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¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Mensajepor Invitado » Lun 06 May, 2019 2:05 am

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La Infanta Isabel de Borbón, “La Chata” (1851-1931), tía del Rey Alfonso XIII, fotografiada en el Palacio de La Granja de San Ildefonso. 1926




Familia real, Alfonso XIII la Reina madre Maria Cristina de Habsburgo, la reina Victoria Eugenia y la infanta Isabel de Borbón



MÚNICH - LOS REYES DE ESPAÑA EN EL PALACIO DE NYNPHENBOURG - (1) INFANTA DOÑA PAZ (2) PRÍNCIPE ADALBERTO (3) ALFONSO XIII (4) INFANTE DON FERNANDO (5) PRINCESA PILAR (6) PRÍNCIPE LUDOVICO DE BAVIERA (7) DUQUESA DE CALABRIA (8) PRINCESA DE BAVIERA (9) LA REINA VICTORIA EUGENIA (10) INFANTA MARÍA TERESA (11) PRINCESA BEATRIZ DE COBURGO 12,13,14 HIJOS DE LOS DUQUES DE CALABRIA:

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Infanta Isabel con su novio el Conde de Girgenti - 1870


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Rey Alfonso XIII y su prometida, la princesa Victoria Eugenia de Battenberg

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Re: LICUADO DE NOTICIAS SOBRE MONARQUIA

Mensajepor Assia » Lun 06 May, 2019 3:04 am

Por favor, rectificarme si esta noticia es leyenda urbana o es cierta: Dicen que a Alfonso XIII le aconsejaron que no se casara con la hermana de Victoria Eugenia porque ya se sabia que Victoria Eugenia portaba esa enfermedad que heredo el primogenito del matrimonio. Pero Alfonso XIII se enamoro de Victoria Eugenia y no quiso oir los consejos. No obstante, Alonso XIII,despues de nacer su primogenito culpaba a su esposa.


De la Infanta Isabel LA CHATA, segun su biografo no se caso por amor. Pero fue 1 buena esposa y cuando supo la depresion de su marido, viajo con el, a varios paises buscando tratamiento para su esposo.Al parcer, fue 1 aborto que tuvo la Infanta Isabel la causa por la que su marido se suicido de 1 tiro.


Pero es muy interesante la biografia de la Infanta Eulalia. La primera Infanta de Espana que se divorcio y fue expulasada de Espana por su sobrino Alfonso XIII. La infanta Eulalia tuvo 1 hijo homosexual y 1 cabeza-loca que tiro 1 gran fortuna. Cuando murio, dicen que la Infanta Eulalia dijo: '' ES LO MEJOR QUE LE HA PODIDO PASAR A MI HIJO'' Pero como ya dije en este foro, la Infanta Eulalia despues de la Guerra Civil, vivio en Espana (Irun) con 1 buena pension que le pasaba Franco, pese a que la Infanta Eulalia, trataba con intelectuales liberales y hasta republicanos. Aun no me han traido 1 de los libros escritos por la Infanta Eulalia. Tuvo problemas con su hermana LA CHATA, la Infanta Isabel era la hija mayor de Isabel II y no podia controlar el caracter rebelde de su hermana pequena que hasta coqueteaba con todos los hombres que trabajaban en palacio, La Chata temia que Eulalia fuera indentica a su madre.

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Re: LICUADO DE NOTICIAS SOBRE MONARQUIA

Mensajepor Assia » Lun 06 May, 2019 3:06 am

Perdon: quise decir que a Alfonso XIII le aconsejaron que se casara con la hermana de Victoria Eugenia.

