Reinado de Sus Majestades Felipe VI y Letizia

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Reinado de Sus Majestades Felipe VI y Letizia

Mensajepor Invitada » Jue 19 Mar, 2020 2:10 pm

El Rey: «Este virus no nos vencerá. Nos va a hacer más fuertes como sociedad»

Don Felipe llamó a «dejar de lado nuestras diferencias» para superar esta crisis «nueva, sin precedentes, muy seria y grave»



El Rey hizo anoche un llamamiento a la unidad e instó a «dejar de lado nuestras diferencias» para afrontar la «grave situación» provocada por la epidemia de coronavirus, que ya ha provocado más de 600 muertos y unos 14.000 afectados en nuestro país. «Tenemos que hacerlo juntos; entre todos; con serenidad y confianza, pero también con decisión y energía».

Don Felipe trasladó la admiración de los españoles a quienes «se están sacrificando por los demás», especialmente a los profesionales sanitarios –«sois nuestra primera línea de defensa», les dijo–, y transmitió un mensaje de aliento y esperanza a una Nación conmocionada y en estado de alarma.

«Este virus no nos vencerá», afirmó. «Al contrario, nos va a hacer más fuertes como sociedad; una sociedad más comprometida, más solidaria, más unida. Una sociedad en pie frente a cualquier adversidad», añadió. Porque «España en un gran país, un gran pueblo que no se rinde ante las dificultades».

Una crisis nueva, muy seria y grave

En un mensaje de unos siete minutos de duración transmitido desde el Palacio de La Zarzuela, Don Felipe describió la realidad con toda su crudeza. «Estamos haciendo frente a una crisis nueva y distinta, sin precedentes, muy seria y grave, que pone en riesgo nuestra salud en cada rincón de España». Recordó que esta epidemia altera «de forma muy traumática» las costumbres, la vida, el empleo y las empresas, «en definitiva, nuestro bienestar». Pero agregó que «también es una crisis que estamos combatiendo y que vamos a vencer y a superar».

Tras enviar «todo mi cariño y afecto», junto a la Reina y sus hijas, a quienes han perdido un ser querido y a los afectados por el virus, el Rey trasladó su agradecimiento a quienes «están ayudando y se están sacrificando por los demás». «Sabíamos que tenemos un gran sistema sanitario y unos profesionales extraordinarios», afirmó antes de dirigirse a ellos como un general a sus tropas: «Tenéis nuestra mayor admiración y respeto, nuestro total apoyo. Sois la vanguardia de España en la lucha contra esta enfermedad, sois nuestra primera línea de defensa. Los que todos los días y a todas las horas del día, estáis cuidando a los afectados, curando a los enfermos, dando consuelo y esperanza a los que lo necesitan».

El aplauso a los sanitarios
Tras destacar la profesionalidad, entrega a los demás, coraje y sacrificio del personal sanitario, agregó: «Nunca os podremos agradecer bastante lo que estáis haciendo por vuestro país. No os puede sorprender que desde las casas de toda España se oiga un aplauso emocionante y sentido. Un aplauso sincero y justo, que estoy seguro que os reconforta y os anima».

El Rey dirigió su mensaje de pie desde el Palacio de La Zarzuela, acompañado por las banderas de España y de la Unión Europea. «Hay momentos en la Historia de los pueblos en los que la realidad nos pone a prueba de una manera difícil, dolorosa y a veces extrema», relató. Son momentos, dijo, «en los que se ponen a prueba los valores de una sociedad y la capacidad misma de un Estado»

Ante esta situación, Don Felipe instó a «dar ejemplo, una vez más, de responsabilidad, de sentido del deber, de civismo y humanidad, de entrega y esfuerzo» y pidió «solidaridad, especialmente con los más vulnerables, para que nadie pueda sentirse solo o desamparado».

