LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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tyrion lannister

Mensajepor tyrion lannister » Mar 09 Sep, 2014 7:23 am

Ya sabéis que

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Mensajepor Invitado » Vie 12 Dic, 2014 4:21 pm

Anonymous escribió:Roberto Centeno comenta los manejos del entorno del rey con las importaciones de petroleo de Kuwait en 1979, cuando Centeno era consejero delegado de CAMPSA. Centeno a cusa al rey de comisionista de los negocios del Estado español lo que justificaria la fortuna de mas de 2000 millones de dolares que medios como el New York Times o la NBC han reportado recientemente.


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Juan Carlos se llevaba entre 1 y 2 dolares por barril: ¿donde los tiene?

El catedrático Centeno amplía su denuncia: el rey Juan Carlos se llevaba “1 ó 2 dólares por barril de petróleo”

El catedrático de Economía, Roberto Centeno, amplió este jueves en los micrófonos de Radio 3W su denuncia contra el rey Juan Carlos, su “querida” amiga Corinna y su testaferro, Manuel Prado y Colón de Carvajal, al afirmar que el monarca y su “valido” cobraron una comisión de entre “uno o dos dólares” por barril de petróleo que compraba el erario público de España en los países árabes.

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Sólo Juan Carlos podía comprar petróleo a los jeques árabes


Centeno hizo cálculos de cuanto se llevaba el rey Juan Carlos, información que él conocía porque era precisamente el encargado de pagar los suministros por su responsabilidad en CAMPSA. Debido a la “intermediación” de Manuel Prado y Colón de Carvajal, por encargo de Juan Carlos, España pagaba el petróleo más caro, ya que ambos se llevaban una comisión:

“La cifra no la recuerdo exactamente, pero había un sobrecoste. Es decir, entre comprarlo directamente, que estábamos hablando de treinta y tantos dólares de aquellos años (si le ponemos la inflación ahora no sé cuánto saldría, desde luego el doble o el triple)… Pero, en fin, había comisiones que podían oscilar entre 1 y 2 dólares por barril y eso es una barbaridad por la cantidad de barriles de petróleo que caben en un superpetrolero. Un petrolero de 200.000 toneladas lleva entre 1.400.000 ó 1.600.000 barriles. Entonces estamos hablando de que un petrolero le puede producir en aquel momento un beneficio de 2 millones de dólares del año 1979. Eso son palabras mayores”.

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Muerto Manuel Prado, ahora los negocios los concreta Corinna


Roberto Centeno, entonces consejero delegado de CAMPSA, tenía un mandato expreso del Consejo de Ministros: conseguir petróleo al precio más barato posible debido a la carencia española de suministros energéticos, con el consiguiente riesgo de desabastecimiento y colapso. Y recurre por ello al embajador en Kuwait, Fernando Schwartz:

“Él me dice: “Oye, Roberto, sé que estáis en esta situación y yo tengo una relación excelente con la familia Al-Sabah. Esta familia era entonces y lo es ahora la familia del emir de Kuwait, la reinante. Y yo le dije: “Mira Fernando, no me toques las narices porque yo estoy harto de recibir ofertas que son un puro camelo, así que no me hagas coger una avión, irme a Frankfurt, coger otro avión a Kuwait y tirarme diez horas de vuelo para que luego no…”.

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Juan Carlos goza del privilegio de las relaciones petrolíferas con los jeques árabes al precio de 1 a 2 dólares por barril


Que no, que yo te juro, te prometo…” que tal y que cual. Total, que cogí y me fui. Y, efectivamente, Fernando, que era un tipo serio, realmente tenía unas relaciones muy buenas con la familia Al-Sabah y con los directivos de la KPC, la Kuwait Petroleum Company, que es la que tiene el monopolio porque el petróleo está nacionalizado, pertenece al Estado. Y naturalmente está regida por un miembro de la familia Al-Sabah. Gracias, pues, al gran oficio de Fernando Schwartz, consigo un cargamento de 150.000 toneladas, al cual le iban a seguir otros a precio de mercado, sin comisiones”.

La operación de compraventa estaba hecha hasta que se mezcló en ella un siniestro personaje que venía de la Casa Real española. Con el tiempo llegaría incluso a pisar la cárcel por corrupción y sus procedimientos judiciales se amontonaban en los juzgados. Por eso Centeno le pregunta al ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, quien es esa persona que impide una transacción petrolífera del Estado para encarecerla con sus comisiones ilegales:

“¿Quién moño es Manolo Prado? Entonces [Fernández Ordóñez] se me queda mirando con profundo asombro y me dice: “Pero Roberto, no me fastidies. ¿Que tú no sabes quién es Manolo Prado?”. Y le dije: “Te juro por mis muertos que yo no sé quién ese Manolo Prado“. Y me dice Paco Fernández Ordóñez: “¡Pero tú eres un pardillo! Sabrás mucho de petróleo pero no tienes ni idea de cómo funciona este país“. “Pues explícamelo tú”. Y respondió: “Manolo Prado es la persona que tiene… no me dijo el monopolio pero vamos… La única persona que tiene derecho a comprar petróleo en Arabia Saudita y los Emiratos“.

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Manuel Prado y Colón de Carvajal: el manuscrito con sus memorias lo tiene el ex ministro y editor Manuel Pimentel (PP) pero nunca lo publicará

Centeno se quedó perplejo delante del ministro: “Paco, según lo que tú me estás contando, por razones que ignoro, hay un señor que tiene reservado ese chiringuito. Explícame entonces dónde voy a buscar yo el petróleo que España necesita. ¿Se lo pido al ayatola Jomeini, por ejemplo? ¿Tú qué crees que pasaría si me fuera a Teherán y le pidiera que me diera un barco de crudo?” Porque además los ayatolas habían cesado totalmente las exportaciones para llevar el mercado a donde lo llevaron. Y Fernández Ordóñez respondió: “Eso me lo tenías que haber dicho”. Y, obviamente, la operación se frustró y Manuel Prado y Colón de Carvajal fue quien la llevó a cabo. Pero más onerosa para el erario público, por supuesto.

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Centeno denuncia que el testaferro de Juan Carlos torpedeó su compra pública de petróleo para encarecerla

Escuche la entrevista completa con Roberto Centeno en Radio 3w


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¿Es partidario de una comisión de investigación que estudie si el rey Juan Carlos se ha llevado comisiones con la compra estatal de petróleo por parte de España?

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las comisiones de Juan Carlos y Corinna

Mensajepor Invitado » Vie 12 Dic, 2014 4:40 pm

Roberto Centeno detalla las comisiones de Juan Carlos y Corinna. ¿Huyen? Felipe González a Colombia y Aznar a EEUU






parte 1 (Roberto Centeno: las comisiones del rey Juan Carlos y Manuel Prado en la compra del petroleo)





Parte 2 (Roberto Centeno: la mediación de Corinna en la fallida OPA de Lukoil sobre Repsol)



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Parte 3 (Felipe González se va a Colombia: sus conexiones con Pablo Escobar y los “narco-políticos” colombianos



Parte 4 (Aznar y Botella se marchan a Nueva York: las subvenciones del PP a empresas americanas y el inglés que practica la pareja)

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Mensajepor Invitado » Sab 17 Ene, 2015 11:33 pm

Este es el artículo borrado de Jaime Peñafiel donde cuenta que el rey Juan Carlos recibía comisiones por el petróleo

por brunovd a web.archive.org

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      Los dineros del Rey y la herencia de su padre

      Jaime Peñafiel

      En España, a diferencia de los países sajones, donde una infidelidad puede arruinar la vida política de un candidato, los problemas de sexo no descalifican a nadie. Del rey abajo, a nadie. Ningún personaje público ha perdido la carrera a causa de la bragueta. Es más, se suele pasar en silencio sobre los problemas sexuales. Ahora bien, el tema de los dineros es de máximo interés para los españoles. Nada preocupa más al ciudadano que saber cuánto tienen quienes mandan. Y si es el rey, para que les cuento.

      Recientemente, el New York Times, en un artículo dedicado a don Juan Carlos ofrecía una cifra sobre su fortuna, 1.800 millones de euros. En modo alguno respondía a la realidad. En ella se englobaba el Palacio de La Zarzuela y hasta el Palacio Real, que forman parte del patrimonio nacional.

      Hasta ahora solo se conocía lo que Su Majestad el Rey recibe anualmente de los Presupuestos Generales del Estado. Y poco más. Este año: ocho millones de euros. Pero nunca, hasta hoy, su verdadera riqueza o parte de su fortuna.De todas formas, siempre se pensó que don Juan Carlos poseía una fortuna desahogada, fruto de ¿Sus ahorros? , ¿Herencias?, ¿Comisiones legales como las del petróleo saudí y otras comisiones?