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Re: LICUADO DE NOTICIAS SOBRE MONARQUIA

Mensajepor Assia » Lun 06 May, 2019 6:17 am

Segun GOOGLE: la esposa de Alfonso XIII no tuvo hermanas. Lo que no he podido encontrar es si es cierto que le aconsejaran a Alfonso XIII
que seria peligroso casarse con Victoria Eugenia. Lo unico cierto que he podido encontrar en GOOGLE es que Alfonso XIII SI, le reprocho a su esposa que pasara esa enfermedad hereditaria a su hijo primogenitor que siempre le reprocho al padre: '' YO NACI PRINCIPE DE ASTURIAS Y COMO YA NACI CON ESE TITULO, TU, NO ERES NADIE PARA QUITARMELO''

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Mensajepor Invitado » Dom 02 Jun, 2019 5:35 pm

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Jean-Christophe Napoleón Bonaparte, en el bicentenario de la batalla de Waterloo en junio de 2015

NAPOLÉON BONAPARTE
La boda entre Napoleón y su princesa austriaca se repite 200 años después

El próximo enlace del heredero de la casa Bonaparte con una descendiente de la emperatriz María Luisa revive el sonado matrimonio del gran corso con la princesa austriaca


Ya falta menos para la boda del año, en la catedral Saint-Louis-des-Invalides el 19 de octubre, entre Jean-Christophe Napoleón (Saint Raphaël, Francia, 1986), miembro de la familia Bonaparte, pretendiente al trono de Francia y que ostenta el título (de cortesía) de príncipe Napoleón, y su prometida, la condesa Olympia Elena Maria von un zu Arco-Zinneberg (Múnich, 1988), bisnieta del último emperador de Austria, Carlos I, y de la emperatriz Zita, y sobrina nieta (en seis generaciones) de la princesa imperial austriaca María Luisa (1791-1847), convertida en emperatriz de los franceses tras casarse con Napoleón I en 1810. Es bastante improbable que nos inviten.

Resulta que la boda, que será digna de un extra del ¡Hola!, está siendo la comidilla de la alta sociedad europea no solo por los sonoros nombres de los contrayentes, sino por el eco histórico que despierta el enlace. Efectivamente, los novios están de alguna manera recreando, por su herencia, los sonadísimos esponsales de sus respectivos ancestros Napoleón y María Luisa, una boda que fue un terremoto en el mapa político y dinástico del momento. Napoleón, heredero de la Revolución Francesa y bestia negra de la aristocracia europea además de tradicional azote de los ejércitos austriacos, a los que había dado para el pelo en innumerables y sonadas batallas, se casaba, tras repudiar a la emperatriz Josefina, con la princesita de los Habsburgo María Luisa (en la intimidad Luisl, en alemán; Louisette o Louison, en francés), hija querida (es verdad que tenía otros 10 hijos) de su tradicional archienemigo el emperador de Austria Francisco I. La cosa tiene más miga si se piensa que María Luisa era sobrina nieta de María Antonieta, austriaca como ella, reina de Francia por su boda con Luis XVI y decapitada por la misma Revolución que condujo a Napoleón al poder.

Olympia von und zu Arco-Zinneberg (en el centro) junto a sus hermanas Anna Therese, Maximiliana, Marie Gabrielle y Giorgiana en la boda del príncipe Amedeo de Bélgica en Roma en julio de 2014.

Evidentemente, no era un matrimonio por amor. De hecho, a la princesita, que contaba 17 años cuando se la concedieron al francés, a la sazón con 40, había sido educada en un odio feroz al “ogro corso” y “anticristo” que había incendiado Europa —y tomado dos veces Viena, haciendo huir a la familia imperial— y amenazaba con no dejar títere con corona. María Luisa incluso tenía un soldadito de madera al que había bautizado como “Bonaparte” y al que solía torturar como venganza. Cuando su amoroso pero pragmático padre le comunicó que la daban en matrimonio a Napoleón pensó que era una broma, aunque los Habsburgo eran poco dados a hacerlas. Aceptó porque no le quedaba otro remedio y porque las princesitas han de someterse a la razón de Estado que para eso están, o estaban. La joven, que reservaba su corazoncito y lo demás para un apuesto primo con el que tonteaba en el Hofburg, acudió a la boda en Francia como quien acude al matadero. Previamente se había celebrado un matrimonio por poderes en la iglesia de los Agustinos en Viena en la que representó al novio con la alegría que puede suponerse el tío de la novia, el archiduque Carlos, uno de los enemigos más acérrimos de Napoleón en el campo de batalla. Como no se conocía la talla del dedo del emperador francés, el arzobispo de Viena bendijo 12 anillos de diferentes tamaños.

