Mentiras de la Transición

Un lugar con buen talante y pluralidad democrática donde se debate lo más relevante de la política y la actualidad nacional e internacional.

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Mathias

Mensajepor Mathias » Vie 22 Jun, 2007 12:53 am


Llevamos ya 30 años de Transición. Haría falta cambiar algunas cosas para finalizarla y empezar otros 30, al menos, de democracia.

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Tiempos de cambio

Aznar, Bosé y Bono en la España de Cuéntame

Mensajepor Tiempos de cambio » Jue 13 Nov, 2008 7:22 pm



Aznar, Bosé y Bono en la España de Cuéntame

  • La periodista Mercedes Odina firmó en los 90 una serie documental que apelaba a la memoria de personajes de todos los ámbitos para contar la historia del siglo XX
  • En el capítulo "Tiempos de cambio" Odina hace un relato de la España de 1976 a 1979, a través del testimonio de Aznar, Martirio, Bono y Pedro J. Ramírez entre otros
A comienzos de los 90 la periodista Mercedes Odina firmó para Televisión Española "Los años vividos", una serie documental que se convirtió en la crónica audiovisual del siglo XX español más novedosa y de mayor éxito de aquellos años.

"Los años vividos" ofreció un relato televisivo de la historia de España desde 1920 hasta 1992 tirando del hilo de la memoria de más de 150 personajes célebres de diferentes generaciones que dieron rienda suelta a sus recuerdos para conformar la historia de aquellos decenios. El programa recibió el respaldo de crítica y público, emitiéndose en prime time, congregando a más de 2 millones de espectadores ante el televisor y cosechando, entre otros galardones, el Premio Ondas Internacional.

En el capítulo titulado "Tiempos de cambio", Aznar, Martirio, Antonio Gutiérrez, Ana Belén, Gurruchaga, Pedro J. Ramírez y Miguel Bosé, entre otros, recuerdan la segunda mitad de la década de los 70, justo aquella en la que nos sitúa el arranque de la décima temporada de "Cuéntame".

El nombramiento de Suárez, la aprobación de la Ley de la Reforma política, el destape, o la legalización del PCE, elementos que conforman el telón de fondo histórico de la serie, no faltan en el relato de los que entonces tenían entre 20 y 30 años, una auténtica joya audiovisual del archivo de Televisión Española.

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Obse
Regadera
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Mensajepor Obse » Mié 25 Feb, 2009 4:52 pm

¿Cómo contarían hoy los medios un Golpe de Estado como el del 23F?

Pinchad en las imágenes y una vez ahí volveis a pinchar sobre la que sale para verla en tamaño grande... ¡todo el mundo al suelo!


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[smilie=to funny.gif] [smilie=to funny.gif] [smilie=to funny.gif] ¡Se sienten coño! La del menéame es la hoztia



Kurioso
El que corra menos que yo que se dé por jodido...

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Transicion y Franquismo

Desaparecio el franquismo con la Transicion?

Mensajepor Transicion y Franquismo » Lun 02 Mar, 2009 4:58 pm



La policía franquista protegía a Isidoro-Felipe González y a los socialistas

Debate sobre “Los 10 de Felipe“. Antonio García-Trevijano cuenta cómo cuándo la policía franquista detenía a manifestantes, los socialistas nunca llegaban a entrar en la cárcel, mientras que comunistas y opositores de derechas permanecían en la cárcel. También revela que los altos mandos franquistas de la policía dieron orden de no detener nunca a Isidoro-Felipe González, aunque sí lo hicieran con manifestantes de otros partidos que estaban con él. Por último, explica cómo el sistema de poder felipista es idéntico al del franquismo tardío, incluyendo detalles como, por ejemplo, el poder de la gran banca.