Aparcar las diferencias
Una vez más, el Rey marcó el camino a seguir para superar esta crisis: «Ahora debemos dejar de lado nuestras diferencias. Debemos unirnos en torno a un mismo objetivo: superar esta grave situación. Y tenemos que hacerlo juntos; entre todos; con serenidad y confianza, pero también con decisión y energía».

También llamó a cumplir las medidas de protección prescritas por la comunidad científica: «Ahora tenemos que resistir, que aguantar y tenemos que adaptar nuestros modos de vida y nuestros comportamientos a las indicaciones de nuestras autoridades y a las recomendaciones de nuestros expertos para ganarle al virus. Todos debemos contribuir a ese esfuerzo colectivo con nuestras actitudes y nuestras acciones, por pequeñas que sean»

Reconoció Don Felipe que «no es nada fácil hacerlo en estas circunstancias» , pero «es lo que debemos hacer por el bien de todos. Porque todos y cada uno somos parte de la solución de esta crisis». Recordó que esta es «una crisis temporal. Un paréntesis en nuestras vidas» y que «volveremos a la normalidad. Sin duda», pero insistió en que «lo haremos más temprano que tarde si no bajamos la guardia, si todos unimos nuestras fuerzas y colaboramos desde nuestras respectivas responsabilidades». «Recuperaremos la normalidad de nuestra convivencia, la vida en nuestras calles, en nuestros pueblos y ciudades; la economía, los puestos de trabajo, nuestras empresas, nuestros comercios, nuestros talleres... España recuperará su pulso, su vitalidad, su fuerza», afirmó.

Un gran pueblo que no se rinde
También recordó que a lo largo de los años «hemos pasado por situaciones muy difíciles, muy graves; pero, como las anteriores, esta también la superaremos. Porque España es un gran país; un gran pueblo que no se rinde ante las dificultades».

El Rey terminó su intervención con un mensaje rotundo de esperanza: «Este virus no nos vencerá. Al contrario. Nos va a hacer más fuertes como sociedad; una sociedad más comprometida, más solidaria, más unida. Una sociedad en pie frente a cualquier adversidad».

La intervención se produjo poco después de que el Rey presidiera una reunión del Comité Técnico de Gestión del Coronavirus. Al encuentro, que se celebró en el Salón de Audiencias del Palacio de La Zarzuela, asistieron todos sus miembros, entre ellos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los ministros de Sanidad, Salvador Illa; Defensa, Margarita Robles; Interior, Fernando Grande-Marlaska, y Transportes, José Luis Ábalos. La reunión se celebró bajo las normas sanitarias prescritas para evitar contagios de coronavirus y durante la misma se mantuvo la distancia de seguridad establecida.

El Rey dirigió este mensaje extraordinario tres días después de anunciar que había renunciado a la herencia de su padre, Don Juan Carlos, y le había retirado la asignación anual del Presupuesto de la Casa del Rey. La Casa del Rey explicó estas decisiones el pasado domingo en un exhaustivo comunicado de cuatro páginas en el que el Monarca dijo todo lo que tenía que decir sobre ese asunto. Y es que el objetivo de Don Felipe era despejar cualquier sombra de duda respecto a su comportamiento antes de dirigirse a los españoles en esta grave situación de emergencia nacional.

Además, el Rey esperó para transmitir su mensaje de aliento a que el Gobierno decretara el estado de alarma, adoptara una serie de medidas dirigidas a evitar la propagación del coronavirus y diera cuenta de su gestión en el Parlamento.

Este ha sido el segundo mensaje extraordinario que ha dirigido el Rey a los españoles en los casi seis años de Reinado. El primero lo transmitió el 3 de octubre de 2017, en plena ofensiva separatista en Cataluña y marcó un antes y un después en el estado de ánimo de los españoles.

https://www.abc.es/espana/casa-real/abc ... ticia.html

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Mensajepor Invitada » Jue 19 Mar, 2020 2:15 pm

División de los partidos ante el discurso del Rey llamando a la unidad frente al coronavirus

El mensaje de Felipe VI fue el más visto de su reinado, con 15,6 millones de telespectadores


El mensaje del Rey a los españoles llamándoles a estar unidos frente a la pandemia ha sido recibido, como era previsible, con división de opiniones. El PSOE y los partidos a su derecha, de Ciudadanos a Vox, han apoyado el discurso de Felipe VI, mientras que Podemos y los partidos nacionalistas se han mostrado críticos y han aplaudido las ruidosas caceroladas que, en muchas ciudades, se produjeron durante su emisión.


