaje que mejor representa todo esto en la actualidad, obviamente, es Iván Redondo. El perfecto asesor de fortuna, que lo mismo intriga para un partido que para el antagonista interiorizando con la misma convicción unos valores o los contrarios. Redondo, para aureolarse con un prestigio propio más o menos misterioso, está sabiendo aprovechar dos factores. Que a los periodistas nada les gusta más que disponer de un número de teléfono conectado directamente con el poder que provea de entrecomillados para el artículo. Y que, como hemos visto El ala Oeste y nos lo hemos creído, estamos predispuestos a esa fotogenia en la que Rob Lowe, que está buenísimo, sale a conspirar con un senador llevando en la mano un café de Starbucks.

Que Redondo parasite recursos públicos en el interés partidista y para sus operaciones de sabotaje detrás de las líneas enemigas tampoco es cosa que él haya inventado. Vaya, acabamos de dejar atrás a un Gobierno, el del PP, que usaba el CNI y a operadores policiales como Villarejo para confeccionar carpetas con las cuales destruir reputaciones, ya fuera en el contexto de la lucha contra el independentismo o en el de las pugnas internas. No nos hagamos, por tanto, el capitán Renault. Pero sí constituye un síntoma que Redondo sea el hombre clave de Sánchez, que no haya un contrapeso moral o de honestidad ideológica cerca del presidente, porque ello revela que es un Gobierno enteramente entregado a la mezquindad conspirativa, al ventajismo, a la táctica de supervivencia, a la ocurrencia perfectamente calculada para sacar tajada e ir salvando los días uno a uno. Es decir, un Gobierno que, en horario de oficina, sólo piensa en cómo joder al prójimo, y que luego se lleva el trabajo a casa.

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    Constituye un síntoma que Redondo sea el 'hombre clave' de Sánchez, que no haya un contrapeso moral cerca del presidente

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Mensajepor Invitado » Jue 29 Ago, 2019 1:30 pm


LA VIDA NO ES PROGRESISMO, ES RITMO

Hoy, jueves 29 de agosto de 2019, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, recuerda que, aunque la mayoría se declare progresista, ser progre es ser estúpido.

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Mensajepor ritmo » Jue 29 Ago, 2019 5:02 pm



esto es ritmo, fantoche.

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Mensajepor Invitado » Jue 29 Ago, 2019 5:33 pm

ritmo escribió:esto es ritmo, fantoche.


Anda, el folklore africano que copian los chijetes uruguayos.


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Mensajepor Invitado » Lun 09 Sep, 2019 1:21 pm


EL PURITANISMO CRECE... Y AHORA ES PURITANISMO PROGRE

El director de Hispanidad.com, Eulogio López, denuncia el peligroso resurgir de los puritanos.

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Mensajepor Invitado » Mar 21 Ene, 2020 1:13 pm


PROGRES: ¡DEJADNOS EN PAZ!

El director de Hispanidad.com, Eulogio López, recuerda que la vida es muy bonita como para dedicarla a la supervivencia.

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Mensajepor Invitado » Lun 13 Dic, 2021 8:47 pm


Charlando con Jano García / La Gran Manipulación / ¿Somos rebaño?

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Mensajepor Invitado » Mar 22 Mar, 2022 4:21 pm


Arte, Franco y EEUU.

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Mensajepor Invitado » Dom 30 Oct, 2022 12:25 am

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La Izquierda Gollum

No estamos ante un choque ideológico de lo liberal contra lo iliberal, sino ante un choque geopolítico de lo unipolar contra lo multipolar. ¿Qué quiere decir esto?

Hásel-Paris Álvarez


El periodista Pedro Vallín ha escrito un artículo dirigido contra el exvicepresidente Pablo Iglesias, pero que ataca también a buena parte de la izquierda nacional e internacional. Los califica de “Izquierda Isengard”, echando mano de un término de El Señor de los Anillos, a partir del cual intenta construir un análisis geopolítico. Para entender la polémica no es necesario leer el texto de Vallín porque a continuación lo desgranaremos con más claridad de la que tiene el artículo original. También explicaremos todas las referencias imprescindibles, tanto las geopolíticas como las fantásticas, por si el lector no está familiarizado con las obras de Pedro Baños y Tolkien (lecturas que sí son recomendables).