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PSOE y Neofranquismo

Neofranquismo PSOE felipismo mentiraqs de la Transicion

Mensajepor PSOE y Neofranquismo » Lun 02 Mar, 2009 5:16 pm

¿Por qué una personalidad tan brillante como Antonio García-Trevijano ha sido marginada sistematicamente por la oficialidad de este país? Oyendole en estos videos se explica todo. Su crítica al PSOE y a las mentiras de la Transición lo han convertido en un "apestado" para el Poder.



Neofranquismo felipista

Antonio García-Trevijano explica detalladamente el neofranquismo del Régimen de Felipe González.

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PSOE y golpe 23F

PSOE y el golpe de estado del 23-F

Mensajepor PSOE y golpe 23F » Lun 02 Mar, 2009 6:04 pm



Socialistas y el golpe de estado del 23-F

Antonio García-Trevijano revela los contactos secretos de miembros del partido socialista con golpistas antes del golpe de estado del 23-F, y cómo el partido socialista fue uno de los beneficiarios del intento de golpe de estado.

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Assia
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Mensajepor Assia » Lun 02 Mar, 2009 9:36 pm

Mira tu, como te llames, en lo del 23F el unico QUE SE BENEFICIO DE ESE GOLPE FALLADO FUE VUESTRO REY JUANITO.
Y esta maldita Assia otra vez nombrando a la duquesa roja,SI, LO QUE DIJO LA DUQUESA ROJA ES CIERTO: "LA TRANSICION COMO LA CONSTITUCION 1 ENSALADERA." Y 1 "ensaladea" tambien sera si gobiena en el Pais Vasco ppperos,sociaistas y la "ROSITA OTONAL."

Por donde andara la Estrella_S o la STAR y el que me amenazaba con a espadita? Todavia estan celebrano el triunfo de los pppeperos?


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Agonia de un régimen

Informe semanal- La agonia de un régimen

Mensajepor Agonia de un régimen » Mié 26 Ago, 2009 4:56 pm



Informe semanal- La agonia de un régimen - 2005 1/3
Mediado el mes de octubre de 1975, Francisco Franco acudía a sus últimos actos públicos. Eran las vísperas de que se desencadenara un proceso agónico que le conduciría a la muerte un mes después. A medida que su estado de salud empeoraba los acontecimientos políticos y sociales que estaba viviendo el país acrecentaban la sensación de que el régimen llegaba a su fin. El aparente vacío de poder provocó movimientos internos en los sectores más extremistas de la Dictadura para garantizar su continuidad, pero también en los partidos políticos de oposición que se aglutinaban en busca de un horizonte democrático para la España de después de Franco.

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la transición en RTVE

Mensajepor la transición en RTVE » Jue 09 Sep, 2010 1:16 am



Las lágrimas del presidenteDocumental sobre cómo fue contada la transición en Televisión Española, elaborado a partir de material de archivo y entrevistas a Rafael Ansón, Román Gubern, Santos Juliá, Julián Casanova, Julio Aróstegui, Charles Pow.

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veritas

La CIA diseñó la transición

Mensajepor veritas » Dom 16 Oct, 2011 11:39 pm


La CIA diseñó la transición

Ni el Rey ni Suárez fueron los motores de la transición en España. Sólo fueron piezas importantes de un plan muy bien diseñado y concebido en la CIA, por orden de Nixon. Ésta es una de las revelaciones del libro ‘La CIA en España’, que publica Alfredo Grimaldos, en Debate, y del que adelantamos un extracto.


La transición política española se diseñó en Langley (Virginia), junto al río Potomac, en la sede central de la CIA. La fase final de esa compleja operación, que culmina con la restauración monárquica en la persona de Juan Carlos I de Borbón, se comienza a fraguar en 1971, tras la visita del general Vernon Walters a España para entrevistarse con Franco. La avanzada edad del dictador turba los sueños de Richard Nixon, cuyo insomnio pronto se va a agudizar mucho más, con el caso Watergate. Pero en ese momento una de las mayores preocupaciones del presidente norteamericano, dentro del área internacional, es tener bien controlado el proceso de sucesión en España cuando se produzca la desaparición física de quien ha sido el y subordinado aliado de Estados Unidos desde el comienzo de la guerra fría.

