La Memoria Histórica: verdades y mentiras

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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Invitado » Vie 02 Jun, 2017 11:00 pm

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Presupuestos
La Guardia Mora de Franco recibirá 7,2 millones de los Presupuestos Generales

Interior reserva, además, 729.000 euros destinados a reconocimientos de guerra para veteranos que participaron los conflictos de Ifni-Sahara.


Como trabajadores inmigrantes tienen derechos labores inalienables y tampoco se les puede discriminar por ser moros.

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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Invitado » Vie 09 Jun, 2017 11:45 pm

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Ascensión Mendieta, hija de Timoteo Mendieta, fusilado en 1939.

Ascensión Mendieta recupera a los 91 años los restos de su padre, fusilado en 1939

Los restos han sido identificados por ADN después de que una juez argentina ordenara buscarle en dos fosas de Guadalajara


— "Ascensión, me ha llegado una cosa del juzgado"

— "¿Es mi padre?"

— "Es tu padre. ¡Lo encontraste!"

— "¡Qué alegría, qué alegría! Ahora voy a poder dormir tranquila"


Ascensión Mendieta, de 91 años, llora de emoción ante Ana Messuti, la abogada que le comunica que va a poder cumplir un deseo que ocupó casi toda su vida: recuperar los restos de su padre, Timoteo, fusilado el 15 de noviembre de 1939, y arrojado a una fosa común en el cementerio de Guadalajara. Fue una juez argentina, María Servini de Cubría, la que ordenó buscarle en enero de 2016 y quien envió un nuevo exhorto desde Buenos Aires para seguir intentándolo este año. Y esta vez, el laboratorio LabGenetics ha confirmado al juzgado de Guadalajara que uno de los cuerpos exhumados es el padre de Ascensión.

— "¿Seguro que es él?"

— "Seguro, es el primero que viste"


Ascensión ha seguido los trabajos a pie de fosa y recuerda que el arqueólogo René Pacheco le contó que había posibilidades de que el primer cuerpo hallado en la segunda exhumación fuera el de su padre. Ella confiesa que no estaba segura. La desilusión tras la primera exhumación fallida había sido muy grande. Pero nunca se rindió. Timoteo Mendieta era carnicero y presidente de UGT en su pueblo, Sacedón (Guadalajara). Tenía siete hijos el día que lo mataron; el más pequeño aún no caminaba. Ascensión lo vio por última vez con 13 años. Los 88 los cumplió a bordo de un avión a Buenos Aires para pedirle ayuda a la juez argentina que investiga desde 2010 los crímenes del franquismo. “Yo quiero que me entierren con él”, repetía. Ahora podrá hacerlo. "Quiero traérmelo a Madrid". Hará un funeral y escribirá en una placa, por primera vez, su nombre y apellidos.

Al comunicarle la buena noticia, Ascensión se acuerda enseguida de los que ya no pueden celebrarlo con ella. De su madre, María, que se había casado con Timoteo en contra de sus padres, que no querían un yerno de izquierdas. Y de su hermana Paz, que la acompañó a muchas manifestaciones para pedir que se abrieran las fosas del franquismo hasta que murió, en 2012.

— "Has dado un ejemplo a todos. El juez de Guadalajara te manda un abrazo muy grande y la juez argentina también", le cuenta Ana Messuti, que trabajó codo a codo con el recientemente fallecido Carlos Slepoy en la causa abierta en Buenos Aires por los crímenes del franquismo.


El empeño de Ascensión por recuperar los restos de su padre permitirá que otras 27 familias puedan recuperar ahora los restos de los suyos, fusilados junto a Timoteo Mendieta.

— "Vamos a tomar algo", pide Ascensión. Quiere celebrarlo



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La quema de conventos de 1931

Mensajepor Invitado » Sab 10 Jun, 2017 3:49 pm



La quema de conventos de 1931

La furia anticlerical de 1931 se extendió de Madrid a Levante y Andalucía

No había pasado un mes desde la proclamación de la República cuando elementos exaltados de la órbita republicana protagonizaron las primeras algaradas. Objetivos: primero, los monárquicos. Enseguida, las iglesias, y ello a pesar de que la Iglesia, institucionalmente, había observado una exquisita neutralidad durante todo el proceso de instauración del nuevo régimen. Era el 10 de mayo de 1931. Cuando el Gobierno conoció la intención de las turbas de quemar templos, Azaña, cínico, comentó que sería un caso de “justicia inmanente”. Otros ministros interpretaron la amenaza como un “tributo” que la iglesia debía pagar “al pueblo soberano”. El ministro Maura propuso sacar a la Guardia Civil para frustrar los incendios, pero Azaña pronunció aquella frase tristemente célebre: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”.

El Gobierno no movió un dedo para impedir los incendios. Cuando una comisión de los incendiarios llegue a Presidencia, el ministro radical-socialista Marcelino Domingo se dirigirá afectuosamente al jefe de los pirómanos: era Pablo Rada, compañero de Ramón Franco en el Plus Ultra y, como él, jacobino y exaltado. El alcalde de Madrid, Pedro Rico, de la órbita de Azaña, emitió un bando tras los incidentes donde se dirigía a los asaltantes y elogiaba la “nobleza ingenua de vuestra exaltación”. No hubo represión por estos hechos. Al revés, Azaña aprovechó la situación para plantear la expulsión de los jesuitas. Mientras esa medida llegaba, el Gobierno expulsará al obispo de Vitoria, Mateo Múgica, y al cardenal Segura. Y Largo Caballero, como de costumbre, pedirá que se arme al “pueblo”, o sea, a los militantes del PSOE.