La vicepresidenta tercera y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha declarado en Antena 3 que la posición del Jefe del Estado está “perfectamente alineada” con la del Gobierno, que llama a la unidad de los españoles para enfrentar la crisis.

Inmediatamente después del discurso real, los líderes del Partido Popular, Ciudadanos y Vox le mostraron su respaldo a través de mensajes en Twitter. “El Rey lidera una Nación golpeada por el coronavirus para apoyar a los afectados y homenajear a los profesionales sanitarios. La historia nos pone frente a nuestros valores de responsabilidad y solidaridad. Superaremos esta crisis y España recuperará su pulso, vitalidad y fuerza”, escribió Pablo Casado.

“Comparto las palabras del Jefe del Estado. El pueblo español está respondiendo una vez más con una enorme entereza, solidaridad y generosidad ante la adversidad. Demostraremos de nuevo que somos un gran país. Unidos, resistiremos y venceremos”, dijo Inés Arrimadas.

“Muy de acuerdo con SM El Rey Felipe VI. España es una gran nación, un gran pueblo, y sus enemigos, sean microscópicos o no, nunca podrán con ella. Saldremos adelante. Juntos”, remachó Santiago Abascal.

Por el contrario, Podemos, socio de Gobierno del PSOE, no ha hecho alusión al discurso real, pero sí a la cacerolada de protesta. “En tiempos de crisis y combate se toma conciencia del valor de lo común, de lo público, de la res publica. Emociona escuchar las cacerolas que dicen #CoronaCiao”, escribió la formación morada en su cuenta oficial.

También el líder de Más País, Íñigo Errejón tuiteó: “El rey acaba y las cacerolas siguen. No ha estado a la altura del momento. Por suerte los españoles sí lo están”.

JxCat ha calificado de “estéril” el discurso del Rey. El presidente de su grupo en el Parlament, Albert Batet, ha reprochado que Felipe VI no diera explicaciones sobre la “corrupción de la Monarquía” y ha asegurado que la cacerolada demuestra que no representa a los ciudadanos. “Lucharemos contra el coronavirus con rigor, responsabilidad y solidaridad. No con lo que diga una Monarquía corrupta”, ha escrito el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC.

De su lado, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha dicho en declaraciones a TVE que le “indigna mucho” que la Casa Real “haya querido pasar por alto” de las noticias sobre el supuesto cobro de comisiones de Arabia Saudí por parte de Juan Carlos I y ha reclamado “más explicaciones”.

“Me parecen gravemente irresponsables los que quieren menoscabar la imagen del Rey en una situación de emergencia nacional. Me parece lamentable lo que ese está buscando”, ha declarado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en una entrevista con Onda Cero.

Más allá de las opiniones que suscitara, el discurso del Rey tuvo un amplio seguimiento entre los ciudadanos, pues fue visto por 15,6 millones de telespectadores y tuvo una cuota de pantalla del 70,3%, según datos de Barlovento Comunicación extraídos de Kantar Media. Se trata del discurso más visto de Felipe VI, por encima de su mensaje del 3 de octubre de 2017, tras el referéndum ilegal de Cataluña, que fue seguido por 12,4 millones de telespectadores. Los segmentos de población donde tuvo una cuota más alta fueron los de mujeres (70,5%) y mayores de 64 años (78,8%) y las comunidades autónomas, Castilla y León (80,2%), Castilla-La Mancha (77,2%) y Madrid (75,9%).

https://elpais.com/espana/2020-03-19/di ... utType=amp"/><link rel="canonical" href="ht

