TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Re: TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Assia » Dom 06 Nov, 2016 7:58 am

Solo he leido el titulo de tu articulo Carmencita para contestarte: Lo mas seguro es que Dona Letizia pierda el tiempo jugando con sus hijas a colocar las piezas del rompes cabezas de tu amigo Penafiel que nos coloca cada semana.
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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 13 Nov, 2016 2:00 am

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El presidente electo, Donald Trump, con su esposa, Melania, en un ‘show’ de televisión.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

Donald Trump, el hombre destinado a ser un cómic







El hombre más hortera de los EEUU llegó para quedarse: macarra, rubio de bote y con la palabra merdellonaA un líder no le pueden faltar inteligencia y bondad, pero Trump cree que el dinero es la mayor fuente de virtudSu mayor popularidad coincidió con su matrimonio con Ivana: él parecía un camionero y ella, un ‘travelo’



LOS HOMBRES DEL AÑO

Antes de convertirse en presidente, Trump es ya un hombre del año. A semejante título puede llegar por dos caminos: el del bien o el del mal. Pero no hace falta que nos pongamos maniqueos. Si cumple con lo prometido y desbarata el orden mundial, será el monstruo del año. Y si no hace nada y sólo vela por sus intereses (que se han pegado un batacazo a raíz del susto de las Bolsas asiáticas), otorgará memez a las previsiones.

La semana pasada asistí en el Palace a la entrega de los Premios ‘Hombres del año’ que concede la revista ‘GQ’. No me convencieron del todo. Exceptuando a Philippe Starck, el diseñador de casas, barcos, muebles y objetos, que en su día fue diseñador del año, incluso del siglo (pasado); y a José Coronado, que presentó el acto con apostura de chico de calendario, a los demás no los conocía ni dios.

A partir de ahora, Trump será ‘hombre del año’ para desgracia de todos. El presidente electo es, en sí mismo, un presagio nefasto, un castigo. A los europeos nos mira por encima del hombro. Sólo Marine Le Pen puede devolverle la ilusión. En caso de ganar las elecciones en Francia, sería el puntillazo.



Tarde o temprano tenía que suceder. El hombre más hortera de los Estados llegó para quedarse. Era el primer martes después del primer lunes y ni los análisis más aciagos se atrevían a apostar por él. Sin embargo, ganó. Así es la vida. Cuando las cosas se tuercen, ni las democracias consolidadas logran enderezarlas. Durante la campaña electoral, Donald Trump se había hecho tan presente que para neutralizarlo hubo que reducirlo a un cómic.

El verso suelto de la candidatura republicana tenía todas las papeletas para ser un dibujo animado: macarra por dentro y rubio de bote por fuera, con el tupé asustado y la palabra merdellona. Estaba llamado a ocupar el trono de la Casa Blanca y convertirse en el 45º presidente de los Estados Unidos.

El primer obstáculo con el que ha topado el presidente electo es su mala imagen. Qué otra cosa cabe esperar de alguien obcecado y prepotente, que cuenta chistes verdes y humilla a las chicas. Las dos virtudes que no pueden faltarle a un presidente son la inteligencia y la bondad. Trump, sin embargo, cree que el dinero es la principal fuente de virtudes. Algo parecido piensa Cristiano Ronaldo, que últimamente lleva gafas sin graduar. Pobre. Es el nuevo ejemplar de intelectual sin intelecto.

En asuntos de imagen, Trump tiene ideas básicas. Él siempre lleva lo más caro y lo más obvio. Sobre todo, lo más obvio. Cualquier caricatura de Trump lleva un tupé con doble refuerzo de laca. A mi me recuerda al dividivi, un árbol de la isla de Aruba que crece inclinado por la fuerza del viento.

Otra de las peculiaridades de Trump son sus corbatas lisas y brillantes, ideales para ir de boda. Nuestro hombre las lleva de colores planos y cerca del corazón. Haga las combinaciones y permutaciones que haga, siempre saldrán los mismos colores y la misma patria.

Pero la imagen no lo es todo. Cuando empezó la campaña electoral, el candidato puso en marcha la maquinaria del entretenimiento con éxito de crítica y público. Pese a ser un hombre simple y tirando a rudo (además de machista y misógino; o machista y, por lo tanto, misógino) ha estado muy vinculado a los casinos y las misses. Desde su infancia, cuando fue expulsado del colegio y sus padres decidieron llevarlo a una academia militar –el muchacho ya apuntaba maneras–, su vida ha sido un espectáculo de luz y sonido.

Muchos habrán descubierto a Donald Trump en su batalla electoral con Hillary Clinton, pero lleva muchos años aupado en el tiovivo de la fama y el cuché, circunstancia que para él ha sido motivo de orgullo. Cuando adquirió más popularidad fue mientras estuvo unido a Ivana Trump, una esquiadora de la antigua Checoslovaquia que habría de potenciar el glamur del emperador del ladrillo. Fueron marido y mujer durante casi 20 años, tiempo en el que ascendieron bastantes puestos en la revista Forbes.

Los Trump eran una pareja inconfundible. El parecía uno de aquellos maridos camioneros que usó Liz Taylor al final de su vida y ella era un perfecto travelo (alta y rubia, potente y decorada como un árbol de Navidad). Ivana fue decisiva en la consolidación de la razón social, así que, cuando llegó la hora de divorciarse, sacó tajada. Luego Ivana siguió casándose, pero Trump conoció a Melania y echó el freno a su vida sentimental. Tienen un hijito, que ya es conocido en las redes sociales.

Recuerdo un memorable reportaje de Trump publicado en una revista española. Como estaba hecho al gusto americano, resultaba chirriante, incluso escandaloso. Me pega que era en la casa familiar de Connecticut, pero no aparecía mamá Ivana por ningún lado, así que no pondría la mano en el fuego. A lo mejor la pareja ya estaba divorciada y se había repartido las casas, como otras parejas se reparten los CD. En primer plano se veía una gran piscina y, en el borde, 15 o 20 tipos luciendo esmoquin blanco. Uno de ellos era Donald Trump bajo su tupé/visera. El reportaje se completaba con fotos del interior de la casa: empacho de flores rojas y adornos dorados. No me hagan seguir. De una persona con acreditado mal gusto no cabe esperar nada bueno.


EL MUNDO / DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

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Re: TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Assia » Dom 13 Nov, 2016 4:21 am

Tengo mis dudas que en la proximas elecciones francesas gane la facista Marine Le Pen, pero por otra parte, creo en la posibilidad que Le Pen pueda ganar las elecciones en Francia. Y sabes por que, Carmencita.? Porque hace algun tiempo, tu misma escribistes muy suavemente de toda la burocracia que hay en Brusela. Si tu o mis colegas no os acordais de ese articulo tuyo, yo si me acuerdo. Brusela esta llena de presunta corrupcion, derroche a mas no parar, mientras paises como Espana, Italia, Portugal y Grecia tienen la soga al cuello con tantas deudas. Aqui viene 1 poco de humor recordar 1 estrofa de 1 poema de Silvio Rodriguez: // SE PARTIO EN NICARAGUA/// OTRA SOGA CON SEBO/// DONDE EL AGUILA DABA/// POR EL CUELLO AL OBRERO/// Cambiamos el ''AGUILA'' (Estados Unidos) por ''BRUSELA''de la UE.
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Re: TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Assia » Dom 13 Nov, 2016 4:21 am

Tengo mis dudas que en la proximas elecciones francesas gane la facista Marine Le Pen, pero por otra parte, creo en la posibilidad que Le Pen pueda ganar las elecciones en Francia. Y sabes por que, Carmencita.? Porque hace algun tiempo, tu misma escribistes muy suavemente de toda la burocracia que hay en Brusela. Si tu o mis colegas no os acordais de ese articulo tuyo, yo si me acuerdo. Brusela esta llena de presunta corrupcion, derroche a mas no parar, mientras paises como Espana, Italia, Portugal y Grecia tienen la soga al cuello con tantas deudas. Aqui viene 1 poco de humor recordar 1 estrofa de 1 poema de Silvio Rodriguez: // SE PARTIO EN NICARAGUA/// OTRA SOGA CON SEBO/// DONDE EL AGUILA DABA/// POR EL CUELLO AL OBRERO/// Cambiamos el ''AGUILA'' (Estados Unidos) por ''BRUSELA''de la UE.
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Re: TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Assia » Dom 13 Nov, 2016 4:25 am

Ah, Carmencita, no estoy tan bien informada como lo estas tu, sobre las bolsas asiaticas. La bolsa australiana se derrumbo y a todos se nos callo el alma a los pie, pero la bolsa australiana se esta recuperando mas pronto de lo que esperabamos.
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Mensajepor Invitado » Dom 20 Nov, 2016 1:11 am

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Tamara Falcó el pasado miércoles antes de entrar a la fiesta de ‘Marie Claire’, en el Florida Retiro.