La furia anticlerical de 1931 se extendió de Madrid a Levante y Andalucía. Ardió un centenar de iglesias y edificios, incluidos centros de enseñanza: la escuela de Artes y Oficios, el Colegio (obrero) de los Padres de la Doctrina Cristiana en Cuatro Caminos, escuelas de salesianos. Fueron quemadas las bibliotecas de la casa profesa de los Jesuitas (80.000 volúmenes, con ediciones príncipe del siglo de Oro) y la del Instituto Católico de Artes e Industrias (20.000 volúmenes y archivos científicos). Perecieron numerosas obras de arte: Zurbarán, Valdés Leal, Pacheco, Van Dyck, Coello, Mena, Montañés, Alonso Cano, templos monumentales. Fueron arrasadas las sedes de siete periódicos derechistas en Levante y Andalucía. Hubo tres muertos. Los atentados contra iglesias y centros religiosos seguirán, de manera esporádica, durante toda la República.

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Mensajepor Invitado » Jue 15 Jun, 2017 3:46 pm

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La ‘Ley de Víctimas del Franquismo’ sólo convoca a una docena de asistentes

Llevan semanas anunciando y convocando a sus seguidores a participar en la concentración programada para las doce horas de este jueves ante el Congreso de los Diputados. La Comisión Coordinadora de Colectivos de Memoria Histórica y de Víctimas del Franquismo pretendía que la presentación fuese todo un éxito de asistencia. Sin embargo, tan solo una docena de personas han acudido a la convocatoria de estos grupos para la presentación de la campaña 'Por una Ley de Víctimas del Franquismo'.

El objetivo es reclamar a los partidos políticos con representación en el Parlamento que "que desarrollen una Ley de Víctimas del Franquismo con la que se reconozca jurídicamente" a sus damnificados, junto con los del nazismo. Es decir, repetiro lo que ya contiene la ideológica Ley de Memoria Histórica.

En su reivindicación también exigen la nulidad de pleno derecho de todas las acciones legales de carácter represivo del régimen franquista. Otro extremo que ya está recogido en la Ley aprobada en 2007 por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pese a la gran movilización en las redes sociales, a las doce de la mañana de este jueves, ante el congreso solamente se habían congregado una docena de personas, en su mayor parte de edad avanzada, que escucharon el manifiesto y mostraron banderas tricolores republicanas mientras levantaban el puño -realizando el saludo comunista, un régimen que asesinó a más de cien millones de personas-.

Nuevamente esta convocatoria deja claro que no hay una demanda social real y que los intentos de revancha tras cuarenta años de democracia cada vez cuentan con menos seguidores.

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Mensajepor Invitado » Mar 20 Jun, 2017 1:13 pm

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La Ley de Memoria Histórica obliga a cambiar la carta a un bar de Ávila

El bar es 'Casa Eladio',y entre los platos que ofrece al público está 'bacalo grande y libre' o 'huevos rotos fusilados'. Su dueño se siente perseguido.

Eladio Blázquez no entiende la manía del Ayuntamiento por su bar, 'Casa Eladio' "me siento acosado por el Ayuntamiento, he cumplido todas las notificaciones que me han mandado. He tenido que retirar el toldo porque cubría la terraza y pertenecía al Ayuntamiento, me han ordenado también retirar un cartel de la fachada que tiene la bandera de España, este no lo he retirado porque lo he recurrido".

Eladio justifica la carta que ofrece al público, "está dentro del bar como dentro hay retratos de Franco y de la Guardia Civil, pero también tengo retratos de todo lo que ha sido España, tengo fotos de Carrillo, de Ana Belén y Víctor Manuel, de Sabina ,que dicen que es de izquierdas".

El catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Extremadura, Emilio Cortés, explica que sí se puede aplicar la Ley de Memoria Histórica, "el bacalao puede ser grande, pero no libre y sí hay un elemento de exaltación" ante la retirada de la licencia del bar que ha pedido Izquierda Unida, "eso es una exageración, un exceso, la ley no llega a tanto, lo que hay que hacer es retirar esos símbolos en la medida en que pueden ser constitutivos de una forma de enaltecimiento, de exaltación o de reconocimiento de un régimen que es contrario a las libertades y autoritario, pero más sanción desde el punto de vista jurídico no merecen esos hechos".

¿En qué consistiría el reproche? "En la retirada, en cambiar el nombre de los platos, dar una nominación más gastronómica que política , simplemente la retirada, sin más sanción para que ese acto de enaltecimiento deje de un acto de enaltecimiento. En este caso la Ley de Memoria Histórica establece un recorte de la libertad de expresión al tratarse de enaltecimiento de un régimen autoritario, represivo y que ha constituido una dictadura, es algo que sucede en los estados democráticos".


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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor sorpresa » Sab 24 Jun, 2017 5:42 pm

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Abren una fosa achacada a la represión franquista y encuentran soldados nacionales

Existe un tópico, entre los defensores de la Ley de Memoria Histórica, según el cual España sería el segundo país del mundo con más fosas comunes del mundo, supuestamente solo sería superado por Camboya, donde el régimen criminal de Pol Pot asesinó a unos dos millones de personas. Sin embargo, la famosa lista según la cual en nuestro país habría 2.195 fosas de la represión franquista, cada vez queda más en evidencia por casos como el ocurrido en el municipio de Figuerola d’Orcau, en la provincia de Lérida.