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Mensajepor Invitado » Jue 19 Mar, 2020 3:09 pm

Invitada escribió:

El mensaje de Felipe VI fue el más visto de su reinado, con 15,6 millones de telespectadores


Los otros 30 millones de súbditos estaban en los balcones, interpretando el himno de Riego con sartén y cucharón. :republica:

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Mensajepor Invitado » Jue 19 Mar, 2020 3:31 pm

El problema de Felipe es que no puede renunciar a la herencia de su papa y no solo a la economica. Solo le queda una salida y es el Referendum que Juanito pudo haber ganado facilmente en los 90 pero que debido a su entretenimiento con comisiones y amigas entrañables dejo pasar.

Se le ve cada vez mas canoso y debilitado y muy mal asesorado por su entorno. De aqui a dos años como mucho nadie le va a librar del referendum y veremos si lo gana.

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Mensajepor Invitado » Jue 19 Mar, 2020 3:44 pm

Pues por eso mismo tampoco va a renunciar a la parte de la herencia económica que no ha aflorado. Sabe que le quedan dos cortes de pelo y no está sicológicamente preparado para vivir en el 3º Izda. de la Rue del Percebe. El necesita aire puro y estancias de amplias dimensiones

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Mensajepor Invitado » Vie 20 Mar, 2020 1:13 am

Monarquía y cacerola

ANTONIO LUCAS




LA MONARQUÍA escogió este momento para volver a esquivar derrapes de parentela. Un país vapuleado, atemorizado, centrado en lo que importa, no debe soportar una carga nueva, presuntamente delincuencial, y que ya se sabía. Las caceroladas que acompañaron en los balcones la comparecencia del Rey para decirnos –insisto– lo que sabemos, no son un relente republicano sino una manifestación de desengaño, de rechazo al residuo histórico de la institución, más aún cuando va dudosa de moral. Ya no pueden refugiarse en el sentido mágico que la historia les concedió.

El Rey hablando en la pantalla desató una certeza que le atañe: hay noches que escapan a más noche. La potencia de un país herido de sí mismo está en su conciencia de resistir, en la suma de fuerzas para remontarse. Hay hombres y mujeres anclados al cansancio, al miedo, al desconcierto. De esta saldremos, claro. De esta regresaremos distintos y de esta sabremos mejor lo que sobra, lo que hay de tinglado en el teatro. Una nación es una escena que nunca echa el telón. Que no renuncia a pensar, a intuir, a deshacerse de lo accesorio. No es tiempo para el feo imperio de la indiferencia. La cohesión de España no la determinan los palacios. No hay más política común, a esta misma hora, que la verdad en los hospitales. Toda trampa, truco o mentira es un excedente y un abuso de confianza.

No era el momento de permitirse una revelación que requiere de salud general y de escucha lenta. Hubo tiempo para hacerlo. Amortiguar el impacto de un juego de trileros con la salud amenazada de todos (y las precariedades de tantos) es un récord de huevazos. Uno de los problemas de la Monarquía española es que la han ido revistiendo de sueño dorado, pero la escatología (al final) asoma.

Más convencido de otros modelos que del suyo, Felipe VI me parece, sin embargo, una figura razonable. Pero esto, pero esto... En el advenimiento televisivo no hubo una palabra de reconocimiento del pufo. Y ése era el único sentido del prime time, a qué si no. Lo otro es Telepasión. Los ánimos nos los damos en casa, por Skype, por el móvil, escribiendo. La única obligación de una Monarquía es que al contemplar sus movimientos no nos avergoncemos. Sin atribución política su prórroga es simbólica. Cien millones de euros en una off shore ubicada en Suiza y por una mordida, presuntamente, es mucha corona. Demasiado palacio. Y los demás, al ERTE.

