Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Mensajepor Invitada » Mié 18 Mar, 2020 10:25 am

El Rey vetó cualquier «negociación» con Corinna

Larsen pedía diálogo recién imputada en Suiza


18/03/2020


El jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, fue el destinatario de la carta remitida por los abogados de la antigua amiga de Don Juan Carlos Corinna Larsen fechada el 5 de marzo de 2019 que ponía en conocimiento de Don Felipe la existencia de una fundación panameña offshore creada por su padre. El contexto: una investigación de las cuentas de Corinna en Suiza y las diligencias en España sobre comisiones en el AVE a La Meca por unos audios en los que, precisamente, hablaba ella.
Según el resumen ejecutivo de la carta al que tuvo acceso ABC, el mensaje decía que Corinna se había visto «arrastrada» a esa situación por una campaña de noticias falsas en España que ella relacionaba con el CNI y el propio Rey padre. Acababa con una supuesta invitación al «diálogo», apuntando que había sido llamada por la justicia de Suiza a aportar documentación que, a su entender, salpicaba a Don Juan Carlos.

Sin embargo, Don Felipe respondió renunciando a cualquier herencia de su padre, notificándole ante notario la situación e informando asimismo al Gobierno. Hasta el 21 de marzo, no salió de Zarzuela misiva con la respuesta y fue taxativa: ni el Rey ni su Casa tenían relación con los hechos y no habría «negociación alguna», siquiera un diálogo que algunas fuentes sitúan próximo al chantaje.

https://www.abc.es/espana/abci-veto-cua ... a_amp.html

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Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Mensajepor Invitado » Mié 18 Mar, 2020 5:22 pm

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Corinna desvela que Juan Carlos I la visitó en Londres 11 días después de contactar con Zarzuela

La empresaria alemana emite un comunicado donde explica que trató de establecer un "diálogo de buena fe" con la Casa Real en 2019

Corinna Larsen ha remitido este miércoles un comunicado donde asegura que el Rey Juan Carlos I fue a visitarla a Londres en marzo de 2019, días después de que los abogados de la empresaria alemana remitieran una carta a Felipe VI informándole de que figuraba como "segundo beneficiario" de la Fundación Lucum, considerada una sociedad offshore a través de la que el Emérito ocultó presuntamente 100 millones de dólares en Suiza.

Según informan fuentes del entorno de la empresaria a EL MUNDO, ese encuentro secreto tuvo lugar el 16 de marzo, 11 días después de que, según la versión dada por la Casa Real, el despacho de abogados Kobre&Kim enviara una misiva al Rey informándole de su supuesta designación como beneficiario de la Fundación Lucum, desde el momento en el que se produjese el fallecimiento de Don Juan Carlos. Aquella reunión en Londres entre Corinna y el Emérito fue solicitada por Juan Carlos de Borbón semanas antes, indican las mismas fuentes.

En el comunicado emitido ahora por el letrado de Corinna, Robin Rathmell, se explica que el marzo pasado, enviaron "una carta a la Casa Real solicitando un diálogo de buena fe en el contexto de la campaña de abuso que se libró contra nuestra cliente, que la llevó a ser arrastrada a los procedimientos suizos en relación con eventos en los que ella no estaba involucrada", en referencia a la investigación que mantiene abierta en estos momentos el fiscal de Ginebra Yes Bertossa sobre los supuestos testaferros de Juan Carlos de Borbón, los abogados Dante Canónica y el contable Arturo Fassana.

El abogado de la que fuera amiga íntima del ex jefe del Estado explica que tras esa primera carta a Felipe VI, y después de que "el Rey Emérito viniera a visitar a nuestra cliente", enviamos "varias cartas de seguimiento, sin hacer demandas" a la Casa Real, "pero nuestras solicitudes de buena fe para un diálogo nuevamente quedaron sustancialmente sin respuesta".

Además, Corinna Larsen se defiende ahora y enmarca estas iniciativas como un intento claro de que ha querido poner fin "a la campaña de acoso contra ella" y "salvaguardar su seguridad y la de sus hijos". La empresaria alemana afirma que "nunca se han hecho demandas indebidas, financieras o de otro tipo, a la Casa Real" y que tan sólo quería que al actual jefe del Estado tuviera conocimiento de "todos los hechos relevantes para hacer su propia evaluación de su posición en estos asuntos serios".

Igualmente, la alemana niega de forma rotunda que estas acciones puedan enmarcase como un "chantaje" a Zarzuela. "Es absurdo", zanja su abogado.

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Mensajepor Invitado » Jue 19 Mar, 2020 11:13 pm


Corinna Larsen, la mujer que ha puesto contra las cuerdas al Rey

La vida de Corinna Larsen antes durante y después de su relación de amiga entrañable del rey Juan Carlos I. Sus matrimonios y sus hijos, así como su relación con otros royals como el principe Alberto de Mónaco y Charlene.