Para Vallín, todo comenzó el día en que Julio Anguita (Dios lo tenga en su gloria), Manolo Monereo (exdiputado) y Héctor Illueca (exdirector de Inspección de Trabajo) escribieron este artículosobre el gobierno populista italiano (2018-2019). Aquel gabinete fue particularmente polémico, porque ponía a trabajar juntos a “populistas de izquierda” (el Movimiento Cinco Estrellas de Di Maio) y “populistas de derecha” (la Liga de Salvini). Lo cual resultaba intolerable para las élites académicas y económicas de la izquierda y la derecha.

Dicho gobierno aprobó el Decreto Dignidad un paquete de medidas contra la precariedad laboral, la deslocalización empresarial y la ludopatía. Anguita, Monereo e Illueca lo valoraron positivamente. Una osadía que les valió ser despellejados a manos de la progresía bienpensante. Entre ella estaba Vallín.

A estos tres se les tachó de “rojipardos”, algo así como ser “rojo” y “facha” a la vez. Desde entonces, “rojipardo” es el término de referencia de progres (y liberales) para denostar a todo aquel que cree en abolir la pobreza, pero no necesariamente en abolir la familia, la Semana Santa, los géneros o las fronteras. Es decir, para denostar a cualquier persona medianamente normal.

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El Señor de los rojipardos

Tiempo después llegó la guerra de Ucrania. O mejor dicho, Rusia entró en la guerra civil ucraniana que - a mi modo de ver- llevaba años en marcha. O mejor dicho aún, se desencadenó la guerra entre Rusia y la OTAN, auténtica instigadora de todo este conflicto, bajo dirección de Estados Unidos.

El relato puede variar según el punto de vista, pero lo que se ha instaurado en la mayor parte del arco mediático y político es un discurso único : la OTAN es el bien, y quien lo dude está con Putin. “El que no está con nosotros está contra nosotros”, era el lema neocon de Bush hijo y es el lema progre de Vallín.


Vallín no es el primero en darle un tinte político a las dos torres; Tolkien también lo hizo, aunque siempre lo negó


Pero buena parte de la izquierda rechaza esta burda trampa. Desde los podemitas a los chavistas, desde los grillini italianos a los insumisos franceses. Se niegan a convertir a Ucrania en un polvorín y en la antesala de una tercera guerra mundial nuclear. Se niegan a hacer de Europa un yermo industrial y un secarral energético. Piden neutralidad en lo militar y piden soberanía en lo económico.

Entre estos disidentes, por cierto, están Monereo e Illueca, ¡los “rojipardos” primigenios! Así que Vallín lo vio claro: la jugada maestra está en vincular la absurda acusación de “rojipardo” con la absurda acusación de “putinista”. Al fin y al cabo, ¿no es Putin el gran “rojipardo”? La derecha dice que es un rojo neo-soviético y la izquierda que es un facha neo-zarista .

Vallín ha tenido la misma ocurrencia que Pablo Stefanoni y Santiago Alba Rico (autores, por lo demás, muy interesantes). Ellos han intentado popularizar los conceptos "izquierda tanquista" e "izquierda estalibán" (de “Stalin” y “talibán”, no me digan que no es ingenioso).

Toda esta gracieta sirve para ocultar algo menos divertido: que este grupete de autores siempre ha apoyado las intervenciones criminales de la OTAN. Desde Afganistán hasta Libia. Eso sí, con una perspectiva muy, muy de izquierdas. ¡Por el pluralismo en Afganistán y los Derechos Humanos en Libia! Obviamente, las intervenciones de la OTAN empeoraron el pluralismo en Afganistán y los Derechos Humanos en Libia. El chiste son ellos, pero la gracieta no se la quita nadie.


La izquierda Isengard

Como Vallín quería tener su gracieta propia, ha recurrido a su arsenal de referencias pop (en este caso, las películas de “El Señor de los Anillos”) para acuñar el término “Izquierda Isengard”. Isengard es, en la obra de Tolkien, una fortaleza en cuya torre mora el mago Saruman. Los magos son, en principio, sabios y benevolentes, pero Saruman decide aliarse con Sauron, el malo malísimo de la historia, que reina desde otra torre en Mordor, el país de los orcos. Así se unen “Las Dos Torres”: el mago Saruman en Isengard y el malvado Sauron en Mordor. Este pacto repugna a otro mago, Gandalf, enemigo jurado de Sauron y ahora también de su ex-colega mágico Saruman. Gandalf luchará junto al reino de los humanos (Gondor) y junto al resto de razas (elfos, enanos y hobbits). ¡Hasta aquí los conocimientos necesarios sobre la obra de Tolkien!