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Tamara: ¿o no fuma o ha probado los ‘marrón glacé’?







A sus 35 años, la hija de Isabel Preysler y del marqués de Griñón ha decidido ser la autora de su roperoElena Furiase, presentadora del acto se reveló como una cómica de primer orden: espontánea y divertidaLos hombres en general y los actores en particular, soportan mejor los años y los kilos que las mujeres



LOEWE CAMBIA DE CONCEPTO

Loewe cumplió 170 años entre novísimos y alternativos. La fiesta fue una obra en dos actos. Por un lado, la presentación de una tienda reinventada sujeta a un concepto nuevo. Por otro, una exposición en el pabellón Villanueva del Jardín Botánico sobre la trayectoria de la firma. Y la fiesta. Ya no son dos actos en uno. Ahora me salen tres.

L oewe ha cambiado de filosofía gracias a Jonathan W. Anderson, el director creativo. Ya no basta con ser japonés y arrasar los bolsos de las estanterías. Ahora se aborda la belleza desde distintos frentes, incluidos los cuadros de la tienda.

L a fiesta contó con los vips del lugar (todo queda en casa: Isabel Preysler, Jaime de Marichalar, Marisa de Borbón) y alguna celebridad foránea, como la actriz Juliette Binoche. También había una ‘influencer’ china seguida de un séquito que le reía las gracias y un equipo de televisión que le pisaba los talones. Por cada seguidor de Clara Courel, la china tiene un millón. Su fama es desorbitante y desorbitada.

La fiesta contó con la asistencia de celebridades como Soledad Lorenzo, Jordi Labanda, Ángela Molina, Eugenia Silva y Alfonso de Borbón, Carolina Herrera, etc.



Desde el jueves una pregunta martillea en mis sienes. Todo empezó cuando vi en Florida Retiro (antes Florida Park, ¿recuerdan?) a Tamara Falcó, de los Falcó de toda la vida, vestida de sirena rosa y con unos inquietantes kilos de más. ¿Qué le pasa a Tamara Falcó?, mascullé en mis adentros. ¿Se ha quitado del tabaco o ha descubierto los marrón glacé? Pensaba dedicarle unos comentarios satíricos, y no tanto por los kilos como por el horrible vestido que los arropaba, pero pertenezco al grupo de población que ha sido obsequiado con sobrepeso por haber dejado de fumar, así que me abstuve y expresé mi solidaridad con un minuto de silencio.

La sala estaba casi a oscuras y al público le costó reconocer a la hija de Isabel Preysler en la sirena rosa que subía al escenario bamboleándose con sus kilos de más. El caso es que desde ese momento el maldito vestido no ha parado de dar tumbos en la Red, donde Tamara lo muestra con el entusiasmo que acompaña a toda ópera prima Esa es otra: a sus 35 años, la hija de Preysler ha decidido ser la autora de su ropero. Espero que le vaya mejor que a Lourdes Montes, una estilosa niña de Sevilla que derivó en representación del producto nacional bruto.

Como Lourdes, Tamara quiere marcar más tendencia y menos culo. Ninguna de las dos lo tiene fácil, pero en el caso de Tamara la simpatía le ayuda. La hija de Preysler y el marqués de Griñón no ha elegido el camino más fácil para triunfar, pero tiene asegurada la adhesión de la prensa porque es graciosilla y cree en la chispa de la vida. Ella puede.

Cuando recogió el premio al Icono Nacional de la Moda y tomó el micrófono conteniendo la risa, Tamara exclamó: «muchos dicen que no se me entiende cuando hablo. Espero que hoy no ocurra así. ¡Gracias!». Tamara no llegó a pronunciar ningún discurso, pero entre unas cosas y otras (su extraño vestido, su risa floja y el breve discurso de agradecimiento) el público la aplaudió. Despues se dedicó a hacer el ganso con las amigas y deambuló entre las mesas como una recién desposada que ofreciera puros a sus invitados. Previsible.

Ultimamente, los protagonistas de las noticias amenazan con perpetuarse. Tamara Falcó lleva camino de sorpasar a Ramón Espinar, el del piso de protección oficial, última estrella del firmamento podemita, que ultimamente ha abierto los telediarios de todas las cadenas. (Que no salga de aquí. Me llama un amigo alertado por el ruido mediático de la pandilla de Espinar y va directamente al grano: ¿es que el bello Espinar necesita un piso? ¡Yo se lo compro¡, No se hable mas).

Pero se sigue hablando, y no sólo en Chueca. El subidón de protagonismo que a Tamara le deparó la noche Marie Claire fue obra de los deméritos más que de los méritos. Otras recurrieron a las estrategias habituales, como la incombustible Naty Abascal, que lució una transparencia firmada por Saab (nada por delante y nada por detrás), que dejaba el sex appeal a la altura de un picardias. Soy fan de los trasluz dentro de un orden. Hoy, la moda impone una transparencia que es una capa de tul. Lo que se ve desde el otro lado del tul son las piernas reducidas a canillas. Y eso que Naty es un pibón.

ElenaFuriase, presentadora del acto junto a Marc Giró, se reveló como una cómica de primer orden. Espontánea y divertida, empezó su intervención buscando un pendiente debajo de una mesa. «!Era de mi abuela y lo perdió aquí en los años 70!», gritaba. Luego, por exigencias del guion, le tocó hablar del pleonasmo y el oxímoron, momento que superó como si supiera de qué hablaba. Al final Elena echó mano de un guiño histórico para despedir el acto. Acuciaban las prisas y ella exclamó: «Si me queréis, ¡irse!».

Y nos fuimos. A la salida vimos a John Malkovich, levantando suspiros. Los hombres en general y los actores en particular, soportan mejor los años y los kilos que las mujeres.

Horas más tarde, Loewe tiraba la casa por la ventana con motivo de su 170 cumpleaños. Puro transformismo. Estética y concepto. La vida no siempre sigue igual.


EL MUNDO / DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE DE 2016

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Mensajepor Invitado » Dom 27 Nov, 2016 1:58 am

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Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa posan en una fiesta, en la Real Academia de Bellas Artes.



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Dos morenas y mil y una rubias







Isabel Preysler y Esther Doña son casi dos rarezas, su ausencia de mechas en el pelo resulta turbadoraEnvidio a Boris Izaguirre, que se encuentra a un tiro de La Habana, viviendo el inicio del castrismo sin CastroNo sé quién tiene más bótox, si el marido del embajador de EEUU o Alfonso Díez, ambos lozanos, no estirados



JUECES EN LA NOCHE

La noche suele confundirnos a todos por la falta de luz. Yo noté la confusión en los rostros de algunos hombres coquetos, como el tal Smith y el ex duque de Alba, Alfonso Díez, antes llamado el funcionario. No hubiera sabido decir cuál de los dos llevaba más bótox. No es que se les notara muy estirados. Se les notaba lozanos, que es distinto.