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Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Mensajepor Invitado » Dom 12 Abr, 2020 9:33 pm


Corinna Larsen: Después del Rey Juan Carlos, ahora demanda a su ex

Corinna Larsen ex princesa amiga del Rey Juan Carlos, ha demandado a su ex marido el príncipe alemán, en Londres

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Maritxu
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Re: Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Mensajepor Maritxu » Mié 15 Abr, 2020 9:35 pm

La taxativa respuesta de los Sayn-Wittgenstein ante la demanda de Corinna
Tras conocerse que Corinna ha demandado al príncipe Casimir por el impago de un presunto préstamo que le hizo, en Vanitatis hemos hablado con los Sayn-Wittgenstein-Sayn




ACTUALIZADO: 15/04/2020 18:29
Corinna Larsen, o Sayn-Wittgenstein-Sayn, como ella prefiere, es noticia semana tras semana. Hace unos meses lo fue por don Juan Carlos, y ahora por su segundo marido, el príncipe alemán Casimir Sayn-Wittgenstein-Sayn, del que se divorció en 2005 y con el que tiene un hijo en común, Alexander. La que fuera princesa ha decidido demandar a su exmarido por un supuesto préstamo que le hizo de 600.000 libras (cerca de medio millón de euros) cuando este tenía problemas de liquidez y que el príncipe no le habría devuelto.

Según recoge el diario 'Daily Mail', Casimir estaría supuestamente usando su estilo de vida nómada para no pagarle lo que le debe a su ex. El magistrado encargado del caso ha decretado que, aunque el príncipe no tiene domicilio fijo, puede recibir los documentos a través de medios electrónicos. Asimismo, el juez ha decretado que los intentos de comunicación de Corinna exigiendo la devolución del dinero, por email y WhatsApp, cuentan como notificaciones formales.

Cuando se dio a conocer la noticia, en Vanitatis nos pusimos en contacto con el Palacio de Sayn-Wittgenstein-Sayn, cuyo jefe es el príncipe Alexander, padre de Casimir y exsuegro de Corinna. Sin embargo, y tras días preguntando acerca del asunto, la respuesta ha sido taxativa: "No comentaremos nada relacionado con el asunto", comunicaban finalmente, zanjando cualquier posibilidad de conocer qué opina la familia alemana de este nuevo movimiento judicial.

Tampoco hay ninguna información relacionada con este tema en la cuenta de Facebook de Alexander Sayn-Wittgenstein-Sayn, que lleva él mismo y en la que se encarga de compartir con sus seguidores noticias familiares y de su palacio, en la región de Renania del Norte-Westfalia. Lo que demuestra que, al menos por el momento, no se quiere

Desaparecida de su web
Cabe recordar que desde hace ya años los Sayn-Wittgenstein-Sayn y Corinna parecen tener una tensa relación. En julio de 2018, este medio publicaba que la familia había decidido borrar cualquier rastro de la otrora princesa de su página web. En el apartado dedicado al príncipe Casimir, se destaca su currículum así como el de su actual mujer, Alana Bunte.

Es cuando se habla del único hijo de Casimir -por el momento, ya que Alana está embarazada-, fruto de su matrimonio con Corinna, cuando echamos de menos alguna referencia a Corinna. Y es que literalmente podemos leer: "Un hijo, Alexander Kyril, que reside en Reino Unido, existe de una relación civil anterior". Fin. Ninguna referencia a la madre de la joven ni al primer matrimonio del príncipe.

https://www.vanitatis.elconfidencial.co ... a_2549984/

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Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Mensajepor Invitado » Dom 03 May, 2020 10:12 pm

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Álvaro de Marichalar en Nueva York el 22 de mayo de 2017


Álvaro de Marichalar: "A Corinna la conocí en los años ochenta. Ya se la veía venir"
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Hablamos de política y realeza con el deportista y hermano de Jaime de Marichalar, quien se encuentra en Miami a la espera de poder reanudar su expedición.

Eduardo Verbo


Nada más responder a un cuestionario vía e-mail desde Miami –“prefiero que sea así porque garantizo que se respeten mis palabras literales”–, Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada (Pamplona, 1961) me ruega que no lo presente como el hermano menor de Jaime de Marichalar, exmarido de la infanta Elena y exmiembro de la Familia Real, sino como un avezado deportista y explorador que lleva navegando 38 años y ha conseguido 14 récords del mundo tras 40 expediciones. “Esta realidad quedaría eclipsada por una presentación facilona”, insiste.

Cuando saltó la crisis del coronavirus, el empresario se encontraba emulando la hazaña que consiguieron hace 500 años Elcano y Magallanes al dar por primera vez la vuelta al mundo en nombre de la Corona. “Estoy con amigos en Florida, donde llegué después de pasar siete meses cruzando el mar Mediterráneo, el océano Atlántico y el mar Caribe. La última etapa fue desde Cuba a Miami. Atravesé de milagro justo antes que cerraran el acceso a Florida por mar. Para poder ingresar en los Estados Unidos tuve que demostrar que no había estado en ningún territorio europeo desde al menos 14 días”, comenta Álvaro.