En la pretenciosa metáfora de Vallín, los magos serían la izquierda. La “izquierda rojiparda” sería el mago Saruman de Isengard. La “izquierda Isengard”, que se alinea con Sauron de Mordor, que Vallín identifica con Moscú y Pekín, por aquello de que Mordor está en el Este y son muy, muy malos. Sus habitantes son orcos; subhumanos, tal y como predicaba el racismo anglo-germano que hereda la OTAN. Y a los orcos se les puede sancionar, se puede atentar contra sus ciudadanos e incluso se les puede exterminar colectivamente con armas atómicas.

Vallín no es el primero en darle un tinte político a las dos torres. Tolkien también lo hizo, aunque siempre lo negó. Isengard retrataba el nazismo y Mordor el bolchevismo. En Isengard, como en el Tercer Reich, se talan los árboles para dejar paso a la industria armamentística, a la vez que se intenta forjar una nueva raza de super-soldados. En Mordor, como en la URSS, un ojo omnipresente instaura el pensamiento colectivo en una tierra hostil y sin fe. Así lo veía Tolkien. Es posible que hoy viese la industria de la muerte y el ojo de fuego mejor representados en la OTAN: el complejo militar-industrial yanki y su organización de espionaje global five-eyes.

Pero, por aquel entonces, el gran temor de Tolkien (y de muchos liberal-conservadores británicos) era una unión entre las dos torres totalitarias de Hitler y Stalin. Un miedo que podía tener sentido en 1937 (cuando se empezó a escribir El Señor de los Anillos), pero que es ridículo en pleno 2022, cuando ambas torres han caído y no queda ni rastro de fascistas o comunistas.

Y sin embargo ahí sigue Vallín, hablando de “rojipardos” y alertando sobre la unión de dos torres: “la internacional izquierdista i-liberal” (en Alemania, Francia, Italia o España) con “la derecha i-liberal de Polonia, Italia, Suecia o España”. Esas derechas que cita (y que tanto le preocupan) están siendo, precisamente, las más férreas aliadas de la OTAN. Pero esto o lo ignora o lo oculta, para no tirar por tierra todo su argumento.


Ideas 'made in' Ikea

Para rematar la fallida alegoría, el mago bueno Gandalf sería el propio Vallín y el resto de vallines: la izquierda leal a la OTAN. Vallín no dice “leal a la OTAN”, claro, sino a “la democracia liberal, plural, multicultural, posmoderna y atlantista”. Un régimen que describe como “un novísimo piso de Ikea”. Con su estante para la marihuana y los barbitúricos, una alfombra exótica hecha por niños asiáticos, la cunita para el gato y una basura de tres compartimentos para reciclar separando el tofu, los condones y los contratos temporales.

Pero para “disfrutar” del “novísimo piso de Ikea” habría que aceptar un viejo mueble que viene incluido. La OTAN. “Una alacena heredada de la abuela” -según Vallín-, que a pesar de todo es “pintoresca y colorida”. Colorida como el agente naranja, la zona gris, el rojo sangre y el verde radiactivo. La progresía de los vallines no tiene problema en compartir piso con una OTAN arcoíris que se preocupa por la ‘huella de carbono’ de sus guerras y ]bombardea con perspectiva de género. El problema, en todo caso, lo tendrán aquellas derechas que van de conservadoras y patriotas mientras aplauden al brazo armado del globalismo.

Pero la mayor contradicción llega cuando Vallín, tras haber elogiado el mobiliario vintage, se permite acusar a la izquierda de estar "seducida por antiguallas, como la rusofilia, el maoísmo", “caricaturas amarillentas de la OTAN” o “viejos relatos de la Guerra Fría”. ¡El mismo Vallín que tacha a los izquierdistas de “nostálgicos”, “neo-rancios”, “revanchistas del Telón de Acero” y “reservistas del Ejército Rojo”! Inmediatamente a continuación, hace una conmovedora confesión de nostalgia por la globalización, el American century y el Fin de la Historia. “¡Todos añoraremos el mundo democrático burgués liberal algún día!", dice.


