TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Mensajepor Invitado » Mar 15 Ago, 2017 2:52 am

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El Rey Emérito Juan Carlos, a bordo del ‘Gallant’, en una imagen de 2016 tomada en Sanxenxo.



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‘EMÉRITO BORBÓN’: REGATAS Y PERCEBES







‘Emérito’ se ha ido a Sanxenxo, donde le han organizado una regata a medidaSus amigos le han comprado el velero ‘Ian’ en Finlandia, una auténtica joyaTras las pruebas, cultivan la amistad a golpe de ‘percebada’, un deporte exquisito



Presagios de otoño en el Ampurdán. Ayer la lluvia mojó los alcornoques y dejó la tierra cubierta por una fina capa de barro. Luego salió el sol y pudimos darnos un baño. Por la tarde, la atmósfera olía diferente y recordé a Pla; él dejó escrito que en Palafrugell muchos días el aire olía a corcho y yo lo tomé como un dogma.

Atrás han quedado Palma, las jornadas de la Copa del Rey de Vela y el calor inhumano que nos acompañó hasta que tomamos el avión de vuelta. Nada más llegar al Ampurdán, las nubes formaron un tupido velo y descendieron bruscamente las temperaturas.

El diario Expansión, recogiendo datos de un informe de Engel & Völkers, publicaba ayer que el puerto más caro de Europa está en Ibiza, por delante de Porto Cervo, Portofino y, por supuesto, Marbella. Hay puertos que proyectan imágenes sedentarias. Es el caso de Puerto Banús, donde los barcos (yates, dicen allí) parecen viviendas-palafito porque están permanentemente atracados.

Hoy hablaré de Emérito. Un día cogió los bártulos y trasladó sus reales a Sanxenxo, donde su amigo Pedro Campos, presidente del club náutico local y hasta hace poco una de las figuras más influyentes de la Copa del Rey, creó una regata y lo convenció para que se apuntara. Emérito se apuntó. Llevaba siete años sin regatear y no hizo falta insistirle. Pedro Campos quería organizar una regata a su medida, pero faltaba lo más importante: el barco.

Emérito Borbón, Pedro Campos, José Cusí y Mauricio Sánchez-Bella–armador del Acacia, un barco que Juan Carlos había probado ya y le venía como un guante– organizaron una excursión a Finlandia para comprar la embarcación. Dado que las condiciones objetivas de Emérito Borbón le hacían incompatible con la mayoría de barcos, los amigos fueron en busca del gemelo del Acacia y lo encontraron. Se llamaba Ian y era una auténtica joya.

Gustaf Estlander, uno de los arquitectos navales más prestigiosos del s. XX, construyó en 1929 el Acacia por encargo de un señor de Bilbao, pero hizo otro barco a su imagen y semejanza y lo dejó en Finlandia, donde tuvo varios propietarios, uno detrás de otro.

El último armador fue un empresario escandinavo que, pasado el tiempo, firmaría su venta con lágrimas en los ojos. Hecho de madera y reconstruido con minuciosa fidelidad, el Ian conquistó a la expedición de Emérito que había viajado hasta Finlandia para conocerlo. Según dijeron los expertos de la pandilla, «tenía un aparejo de velas y una maniobra muy competitivos».

Los barcos de vela clásica han protagonizado románticas historias que merecen pasar a los libros de literatura. Es el caso del Acacia y del Ian. Desde que salieron del los astilleros de la ciudad sueca de Gotemburgo, donde fueron construidos, poco o nada se había vuelto a saber de ellos. Los Allende de Bilbao se desprendieron del Acacia, que acabó en poder de unos catalanes, los Cuyás, quienes a su vez también lo vendieron sin lograr olvidarlo. Ellos creían que se había hundido, pero un día lo encontraron en internet completamente rehabilitado.

Corría el año 2015 cuando en Finlandia se produjo el reencuentro de los barcos gemelos. Ahora, el Acacia está en poder de Mauricio Sánchez-Bella y el Ian es el obsequio de Cusí y Cía. a Emérito Borbón. Un regalazo.

En la actualidad no llegan a 100 los barcos como el Ian. Son embarcaciones de vela clásica pertenecientes a la clase 6mR, una categoría que estuvo en auge durante los años 30 y que ahora regresa al mundo de la competición gracias a Emérito y a su vocación marinera.

En la ría de Pontevedra se celebra el circuito anual con la mirada puesta en el campeonato de Toronto. El barco de Emérito, que ya no se llama Ian sino Gallant, navega y corta el viento caminito del mundial. Entre prueba y prueba, nuestros hombres cultivan la amistad a golpe de percebadas. Porque comer percebes también es un deporte exquisito.


EL MUNDO / DOMINGO 13 DE AGOSTO DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 03 Sep, 2017 2:41 am

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El príncipe Guillermo, duque de Cambridge, lee los tributos en recuerdo de su madre, Diana de Gales.



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LA ‘REINA DE LOS MARES’ Y LA PRINCESA DIFUNTA







La Pantoja posa sobre las aguas del Mediterráneo con gesto de ‘vedette’Según dicen los entendidos la foto de Isabel costó unos 60.000 eurosLady Di explotó el victimismo, pero también fue, al final, vitalista y solidaria



Soy periodista y lo manifiesto cuantas veces puedo. Por ejemplo, nunca me pierdo la portada de ¡Hola! El miércoles pasado la vi de lejos, expuesta en un panel de novedades del súper, a la vuelta de la sección de perecederos. Como no era cuestión de hurgar en el bolso para buscar las gafas, me detuve y acerqué la cabeza intentando descifrar a la mujer de la foto. No falla. Era la Pantoja posando sobre las aguas del Mediterráneo con el cruce de piernas típico de las vedettes: tronco erguido y piernas oblicuas, como si pertenecieran a otra persona.

Su rostro tenía un aire piadoso y ensimismado. Digamos que un aire de transmutación virginal (milagro, milagro), como si se hubiera tragado la Pietá de Miguel Ángel.

Horas más tarde pude comprobar (ya con las gafas puestas) que Pantoja estaba sentada en la plataforma de un barco contemplando cómo, a sus pies, la familia hacía aguadillas y jugaba con el rulo. Una composición estudiada en la que todos los personajes adoptaban un papel secundario excepto la tonadillera, que parecía estar a punto de levantarse y salir caminando sobre las aguas. Según dijeron los entendidos, era un posado, pero no un posado normal, sino un posado robado que habría costado la suma de 60.000 mil euros. A saber.