      Cierto es que aquel joven pobre que accedió al trono en 1975 (hasta el marqués de Mondéjar llegó a pagarle algún que otro traje), hoy es un hombre rico, inmensamente rico aunque no en la cifra que se ha rumoreado e, incluso, publicado.Aunque de un tiempo a esta parte existe transparencia para la mayoría de los asuntos de la Casa Real, incluso se han hecho público los sueldos del rey, 292,000 euros, y del príncipe, 146,000, el tema de los dineros sigue manteniéndose en la mayor opacidad. Nada se sabe sobre el dinero que puede constituir la fortuna personal de don Juan Carlos.

      Por ello, grande ha sido la sorpresa de los ciudadanos conocer, mediante la exclusiva de Ana María Ortiz, en Crónica de El Mundo, que Su Majestad es un hombre rico. Incluso muy rico. Sobre todo, por los 375 millones de pesetas de la herencia de su padre, que es un pastón.

      Pienso que no es este el único dinero que el soberano español posee. Cuando recibió la citada herencia ya tenía un gran capital. No olvidemos que, desde el año 1973, gracias a las gestiones que hizo, a petición de Franco, ante el rey de Arabia Saudí para que a España no le faltara petróleo en aquella crisis, el gobierno autorizo a que , el entonces príncipe, recibiera un céntimo por cada barril de crudo que entraba en el país.

      Este acuerdo comisionista lo respetaron Adolfo Suárez y Felipe González. Ignoro quien acabó con tal práctica, ¿Fue José María Aznar? Aquello permitió que don Juan Carlos adquiriera una pequeña fortuna, incrementada, posteriormente, por otros, digamos, negocios.

      A la opinión pública le ha sorprendido esta semana dos cuestiones: que el dinero heredado estuviera en Suiza y que el conde de Barcelona fuera un hombre tan rico. Siempre se pensó no lo era. En todo caso, un hombre que vivía de forma austera más que modesta, mientras su fortuna era superior a los mil millones de pesetas.Incluso se llegó a publicar que el ex banquero Mario Conde había sufragado los gastos de la Clínica de Navarra en la que falleció. Absolutamente falso.

      La historia es muy otra. Fue el naviero cántabro Fernando Pereda, un viejo monárquico inmensamente rico, quien, según José García Abad (“Don Juan, náufrago de su destino”, La Esfera), decidió enviar al conde de los Gaitanes, intendente de don Juan, cierta cantidad para contribuir a pagar los gastos de la enfermedad. Cuando el padre del rey lo supo y para no disgustar al naviero, rogó se devolviera ese dinero a sus hijos con la condición de no informar a su padre.

      Lo de Suiza, que tanto ha escandalizado por aquello de la evasión de capitales, tiene una explicación: Alfonso XIII vivió siempre, desde que abandonó España en 1931, en el extranjero. Unas veces en Lausanne, otras en París o en Roma. En Suiza, también vivió, hasta su muerte, la reina Victoria Eugenia. Por ello, no tiene nada de extraño que el dinero estuviese depositado en bancos helvéticos.

      A don Juan, la muerte de su padre el rey y la herencia recibida de él, también le sorprendió en el exilio. Por lo tanto, nada que objetar. Con respecto a don Juan Carlos, desconozco si los dineros de la herencia paterna fueron repatriados o siguen estando en cuentas corrientes en bancos suizos, como tal parece, lo cual no es ningún delito aunque si una falta de ¿Ética o estética?

      ¿Qué pueden las leyes donde solo el dinero es el rey?, que diría Petronio.

extremaduraprogresista.com

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naty

Mensajepor naty » Dom 18 Ene, 2015 11:01 am

este cortesano lameculos es de lo peor, justificando tropelías... recordemos que se refiere al interfecto como "el buen rey"---

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Mensajepor Invitado » Sab 31 Ene, 2015 8:34 pm




JUAN CARLOS I
CUANDO EL REY VISITABA A SALMAN EN MARBELLA

LOC accede a las primeras imágenes de una de las escapadas secretas del monarca a la Costa del Sol. En ellas, aparece junto al rey saudí y al hombre que le pagó su cacería en Botsuana.

JAVIER G. NEGRE

Don Juan Carlos I mantiene una estrecha relación con el nuevo monarca de Arabia Saudí Salman bin Abdulaziz. Esta semana, el Rey emérito viajó al país asiático para trasladarle su pésame por la muerte de su hermano Abdalá y cada verano solía visitarle en su majestuoso complejo palaciego de Marbella. Se trataban de viajes fugaces, fuera de su agenda oficial y de los que no existían pruebas gráficas hasta la fecha. Los empleados de la familia real saudí tenían prohibido tomar imágenes en el interior del recinto y los paparazzi tenían imposible el acceso. LOC ha podido conseguir varias instantáneas que inmortalizan una de las escapadas secretas del Rey a la Costa del Sol. En una de ellas, aparece junto a Mohamed Eyad Kayali, el hombre que le invitó a cazar elefantes junto a Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Botsuana.

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El rey sube al coche oficial ante la mirada de Mohamed Eyad Kayali. Éste le invitó a la cacería en Botsuana

La imagen corresponde al caluroso 20 de agosto de 2006. A media mañana, el Rey aterrizó en el aeropuerto de Málaga procedente de Palma de Mallorca en un avión que no era de la Fuerza Aérea Española. Allí le esperaba a pie de pista el por aquel entonces príncipe Salman, rodeado de fuertes medidas de seguridad y acompañado de un séquito de 30 personas, según relata un testigo. El Rey se montó en el A8 blindado de Salman y ambos pusieron rumbo a la milla de oro de Marbella donde se ubica su imponente palacio Al Riyad.

"Íbamos a 200 por hora por la autopista. Varios coches de la Policía Nacional y motos de la Guardia Civil nos escoltaban a los ocho vehículos que formábamos parte de la comitiva.Nos daban igual los radares", relata uno de los participantes en el traslado del Rey a Marbella.

El cortejo real llegó al palacio Al Riyad en poco más de veinte minutos tras cubrir 55 kilómetros a todo gas. Allí Salman había organizado un almuerzo por todo lo alto en el Pabellón Saudí, lugar donde solía recibir y agasajar a las altas autoridades. Tras dos horas de distendido almuerzo, el Rey se despidió de Salman en las escalerilla del pabellón con dos besos tal y como se evidencia en una de las imágenes. Minutos antes, su hijo el príncipe Sultán, le había dicho a Juan Carlos que no entendía por qué veraneaba en Mallorca en vez de en Marbella, "la tierra bendecida por Alá".

El Rey no le respondió. Sólo le devolvió una sonora carcajada y puso rumbo al aeropuerto de Málaga. En ese trayecto, no le acompañó Salman, que sí le prestó su vehículo oficial para que algunas personas de su séquito pudieran trasladarle a Málaga. Entre ellas, se encontraba su hombre de máxima confianza en España, Mohamed Eyad Kayali. Esta persona de origen sirio fue quien corrió con los gastos de la cacería del Rey y Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Botsuana en 2011, entre otros favores.

Lo que nadie entiende en Marbella es por qué Juan Carlos I nunca aprovechó sus visitas a Salman para pasear por la "capital saudí de la Costal del Sol", como algunos la han acuñado. Denominación, por cierto, ajustada a la realidad pues desde los tiempos del fallecido rey Fahd (hermano de Salman), Marbella es frecuentada por los miembros de la dinastía saudí y numerosos jeques árabes.

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El Rey se despide de Salman dándole dos besos

Aunque es cierto que Salman prefiere veranear en su palacio de la playa tangerina de Jbila desde la muerte de su esposa la princesa Sultana en 2008, sus familiares directos siguen apostando por Marbella como destino vacacional. No es para menos. Allí son tratados como hijos predilectos. Y no es de extrañar dado que estos árabes son una fuente de ingresos espectacular para el municipio. Numerosos marbellíes han llegado a hacer cola en los aledaños del complejo palaciego de la Casa Real Saudí para trabajar con alguno de sus miembros. Éstos, aparte de su personal de confianza, siempre contratan a personas locales como señal de agradecimiento al municipio.

Los sueldos que proporcionan a sus empleados son jugosos. "A mí me pagaban 80 euros al día, 300 euros de propina por cada 15 días de trabajo y me daban 1.000 euros cada vez que se iban", comenta una persona que trabajó durante cerca de una década con ellos y que llegó a ver, por ejemplo, a la duquesa de York, Sarah Ferguson, por los pasillos de Al Riyahd.