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Mensajepor Invitado » Vie 20 Mar, 2020 1:22 am



Un rey sobrepasado - Manuel Jabois
El discurso del rey ha sido como si nos felicitasen la Navidad mientras se acerca un meteorito

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Mensajepor Invitado » Vie 20 Mar, 2020 1:27 am





EL CAMPECHANO era un trincón. Dicho llanamente, esto es lo que intenta probar en todos sus extremos la Fiscalía suiza siguiendo el rastro de una donación de la dictadura saudí a Juan Carlos I como presunto conseguidor de que empresas españolas rebajaran el coste del AVE a la Meca. Una retribución de 100 millones de dólares ingresada en una cuenta helvética de los que más de la mitad fueron a parar a una amiga del patriarca borbónico con caro derecho a roce, Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Para redondear este aparente caso de elusión fiscal por un jefe del Estado que oficiaba a tiempo parcial como comisionista, y cuyos viajes privados se sufragaban desde otra cuenta suiza igualmente opaca, la referida aristócrata alemana ha dejado constancia en un acta notarial de las amenazas sufridas para callar los tejemanejes de su regio partenaire, lo que confiere a esta opereta el aditamento de la extorsión. Más allá del devenir judicial –porque ninguna indagación parlamentaria cabe esperar por la pinza de PP y PSOE en los asuntos reales–, los detalles más livianos de las investigaciones acreditan la impunidad con la que operó Juan Carlos I merced a la complicidad de los poderes fácticos incluida la prensa capitalina, verdaderos lacayos hasta el percance en la cacería de elefantes en Botsuana que obligó a la abdicación exprés para no sepultar la Monarquía erigida sobre los estertores del franquismo. Un cortesanismo servil que ahora se dispensa al hijo adjetivado como "preparado" en contraposición con el pieza de su padre, este Felipe ungido al nacer que dice renunciar a la herencia de su progenitor como si el legado principal no fuera el puesto vitalicio por razón de cuna. No es ya que la sucesión sanguínea conculque la igualdad que pregona la Constitución, sino que el emérito inviolable se pasó por el mismo arco del triunfo la legalidad que sustenta su institución a tenor de los sólidos indicios que obran en su contra. Así que el referéndum sobre la Corona resulta primero un imperativo democrático y desde luego también ético ante las andanzas del suegro al que quiso imitar Urdangarín, chivo expiatorio por no apellidarse Borbón.

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Mensajepor Invitada » Sab 21 Mar, 2020 10:05 am

Unidad real

Las palabras de Felipe VI refuerzan el afán colectivo de frenar el coronavirus


El rey Felipe VI se dirigió el miércoles al país tras la entrada en vigor del estado de alarma decretado por el Gobierno para detener la expansión del coronavirus. La intervención del jefe del Estado se produjo solo después de que el presidente Pedro Sánchez informara al Congreso de los Diputados de las razones que aconsejan el confinamiento de los ciudadanos, así como del resto de medidas adoptadas tanto en el ámbito sanitario como en el económico. Además de atenerse a esta razón institucional para fijar el momento de su intervención, Felipe VI solo se dirigió a los ciudadanos tras presidir, apenas unas horas antes, el comité de gestión técnica del coronavirus.

La excepcionalidad que vive el país aconsejaba la intervención del jefe del Estado, como también la sucesión de gestos de la que vino precedida, para trasladar a los ciudadanos un decisivo mensaje implícito junto al explícito de aliento y solidaridad con las víctimas de la enfermedad y también con quienes la combaten.
La simple comparecencia del Rey vino a recordar que los poderes del Estado no solo están unidos en torno al objetivo de contener la pandemia, sino también en la delimitación de un espacio de colaboración y de confianza recíprocas desde el que atender, en todos los frentes, la prioridad absoluta que exige el momento. Por primera vez desde que la política española se instaló en niveles insoportables de crispación, un discurso del Rey invitando a dejar de lado las diferencias ha sido más un llamamiento a preservar la unidad conseguida que a cesar en una división interminable.