Muy activo en cuestiones políticas, Marichalar aprovecha cada pregunta –¿Qué está haciendo para entretenerse? ¿Qué es lo que más echa de menos de España? ¿Cómo ve nuestro país desde la distancia? ¿Qué es lo primero que piensa usted hacer cuando podamos salir a la calle?– para dejar clara su oposición al Gobierno de Pedro Sánchez y cuestionar de manera beligerante su gestión de la crisis del COVID-19. Les califica de “chavistas”, de “banda comunista” y de “desgracia”. Cuando le pregunto de qué se ha dado cuenta en los días de encierro que antes pasaba desapercibido, responde: “De la cobardía que está demostrando una parte sustancial del pueblo español aceptando como corderitos un confinamiento ridículo, ilegítimo e ilegal, mientras atemorizados aplauden. (...) Un pueblo dispuesto a vender y renunciar a su libertad a cambio de las migajas que les ofrece el comunismo para someterlos”, reflexiona. Marichalar, un hombre siempre polémico, es incombustible.

El tío de Froilán y Victoria Federica pasa los días “hablando con mis tres mejores amigas”, escribiendo un libro sobre su expedición, dando conferencias virtuales y gestionando “como puedo” la nueva situación que ha provocado que algunas marcas no puedan seguir promocionando su expedición que, por cierto, planea retomar lo antes posible. El empresario está acostumbrando a los grandes temporales. Álvaro fue piloto de aviación y prestó servicio en el ejército del aire durante dos años, pero un accidente de tráfico le obligó a abandonar el mundo aeronáutico y su carrera como piloto de combate. Fue entonces cuando se lanzó al mar.

    ¿Cuál es el momento más emocionante que recuerda de sus años en la moto acuática? ¿Y el peor?
    Todos y cada uno de los momentos previos a zarpar. Fue especial el momento en el río Tíber, cuando zarpaba de Roma rumbo a Nueva York en 2002. El peor fue el día que me sorprendió una tempestad en Marruecos que segó la vida a muchas personas delante de mí. Lo viví con estupor y pena indescriptible, mientras intentaba refugiarme en el puerto de Safi, avanzando muy lentamente a causa del terrible estado de la mar mientras remolcaba a la pequeña embarcación de un anciano pescador al que logré salvar gracias a Dios.

    Quiere aprovechar esta última expedición para denunciar la masiva contaminación de los océanos por vertidos plásticos, la pesca ilegal y el tráfico de personas...
    Sí. Llevo haciéndolo 30 años. Al principio nadie se daba cuenta de las nefastas consecuencias de los vertidos plásticos en la mar y la sobrepesca. Me llamaban exagerado. Hoy hay más consciencia, aunque no la suficiente todavía.

    Otros de sus próximos proyectos -de nuevo su activismo político sale a relucir- es lanzar un partido “paneuropeo” llamado OmniaEuropa en el que trabaja desde hace tres años. Esta formación tendrá entre otros objetivos "defender las raíces cristianas de Europa". El idilio de Marichalar con la política no es cosa nueva. Hace más de diez años ya fue portavoz de UPyD en Soria. Le viene de familia. Su abuelo Luis Marichalar fue ministro, alcalde de Madrid y fundador de la Legión. “Por supuesto lo que no se me ocurre hacer es perder un minuto de mi vida mirando la televisión convertida hoy en la principal arma de la dictadura comunista / separatista / socialista que padecemos los españoles. Por eso siempre aconsejo deshacerse físicamente de la maldita televisión o al menos apagarla y rechazar los programas que sostienen la actual dictadura de lo amoral y absurdo”, prosigue Jaime. La insistencia es, sin duda, una de sus virtudes.

    ¿Recuerda la primera vez que tuvo que atender a un periodista? ¿Cómo ha gestionado la fama en todo este tiempo?
    La primera entrevista la hice como joven empresario en 1984 para hablar sobre mi empresa TeleSat, pionera en la comercialización de TV vía satélite. Ese tipo de fama se gestionaba y aceptaba encantado porque era positiva y demás ayudaba a que se conociera mi proyecto empresarial. También era positivo cuando los medios me entrevistaban por mis retos marítimos y me llamaban "el otro Induráin" o "el Induráin del mar". La fama que no me interesa en absoluto es la derivada del cotilleo, de las medio verdades fruto de las calumnias y las interpretaciones interesadas.

    ¿Cómo es la relación que mantiene con su hermano Jaime?
    Somos seis hermanos y todos nos queremos y respetamos entre nosotros.

    Usted guarda buen recuerdo de la infanta Elena, ¿cómo fue la primera vez que la conoció?
    La Infanta Elena es una persona comprometida con su deber institucional. Como español respeto y admiro su actitud y actuación pública. A nivel privado nunca comento, por ser cosas del ámbito privado.

    Ha declarado que le gustaría que volviese con su hermano…. ¿lo ve posible?
    Como español me gustaría que la primera Familia de España, la Real Familia, diera buen ejemplo siempre. Eso incluye arreglar matrimonios. A todos mis hermanos les deseo todo lo mejor.