Los árabes también contratan los servicios de policías locales, nacionales y guardias civiles, que se sacan un considerable sobresueldo a pesar de no estar autorizados para hacer ese tipo de trabajos.

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REY SALMAN DE ARABIA SAUDÍ.Cuenta con un imponente palacio en Marbella, aunque ahora prefiere Tánger. JUAN CARLOS I Solía interrumpir sus vacaciones en Mallorca para visitar a Salman en Marbella.

No sólo los particulares se benefician de la presencia de los árabes. Cada período estival y siempre que el Ramadán lo permite, los petrodólares inundan las cajas registradoras de las tiendas, restaurantes y discotecas de lujo. En tiempos del fallecido Rey Fahd (hermano de Salman), establecimientos como el Corte Inglés de Puerto Banús (donde Salman tiene atracado su yate Shaf of London) u otras exclusivas tiendas abrían sus puertas en horas no comerciales para dar un trato personalizado a los integrantes de la familia real saudí. Éstos también llegaron a reservar durante todo un verano una planta entera de un hospital para sus cuidados.

LUJOS Y DESPILFARROS

En los restaurantes más reputados de la ciudad están acostumbrados a recibir hasta 2.000 euros de propina por cenas de unos veinte árabes. Los preferidos de Salman son, entre otros, el Santiago o Los Bandidos, aunque hace unos años frecuentaba la churrería Ramón, negocio ubicado en el casco antiguo de Marbella.

Los empresarios de ocio nocturno también alaban a la familia real saudí. En ella se encuentran algunos animal parties como el príncipe Talal, que suele cerrar salas de fiesta para él y su séquito. En sus saraos, nunca faltan las botellas mathusalem (6 litros) de champán francés que su gente usa para atraer a algunas mujeres gold diggers (caza fortunas).

La vinculación del príncipe Talal con la noche marbellí es tal que incluso una discoteca le ha dedicado una de sus mesas VIP (la llaman la prince table) y suele llevarse a algunos de sus porteros a Arabia Saudí. También invita a cenar a relaciones públicas, a los que les deja conducir sus vehículos y les da suculentas propinas por el buen trato recibido. "Cada vez que viene Talal hago mi agosto", comenta un empleado de un local nocturno, que ha compartido partidas de parchís con el príncipe Talal, todo un amante de los juegos de mesa.

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Mensajepor Invitado » Dom 26 Abr, 2015 9:47 pm

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El ocaso del rey Juan Carlos: Corinna, los negocios y las aguas fecales de un reinado

El esperado libro de Ana Romero 'Final de partida' (La Esfera de los Libros) narra el ocaso de Juan Carlos I de Borbón. En sus páginas, la periodista se adentra en algunas claves políticas y personales de un monarca solo y apartado, y aunque da cuenta de sus negocios, no llega a aclarar del todo la posibilidad de una fortuna oculta.

Un centenar de fuentes, más de 350 páginas y la historia de un hundimiento. Un rey solo, alejado de su propia familia y prácticamente obligado a abdicar. Se trata de Final de partida, la crónica de los hechos que llevaron a la abdicación de Juan Carlos I, escrito por la periodista Ana Romero y editado por La Esfera de los Libros. El libro -que generó una gran expectativa por lo que Ana Romero podría contar- aporta claves políticas, personales y familiares, aunque no aclara las pruebas de una fortuna oculta conseguida por Juan Carlos I a través del cobro de comisiones por propiciar los negocios de empresas españolas en el exterior. Y aunque retrata el fin de su relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, su compañera sentimental desde 2004, Romero no profundiza en las posibles desavenencias surgidas a raíz de una negociación económica tras la ruptura entre ambos.

En el texto aparecen reflejados los pormenores del descalabro político y personal que llevó a Juan Carlos al fin de su reinado: desde el estallido del caso Nóos, la caída de Botsuana –inicio del declive del monarca-, su cada vez más acelerada desconexión de la vida política de España, el aislamiento familiar así como el problema político que supuso para su reinado Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la aristócrata convertida en omnipresente intermediadora en lo que a negocios se refiere.


    "En el texto aparecen reflejados los pormenores del descalabro político y personal que llevó a Juan Carlos al fin de su reinado"

El libro abunda en referencias, fechas, datos... Ana Romero cubrió la información de Casa Real para El Mundo desde 2010 hasta 2014, los años del ocaso, y los que se cuentan en el texto. Tres aspectos llaman la atención: la narración que hace de la abdicación como operación preparada –y el papel que jugaron Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey; Félix Sanz Roldán, director del Centro Nacional de Inteligencia— “más como amigo que como cargo público”— y el expresidente del Gobierno Felipe González; el problema que supuso la vinculación del monarca con Corinna zu Sayn-Wittgenstein: a todas luces una “intersección de la vida privada y pública del Monarca”, al mezclar su papel de “embajador económico para España”, con el de “intermediaria” o “consejera” de la aristócrata danesa-alemana y, finalmente, el recuento de los negocios del Rey.

Un aspecto resulta transversal en el libro: la textura personal de un hombre cada vez más solo; alguien que exclama, a bocajarro que quiere divorciarse –si su hija lo ha hecho, por qué él no- y que incluso ofrece matrimonio a su amante, en 2013, con la intención de dar, al fin, un giro a su vida. Un anciano cuya campechanía devino en declive, que ni siquiera tiene relación con sus nietos, que se lleva mal su hijo, detesta a su mujer y sólo ansía una cosa: que le dejen hacer lo que le viene en gana.


La princesa Corinna y el rey Juan Carlos I

¿Cómo y de qué forma salió Corinna de la vida del monarca? ¿Fue una negociación pactada? ¿Hubo acuerdos económicos a manera de compensación por la labor de la aristócrata como intermediadora? Ana Romero no entra en la hipótesis, aunque la cita y la alude. De momento, la versión que sostiene Romero apunta al despedazamiento del bien avenido tándem en el momento previo a la abdicación. Según cuenta Romero, Corinna zu Sayn-Wittgenstein y Juan Carlos apenas hablaban antes del 2 de junio de 2014. Ana Romero recoge opiniones sobre la polémica relación entre ambos y los juicios negativos que sobre ella tenían muchos colaboradores cercanos al Rey.


    “La mujer por la que seriamente apostó Juan Carlos I al final de su vida también le falló”

“Su sentido de la supervivencia es grande, y lo primero que pensó es cómo le afectaría a ella, ya lo había demostrado cuando quiso distanciarse públicamente de don Juan Carlos con su paseíllo por los medios de comunicación en febrero de 2013 –escribe Romero El Mundo- (…) Lo realmente trágico de toda esta historia es que la mujer por la que seriamente apostó Juan Carlos I al final de su vida también le falló: supuestamente CSW rechazó la oferta que le hizo de matrimonio en verano de 2013 porque no creía conveniente para ella casarse en terceras nupcias con un exrey septuagenario en cuyo país no sería bien recibida como su alteza real Corinna de Borbón”, escribe la periodista en Final de partida.

El retrato que hace Ana Romero de la relación entre el rey y la princesa alterna agrias opiniones sobre el proceder de la aristócrata –el círculo del monarca la describe como fría y ambiciosa- con versiones y matizaciones alusivas a lo que su aparición significó en la vida del rey. “En el entorno del exmonarca, la desconfianza hacia CSW es tan grande que aún se teme que don Juan Carlos quiera recuperar el contacto ‘a poco que ella tire del hilo’. No creo que haya nadie, exceptuando a los dos protagonistas, que conozca la naturaleza verdadera de esta relación, aunque las especulaciones no cesan”.


    “La desconfianza hacia CSW es tan grande que aún se teme que don Juan Carlos quiera recuperar el contacto”

Ana Romero no entra al trapo con una versión que cada vez cobra más peso, y según la cual, la separación definitiva entre Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein alcanzó su punto más agrio al momento de repartir las gananciales –es decir, las comisiones -. Al parecer, Corinna no se sintió correctamente compensada. A ese disgusto se sumaría la forma precipitada de la que tuvo que salir de España, entre otras cosas, por la poca conveniencia que su figura supone para la Corona española, empeñada en lavar su imagen.

Sin embargo, y aunque no da detalles específicos, Romero alude: “Cuando este libro se disponía a ir a imprenta, y en medio de un incomprensible —o muy comprensible— nerviosismo general, varios medios españoles publicaron hipótesis sobre el motivo de la ruptura de la pareja. Según Interviú, CSW consiguió amasar una fortuna en Suiza de treinta millones de euros durante el tiempo que duró el noviazgo semioficial y su estancia en España como consorte oficiosa. Hasta el momento, Schillings, el poderoso bufete de abogados que representa a la consultora global, no ha desmentido”

Sobre el tema Juan Carlos I y Corinna, asegura Ana Romero: “la relación —hace tiempo inexistente— había descendido a las llamadas cloacas del Estado. La distancia puesta por CSW entre ella y el rey emérito se convirtió en objeto de contienda entre un policía fontanero, de esos que hacen trabajos especiales para el Estado, y otros cuerpos de la seguridad del Estado”.