Todo esto sucedió el miércoles, fecha de salida de las revistas y XX aniversario de la muerte de ‘Lady’ Di, pero Pantoja se mantuvo en el candelabro pese al alud de reportajes y documentales sobre la difunta, que –esta vez sí– , acudió a la cita con noticia incorporada. La que fuera esposa de Carlos de Inglaterra es la protagonista de la película Diana (dirigida por Oliver Hirschbiegel y protagonizada por Naomi Watts) cuyo próximo estreno nos devolverá la cercanía del mito.

La princesa que tanto explotó el victimismo, fue, en la última etapa de su vida, una mujer vitalista que dio ejemplo de simpatía y solidaridad. Su imagen de pánfila se mantuvo mientras sufrió las desgracias de un matrimonio de conveniencia al que no supo sacarle provecho (con lo fácil que habría sido pedirle unos consejitos a Inés Sastre, la española con menos puntería matrimonial de todas las mujeres del star system de Sotogrande), pero el divorcio le devolvió la energia y sobre todo, la sonrisa. A propósito de Inés Sastre, ella sabe elegir, pero no atinar. Ayer, LOC contaba que su corazón y sus asuntos, vuelven a estar ocupados, y lo hacía con un titular sumamente descriptivo: Enésimo novio rentable. Su autor, Eduardo Verbo, no pudo expresarlo mejor: los novios de Inés han sido incontables.

Volviendo a Lady Di y a la película de próximo estreno, he sabido que está centrada en los últimos años de vida de la princesa. Dos años en los que, según los especialistas en romances reales, Diana ex Gales conoció al que pudo haber sido el amor de su vida, un cardiólogo británico-paquistaní llamado Hasnat Khan, o como le decía ella, ‘mister Wonderful’, (señor Maravilloso). Pero he aquí que el cardiólogo tuvo un ataque de pánico y dio marcha atrás. También los grandes hombres sufren la presión del miedo al compromiso.

Hoy, los tabloides ingleses ya no hablan de la conspiración palaciega que tanto turre dio. Ahora les interesa más mister Wonderful, el misterioso caballero que le dijo no a lady Di, lanzándola a los brazos de Dodi al Fayed. Pero Dodi era muy obvio, comprándole un anillo de diamantes que habría hecho las delicias de las Corinnas de turno.

Así las cosas, no hay dogmas en la historia de amor de lady Di. Que cada cual crea la versión de los hechos que le resulte más grata. Los mitos también evolucionan y la princesa seguro que nos deparará sorpresas en el futuro.

Respecto a Isabel Pantoja, el viernes ya se había desinflado su leyenda de reina de los mares. El protagonismo no se lo ha robado la difunta, sino un Poseidón que responde al nombre de mayor Trapero. Al otro lado del Ebro, es un icono. A este, es un muñeco del pim pan pum con el que se hace campaña antisoberanista al grito de «¡leña al mono¡». A ver quien da más.


EL MUNDO / DOMINGO 3 DE SEPTIEMBRE DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 15 Oct, 2017 2:20 am

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El líder del PSOE, Pedro Sánchez, sin corbata, en el besamanos de la recepción real, el 12-O.



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Recepción del 12-O: besamanos a la carrera







En palacio fuimos repartidos por castas: el Gobierno, el Ejército y un grupo H para «otros invitados»Esperanza Aguirre lucía un broche con los colores de la bandera de España y Cifuentes, una cartera rojigualdaPedro Sánchez ofició el entierro de la corbata: era el único invitado que no cumplía el protocolo reglamentario



LA TIERRA ANTES QUE LOS HOMBRES

Lorenzo Caprile emitió hace bastante una sentencia para la posteridad. «La corbata ha muerto», dijo. El jueves pasado, a la salida de la recepción real, pensé que si la corbata había muerto, Pedro Sánchez había oficiado su entierro. Él era el único invitado a la recepción que no cumplía el protocolo reglamentario.

Los demás, bien: en su línea. A Íñigo Méndez de Vigo lo encontré después en El café de Oriente, acompañado de su mujer. Horas más tarde, me llegaba la noticia del fallecimiento de Ramón Pérez de Herrasti, suegro del ministro, marqués de Albayda, descendiente de Pizarro y originario de Azkoitia, prototipo de una familia vasca, extremeña, castellana y granadina. Íñigo Méndez de Vigo es también una buena mezcla de esos ingredientes, que deberían justificar la absurdez del independentismo, que valora más la tierra que a los hombres que la pueblan.

Hablando del ministro: él es asturiano, del pueblo de Vigo, además de castellano. Desciende del marido morganático de la reina Cristina de Borbón, cuarta esposa de Fernando VII y madre de Isabel II. Su abuela era Carmen de Icaza. Su tía, Carmen Díez de Rivera.



En todas partes, las fiestas nacionales se celebran con una recepción (el desfile es opcional) y un vino o refresco (los canapés también son opcionales). Desde que me alcanza la memoria, la recepción del 12 de octubre ha sido un acto concurrido que, poco a poco, se ha transformado en multitudinario. Este año, gracias a la ofensiva independentista, la recepción ha alcanzado carácter estratosférico.

Faltaba palacio para tanta gente y el besamanos tuvo que hacerse a la carrera. Por decir algo. Yo lo hice al trotecillo lento porque soy de paso corto. Vista desde fuera, la escena del besamanos resultaba un poco cómica. La Reina parecía más interesada en pillar la mano del que venía que en mirarle a la cara al que tenía enfrente.

Permítanme que me explaye. Los invitados fuimos distribuidos por castas: en una sala, el Gobierno; en otra, el Ejército, el estamento judicial, etc. Cayetana Álvarez de Toledo cuenta hoy (ayer para ustedes) que en su invitación figuraba la letra H, correspondiente a «otros invitados», y a ella no le hizo ninguna gracia. Seguramente, Cayetana tiene muy arraigada la cuestión de clase. En cambio, yo no sabría decir si estoy clasificada entre «los otros» o entre «los unos». Me he acostumbrado a la desubicación y sé lo que digo. No hay nada más ajeno que un palacio del siglo XVIII.

A propósito de Cayetana, ella se ha tomado hoy (o sea, ayer) la libertad de escribir una crónica social de la recepción, anticipándose a esta contraportada. No es que servidora ostente la propiedad intelectual de esos eventos, sobre los que Cayetana –por su condición de marquesa– tiene más ciencia propia, pero la cortesía es una virtud universal. Si los corresponsales políticos se dejan pisar el terreno por la ex diputada aznarista, es su problema. Yo, que soy descarada a la par que tímida, deseo recordarle a Cayetana un viejo dicho que está en todos los manuales de urbanidad: «Antes de entrar, dejen salir».