Napoleón se había decantado por María Luisa tras revisar una lista de 18 princesas casaderas y descartar a Anna Pavlovna Romanova, hermana de Alejando I de Rusia —y que también significaba una alianza interesante— por demasiado jovencita. Con 14 años la rusa no era todavía núbil y Napoleón tenía prisa por conseguir un heredero de buena cuna para asegurarse la sucesión de su nueva dinastía y entroncarla con las más añejas. “Me caso con un vientre”, es lo que dijo poco elegantemente al decidirse por María Luisa. Sin duda también ha de tener morbo que se convierta en tu suegro alguien a quien has ganado en Wagram.

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Lienzo del enlace religioso entre Napoleon I y María Luisa, el 2 de abril de 1810.

El emperador francés había despejado ya sus dudas sobre su capacidad de engendrar tras no conseguir tener descendencia con Josefina, que le achacaba la esterilidad a él: en 1806 había tenido un hijo (el futuro conde de León, por Napo-león) con una de sus amantes, Denuelle de la Plaigne. Napoleón solo tuvo tres hijos: el citado, el que procreó en 1810 con María Walewska (Alejandro, conde Walewski) y el alumbrado en 1811 por María Luisa, su malogrado heredero, Napoleón II, el denominado Rey de Roma y El Aguilucho, educado por los Habsburgo como duque de Reichstadt y fallecido de tuberculosis en 1832.

En el caso de María Luisa se casaría con un vientre, pero fue ver a la lozana princesa y resurgir en él el joven artillero. La esperaba en un cruce de caminos en la frontera, impaciente. Se montó en la carroza y parece que allí ya hubo avance sustancial de la infantería de línea, porque la joven llegó a Compiègne, lugar de la ceremonia francesa, con el vestido sospechosamente arrugado. Luego no había forma de que dejaran la habitación nupcial. Napoleón, es sabido, era muy fogoso en la cama. Para él, en todo encuentro despuntaba el sol de Austerlitz. Tenía una inclinación (y valga la imagen) por el cunnilingus casi obsesiva (lo que arroja una dimensión notable a su famoso mensaje a Josefina, “llego mañana, no te laves”). No lo digo yo, no me atrevería: lo explica, como lo de que llamaba a su miembro viril “el Barón de Kepen”, uno de sus más recientes biógrafos, Andrew Robert (desde luego todo eso no lo contaba Emil Ludwig).

Jean-Christophe Napoleon Bonaparte (en el centro), junto a (a la derecha de la imagen) el rey Guillermo de Holanda; Arthur Wellesley, Marqués de Douro, hijo del noveno duque de Wellington; y el príncipe Nikolaus Furst Blucher von Wahlstatt. A la izquierda, el rey Felipe de Bélgica y el duque de Luxemburgo, en la celebracion del bicentenario de la batalla de Waterloo.

El caso es que María Luisa le tomó afecto. “Se ha pasado toda la noche riendo”, dijo luego Napoleón, que recomendó al día siguiente a su ayuda de campo, Savary: “Querido, cásate con una alemana, son las mejores, dulces, inocentes y frescas como rosas”. También destacó de su esposa que era en la intimidad complaciente, “voire ardente”. La relación duró cuatro años. Ella no siguió a su marido derrotado a Elba, primero, ni luego a Santa Helena. En cuanto pudo volvió a Viena. No tardó en olvidarse de Napoleón en brazos del conde de Neipperg, general apuesto, aunque tuerto. Con él tuvo cuatro hijos, compartió el ducado de Parma y se casó tras morir su imperial marido en 1821.