Walters, que poco después será nombrado director adjunto de la CIA, comunica al entonces vicepresidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, la necesidad de coordinar la actuación de los servicios de información norteamericanos y españoles para tener todo previsto ante el eventual fallecimiento del Caudillo. Y unos meses después los hombres del Servicio Central de Documentación, creado en marzo de 1972, bajo la dirección del teniente coronel José Ignacio San Martín, entran en acción.

Manuel Fernández Monzón viaja a Washington como enlace entre el organismo dirigido por el futuro golpista San Martín y los cerebros –norteamericanos, por supuesto– de la operación: “No es verdad todo lo que se ha dicho de la transición. Como eso de que el Rey fue el motor. Ni Suárez ni él fueron motores de nada –continúa Fernández Monzón–, sólo piezas importantes de un plan muy bien diseñado y concebido al otro lado del Atlántico, que se tradujo en una serie de líneas de acción, en unas operaciones que desembocaron en la transición. Todo estuvo diseñado por la Secretaría de Estado y la CIA, y ejecutado, en gran parte, por el Seced, con el conocimiento de Franco, de Carrero Blanco y de pocos más. Por ejemplo, cuando el Estado Mayor del Ejército de Tierra elaboró la ‘operación Diana’, no sabía para qué lo estaba haciendo. Era la planificación de una intervención militar en el caso de que aquí se produjera un vacío de poder».

Todo empieza con la visita de Vernon Walters, embajador volante de Nixon al palacio de El Pardo, lo que el propio general norteamericano ha calificado como “una misión con la que ninguna puede compararse”. Según Walters, Richard Nixon “se daba cuenta de la importancia que España tenía para el mundo libre”. Y ese interés por nuestro país le induce a enviarle a España con la “misión especial” de entrevistarse con Franco, “para hablar de los años futuros en los que el generalísimo ya no fuera jefe de Estado”. (…)

La misión de Walters en El Pardo, en 1971, tiene similitudes con la de Martin Sheen en Apocalypse Now, cuando va a encontrarse con un enloquecido y sanguinario Marlon Brando. Pero a diferencia de lo que ocurre en la película de Coppola, en esta ocasión el general norteamericano no tiene el encargo de acabar con la vida del tirano, sino el de apuntalar su régimen para que se perpetúe con nuevas apariencias externas cuando él falte. Nixon ordena a Walters que se entreviste a solas con Franco e intente averiguar qué medidas políticas y militares ha tomado el dictador en previsión de lo que pueda ocurrir tras su propia muerte. “Decir que estas instrucciones me estremecieron sería decir muy poco”, escribe Walters. (…)

A continuación, Walters visita a Carrero Blanco. Y éste le pone en contacto con los responsables de su propio servicio de información, que pronto se constituirá oficialmente con el nombre de Seced. San Martín será el primer jefe de este organismo. (...)

Walters le explica al almirante que los norteamericanos quieren llevar a cabo una serie de “líneas de acción” concretas para garantizar que, efectivamente, no va a suceder nada imprevisto en el proceso de cambio hacia la democracia. Y él le contesta que, para el planeamiento y la concreción de esas líneas de acción, los servicios de información de Estados Unidos tienen que entenderse con los hombres que van a integrar el Seced. (…)

Carrero encarga a los miembros de este grupo, que posteriormente se va ampliando, trabajar en coordinación con los servicios de información norteamericanos y desarrollar las líneas de acción diseñadas en Langley, para tener controlada la situación cuando muera Franco. Eso se traduce, en primer lugar, en la operación Lucero, que se desarrolla en el Seced. En ella se adopta una serie de medidas encaminadas a que, cuando muera Franco, durante su funeral y los días posteriores, la situación en las calles también quede atada y bien atada. (…)