La escalinata de palacio fue el lugar de encuentro de muchos invitados. Allí me di de bruces con Esperanza Aguirre, que a su vez se había dado de bruces con Fernando Ónega. Esperanza iba de morado y en la solapa llevaba un broche (obsequio de una taxista) con los colores de la bandera española. En cuanto a Ónega, lo vi como un pincel, rejuvenecido y alegre.

Alguien me hizo saber que Cristina Cifuentes, tan vistosa siempre, lucía una cartera de mano también de color rojigualda. En lugar de escudo llevaba sus iniciales incrustadas, aunque a lo mejor no eran sus iniciales sino las de Coco Chanel.

Como he dicho, ya arriba nos condujeron a distintas salas. En la de los periodistas habían dejado caer a un par de ex políticos (era el caso de ex Trillo y ex Gallardón, claramente pertenecientes al grupo H que tanto había molestado a Cayetana). Entre los periodistas, Pedro J.–que, según confesó, llevaba 20 años sin asomarse a la recepción del 12 de octubre–, Jesús Maraña, Pedro Piqueras, Nativel Preciado, Lucía Méndez, Antonio Jiménez, Carlos Herrera, Ana Rosa Quintana, más Olga Ruiz y Marta Michel, directoras de Telva y Yo Dona, respectivamente. Y, naturalmente, Paco Rosell, director de EL MUNDO.

Las apreturas hicieron curiosos compañeros de recepción. En un momento determinado, alguien pidió que nos juntáramos y sonriéramos. Cuando llegué a casa, miré el móvil para comprobar el resultado de la foto, que habían tenido la gentileza de repartir. Una mezcla deliciosa. Pablo Sebastián, Miguel A. Aguilar, Pedro J. (sin pareja) y Juan Luis Cebrián, con su rumana. Por cierto, atención a las mujeres rumanas, porque se están poniendo de moda. Hasta Puigdemont está casado con una.

Poco tiempo llevábamos en palacio cuando corrió la voz del accidente que le costó la vida al piloto del Eurofighter que había participado en el desfile. Rajoy y Cospedal salieron zumbando, dejándonos a todos con la angustia en la garganta. El pesoe clásico hizo pandi en una sala que parecía el túnel del tiempo. Yo aproveché la ocasión para: 1. felicitar a Borrell y 2. comprobar que Mar García Vaquero ya no recuerda a sus viejos amigos.


EL MUNDO / DOMINGO 15 DE OCTUBRE DE 2017

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Mensajepor Invitado » Dom 22 Oct, 2017 2:57 am

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Los Reyes Felipe VI y Letizia al inicio de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017.



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Europa con Mariano: el espaldarazo







La tensión flotaba en la atmósfera. Entonces no se sabía, pero unas horas más tarde empezó a correr el reloj del 155Dos discursos se impusieron a los demás. El de Antonio Tajani y el de Felipe VI, con un discurso memorizadoAl Rey le gusta cantar, pues en sus labios puede leerse el himno de Asturias como el canto a los caídos



UNA LIBANESA Y UNA SIRIA

Maha Akhta nació en Líbano y fue educada en un colegio inglés. Su madre le confesó, poco antes de morir, que no era hija de quien creía ser sino de un marajá y su quinta esposa, la española Anita Delgado. Pese a la curiosidad, Maha nunca hizo nada por conocer a su familia hindú. Fue la ésta quien la buscaría a ella unos años más tarde. Para entonces, la historia ya se había encargado de poner a los marajás con los pies en el suelo y sin una rupia.

Maha vino el otro día a Madrid invitada por Leticia Espinosa para participar en la conferencia
del Instituto Cervantes junto a Javier Moro. A la salida fuimos a cenar con un grupo de amigos entre los que se encontraba la experta en reinas María José Rubio. Esa noche Leticia nos presentó a Lara Hrerah, refugiada siria (otra mujer por descubrir). Lara pertenece a una familia de refugiados que anda dispersa por el mundo. Ella está en Madrid con su madre y una hermana. Lara confiesa su pesimismo porque presiente que jamás volverá a su país, pero se sobrepone porque tiene un trabajito con el que mantiene a su familia. Recuerda que estudió Ingeniería civil en Damasco y trabajó en la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Paradojas de la vida.



Por primera vez asistí al acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias como si estuviera en misa. La ocasión lo requería, de modo que me aferré al mando de la tele y no pestañeé durante más una hora. Siempre he dicho que la ceremonia del teatro Campoamor es tristona y mustia, aunque de eso no tienen culpa los premiados ni el público sino el protocolo, que lo entorpece todo.

Este año, el acto se me antojó más monográfico que de costumbre. Quitando el discurso de Adam Zagajewski, Premio de las Letras, y la haka (danza ancestral) que se marcaron los All Blacks (selección masculina de rugby de Nueva Zelanda) ante los Reyes, el protagonismo de la tarde correspondió a la UE (Premio de la Concordia) y a los discursos contra el intento de secesión del Gobierno de la Generalitat y sus esbirros. La tensión flotaba en la atmósfera. Entonces no se sabía, pero unas horas más tarde empezó a correr el reloj del 155.

Dos discursos se impusieron a los demás. El del presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, que, en perfecto castellano expresó su cariño por Asturias y evocó a Indro Montanelli, maestro de periodistas y Premio Príncipe de Asturias en 1996. «Me emociona saber que él estuvo antes aquí», dijo Tajani, entre aplausos por su condena de los populismos y nacionalismos y su reivindicación del Estado de derecho.

La unión hace la fuerza. Si Tajani (junto con Juncker y Tusk, presidentes de la Comisión y del Consejo europeos) fueron los teloneros de lujo en el teatro Campoamor, el protagonista fue el Felipe VI con un discurso memorizado, no leído, que arrancó insistentes aplausos. Nunca habíamos visto al Rey tan concienzudamente metido en su papel, tan firme e implacable. Puede que haya existido en la reciente historia de Felipe VI un momento parecido, pero no más trascendente. Esta vez se jugaba el tipo.

Ataviado con una corbata verde (verde era el color con que reconocían al Rey durante la República, y Verde es el acrónimo que todavía utilizan muchos monárquicos para comunicarse; significa Viva el Rey de España). Felipe VI se convertía así en la estrella de la tarde. Pronunció el discurso de un tirón y el público le correspondió como si llevara tiempo esperando oír esas palabras. Después sonó Asturias, patria querida, y el Monarca siguió la letra por lo bajo. No hay duda: a Felipe Vl le gusta cantar, pues en sus labios lo mismo pueden leerse las estrofas del himno de Asturias (“Tengo de subir al árbol, tengo de coger la flor, y dársela a mi morena que la ponga en el balcón”) que del himno a los caídos (“En tu palabra confiamos/ con la certeza que tú/ ya le has devuelto a la vida/ ya le has llevado a la luz...”).