Allí se buscaba a víctimas de la represión franquista. Sin embargo se han encontrado 17 cuerpos “perfectamente alineados” y con los uniformes correspondientes. No son restos pertenecientes a la represión cometida en la retaguardia de ambos bandos durante la Guerra Civil. Son cuerpos de soldados que combatieron en la zona durante las ofensivas que tuvieron lugar en esa zona entre los meses de abril y mayo de 1938. Unos combates que arrojaron unos datos de mortandad de 11.000 soldados muertos pertenecientes al bando republicano y 3.500 del bando nacional. En este caso, la mayoría de los cuerpos pertenecen a las divisiones 63, 150 y 152 del Ejército Nacional.

Las víctimas de estos enfrentamientos eran enterrados en las zonas próximas al área de combate. Eso explica la mayoría de las fosas comunes señaladas en el controvertido mapa de fosas hecho público por el ministerio de Justicia. De esas 2.195 fosas, la mayoría pertenecen a miembros de los dos ejécitos muertos en los combates, aunque las asosciaciones memorialistas se empeñan en adjudicarlas a la supuesta represión franquista. La única explicación de que aparezca un número tan alto de fosas. El problema es que los denominados “memorialistas” siempre han empleado el cómputo total de fosas como si fueran obra del franquismo. Pero cada vez queda más clara su manipulación.

Como ya se viene denunciando desde diferentes medios de comunicación y por parte de investigadores, muchos de estos enterramientos han sido encontrados -y en algunos casos tapados- para que no llegase a la opinión pública que los republicanos cometieron una represión.


Las fosas que no gustan a la memoria histórica

En 2008, unas obras realizadas en el acuartelamiento de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares dejaba al descubierto varios cuerpos –inicialmente se habló de al menos cinco, luego de algo más de una docena-, aunque nunca sabremos el número. La intención de esta ley era vender una idílica Segunda República que se defendió de los malvados militares que asesinaban a la población. Por eso no podían sacarse cadáveres de represaliados por el Frente Popular.

Cuando quedó claro que los cuerpos encontrados en Alcalá de Henares no pertenecían al bando republicano, es decir que eran víctimas de la represión frentepopulista, se decidió volver a tapar los cuerpos y dejarlos enterrados. Todo ello a pesar de que ya había sido encontrada la fosa, que es el paso más difícil en la recuperación de cuerpos. Pero el Gobierno de Zapatero no podía permitirse este error, y los cráneos con orifico de bala y las tibias fracturadas por la tortura y los golpes volvieron a la tierra en la que reposaban desde la Guerra Civil. Estos muertos no se merecían el entierro digno que las asociaciones de la Memoria Histórica exigen para los suyos.

Solamente un año después se vivía otra situación similar. Se buscaban víctimas pertenecientes a las Brigadas Internacionales que habían caído durante la campaña de Aragón. Los equipos forenses estaban en Rubielos de Mora (Huesca) y encontraron varias fosas con cuerpos de brigadistas. Se recuperaron 4 cuerpos en dos fosas, pero al analizarlos se descubrió que habían sido asesinados por sus compañeros en una represión interna. Se tenían localizados un total de 46 cuerpos, pero no había fondos para ellos y los 42 restantes siguen en las anónimas fosas comunes a las que les arrojaron los comunistas.

En 2010 se produjo el mayor hallazgo de una fosa común desde que se aprobó la polémica ley de Zapatero. En el municipio de Camuñas se reabrió una vieja mina abandonada en la que se sabía que los milicianos habían asesinado a cientos de “franquistas” durante la Guerra Civil. Tras retirar más de quince toneladas de escombros con las que habían intentado tapar sus crímenes, empezaron a salir los cuerpos. El cubicaje y encajonamiento de los cuerpos llevó al equipo forense a considerar que había entre 240 y 300 cuerpos. Entre ellos están documentados mujeres y niños. Pero la Ley de Memoria Histórica tampoco tenía dinero para su extracción. Y nuevamente ya se había dado el paso más complicado, el de encontrar la fosa. Una fosa que, por cierto, se conocía desde la Guerra Civil y que jamás fue abierta por el franquismo pese a saber que allí había víctimas de los suyos.

En 2012 se encontraba una nueva fosa común. Esta vez era en Villa Sana de Mena. Nuevamente sus ocupantes habían sido asesinados por comunistas, socialistas y anarquistas. En este caso se calcula que había 50 cuerpos, y nuevamente tenemos que decir que se calcula porque los cuerpos siguen en la fosa, abandonados por la ley sectaria aprobada por socialistas y ensalzada por comunistas.

Y llegamos a 2014 con una nueva fosa común con 72 cuerpos de asesinados por los republicanos. Esta vez en Borriol (Castellón). Se buscaban los restos de dos fusilados por el franquismo, José Valls y Luis Messequer, en su lugar se encontró una fosa común con 72 cuerpos de soldados nacionales, por las características de los restos encontrados posiblemente pertenecían a la denominada “quinta del biberón”. Soldados muy jóvenes que entraron en combate al final de la Guerra Civil. Pero nuevamente se volvió a tapar la fosa y los restos no han sido exhumados, individualizados e identificados.Nuevamente pertenecían al “bando equivocado” según quienes dictaron la Ley de Memoria Histórica que dictaba quienes eran los bueno y quienes los malos en una España que volvía a ser obligada a dividirse.

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Mensajepor Invitado » Dom 02 Jul, 2017 1:59 pm

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Ascensión Mendieta, junto a los restos de su padre, este sábado en Madrid.