La segunda de las operaciones diseñadas se denomina Diana y la planifica el Estado Mayor del Ejército, con el propósito de prever las actuaciones necesarias en caso de que se produzca un vacío de poder. Una maniobra de este tipo se concibe con arreglo a la hipótesis más probable de la acción enemiga. (…)

En la tercera operación diseñada bajo el auspicio de la CIA se determina pormenorizadamente lo que Juan Carlos de Borbón tiene que hacer durante las seis primeras semanas de su reinado. Esta última se comienza a elaborar en La Zarzuela, cuando Jacobo Cano ocupa el puesto de secretario general de la Casa del entonces príncipe heredero. Tras su muerte en accidente de tráfico, sucede a Cano el general Armada. Él es quien concluye la operación, que ha pasado a la historia con dos nombres: en la Casa Real la bautizan como operación Alborada y en el Seced es conocida como operación Tránsito. Su propósito es que el Rey designado por Franco sepa lo que tiene que hacer en todo momento. Por ejemplo, que en los funerales de los Jerónimos debe estrecharle la mano con más efusividad al presidente de la República Alemana que a Giscard D’Estaing, o que tiene que ser frío y distante con Pinochet... Todo está diseñado al detalle. (...)

Durante el primer Gobierno de la monarquía, Suárez defiende la Ley de la Reforma Política en las Cortes, desde la Secretaría General del Movimiento. Ya sólo falta convencer a todos los procuradores franquistas de que se hagan el haraquiri. Y eso se consigue, muy fácilmente, con Jano, el archivo que ha elaborado el Seced, bautizado con el nombre del personaje mitológico de las dos caras. Un archivo verdaderamente curioso y eficaz. El capitán Juan Peñaranda Algar es quien se encarga de mantenerlo actualizado. En él no figura nada inventado, ni imaginado, ni ningún análisis, sólo datos de las diez mil personas punteras de este país, de todas las profesiones. La finalidad del archivo es ir acumulando dossieres de cada uno de ellos, de lo que van haciendo y diciendo a diario en su vida pública y privada. Al cabo de unos años de trabajo, la fuerza de Jano es demoledora, y de ello serán conscientes la inmensa mayoría de los miembros de las últimas Cortes franquistas. Andrés Cassinello, jefe del Seced después de San Martín y Valverde, se encarga de convencer a los duros de mollera. A José Antonio Girón, por ejemplo, se le permite que haga su papel de ultra pero con cuidado, tras recordarle sus trapicheos en el Palacio de Congresos de Torremolinos. Y la Ley de la Reforma Política sale adelante. Ya está claro que eso va a funcionar.


Descargar el libro "La CIA en España", de Alfredo Grimaldos
Articulos relacionados: La CIA y el PSOE | De Isidoro a Felipe

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1977

Mensajepor cuentame » Mié 22 Feb, 2012 3:03 am



PSOE Felipe Gonzalez Castellón 1977 Primeras Elecciones




PSOE 1977 Felipe Gonzalez





PSOE: Entrevista a Felipe González en 1977 (1)




PSOE: Entrevista a Felipe González en 1977 (2)




LA IMAGEN DE TU VIDA - Las primeras elecciones (1977)