Es de esperar que el nuevo Napoleón, que es banquero de inversiones, licenciado por Harvard y no general, y su prometida austriaca tengan mejor suerte en su matrimonio que sus antecesores. En realidad, hay que precisar que él, Jean-Christophe, al que hay que dirigirse como Su Alteza Imperial (si te invita a la boda) y está considerado sucesor legítimo de Napoleón I y Napoleón III y emperador de jure por los bonapartistas dinásticos con el nombre de Napoleón VII, no es descendiente directo de Napoleón. Ni tampoco del emperador Napoleón III (sobrino de Napoleón), cuyo único hijo (con Eugenia de Montijo), Luis Napoleón, fue exóticamente alanceado a los 23 años en Ulundi por los zulúes en un caso exacerbado de qué diablos hago yo aquí, sin dejar descendencia. El joven casadero desciende de la línea de Jérôme Bonaparte, rey de Westfalia, el hermano pequeño de Napoleón. El enrevesamiento dinástico de la familia, que ha entroncado con numerosas casas reinantes y noblezas europeas, —Jean-Christophe es hijo de la princesa Beatriz de Borbón-Sicilia— no ha impedido que los líos propios de los Bonaparte originales tiñan las nuevas ramas: el abuelo de Jean-Christophe lo designó sucesor (cosa que se discute en el seno del bonapartismo) saltándose a su padre, Charles, por su divorcio y sus posiciones políticas de republicano de izquierdas y simpatizante de los separatistas corsos...

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Mensajepor Invitado » Sab 06 Jul, 2019 3:13 am

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El matrimonio compartía su pasión por los caballos y eran unos asiduos a las carreras de Ascot. Este año, el emir apareció en solitario.


HAYA DE JORDANIA
“TU SILENCIO MORTAL ME HA AGOTADO”

Eso dice el emir de Dubai en uno de sus poemas, siempre inspirados “en su intimidad” a su mujer huida en Londres. Haya se ha instalado en una casa de 95 millones con sus hijos. Su marido reclama la custodia que se decidirá en un juicio el 30 y 31 de julio.

FRANCISCO CARRIÓN

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CONSTANTES PALIZAS A LATIFA

Latifa cumplió el pasado diciembre 33 años “en paz y privacidad”, según detalló un comunicado de la familia real. En febrero de 2018 protagonizó una fuga a bordo de un yate, auxiliada por una amiga finlandesa y un ex espía francés. La aventura acabó en fiasco. Recluida desde entonces en Dubai, a finales del año pasado el emir quiso acallar meses de rumores y la mostró en público. Fue su primera y última aparición. En el montaje la ayuda de Haya fue fundamental. Para darle credibilidad, llamó a su amiga Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La había conocido durante el tiempo que vivió en Dublín. Y Robinson acudió a la petición. Compartió almuerzo con Latifa, se dejó fotografiar junto a una princesa de rostro contrariado y habló de que se hallaba trastornada en unas declaraciones que suscitaron una amplia condena internacional. Haya acudió entonces a su rescate. En una entrevista a la radio pública irlandesa, la esposa del emir declaró: “Haré absolutamente todo lo que esté a mi alcance para asegurar que una mujer joven y vulnerable no continúa siendo explotada por gente con su propia agenda”. Aquella defensa cerrada de la familia real fue una de sus últimas intervenciones públicas.

Lo que sucedió a partir de entonces continúa entre sombras. “Empezó a hacerse preguntas, no solo sobre el regreso de Latifa a Dubai sino sobre cómo fue tratada cuando era aún más joven”, deslizan fuentes próximas a la princesa en la prensa británica. “La princesa es una mujer inteligente que se dio cuenta de que el entorno de su marido estaba encubriendo la verdad de lo que sucedió. Debió temer que algo similar pudiera sucederle a ella o a sus hijos y decidió huir”, advierten. En un vídeo grabado antes de su huida, Latifa dejó un pormenorizado relato de las vejaciones que padeció en su vida. “Lo único que le preocupa a mi padre es él mismo y su reputación. Matará para protegerla”, avisó. Latifa ya había intentado escapar cuando tenía 16 años. El castigo a su intento fallido fue confinarla en una prisión y torturarla, según su testimonio. “Me pegaban continuamente”, evocó. Unas revelaciones que Haya recibió con incredulidad, quejándose de una conspiración internacional. En 2000 Shamsa, otra de las hijas de Mohamed, escapó de la tutela paterna mientras residía en Reino Unido. Poco después, fue secuestrada en las calles de Cambridge y forzada a regresar a casa. Nada se ha vuelto a saber de ella. Ahora, la huida y la batalla legal de Haya pueden arrojar luz sobre las historias de abusos de las hijas del emir. “Hemos visto que el emir está dispuesto a usar su poder de Estado, sus recursos militares y sus conexiones diplomáticas para administrar sus escándalos personales y mantener el control sobre su familia”, reconoce a LOC Radha Stirling, directora de Detenido en Dubai, una firma involucrada en la fuga de Latifa. “Resulta inevitable que en su defensa, Haya relate ante la corte todo lo que sabe sobre el tratamiento a Latifa y Shamsa. Es incluso concebible que el juzgado llame a declarar a Latifa. Lo que sea revelado debería conducir a presentar cargos penales contra Mohamed”, concluye Stirling.