Ascensión Mendieta entierra por fin a su padre, fusilado en 1939

La mujer, de 91 años, ha luchado toda su vida por recuperar los restos, enterrados en Guadalajara

Ascensión Mendieta ha enterrado este domingo, por fin, a su padre. La mujer, de 91 años, ha pasado casi toda su vida luchando por recuperar los restos de Timoteo Mendieta, fusilado el 15 de noviembre de 1939 y arrojado a una fosa común en el cementerio de Guadalajara. El pasado junio recibió una llamada en la que le comunicaron que habían encontrado a su padre. Su cuerpo fue exhumado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica por orden de la Justicia argentina.

Este domingo, 78 años después de haber sido fusilado, se ha celebrado su entierro. Ha sido esta mañana en el cementerio civil de La Almudena, en Madrid. El féretro de Timoteo Mendieta estaba cubierto por una bandera republicana y decenas de personas han recibido a su hija entre aplausos. Ella, visiblemente emocionada, saludaba. En la mano llevaba tres flores, también con los colores republicanos.

Timoteo era presidente de UGT en su pueblo, Sacedón (Guadalajara). Tenía 41 años y siete hijos el día que lo mataron. Ascensión lo vio por última vez cuando ella tenía 13. Ha pasado toda su vida peleando para que le permitieran recuperar sus restos y lo ha logrado porque una juez argentina, María Servini de Cubría, ordenó buscarle en enero de 2016 y envió un nuevo exhorto desde Buenos Aires para seguir intentándolo este año. Ascensión siguió los trabajos a pie de fosa. Era el segundo intento después de una exhumación fallida en 2016 que le causó una tremenda desilusión. Pero esta vez sí hallaron el cuerpo de su padre.

Los trabajos de exhumación se prolongaron durante tres semanas y se llevaron a cabo sin ninguna ayuda pública porque el Gobierno de Mariano Rajoy eliminó todas las partidas previstas en la ley de memoria histórica. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica financia estas tareas gracias a donaciones y voluntarios. La lucha de Ascensión permitirá además que otras 27 familias puedan recuperar ahora los restos de los suyos, fusilados junto a Timoteo Mendieta.

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Mensajepor Invitado » Mar 11 Jul, 2017 9:34 pm

PEDRADA A LA MEMORIA HISTÓRICA
Cuatro heridos durante el derribo de la cruz de los caídos de Larrabetzu

Un monumento levantado tras la Guerra Civil para recordar a las víctimas del conflicto que perdieron su vida en la defensa de España.

Desde hace meses, las asociaciones de la memoria histórica venían exigiendo su retirada. Varios de sus miembros se congregaron junto al monumento la mañana de este lunes para ver con sus propios ojos el derribo. Pero tan anhelado momento les ha jugado una mala pasada. La cruz, que se levantaba sobre un alto, se ha partido tras impactar con el suelo y varios de los trozos han caído sobre los curiosos.

El resultado ha sido que dos mujeres y dos hombres han resultado heridos. Los cuatro han tenido que ser hospitalizados tras el impacto.

Antes del derribo, varios de los asistentes colocaron una bandera regional vasca y una estelada -la bandera separatista catalana- con la clara intención de dar un tinte de ruptura con España al acto en el que han resultado heridas las cuatro personas.



Tras la retirada, en la misma ubicación se colocará un monolito “en reconocimiento a los gudaris vascos”, en un claro gesto del revanchismo que supone la aplicación de la retirada de símbolos amparándose en la Ley de Memoria Histórica aprobada por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en 2007.

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Mensajepor Invitado » Jue 13 Jul, 2017 5:34 pm

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LA REPÚBLICA CONTRA LA IGLESIA
La persecución religiosa durante la revolución de octubre de 1934

La izquierda española sigue reivindicando a los revolucionarios de octubre de 1934, a los que considera como héroes.


Los presenta como luchadores de la libertad frente a un Gobierno -por cierto republicano- que cometía lo que para ellos era una traición a la democracia: permitir que entrasen en el Ejecutivo tres ministros que pertenecían al partido que había ganado las elecciones generales, la CEDA.

Lo que es el mayor ataque a la democracia: no respetar el resultado de unas votaciones, se convierte para la izquierda en un logro de lo que ellos denominan “la clase obrera”. Una clase obrera que logró mantener la revolución en las zonas mineras asturianas del norte de España durante dos semanas.

Entre esos logros que tanto reivindica la izquierda española se encuentra el asesinato de 34 religiosos y la quema y destrucción de 58 templos, con sus correspondientes obras de arte en el interior. Eso sí, previamente fueron saqueadas y robado todo objeto de valor que pudiera ser vendido por los milicianos.

A estos datos habría que sumar el asesinato de tres religiosos en Cataluña, durante las escasas horas que duró la república independiente declarada por el anticlerical Luis Companys.

Los asesinatos comenzaron el mismo día que la revolución en la que participaron comunistas, anarquistas y socialistas. La primera víctima fue Luciano Fernández, párroco de Rebollada que el mismo 5 de octubre era golpeado a culatazos de fusil hasta su muerte, tras la cual, su iglesia era quemada. Poco después, en Mieres, los novicios Baudilio Alonso y Amado Andrés son golpeados y, cuando estaban inconscientes, se les arroja al río, donde mueren ahogados. Todavía ese mismo día los milicianos comunistas asesinaron al párroco de Sama de Langreo, Venancio Prada, al que se le disparó un tiro en la cabeza.