    Álvaro de Marichalar también se encontraba fuera de España cuando trascendió que el rey Felipe VI había renunciado a la herencia que le podía haber correspondido de su padre después de que el diario The Telegraph publicara que el monarca era el supuesto beneficiario de una sociedad offshore con sede en Panamá vinculada a una presunta donación millonaria de Arabia Saudí al rey don Juan Carlos. Don Felipe también retiró a su padre la asignación mensual. A su vez, la Fiscalía de Suiza investiga una presunta donación millonaria a la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein por parte del rey Juan Carlos.

    ¿Qué opina de la presunta fortuna del rey Juan Carlos en el extranjero?
    De ser cierto que recibió pagos de los sauditas para conseguir contratos en beneficio de empresas españolas, hablamos de una gestión legítima y además necesaria. Este tipo de gestiones están reguladas legalmente en muchos países a través de los "lobbies". Insisto, si esos contratos beneficiaron a los españoles, bendito sea. Por otra parte, si hubiera una deuda fiscal, que se depure. Me temo que con todo esto lo que en realidad se intenta es tapar los verdaderos escándalos de corrupción del PSOE, como es el caso de los ERE. ¡El mayor caso de corrupción de la historia europea! Ahí no se trata de dinero extranjero saudita, se trata de nuestro dinero, el de nuestros impuestos.

    ¿Qué le parece la actuación del actual rey Felipe renunciando a la herencia y retirando la asignación mensual?
    Me pareció la actuación de todo un rey. Antepuso su deber a cualquier otra circunstancia, incluida su propia familia. Ahora debe mover ficha y cumplir su deber constitucional de árbitro y moderador de nuestras instituciones.

    ¿Qué opina de la actuación de la princesa Corinna en este asunto? ¿La ha conocido?
    Normal en alguien de su baja condición moral. La conocí en Alemania en los últimos años ochenta y primeros noventa. Se la veía venir. Ese tipo de gente debe permanecer siempre en su mundo mediocre y bajo. Si los sacas creyendo que te serán agradecidos y leales, te la clavan tarde o temprano a cambio de las siempre omnipresentes treinta monedas de traición. No se puede olvidar que la única aspiración que tiene ese tipo de gentuza es obtener dinero a cualquier precio y que su única moral es la traición.

    ¿Qué piensa del interés mediático que suscitan sus sobrinos, Felipe y Victoria Federica, durante los últimos meses y que dura desde que nació?
    Cierto interés puede ser normal y se debe aceptar de buen grado cuando se dan circunstancias que no dejan otra opción. Lo que a todo el mundo nos parece garrafal es cuando el acoso significa atentar contra la verdad. Cuando se difama.

    ¿Cuáles son las cualidades que destacaría de ellos?
    Las que pueden ver todos: personas jóvenes muy correctas con personalidades muy marcadas y atractivas. Victoria una mujer muy, muy elegante además.

    ¿Siguen sus sobrinos sus aventuras acuáticas? ¿Cuál es la actividad más divertida que han hecho juntos?
    Hemos navegado juntos en varias ocasiones. Cuando estoy de expedición, mis 15 sobrinos me siguen y apoyan muchísimo enviándome mensajes de apoyo constante. Su ánimo que es fundamental para mí. Al fin y al cabo no hay nadie más importante que la familia. Cuando estoy en tierra me organizan conferencias en sus colegios, universidades y centros de trabajo.

    Dijo hace poco que su sobrina Victoria le recordaba mucho a su madre... ¿cómo era doña María de la Concepción con sus nietos y qué solían hacer juntos?
    Es verdad. Se parecen mucho. El mismo ángel. Mi adorada madre era y sigue siendo desde el santo cielo, una persona ejemplar como esposa, madre o abuela. Todos sus actos eran admirables y sus gestos inspiradores. Su mirada te comunicaba con el bien y su sonrisa animaba siempre a todos, regalando una luz que yo no he vuelto a ver ni sentir nunca en nadie. Para todos sus hijos y nietos, mi madre representa el mejor ejemplo de la máxima y única verdadera nobleza, la que nace de la virtud.

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Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Mensajepor Invitado » Dom 03 May, 2020 10:29 pm

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La guerra entre Corinna y la Corona: una amenaza de desenlace imprevisible
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Corinna zu Sayn-Wittgenstein pasó de ser la amiga entrañable del rey Juan Carlos a su enemiga íntima, una situación que la Zarzuela ya ha puesto en cuarentena.