¡Pero hoy no es ese día!

¿Qué es eso de la “democracia-burguesa-liberal”? Pues un término absurdo, a la luz de la Historia. Ni la burguesía tuvo nunca un compromiso real con el liberalismo, ni el liberalismo con la democracia. La “democracia- burguesa-liberal” acaba siendo, por lo tanto, partido-cracia (poder de los partidos), pluto-cracia (poder del dinero) y tecno-cracia (poder de los “técnicos” de Bruselas y Washington).


El argumentario de la OTAN plantea un choque de democracias liberales contra regímenes iliberales, pero la realidad es bien distinta


El mejor retrato de esa “democracia-burguesa-liberal” está en El Señor de los Anillos. El rey Théoden. El supuesto representante del poder del pueblo, en realidad está completamente anulado y envenenado por poderes extraños. El que manda es “Lengua de Serpiente”, su “consejero” (hoy diríamos lobista, de lobby). Es precisamente Gandalf quien rompe el hechizo y le devuelve al rey su espada (hoy diríamos su “autonomía estratégica”).

El objetivo político de Gandalf, de hecho, es restaurar la soberanía del reino de Gondor. Una carta del mago recoge dos versos proféticos: “la espada que se quebró en pedazos volverá a forjarse” y “quien fue destronado volverá a reinar”. Si hubiera que compararlo con la geopolítica del presente, lo que suena más parecido es el plan de la Rusia de Putin. Es decir, reconstituir el fragmentado espacio ex-soviético y recuperar el estatus de gran potencia.

Tampoco parece que el reino de Gondor sea precisamente un trasunto del Occidente “demócrata-burgués-liberal”. En base a la descripciones de ritos funerarios hechas por Tolkien, la académica Dimitra Fimi identifica Gondor con un asentamiento de ex-navegantes vikingos. Coincidiría con la Rus de Kiev, reino fundacional de Rusia. Otra académica, Miryam Librán-Moreno, equipara Gondor al Imperio Bizantino: un refugio civilizatorio en lucha contra la barbarie y la decadencia. También casa con la tradición rusa de la Tercera Roma. A ver si Gandalf va a ser otro “putinista”…

En fin, la “democracia-burguesa-liberal” de los vallines es un concepto inútil tanto para “El Señor de los Anillos” como para el conflicto mundial actual. El argumentario de la OTAN plantea un choque de “democracias liberales” y “regímenes iliberales”, pero la realidad es bien distinta. Por un lado, la OTAN incluye regímenes i-liberales como miembros (Turquía) y como socios (Qatar). Por otro lado, entre los países neutrales o amistosos con Rusia hay varias “democracias liberales” (según la “Freedom House”): Sudáfrica, Suiza, Israel, la India o Brasil. No estamos ante un choque ideológico de lo liberal contra lo i-liberal. Sino ante un choque geopolítico de lo unipolar contra lo multipolar. ¿Qué quiere decir esto?

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La Geopolítica del Anillo

El Señor de los Anillos lo explica a la perfección. Sauron, el malo malísimo, quiere conquistar toda la Tierra Media. Eso es un modelo unipolar: un único polo con poder en la mayor parte del mundo. En nuestra realidad, ese polo es EEUU. Para gobernar el mundo unipolar, EEUU necesita controlar otras regiones clave, como Europa o el Pacífico. De la misma forma, Sauron necesitaba el control de otros reinos. Se disfrazó de “señor de los regalos”, tal y como el imperialismo se disfraza de exportador de democracia. Y entregó “generosamente” varios anillos a varios reyes, con la promesa de hacerles inmortales. Idéntica promesa les ha hecho EEUU a los países que forman la OTAN: serán inatacables. Pero en realidad los convirtió en obedientes sombras de sí mismos, porque Sauron había creado un Anillo Único, capaz de controlar al resto de anillos.