El 6 de octubre, los revolucionarios incendiaron la residencia de los Pasionistas, muriendo dos empleados, ninguno de ellos religioso, quemados dentro del edificio.

Un día después, en Oviedo, los revolucionarios fusilaron a los seminaristas César Gonzalo Zurro, de 21 años; Ángel Cuartas Cristobal, 24 años; Mariano Suárez Fernández, 24 años,; José María Fernández Martínez, 19 años; Juan José Castaño Fernández, 18 años; y Jesús Prieto López, 22 años. También el día 7 fue asesinado el ecónomo de San Esteban de Cruces, Graciliano González Blanco; en Santullano, matan a los jesuitas Emilio Álvarez y Juan Bautista Arconada.

El 8 de octubre, el padre Vicente Pastor es martirizado y después asesinado en el matadero del municipio de San Lázaro y en Oviedo las víctimas aquel día fueron el vicario general, Juan Puertes Ramón y el secretario del obispado, Aurelio Gago.

El día 9 de octubre, fueron asesinados los denominados Mártires e Turón: José Sanz Tejedor, Filomeno López López, Claudio Bernabé Cano, Vilfrido Fernández Zapico, Vicente Alonso Andrés, Román Martínez Fernández, Manuel Seco Gutiérrez y Manuel Barbal Cosín. Junto a ellos, los revolucionarios mataron también al sacerdote argentino Héctor Valdivieso Sáez y al pasionista de Mieres Manuel Canoura Arnau.

El 10 de octubre la víctima de los milicianos fue el párroco de Olloniego, Joaquín del Valle Villa.

Un día después los revolucionarios intentaron volar la Catedral de Oviedo, consiguiendo destruir en su totalidad la Cámara Santa.

El 12 de octubre el carmelita Eufrasio Barredo, superior del convento de los Carmelitas de Oviedo, también fue asesinado.

El 13 de octubre los milicianos asesinaron y martirizaron a los padres paules Tomás Pallarés Ibáñez y el hermano coadjutor Salustiano González Crespo y en Santa María la Real de la Corte fue asesinado el párroco Román Cossío Gómez.


¿A qué se refieren los podemitas con ‘Arderéis como en el 36’?

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18 de julio de 1936

Mensajepor Invitado » Mar 18 Jul, 2017 2:24 pm

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81 AÑOS DEL ALZAMIENTO
¿Por qué hubo un 18 de julio de 1936?

El 18 de julio de 1936 comenzó la guerra civil española. Hay que repasar detalladamente los acontecimientos previos para entender qué pasó.

En octubre de 1934, la izquierda –fundamentalmente el Partido Socialista- y el separatismo catalán habían intentado un levantamiento revolucionario contra el gobierno de la República. La excusa fue la entrada en el Gobierno de la CEDA, el partido de las derechas, que era, por cierto, el que había ganado las anteriores elecciones, pero al que la presión de la izquierda había vetado hasta entonces las carteras ministeriales. Los socialistas, mayoritariamente bolchevizados bajo el liderazgo de Largo Caballero, querían instaurar la dictadura del proletariado, y los separatistas catalanes, por su parte, aspiraban a proclamar su independencia. El golpe de la izquierda fracasó, aunque en lugares como Asturias dio lugar a una pre-guerra civil.

Las represalias políticas sobre los dirigentes de la intentona fueron mínimas: el propio Largo Caballero, principal líder del complot, sólo cumplió un año de cárcel y, juzgado, resultó asombrosamente absuelto. Sin embargo, la propaganda de la izquierda, que exageró hasta el infinito la represión gubernamental sobre los insurrectos (y, enseguida, el nimio caso de corrupción conocido como “estraperlo”), creó una atmósfera de revanchismo absolutamente insoportable. La inestabilidad de los sucesivos gobiernos de centro-derecha, acosados por la hostilidad del presidente de la República, Alcalá Zamora, hizo el resto. En noviembre de 1935 Alcalá Zamora fuerza un cambio de gobierno, desaloja del poder a la CEDA, entrega el gabinete a un hombre de su confianza, Portela Valladares, y firma el decreto de disolución de las cámaras con la consiguiente convocatoria automática de elecciones legislativas. Una de las primeras decisiones de Portela fue alejar de Madrid a los militares que consideraba poco afectos. Franco, por ejemplo, fue enviado a las Canarias.

Alcalá Zamora tenía, sin duda, sus razones. Persuadido de que la derecha no compartía su proyecto republicano original, y convencido igualmente de que la izquierda volvería a echarse al monte si la derecha ganaba de nuevo, se veía a sí mismo como única garantía de estabilidad. Su objetivo era crear una gran fuerza de centro que templara a unos y a otros. Sin duda Alcalá Zamora sobreestimó sus propias capacidades, porque aquel “centro” nunca fue una “gran fuerza”. De hecho, se hundiría en la más absoluta irrelevancia. Las elecciones de febrero de 1936 fueron su tumba.