    “CSW consiguió amasar una fortuna en Suiza de 30 millones de euros durante el tiempo que duró el noviazgo”


Las comisiones del Rey (Y Corinna)

En las páginas de Final de partida, Romero describe con enjundia los detalles y pormenores de los negocios del rey Juan Carlos. Sin embargo, no aporta elementos nuevos sobre la posibilidad de una fortuna oculta, aunque sí hace un minucioso recuento en el tiempo: Arabia Saudita, la Fundación Laureus, la creación de un fondo con rey Abdulá, el Ave a la Meca (en cuyo viaje de preparación habría estado la propia Corinna)…

Romero parte, como fecha significativa, en el año 2008 –cuatro años después de que el rey conociera a Corinna en una cacería-. En ese año Juan Carlos comunicó al gobierno de Zapatero su deseo de “incrementar el número de viajes a la península arábiga, que en esos años constituía un fantástico destino económico al que los líderes occidentales acudían atraídos por la potencia de los petrodólares”, escribe. Sus deseos se convirtieron en órdenes, asegura la periodista. La diplomacia española comenzó a rediseñar el trabajo público del rey hasta el punto de que comenzó a producirse algo inédito: “viajes reales sobre los que los embajadores no informaban al Ministerio de Asuntos Exteriores por petición expresa de la Casa del Rey”.


    “Arabia Saudí abrió el camino de Juan Carlos I para construir una fortuna”

Ana Romero plantea de qué forma “Arabia Saudí abrió el camino de Juan Carlos I para construir una fortuna que nunca tuvo y Emiratos Árabes la consolidó”. La relación del monarca con Arabia, se sostiene, según la periodista, en el concepto de clientelización: “Hay figuras —los fixers— que cobran comisiones de las empresas de su propio país para conseguir contratos que los líderes políticos de esos países luego venden a sus ciudadanos como ori gen de empleo y riqueza. Esta es una ecuación que nunca falla. Cuantos más clientes tienen las monarquías del Golfo, más contentos estarán todos en Occidente y en Oriente y más tiempo tendrán garantizado el poder los monarcas absolutos. Véase como ejemplo de este proceder el contrato del AVE a La Meca”.

Cuenta Romero la buena relación de Juan Carlos con Fahd, Sultan y Salman , de la Casa Al-Saud. “A partir de 1982, y con este trío de poderosísimos hermanos convertidos en sus propios hermanos, don Juan Carlos se convirtió en pieza clave para la obtención de los contratos por empresas españolas de todo signo. Así surgió en este tiempo el rumor de la supuesta fortuna de cuantía desconocida aunque nadie ha- ya dado la más mínima prueba o datos objetivos de su existencia y menos aún volumen”, escribe Romero, quien incluso se permite revela detalles como, por ejemplo, el entusiasmo de Juan Carlos como huésped del Emirates Palace durante su visita oficial en 2008: “paseó como un niño por el lobby en el que se adquieren monedas de oro en una máquina expendedora, se compran relojes de diamantes, se degustan mojitos en el Havana Bar o se contratan las mejores prostitutas del mercado (…) Qué feliz está aquí la gente, comentó don Juan Carlos”.


    “CSW fue transformándose a ojos de los líderes de Abu Dabi en representante del rey de España”

El Borbón fue, entonces, una especie de embajador comercial. “Dime en qué te puedo ayudar, es la frase típica que solía decir el rey a los embajadores de la zona”. La madeja de intereses mutuos revela cosas como negocios en los que Arabia Saudí, Emiratos y Australia compraron a España material militar valorado en casi dos mil millones de euros, lo que supone el 44,4 por ciento de las exportaciones militares de nuestro país. También explica de qué forma Corinna zu Sayn-Wittgenstein toma partido en el asunto. “Desde el inicio de su relación con Emiratos, CSW insistió mucho en su origen aristocrático: Entonces decía que formaba parte de la nobleza europea, que su padre era amigo del rey Juan Carlos, y que ella estaba ayudándole porque así se lo había pedido su progenitor (…) Gradualmente, CSW fue transformándose a ojos de los líderes de Abu Dabi en representante del rey de España y en la persona a la que había que dirigirse para tener línea directa con él. Al mismo tiempo, se consolidó como su pareja oficial. Una peligrosa mezcla que indicaba a las alturas de Abu Dabi que era alguien a tener en cuenta hasta que don Juan Carlos indicara lo contrario”.

A juzgar por lo que Romero cuenta en Fin de partida, Corinna zu Sayn-Wittgenstein hacía y deshacía, al punto de acompañar comitivas y viajes oficiales. “Nada tuvo que ver ella (CSW) con el contrato del AVE a La Meca. Entonces, ¿qué fue a hacer a Riad? De nuevo, no he encontrado a nadie que se responsabilice de su presencia oficial en el avión de las Fuerzas Aéreas Españolas junto a los reyes de España. Presumiblemente, fue el aparato de Zarzuela el que, siguiendo órdenes directas del rey, la incluyó en la delegación oficial”


    “Siguiendo órdenes directas del rey, la Zarzuela incluyó a Corinna en la delegación oficial”

Ana Romero relata cómo los viajes al Golfo de Juan Carlos I al final de su mandato no hicieron más que empeorar su imagen. “Los españoles estaban ya saturados de sus salidas al extranjero con los grandes líderes del Ibex. Lo que empezó como un plus con la foto exclusiva del rey reunido con el Consejo Empresarial de Competitividad, en marzo de 2012, acabó convirtiéndose en un problema cuando el lobby del Ibex 35 liderado por César Alierta, el presidente de Telefónica, empezó a contaminarse del desprestigio de la clase política y la Corona (…) Tampoco contribuyeron demasiado a mejorar la opinión pública las noticias sobre contratos entre España y Arabia Saudí, que pasaron en gran medida desapercibidos. El último, de Abengoa, la empresa más potente de Andalucía, va a desarrollar la primera planta de desalinización solar del Reino del Desierto, valorada en ciento treinta millones de dólares. Sí ha cobrado mucho interés, en cambio, el ultimátum lanzado por los dirigentes saudíes al Gobierno de España con respecto al AVE del Desierto: si no cumplen los términos del contrato, las empresas españolas volverán a sufrir el síndrome del canal de Panamá”.

Sin duda, el papel de la aristócrata es activo, a juzgar por las fuentes citadas por la periodista, una de ellas, asegura, refiriéndose a Corinna: “Sí, ella ha ganado mucho dinero gracias a él, pero también se lo ha hecho ganar a empresas españolas”. También Romero da detalles sobre el papel de Corinna zu Sayn-Wittgenstein como asesora de la Fundación Laureus, donde intentó conectar a Iñaki Urdangarin, y con quienes llegó a facturar tan sólo en Barcelona 8,3 millones de euros por las dos ediciones de la ceremonia de sus premios anuales.


    “Sí, ella ha ganado mucho dinero gracias a él, pero también se lo ha hecho ganar a empresas españolas”.


Mándame una pistola para que me suicide

El rey está solo, en una habitación, chasqueando la vejez y los estropicios de un reinado que va a peor. “Mándame una pistola para que me suicide”, relata la periodista, al referirse a la frase que diría Juan Carlos I a un amigo, después de que el Gobierno, el jefe de la Casa Real y hasta el director del CNI le hubieran obligado a cancelar el vi je a Abu Dabi “no por consejo médico —como se dijo públicamente—, sino porque se comprendió que CSW podía ser un ver- dadero peligro para la seguridad nacional. La petición de una pistola era claramente una exageración del monarca, que no podía ocultar su irritación. Por primera vez casi desde la muerte de Franco, no se hacía su voluntad”.

Cuenta Fin de partida cómo las “últimas reuniones de CSW en Zarzuela con el general Sanz Roldán y con Margallo en diciembre de 2012”, precipitaron “el cierre en banda de la clase dirigente” contra la pareja sentimental del rey. Fue entonces cuando, además de su residencia en Mónaco por motivos fiscales, CSW cambió el hogar que tenía en el monte de El Pardo “por un elegante piso en una de las direcciones más distinguidas de Londres, donde apenas los rusos y los árabes multimillonarios pueden permitirse tener casa”.

