LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitada » Dom 09 Ago, 2020 1:41 pm

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Juan Carlos se instala en República Dominicana bajo la hospitalidad de la familia Fanjul

El emérito se habría refugiado temporalmente en la isla del Caribe donde residen sus amigos, aunque no hay confirmación oficial.

Juan Carlos I está en la República Dominicana. Resuelto el misterio sobre el nuevo destino del rey Emérito después de conocerse -a través de un escueto comunicado- que el padre de Felipe VI abandonaba España acorralado por la corrupción. Se instala así -de manera temporal- en uno de los cinco países que estaba en las quinielas, en la República Dominicana, donde viven los Fanjul, una familia millonaria conocida como Los Reyes del azúcar.

Así se lo han trasladado a EL ESPAÑOL hasta tres fuentes distintas próximas al entorno del Emérito, quienes lo sitúan en la isla del caribe. Sin embargo, Zarzuela ni confirma ni desmiente esta información. Tampoco el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros ha asegurado no saber el paradero del Emérito: "No tengo la información".

A falta de esa confirmación oficial, otras fuentes solventes aseguran que el ex jefe del Estado no estaría ni en la República Dominicana ni en Portugal, tal y como anunció este lunes por la noche una cadena de televisión portuguesa y ha dado por veraz otro medio español.

Ante esta falta de transparencia por parte de la Casa Real, el entorno del Emérito consultado por este periódico sí lo sitúan en la isla del caribe de manera temporal. En la carta que envió a su hijo Felipe VI hablaba de su decisión de trasladase "en estos momentos" fuera de España.

La ruta hasta llegar a República Dominicana habría sido la siguiente: Zarzuela - Sanxenxo - Oporto - República Dominicana. El padre de Felipe VI abandonó Zarzuela -tras 58 años de vida en Palacio- el pasado domingo tras enviar la carta -que se hizo pública un día después- a su hijo.


Así es el complejo hotelero donde se alojará Juan Carlos I

Su primer destino, donde pasó la noche del domingo, fue Sanxenxo. Es en esta localidad costera gallega donde reside uno de los pocos amigos que le quedan al Emérito: Pedro Campos, sobrino del expresidente Calvo Sotelo.

Tras pasar la noche en Sanxexo, el Emérito viajó en coche hasta Oporto, a unos 200 kilómetros de la localidad gallega. Hasta allí se trasladó en coche para coger un vuelo que le llevase directo a la República Dominicana. Cabe destacar que tras su abdicación en junio de 2014 Juan Carlos ya se refugió en este país y lo hizo en un exclusivo restor de los Fanjul.

A esta isla del Caribe lo une enorme amistad con quienes son dueños de la mitad de los recintos turísticos de la zona que podrían proporcionar al Emérito un hogar exclusivo y discreto durante unas semanas. Si repite el destino tras su abdicación estaríamos hablando de Casa de Campo, el resort de lujo que los Fanjul tienen en La Romana, al suroeste de la isla.

Casa de Campo cuenta con aeropuerto internacional cercano y helipuerto propio, y se encuentra a medio camino entre la capital, Santo Domingo, y un espectacular parque natural. Allí, el rey Juan Carlos no contaría solamente con la discreción y con la mansión de Casa Grande -con vistas privilegiadas al mar y a la isla Catalina-, sino también con algo tan importante en los peores momentos: el cariño de los amigos.


Rey Juan Carlos habría llegado a República Dominicana el pasado fin de semana




NO ESTA EN LA REPUBLICA DOMINICANA :lol: :pinocho:

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitada » Dom 09 Ago, 2020 1:48 pm

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La suite de 11.000 euros la noche donde Juan Carlos ha sido acogido por el jeque de Abu Dabi

El paradero del rey emérito ha sido una incógnita desde el anuncio de su marcha hasta este viernes. La Casa Real sigue sin brindar información oficial sobre su ubicación.

La ubicación del rey Juan Carlos (82 años) después de que Casa Real difundiera la carta en la que el emérito comunicaba a su hijo, el rey Felipe VI (52), su decisión de abandonar España tras el revuelo generado por sus presuntos negocios opacos en el extranjero, ha sido hasta ahora una gran incógnita.

A lo largo de estos días se han sucedido los rumores y especulaciones sobre el lugar en que el exmonarca puede encontrarse, mientras que desde Zarzuela siguen sin dar información oficial sobre su paradero.

Portugal, Marruecos o República Dominicana han sido algunos de los países en los que se ha dicho que podría estar el exjefe del Estado. Una lista a la que este viernes se ha sumado Abu Dabi, destino al que el padre de Felipe VI llegó viajando desde Vigo el pasado lunes 3 de agosto, tal y como ha publicado ABC y como confirma Nius con una fotografía de Juan Carlos descendiendo de un jet privado en el aeropuerto del citado emirato.