Forjar el Anillo Único -escribe Tolkien- agotó a Sauron, pero a la larga le fortaleció. Asimismo, EEUU gasta dinero y armas para los países de la OTAN, pero a la larga se fortalece obteniendo poder sobre ellos. Como Sauron, EEUU retiene el Anillo Único: el generalato y el botón nuclear. El mundo unipolar es, en definitiva, el mundo del Anillo Único.


El odio de Sauron a los hobbits es el mismo odio de Vallín hacia una izquierda del pueblo, del barrio y de La Comarca


Lo contrario al mundo unipolar es el mundo multipolar. También se puede explicar a través de El Señor de los Anillos. Gandalf reúne a la “comunidad del anillo”, un variopinto equipo formado por dos hombres de Gondor, un elfo, un enano y un grupo de hobbits. Todos con sus diferencias mutuas y sus miserias personales. Por separado, cada uno de ellos es más débil que Sauron, pero juntos pueden desafiarle y destruir el Anillo Único. Esto es la multipolaridad. Múltiples polos (como Rusia, China, Irán o Argentina), con sus diferencias y sus miserias, pero dispuestos a superar la hegemonía de EEUU y construir una comunidad internacional mejor distribuida. Sólo en este contexto cobra sentido la cita de Galadriel: “hasta el más pequeño puede cambiar el curso del futuro”.

Podemos concluir que los vallines lo han entendido todo mal y al revés. Prueba de ello es la última gran diferencia que les separa de Gandalf: su actitud hacia los hobbits. Un hobbit es un ser sencillo, rural, parroquiano, de familia extensa, amigo de las verbenas y amante de las costumbres. El sabio Gandalf siempre supo ver en la humildad de los hobbits una oculta fuerza, capaz de cambiar el destino de la Tierra Media. Y ese fue su mayor acierto.

Por el contrario, el malvado Sauron siempre despreció a los hobbits. Los creía tan provincianos, tan mundanos y tan inofensivos que ni siquiera los contempló en su plan de dominación. Y ese fue su mayor error. Exactamente igual que Sauron piensa Vallín. Despacha a los “rojipardos” como “una izquierda de costumbrismo garbancero y pastoril”, “relacionada con vicisitudes personales”, “tan inocua como un recuerdo de la EGB”. Esta es una referencia velada a la autora Ana Iris Simón, a la que suele aludir despectivamente como “Anita de las Tejas Verdes” , con una mezcla de clasismo urbanita y misoginia de señor mayor. El odio de Sauron a los hobbits es el mismo odio de Vallín hacia una izquierda del pueblo, del barrio y de La Comarca.


La izquierda Gollum

Pero si los vallines no son Gandalf, ¿qué lugar ocuparían en la Tierra Media? Seguramente el de Gollum. Antiguamente fue un hobbit, defensor del estilo de vida sencillo y seguramente en contra de la instalación de bases militares extranjeras. Pero fue seducido por el poder del Anillo Único: la influencia política, el dinerito público y privado, los minutillos de gloria en medios de comunicación como el diario del Conde de Godó. Ese es “su tesoro”. Por él mata a su propio hermano. Y ello lo ha ido convirtiendo, poco a poco, en una patética sombra de lo que fue. Un ser desagradable a la vista y al oído. Que monologa interminablemente consigo mismo, creyéndose brillante. Que extravía a quienes le siguen, a través de pantanos y escaleras sinuosas. Y que deambula por las cloacas de Mordor en busca de algún pescado.

Pero la característica que da nombre a Gollum es el molesto ruido que hace al tragar. Lo mismo define a la izquierda Gollum: tragar ruidosamente. Tragar con la OTAN, tragar con lo del Sáhara, tragar con los recortes que nos imponen con la excusa de la covid o de Putin, tragar con las condiciones de la Comisión Europea, tragar con las triquiñuelas del PSOE, tragar con los productos culturales de los campus yankis y hasta tragar insectos si así lo manda el Foro de Davos. Se ha de ser bondadoso con Gollum, dice Gandalf, pero cuando caiga el Mordor del capitalismo imperialista, la izquierda Gollum se hundirá con él.


Dedicado a Pedro Baños, Inna Afinogenova y tantos otros profesionales que están sufriendo acoso mediático simplemente por investigar, dudar y buscar la verdad.