Las chicas, en cambio, parece que están perdiendo afición a los pinchazos y la han ganado a los músculos. No era el caso de Andrea Levy, radiante y fresca de escote, feliz. Ni el de María León, que parecía una cariátide recién apeada del Erecteón. Nuria March mostraba un vestido de pedrería que esa misma tarde Lorenzo Caprile había cosido a su cuerpo. Me habría gustado saber si pensaba dormir con él (con el vestido, no con Caprile), pero me faltó jeta. Nieves Álvarez, con un rompedor traje de Stéphane Rolland, atraía las miradas. Saludé a Vargas Llosa, a Paolo Vasile, a Lulu Figueroa (pintora e ‘it girl’ a tiempo parcial) y al gran pintor Cristóbal Toral. No saludé a Santiago Pedraz porque lo confundí con el galán de una serie de TV. Y es que los jueces también cambian de ‘look’. Menudos son ellos.



He tardado mucho tiempo en darme cuenta de que la crisis es una fuente de cultura. Todas las semanas hay fiestas (eventos, que decimos los periodistas) y todas las fiestas (o casi todas) se celebran en edificios alquilados. No sé qué sería del patrimonio si no existieran bolsillos privados dispuestos a pagar para mantenerlo.

Sin ir más lejos: yo no conocería la Bolsa de Madrid si no fuera porque en su momento asistí a algunas cenas en su parqué. La Bolsa fue uno de los primeros edificios públicos que se ofrecieron en el mercado del alquiler. No es fácil encontrar sitios para eventos: la crisis se ha cebado con muchos sectores, pero les ha abierto los ojos a otros muchos. Hoy, el ejemplo de la Bolsa crece y se multiplica. De los ingresos obtenidos por el uso y disfrute del edificio neoclásico se pueden obtener muchos barriles de Don Limpio y cera por un tubo (para el parqué), además de limpiametales, gamuzas, fregonas y útiles diversos.

También el patio de cristales del Ayuntamiento de Madrid es un lugar solicitado para presentaciones y cenas. Durante el mandato de Botella asistí allí a numerosos eventos. El lugar contagia cierto desamparo, pero los interioristas contemporáneos son expertos en la recreación de espacios efímeros y conocen muchos trucos para proporcionar calidez ambiental.

Estoy descubriendo el patrimonio a fuerza de ir a eventos. Esta semana tocaba la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que no sólo es famosa por su actividad docente, sino por su pinacoteca. Nunca había puesto el pie en ella ni para ver a Goya. Ahora sigo sin verlo, pero al menos lo tengo situado. En su lugar, esta semana vi una exposición de Jonathan Becker, un fotógrafo norteamericano vinculado a Vanity Fair, publicación para la que ha retratado a los personajes mas significativos. Muy comentados fueron los retratos de Juan Carlos de Borbón, Cayetana de Alba y las celebsAndy Warhol, Carolina Herrera, Madonna y Carlos de Inglaterra.

Unos estaban encaramados a la foto y otros, en vivo y en directo. O las dos cosas. Me sorprendió (gratamente, pues no es frecuente esa casualidad), la coincidencia de dos mujeres de la misma gama antropológica: Isabel Preysler y Esther Doña (a partir de ahora, doña Ester). No diré que sean dos rarezas, pero casi. En este país de rubias que es España, la presencia de dos mujeres sin rastro de mechas en el pelo resulta turbadora. Por orden de aparición, la primera en llegar a la fama fue Preysler, así que a ella le pertenece el copyright y las bendiciones. Lo que hizo doña Ester fue ponerse a tiro del marqués y repetir la tendencia. En un país donde todas las mujeres son como Paulina Rubio, ellas eran Julieta Venegas, reinas del exotismo.

Griñón siempre ha sido una referencia educada y marquesal. O sea, lo que siempre se ha llamado «todo un señor». Pero echarse una novia joven y empezar a tintarse el pelo, perdón, a trasplantárselo, fue todo uno. El marqués salió hasta en las chirigotas.

Nada de eso trascendió la noche en que Vanity Fair celebró el número 100 de su peripecia española. Situadas en mesas colindantes, tanto Preysler como doña Ester hicieron gala de gran naturalidad posando con sus respectivas parejas. Ningún aspaviento a la vista. Nunca los paparazzi lo habían tenido más crudo.

Otra pareja renombrada fue la compuesta por James Costos y Michael Smith. Costos es el último embajador de Obama en Madrid. Fue favorecido con el puesto por haber aportado fondos para la campaña presidencial. Llegó a Madrid acompañado de su pareja, el decorador Michael Smith, que parece que lleva in pectore, no ya a otro embajador, sino a dos a la vez. Con ellos posó en el photocall Boris Izaguirre, el tercer embajador, recién llegado de Miami. En el momento de escribir este Testigo impertinente, envidio a Boris por el privilegio de encontrarse a un tiro de La Habana, dispuesto a vivir de cerca un momento histórico: el castrismo sin Castro.

Seguía admirando la retrospectiva de J. Becker cuando topé con John John Kennedy. Eso sí que es Historia, con H.


EL MUNDO / DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE DE 2016

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Mensajepor Invitado » Dom 04 Dic, 2016 1:40 am

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El Rey Emérito de España, saluda tras su llegada a La Habana para asistir a los funerales de Fidel Castro.



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Fidel, el Rey Emérito y el golfo de los Agnelli







Se acabó Fidel. El último homenaje que le dedicó Cuba fue a la hora de la despedida con los mandatarios vecinosEl Rey Emérito había abandonado Abu Dabi cuando se produjo el óbito y el mundo contuvo la respiraciónEl nieto de Agnelli fingió un secuestro en NY para financiarse una noche de sexo y drogas con un transexual



CAPONES EN LA NOCHE MADRILEÑA

Lapo no es el más excéntrico de la semana, pero podría ser el más jeta. Conocido por sus trajes de pantalón corto, sus gafas de sol en plena noche y sus juergas, en Madrid hemos asistido a algunos de sus desquicies. Hace dos años nos presentó a una novia canaria que seguramente se había sacado de la chistera media antes. Si es verdad que va a la cárcel, tardaremos una temporadita en verlo.

Menos mal que a las rarezas de Lapo le suceden los capones de Cascajares, que un año más constituyen el pórtico de la Navidad.

Lapo, como heredero que es de Agnelli, no necesita pasta, pero le vendrían bien unas clases de aclimatación al medio. Sería una buena forma de rehabilitarse.

Este año el nombre de Josemi lo llevaba un pavo contundente que alcanzó la cifra de 3.600 euros donados por un señor de Salamanca.

L a subasta fue dirigida por Flavia Hohenlohe y Juanma López Iturriaga, quienes a su vez contaron con la ayuda de Anne Igartiburu y Juan Ramón Lucas. La recaudación superó los 40.000 euros que irán a la fundación Prodis para procurar becas para la integración de niños intelectualmente discapacitados .



Fidel no ha resucitado después de muerto. Lo tenía difícil. El politburó lo había reducido a cenizas y depositó la urna en el cementerio de Santiago de Cuba para que no hubiera lugar a dudas. El líder cubano murió en la cama tras prepararse durante 10 años a una muerte segura. Durante ese periodo, Fidel vivió apartado de la sociedad como si la sociedad tuviera la peste. Su primera mujer dice que ha rezado por él. Con semejantes antecedentes, a Fidel no lo resucita ni dios.

Ahora los ídolos ya no mueren como antes. Ahí tenemos al ‘Che’, John Lennon o Marilyn, que no han parado de ganar batallas después de muertos. No menciono a El Cid porque tendría que incluir a Babieca, que en su momento hizo un papel de secundario magnífico.