Así terminó la tarde ceremoniosa y cabizbaja. Los Reyes, agarraditos los dos, como unos novios saliendo del templo el día de los esponsales, pisaron la calle y recibieron de nuevo el calorcillo del público.

Queda un poco frívolo decirlo, pero la Reina estaba bellísima. Sin embargo, con la misma libertad que otras veces critico sus desaires, hoy destaco su hermosura. Sólo una observación. No es mía. La tomo prestada de un cibernauta, buen observador de los atuendos reales. El día de la Hispanidad vimos a una Letizia vestida de paño gris y tapada hasta el cuello. Ayer, en cambio, LZ volvió a desafiar la climatología ovetense paseándose con los bracitos al aire. Nuestra Reina es así. Le gusta lucir músculo (su trabajo le cuesta), pero tiene el termostato averiado.

Con la entrega de los Premios Princesa de Asturias empieza el curso y sus turnos de conferencias, exposiciones y estrenos cinematográficos y teatrales. En el Instituto Cervantes triunfa el Círculo Orellana y su ciclo de Mujeres por descubrir. La pasada semana le tocó el turno al escritor Javier Moro, quien redescubrió a la bailarina Anita Delgado, protagonista de su libro Pasión india. Javier Moro fue de la mano de Maha Akhtar, nieta de Anita Delgado, cuya vida poco tiene que envidiar a la de su abuela, que utilizaba a Valle- Inclán para responder las cartas de amor del marajá de Kapurthala, un hombre de voluminosas dimensiones que necesitó una grúa para poder penetrar a su amada la noche de bodas.


EL MUNDO / DOMINGO 22 DE OCTUBRE DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 29 Oct, 2017 2:15 am

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Concentrados alrededor del Parlament celebran la votación por la independencia, el viernes.



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Gandhi y una reina madre buscan una república







Las inmensas minorías abultan mucho cuando llegan tocadas por el desbordado entusiasmo de los profetasEl legítimo sueño de la independencia ha sido sacrificado públicamente para regocijo de la plebeLos ‘indepes’ ya no pueden decir que cuanto peor, mejor. Rajoyles ha salido una hermanita de la Caridad



NUNCA PODRÁ SER COMO GANDHI

Ayer por la mañana circuló la especie de que el ¿presidente? Puigdemont haría una declaración «institucional» desde la Generalitat. A medida que avanzaban las horas, sin embargo, las versiones se corregían y aumentaban. Las redes daban por hecho que Puigdemont permanecía en la Generalitat (atrincherado quizás), lo cual era una afrenta para el Estado y para Rajoy que lo había destituido.

P oco antes de las dos, una cadena de televisión mostraba en directo imágenes del ex ‘president’ en un bar de Girona, departiendo con amigos. A la puerta del bar, una hábil reportera le acercó la alcachofa para preguntarle si estaba cesado, a lo que el líder catalán (perdón pero algo hay que llamarle, y de eso no lo pueden cesar) respondió con un gesto de desdén que significaba una de estas tres cosas: 1) no estoy cesado 2) No respondo a tonterías y 3) ‘Bon cop de falç’.

El numerito del sábado a mediodía podría tener consecuencias, en lo judicial, el próximo lunes. A lo mejor también puede tener consecuencias sus palabras llamando a la resistencia pasiva. Quiere ser Ghandi aunque me temo se quedará con las ganas.



Lamento ser reiterativa, pero es lo que hay: declaración de independencia, 155, y otra vez lo mismo, 155 y declaración de independencia. El viernes por la tarde, a la vista de la que había liado la ANC en el parque de la Ciutadela se habría dicho que a los catalinos nos había tocado la lotería. Pero de eso, nada. No eran todos los catalinos aunque a Puigdemont se lo parecieran, sino únicamente cuarto y mitad. Y es que las inmensas minorías abultan mucho cuando llegan tocadas por el entusiasmo de los profetas.

Con el gentío concentrado en el exterior del Parlament, una vez proclamada la república catalana, aquello era jauja. Digo proclamada por no amargarle el subidón a nadie, pero los letrados del Parlament ya habían dicho que el ritual no tenía validez. O tenía la misma validez que un matrimonio católico de dos diputados oficiado por la sacerdotisa Forcadell, alias la Xertolina.

El Parlament dejó de ser el templo de la democracia para convertirse en un teatrillo de Disney. El legítimo sueño de la independencia ha sido sacrificado públicamente para regocijo de la plebe –los súbditos, que diría Forcadell, reina madre de la república– en lo que parecía una fiesta de cumpleaños. Sólo faltaron las cucañas y el dragón echando espumarajos de fuego por la boca.

A las dos horas de iniciarse la fiesta, toda la ciudad se había contagiado de exaltación y las banderas cruzaban el cielo como si quisieran bendecirlo. Esta vez se detectó una discreta presencia de banderas negras. Dan un poco de miedo, pero tienen su razón de ser histórica, pues son las más antiguas. Se las identifica por el aspa blanca que cruza el lienzo negro. Tienen toda la pinta de haber sido banderas de barcos piratas.

A primera hora de la noche, la celebración había hecho metástasis en distintos puntos de Barcelona, pero los núcleos fuertes seguían siendo el exterior del Parlament y la plaça de Sant Jaume, frente a la Generalitat. Hubo un tercer brote de espontáneos concentrados en la Diagonal, justo en el esquinazo donde tiene sus estudios Catalunya Radio. No eran ni dos ni tres, y no parecían dispuestos a repartir caricias sino mandobles. Para mí que se echaron a la calle creyendo que ellos eran el 155. Apedrearon las cristaleras de la emisora, que está en la planta baja, y una vez más se apropiaron de la bandera española para agredir en su nombre. Lo de siempre.

Pese al contratiempo, siguió la fiesta. Rajoy, en comparecencia televisada, explicó las medidas que se han puesto en marcha, haciendo especial hincapié en la «mesura» y la temporalidad de la aplicación. Es decir, nada de castigos drásticos que puedan enfangar el cuadro. El Estado no solo se compromete a ejercer su propia responsabilidad sino la de aquellos que no quieren ejercer la que les corresponde.