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Invitado

CENSURA EN LAS PRIMERAS ELECCIONES GENERALES

Mensajepor Invitado » Lun 17 Dic, 2012 3:35 pm



Las primeras elecciones generales se convocaron para el 15 de junio de 1977. Fue una auténtica sopa de letras. Pero el bosque de siglas distraía la atención respecto a las que faltaban: las de los partidos que no se habían legalizado. Salían como favoritos, no necesariamente por este orden, el PSOE, con la financiación de Alemania; la Alianza Popular de Manuel Fraga, en la que se habían unido varios grupos de derechas que se autoproclamaban “reformistas” y “democráticos”, con el apoyo de la banca y, desde luego, la UCD de Suárez. La Unión de Centro Democrático respondía a la idea que había empezado a desarrollar Torcuato Fernández Miranda de un “partido gubernamental” y de la monarquía, que, en principio, tenía que haber unido a toda la derecha, ocupando el mismo espacio que AP. Si no fue así, se debió a dos razones: la primera la incompatibilidad manifiesta entre Suárez y Fraga, que quiso impulsar la creación de su propio grupo desde el comienzo de la legislatura de Suárez, primero a través de Reforma Democrática y, 95 después, uniéndose con otros en AP; la segunda y fundamental, la aceleración en el ritmo que Suárez estaba imprimiendo a las reformas, impuesto desde los Estados Unidos, con el cual muchos falangistas –aunque favorables al conjunto de la Transición– no estaban de acuerdo, ni siquiera los más próximos a la Zarzuela, como Armada o Torcuato Fernández Miranda. Armada se puso del lado de AP, donde era candidato su propio hijo, en el puesto 27 de la lista por Madrid. Suárez, en otra alucinación argumental delante de Armada, le acusó de haber enviado cartas con el sello de la Casa Real en las que pedía el voto para esta formación política, pero no se probó nunca nada. A Torcuato no le valía el liderazgo de Fraga, no le habría aceptado nunca. Pero su ruptura con Suárez ya era manifiesta. Y 15 días antes de las elecciones, presentó su dimisión como presidente de las Cortes y del Consejo del Reino y se fue a casa. Preveía que la UCD y Alianza Popular obtendrían un número de votos muy igualado, y que ninguno de los dos conseguiría la suficiente mayoría para gobernar. Y tenía planes para que, como Suárez y Fraga no querían pactar entre ellos, el rey encargara a un independiente –él mismo– la presidencia de un gobierno de centro-derecha. En aquellos momentos, sí que habría aceptado ser presidente del Gobierno, cargo que había rechazado cuando el rey se lo ofreció tras la muerte de Franco. Aun así, esta vez sus proyectos políticos no le salieron nada bien.

La UCD renunciaba a la derecha más dura, y se presentaba como un partido de centro incorporando a grupos de socialdemócratas, democristianos y liberales. Tuvo el apoyo del rey, absolutamente deslumbrado con los encantos de Suárez que ya se había ganado, de golpe, el sitio en el corazón del monarca que hasta entonces había ocupado su viejo profesor, Torcuato Fernández Miranda. En un principio, el proyecto de UCD no fue comprendido por la gran banca franquista, que puso toda clase de dificultades antes de dar el apoyo económico que necesitaba para preparar la campaña. Suárez, con su verborrea, fue el único que consiguió convencer a los representantes de las finanzas españolas en una cena memorable en casa de Ignacio Torta, el banquero que se acabó suicidándose unos años más tarde a causa de sus deudas. Pero, además, contaba con otros apoyos. Hay pruebas de que, por lo menos para preparar las elecciones que vendrían a continuación, las municipales, se pidó dinero a los países árabes. A la corte de Teherán, en concreto, llegó una carta del rey de España, fechada el 22 de junio de 1977, en la que se pedían 10 millones de dólares para apoyar al partido de su primer ministro, Adolfo Suárez, en las elecciones que se celebrarían al cabo de seis meses. Quien firmaba la carta, el rey Juan Carlos, explicaba a sus “hermanos árabes” que el PSOE contaba con la ayuda plena de la Internacional Socialista, especialmente de la riquísima socialdemocracia alemana; y que hacía falta contrarrestar esta situación y buscar apoyos para que un gobierno de centro-derecha, como el de Adolfo Suárez, se pudiera sostener y, así, proteger a la institución monárquica de la amenaza marxista. La monarquía saudí (en aquel momento se trataba del rey Halid, y Fahd era el primer ministro), que se sepa, respondió favorablemente con la concesión de un crédito por un importe de 100 millones de dólares (unos 10.000 millones de pesetas), mucho más de lo que se había pedido, que la Casa Real tenía que devolver en un plazo de diez años sin intereses.