Se acabó Fidel. El último homenaje que le dedicó Cuba fue a la hora de la despedida, con los mandatarios vecinos rezándole letanías inspiradas en José Martí. Y es que también en Cuba han cambiado las cosas, y prueba de ello es que José Martí se lleva más que Lenin.

Hablando de todo un poco, allí, en la Plaza de la Revolución, estaba el Rey Juan Carlos, y aunque no alcancé a ver si llevaba guayabera, se la supuse, como el valor a los soldados. El Rey Emérito había abandonado Abu Dabi, donde se encontraba presenciando la Fórmula 1 cuando se produjo el óbito y el mundo contuvo la respiración.

Juan Carlos de Borbón recibió entonces la orden de trasladarse a La Habana y así hizo, mientras en Madrid, C’s criticaba el viaje sugiriendo que mejor habría sido enviar a un secretario de Estado para quitarle enjundia al asunto. Yo también critiqué el viaje, aunque por razones distintas. No se puede explotar al Borbón llevándolo de la Ceca a la Meca (valga la literalidad) para arrojarlo después a la Plaza de la Revolución a alternar con Maduro, Morales y demás reyes de la guayabera. Que una cosa es aprovechar su don de gentes y otra hacerle pasar por progre.

El Rey Emérito se ha quedado sin papel y sin discurso. Y no contentos con exiliarlo en el Palacio de Oriente, donde tiene un despacho de techos altos iluminado con bombillas de 40 vatios, como el malecón de La Habana, lo enviamos a cubrir el expediente a Latinoamérica cada vez que un presidente toma posesión o palma un líder carismático. Para eso que le monten una casa en Miami y viva a cuerpo de rey.

Aunque ahora que lo pienso, lo lógico sería que viviera en Madrid y participara en las celebraciones más significadas, como la fiesta nacional. No se tiene un rey para guardarlo en el armario.

A propósito de la muerte de Fidel (y de Rita Barberá, etc.) se deduce que estamos en racha. También ha muerto Charo Palacios, condesa de Montarco, musa de Elio Berhanyer y mujer de mundo que paseó su negrita durante 50 años de la vida española. Ella muere como consecuencia de una caída cuyas secuelas se han prolongado 13 años. Palacios deja un anecdotario que da cuenta de su espontánea personalidad.

Precisamente de la última época es esta anécdota que refleja la naturaleza divertida de la condesa. Una amiga fue a visitarla y Charo no reaccionó con ninguna muestra de entusiasmo. «¿Como te encuentras?», inquirió la amiga. Charo se limitó a levantar la mano mientras movía los labios con un susurro de fastidio. La recién llegada se dirigió entonces a la muchacha que prestaba su servicio en la casa y preguntó: «¿Qué ha dicho?», a lo que la muchacha contestó: «Ha dicho que se vaya usted a la mierda».

Hoy (ayer para ustedes) el periódico viene cuajado de noticias que están entre la realidad y el sueño. Por ejemplo: Diana Quer ha escrito a su familia diciendo que necesita pasar un tiempo fuera de España. Es el cuento de nunca acabar. Otra rareza (y van dos): Lapo, el nieto de Gianni Agnelli (l’avocatto), la ha vuelto a liar parda. En NY fingió un secuestro para financiarse una noche de sexo y drogas con un transexual (10.000 euros). La policía preparó una trampa y Lapo mordió el anzuelo. «Yo no soy como mi abuelo», dice el chico para justificar su conducta. No lo dudábamos.


EL MUNDO / DOMINGO 4 DE DICIEMBRE DE 2016

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Mensajepor Invitado » Dom 11 Dic, 2016 2:21 am

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El director de cine Fernando Trueba, junto a una antigua máquina de proyecciones.



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Serrano Suñer y Trueba: Episodios Nacionales







Al director de cine no le asistió el don de la oportunidad cuando dijo que casi nunca se había sentido españolAhora se sube por las paredes ante la escasa recaudación de su última producción, ‘La reina de España’Más suerte tiene la serie que narra un escándalo menos conocido: el de Serrano Suñer, cuñado adúltero de Franco



CON EL REY Y SUÁREZ, ‘NÁ DE NÁ’

Ramón Serrano Suñer murió en el siglo XXI, recién cumplidos los 102 años. Muchos españoles le daban ya por muerto y, los que no le daban por muerto, tampoco le daban por vivo. Había salido de la Historia por su propio pie, pero algunos le recuerdan el último verano en Marbella, sentado a la sombra de un chiringuito, con un pañuelo de seda anudado al cuello y mirando al horizonte mientras recibía la caricia de la brisa.

A Serrano Suñer el peso de la edad le había achicado los ojos, pero cuando estaba a la sombra todavía se podía ver la claridad de sus ojos profundamente azules.

Eran los mismos ojos de Carmen Díez de Rivera, tal vez la que más se le parecía. El vivo retrato, como habían dicho algunos. Su biógrafa, Ana Romero, no tuvo que hacer muchos esfuerzos para arrancarle ciertos capítulos de su vida. Carmen ya había decidido confesarlos. La chica del abanico guardaba en el fondo de sus ojos la herida del silencio. Con ella se fue a un convento de Ávila y después a Costa de Marfil para ejercer de cooperante. Pero antes de morir todavía tuvo fuerzas para decirle a Ana Romero que con el Rey y Suárez, ‘ná de ná’.



No estamos en temporada alta de cine, pero últimamente se habla de películas más que de libros. Pienso en Trueba, a quien el don de la oportunidad no le asistió cuando dijo que casi nunca se ha sentido español. Eso fue tiempo atrás, pero todavía nos parece estar viendo a Íñigo Méndez de Vigo tragando saliva mientras Fernando Trueba apuraba el discurso. Nunca se había visto en otra, el ministro.

Ahora, el director de cine se sube por las paredes ante la escasa recaudación de La reina de España, dos semanas después de saltar a las pantallas. Todo por decir lo que piensa, o no lo piensa pero le apetece decir.

Hay quien sostiene que el resbalón de su última obra no se debe tanto al comportamiento antipatriota de Fernando Trueba (por decir algo), sino a su poca empatía como director de cine. Resumiendo: que la película no atrapa al espectador. Ahora, buena parte de la afición condena a Trueba por haber dicho lo que dicen que dijo, pero los catalanes llevan un cuarto de siglo diciendo lo mismo y a todo el mundo le parece libertad de expresión.

Cientos de veces he oído una ocurrencia en boca de algunos catalanes que también soñaron con ser franceses. Ciertamente el deseo de molestar al poder tiene parecidos mecanismos en todas partes. Lo que irritaba a un madrileño como Trueba era lo mismo que irritaba a un catalán de Santa Coloma. Todo empezaba y terminaba en Franco, el hombre cuya imagen estaba estampada en los sellos de correos.

En mi época catalana pasé muchas veces por la estatua del Tambor del Bruch. Allí siempre recordaba las palabras del hombre que me contó una leyenda de la guía sentimental de Catalunya: el niño que espantó a las tropas francesas tocando el tambor en las montañas de Montserrat. El eco multiplicó el redoble y se ganó la batalla. Pero lo que más recordaba yo era la moraleja: «Si en lugar de tocar el tambor se hubieran tocado los huevos, ahora seríamos franceses», farfullaba, imaginando a los soldados y somatenes rodando peñascos abajo.

En la historia del patriotismo intervienen vírgenes y santos que apoyan más a un bando que a otro. Las películas pueden ser buenas o malas, pero la Historia es la que es. En clave histórica se ha rodado la tercera versión de Los últimos de Filipinas, dirigida por Salvador Calvo y protagonizada por Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Carlos Hipólito, etc. Es una réplica a la primera versión, hecha en 1945 y dirigida por Antonio Román, con un notable plantel de actores (Fernando Rey, Tony Leblanc, José Nieto, etc.). Se trata de dos versiones distintas sobre el asedio que sufrió un destacamento de soldados españoles en la iglesia de Baler (isla de Luzón). La actual versión es una réplica al patriotismo que destilaba la primera; en aquella no existían desertores y, en cambio, aquí prima el factor humano.