David López Canales


El fin de semana del 13 de marzo, cuando en España se declaraba el estado de alarma y los ciudadanos descubríamos a la fuerza conceptos como distanciamiento social y confinamiento, el rey Juan Carlos fue, más que nunca y más allá de los discursos, como el resto de los españoles. Aún resistente a sus 82 años, tanto como para haber vuelto incluso a navegar, la mente del rey emérito, como la de todos, cavilaba a dónde escapar para romper el confinamiento. Pero ni el suyo era el mismo aislamiento ni sus planes los de unas vacaciones idílicas. Aquel fin de semana, a través de un comunicado de la casa real tan inédito como duro, Felipe VI ponía a su padre, siguiendo el paralelismo de los sucesos que vivíamos, en cuarentena. Y lo hacía, sobre todo, reconociendo así la posible existencia de unos negocios y fortuna privados hasta entonces negados desde palacio. El nombre de los dos reyes, Juan Carlos y Felipe, aparece hoy ligado a dos fundaciones en Suiza y Panamá con fondos en el extranjero tan millonarios como opacos y objeto de investigación por presunto blanqueo en Suiza y en España. Don Juan Carlos estaba, más que cualquier español, aislado. Y su deseo de huir, con un “disgusto monumental”, como me revela una persona próxima al rey, no era para hacerlo provisionalmente, sino de forma permanente. Escapar, seguro, fuera de la Zarzuela, donde su relación familiar con los reyes y doña Sofía apenas existe. Pero la clave entonces era a dónde. ¿Dónde en España? ¿O dónde en el extranjero? Por cada vuelta de pensamiento la alternativa de marcharse lejos, lo más lejos posible, a República Dominicana probablemente, cobraba más fuerza. Este destino ganaba opciones en la ruleta de ideas, porque allí viven sus buenos amigos Pepe y Alfonso Fanjul, magnates del azúcar.

“Nosotros no hemos comentado eso que me dice…”, me responde el armador Josep Cusí. Con el país confinado y sumido en una grave e incierta crisis, la opción de marcharse se complicaba día tras día. “Él ha viajado mucho y tiene muchos amigos fuera, pero de momento no creo que lo haya pensado. Es un español más que sufre y no quiere desentenderse en estos días tan duros”, añade.

Coetáneo del rey emérito, Cusí es su mayor apoyo desde hace años. Un hombre extremadamente educado y discreto que no se considera a sí mismo un amigo suyo, sino “un servidor fiel”, porque un “rey no tiene amigos” y “el que se considere amigo no es alguien leal”. Él es hoy la única persona del entorno más cercano a don Juan Carlos que rompe la “discreción” casi mitológica en la que se escudan todas para no hablar. Cusí me confiesa que el rey está “triste” y que le “duele” lo que sucede, dentro y fuera de palacio, pero que como rey que es “sabe perfectamente llevar todas las situaciones”. También me dice que todos “deberíamos valorar lo mucho que ha hecho por España” y poner en una balanza, para verlo, lo positivo y lo negativo. “Todo el mundo comete errores”, añade, con su tono afable, pausado y de cierta resignación.

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Los “errores” a los que se refiere Cusí, el escándalo creciente que amenaza hoy a la casa real y ha desatado otro estado de alarma intramuros del palacio, han coincidido en el tiempo con la crisis mundial por el coronavirus. Un nombre tan paradójicamente apropiado como otro, más irónico y acertado para comprender la situación: el corinnavirus. Porque es Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de 56 años, princesa oficiosa, alemana políglota, mujer encantadora e inteligente, hábil cazadora y ambiciosa intermediaria empresarial, la gran sombra que acecha hoy a la casa real. La antigua amiga entrañable de don Juan Carlos, el eufemismo de una relación sentimental de años conocida tras la accidentada cacería en Botsuana en 2012, se ha transformado en la enemiga íntima de la institución. En un virus de la Corona que ha tardado más de una década en estallar. Catorce años de incubación, para ser exactos.

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Febrero de 2006. Hemos visto la fotografía repetida durante años. Visita privada del rey —esas de cuya agenda y propósitos nunca informaba la Zarzuela—, al castillo de Schöckingen en el estado de Baden-Württemberg, al sur de Alemania. Don Juan Carlos, traje oscuro, camisa blanca y corbata amarilla, comparte mesa con Corinna, vestido negro sin mangas, melena suelta y vistosos pendientes de brillantes. Tras ellos, un empresario alemán —que asiste a la cena con el rey como invitado especial y repleta de directivos de la industria alemana y otros hombres de negocios del mundo— les susurra algo al oído. El rey escucha; Corinna, también, mientras mira de frente y sonríe. Esa es la noche en que habría comenzado a gestarse el virus. Pero para comprenderlo debemos descongelar la imagen. Don Juan Carlos y Corinna suman ya entonces casi dos años de relación sentimental. Supuestamente, ella es otra conquista más del currículum de un rey crónicamente aficionado a las mujeres. Pero no es una conquista más. A Corinna no le gusta el segundo plano, la sombra, el papel de amante. Ella prefiere los focos. Las semanas previas presiona a don Juan Carlos para sentarse junto a él en esa mesa. Quiere que todos la vean allí, a su lado. Que sepan que está con él y que tiene acceso a él. Y lo consigue. Corinna deja oficialmente de ser la amante escondida. A partir de entonces pasará a hablar en nombre del rey y a decir que es asesora suya. “El rey era muy desorganizado para sus negocios. Ella todo lo contrario, así que le dejó toda la gestión. Estaba feliz de tenerla”, me revela una fuente que vivió aquella etapa cerca de la pareja y que la vio transformarse. Me pide que no desvele su nombre. “Corinna es capaz de todo…”, se excusa. Aquella noche a don Juan Carlos y a Corinna les presentan a los directivos y empresarios allí reunidos. Entre ellos, a un árabe de nombre Amr Dabbagh que dirige SAGIA, una agencia pública de inversión saudí. Cercano al entonces rey Abdalá, Dabbagh debe potenciar Arabia Saudí como un país de inversores y para inversores. Finanzas, pero también relaciones públicas, porque eso ayudará a mejorar la imagen exterior de unos de los regímenes más duros del mundo. Aquel contacto es el embrión del que saldría en 2011 el contrato por casi 7.000 millones de euros con un consorcio de empresas españolas, liderado por OHL, para desarrollar la línea de tren de alta velocidad entre La Meca y Medina, los dos santuarios del islam. Supuestamente, don Juan Carlos y Corinna cobraron una comisión millonaria por aquel contrato. La supuesta comisión que se investiga ahora en Suiza.