HAYA BINT HUSEIN (45) ERA AÚN una princesa enamorada de su esposo, el emir de Dubai Mohamed bin Rashid al Maktum (69), que repartía su tiempo entre la ayuda humanitaria, su pasión ecuestre y el cuidado de sus dos hijos. Su agenda impidió concertar una entrevista en el skyline de rascacielos de Dubai, el que había sido su hogar desde su boda con Mohamed en 2004. Quienes integraban entonces su oficina ya no responden. Sus cuentas de correo han sido eliminadas. El mutismo ha engullido a la hija del fallecido rey Husein de Jordania. Su rastro hace meses que se perdió de unas redes sociales en las que publicaba sin reservas detalles de su acomodada vida. La última prueba de sus continuas alabanzas hacia su cónyuge está fechada a principios de año, el 11 de enero. “Una vida que nos enorgullece ver y una referencia para generaciones”, decía la princesa sobre la publicación de la autobiografía del emir, la última obra de un mandatario que presume de ser un gurú de la felicidad y la espiritualidad. Desde entonces, el silencio reina en las cuentas públicas de Haya. Ni siquiera han trascendido los fotogramas de Jalila (11) y Zayed (7).

Retazos de una vida presuntamente feliz que ha saltado por los aires. Haya huyó de Dubai a principios de mayo, en pleno mes sagrado del Ramadán, en compañía de sus dos retoños. Las informaciones publicadas indican que primero voló a Alemania y halló refugio en Reino Unido, un país en el que –como miembro de la realeza hachemita– estudió desde joven y donde tiene influyentes amistades, empezando por la reina Isabel II y el príncipe Carlos. Los detalles de su periplo han suscitado un reguero de cábalas. El Ministerio de Asuntos Exteriores germano aseguró el lunes que no podía confirmar que hubiera pasado por el país, un extremo que secundó el Ministerio del Interior. Londres también ha rehusado cualquier confirmación alegando que no trata en público las solicitudes individuales de asilo en un asunto que provoca una profunda incomodidad en Buckingham, atrapado entre las cuitas de dos monarquías de Oriente Próximo con relaciones con la Casa Real.

Mohamed y Haya eran hasta ahora invitados ineludibles del Royal Ascot, una las carreras hípicas más prestigiosas del mundo. A finales de junio, el emir de Dubai –vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos– acudió, como cada año, a una de las citas más preciadas del calendario ecuestre británico. Volvió a colgar la túnica para lucir chaqué, sombrero de copa y gafas de sol. Por primera vez Haya no le acompañaba en las instantáneas. La hípica fue la afición que propició el encuentro entre ambos y la conexión española de una relación ahora rota. El amor surgió en 2002 durante el transcurso de los Juegos Ecuestres Mundiales celebrado aquel septiembre en Jerez de la Frontera. “Ya nos conocíamos, pero allí ocurrió el flechazo. Resulta increíble entenderse con alguien sin necesidad de hablar”, confesó en una entrevista citada por Vanity Fair.