Mas almibarada es la serie que narra los amores de Ramón Serrano Suñer y Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol. Increíble, pero cierta. La historia que recoge la serie de Mediaset fue uno de los escándalos más sonados de la prehistoria del régimen. Franco, con ayuda de su mujer, Carmen Polo (hermana de Zita Polo, la esposa legal de Serrano Suñer), impuso la ley mordaza y destituyó al ministro de Exteriores por adúltero. Acababa de nacer el fruto de la liaison entre la marquesa y Ramón Serrano Suñer (abogado del Estado, seis veces ministro, germanófilo, poliglota y, a la postre, mujeriego).

Gracias a historias reales como la de Serrano Suñer y Sonsoles de Icaza concluimos que la vida imita al cine. En este caso, el fallecimiento de los protas ha dificultado la reconstrucción del romance. Si ahora lo traemos a colación es porque Carmen Díez de Rivera, musa de la Transición y posteriormente eurodiputada por el PSOE, así lo dispuso. Ella murió a los 57 años, víctima del cáncer. Dejó dicho quién era su padre biológico y jamás se reconcilió con su madre, a la que llamó Cruella de Vil. Su mayor fracaso fue enamorarse de Ramón Serrano Polo, que era su propio hermano. Hoy casi nadie recuerda quién era Carmen. Pero el pasado existe y siempre vuelve.


EL MUNDO / DOMINGO 11 DE DICIEMBRE DE 2016

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 18 Dic, 2016 2:02 am

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Pablo Iglesias, líder de Podemos, se prepara para una entrevista en el Congreso de los Diputados.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

El periodismo gamberro y la éstética como religión







Los líderes políticos tienen la credibilidad en bacarrota. Todos, sean de izquierdas o de derechasA Podemos le crecen los enanos y lo que es casi peor, los bandos. Las tres familias ya están en el box de salidaLos hijos del 15-M, que tenían el encanto de los precristianos, culminaron con éxito su primera función



FEMENINOS O FEMINISTAS EN PODEMOS

Los padrinos intelectuales d e Podemos (también llamados filósofos de cabecera) no son comunes a toda la formación. Así, Ernesto Laclau, ideólogo del populismo, ilumina a peronistas y demás movimientos adyacentes, particularmente a los errejonistas de Podemos. George Lakoff, por su parte, es el alimento espiritual y político de los pablistas. La batalla de las ideas se libra en el terreno del lenguaje, dice Lakoff. Esa es justamente una de las máximas que más interesan a Iglesias.

Quizás el punto más controvertido de Podemos y en particular de Pablo Iglesias, es aquel según el cual , «hay que feminizar el partido». Es decir, aportar sensibilidad femenina a los áridos proyectos masculinos. Suena a mantra viejo y repetido, como cuando las mujeres eran moldeadas por la Sección Femenina y entre sus enseñanzas estaba la sumisión y el acatamiento como ideales máximos de la conducta de una mujer. Por no olvidar ese valor prehistórico que consistía en ejercer de reposo del guerrero.

R esumiendo: feminizar no está en consonancia con el feminismo. Habrá que discutir eso.



Nos encontramos hoy junto al belén podemita, que escenifica la política con los personajes señeros de la actualidad nacional. Unos visten de pastorcitos, y otros, de tunos o de palomas de la paz. Por el camino verde que va a la ermita (digo al portal), Carolina Bescansa lleva en brazos a su niño, que llora porque le han dejado sin guardería. Carolina trata de consolarlo ofreciéndole un muñeco de Star wars. Cerca, Irene Montero luce traje típico de Mata Hari y carga una cesta rebosante de quesos y bocatas de kebab, amén del juguete de moda: un camión de bomberos.

El reportero de la alcachofa persigue a Pablo Iglesias, que lleva una toalla en la cabeza, versión Ali Babá. Por allí anda Errejón disfrazado de ángel anunciador y pelando la pava con Rita Maestre. El papel de Virgen lo representa finalmente Ramón Espinar, que a lo largo de su carrera ha recibido muchos premios por hacer de mujer barbuda.

El viernes, en la Sexta, vi a Pablo Iglesias regateando las preguntas de Antonio García Ferreras. Parecía un ejercicio de periodismo gamberro pero estaba justificado. Eran ensayos de simulación para razonar, a la manera pablista, los enfrentamientos entre Monedero y el juez excedente Juan Pedro Yllanes. Pablo estuvo manso. Habitualmente es Errejón quien postula la amabilidad, mientras que Iglesias prefiere la respuesta mordiente y rabiosa. Pero el viernes, ya digo, estaba manso y la voz no le llegaba a la camisa.

En un momento determinado, Pablo pidió respeto para la militancia y expresó su deseo de tener una dirección coral en la que cualquiera pueda meter baza. Supongo que Ferreras no le creyó. Hizo bien. Los líderes políticos tienen la credibilidad en bancarrota. Todos, sean de izquierdas o de derechas, llevan dentro un enanito de jardín con alma de Stalin. El ansia de poder no les cabe en el pecho.

A propósito de las luchas de poder, Podemos no se queda atrás. Ahora que Susana Díaz ha hecho polvo el recuerdo de Pedro Sánchez (estaba previsto que el pez gordo se comiera al chico y así ha sido, con la ayuda diaconal de ZP, que entregó la sultana a los militantes), Podemos también prepara las meriendas de poder previas a la asamblea de febrero. Precisamente de eso iba el Consejo Ciudadano de ayer.

A Podemos le crecen los enanos y lo que es casi peor, los bandos. Las tres familias (pablista, errejonista y la anticapitalista, liderada por Ruiz-Huerta) ya están en los box de salida. Las diferencias más inmediatas se producen por los procedimientos en las votaciones. Es una simple cuestión de formas, pero encubre una controversia de fondo. Frente a Iglesias, que defiende votar conjuntamente idea y portavoz, Errejón postula que se vote por separado el proyecto y la persona que ha de liderarlo.

El belén de Podemos, pese a estar cuajado de valores civiles, no es laico. Pablo Iglesias, su cabeza principal, pasará a la historia como un reputado defensor de la estética como religión. Iglesias habla con frecuencia de la «belleza del proyecto», cual boceto de Miguel Ángel, y todo lo que dice o hace está inspirado en la liturgia y las artes escénicas. Recordemos cómo se desplazan los cuadros del partido cuando van por la calle y por la vida: en rigurosa formación, como las falanges macedónicas.

Entre las pandillas podemitas todo tiene un toque teatral. Solo a ellos se les ocurre ofrecer una rueda de prensa sentados en el suelo del Congreso al estilo de los boy scouts. Siempre llevan en la mochila nuevas ocurrencias para hacer de la política un espectáculo más. Si una rueda de prensa parece un fuego de campamento, un mitin parece un auto sacramental y el beso reivindicativo de Iglesias y Domènech, un skecht de zarzuela.

Los hijos del 15-M, que tenían el encanto de los precristianos, culminaron con éxito su primera función. Pasados dos años, sin embargo, Pablo Iglesias está en deuda con la verdad. Hoy, el partido es una jaula de grillos donde prima el resentimiento y la disensión. Los líderes se llevan a hostias pero son incapaces de reconocerlo. Para escenificar eso basta con utilizar palabras sinceras.