La conexión árabe es hoy el epicentro del escándalo de la casa real y de la guerra abierta con Corinna. Pero por las dos operaciones bancarias realizadas, en realidad, antes de que se firmara el contrato. La primera, en agosto de 2008, el envío de Riad a Suiza de 100 millones de dólares—77 millones de euros— a una cuenta de la fundación en Panamá a nombre del rey Juan Carlos. Se hizo dos años después de una visita oficial de los reyes de España a Arabia Saudí y de la primera, al año siguiente, del rey Abdulá a España, cuando ambos países mostraban con ellas públicamente su amistad y cooperación. Fruto de aquellos viajes se creaba, además, un fondo privado de inversión hispano-saudí —en cuya creación sí participó Corinna— que aspiraba a reunir 5.000 millones de dólares y que terminó fallido y disuelto. De la cuenta en Suiza hoy bajo sospecha saldría la segunda operación: 65 millones de euros transferidos a Corinna y que serían, según ha desvelado ella a través de sus abogados, “una donación” del rey por el “cariño” que le tenía. El “regalo”, 65 millones de euros que don Juan Carlos jamás podría haber ahorrado con su sueldo como jefe de Estado, se realizó en la primavera de 2012, tras la cacería de Botsuana. En aquella época desde la Zarzuela decían que la relación del rey con Corinna estaba “cancelada” y la describían insistentemente como exclusivamente sentimental. Literalmente, en palacio aseguraban que don Juan Carlos estaba “encoñado”. Al mismo tiempo, Corinna denunciaba por primera vez que la vigilaban y amenazaban y señalaba a los espías del Centro Nacional de Inteligencia español. Corinna dice hoy que aquellas presiones y amenazas han continuado desde entonces y que planea incluso denunciar por ellas al rey en un tribunal británico. Pero no, la relación ni estaba cancelada ni era solo una cuestión sentimental.

Aquella cena de 2006 habría sido el comienzo de una serie de operaciones conjuntas que no se limitarían solo a Arabia Saudí y que no se liquidaron con la “donación” del rey. “¿Sabe lo que sucede? Corinna sabe bien el dinero que había. Y para ella 65 millones de euros serían un puñado de cacahuetes. Quiere más”, me dice una de mis fuentes. “El rey ha generado mucha suciedad para hacerse rico. Y Corinna es parte de ella”, añade. Según me revela, mi fuente dispondría de documentación que demostraría los negocios de ambos, pero se niega a facilitarla para que se publique porque Corinna sabría quién la habría filtrado, aunque no descarta compartirla directamente con el fiscal que investiga el caso en Suiza.

Me pongo en contacto con Corinna. Trato de averiguar qué sucede realmente y por qué mantiene esta guerra, hoy ya abierta, con el rey y la casa real. Durante años tuve contacto con ella. Decenas de llamadas y correos electrónicos en los que tenía palabras de cariño para el rey. “¿Por qué no le dais un respiro?” o “Una persona que ha tomado una decisión así necesita tiempo para reconfigurarse”, me decía tras la abdicación del monarca. Pero mostraba también su enfrentamiento con la casa real y con el CNI. “Intento minimizar mi contacto con él porque no me siento cómoda con esas personas que tú y yo sabemos…”; o deslizaba: “Gracias a Dios nunca hablaré, pero a veces pienso que si la gente supiera lo que yo sé…”. También tuve tres encuentros con ella en Mónaco y Londres. En uno de ellos, la primavera de 2013, en el restaurante del hotel Connaught, su cuartel general en la capital británica, hablamos de toda su relación con el rey. “Yo no creo haber sido el gran amor de su vida, sino el último”, me confesó. Aquel día le pregunté directamente por el dinero árabe.

—Sé que ambos habéis cobrado al menos 100 millones por el contrato del tren —le dije aquella noche.
—Yo no —me respondió—.

El rey sí. Lo hizo pormedio de Shahpari Zanganeh [intermediaria en la operación y exmujer del traficante de armas Adnan Khashoggi]. De hecho, me preguntó por e-mail qué me parecía que lo cobrara a través suyo. Yo le recomendé que, dado el perfil de ella, lo hiciera mejor, como siempre, por medio de Villar Mir [Juan Miguel Villar Mir, fundador de OHL y amigo personal de rey].