Respecto a otros grupos legalizados para participar en las elecciones, es preciso señalar que no jugaban en igualdad de condiciones en cuanto a la financiación ni en cuanto a las oportunidades de obtener representación parlamentaria. Merced al sistema proporcional establecido por el Gobierno de Su Majestad, se favorecía a los partidos que obtuvieran más votos, con la intención de dejar fuera del parlamento a la oposición, despreciándola, y favoreciendo el bipartidismo según el modelo yanqui. Además, todos se tuvieron que avenir a varias condiciones previas. Tenían acceso a la televisión para los breves espacios electorales, igual que hoy día, pero había temas intocables: el rey, las Fuerzas Armadas, la bandera y la unidad de España. Para el PSOE, el PCE y el PSP de Tierno Galván, que también se había reunido varias veces con Suárez para pactar su legalización, esto no suponía ningún problema. Lo aceptaron sin poner objeciones. Para otros fue un poco más complicado, pero también acabaron pasando por el aro. En particular, el espacio televisivo que había preparado la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) fue materia de discusión. Su líder, el sociólogo Jaime Pastor, salía ante el Palacio Real diciendo, más o menos: “La grave crisis de miedo que atraviesa España tiene un máximo responsable: el inquilino de este palacio, el rey, que ha sido impuesto por Franco”. Para afrontar esta clase de casos se había formado una comisión gubernamental, encargada de pasar revista a la propaganda electoral y censurar lo que hiciera falta.

En esta comisión estaba, como subsecretario del Ministerio de Información, precisamente Fernández Campo, que muy poco tiempo después fue secretario general de la Casa del Rey. Y fue él quien más se opuso a que se emitiera el vídeo de la LCR. Jaime Pastor criticó duramente a los miembros del PCE, del PSOE y del PSP por “tragarse las exigencias antidemocráticas” del Gobierno, pero no tuvo más remedio que retirar el anuncio.

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Invitado

PCE Y PSOE ENGAÑARON AL PUEBLO

Mensajepor Invitado » Mié 19 Dic, 2012 6:39 pm




Durante la elaboración de la Constitución de 1978, los senadores reales tuvieron algunas iniciativas, fundamentalmente para reforzar el españolismo. Y seguramente también, aunque no está confirmado, para poner su granito de arena en uno de los puntos más controvertidos que afectaba directamente a la Corona, la sucesión, que se abordó en el artículo 57. Por razones absolutamente particulares, que afectaban a la familia de Juan Carlos, se estableció un orden en el que siempre sería preferible “el varón a la mujer”. Algo, para empezar, inconstitucional, teniendo en cuenta el artículo 13 (Capítulo Segundo, Derechos y Libertades) de la misma Constitución: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer ninguna discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social“. Para resolver esta contradicción, Juan Carlos tuvo que hablar en secreto y sin tapujos con los miembros de la Comisión Constitucional del Congreso, los padres de la criatura, como padre de otra criatura: la infanta Elena. El problema era que, si no se establecía que los hijos varones tenían preferencia, según el orden de primogenitura le tocaría ser princesa de Asturias a ella, y esto no podía ser, puesto que había nacido “enferma”, como todo el mundo sabe aunque haya sido a lo largo de los años el tema tabú de todos los que han rodeado a la familia real española. La Casa Real tenía pánico de tener que admitirlo públicamente, cosa que obligaría a la infanta a ceder el puesto a su hermana, Cristina, que sí era sana y no habría tenido ningún problema para reinar. La enfermedad –que no se ha querido nombrar nunca, y a la que se ha dado el apellido de “psicosomática” off the record– de la infanta podía poner en peligro una institución recién estrenada, que se apoyaba en privilegios de nacimiento difíciles de explicar, y con más motivo en el caso de Juan Carlos, que ya se había saltado a la torera a su padre y a la línea de su tío por el hecho de ser sordomudo, y que sólo llegó al cargo mediante una imposición del franquismo.