En este largo y lento desmoronamiento, Juan Carlos I sopesa la posibilidad de contraer matrimonio, consiguiendo así que Corinna zu Sayn-Wittgenstein obtuviera el título de su alteza real Corinna de Borbón. “El complicado plan implicaba aguantar un año más, llegar hasta los fastos de celebración del cuarenta aniversario de su proclamación en noviembre de 2015 y luego retirarse con ella en un país extranjero, apenas con un apartamento en el Palacio Real al que acudir cuando los ánimos de los españoles se hubieran atemperado respecto a ella. Era un deseo recurrente en el ánimo del monarca”

¿Cuántos factores favorecieron el derrumbe de Juan Carlos I? Ana Romero enumera varios. “Eso que tú llamas puntos negros aparecían prácticamente cada mes. Cuando no era una cosa, era otra, me confirman quienes se resisten a entrar en el detalle de los esqueletos que se han ido amontonando en el armario real a lo largo de cuatro décadas. Muy al principio de su reinado, son memorables las fiestas a las que acudía en Aqaba, en Jordania, organizadas por su gran amigo el fallecido rey Hussein (…) Era el pan nuestro de cada día. Prácticamente cada mes había algo. Así no podía seguir, continúan esas fuentes conocedoras del cerco que se fue cerrando en torno al rey entre 2013 y 2014. Del mismo modo, las tradicionalmente estrechas relaciones entre la Casa (del Rey) y la Casa (el CNI) comenzaban a dificultarse: el nuevo Gobierno del Partido Popular, y en particular la responsable de los servicios de inteligencia, Soraya Sáenz de Santamaría, se mostraba cada vez más reacio a utilizar esos recursos del Estado para taponar las aguas fecales del reinado de Juan Carlos I”.

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Juan Carlos en Abu Dabi: oro, vino, diamantes y prostitutas

Mensajepor Invitado » Dom 07 Jun, 2015 5:14 pm

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Juan Carlos en Abu Dabi: oro, vino, diamantes y prostitutas

"Arabia Saudí le abrió una fortuna que nunca tuvo y Emiratos Árabes la consolidó"

El rey se sintió fascinado con el hotel-palacio de siete estrellas, esa especie de gigantesca plaza de toros al final de La Corniche, el paseo marítimo que recorre el skyline de Abu Dabi. Degustó los mejores vinos en la última planta, donde solo tiene acceso la realeza, y paseó como un niño por el lobby en el que se adquieren monedas de oro en una máquina expendedora, se compran relojes de diamantes, se degustan mojitos en el Havana Bar o se contratan las mejores prostitutas del mercado. Todo en un país donde la sharia es la ley”.

El libro de Ana Romero, “Final de partida”, cuyo contenido está produciendo un verdadero terremoto entre las élites españolas, desvela como Juan Carlos se ha hecho inmensamente a rico, aunque a su abdicación ha dejado a un país empobrecido, ya sin clase media, con un dramático desempleo que es motivo de escarnio internacional, un exilio laboral masivo y una democracia inexistente en cuanto a división de poderes, controles democráticos e hiperinflación de cargos e instituciones políticas y públicas. Por eso su sociedad civil, sin apenas recursos ni palancas, se ha levantado con fuerza.

De ahí que la inmensa riqueza del rey siga levantando estupefacción y horror entre sus paganos: “Supuestamente, Arabia Saudí abrió el camino de Juan Carlos I para construir una fortuna que nunca tuvo y Emiratos Árabes la consolidó. En la primavera de 2008, cuando por circunstancias personales yo vivía en Abu Dabi, don Juan Carlos decidió revivir esa vieja amistad que tuvo con Zayed, al que solo había visitado oficialmente con la reina en 1981. Nunca más había vuelto a poner un pie en Abu Dabi, hasta el sábado 24 de mayo, tras «dos gatillazos» —como se hace referencia en la jerga diplomática a dos viajes fallidos—, la química funcionó de maravilla a pesar de la diferencia de edad entre el rey y el heredero del fundador, el jeque y general Mohammed bin Zayed al-Nahyan (MBZ en la jerga diplomática), de 43 años, así como con su guardia de corps: hombres jóvenes educados en universidades anglosajonas como Khaldoon al-Mubarak, de 40 años, gran capo de Mubadala, uno de los fondos soberanos más importantes del mundo, así como presidente del Manchester City“.

“Con Khaldoon se fotografió el rey emérito en octubre de 2014, apenas unos meses después de abdicar, en el estadio Etihad del Manchester City. También estuvo con él en noviembre de 2014 cuando acudió a la Fórmula Uno de Abu Dabi. El 18 de marzo de 2015, Khaldoon y don Juan Carlos se reencontraron en la Ciudad Condal, donde el Manchester City jugó contra el Barcelona”, señala Ana Romero. Y añade: “Como digo, aquel sábado, por la noche, cuando don Juan Carlos pisó Abu Dabi por primera vez después de veintisiete años de ausencia, descubrió la ciudad-estado más rica del mundo, un lugar que alguien comparó al Flandes español que emergió de las marismas: el imperio de MBZ, que tan pronto bombardea posiciones islamistas en Libia como diseña proyectos de probada megalomanía como los museos de la isla Saadiyat, la Fórmula Uno en la isla de Yas o la ciudad ecológica Masdar City“.

[right]Y eso “reactivó su condición de mejor embajador de España: nuestro país tenía que compartir las oportunidades de negocio que se abrían ante él. En 2008, solo un puñado de españoles estaba inscrito en el consulado. «Qué feliz está aquí la gente», comentó don Juan Carlos esa noche en la cena íntima que MBZ el preparó en el Emirates Palace junto a 18 personas entre españoles y emiratíes. La mayor parte de la delegación del rey, formada por medio centenar de personas, tuvo que encontrar la manera de entretenerse por su cuenta”.


La autora describe a los anfitriones: “Los hermanos Al-Nahyan, comandados por Mohammed, habían abrazado la modernidad de las formas con tal fuerza que el contraste con las costumbres domésticas medievales resultaba abrumador. El rey apenas pudo reconocer ese campamento mal construido por libaneses sin escrúpulos que visitó en 1981 con doña Sofía. Entonces, los residuos iban a parar directamente al mar. En 2008, en cambio, disfrutó de un baño en las turquesas y transparentes aguas del Beach Club del hotel, donde antaño los hombres se tiraban al Golfo para recoger perlas. Muchos morían porque los pulmones les estallaban, pero en la actualidad sus descendientes conducían coches de lujo por La Corniche. A veces, con la tapicería aún cubierta por plásticos. ¿Para qué retirarlos cuando se va a cambiar tan pronto de automóvil?”

“La ecuación económica con la que se encontró el monarca era imbatible: mientras en el Golfo el precio del barril de petróleo se acercaba a los ciento cincuenta dólares, Occidente se deslizaba hacia la crisis del credit crunch, crédito bancario, de forma inexorable. Todo estaba por hacer, por construir y por invertir entre los nuevos ricos del Golfo. Don Juan Carlos les abrió sus brazos y los Al-Nahyan correspondieron. El país, del tamaño de Andalucía y con menos historia y peso que Arabia Saudí, había empezado a coleccionar trofeos entre la realeza occidental, desde el príncipe Andrés de Inglaterra a su desprestigiada ex, Sara Ferguson. De esta manera cree agrandar el empaque de una Casa que cuenta ya con quinientos príncipes, una nimiedad comparados con los al menos veinte mil de la Casa saudí”, escribe Ana Romero.

“Los Al-Nahyan quieren sentirse parte de la hermandad monárquica global integrada apenas por quince países. Como los Al-Saud, desean que los royals de verdad, los de Occidente, los de toda la vida, «blanqueen sus regímenes dictatoriales vestidos de dishdash», explican diplomáticos árabes conocedores de las costumbres locales. De ahí todas esas oscuras princesas germanas que me iban presentando en fastuosas bodas reales los años que viví allí. Todas me parecían iguales: altas, grandes, con largos apellidos y aburridos collares de perlas. Iban invitadas desde sus países de origen, a gastos pagados, con posibilidad de disfrutar del sol en un hotel de lujo”, concluye el libro.




    Encuesta:

    ¿Puede permitirse España el lujo de tener dos reyes con cargo al erario público?