Los servidores del Estado a los que el Rey agradeció su compromiso y su esfuerzo de estas semanas, que suponen solo el preámbulo de otras aún más difíciles, sabían de antemano que contaban con él, como también con el de todos los ciudadanos que cada noche la expresan desde los balcones y ventanas de sus casas.
Pero escucharlo en las palabras del jefe del Estado venía a corroborar la disposición colectiva a respetar su trabajo también por la vía de no hacerlo más difícil, comprometiéndose cada cual a cumplir escrupulosamente con las consignas de confinamiento y prevención. Esta pandemia es de tal naturaleza que protegerse frente a ella no es solo una precaución individual, sino también, y sobre todo, un deber hacia las personas que, según la evidencia médica, se hallan más expuestas a consecuencias fatales si no se impiden los contagios.

Al mismo tiempo que el jefe del Estado comparecía, algunos ciudadanos decidieron expresar su protesta por las noticias conocidas acerca del patrimonio de don Juan Carlos. La Constitución y las leyes garantizan la libertad de expresión, pese al estado de alarma, y, en este sentido, quienes participaron en la protesta y en la reclamación ejercieron un derecho inalienable.
Pero que ejercieran un derecho no quiere decir que cumplieran mejor que el resto el compromiso cívico que en este momento se espera de cada cual, y más cuando se ejercen responsabilidades políticas. No reconocer las evidentes prioridades e ignorar el sentido de la oportunidad, mezclando unos problemas con otros, solo puede ser prueba de oportunismo. Y no es oportunismo lo que exige este tiempo, ni lo que conviene al país, ni, tampoco, lo que merece la actuación irreprochable del Rey.



https://elpais.com/elpais/2020/03/19/op ... 87805.html"

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Mensajepor Invitada » Sab 21 Mar, 2020 10:38 am

Casa de S.M. el Rey

@CasaReal
El Rey ha mantenido a lo largo de la tarde contactos telefónicos con el ministro de Sanidad @salvadorilla, la presidenta de la Comunidad de Madrid @IdiazAyuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. @sanidadgob @ComunidadMadrid @MADRID #COVID19 #estevirusnonosvencerá

20:57 - 20 mar. 2020

https://twitter.com/CasaReal

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Mensajepor Invitada » Sab 21 Mar, 2020 10:55 am

El Alcalde de Madrid
José Luis Martínez-Almeida

@AlmeidaPP_
A mí lo que me emocionan son los héroes anónimos q están cumpliendo con su deber.


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Mensajepor Invitado » Sab 21 Mar, 2020 12:34 pm

A mí los que no me emocionan son los demagogos baratos y sus mamporreras que intentan aprovechar que el Manzanares pasa por el Foro para llevar el agua a su molino.

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Mensajepor Invitada » Dom 22 Mar, 2020 1:04 pm


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Mensajepor Invitada » Dom 22 Mar, 2020 1:30 pm

La legitimidad de la Monarquía

Por encima de la familia o de los afectos personales está el exacto cumplimiento del deber y la irrenunciable ética pública que han de acompañar a la Corona y a sus titulares. Así lo exigen los tiempos y la Constitución


21 MAR 2020 - 00:42 CET

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La legitimidad de origen de la monarquía, como forma política en la que un rey es el jefe del Estado, proviene del regular acceso hereditario a la Corona. Esa característica es genuina e indisociable de la monarquía. Sin embargo, en la monarquía parlamentaria, que es la única fórmula que hace compatibles monarquía y democracia, esa legitimad dinástica, que tiene sus virtudes en cuanto a la estabilidad estatal, va acompañada, necesariamente, de otra legitimidad de origen, de tipo indirectamente democrático: la que se deriva de estar prevista en una Constitución emanada de la voluntad popular, que ha descargado de poderes autónomos al rey y únicamente le ha confiado una función de auctoritas de carácter simbólico y moderador amparada en su obligada neutralidad política y su exclusivo servicio a los intereses generales. Pero ni a la monarquía ni a ninguna otra forma política le basta con la legitimidad de origen, ya que necesita también de la legitimidad de ejercicio, basada en la creencia generalizada de que los poderes públicos cumplen correcta y útilmente sus funciones constitucionales.