Cinco años después, el verano de 2018, se filtraba una conversación similar que Corinna mantuvo con el excomisario José Manuel Villarejo. Es la grabación de la que partió la investigación hoy abierta en España por aquellas supuestas comisiones. En esa charla la alemana señalaba a Álvaro de Orleans-Borbón, primo de don Juan Carlos, como su mano derecha en los negocios y revelaba que continuaban las amenazas contra ella desde la primera línea de defensa del rey.

Corinna ha negado siempre haber cobrado nada de aquel contrato. Y no se ha demostrado que lo hiciera. Las fechas de los ingresos que se investigan son anteriores. Pero no significa que no pudiera haber otras operaciones, entre ellas ese fondo hispano-saudí, de las que sí se beneficiaran ella y el rey. Le pregunto directamente qué sucede. De Orleans ha dado públicamente la cara diciendo que tanto las fundaciones investigadas como el dinero eran suyos y que don Juan Carlos no estaba detrás. Pero De Orleans-Borbón, según mis fuentes, y así se lo digo a Corinna, no tendría la capacidad ni la habilidad para haber hecho negocios de ese calibre. Sería un “hombre de paja”, como me lo describen, pero no el cerebro detrás del negocio. Le planteo dos hipótesis. La primera, que esta es una pugna económica. Ella le reclama más dinero al rey Juan Carlos o él es quien se lo pide a ella. La segunda, compatible con la primera, que ella esté exigiendo que no le afecte ninguna de las dos investigaciones abiertas. Corinna no responde hoy al teléfono ni al correo electrónico, pero sí lo hace, desde Londres, con copia a sus abogados, la responsable de una agencia de comunicación y gestión de crisis a la que Corinna ha reenviado mis mensajes. “Toda esta desinformación es simplemente la continuación de la campaña de abuso contra ella que será revelada en una corte británica”, me dice en su respuesta. “Corinna nunca hizo negocio con el rey ni tiene implicación en el tren a La Meca. Y nadie aquí está pidiendo dinero”, añade. “Hubo una solicitud de diálogo de buena fe para que parasen esos abusos y no lo hicieron. Esa es la realidad”, remata.

El “diálogo de buena fe” que menciona el equipo contratado por Corinna se refiere a la carta que sus abogados enviaron a la Zarzuela en marzo de 2019 solicitando que terminara esa, como la describen, campaña de abusos. Corinna, como denuncian sus abogados, responde hoy porque se ha visto “arrastrada” a una investigación, la de Suiza, sobre unos eventos en los que “no estaba involucrada”. Jamás, añaden, ella “ha hecho demandas indebidas (financieras o de otro tipo) a la casa real”. La casa real recibió hace un año la misiva. Fue el detonante para que actuara. Un movimiento que, sin embargo, no conoceríamos hasta un año más tarde a través del polémico comunicado que puso a don Juan Carlos en cuarentena. El rey Felipe renunció entonces a su herencia, negó tener conocimiento de que figurase como beneficiario final de las fundaciones y de su patrimonio y pidió ser excluido de ellas. En mayo del año pasado, dos meses después de recibirse en palacio la carta bomba de Corinna, se anunciaba la retirada de don Juan Carlos de la vida pública.

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Hoy aquella decisión parece distinta. Entonces era la de un hombre dispuesto a vivir los últimos años de su vida alejado de los focos. La de un anciano retirado del poder, con una relativa buena salud después de años de achaques, que aprovechaba su jubilación para disfrutar de buenos restaurantes, viajes con amigos y, de nuevo, desde marzo de 2017, de la vela. El capítulo final de una abdicación que le había resultado más amarga de lo previsto, como descubrió inmediatamente tras ceder el trono.

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La llegada de don Felipe y doña Letizia cambió radicalmente la casa. En un recinto, el de palacio, limitado de espacio, lejos de la suntuosidad de Buckingham, donde sobran alas para tener moquetas sin apenas huellas, los nuevos reyes ocuparon los despachos de los salientes. Doña Sofía se acomodó enseguida al cambio. Como me dice Laura Hurtado de Mendoza, hoy jubilada, pero que fue su asistente privada durante su reinado, “mantuvo su actitud de hacer lo que debiera hacer y lo que el rey Felipe necesitase”. El resultado, lo ensalza, “de unos valores e ideas clarísimos de lealtad y servicio”. Los mismos ideales con los que la reina habría aguantado, con estoicidad regia, los turbulentos años finales del reinado de su marido hasta la abdicación y cuando el nombre de Corinna había trascendido los rumores de alcoba para convertirse en asunto de Estado. “Ella siempre se ha agarrado a sus ideales. Es duro, es difícil, es admirable y es ejemplar”, lo destaca Hurtado de Mendoza. “Por eso todo el mundo la valora aún más conociendo la situación. ¿Cómo no le iba a afectar? Por supuesto que lo hacía. El corazón de la reina es humano, como el de todos. Pero siempre sabe lo que tiene que hacer”, añade.