Urnas sucias

Las elecciones de febrero de 1936 fueron cualquier cosa menos un ejemplo de limpieza democrática. El clima general, para empezar, era de una crispación irreversible. La izquierda comparecía en un amplio bloque, el Frente Popular, que abarcaba desde los republicanos de Azaña hasta el entonces pequeño Partido Comunista, pasando, por supuesto, por el Partido Socialista Obrero Español, que era el gran partido de masas de la izquierda. La coalición contaba además con el respaldo expreso de los anarquistas de la CNT. Azaña veía este bloque como una “conjunción republicana” que permitiría mantener a la derecha alejada del poder y llevar a cabo el proyecto reformista radical por el que venía clamando desde 1930: una suerte de revolución francesa a la española. ¿Y la izquierda revolucionaria permitiría quedarse al margen? Azaña parecía persuadido de que su mera persona bastaba para conjurar cualquier peligro. Además, contaba con la proximidad de socialistas notables como Indalecio Prieto, partidarios de una “revolución gradual”. Pero las cosas se veían de forma muy distinta en el ala mayoritaria del PSOE, la de Largo Caballero, para quien la victoria electoral no era sino un paso necesario para instaurar la dictadura del proletariado. Hay que leer los textos del propio Largo Caballero y de su periódico, “Claridad”: el PSOE de entonces soñaba abiertamente con una España soviética.

La derecha, por su parte, comparecía a las elecciones entre la exasperación, la decepción y el miedo: alejada alevosamente del poder –legítimamente ganado- por maniobras de palacio, enfrentada a la áspera constatación de que sus votos habían servido para bien poca cosa y, para colmo, aterrada por la inequívoca voluntad revolucionaria de la izquierda, las candidaturas de la derecha aspiraban cada vez mas a soluciones “de orden” y creían cada vez menos en la propia República. No había, ciertamente, un proyecto de derechas para la II República: si alguna vez lo hubo, la amarga experiencia de gobierno lo había disuelto para siempre.

Las elecciones las ganó el Frente Popular. Lo que nadie puede decir es que las ganó limpiamente. Hoy el fraude está ya absolutamente acreditado. El recuento de los votos y la consecuente atribución de actas fue una merienda de negros por la presión violenta de los piquetes de la izquierda, que adulteraron escrutinios y atribuyeron actas de diputado a su antojo. No hay nada más ilustrativo que leer las memorias de los propios interesados, desde Azaña hasta Prieto, que no ocultan los sucesos. La derecha denunció el robo de papeletas, pero sus quejas no fueron atendidas por “falta de pruebas”. En plena vorágine, el gobierno de Portela, aterrado, resuelve resignar el poder en Azaña, o sea, en los vencedores de la primera vuelta, de manera que la segunda ronda de las elecciones –porque era un sistema de dos vueltas- se verifica bajo el control de los mismos que habían adulterado la primera. La propaganda de la izquierda ha mitificado mucho la victoria electoral del Frente Popular en 1936, pero la verdad es que aquello fue, propiamente hablando, un “pucherazo”.

El gobierno del Frente Popular enseguida dio muestras de su debilidad. Azaña formó un gabinete exclusivamente republicano, sin socialistas, pues éstos, pese a su mayoría parlamentaria, prefirieron mantenerse al margen de los ministerios. ¿Por generosidad? En realidad, no: más bien para llevar a cabo en las calles lo que no hubieran podido hacer desde el poder ejecutivo. Si Alcalá Zamora esperaba poder controlar a la izquierda republicana, los hechos demostraron que erró gravemente. Y no menor fue el error de Azaña al pensar que podía controlar a su vez a los socialistas. Sólo un dato: el estado de alarma, proclamado formalmente por el gobierno Portela Valladares el 17 de febrero de 1936, fue prorrogado después, mes tras mes, por el gobierno de Azaña contra lo que el propio Frente Popular prometía en su programa.


Primavera trágica

¿Había razones para la alarma? Sí. La violencia ya se había adueñado de las calles. Entre febrero y junio de 1936 va a haber más de trescientos asesinatos políticos. La mecha la habían prendido los anarquistas años atrás, durante el primer mandato de Azaña. Ahora los socialistas se sumaban a la orgía de pistolas e incendios. En el otro lado, los falangistas contestaban. Y no sólo ellos, porque el clima político se deterioró muy rápidamente. El gobierno, ante semejante paisaje, se vio desbordado por los acontecimientos. Podía reprimir a las derechas, pero lo tenía mucho más difícil con las izquierdas porque, al fin y al cabo, su mayoría parlamentaria dependía de ellas.

Para conjurar el clima de guerra civil y asentar su propio poder, Azaña y el socialista Indalecio Prieto urdieron una maniobra más o menos legal que pasaba por derribar a Alcalá Zamora de la presidencia de la República, pues no se fiaban de éste. Ocurría que la ley limitaba a sólo dos las posibilidades del presidente de disolver las cortes, y la segunda debía ser enjuiciada por la cámara. Alcalá Zamora, en efecto, había disuelto las cortes dos veces: una, para formar las constituyentes, y la segunda para convocar las elecciones de 1936 (es decir, para llevar a la izquierda al poder). A esto se agarraron Prieto y Azaña para acusar al presidente de haber disuelto las cortes injustificadamente. En realidad se trataba de un golpe de estado legal. El objetivo era que Azaña quedara como presidente de la República e Indalecio Prieto fuera nombrado presidente del Gobierno, pero algo torció sus planes: la oposición del ala socialista mayoritaria, la de Largo Caballero, que no quería ver en modo alguno a Prieto en el gobierno. ¿Por qué? Tanto por ambición de Largo, alérgico a cualquier liderazgo que no fuera el suyo, como por temor a que Prieto paralizara el proceso revolucionario. Las facciones de Prieto y Largo habían llegado a enfrentarse a tiros en la campaña electoral. Ahora no iban a hacer las paces. Prieto se quedó sin regalo. Era abril de 1936.