Es una característica genuina de la monarquía parlamentaria que su legitimidad de ejercicio tiene más peso que la de origen, pues sin aquella, esta vería muy mermada su eficacia, por la sencilla razón de que, hoy, la monarquía parlamentaria descansa, sobre todo, en su utilidad. En el fondo, esto ya se contenía en la vieja máxima isidoriana: rex eris si recte facies. Ese obrar rectamente, dado el carácter personalísimo de la institución monárquica, se extiende en una doble dimensión: pública y privada, pues no abarca solo el deber institucional de cumplir exactamente las funciones constitucionalmente atribuidas, sino también el deber personal de dar un ejemplo constante de honradez. No cabe descartar que un buen rey en el plano institucional pueda haber dado un mal ejemplo en su vida personal y que, al hacerle objeto de un juicio histórico, deben separarse ambas facetas, ya que los defectos personales del rey no privan, por sí solos, de valor al correcto ejercicio de sus funciones públicas si así las hubiera desempeñado, ni, en todo caso, invalidan las ventajas institucionales de la monarquía parlamentaria como sistema. Pero también es cierto que, si el defecto personal del rey fuese patente y generalmente conocido, podría impedir, muy probablemente, que el correcto ejercicio institucional desplegase capacidad legitimadora. O dicho más claramente, podría hacer muy difícil que la monarquía sobreviviera.

Las anteriores consideraciones, de índole teórica, deben servirnos en la práctica para juzgar adecuadamente el reciente comunicado de la Casa del Rey referido a las relaciones entre Felipe VI y su padre, el rey Juan Carlos. Este comunicado puede suscitar cuestiones que son menores, en mi opinión, tales como los efectos jurídicos de la renuncia a la herencia que pudiera corresponderle a nuestro Rey (me parece claro que en el plano constitucional, al margen del Derecho Civil, hay que entender esa renuncia, sin duda, como un compromiso firme e irrevocable) o si debió hacerse público el problema que ahora se denuncia cuando se conoció hace un año (entonces creo que, personal e institucionalmente, se hizo lo que se debía, que ahora no queda desmentido, sino ratificado). Lo importante de ese comunicado no son, pues, esos detalles, sino su forma y contenido: el modo firme, tajante, sin paliativos, con que nuestro Rey ha reaccionado, por muy doloroso que, personalmente, le haya resultado hacerlo, reiterando públicamente un compromiso ético asumido desde el momento de su acceso al trono. Como en el propio comunicado se recuerda, don Felipe ya anunció en su discurso de proclamación ante las Cortes Generales que su conducta como Rey estaría caracterizada por la honestidad institucional y personal.


Aquellas palabras, fieles a la convicción de que es absolutamente necesaria la legitimidad de ejercicio en la monarquía parlamentaria, no tienen desperdicio, y conviene transcribirlas, pues son la clave del reciente comunicado, esto es, de lo que, con toda seguridad, nuestro Rey haría cuando la conducta de cualquiera de los miembros de su familia no se atuviese a esos valores: “La Corona debe (…) velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social. Porque, solo de esa manera, se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones. Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren —y la ejemplaridad presida— nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no solo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos”.

Es difícil decirlo mejor: por encima de la familia, de los afectos personales, de los sentimientos filiales, está el exacto cumplimiento del deber y la irrenunciable ética pública que han de acompañar a la Corona y a sus titulares; así lo exigen los tiempos, pero también la idea, permanente en una monarquía parlamentaria, de que sin legitimidad de ejercicio la monarquía no puede subsistir. Pocos, creo, han comprendido mejor que Felipe VI lo que la monarquía parlamentaria significa. Los españoles tenemos la inmensa suerte de contar con un buen Rey, con un Rey auténticamente constitucional, no solo por haber accedido al trono y reinar de acuerdo con lo previsto en la Constitución, y por tener una sólida formación constitucional, sino además por su absoluta identificación con los valores que nuestra Constitución exige a la conducta de todos los cargos públicos.