EL MUNDO / DOMINGO 18 DE DICIEMBRE DE 2016

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 18 Dic, 2016 2:10 am

Errejón postula que se vote por separado el proyecto y la persona que ha de liderarlo.

ya ---- mi proyecto lo va a realizar uno que no cree en el. chijete

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 08 Ene, 2017 1:32 am

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Cabalgata de Reyes de Vic, marcada por la polémica de la utilización de símbolos independentistas.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

Los Reyes vienen de Oriente, no del Canigó







Hasta donde me alcanza la memoria, mis primeras emociones patrióticas están asociadas a cancionesLo primero que aprenden los niños catalanes es que los Borbones se ensañaron con sus antepasadosUn día antes de la cabalgata, los críticos del soberanismo daban caña y de paso, publicidad



REYES DE TIERRAS FRÍAS

La novedad no sólo fueron las medidas de mejor seguridad. La novedad también fue el éxito, aunque no siempre el éxito es reconocido y en este caso, nadie agradeció que la alcaldesa hubiera rectificado el espantoso ridículo del pasado año. Esto tiene una pega: que periodísticamente, los fracasos se venden mejor que los triunfos. En 2016 nos tiramos una semana haciendo chistes sobre la cabalgata, y hasta Cayetana Álvarez de Toledo le dedicó a Carmena un artículo memorable que seguramente subió la tirada del periódico.

Este año, los Reyes Magos parecían salidos de un auto sacramental. Llevaban trajes de textiles recios, tipo cortinones, y mantos aparatosos propios de un Nabucodonosor de tierras frías. Nada que ver con las túnicas de mercadillo que puso Meyer en 2016. La cabalgata de este año se parecía más a ‘El gran teatro del mundo’ que a la Cabalgata Disney de ediciones anteriores.

Carmena ha hecho las cosas bien, como es su obligación, aunque puede mejorar. Quizás le sobran acróbatas y aprendices de ‘majorette’. La cabalgata debería parecerse más a la Procesión de Semana Santa de Lorca, con toda la recua de reyes bíblicos, y menos a la factoría Disney.



No sé por dónde empezar: si por la procesión de Carmena o por la procesión de Vic. ¿He dicho procesión? En qué estaré pensando. Me refería a la cabalgata, en catalán cavalcada (ya lo dice el refrán: «Ningún día te acostarás sin saber una cosa más»).

Aquí me tienen pues, acostada y marisabidilla, dispuesta a comentar la jugada. Vaya por delante que no soy fervorosa ni patriota, y además me produce la misma pereza una misa que un mitin. Siempre he intentado que la distancia me llevara, si no al olvido, por lo menos al alejamiento, interpretado, eso sí, como una forma de elegancia y desapego.

Hasta donde me alcanza la memoria, mi primeras emociones patrióticas están asociadas a canciones, como La mare de Deu quan era xiqueta, una nana que llevo grabada a fuego, y alguna letrilla popular acompañando el salto de la comba. En mi recuerdo las valoro más por la emoción que despiertan que por el significado de sus palabras.

Ninguna mujer de mi generación ha olvidado aquella canción que repetíamos en nuestros juegos: «Quisiera ser tan alta como la luna, ay, ay, como la luna, para ver los soldados de Cataluña, ay, ay, de Cataluña; de Cataluña vengo de servir al rey, ay, ay, de servir al rey, etc». Jamás se me ocurrió preguntar el significado de aquella letra que mezclaba la luna con los soldados que servían al rey en Cataluña, hasta que pasó el tiempo y caí en la cuenta de una lección mal aprendida. Los soldados sofocaban las sublevaciones de los catalanes, partidarios del archiduque Carlos de Austria, frente a los Borbones, partidarios de Felipe d’Anjou. Era la guerra de Sucesión, que se saldó con el triunfo de los Borbones (Felipe V). Trescientos años más tarde, una de las primeras cosas que aprenden los niños catalanes es que los Borbones se ensañaron con sus antepasados por haber defendido al archiduque Carlos. Como represalia, Felipe V dictó los decretos de Nueva Planta, aboliendo las instituciones de la Corona de Aragón. Esos niños también saben que Rafael Casanova no era un cantante de tangos, sino una autoridad política y militar (por supuesto) de la ciudad de Barcelona cuando fue sitiada y rematada (1714) por los Borbones. Ahora, Casanova tiene una estatua a la que ponen flores los 11 de septiembre. Es la conmemoración de una derrota.

Y en esto llega el 6 de enero de 2017. O sea, anteayer. Había que darle un toque a la cabalgata de los Reyes Magos (que vienen de Oriente, no del Canigó) y caldear el tema. La ANC (Asamblea Nacional Catalana) y Omnium Cultural hicieron un comunicado llamando a participar en la cabalgata de Vic con farolillos cuatribarrados y esteladas, sugiriendo de paso a SS MM que este año traigan la república (a lo mejor existe una versión en Lego).

Según pasaron los días estallaron algunas voces desde dentro. Omnium Cultural tomó distancia, también el Govern, y unas cuantas personalidades aisladas. Hasta el célebre Rufián se desmarcó. La controversia estaba en los farolillos. Fanalets, que se dice en catalán. Farolillo es una expresión más folclórica (quizás por el tipo de diminutivo: illo por ito). En cambio, fanalet tiene un toque más íntimo. Un día antes de la cabalgata, los críticos del soberanismo daban caña y de paso, publicidad. Se veía venir que con la cabalgata de Vic, TV3 alcanzaría una excelente cuota de audiencia.

Pero mi gozo se esfumó. Yo me asomé a la retransmisión y sólo vi los fanalets tradicionales pespunteando de colores la noche. Luego supe que los fanalets de la ANC iban al final, en mogollón, aunque apenas se veían, pues de noche no sólo los gatos son pardos. Yo, presa de impaciencia, me desconecté antes. La última imagen que conservo es la de unos niños boquiabiertos que seguramente soñaban con el pin y pon y la patrulla canina.

Por la noche entré en Vilaweb, «el diario digital de referencia para estar informado desde la vertiente independentista». Saquen ustedes la media aritmética entre los 2.000 fanalets de Vilaweb y los 200 de un diario digital de la vertiente opuesta y a lo mejor atinan con la virtud informativa. A veces la verdad está en la equidistancia.


EL MUNDO / DOMINGO 8 DE ENERO DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 15 Ene, 2017 1:49 am

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El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, durante una reunión con empresarios valencianos.



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Aznar pierde el bigote aquejado de alopecia







Aznar apuntaba buenas maneras cuando llegó al Gobierno, pero le traicionaron sus complejosFaes es la fundación desgajada del PP, donde se ha refugiado para fomentar su protagonismoSalió de Moncloa por la puerta de atrás y dijimos que nunca volvería a ser el mismo, pero nos equivocamos



DE LA GUERRA, A LA BODA EN EL ESCORIAL

Dicen que ha abandonado su puesto como presidente de honor del partido para no su marse a la aclamación que aguarda a Rajoy en el próximo congreso del partido. Rajoy no es un líder carismático ni indiscutible, pero la jugada le está saliendo redonda y Europa le colgará pronto la medalla de campeón de la estabilidad.

Aznar no tiene tan buen tino. Mete la pata en cuestiones colaterales y deja su imagen hecha un cristo. Baste con recordar tres o cuatro episodios que ponen en entredicho toda su carrera (sin contar la guerra de Irak, que en sí misma tiene un efecto totalizador). El momento que marca el comienzo de la decadencia de Aznar es la boda de su hija Ana con el cachorro Agag en E l Escorial, una boda que viajó de los ecos de sociedad a las páginas de sucesos. Durante muchos años, la boda Agag-Aznar ha tenido que sonrojar a toda la familia. Menos trascendente, pero igualmente significativa fue la visita de José María Aznar al rancho de Bush, de donde regresó poniendo los pies encima de la mesa y hablando como Cantiflas y los Morancos. De ahí quedó una frase tan famosa como la del catalán en la intimidad: «Estamos trabajando en ello».