Inaudito lo de TV3. El hecho de que no aún no hayan metido mano hace pensar en un exceso de generosidad. A los compañeros de las cadenas públicas y privadas que estos días han trabajado en medio de insultos embravecidos («¡prensa española, manipuladora!») no les habrá hecho ninguna gracia. Todos los medios públicos son manipulables, pero el que más ha desnaturalizado el oficio de periodista ha sido TV3, la tele pública catalana, que lleva 33 años haciendo patria y metodología.

«¡La república ya está aquí!», gritaban quienes se habían echado a la calle para celebrar el legítimo sueño de la independencia. Llanto, abrazos, gritos. No parecía que se hubieran enterado de las palabras de Rajoy. A lo mejor están despertando ahora, cuando los vapores del último trago ya se han desvanecido.

El jueves las cosas habían amanecido distintas. Puigdemont, el hombre corroído por la duda, estaba a punto de convocar elecciones. Lo que sucedió a partir de entonces fue un drama shakesperiano. En el aire quedaron estampados los gritos de «¡traidor!», «¡traidor!» con que le obsequiaron algunos de los suyos. Luego vino el silencio y después, la DUI. Lástima que esta vez tampoco valiera. Ellos, los indepes, ya no pueden decir que cuanto peor, mejor. Rajoy les ha salido una hermanita de la Caridad. Quien lo iba a decir.


EL MUNDO / DOMINGO 29 DE OCTUBRE DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 12 Nov, 2017 2:57 am

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Marisa Berenson (izqda.) conversa con Ágatha Ruiz de la Prada, a su llegada a los Premios Prix de la Moda.



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El regreso de Marisa Berenson: ¡vuelven los 70!







Las fiestas apoyadas por las revistas femeninas constituyen una plataforma publicitaria de primer ordenLa fiesta de ‘Telva’ era un suceso de tal relumbrón que hacía temblar los cimientos del barrio de SalamancaQué mezquindaz, la fama, que no reconoció el talento de dos monstruos de la escena: Sacristán y Velasco



GEMMA NIERGA Y EL FAMOSEO

En los grandes eventos de moda se nota cuándo el patrocinio es generoso y cuándo no. Sobre todo se nota en las bebidas y en los arreglos florales. No quiero decir que haya que echarles ‘gin’ London a las flores, pero a los periodistas sí.

En la última fiesta de los Prix empezó a notarse el despegue. Todas las mesas llevaban el nombre de un modisto conocido. La mía se llamaba Courreges y era la mesa pegada a la puerta de salida, lo que la convertía en más deseada si cabe. Al poco de sentarme llegó José P ardina, consejero editorial, con quien intercambié ocurrencias. Tras él aparecieron Gemma Nierga y Rodolfo Irago, ambos recién fichados por ‘Marie Claire’.

Empezaba la función y Nierga se mostraba ilusionada ante tanto famoseo. A la gente que viene de Barcelona le gusta jugar a la exageración y carga las tintas en los famosos. Hablamos de la belleza de Marisa Berenson, de las transparencias de Lomana y de la bulla que monta Mar Saura unas mesas más allá.

Y cómo no: también hablamos de Cataluña, de los opinadores de Cataluña y los de Madrid. De Alsina, de Bernat Dedéu, de la Sexta. En fin.



Aquí donde me tienen, comunico que llegan los fiestorros, dicho sea con el recochineo que merece la ocasión. No me refiero a los eventos navideños, tan entrañables, sino a las fiestas promovidas por las revistas femeninas (o femeniles, como dicen al otro lado del charco) que desde hace décadas constituyen plataformas publicitarias de primer orden. Pasen y vean.

La revista Telva, capitana de las revistas mensuales, es la más nacional (o la más madrileña) de cuantas están en el mercado del couché. Sin embargo, este año tampoco celebrará su fiesta porque todavía anda recuperándose de la crisis. Antes, Telva hacía temblar los cimientos del barrio de Salamanca. En otras palabras: tiraba la casa por la ventana. No se decía así, pero lo digo yo, que no me muerdo la lengua.

La fiesta Telva era el evento más deslumbrante y pijo, pues juntaba los apellidos de toda la vida (empezando por el Borbón) con las modeluquis más españolas, como Judith Mascó, Nieves Álvarez, Inés Sastre. La fiesta tenía un aire doméstico pero distinguido. Cuando las infantas empezaron a faltar, Ana Botella lo ocupó todo. Y en esas llegó la crisis. El día que Telva reanude los fastos, arderá Troya. Muchos madrileños lo están pidiendo con fervor nacionalcatólico. Mientras llega y no el momento, otras revistas prestigiosas ocupan el hueco de Telva. Es el caso de Marie Claire, creadora de una fiesta (la de los Prix) con planteamientos internacionales.

Este año, Marie Claire se adelantó en el calendario celebrando su fiesta en Florida Retiro (antes Florida Park), un lugar a la medida de la nostalgia. La revista, que ha tenido años de perfil bajo, renueva sus fuerzas. Su querencia a los personajes internacionales se mantiene, de ahí que siga pareciendo la ONU. Ya no viene Naomi Campbell, pero en su lugar han premiado a Marisa Berenson, a la cabeza de las primeras fashion victims del mundo. Llevaba un vestido rosa tapando su mapa epidérmico, un saintlaurent que sonaba a déjà vu, aunque ahora que lo pienso, todos los saintlaurent de color rosa se parecen entre sí.

Berenson siempre ha sido una americana de gustos europeos. Para empezar, nació en el seno de una familia aristócrata, y no sólo debió su fama al cine, sino a la intensa vida social que llevaba. En los 70 alternaba portadas con Carolina de Mónaco, la Gamba, Jackie Kennedy y Margaret Trudeau. Marisa fue una genuina representante de la jet set original. Un día se dejaba fotografiar en Studio 54 / (NY) haciendo el ganso con Andy Warhol, y al otro cenando en el parisino Maxim’s con su novio David Rothschild.

En Florida, Berenson charló animadamente con Cristina Macaya, otra que tal baila: igual de elegante e igual de flaca. Si hoy tuvieran 30 años menos, las dos serían it girls. Ahora no tengo certeza científica de la edad de cada una, pero sea cual sea, aparentan muchos menos.

El acto fue presentado por Marc Giró y Tamara Falcó: el primero, muy guasón y la segunda, hablando inglés de corrido (español, no tanto). El acto estuvo exento de solemnidad, al revés de tantas presentaciones enfáticas y gangosas que imitan a los Premios Princesa de Asturias.