Los padres de la Constitución de 1978 entendieron la postura de Su Majestad, y el tema de la discriminación de sexos ni siquiera se llegó a discutir en las Cortes. Silencio total, como si nadie se hubiera dado cuenta de la incongruencia que, ahora sí, aflora en los foros internacionales y crea problemas que apuntan hacia una reforma de la Constitución inmediatamente después de que herede Felipe, que con un poco de suerte tendrá una descendencia que no dará nuevos disgustos a la Casa Borbón, aunque… no se sabe nunca. También está creando conflictos en los foros internacionales el artículo 56.3 (junto con el 64 y el 65), que dice: “La persona del Rey es inviolable y no esta sujeta a responsabilidad“. Es decir, que no se le puede juzgar, haga lo que haga o diga lo que diga. Otro regalo constitucional al monarca, en contradicción nuevamente con el artículo 14, al que el Estado español tendrá que renunciar, revocándolo, si quiere firmar los acuerdos para crear un Tribunal Penal Internacional (ya se ha hablado de esto en la introducción).

Aparte de los artículos específicos sobre la Corona, la Constitución de 1978 recogió el espíritu de la letra de los principios establecidos en el informe de 1975 sobre la “democracia” elaborado por la Comisión Trilateral: un sistema electoral proporcional (artículo 68), para poder limitar el acceso al gobierno por la vía electoral-parlamentaria de grupos políticos indeseables; descentralización de la Administración pública, pero sin dar poder político real a las comunidades autónomas (capítulo Tercero del Título VIII), cosa que convierte a los parlamentos en órganos más técnicos y menos políticos; supresión de las leyes que prohibían la financiación de los partidos por parte de las grandes emprensas, que se sumaría a la financiación con fondos públicos; exaltación de los mitos de la “libertad de empresa” y la “economía de mercado”, elevándolos a rango constitucional (artículo 38), etc. Pero lo más importante era establecer que la forma política del Estado español sería la monarquía parlamentaria (artículo 2), en un orden político que sería protegido por el Ejército (artículo 8), cuyo mando supremo correspondería al rey (artículo 62).

Aunque el PSOE y el PCE, entre otros, habían engañado al pueblo haciéndole creer que defendían el sistema republicano, todo estaba pactado de antemano, sin dejar cabos sueltos. Atendiendo a lo que habían dicho en la campaña electoral, lo que hicieron después fue un fraude, pero sólo se preocuparon de camuflarlo un poco. La Comisión Ejecutiva socialista decidió que el voto republicano se mantuviera hasta el debate de la Comisión Constitucional del Congreso, el 11 de mayo de 1977, para que lo defendiera Luis Gómez Llorente en rueda de prensa. El PSOE quiso aparentar que no abjuraba de su ideología, sino que había sido derrotado ante una mayoría constituida por la UCD, AP y los nacionalistas de derechas. Gómez Llorente lo dijo así en su discurso: “Nosotros aceptaremos como válido lo que resultó en este punto del Parlamento constituyente. No vamos a cuestionar el conjunto de la Constitución por esto. Acatamos democráticamente la ley de la mayoría. Si democráticamente se establece la monarquía, en tanto sea constitucional, nos consideraremos compatibles con ella”. Después, en el referéndum, pidieron abiertamente el sí a la Constitución. El 6 de diciembre de 1978, el Estado planteó a los españoles una elección entre lo malo o lo peor. O monarquía o nada. Y, mayoritariamente, la Constitución fue aprobada. En opinión de quienes estaban en el poder, la victoria ya valía como si el pueblo hubiera dado un sí rotundo a Juan Carlos.

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Assia
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Mensajepor Assia » Jue 20 Dic, 2012 11:59 am

Si, ya sabemos que"la persona del rey es inviolable..." es decir,el rey puede cometer cualquier delito con impunidad. Es extrano que el ex-coroner Martinez Ingles quiera acusar al rey de delitos,presentando 1 larga lista de testigo. Sera interesante saber lo que sale de ese tribunal el dia que
Martinez Ingles tenga que comparecer para responder por los insultos al rey.




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