    • Sí, Juan Carlos no gasta tanto y es una especie de pensión por los servicios prestados
    • No, debería renunciar al sueldo del Estado y quedarse como un pensionista más
    • Si le corresponde una pensión sí, pero debe investigarse su gestión como Jefe del Estado


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Mensajepor Invitado » Jue 27 Ago, 2015 9:02 pm

ROBO DE LA COLECCIÓN DE PINTURA
DUQUE DE HERNANI POR LA FAMILIA REAL



En 1976, la familia real española, en colaboración con la segunda mujer del Duque de Hernani, Teresa Mariátegui, y varios funcionarios públicos, elaboran un plan para apoderarse de la colección de pintura y arte Duque de Hernani y vender una parte de la misma al objeto de tener un capital en el extranjero. El plan consiste en falsificar la sucesión del anciano Duque y al tiempo, destruir la documentación de la colección para evitar cualquier reclamación de los legitimarios.

http://www.angelfire.com/rebellion2/bor ... /robo.html



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Patrimonio oculto de la familia real española

Mensajepor Invitado » Jue 27 Ago, 2015 9:09 pm



Patrimonio oculto de la familia real española-(parte 1)




Patrimonio oculto de la familia real española-(parte 2)


http://tecnicopreocupado.com/tag/robo-de-cuadros/

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EL ÚLTIMO ‘REGALO’ DE DON JUAN CARLOS

Mensajepor Invitado » Sab 03 Oct, 2015 11:16 pm

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EL ÚLTIMO ‘REGALO’ DE DON JUAN CARLOS

Alrededor de 50.000 euros es el precio del velero ‘IAN’ que adquirió el Rey la semana pasada en Finlandia. Aunque su anterior dueño da a entender que el barco lo compró el mismo Don Juan Carlos, el entorno del Monarca señala que se trata de un regalo de sus amigos regatistas

CONSUELO FONT


A principios de la semana pasada, el Rey Juan Carlos, que este mes de septiembre ha vuelto a competir en una regata tras abandonar este deporte en 2010 por sus achaques de salud, se desplazó a Finlandia en un vuelo privado acompañado de cinco personas. Entre ellas estaban el famoso regatista gallego Pedro Campos, cinco veces campeón del mundo, Alfredo Sánchez Bella, propietario del velero de época Acacia, y tres expertos en náutica, uno de ellos dueño de un astillero. Sólo permanecieron unas horas en el país báltico y tan secreto fue el viaje que, según ha podido averiguar LOC, ni siquiera la Embajada española en Helsinki tenía constancia de esta visita. Su destino era el puerto deportivo M-Yachts de Loviisa, a unos 90 kilómetros de la capital. Allí les esperaba Michael Cedercreutz, director de una compañía de logística con sede en Helsinki y miembro de una aristocrática familia de origen sueco emparentada con el barón Sebastian Cedercreutz.



El empresario finlandés Michael Cedercreutz, anterior propietario del barco, posa junto al Rey delante de la nave, durante la visita de éste a Finlandia, la pasada semana[/left]
El motivo de esta misteriosa cita de Don Juan Carlos fue desvelado este martes por el diario local Ilta-Sanomat y contado en exclusiva por LOC: adquirir un precioso velero de época, el IAN, construido en 1929, cuyo dueño era el citado noble desde hacía 14 años. Dicho periódico publicaba incluso fotos en las que el Monarca posa con el propietario de la embarcación, quien afirma que se sintió “muy halagado” de conocer a Don Juan Carlos, que en su opinión es un hombre fantástico, agradable, sencillo y, sobre todo, se comportó de forma muy normal, invitándole incluso a que en un futuro navegaran juntos. “Tiene una cálida y agradable personalidad y para mí es muy importante vender mi barco, que está lleno de recuerdos, a una persona que sabe apreciar la belleza de este velero”, comentó Cedercreutz. Un hombre muy discreto que aceptó que trascendiera la venta tan sólo para resaltar la excelente impresión que le causó Don Juan Carlos “a quien fue una gran experiencia conocer”, confiesa, con la condición de que se publicara cuando el Rey hubiera abandonado Finlandia.


Una joya náutica

El IAN, perteneciente a la clase 6MR, que hizo su debut olímpico en 1908 y compitió por última vez por el oro en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, es un precioso velero de época construido en 1929 en los astilleros Arendal Yard de Gotemburgo. Fue diseñado por el mítico Gustaf Estlander, quien falleció sólo un año después, en 1930, por lo que el IAN es uno de sus últimos diseños y también una obra maestra, ganador en aquellos años de todas las competiciones. Con sus 11,35 metros de eslora por 1,90 de manga, tiene un peso de 4.100 kilos y una superficie vélica de 44,36 metros cuadrados. Pieza codiciada por los coleccionistas de embarcaciones vintage, ha pasado por sucesivos propietarios, desde el primero, que fue su propio diseñador, Gustaf Estlander, quien originalmente lo bautizó como Marja, hasta que en el año 2001 lo adquiridó Michael Cedercreutz, quien a raíz de su separación matrimonial el año pasado, decidió desprenderse de este clásico que ahora se queda Don Juan Carlos.

No podía sospechar Cedercreutz el calibre que iba a adquirir la noticia, que tras salir a la luz en LOC, tuvo gran eco posterior en la mayoría de los medios de comunicación españoles. Hasta el punto de que, muy apesadumbrado, no ha querido volver a hablar del tema, lamentando profundamente “que se haya convertido en algo tan grande”, según ha manifestado a este suplemento. Por lo mismo, se ha negado a comentar detalle alguno de la venta, aunque según fuentes de su entorno, el precio pagado ronda los 50.000 euros, sin que se pueda precisar si dicha cantidad es un adelanto o el precio final, ya que en un portal alemán especializado se anuncia uno similar por un valor de 65.000 euros.


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¿Quién lo ha pagado?

Aunque tanto el periódico Ilta-Sanomat como el propio Cedercreutz dan a entender que Don Juan Carlos es el comprador del barco, fuentes del entorno del Monarca se pusieron en contacto con esta redacción para puntualizar que el velero no lo había adquirido él, sino José Cusí, íntimo suyo y armador de los míticos veleros de la saga Bribón que patroneaba el Rey, y Pedro Campos. Cusí, por cierto, no fue a Finlandia.

Según ha revelado a LOC el propio Campos, un hombre muy allegado al Rey, “en realidad lo estamos comprando, ya que no llegará hasta dentro de un par de semanas a Galicia, donde se realizará la entrega. Además, tengo que decir que el propietario es en realidad más José Cusí, yo me ocupo sobre todo de la parte técnica. Por eso acompañé la semana pasada a Don Juan Carlos a Finlandia, para comprobar si el barco estaba en perfecto estado”.

Y lo estaba, ya que a lo largo de estos 86 años ha sufrido sucesivas restauraciones, en las que se han utilizado sólo maderas nobles como la caoba, el olmo americano o el cedro amarillo, que le han valido que la Classic Yatch Association le otorgue “un alto significado histórico”. Por ejemplo, en 1967, se le devolvió su quilla de plomo original, en 1985 se sustituyó la antigua cubierta de pino de Oregón por una de teca, en el 93 se le cambió el perfil del mástil, en el 96 se renovó el casco, siendo también reemplazados sable y quilla e impermeabilizada la parte superior de la tablazón con tiras de caoba; en 2003 se le cambió el timón y las velas mayor y génova y, por fin en 2007, fue prácticamente reconstruido en el Redsky Yardas de la ciudad finlandesa de Kotxa. Todo ello respetando sus características originales, como la tablazón del casco, que le han convertido en un velero único, ya que sólo tiene un gemelo en el mundo: el Acacia, del Club de regatas de Sanxenxo. Precisamente el barco en el que el 14 de septiembre el Rey se proclamó vencedor en aguas pontevedresas en la disciplina de barcos clásicos.

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Mensajepor Invitado » Sab 17 Oct, 2015 9:24 pm

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El Rey Juan Carlos navega por primera vez con el nuevo 'Bribón' en Pontevedra
Don Juan Carlos ha navegado con el nuevo barco siete años después de haber navegado con el anterior 'Bribón'. Además, lo ha hecho junto a su gemelo, el 'Acacia'

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Mensajepor Invitado » Jue 29 Oct, 2015 10:28 pm

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El día D de la corrupción a gran escala de Juan Carlos de Borbón


ENRIQUE DE DIEGO


Desvelo una página fundamental, decisiva, de la historia –oscura- de la España reciente. Hasta hoy ha permanecido inédita e ignorada. Es el inicio, el día D, de la corrupción a gran escala de Juan Carlos de Borbón, mediante el cobro de comisiones en la importación de crudo, y, por ende, de la corrupción sistémica de la clase política, degenerada en casta parasitaria.

Una gran fortuna que no ha salido del sueldo

Juan Carlos de Borbón es detentador de una gran fortuna, cuyo origen es injustificable y que ha permanecido bajo la impunidad constitucional concedida, sin duda, para otros escenarios. Según la revista Forbes, la fortuna de Juan Carlos es de 1.700 millones de euros; según The New York Times, la cifra es aún superior: 2.300 millones de dólares, 1.800 millones de euros. En el año 2011, se hizo público por primera vez, y en medio de un clima de hastío y exigencia de transparencia por parte de la población, el sueldo del monarca: 292.000 euros anuales.

