MI SEMANA - Jaime Peñafiel

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Peña

MI SEMANA - Jaime Peñafiel

Mensajepor Peña » Jue 23 Jul, 2009 2:27 am

AZUL & ROSA
MI SEMANA



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JAIME PEÑAFIEL

Juntos o separados

El pasado día 10 de este caluroso mes de julio, el príncipe Felipe y su consorte, Letizia Ortiz, acudieron al acuartelamiento de Talarn, en Lérida, para entregar los despachos a los sargentos de la XXXIV promoción. Según recogía el diario Abc, «los príncipes llegaron en dos helicópteros diferentes por razones de seguridad». Por otro lado, la revista ¡Hola!: «Los Príncipes de Asturias llegaron a la Academia General Básica de Suboficiales en dos helicópteros diferentes». La noticia me desconcertó un tanto. De ser cierta, se trataría de la primera vez que se producía tal cosa. Nunca, jamás, hasta ahora, ni Felipe ni Letizia han viajado por separado al mismo lugar. Como tampoco lo han hecho don Juan Carlos y doña Sofía. No así el Soberano y su hijo por razones obvias de seguridad. No se puede poner en riesgo, al mismo tiempo, la vida de Su Majestad y la de su Heredero. Por ello, nunca viajan juntos. Ni viajarán. De haberse tomado, por la Casa Real, la decisión de que Felipe y Letizia realizaran el viaje a Talarn por separado, utilizando para ello dos helicópteros, podía deberse a dos motivos: el presunto embarazo de la consorte y que este embarazo fuera de varón. Según el artículo 71.1 de la Constitución, nacería con todos los derechos. Desde ese momento se convertiría en el heredero del heredero, desplazando a su hermana Leonor que ahora lo es porque, cuando nació, no había un «machote como su padre», tal como textualmente le dijo don Juan Carlos al general Franco para informarle del nacimiento del príncipe Felipe.

Puede haber también un tercer motivo: como son tan suyos, a lo peor, piensan que si les sucediera algo, a los dos, las hijas se quedarían desamparadas. Como si no tuvieran abuelos.

Al parecer... juntos

La noticia, tal como la publicaban Abc y ¡Hola!, era tan reveladora que, de ser cierta, podía interpretarse como una confirmación del rumor de un hipotético embarazo de la consorte. Otra explicación no se sostendría.

Para despejar esta incógnita, con el ánimo fundamental de creer y la necesidad vital básica de buscarle sentido a la noticia pero, sobre todo, para no hacer el ridículo profesional, si esto parece insensato, tanto peor, no me cupo otro remedio que poner en práctica lo que Letizia me pidió el día de nuestro único «desencuentro»: «Antes de hablar o escribir, llama a La Zarzuela». No suelo hacerlo. ¿Para qué? Lo que interesa, a nivel humano, siempre «es asunto privado que no comentamos». Lo demás, lo oficial, ya viene en los periódicos. Pero llamé a Jordi Gutiérrez, el eficiente periodista, segundo de a bordo (acabará siendo titular), en el departamento de Relaciones Exteriores, que dirige el diplomático Juan González Cebrián. También es quien más años lleva en la oficina de prensa, junto a Blanca Gisbert. El se encargó de desmentirme lo que creía no se había producido. Utilizó para ello el pobre argumento de que, posiblemente, el corresponsal en Lérida vio dos helicópteros, pensó mal y se equivocó (?). A juicio del señor Gutiérrez, en el segundo helicóptero no iba Letizia, sino miembros de la seguridad.

Mucho me temo que la aclaración a la noticia, de ser verdad, puede haberme estropeado una exclusiva. Tiempo al tiempo.

A vueltas con La Mareta

Una vez más y ya van tres, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y familia han decidido volver donde solían para disfrutar, si es que les dejan, de unos días de descanso veraniego en La Mareta. Con todo el derecho a hacerlo. Se trata de una propiedad del Patrimonio Nacional.

No siempre lo fue, como creo recordar haberlo contado en más de una ocasión. «Teníamos una casa en Lanzarote. Nos la regaló el rey Hussein de Jordania. Pero nosotros se la cedimos al Estado. Era demasiado caro de mantener este tipo de casa y encima pagar impuestos; y el día de mañana, los impuestos de transmisión para regalársela a los hijos», reconoció con gran ingenuidad la Reina, poniendo el dedo en la llaga abierta entre lo público y lo privado, entre lo que pagan ellos y lo que pagamos nosotros. Desde ese día, quien corre con los gastos de mantenimiento de La Mareta, como con los del Fortuna, Marivent, La Zarzuela y el Pabellón, llamando así al chalé del Príncipe y Letizia, es Patrimonio Nacional. Pero quien lo disfruta, exclusivamente, es la Familia Real. No sucede así con la villa de Lanzarote, por la que han pasado no sólo la Familia Real (la condesa de Barcelona falleció allí) y el presidente del Gobierno, sino también Mijail Gorbachov, a quien el Rey invitó tras el golpe de Estado soviético, y el ex presidente checo Baclav Havel, que lo ha hecho estos días, por segunda vez, como invitado de don Juan Carlos. La primera fue en 1996, después de ser operado de cáncer.

La Mareta ha sido siempre polémica. No porque el presidente gastara 271.000 euros en reformas para su primer veraneo en 2005 y 9.000 euros en pintar la cancha de baloncesto que, por lesiones, sólo utilizó tres días, sino por su construcción que invadió terreno que no debía, cortando incluso el paso a un camino vecinal.

A lo peor, este verano se aprovecha la presencia de Zapatero para manifestaciones, ya que es uno de los edificios a los que está afectando la Ley de Costas. Mientras en la España peninsular como insular se está aplicando, con rigor, esta Ley, sobre todo contra los más débiles, como son los propietarios de los chiringuitos, a La Mareta... ¡ni la toques!



CHSSSSS... La bella actriz, de visita relámpago a Madrid, para promocionar, en dos minutos, una firma de ropa, en su brevísimo encuentro con la prensa, no dejó de mascar chicle, la muy grosera. En Singapur, donde está prohibido, la hubieran detenido. ... Siempre pensé que ella era turbia y que su actitud podía tener motivos espurios. Ni como esposa ni como madre es un ejemplo. ... Ha declarado que la entristece que la comparen con su hermana, a quien debe lo poco que es y en cuya estela vive permanentemente. Un poco de humildad no le sentaría mal a la muchacha. ... Me gustaría saber si fue cierto que los hijos mayores rechazaron la ayuda que el empresario les ofreció, tan desinteresadamente, y que hoy necesitan para repatriar a su padre. ... Toda mi admiración y respeto para él por haber logrado mantener la boda de su hija al margen de la prensa, demostrando que quien no quiere salir en los papeles, no sale. ... El padre será todo lo que se dice y más. Nunca ha pretendido ser de otra manera. Pero resulta triste que la hija que ha confesado que «él ya está muerto para mí», rentabilice la situación con jugosos contratos en la televisión.



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