Entre los hombres que aman el silencio y los que rajan por los codos a veces solo media una palabra: la que pronuncia Aznar cuando le sale al encuentro una contrariedad con el nombre de Mariano Rajoy, el hombre al que un día designó sucesor y ahora desoye sus directrices. Aznar pensaba que Rajoy le saldría dócil, por eso lo prefirió a él antes que a Rato. Desde que Mariano entró a formar parte del clan de los elegidos no ha hecho sino oídos sordos a los continuos mandamientos de Aznar. Era difícil que se llevaran bien porque tenían caracteres opuestos. Aznar apuntaba buenas maneras cuando llegó al Gobierno, pero le traicionaron sus complejos. Era el típico bajito que se creía Napoleón.

Caminaba estirando el cuello, como si a fuerza de estirar pudiera crecer un palmo. No creció nada, pero se esponjó por dentro. Echaba los hombros hacia atrás y los movía con pija desgana, como si tuviera las bisagras flojas. Antes de caer en esa prepotencia existencial había llevado un casco de gomina pegado al cráneo y un bigote espeso y negro que parecía trazado con regla.

Fue en esa época cuando comenzó su afición a la gimnasia y logró la primera tableta. Tenía dos preparadores. Uno, Lombao, le ayudaba a correr , y otro Santonja, se encargaba de la administración oral de algunos compuestos. Aquel verano, las revistas del ramo le eligieron como uno de los mejores cuerpos de Europa. Aprendió looks de play boy, a buen seguro copiados de Briatore: pulseras, greñas, pareos. Despojado de masa muscular, se vió tan estupendo que no ha vuelto a probar bocado.

Superadas las primeras resistencias, Aznar regresó a la vida de consejero magnífico, un honor equivalente al que ostenta Felipe González, quien de vez en cuando necesita descender entre los mortales para reñirles. También Aznar recupera así su poderío, aunque luce más esmirriado que nunca. Su rostro tiene poca movilidad gestual, y el bigote le ha desaparecido, víctima de una fulminante alopecia.

Aznar habló el jueves de nuevo, y lo hizo como cuando en el Sinaí Yavé entregó las tablas de la ley a Charlton Heston, y luego bajó y dio un briefing para contarlo. En este caso el briefing fue en Faes, la fundación desgajada del PP, donde se ha refugiado Aznar para fomentar su protagonismo. Días antes, unos militantes le habían preguntado si pensaba fundar un partido nuevo y, apretando el labio leporino, respondió: «Yo tengo ya un partido, no necesito fundar nada».

Aquello me recordó la frase lapidaria del dinosaurio jefe, Manuel Fraga Iribarne. «La calle es mía», dijo en cierta ocasión cortando por lo sano. La frase quedó registrada para la posteridad. Claro que antes, un rey francés también se había puesto chulo diciendo «el Estado soy yo» y no se le movió un pelo del bigote. Con Aznar ocurre tres cuartos de lo mismo. El partido no es suyo, pero casi.

Resumiendo: el jueves concretamente tenía lugar la puesta de largo de la nueva Faes y allá que fue la prensa canalla en masa, como si se tratara de una presentación de las Campos, con Gallardón en el papel de Bigote Arrocet.

Entre los asistentes también estaban Ana Botella, Esperanza Aguirre y Joseph (¡maldito Word!) Piqué, sin Gloria Lomana del bracete. Aznar avanzó con paso decidido («¡A mí la Legión!», que se decía antes) y mostró un sonrisa deshuesada y amarilla. Cuando salió de Moncloa por la puerta de atrás dijimos que nunca volvería a ser el mismo, pero nos equivocamos. Aznar ha vuelto más esmirriado, pero también más crecido. El crecimiento se lo debe a Rajoy, convertido en pesadilla de sus frustraciones mal curadas (las de Aznar, se entiende). Llegaron también, casi de la mano, Javier Maroto y Andrea Levy, vicesecretarios generales del partido. Era una visita de cortesía, pero eché en falta que llevaran en la mano un paquetito de embassy para celebrar el reencuentro. Pablo Casado, más aznarista que los dos anteriores, se quedó en Génova haciendo deberes. Para Rajoy, la fidelidad de Casado a Aznar es como la prueba del algodón. Una garantía.


EL MUNDO / DOMINGO 15 DE ENERO DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 22 Ene, 2017 1:56 am

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Donald Trump y su esposa, Melania, en el baile de inauguración de su mandato, en Washington.



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Los Trump, catetos y millonarios







La primera familia de EEUU quiere parecer lo que ya es: unos millonarios iletrados y profundamente horterasDonald Trump es de la clase de hombres que recriminan a sus mujeres en público, un macho alfa incombustibleEl discurso del presidente fue más de lo mismo: más mitin, más americano, más espumarajos y más barbaridades



CRUCEMOS LOS DEDOS, POR SI ACASO

No queríamos café, pero nos dio dos tazas. El discurso se lo copió Trump a sí mismo de un mitin cualquiera. Quienes confiaban en que daría marcha atrás sobre las barbaridades proferidas en campaña se quedaron con un palmo de narices.

Si cabe, era un discurso más patriotero, más aislacionista, más americano, más liberal y más ultranacionalista. Así que no fue un discurso, sino más de lo mismo; o sea, más mitin, más retahíla de burradas, más frases hechas, más espumarajos, más barbaridades.

Había que ver las caras de Obama y su mujer (ella, con la mirada abatida; él, venciendo la congoja). También la de Hillary, que no recibió del nuevo presidente ni una triste palabra de cortesía; la del niño de Melania (‘little Donald’ lo llaman), con el aspecto cansado y doliente de quien ya está harto de celebrar.

Vi como entrevistaban al cineasta Michael Moore, que predijo el triunfo de Donald Trump. Y a los hispanos, que ponían a Trump por las nubes, como si hubieran sido llamados a heredarlo. Creo que aún no somos conscientes de lo que nos ha caído encima. Crucemos los dedos, por si acaso.



Los que no estábamos en Washington nos desayunamos con un vídeo del presidente y su esposa en uno de los últimos actos previos a la investidura. Trump se mostraba exultante y Melania hacía gala de la sumisión que siempre aparenta. Ambos estaban junto a un atril; él, ante el micrófono y ella, ligeramente desplazada a su derecha, con las manos juntitas en actitud de recato.

Vayamos al hecho. Donald Trump termina su alocución y con la mirada cede el micro a Melania, que lo rechaza instintivamente como diciendo: «Pase de mí este cáliz». Lo que sigue es muy elocuente. Irritado de contrariedad, Trump aprieta la mandíbula y frunce el ceño. Luego repite la orden con la mirada. Es un momento incómodo, no sólo para la protagonista sino para el público, que trata de quitar hierro al incidente con risitas nerviosas. Llegados a ese punto, Melania no tiene más remedio que inclinar el cuerpo hacia el atril y con voz de membrillo dar las buenas noches y desear suerte. Al terminar su alocución, mira con ojos de cordero a su marido que, abriendo los brazos, da su aprobación con un gesto paternalista que viene a decir: «¿Ves como sí puedes, tonta?». Cuando los presentes suponen que Trump premiará a su santa con una palmadita en la nalga, Melania recibe el beso de consolación y vuelve a la derecha de Donald. El presidente está satisfecho y se dispone a emprender la retirada. A su lado, ella parece el ángel del señor que anunció a María.

Sería interesante conocer el pensamiento de quienes presenciaron en directo la escena. Trump pertenece a esa clase de hombres que recriminan públicamente a sus mujeres y luego se quedan henchidos de satisfacción esperando la aprobación de sus congéneres. Estos machos alfa parecen incombustibles. Cuanto más ricos y carcamales son, más muestras de adhesión reciben.

Terminado el incidente, Donald Trump recuperaría ese rictus de orgullo que le acompaña desde que resultó electo. Veremos ahora cómo se desenvuelve la imagen pública de la pareja. Los Trump ya están en la Casa Blanca, pero falta por conocer la decisión final de Melania. Desde el primer momento, ella ha dicho que permanecerá en Nueva York hasta que su hijo Barron termine el curso. Teniendo en cuenta que en Washington no hay problemas de colegios, cabe preguntarse si Barron Trump va a un colegio especial, o es que está aprendiendo esloveno con profesoras nativas y método Montessori incorporado. Ya lo sabremos. Tratándose de Trump, no me extrañaría que para darle gusto a la madre comprara el colegio de Nueva York y lo instalara en la Casa Blanca.