Por ello los ciudadanos podemos confiar en la capacidad de advertir y animar de nuestro Rey cuando la Constitución se pone en peligro, como hizo en su mensaje del 3 de octubre de 2017, o cuando se ponen en peligro el Estado y la misma sociedad, como está ocurriendo con la pandemia actual del coronavirus, de cuyo desarrollo y de cuyas medidas públicas para afrontarla ha estado informado el Rey desde el primer momento, participando, dentro de la naturaleza de sus funciones, en la responsabilidad estatal irrenunciable ante esta situación. Por ello, una vez adoptadas por las autoridades competentes las urgentes medidas necesarias, nuestro Rey ha vuelto, el pasado día 18, a dirigirse a la nación animando a los ciudadanos a confiar en sí mismos y en las instituciones, y garantizando que los poderes públicos están actuando y lo seguirán haciendo con toda la fuerza necesaria para combatir con éxito esta gravísima crisis sanitaria, social y económica. Estoy seguro de que esa alocución ha tenido un gran efecto, porque la intachable legitimidad de ejercicio que, como Rey, viene demostrando, lo hacen acreedor de la confianza ciudadana.

En España, el Rey no es, como algunos dicen, por ignorancia o malicia, un “mero adorno constitucional”, sino una pieza fundamental del Estado que incluso (en frase clásica referida a la monarquía parlamentaria) “hace más de lo que parece hacer”, aunque no tenga competencia, por sí solo, para adoptar decisiones políticas. Estas les corresponde adoptarlas a los órganos democráticos, y en la actual crisis al Gobierno de la nación, cuyas decisiones han de ser obedecidas por todos los españoles y todas las autoridades. Pero, sin duda, la auctoritas del Monarca fortalecerá la necesaria acción del Estado para que los españoles salgamos, cuanto antes, de la terrible crisis que nos atenaza.


https://elpais.com/elpais/2020/03/20/op ... 55198.html

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Mensajepor Invitada » Dom 22 Mar, 2020 1:47 pm

El Rey agradece a Amancio Ortega y a Huawei las donaciones de mascarillas

Don Felipe ha hablado este sábado con Batet, el Jemad y los jefes de Estado Mayor de los tres Ejércitos


MADRID 21/03/2020

Su Majestad el Rey se ha puesto en contacto este sábado con el empresario Amancio Ortega para agradecerle en nombre de todos los españoles la donación de material sanitario destinado a combatir la propagación de la epidemia de coronavirus. En concreto, el fundador de Inditex ha donado 300.000 mascarillas, que ya se encuentran preparadas en China para ser enviadas a España.

Don Felipe también ha transmitido su agradecimiento al presidente de Huawei para España y Portugal, Toni Jin Yong, por la donación que ha realizado el fundador de la compañía, Ren Zhengfei, de un millón de mascarillas. Este material sanitario estaba a disposición de los empleados y familiares y de Huawei en China, pero al remitir la epidemia en ese país, han considerado que serían más útiles en España.

Estos envíos se suman al medio millón de mascarillas donadas por las fundaciones Jack Ma y Alibaba gracias al apoyo del Rey y que llegaron el pasado miércoles a Zaragoza.

El Rey está siguiendo desde el Palacio de La Zarzuela la evolución de la epidemia de coronavirus, y este sábado ha mantenido contactos con la presidenta del Congreso, Meritxel Batet; el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Miguel Villaroya, y los Jefes de Estado Mayor de los tres Ejércitos: general Francisco Javier Varela (Tierra), almirante general Teodoro López Calderón (Armada) y general Javier Salto Martínez-Avial (Aire).

Las Fuerzas Armadas tienen desplegados a 2.800 militares en 82 localidades españolas para colaborar en la lucha contra el coronavirus.

https://www.abc.es/espana/casa-real/abc ... ticia.html




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