Entre los premiados, Ágatha Ruiz de la Prada (espectacular en un vestido de su cosecha), que recibió el premio de manos de Fran Rivera, el marido de la costurera (ya la conocen: Lourdes Montes, o terror das novias); Lady Kitty Spencer, de los Spencer de toda la vida, una influyente necesitada de muchas influencias; Rossy de Palma, premiada como icono nacional, recibió la estatuilla de manos de su hija Mary Luna y soltó un improvisado discurso que fue la mejor prueba de su talento.

Laura Ponte brilló entre los invitados en su nueva dimensión estética; también Simonetta Gómez-Acebo, Carmen Lomana (la reina de las transparencias) y Mónica Cruz, envasada al vacío. La pareja formada por Concha Velasco y Pepe Sacristán, dos monstruos de la escena que fueron discretamente fotografiados, no han recibido su recompensa en el reparto de cromos. Qué mezquindad, la fama.


EL MUNDO / DOMINGO 12 DE NOVIEMBRE DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 19 Nov, 2017 3:23 am

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Gloria Lomana, en la presentación de ‘Juegos de poder’, junto a Carlos Herrera (i) e Iñaki Gabilondo.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

LA ESPOSA DE JOSEP PIQUÉ Y LOS DESAGÜES DEL PODER







Gloria Lomana presentó esta semana su libro ‘Juegos de poder’, que es ya la comidilla de todas las sobremesasLa escritora reconoce que las luchas de poder, la corrupción y los chantajes de la novela se inspiran en casos realesLomana es un ‘sancta sanctorum’ de secretos y confidencias, lo sabe todo por oficio y por matrimonio



AQUELLO DE ‘LOS JUEVES, MILAGRO’

Todo sucedió el jueves, como si los jueves fueran de chicle: la presentación de ‘Juegos de ‘poder’, de Gloria Lomana; los premios a los hombres del año de la revista ‘GQ’; y los Premios de Pintura BMW, con concierto añadido y asistencia de la Reina Sofía (incluida también su hermana Irene). En el Teatro Real, tras la entrega de galardones, se celebró el concierto: el escenario estaba a tope de plantas y la orquesta tocaba entre el follaje. Presentaba Emma Suárez, olía a hierba recién cortada.

En la cúpula del Palace, la revista ‘GQ’ homenajeó a los Hombres del Año. El más aplaudido fue Ángel Nieto, cuyo hijo ‘Gelete’ recibió en su nombre el Premio Honorífico de la noche. También Marc Márquez, que no pierde una, recogió el galardón que le acredita como gran deportista y mejor persona. Tras él, Palomo Spain, el diseñador más rupturista (vestía traje de comercial de grandes almacenes y zapatitos blancos de tacón). El Premio al Empresario del Año le correspondió a Eneko Atxa, chef con un restaurante de tres estrellas Michelin en Bilbao. El éxito le ha permitido abrir locales en Tokio y en Londres, y uno más en Bilbao.



La contraportada viene hoy con morbo incorporado. Recibo un correo electrónico de J. Y. que dispara mi curiosidad y altera todas mis terminaciones nerviosas. Dice así: «Esta tarde, en casa de Lola Churruca se han entonado plegarias de agradecimiento a Rafaela Ybarra–hermana de mi bisabuelo– quien, de buena mañana, ha logrado que el atraco a Bankia en el número 39 de la madrileña calle que lleva su nombre terminase felizmente. Al parecer, en pleno rezo se les apareció la susodicha con un traje del Bilbao de 1870, estilo Revolución Industrial. Rafaela Ybarra dejó dos recados. Uno para Urkullu, pues, según dijo, tras lo de Pujol, Mas y Puigdemont, se considerará el independentismo como pecado mortal. Oriol Junqueras ya lo sabe y por eso ha nombrado a Marta Rovira. El segundo recado era para su sobrino Álvaro Pombo, el escritor, pero se trataba de algo muy personal, así que no procede airearlo».

Las iniciales J. Y corresponden a Javier Ybarra. Él me conduce a G. L., que es Gloria Lomana, hasta hace un año directora de Informativos de Antena 3. Gloria Lomana, que no tiene nada que ver con Carmen Lomana, ha escrito una novela (Juegos de poder, editada por La Esfera) que ya es la comidilla de todas las sobremesas.

Las novelas que más enganchan son aquellas que trazan paralelismos entre la realidad y la ficción. Es decir, personajes reales con nombres ficticios. En el caso de Juegos de poder, la autora no llegó a desvelar este extremo, si bien Carlos Herrera (que presentó el libro al alimón con Iñaki Gabilondo), le preguntó, haciendo gala de cachondeíto, si bajo el nombre de Marcelo Russo se escondía Mauricio Casals, el todopoderoso hombre de Atresmedia.

A Lomana no le quedó más remedio que responder un poco. Dijo que todos los nombres de la novela estaban inspirados en personajes reales, como también lo estaban los episodios de corrupción y chantaje plasmados en sus páginas. Quizás lo más entretenido sea su jugoso anecdotario. En este sentido, Lomana es un sancta sanctorum de secretillos y confidencias. Lo sabe todo porque ha estado en la pomada, y no sólo por oficio, sino por matrimonio. Resumiendo: el nombre de Mauricio Casals, familiarmente conocido como «el hombre que susurraba a las vicepresidentas», flotó en la atmósfera de la Biblioteca Nacional hasta que terminó el acto.

La novela desvela las luchas entre los poderes mediático, político y económico. Una especie de cóctel que podría resultar de la mezcla de House of cards, La hoguera de las vanidades y el BOE. La periodista, que además de jefastra superstar está casada en segundas nupcias con el ex ministro Josep Piqué, reunió a todo Madrid a la misma hora en que Luis Sánchez-Merlo hablaba de la cuestión catalana en la iglesia de la Concepción (¿sería en una cripta?) y cuando más allá, en el Palace, se celebraba la entrega de los Premios GQ a los Hombres del Año.

Todos los eventos que han tenido lugar esta semana han sido bulliciosos; pero el que más, la presentación del libro de Lomana. No cabía ni un alfiler. Todos formaron como un solo hombre: ministros (Catalá y Bañez), secretaria de Estado (Martínez Castro), directores de periódicos, políticos más próximos (Pablo Casado, Andrea Levy) o menos (Albert Rivera), incluso lejanos (Margarita Robles, Meritxell Batet).

Como no pienso nombrar a los que ya han sido compensados con una dosis de botafumeiro, me ocuparé de los más ignorados: Ymelda Navajo (La Esfera), Ana Rosa Quintana (la mujer más interesante del elenco), los embajadores Emilio Casinello y Chencho Arias (éste último, incombustible, como si tuviera 20 años), Guadalupe Enríquez (¿recuerdan 300 millones, de TVE?) y gente de los medios por un tubo.