Dos años después, la pareja contrajo matrimonio en una ceremonia privada ante una reducida audiencia en Amán. El enlace catapultó su fama. Ella, que había representado a Jordania en los juegos olímpicos de 2000 en Sidney, llegó a presidir la Federación Ecuestre Internacional. Él, en cambio, es el dueño de Godolphin, un establo del que han salido ejemplares que han vencido en más de 5.000 carreteras alrededor del planeta. Ambos se han visto salpicados por denuncias de maltrato animal.

El suyo había sido un cuento de hadas, con declaraciones públicas mutuas de amor. La pareja, que ha inculcado el amor ecuestre a sus herederos, posee tres fincas en Extremadura dedicadas a la cría de caballos y usadas también como residencia. Se les ha visto en ocasiones aterrizando en su jet en unos dominios que forman un pequeño porcentaje de un patrimonio multimillonario, repartido por el planeta.


SU CASA DE LONDRES

En busca de su libertad, Haya –fruto de la relación con Husein y Alia, que murió en un accidente de helicóptero cuando ella apenas tenía tres años– ha buscado refugio entre los muros de una mansión de 85 millones de libras esterlinas (unos 95 millones de euros) que la princesa adquirió al magnate indio Lakshmi Mittal en 2017. La vivienda se halla en las proximidades del palacio de Kensington, uno de los vecindarios más exclusivos de Londres. Allí, recluida lejos de los focos y de los reporteros que la buscan con insistencia, Haya prepara su batalla más dura: lograr el divorcio y mantener la custodia de sus hijos, que la acompañan en una fuga que habría realizado con 31 millones de libras esterlinas (unos 35 millones de euros).

El emir no parece estar dispuesto a transigir. Su último poema, publicado en su cuenta de Instagram, anticipa un litigio descarnado. “Oh cariño, no hay nada más que decir. Tu silencio mortal me ha agotado. Ya no hay lugar aquí conmigo. No me importa si vives o mueres. (…) Tu tiempo de mentiras se ha acabado y ya no tiene sentido qué fuimos ni qué eras”. Por si faltaban coordenadas para descifrar sus palabras, el propio emir dejó por escrito en alguna ocasión que su singular afición por la poesía procede de sus vivencias más íntimas. “Todos mis poemas son resultado de mi experiencia personal. Jamás he escrito ningún verso sin que sea la realidad de mi vida”, reconoció.

La pareja afronta su primera prueba de fuego los próximos 30 y 31 de julio. La demanda presentada por Mohamed ante la corte de Dubai y trasladada a la justicia británica celebrará su primera vista en la unidad de familia del Alto Tribunal de Reino Unido. Será entonces cuando el emir tratará de alegar que sus dos hijos deben regresar junto a él a su palacio.

Conscientes del nivel de la disputa, ambos cónyuges se han hecho con los servicios de los mejores abogados que el dinero puede comprar. Mohamed estará representado por Helen Ward, la apodada “gran dama de los divorcios” por haber lidiado en las rupturas de Madonna o Bernie Ecclestone. La cuñada de Rania ha contratado a Fiona Sara Shackleton, la baronesa Shackleton de Belgravia, una letrada conocida como “la magnolia de acero” por su mezcla de firmeza y encanto en los procesos de divorcio en los que ha intervenido representando a miembros de la familia real británica y artistas como Paul McCartney. Un plantel de altura para un desencuentro que ha estallado en el seno de la realeza de Oriente Próximo, donde los trapos se suelen lavar lejos de las cámaras.


EL EMIR OSCURO

Pero ¿cuál es el motivo que ha desembocado en este cisma? Haya, la sexta esposa de Mohamed, guarda silencio pero fuentes de su entorno aseguran que la razón por la que sus odas a su marido se han transfigurado abruptamente en una guerra abierta es la tragedia a la que ha sido sometida la princesa Latifa, hija de un anterior matrimonio del emir que trató de escapar a principios de 2018 en un rocambolesco plan de huida y que fue capturada por fuerzas especiales emiratíes en aguas indias. Tras meses de negativas, Haya descubrió la verdad y –horrorizada por los oscuros secretos palaciegos que esconde su cónyuge– urdió durante los meses siguientes su propia espantada, una evasión que amenaza con desvelar el lado más atroz de los Maktum.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 6 DE JULIO DE 2019




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