La corrupción de Juan Carlos fue, desde el principio, una confabulación del sistema

La corrupción, a gran escala de Juan Carlos de Borbón, se hizo el mismo día en que fue proclamado monarca –instaurado, pues la legitimidad histórica monárquica residía en don Juan de Borbón- por las Cortes: el 22 de noviembre de 1975. Y fue, desde el principio, una confabulación del sistema y no una simple degeneración avariciosa personal. Con Juan Carlos, surgió la corrupción irrestricta que, luego, desde la cabeza, se iría extendiendo a todo el cuerpo social, al conjunto de los partidos y a los empresarios comisionistas.

Reunión de patricios monárquicos en el despacho de Areilza: Plaza de la Lealtad, 2

En la tarde de ese día, tuvo lugar una reunión en el despacho de José María de Areilza, sito en la Plaza de la Lealtad, 2, a la que asistieron una veintena de patricios monárquicos; entre ellos, Joaquín Satrústegui, y apellidos de prosapia: Carvajal, Urquijo, March. Hay asistentes que gozan de buena salud y pueden contar todos los intríngulis de la reunión. Básicamente, los patricios confabulados -bajo la batuta de un José María de Areilza que se veía seguro presidente del Gobierno en el futuro, por su tardía legitimidad antifranquista, como hombre de Estoril- reflexionaron y consideraron que era conveniente, importante, para los tiempos venideros, que el nuevo monarca contara con la tranquilidad de una fortuna personal, de la que carecía. En un gesto muy castizo, los patricios, la mayoría de ellos pudientes, no se les pasó por la cabeza hacer una derrama entre ellos y transferir lo desembolsado al inquilino de Zarzuela.

La mitología de los aprietos de Estoril, cuando la herencia de don Juan fue mil millones de pesetas

De fondo, estaba la mitología de los aprietos tenidos por la familia en el exilio. Se contaba que don Juan de Borbón vendía fotos dedicadas y que era mantenido por algunos aristócratas generosos. Esa especie no cuadra con la importante fortuna legada por don Juan de Borbón a sus vástagos: más de mil millones de pesetas, 728 de esos millones en tres cuentas en Suiza, y de los cuales Juan Carlos heredó 375 millones de pesetas. Además, el chalé familiar de Puerta de Hierro, un apartamento en Estoril y un inmueble de oficinas en Gran Vía. También, a tenor de los datos, parece mitología que Mario Conde se hiciera cargo de los gastos ocasionados por la larga enfermedad de don Juan, atendido en la habitación 601 de la Clínica Universitaria de Navarra.

Decisión corrupta y corruptora: que cobrara una comisión por barril de crudo

A los patricios monárquicos reunidos en Plaza de la Lealtad, 2, se les ocurrió que el nuevo monarca, en aras a su tranquilidad económica, cobrara una comisión de cada barril de crudo que se importara, especialmente de las petromonarquías del Golfo. Esa decisión corrupta, tomada en secreto, y corruptora ha sido llevada a cabo, con precisión milimétrica desde el principio, y sostenido en el tiempo, bajo gobiernos del PSOE y del PP.


A Roberto Centeno le paran los pies: monopolio del monarca

A raíz de la crisis del petróleo de 1973, el entonces presidente de Campsa y catedrático de cconomía, Roberto Centeno inició gestiones para proveer a la compañía, y a España, de crudo de Kuwait, con la ayuda del embajador en dicha nación, Fernando Schwartz. Las negociaciones llegaron a feliz término y a un precio ventajoso. Roberto Centeno recibió una llamada del vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell, para que diera marcha atrás, indicándole que no sabía dónde se había metido, pues eso era predio y monopolio del rey. Es decir, los españoles siempre han pagado algo más cara la gasolina para que Juan Carlos estuviera tranquilo y se enriqueciera de manera irrestricta.

La estafa de Manuel Prado a la familia real kuwaití

Esta relación corrupta de Juan Carlos de Borbón con las petromonarquías del Golfo, y muy notoriamente con Arabia Saudí, se ha hecho a la luz del día, ante todos los españoles y recochineándose de su ignorancia, y tiene episodios de picaresca chusca, como la estafa montada por Manuel Prado y Colón de Carvajal –el hombre del maletín del monarca durante décadas-, con Javier de la Rosa por el medio, a la familia real kuwaití, tras la invasión por Sadam Husein, solicitando una multimillonaria cantidad de dinero, con la excusa de que el monarca tenía que autorizar la utilización de las bases norteamericanas, a fin de repostar para la primera guerra del Golfo. El episodio, y otra similares, están contados con pelos y señales en mi libro La monarquía inútil.

Corinna, la del maletín, consiguió embolsarse 30 millones de euros

El papel de conseguidor, junto otras funciones añadidas, fue heredado por Corinna zy Sayn-Wittgenstein, que se pavoneó públicamente de haber trabajado para el Estado español, y que a través de su consultora Apollonia Associates cobró 5 millones de euros por sus gestiones en el contrato del AVE Medina-La Meca. Son públicas sus relaciones económicas con el príncipe saudí Alwaleed bin Talal Alsaud -29 en la lista Forbes- quien la recibió como “representante del jefe del Estado español”. En total, la supuestamente despechada Corinna se metió a la faltriquera, por sus servicios, 30 millones de euros, incluidos los que obtuvo de una fracasada asociación de empresarios de amistad con Arabia Saudí, a los que literalmente la pareja Juan Carlos-Corinna estafaron.

Al dictado del wahabismo de los Saud

La corrupción nunca empieza por la base, sino siempre por la cabeza. Esta corrupción personal de Juan Carlos se fue extendiendo al conjunto del sistema político y económico. Ha tenido, también, importantes consecuencias políticas que, en tiempos de lealtades más probadas y de valoración de la honradez, hubieran sido consideradas delitos de lesa Patria. A los sátrapas Saud les interesaba una monarquía constitucional asentada, que presentar y legitimarse. También la sumisión de Juan Carlos era una buena baza para difundir el wahabismo en España, en donde el mascarón de proa es la Mezquita de la M-30, que fue inaugurada por Juan Carlos y por un príncipe saudí. En lo fundamental, la política exterior española ha estado al dictado y al servicio de los Saud y de las petromonarquías.

Qatar en El Corte Inglés

Todo esto se ha presentado a la opinión pública española como la eficaz intermediación de Juan Carlos de Borbón cerca de sus ‘hermanos’ y ‘primos’ del Golfo, pero, parece, que esa intermediación es de ida y vuelta. Se sitúa a Juan Carlos de Borbón detrás, por ejemplo, de la entrada de capital qatarí, del jeque Hamad Al Thani, en El Corte Inglés, con la adquisición del 12,5% y opciones a otro 13%, en condiciones escandalosamente ventajosas, y con una valoración de la empresa, entre 6.500 y 8.000 millones de euros, cuando sólo sus activos inmobiliarios se valoran en 18.000 millones y los activos propios, en 9.000 millones. Esa operación ha sido denunciada ante los tribunales por Corporación Ceslar, de Carlota Areces, poseedora del 10% de las acciones de El Corte Inglés. En esta operación se ha movido una comisión de 17 millones de euros, que ha ido a Tereze Capital FZE, administrada por Daniel Barreiro Nogaledo. Todo empezó –la corrupción sistémica en gran escala- el 22 de noviembre de 1975 en una reunión celebrada en el despacho de José María de Areilza. Desde hoy, y en Decisión Económica, ya no es un secreto.

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Mensajepor Invitado » Sab 31 Oct, 2015 3:40 am

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González, Aznar y Zapatero durante la proclamación de Felipe VI


"Juan Carlos I fue el mayor comisionista del país, su corrupción era descarada"

El periodista recupera el conflictivo ensayo sobre la Transición que escribió en 1991

No era fácil hasta ahora hacerse con un ejemplar de 'El precio de la Transición' (Planeta, 1991); a menos, eso sí, que uno estuviera dispuesto a gastarse los alrededor de 50 euros que pedían por él en el circuito de libros descatalogados.

La demanda, por tanto, era muy superior a la oferta; entre otras cosas porque la demanda de visiones críticas sobre la Transición se ha disparado desde que estalló la recesión económica (2008), surgió el 15-M (2011) y las instituciones políticas del país cayeron en una crisis de legitimidad de la que aún están por salir.