Saludé a Javier Ayuso, el periodista que ha llevado a la cárcel a Villarejo con ayuda del CNI. Aunque puede que haya sido el CNI, con ayuda de Javier Ayuso, el que ha llevado a la cárcel a Villarejo, contra la opinión del Gobierno. Que no se me olvide: del Grupo Planeta no asistió ni el apuntador.


EL MUNDO / DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 26 Nov, 2017 3:04 am

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Desde la izda.: Kike Sarasola, Blanca Suelves, Lorenzo Caprile, Naty Abascal y Lorenzo Castillo.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

Catalanes, muchos ‘hijos de’ y famosos sin fronteras







Al homenaje organizado por ‘Vanity Fair’ a Garbiñe Muguruza asistieron letrados que no acuden a otras fiestasUn reportero preguntó a Tita Thyssen si había sufrido acoso durante su vida artística, pero la baronesa se hizo la suecaEn el exclusivo hotel Santo Mauro coincidí con Foster y Elena Ochoa, que caminan como levitando de orgulllo



LORENZO CASTILLO, UN GALÁN

Estoy tan acostumbrada a los eventos patrocinados por bebidas espirituosas, que de pronto me invitan a una cena privada y no me hallo. Hasta tengo que contar las copas para no hacerme un lío. Lorenzo Castillo (guapo como un galán de época) celebró la cena de amistad en el Santo Mauro porque el hotel es uno de sus proyectos más característicos, así que estábamos como en casa. Entre los invitados, la mesa de los catalanes. La llamaron así porque en ella estaban Beatriz Ferrer-Salat (jinete olímpica e hija de Ferrer Salat), Gabriela de la Rosa (hija de Javier de la Rosa), Marc Clotet (actor e hijo del doctor Clotet) y Carles Sans (miembro de Tricicle). Cerca, otra mesa se habría podido titular ‘Por el imperio hacia Dios’, pues estaba ilustrada con apellidos que hablan por sí solos (Primo de Rivera, Falcó, Sainz de Vicuña, etc.). Para redondear, la princesa Wanda de Ligne (el título no puede ser más sonoro: lo pronuncias y se te aparecen los castillos belgas en cascada); Amparo Corsini (de los Corsini de toda la vida); Bárbara Pan de Soraluce; Monereo, y María, la mujer cuyo apellido me hace temblar de emoción: Entrecanales. Leer Entrecanales es como sentirme en un pantano.



En fechas anteriores al 1-O, supliqué a los catalanes que hicieran lo que quisieran, menos el ridículo. Y, sin embargo, ya ven: lo han hecho. De la grandeza épica al ridículo sólo hay un paso. Y no digo nada si los catalanes se apellidan Rull, Turull, Pucurull y Full, y son aficionados a los ripios. A estas alturas de la película, los catalanes de buena fe ya no saben dónde meterse. Algunos creen en la versión dura de lo sucedido, no sólo porque les conviene, sino porque no les queda otra. Pero cada día es más difícil dar con una interpretación que no sea desmentida por los hechos.

A pesar de lo dicho, a Cataluña le debemos actualidad y chute, telepasión y fake news. También le debemos algún milagro. Gracias a Cataluña hemos visto a Ana Rosa Quintana en sábado y a la pareja Pastor-Ferreras haciendo jornadas de 25 horas.

Y de Cataluña, al Ritz de Madrid para asistir a la fiesta de Vanity Fair en homenaje a Garbiñe Muguruza. Una de las claves del tirón de esta fiesta es la asistencia de jueces y fiscales, que no son habituales en otras. Este año también acudió Conde-Pumpido, pese a que algunos creyeron que causaría baja porque ese día habían sido expuestos en el Ministerio Fiscal los restos mortales de José Manuel Maza, fallecido en Buenos Aires. Estas circunstancias pesaron en el ánimo de los organizadores de la cena, quienes llegaron a temer que el duelo les arruinara la velada. Sin embargo, Conde-Pumpido fue puntual; y lo mismo, Gómez Bermúdez, pues llegó a tiempo de amigarse con Pedro J.

El photocall vivió momentos de esplendor. Uno de ellos fue el posado solemne de Tita Thyssen, cuya pechera era un festival de aguamarinas. Un reportero, ignorando el poderío del collar de piedras, se acercó a la baronesa para preguntarle si a lo largo de su vida artística hubo algún acosador al que valiera la pena denunciar con retraso. Pero Tita se hizo la sueca y abandonó el photocall... Parecía una reinona en salto de cama. Luego se dirigió a la mesa principal, donde ya estaba la ministra Tejerina. No lo niego: me dieron una inmensa pereza Griñón y su doña, las dos Segrelles (sin orden de aparición), Fiona y un tipo que cambiaba furtivamente los carteles de las mesas.

Con diligencia saludé a Marichalar, que no habló de Cataluña, y a dos ex directores de EL MUNDO: Pedro J. (incluida Cruz Sánchez de Lara) y David Jiménez (incluida la estupendísima Carmen Gomez Menor). También saludé a Carlos Urroz (Arco), a Pablo Casado, a Levy y a Rivera, pero sólo quedé con Andrea Levy porque es la única con quien estoy en deuda: un día me colé en su club de fans del Círculo Ecuestre de Barcelona y creo que no me lo ha perdonado.

Metidos en harina, Alberto Moreno, director de Vanity, glosó a Garbiñe Muguruza, y Garbiñe agradeció el gesto con mucho remango. Me gustó conocer a María Porto, la mujer (o la ex) de Paco Cascos, acompañada por el diseñador Ulises Mérida, que le había apañado un estupendo modelazo. Por cierto: Boris iba con Tamara Falcó. A lo mejor, un día de estos los elevan a pareja del año.

Veinticuatro horas más tarde estaba yo en el hotel Santo Mauro repitiendo evento. Se trataba de una cena privada, y servidora no asiste a cenas privadas porque el periodismo, como el sacerdocio, imprime carácter y, por lo tanto, soy periodista hasta en la sopa. La cena la ofrecía Lorenzo Castillo para dar a conocer el libro (librote, por el tamaño) de sus últimos proyectos de interiorismo. Empecé a ver caras conocidas en la oscuridad del jardín: Pedro Trapote, Macarena Rey, Lorenzo Caprile, Blanca Suelves, Kike Sarasola, Naty Abascal, Alfonso F. Reyero, Raquel Sánchez Silva, Pepe Leal, Ida Gutiérrez de Escofet. Y a Cristina López Barrio, la finalista del último Planeta. Mis prefes.