Don Juan Carlos fue quien no se adaptó. Pasó de ser el rey a tener incluso que buscar una sala en la Zarzuela donde poder reunirse con algunas visitas, primero, y después a poseer un despacho propio en el Palacio Real que no le gustaba porque se sentía una pieza de museo entre tapices y lámparas del siglo XVIII. Pero sentía, además, como le insinuaba a algunos conocidos, que su hijo lo había dejado apartado. Esperaba figurar a su lado, como consejero necesario en los primeros años, y se encontró con que el nuevo rey no lo necesitaba ni recurría a él.



La escritora francesa Laurence Debray realizó para la televisión de su país un documental sobre el rey, Yo, Juan Carlos I, antes de la abdicación. Más de 10 horas de entrevista grabadas para un trabajo que se centraba en su reinado hasta el punto álgido de la España de 1992. Pero Debray, como me revela, quiso ir más allá en las conversaciones. En una ocasión le preguntó a don Juan Carlos si había hablado con su padre cuando este renunció al trono en su nombre. El rey le confesó que no, porque en su familia “no se habla mucho” y que la “procesión se lleva siempre por dentro”. Cuando quiso saber si ahora él lo hacía con su hijo, volvió a darle la misma respuesta. Tras la abdicación, don Juan Carlos seguía teniendo agenda oficial pero cada vez más exigua. En 2017, el año más intenso fuera del trono, tuvo 29 actos oficiales, prácticamente uno cada dos semanas. Felipe VI tuvo aquel año 161, prácticamente uno cada dos días. El año pasado, antes de su retirada definitiva, solo cinco.

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Esa renuncia a la vida pública parece hoy, tras revelarse los movimientos de Corinna y la reacción en palacio, un cortafuegos. El que habría puesto palacio frente a la amenaza cada vez menos latente y más abierta de la alemana. Un cortafuegos como el que durante años estableció la clase política alrededor de don Juan Carlos. Hoy, tanto el PSOE como el PP mantienen su respaldo al rey Felipe. “Es una medida necesaria y coherente con su compromiso de transparencia y ejemplaridad”, evaluó el presidente, Pedro Sánchez, la decisión y el comunicado de la casa real. Pablo Casado, el líder popular, mostró la “confianza” de su partido en el “ejemplar servicio público del rey”.

“Se tomaron muchas decisiones para proteger la monarquía. Creo que puede haber motivos legítimos para ello, si se entiende la casa real como la clave de bóveda del sistema”, lo analiza Pablo Echenique, secretario de organización de Unidas Podemos, uno de los partidos hoy en el Gobierno más críticos con la Corona. Como me explica, aunque las reuniones son secretas, no le “consta” que antes del estado de alarma sus compañeros de partido llevasen la cuestión al Consejo de Ministros. Pero asegura que cuando pase la crisis insistirán para que el Congreso investigue al rey y que estudiarán la opción de personarse en las causas judiciales abiertas o abrir otras nuevas.

Entre esas decisiones para proteger la institución estarían gestos como negar las comisiones de investigación en las Cortes, con el voto del PSOE y PP en contra por no considerarlas constitucionales, como sucedió en marzo, o evitar que el Centro de Investigaciones Sociológicas pregunte en sus encuestas por la monarquía, como dejó de hacer un lustro atrás.

Hace ocho años, con España atravesando una grave crisis económica, la casa real palió el episodio de Botsuana con don Juan Carlos entonando un histórico perdón. Hoy, con el país sumido en una emergencia social aún más grave, en palacio ya no bastan solo las palabras. Felipe VI ha aislado, simbólicamente, a su padre, que continúa siendo rey emérito y miembro de la familia real con los reyes, la princesa Leonor, la infanta Sofía y la reina Sofía. Y don Juan Carlos, de momento, ha contratado ya un prestigioso abogado, Javier Sánchez Junco, para que lo defienda. Sánchez Junco, que rechaza hacer declaraciones porque dice que no es momento aún para eso, ha anunciado que no han recibido ningún requerimiento oficial por las investigaciones abiertas. Sobre ellos pende la duda legal, en la que no coinciden los expertos, de saber qué pasaría si lo recibiesen y si el rey podría ser juzgado por un presunto delito de blanqueo cometido tras su abdicación. Hasta ese momento está a salvo por la inviolabilidad que tenía como jefe de Estado.

Pero esa es solo una de las amenazas que se ciernen sobre palacio. La otra, más incierta e imprevisible, Corinna, es la que ha contagiado a la Zarzuela. Los cercanos del rey suspiran con un “A ver si nos la sacamos de encima” cuando se les menciona su nombre, como si fuese una fiebre pasajera y no los síntomas de una enfermedad más grave. Ellos confían, como me dice Cusí, en que sea, como “el gran rey que hemos tenido”, la historia, y solo la historia, quien lo juzgue. Pero saben, como lo saben también en la Zarzuela y como lo sabe mejor que nadie don Juan Carlos, que ella sigue siendo esa mujer astuta y misteriosa a la que su primer marido convirtió hace más de 20 años en la sabana africana en una excelente tiradora de caza mayor a largo alcance.




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