Pero no adelantemos acontecimientos, que he pasado por alto la toma de posesión. Fue más fría que la de Obama y también menos colorista. A falta de estrellas que aceptaran cantar para el nuevo presidente, echaron mano de un triunfito (en este caso, de una triunfita; es decir, una joven ganadora de un concurso de la tele) para interpretar el himno. A los Trump se les vio felices y luminosos. Parece que en Estados Unidos, cuanto más frío hace, más les da por vestir colores claros. Melania, de azul celeste asimétrico, insistía en su aire angelical. Me recordó a Mette-Marit que, tras una vida de despendole, se casó con el heredero de Noruega y ahora viste de novicia.

La familia Trump no es una familia de emigrantes cualquiera y para demostrarlo se ha sometido al dictado de asesorías y gabinetes de imagen. Todos quieren quitarse el pelo de la dehesa europea y parecer lo que ya son: millonarios iletrados y profundamente horteras.

El que no tiene arreglo es el patriarca. Su historia la podemos seguir en la prensa del corazón de los últimos 30 años. A Donald lo hizo famoso Ivana (la mamá de Ivanka), una ex que todavía no ha dicho su última palabra. No me extrañaría que Donald le diera la embajada en la Santa Sede como señal de agradecimiento.

El viernes Trump se erigió en símbolo de sí mismo. Él no necesita cambiar nada porque se siente a gusto con su pelo de maniquí y la corbata corporativa del Santander. A lo mejor, es regalito de Ana Botín.


EL MUNDO / DOMINGO 22 DE ENERO DE 2017

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 29 Ene, 2017 1:57 am

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Trump, en la ceremonia de juramento del cargo de Mattis, su secretario de Defensa, en el Pentágono.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

Trump, el hombre de la marquesina en el pelo







Cada cierto tiempo, el mundo sufre espasmos de dolor por culpa de políticos pérfidos (Putin) o botarates (Trump)El presidente de EEUU creció creyendo que ser cosmopolita era ir a un casino y alternar con putas extranjerasDe Theresa May, premier, a Teresa May, ‘pornstar’, sólo hay una «h» que la Casa Blanca no puso por error



THERESA NO ES UNA ‘PORNSTAR’

Menos mal que la visita de Theresa May a Trump nos ha proporcionado una ráfaga de consuelo. Pletorico, Trump la trató como si fuera Churchill, cortesía que la premier británica agradeció sin disimulo. No se sabe si Trump fue tan exagerado porque así se lo pedía el cuerpo o para compensar la metedura de pata de la Casa Blanca, que confundió su nombre con el de una actriz porno. De Theresa May, primera ministra, a Teresa May, ‘pornstar’, sólo hay una hache de diferencia, una hache que seguramente voló en el transcurso del ‘striptease’. Solucionado el desliz, Theresa May se entendió muy bien con el presidente Trump.

La prensa ha dedicado un amplio reportaje a la cena de Estado, en la que May lució dos piezas color rojo como homenaje a la visita que le hizo Margaret Thatcher a Ronald Reagan en 1987. Por homenajes que no quede. Dicen que Melania, con su vestido-abrigo celeste de la toma de posesión, quiso homenajear a Jackie Kennedy, que en su día llevó un modelo parecido, pero en blanco.

Por cierto, sigue el boicot que bastantes americanas le han hecho a Ralph Lauren por haber vestido a Melania. Gafada está la pobre.



Había pensado escribir de cualquier cosa menos de Donald Trump. Pero qué le vamos a hacer: transcurre el tiempo y mi pensamiento sigue aferrado a él. Todos tenemos nuestras obsesiones. El primero, Trump. La principal obsesión de Donald Trump es Donald Trump. Perdonen el bucle. Si lo nombro tanto no es por un defecto de estilo. Sólo pretendo demostrar que no me lo quito de la cabeza.

A punto de cumplir 10 días en la Casa Blanca, el hombre de la marquesina en el pelo ya se ha retratado del todo. Para unos está como un cencerro; para otros, quizás los más ingenuos, acaba de tomar tierra y resulta prematuro juzgarle. Sin embargo, basta con escuchar un par de discursos para poner el grito en el cielo. Ahí están, con gesto de preocupación, los mandatarios vecinos y los colegas del otro lado del Atlántico. La vieja Europa contiene la respiración y toca madera. Cualquier manual diplomático se sirve con guarnición de cortesía.

Trump limita al norte por Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, que ha recibido a Trump con la mejor sonrisa pero no deja de silbar mirando hacia otro lado. Sabe que la fiera está aún medio dormida y no conviene despertarla del todo. Trudeau se arma de paciencia. Con un par de reflexiones podría dejar KO al incontinente Trump.

Cada cierto tiempo, el orden mundial sufre espasmos de dolor a causa de los políticos. No se puede dejar la política en manos de pérfidos (Putin) o de botarates (Trump). Ahora se apela continuamente a la legitimidad democrática para pasarse la ley por el forro. En su día lo hizo Chávez y no tenía ninguna gracia.

El peligro se agazapa hoy en uno de los países más poderosos. Cuando Trump expresa a gritos sus intenciones, la tierra tiembla bajo sus pies. No sabemos si el magnate (así le llamaron hasta su toma de posesión) tiene ideas. Lo que sí tiene son proyectos; algunos, desquiciados.

Su propia biografía es desquiciada, en este aspecto no se le puede negar cierta coherencia. Donald Trump nació en Nueva York, capital del mundo, y se hizo adulto creyendo que para ser cosmopolita bastaba con entrar en un casino y alternar con putas extranjeras. Se convirtió en el rey de las salas de juego y amasó fortuna, pero nunca dejará de ser un cowboy que aplasta cucarachas con la bota.

Las primeras declaraciones que levantaron ampollas las hizo Trump durante su campaña. Personas bien intencionadas que estaban de su parte dijeron que al llegar a la Casa Blanca cambiaría, pero se equivocaban. De momento, sólo ha rectificado con la tortura, y no del todo. Lo demás (el muro con México, su intención de rechazar a emigrantes procedentes de determinados países, el desdén por el medio ambiente, la ruptura del tratado comercial con el Pacífico, etc.) sigue en pie.

Lo del muro con México ha tenido gran repercusión en América Latina (incluidas Nueva York y Miami). A raíz del pique con Peña Nieto ha hablado el poderoso Slim, llamando a la unidad contra Trump, si bien luego ha matizado diciendo que el presidente no será Terminator sino Negociator. Es una forma de dorarle la píldora, a ver si entra en razón.

Aquí, ya que Rajoy no se arrancaba, Guindos ha dado la cara por México. Poco a poco se van sumando políticos, intelectuales, artistas, gente del deporte, etc. Ya puestos, Melania también podría dar la cara por su maquilladora, que es mexicana y le hace un buen trabajo de chapa.

La generosidad de México, como siempre, es ejemplar. La revista Vanity Fair, en su edición mexicana, ha dedicado la portada a Melania Trump, que la noche de la investidura bailó con un soldado puertorriqueño y estuvo radiante. La prensa dice que Trump la tiene secuestrada. Yo no iría tan lejos aunque, a juzgar por los gestos, la señora Trump sufre ataques de pánico ante la cólera de su marido.

El presidente cubre estos días el trámite de sus primeras veces: la primera vez que durmió en la Casa Blanca, la primera vez que ha visitado a la CIA, la primera vez que viaja en el Air Force One y la primera que recibe a Theresa May. Pero la primera vez que da marcha atrás públicamente aún está por llegar.


EL MUNDO / DOMINGO 29 DE ENERO DE 2017




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