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Mensajepor Invitado » Vie 25 Nov, 2022 5:38 pm


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Mensajepor Invitado » Jue 15 Dic, 2022 2:48 am

Diccionario del perro

JOSEAN BLANCO

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EX VICEPRESIDENTE
m y f.
Segundón abrasado que ocupa sus horas en cuidados paliativos dándose pomada o dándose importancia. Como tiene menos futuro que un malabarista manco y se niega a estar amortizado (como el mobiliario de oficina) se empodera mucho. Deambula por las tertulias como los fantasmas por los cementerios, haciendo ¡uuuhuuu!

GOBIERNO DE COALICIÓN.
m.
Prodigio de equilibrismo y jaula de grillos, a cuyo término los coaligados minoritarios suelen acabar consumidos o fagocitados por el partido dominante. Esto obliga a los minoritarios a pasar toda la legislatura meando en las esquinas para marcar territorio y a alzar la cabeza de forma enfática y vehemente; tanto, que a veces distraen, y acaban llamando más la atención las cabezas de ratón que los dientes del león.

INDULTO.
m.
Pago de favores con cargo a la credibilidadde la Justicia.

PUTANESCA.
f.
Banda heteróclita de 'majorettes' dedicada a justificar los crímenes y alabar la astucia de Vlad Putin, El Enterrador. La forman indistintamente militares retirados, devotos del modelo soviético de resolución de conflictos y admiradores del zarismo, que adornan su discurso con loas a la literatura y el alma rusas, el rollete euroasiático y blablablá. No confundir con la putanesca, salsa picante para aderezar la pasta, aunque compartan el color de la sangre y la tendencia a producir ardor de estómago.

'SUMAR'.
tr.
Nuevo proyecto político y rogativa aritmética de la izquierda desunida, liderado por Yolanda Díaz, que equivale a un 'agrupémonos todos' pero sin 'la lucha final', que asusta. Como los ex camaradas que no se quieren sumar acusan al proyecto de restar y dividir, los agoreros pronostican que los votos se van a multiplicar, aunque por cero.

TRANSGÉNERO.
adj.
Neologismo eufemístico y puritano que pretende reemplazar a la palabra 'transexual', que indica a quien ha cambiado o desea cambiar de sexo. Si el género fuera un rol cultural y aprendido, transgenerar sería tan fácil como cambiar de marcha, religión o equipo de fútbol, una cuestión de aprendizaje. Cambiar de sexo resulta bastante más complicado.

VALLA.
f.
Cerca, usualmente adornada con púas y cuchillas, que separa un presente que no merece vivirse de un futuro utópico. A su vera germinan los cadáveres.


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HEMICICLO.
m.
Plató semicircular en donde la selección de políticos del país ofrece shows televisivos denominados debates dedicados a insultarse sin gracia (con gracia nos gustaría, las cosas como son), chillar, palmotear, lloriquear y engorilarse. Como le han cogido gusto al cotilleo y a los asuntos de braga y bragueta, debería presidir las sesiones Jorge Javier Vázquez.

HIPOTECA.
f.
Enfermedad del bolsillo, manifiesta en forma de préstamo con intereses a satisfacer en incómodos plazos, en el que se deja como garantía una propiedad. Gracias al empleo inestable, los contratos bancarios farragosos, la inconsciencia humana y la magia del interés compuesto, se puede obrar el milagro de perder la propiedad y, sin embargo, seguir obligados a pagar por lo que ya no disfrutamos ni será nuestro. En su fase epidémica produce demagogos. Y demagogas.

LÍDER DE LA OPOSICIÓN.
m. y f.
Opositor aspirante al cargo de presidente del Gobierno que se opone al ocupante actual del cargo. Emplea su tiempo en demostrar que el presidente del momento lo hace fatal, lo que no siempre es mentira, y que él lo hará mucho mejor, lo que ya se verá si es verdad. En femenino se diría lideresa, pero o no suele haberlas o no promocionan.

PATRONAL.
f.
Grupo de presión que los empleadores oponen al grupo de presión que amontona a los sindicatos. Las exigencias, coacciones y amenazas con que ambos grupos se hostigan se denominan, cachondamente, diálogo social. Llevan traje.