Al llegar me crucé con Norman Foster y Elena Ochoa. El, muy sir; y ella, todo lo lady que le cabía en el cuerpo. Caminaban un palmo por encima del suelo, como levitando de orgullo. Por un momento me vino a la mente la boda de Elena Ochoa y Luis Racionero en el Ampurdán. Ella tal vez no lo recuerde, pero yo sí.


EL MUNDO / DOMINGO 26 DE NOVIEMBRE DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 03 Dic, 2017 3:19 am

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Richard Gere y su novia Alejandra Silva a su llegada a la entrega de los premios Harper’s Bazaar



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

Richard Gere, generoso con su novia española







La novela ‘Los años que amamos locamente’ de Rosa Villacastín, abre sin rodeos la memoria de la década de los 70Sobre el mito de la virginidad, Cristina Almeida dijo, rotunda: «Mi virginidad era como el Muro de Berlín»El célebre actor pasa últimamente más tiempo en Madrid asistiendo a eventos que en los platós de Hollywood



EL HIMNO AL CAPÓN SOLIDARIO

La subasta de los capones d e Cascajares es el primer acto navideño de cuantos se celebran en Madrid, quitando el tradicional encendido de lucecitas, que algunos años tiene lugar el mismo día de Pilar (no crean que me he columpiado en el santoral: solo es una exageración, una hipérbole).

A esas alturas del calendario la ciudad brilla, pero no del todo. Lo que brillan son los capones, entre los que siempre destaca Josemi, un capón lustroso que rinde honor a Josemi Rodriguez Sieiro, de la Fundación Cascajares. Aparte de J osemi, este año tambien recibió bendiciones un tal ‘zampabollos’, que duplicaba el peso de Juncal Rivero y el tenor J.M. Zapata juntos .

Empezó el acto con el himno al capón, una marcha que Alfonso Usia compuso un tarde de camaradería bien regada con caldos de la tierra. Lo han adivinado: el vodka hizo su efecto y talento creativo de Usía quedo plasmado en una servilleta .

El capón solidario siempre hace milagros, pero este año más. El total de la recaudación ha superado los 40.000 euros, cantidad que irá a la fundación Aladina y a los niños enfermos de cáncer. La alianza promete. Paco Arango y Alfonso Jimenez saben lo que hacen.



A veces el frío produce delirios, igual que el calor. En Madrid, el otoño amable ha dado la vuelta a la tortilla y se ha convertido en furioso invierno. Fue terminar la huelga de taxis y llegar un frío pelón que no recordaban ni los más viejos del lugar. Bajaba yo por Alcalá en dirección al Círculo de Bellas Artes, cuando vi una ráfaga de viento que daba la vuelta a Cibeles y subía al encuentro de los peatones con las garras abiertas. Ustedes dirán que esas cosas no se ven, pero yo las vi. Tómenlo como quieran.

En el Círculo Rosa Villacastín presentaba Los años que amamos locamente, un título que abre las puertas a la memoria de los años 70. Sin rodeos: muchos polvos pero pocos lodos; libertad (libertinaje, que decían las madres); amor (y pedagogía); revolución y futuro. Las ansias de libertad rompían las costuras del régimen.

El Congreso de los Diputados era el centro neurálgico de la democracia recién estrenada. Su radio de acción alcanzaba desde Atocha hasta Gran Vía y el barrio de Salamanca. Todo estaba concentrado: la vieja caspa y el nuevo lustre; la iglesia de Medinaceli, la prensa del sindicato vertical y la majestuosidad del Palace, que pronto se convertiría en lugar de encuentro de los protagonistas de la democracia.

Los aledaños del Congreso se impregnaron de nuevos usos y la gastronomía pasó a ser nexo de unión de políticos y periodistas. Manuel Vicent escribió memorables artículos sobre las ensaladas templadas y las merluzas de pincho que pusieron de moda los socialistas. Pero eso vendría después, en los años 80 momento en el que Villacastín detiene su relato.

La noche del frío pelón Rosa me descifró, susurrando, algunos episodios narrados en el libro. Ella enriquece el rosario de hechos objetivos con la memoria de los años vividos. De todas las versiones de la historia, esa es siempre la mejor. En la presentación del libro, la autora echó mano de sus coetáneas para redondear ciertos capítulos. Así, Cristina Almeida aportó su visión de la conquista de la libertad sexual y el mito de la virginidad, de la que Almeida dijo, rotunda. «Mi virginidad era como el muro de Berlín». Marta Robles, Nieves Fontana y Natalia Escalada ayudaron a apuntalar la memoria de ciertos trasuntos que merecen ser imborrables. Los chicos callaban y escuchaban. Ellos eran Pío Cabanillas, Miguel Larrea, Pedro Trapote (el hombre que puso la bandera rojigualda abrazada a la fachada de Pachá), también a Gregorio Fernández (no el maestro del barroco castellano sino el propietario de Oro Andaluz, santo y seña del aceite de Jaén), y Manuel Montaña, un sabio del vino de Rioja.

La noche del frío pelón no llegó sola. La tarde anterior se había inaugurado la exposición de Manolo Blahnik y Vogue organizó en el Ritz una cena/espectáculo con la actuación de Estrella Morente. Como yo no estaba invitada (solo se convocó a la gente bien vestida) me planté en el Ritz dispuesta a hacer puerta, la modalidad de periodismo más libre. Desfilaron Carolina Herrera, Jaime de Marichalar, Maribel Verdú, María León y por ahí seguido. Saludé también a Rafael Moneo y a la arquitecta Belén Feduchi, su mujer. Julio Ayesa me presentó a Manolo Blahnik, zapatero prodigioso, a quien alcancé a oír aceptando una invitación para visitar Pamplona los próximos Sanfermines.

Siguieron más eventos, pero el fiestón por excelencia no llegaría hasta el jueves, en la cumbre del frío. La dio Harper’s Bazaar y contó con la asistencia de Richard Gere, que últimamente pasa más tiempo en Madrid que en Hollywood. La presencia del galán se debía a la primera edición de los premios Bazaar Actitud 43 (guiño referido al patrocinador, Licor 43). Fue el propio Richard Gere quien hizo entrega del Premio Actitud solidaria a su novia, Alejandra Silva, por su trabajo en el proyecto Personas de Cartón (personas sin hogar). Fue muy aplaudida la generosidad del actor con su novia (los actores, por oficio, suelen ser insufribles y vanidosos). Por si no fuera suficiente con eso, Richard Gere dijo de la madrileña: «Todo lo que hago, lo hago por ella». Menudo subidón.


EL MUNDO / DOMINGO 3 DE DICIEMBRE DE 2017




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