La jefatura del gobierno acabó recayendo en un hombre de Azaña, Casares Quiroga, sin energía para controlar a las izquierdas desbocadas. Al contrario, toda su voluntad parecía puesta en ganarse la aquiescencia de los revolucionarios. El resultado fue una política absolutamente arbitraria. Un buen ejemplo de esta política hemipléjica lo sufrió Franco en sus propias carnes cuando concurrió como candidato en las elecciones parciales de Cuenca. En esta provincia, la jarana electoral de febrero había dejado a la circunscripción sin representantes. Hubo que repetir los comicios y las derechas presentaron una lista “preventiva”: la componían José Antonio Primo de Rivera, para librarle de la cárcel, Goicoechea, que era el jefe más notorio de los monárquicos de Renovación Española, y el propio Franco, al parecer porque Gil Robles, entonces en la oposición, quería traerle a Madrid y exhibir su presencia en las Cortes a modo de advertencia. El Gobierno vetó la candidatura de Franco y el resultado final de las elecciones fue tan fraudulento como el de las generales.

A estas alturas las conspiraciones dentro de la derecha ya eran imparables. ¿Y Franco? Franco se reúne con unos y con otros, participa junto a Mola en una discreta asamblea con generales retirados, mantiene también contacto con la CEDA, incluso se entrevista con José Antonio Primo de Rivera (y no se entendieron en absoluto). Pero si algo caracteriza a Franco en este periodo es su extrema prudencia. Muchos le reprocharán entonces indecisión y falta de arrojo, pero no era eso: durante su etapa de jefe del Estado Mayor –Payne y Palacios han documentado muy bien este episodio-, Franco había creado un servicio de contravigilancia para conocer el ambiente en los cuarteles, y gracias a ese instrumento supo que el porcentaje de revolucionarios dentro de las fuerzas armadas era elevadísimo. Franco sabe que cualquier intento de apartar al Frente Popular del poder derramará inevitablemente mucha sangre. Y sabe también que la pasividad del Gobierno está llevando las cosas a una situación sin retorno. El 23 de junio Franco escribe al entonces presidente del Gobierno, Casares Quiroga, manifestándole su inquietud por la situación política y la preocupación en ámbitos militares. Era un último cartucho. Casares ni siquiera contestó.

Mola tuvo listo su plan al final de la primavera. No era un pronunciamiento al estilo decimonónico, ni tampoco un golpe “técnico” con ocupación de centros de poder, sino más bien una especie de marcha militar sobre Madrid a partir de los centros que se esperaba controlar en la periferia: Barcelona, Pamplona, Galicia, Andalucía… Franco seguía sin verlo claro, pero la efervescencia en las calles y la impotencia del gobierno empujaban a un desenlace inevitable. El 13 de julio, policías de obediencia socialista salen del cuartel de Pontejos, en Madrid, para matar a los líderes de la oposición. A Gil Robles alguien le avisa antes y puede poner pies en polvorosa, pero a Calvo Sotelo le localizan en su casa, le hacen subir a un furgón y allí le descerrajan dos tiros en la cabeza. “Ese atentado es la guerra”, dijo el líder socialista Zugazagoitia cuando los propios autores del crimen le contaron lo que había hecho.

Era verdad. Ese día, Franco dejó de dudar. El levantamiento empezó en la tarde del 17 de julio en Melilla. El golpe propiamente dicho fracasó, pero como aquello no era una simple conspiración militar, sino una rebelión de media España, se convirtió en guerra civil. Así comenzó todo.

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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Invitado » Mar 18 Jul, 2017 4:03 pm


Memoria histórica (debate completo de Lágrimas en la lluvia)

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Assia
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Re: La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Assia » Mié 19 Jul, 2017 11:12 am

Habia comenzado a escribir mi mensaje pero para estar segura de las fechas deje el foro y busque en GOOGLE. Siempre se habla del asesinato de Calvo Sotelo pero nunca se dice porque lo asesinaron. El asesinato de Calvo Sotelo fue 1 represaria por haber asesinado los falangistas el dia anterior, al Teniente del Castiilo. Segun GOOGLE: '' JOSE DEL CASTILLO SAEN ... 12 DE JULIO DE 1936... UN MILITAR ESPANOL QUE SE DESTACO DURANTE LA II REPUBLICA.''
El asesinato de Calvo Sotelo segun GOOGLE fue '' 13 de julio de 1936'' Osea, 1 dia despues que los falangistas asesinaran a Castillo. El Teniente Castillo siempre fue muy leal a la Republica, segun los libros de historias, fue un gran orador, apoyando la Republica en calles plazas donde daba muchas veces sus oratorias. Los falangitas lo odiaban, tuvo muchas amenazas de muerte, pero se nego a llevar escoltas.
y lo asesinaron por la espalda.
Hay dudas de que la intencion era asesinar al lider del CEDA, precisamente porque se sabia que el lider del CEDA creo que estaba de visita en Portugal. Naturalmente que NO apruebo las represarias y que fue el asesinato de Calvo Sotelo el detonante de la Guerra Civil, pero me fastidia que se omita siempre el asesinato del Teniente Castillo. En mi modesta opinion personal, creo que eso es lo que querian los falangistas 1 gran provocacion para que asesinaran los socialistas a 1 pez gordo de la politica de derecha. Y hasta creo (no lo he leido en ninguna parte) que asesinaron al Teniente Castillo para que la izquierda tomaria represaria como la tomo. Esta muy bien detallado en libros de la Guerra Civil que el Teniente Castillo era apreciado y admirado hasta por los anarquistas. Como quizas sea yo sola la que piense que los falangistas tedieron a trampa y la juventud socoialista cayo en ella la juventud socialista asesinando a Calvo Sotelo.
Assia

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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Invitado » Mié 19 Jul, 2017 4:10 pm


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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Invitado » Jue 20 Jul, 2017 4:26 pm

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Padre Jesús Calvo: “Lo único que cabe reprochar a Franco es que fuera tan noble e indulgente con muchos criminales rojos”


El Padre Jesús Calvo ha celebrado la efemérides del 18 de julio en la campiña leonesa, junto a un grupo de amigos. Allí ha explicado la importancia para los católicos de la fecha histórica que hoy se conmemora. Ha expresado su gratitud a Francisco Franco “por los inmensos bienes que nos proporcionó y por los servicios prestados”.