SENADO.
m.
Cámara mayormente decorativa del Parlamento español, en teoría dedicada a releer y corregir las leyes mal pergeñadas en el Congreso de los Diputados, cuya utilidad real es proveer de salario a los políticos ya amortizados en otras labores. En lugar de en elecciones, a sus señorías las debería elegir el SEPE.

TRAZABILIDAD.
f.
Técnica de rastreo de un producto comercial que permite saber en qué lugar de China ha sido fabricado.


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BARÓN / BARONESA
m. y f.
Dirigente territorial de un partido político nacional que finge independencia, buscando el voto local, pero se somete a la jerarquía. Cuanto más estable es la cosecha de votos, menos gallea. Al jubilarse suele cantar como los canarios.

CULTURA DE LA VIOLACIÓN
f.
Constructo ideológico que defiende que la violación de mujeres es un producto sistémico y cultural, fomentado y aprendido alegremente por los varones, como la afición a la jota o al fútbol, en lugar de una decisión criminal consciente. Es un producto típico de los 70, cuando se arrojaban al río los vertidos tóxicos y al océano social la responsabilidad individual. Aquí el lugar del vertedero lo ocupa el macho. Quizá pueda redimirse cambiando, ejem, de género.

DATO
m.
Cifra ofrecida sin contexto para justificar una mentira. Véanse las cifras del paro.

DIVISIÓN DE PODERES
f.
Principio que invocan las democracias de calidad mejorable para fingir que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial son autónomos e independientes entre sí. Los gobiernos maduros desmienten esta farsa colocando a sus peones en la judicatura para vigilar y contrarrestar a los jueces no serviles.

HISTORIA Antología de sucesos, habitualmente infames, que adopta estructura narrativa para explicar el pasado. Cuando no la practican profesionales (aunque a veces también) suele consistir en una rama de la Propaganda. Así debe entenderla el presidente del Gobierno al fantasear con pasar a la Historia por exhumar a un dictador muerto hace 47 años.

VIOLENCIA POLÍTICA
f.
Falta de respeto intolerable contra Su Sororidad la ministra de Igualdad. Es neolengua orwelliana que no debe confundirse con la expresión homónima 'violencia política', es decir, con herir físicamente, aterrorizar o asesinar a los opositores políticos. La confusión es propagada por los matones, pues permite responder a la violencia (fingida) con violencia (real).


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Ignacio Manrique de Lara, marido de Nadia Calviño

COVID CERO, POLÍTICA DE
f.
Cuarentena antiepidémica que, cumplimentada con aislamiento informativo, cierre perimetral, cámaras de vigilancia y guardias armados, lo mismo soluciona una infección vírica que una revuelta antidictatorial. Se completa con medicina de porra.

LATINOAMÉRICA
f.
Laboratorio experimental contra la democracia liberal que produce regularmente golpistas, dictadores, guerrilleros, chorizos, iluminados, bandas organizadas de matones y gobernantes corruptos. Genera fantasías húmedas en los revolucionarios de salón europeos.

NEPOTISMO
m.
Agilización de los farragosos trámites que lastran el glorioso ritmo de la Administración pública, acelerando el reparto de contratos, cargos y prebendas para la familia, la carnal y la política. No ha de verse como prevaricación, sino como dinamización administrativa y fomento del empleo en personas con necesidades especiales (de dinero) que ya devolverán el favor público al bolsillo privado.

PLEITESÍA
f.
Sometimiento reverente, acompañado de obediencia sin discusión, constricción del ano y peloteo, que debe mostrarse al jefe del partido político. Se recompensa con cargo público y canonjías, y se castiga con tarjeta roja, penalti, insultos y expulsión.

SILENCIO
m.
Recriminación firme y sostenida, por la represión de las protestas contra el velo islámico, que el Ministerio de Igualdad y el Gobierno de España aplican de forma implacable contra el régimen iraní, que tiembla ante la firmeza del gesto en defensa de las mujeres, los derechos civiles y la separación de religión y política.

TRANSPARENCIA (POLÍTICA)
f.
Arte de prestidigitación consistente en ofrecer información sobre los actos públicos, especialmente los relacionados con el manejo del dinero, que debería servir para detectar la corrupción o, al menos, la incompetencia. Cuando se ejecuta bien, convierte, efectivamente, a estos actos en transparentes: no se ven.




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