Fenómeno cultural que ha reforzado el estatus de Gregorio Morán (Oviedo, 1947): de voz crítica y heterodoxa que clamaba en el desierto del 'mainstream' a periodista de referencia para una nueva generación que muestra poca o ninguna admiración hacia conceptos como 'transición modélica' o 'bipartidismo'.

La editorial Akal recupera ahora 'El precio de la Transición'. Revisado y con un nuevo prólogo en el que el periodista asturiano, fiel a su leyenda, no deja títere con cabeza. En efecto, si bien su ácida visión de la Transición va a ser mucho mejor recibida ahora que en 1991, hay algo que no ha cambiado desde entonces: la afición de Morán a agitar sus argumentaciones a mamporro limpio.

“La Transición de la dictadura a la democracia fue relativamente breve, apenas siete años (desde noviembre de 1975 hasta octubre de 1982), poco más que la duración de la Segunda República (cinco años y dos meses). Ahora bien, la Transición como periodo histórico, con su Constitución de 1978, lleva funcionando 40 años, para gozo y satisfacción de quienes la parieron, la amamantaron y la pusieron a trabajar, lo más pronto que consintió su edad, en una casa de lenocinio”, escribe en el prólogo del libro.

Gregorio Morán pasó hoy por Madrid para presentar 'El precio de la Transición' y habló con El Confidencial sobre el ayer y hoy de la democracia española.

    PREGUNTA. ¿El tiempo ha puesto este libro en su sitio?

    RESPUESTA. En 1991 ya estaba perfectamente definido lo que había sido la Transición, lo sorprendente era ver cómo la gente se creía la versión oficial con tanta facilidad. Pero los tres últimos años han sido demoledores para los análisis de la Transición. Han cambiado las tornas de una manera total. ¿Por qué ha saltado todo por los aires? Porque la crisis lo mueve todo. Igual que es imposible entender lo que sucede ahora en Cataluña sin el contexto de crisis económica brutal. En 1991, por contra, casi nadie osaba romper el marco político y opinativo. Muy pocos salieron en defensa de mi libro; sin embargo, los ataques fueron fulminantes. La propia editorial, Planeta, soltó una frase feliz tras leer el manuscrito: "Pero… este no es el libro que esperábamos".


    P. ¿Qué libro esperaban en Planeta?

    R. La frase significaba, evidentemente, que el libro era muy duro. Hubo algunos cortes que ahora he restituido. Algunos párrafos, alguna referencia al Rey… En cualquier caso, fueron pequeñas modificaciones que no cambiaban el discurso de fondo de 'El precio de la Transición'.


    P. En el nuevo prólogo atiza usted de lo lindo a una figura ampliamente respetada hace hace poco por su contribución a la democracia: Juan Carlos I. ¿Podría explicar el porqué de sus críticas al joven lector que no vivió los años locos de la democracia?

    R. En la Transición la corrupción no importaba, porque lo fundamental era ganar libertades y estabilizar la democracia. La corrupción existía, pero era un problema muy menor. Me acuerdo de aquello de los 5.000 corderos que le vendió el cuñado de Adolfo Suárez a Egipto. ¡Oh, qué escándalo! Pero claro: compara eso con Bárcenas y el Palau de la Música. Peccata minuta. Luego llegaron los partidos e idearon unos sistemas corruptos de crecimiento. De Filesa en adelante. Hubo de todo. Nadie se libra. El que se libra es porque no tocó poder.


    P. De Juan Carlos I escribe que debería haber dado ejemplo, pero hizo justo lo contrario, y los políticos imitaron su comportamiento...

    R. Lo suyo con la corrupción fue un descaro. Los barcos… Todo, todo. Juan Carlos I fue, sin ninguna duda, el mayor comisionista que hubo en este país. Donde olía dinero, ahí estaba. Una obsesión que venía de Fernando VII, pura tradición borbónica. Lo gracioso es que lo justificaban diciendo que Juan Carlos I había tenido muchas dificultades económicas de joven. ¡Eso es una sucia mentira! Los Borbones no tuvieron dificultades económicas nunca.


    P. Se escriben constantemente artículos comparando la época actual con la Transición. La última coletilla periodística es comparar a Albert Rivera con Adolfo Suárez. Como biógrafo de Suárez, ¿qué opina de esta analogía?

    R. Que no tiene ni pies ni cabeza. Es un chiste de patán ignorante, de alguien que no conoce nada de Suárez y muy poco de Rivera. No son comparables ni por tradición, ni por formación… Es la típica simplificación de columnista brillante. No tienen nada que ver. Piensa de dónde venía Suárez y de dónde viene Rivera... Albert Rivera pertenece a un partido al que no votaré nunca, pero siempre ha mantenido posiciones políticas bastante similares; Adolfo Suárez, por contra, hizo de todo... El problema es que hablan del Suárez muerto, del Suárez canonizado, de la leyenda, no del Suárez que pasó una durísima etapa al frente de UCD… hasta que le echaron. Son los mitos de la Transición…


    P. ¿Se perpetúan dichos mitos?

    R. Está sucediendo un fenómeno muy curioso: los 40 años de franquismo se han ido achicando más y más, y ahora parecen un periodo histórico muy corto. Sin embargo, los siete años de Transición se han ido dilatando más y más… hasta que en vez de siete años parecían 70. Así que todos estos tópicos, como el de comparar a Rivera con Suárez o llamar Segunda Transición a lo que estamos viviendo ahora, pueden funcionar. Es cierto que hay dos nuevos partidos que no tienen nada que ver con los dos anteriores. Eso sí que es una novedad. Ahora bien: ¿cómo se reflejará eso en las urnas? Está por ver.


    P. Viendo lo que ha ocurrido en Cataluña los últimos días, ¿diría que el PP y Convergència se retroalimentan electoralmente?

    R. Para Rajoy es un problema muy diferente que para Artur Mas. Para Mas y para Convergència la independencia es la amnistía, el no ir a la cárcel, así de claro. Pero para Rajoy es un marrón porque, entre otras cosas, no tiene ni idea de Cataluña, pero ni idea. Por supuesto que ni estos ni Bárcenas van a ir a la cárcel, o irán unos días como mucho, porque saben demasiado. Mira lo que ha pasado con ese fondo inagotable de dinero para Convergència que fue el Palau de la Música: Millet se presenta en los juicios en silla de ruedas y todo el mundo exclama: "¡Pobre viejo!".

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Invitado

subasta de los dos Ferrari regalados al Rey

Mensajepor Invitado » Vie 06 Nov, 2015 4:20 pm



Queda desierta la subasta de los dos Ferrari regalados al Rey Juan Carlos I

Solo se ha presentado una oferta que no alcanzó el precio mínimo de los coches

Uno de los Ferrari del Rey que subasta Hacienda tiene dos roces

Los dos Ferrari FF regalados al Rey Juan Carlos I no encuentran comprador. La apertura de sobres de la subasta efectuada en la mañana de este viernes ha dejado como balance una única oferta por los dos vehículos que no alcanzó el precio mínimo que se pide por ellos, que asciende a 695.000 euros (350.000 por el negro y 345.000 por el gris, con dos roces y 763 kilómetros recorridos), por lo que la subasta se ha quedado desierta.

Hacienda no ha facilitado datos sobre la identidad del interesado ni de a cuánto ascendió la única puja de la subasta. Tampoco ha revelado de momento los pasos que seguirá tras la puja fallida. Los coches seguirán por tanto aparcados en el parque móvil del Estado, donde llegaron después de que el Rey donara el regalo a Patrimonio Nacional y a su vez este lo cediera a la Administración General del Estado para su venta. Hacienda abrió un plazo para que cualquier interesado visitara los coches entre el pasado 19 y 23 de octubre, y el periodo para la presentación de ofertas se extendió dos semanas hasta el 30 de octubre.

Los coches, matriculados a finales de septiembre de 2012, tienen una cilindrada de 6.262 centímetros cúbicos con 12 cilindros en V, nivel de emisiones Euro 5 y 486 caballos de potencia. El informe de tasación explica que entre su equipamiento hay una placa dedicada en plata, alfombras de equipaje de cuero, extintores de mano, ruedas deportivas de 20'' y acabado diamante, entretenimiento para asiento trasero, bandejas de cuero, sistema de sonido HIFI de alta potencia, cámaras frontal y de aparcamiento, volante coloreado, sintonizador de TV, pantalla para pasajeros y ventanas traseras de privacidad.

Los Ferrari fueron un obsequio del jeque Mohamed bin Rashid al Maktoum, primer ministro de los Emiratos Árabes, que los hizo llegar al Rey en noviembre de 2011 tras la visita del Monarca español al país para ver un Gran Premio de Fórmula 1.




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