“Cuando este sistema liberal, ateo y materialista ignora y rechaza esos principios de pura lógica, de Razón y de Fe, convierte así la nación en una lucha de clases (marxista) o de partidos políticos (liberal) desencadenantes de fricciones regionales, chulerías partidistas y secesionistas, de dictadores de pacotilla, creadores de problemas artificiales y protagonismos de líderes de pies de barro”, señaló.

“Herir sensibilidades de gentes manejadas, resabiadas y engañadas, ¿es argumento para negar los honores a los héroes y mártires a cuya sombra vivimos y aumentamos?”, se preguntó en clara referencia al silencio de la jerarquía católica en relación a los sacerdotes que fueron torturados y asesinados por los republicanos.

Cree el Padre Calvo que los católicos españoles deberían decir ‘basta’ y combatir “con la razón de la fuerza” las agresiones contra símbolos religiosos provenientes de elementos de la izquierda radical. “En la sociedad española se está desarrollando, no por casualidad, sino impulsada por ciertos actores de la vida pública, una oleada de anticatolicismo feroz, so capa de tolerancia y progreso. Es necesario que los católicos coherentes con su fe salgan a la calle para expresar su indignación en los términos más severos”, subrayó.

Para el párroco de Villamuñio (León), la actitud “panfilista y cobarde” de la jerarquía católica sólo contribuye a dar alas a los anticlericales y remata rotundo que “hoy, como hace 80 años, tenemos no sólo la fuerza de la razón sino también la razón de la fuerza para combatir a los enemigos de nuestra fe y nuestra civilización”.

Opinó el Padre Calvo que, frente al actual clima de feroz anticristianismo, “los católicos españoles tendrán que responder, de lo que hagan o dejen de hacer, ante Dios y no ante las leyes aprobadas por partidos de obediencia masónica” y culpó al sionismo de estar detrás de estas acciones con el objetivo, según dice, de debilitar “la musculatura moral de los españoles”.

Calvo aseguró que los ataques contra símbolos católicos no son casuales, sino el fruto de un proceso largo, con un responsable colectivo: “La culpa no es sólo de una persona, sino de un ambiente que se va retroalimentando. Empiezan a difundirse los bulos y las difamaciones a través de los medios y otros actores sociales como partidos políticos. Hay actos concretos que coadyuvan a este ambiente: así, La Sexta, Público, Podemos, Esquerra Republicana o el propio PSOE son en gran parte culpables porque están fomentando el odio a la fe, generando un ambiente de cristofobia, como se demuestra en el Informe de Antidifamación Religiosa», sostiene. «Rezamos porque esto no vaya a mayores», auspicia.

Agregó que los ataques actuales son el resultado de un largo proceso que se resume en las siguientes etapas: “Se ridiculiza a la fe y a sus símbolos y no se tienen miramientos a la hora de mofarse de los sentimientos religiosos de los creyentes. Después se pasa al ataque verbal. Posteriormente comienzan los ataques físicos, primero a los edificios y bienes muebles e inmuebles de los cristianos. Por último, la violencia contra los cristianos se incrementa y afecta también a la integridad física de los creyentes, o se llega incluso a su asesinato”.

En referencia a la figura de Francisco Franco, el Padre Calvo lo situó a la misma altura histórica de héroes nacionales como Don Pelayo, Juan de Austria o Alejandro Farnesio. “Fue un grandísimo estratega en el campo de batalla, el mejor estadista en la defensa de los intereses nacionales y un revulsivo de la moral católica nacional”, dijo. Reparó sin embargo que el exjefe del Estado se mostrara excesivamente indulgente con el enemigo. “Lo único que cabe reprocharle es que fuera tan excesivamente noble e indulgente con muchos criminales del bando rojo, como fue el caso de Santiago Carrillo. “Tal vez lo hizo por su condición de hombre de bien y de militar obediente al honor”, apostilló.

El Padre Calvo manifestó en ese sentido que “la represión tendría que haber sido mayor para así evitar muchos de nuestros actuales males” y calificó de “disparatada” la ley de Memoria Histórica, que a su juicio pretende sembrar el odio entre los españoles. “Todos los del bando rojo que fueron ejecutados tuvieron un juicio con todas las garantías. Algo que por desgracia no tuvieron los católicos martirizados por los rojos”.

Por último, tras expresar su certeza de que “el Caudillo disfruta de la paz celestial”, el Padre Calvo pidió a los católicos españoles que recen por la consagración de España a Cristo Rey.


Padre Jesús Calvo: “Dios habla a los españoles a través de Alerta Digital”

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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensajepor Invitado » Jue 20 Jul, 2017 7:25 pm

Querer destruir esta preciosidad de monumento vamos .... [-X






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