MI SEMANA - Jaime Peñafiel

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MI SEMANA - Jaime Peñafiel

Mensajepor peña » Dom 27 Sep, 2009 2:36 pm

AZUL & ROSA
MI SEMANA


Domingo 27 de septiembre de 2009

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JAIME PEÑAFIEL



Paquirri pensaba divorciarse de Isabel

Ayer, se cumplieron 25 años de la tragedia de Pozoblanco, que convirtió a Paco en un mito y a su esposa, Isabel, en la más famosa viuda de España. Posiblemente, la Pantoja nunca llegó a saber (o sí) que, de no haber sido por esta trágica muerte, a lo peor ella hubiera acabado siendo no esa viuda sino la divorciada de Paquirri. La historia ha permanecido desconocida -¡sorprendentemente!- incluso para mí a lo largo de todos estos años. Ignoro por qué. Pero así ha sido.

Al cumplirse este aniversario, recordé aquellas vísperas en las que Paco parecía feliz por el nombramiento que, desde La Revista que yo dirigía, se había logrado, por medio de Santiago Arriazu, director adjunto y con buenas relaciones en Miami, que el condado Dade nombrara a Paco Presidente de la Semana de la Hispanidad. Como tal, debía presidir los actos organizados a tal fin. Paquirri aceptó ilusionado el nombramiento. Al igual que, el año anterior, Rocío Jurado.

Mientras el torero cumplía los últimos contratos de la temporada, desde mi despacho se preparó el viaje: billetes, hoteles... para él, para Isabel y también para su hermano, Agustín, que le acompañaría.


Una sorprendente confidencia en la madrugada

La penúltima corrida, antes de la fatídica de Pozoblanco, fue en Logroño. Aquella madrugada, exactamente a la 01:20, Paco telefoneó a Arriazu, con quien le unía una gran amistad, para concretar detalles del viaje que debían emprender el día 1 de Octubre. A lo largo de una hora de conversación, el periodista advirtió que su amigo no se encontraba, anímicamente hablando, en su mejor momento. Preocupado, le preguntó : «¿Te pasa algo?». Lo que oyó, le dejó confundido: «A la vuelta del viaje tengo pensado separarme de Isabel».

Arriazu, a pesar del impacto de lo que oía, pensó se trataba de una crisis, de un disgusto, de una pelea del matrimonio. ¿Por qué no lo contó ni me lo comentó en su momento?, se preguntará el lector. La muerte de Paquirri, horas después, una muerte que conmocionó y conmovió a España entera, enterró aquella confidencia. Posiblemente, porque la vida está llena de una infinidad de absurdos que, ni siquiera, necesitan parecer verosímiles, porque son verdaderos, que diría Pirandello.

¿Valían más aquellos instantes de confidencia , en una madrugada, que aquel año y poco más vividos junto a Isabel? La muerte tuvo la última palabra. El torero perdió y la folclórica se convirtió en la más famosa viuda de España.


La infanta Cristina también de «polizón»

Ignacio Camacho dedicaba su columna, del pasado jueves, al viaje de las hijas del presidente Zapatero a Nueva York, acompañando a su padre en el avión presidencial. Sonsoles, la primera dama (la reina no concursa), lo haría al día siguiente en vuelo regular. El querido compañero, a quien admiro tanto, escribía que «Zapatero ha convertido a sus hijas en «polizones turísticos» en un viaje representativo, «empotrándolas» en la agenda de una visita oficial. También lo ha hecho, con toda normalidad, la bella Carla y el hijo menor del presidente Sarkozy que le acompañaron a Nueva York.

Como es lógico, las niñas se alojaron en el hotel reservado para papá, el lujoso Intercontinental de Barclay. Pienso que las habitaciones habrán corrido a cargo de José Luis Rodríguez Zapatero, que no del presidente. Dicen que el PP hará una interpelación en el Congreso sobre el particular. Pienso que no procede. Sobre todo, habiendo tanto que preguntar. Sería bueno recordar que el presidente Aznar realizaba todos sus viajes al extranjero acompañado de su esposa Ana. Y «en cuatro ocasiones por dos de sus hijos menores».

Ítem mas: en el viaje de Estado que SS.MM. los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía realizaron, del 17 al 25 de noviembre de 1987 a Tailandia y Nepal, llevaron «empotrada» o de «polizonte» (Ignacio Camacho, dixit) a la Infanta Cristina. A todos los periodistas que compartíamos el avión real en aquel viaje, nos pareció normal.


El sujetador de la presidenta

El compañero de Abc escribe que esto «merece una regulación si no por vía legal sí por la de una costumbre firme y clara o por la de un código ético». ¡Tampoco es eso, Ignacio! Esto que contamos nada tiene que ver con aquel presidente de México, López Portillo, que, en su viaje oficial a España, se hizo acompañar por toda su familia, su suegra, los novios de sus hijas y no sé cuantos parientes más. Ocupa ron el Hotel Ritz en su totalidad. Los abusos llegaron a tal extremo, que el Rey Don Juan Carlos, a petición de la esposa del presidente mexicano, tuvo que enviar un avión a Tenerife para recoger el sujetador, de generosísima talla, que la primera dama había olvidado en el hotel donde se alojaron. ¿Y qué decir del piano? La señora López Portillo lo exigía en todos los hoteles de las ciudades que visitaba, porque no podía dormir sin haberlo apo rrea do previamente. Esta exigencia creó no pocos problemas. Uno de ellos en el parador de Santillana del Mar. No había manera de subirlo a la habitación que ocupaba. Pretendía derribar una ventana para introducirlo. Después de todo esto, lo de las hijas del presidente Zapatero y lo de la Infanta Cristina, una pequeña anécdota, querido Ignacio.



CHSSSSS... Las niñas, antes de viajar a Nueva York, deberían haber recibido un toque de estilismo de Elena Benarroch que no solo viste a mamá sino también a todas las chicas del PSOE. ... Muchos lectores me han preguntado como finalizó el encuentro del matrimonio y sus respectivos amantes, que coincidieron en un hotel de Madrid a la hora de la siesta. No sé si llegaron a las manos, lo que sí puedo garantizar es que quedaron hechos polvo sin que hubiera tales. ... No es elegante, en modo alguno, que se le notaran los pezones bajo la blusa. Querida, existen buenos sujetadores para impedirlo. Y yo de esto, sé mucho... ¿Será verdad «que mi nombre envenena sus sueños»? ... La crisis económica no parece afectarle. Al igual que millonarias españolas, ella también se va de compras a París. ¿El motivo? Comprarse un exclusivo bolso que sólo se puede adquirir en la capital francesa. ... En septiembre de 1984 y pocos días antes de su muerte, una paisana mía llamada María Victoria vio en Incosol no sólo al matrimonio (¿ya a la de riva?) sino también a su hijo, a la madre de ella y a la sobrina, que actuaba de niñera. A él no se le vio nunca junto a ella.



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