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Según se ha podido saber, Juan Carlos recorrió los más de 6.000 kilómetros que separan Vigo de la capital de los Emiratos Árabes Unidos y se aloja en el exclusivo hotel Emirates Palace, uno de los más caros del mundo y propiedad del gobierno emiratí, encabezado por el jeque Jalifa bin Zayed bin Sultan Al Nahayan (71).

Aunque no existe prueba documental, se conoce que el rey emérito se encuentra alojado en una de las suites presidenciales de este espectacular complejo. La más sofisticada, la Palace suite, cuenta con tres dormitorios distribuidos en 680 metros cuadrados y tiene un precio de 11.000 euros la noche.

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La suite presidencial cuenta con tres dormitorios, comedor y una amplia sala de estar.

La suite representa el lujo en su máxima expresión con una amplia sala de estar, un imponente comedor y tres majestuosas habitaciones. Además, las puertas están hechas a prueba de balas y la habitación cuenta con su propio acceso privado mediante un ascensor, por lo que es ideal para personalidades reconocidas que quieran huir de miradas indiscretas.

Hasta el último detalle de la habitación rezuma esplendor y lujo: del techo cuelgan lámparas de araña de cristal de Swarovski, el mobiliario está ornamentado con piezas chapadas en oro de 24 quilates y las paredes están cubiertas con seda pura importada de la India.

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El complejo cuenta con diez restaurantes y una playa privada de 1,3 kilómetros.

Juan Carlos, además, no tiene que preocuparse por salir a comer, pues el alojamiento incluye servicio de mayordomo 24 horas para atender sus necesidades a cualquier hora del día. Si el exmonarca decidiera salir a pasear por las instalaciones del complejo, tiene a su disposición diez restaurantes, varias piscinas, una playa privada de 1,3 kilómetros y hasta un centro comercial en las 84 hectáreas que ocupa.

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Las paredes de las habitaciones están decoradas con seda natural de la India.

Cabe destacar que Abu Dabi se encuentra a menos de 500 kilómetros de Baréin, país del que Juan Carlos partió, presuntamente, con un maletín con 1,7 millones de euros en efectivo que le regaló el rey Hamad bin Isa Al Jalifa (70) para volar hasta Ginebra y depositar la cuantía en su cuenta de la fundación Lucum, según declaró su gestor de fondos, Arturo Fasana, ante el fiscal de la cuidad suiza.

Ginebra es, precisamente, otro de los tantos lugares en los que estos días se había rumoreado que podría encontrarse el rey emérito. Algunas informaciones lo situaban en esta ciudad suiza ubicada en la punta sur del extenso lago Lemán. Una ciudad con la que el padre de Felipe VI tiene una estrecha vinculación personal, pues es ahí donde vive su hija, la infanta Cristina (55), junto a dos de sus vástagos, Miguel (18) e Irene Urdangarin (15).

En los últimos meses, a ellos se han unido Pablo Nicolás (19), jugador del Nantes de balonmano, al haberse suspendido la liga en Francia; y Juan Valentín (20), el primogénito, estudiante en una universidad británica, que ha parado sus clases.



TAMPOCO ESTA EN LOS EMIRATOS ARABES !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Dom 09 Ago, 2020 7:55 pm


Jaime Peñafiel admite que Juan Carlos es el 4º rey que se tiene que ir de España

Jaime Peñafiel opina sobre la salida del rey Juan Carlos de España rumbo República Dominicana y afirma que Pedro Sánchez ha obligado al rey Felipe VI a expulsarle de Zarzuela y de exiliarlo fuera de España




Así fue la loca peripecia del Rey Juan Carlos para salir de España

La hoja de ruta que siguió el rey Juan Carlos I para salir de España la cuenta el diario ABC desde el lunes 3 de agosto hasta llegar a Emiratos Árabes Unidos donde estaría hospedado el padre de Felipe VI hasta que la temporada fuerte de huracanes cese en República Dominicana, su destino final en el complejo casa de Campo de su amigo Pepe Fanjul

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jajajaja

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor jajajaja » Lun 10 Ago, 2020 2:11 am

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Laurence Debray y el cineasta Miguel Courtois con Juan Carlos I en Zarzuela

Carta a 'Juan Carlos I de España' de su biógrafa francesa: "¿Sin usted habrían existido el genio de Almodóvar y la Movida?"

La autora del documental que TVE no quiso emitir tras la abdicación en 2014 pide paciencia a su "Estimada Majestad", comparando su revés con los que vivieron Churchill y De Gaulle.

LAURENCE DEBRAY

Estimada Majestad, Estimado Don Juan Carlos:

Le escribo por este medio, porque se fue sin dejar ninguna dirección.

Parece que ha decidido salir por la puerta de atrás y volver al exilio de su niñez para salvar los muebles, no ser un obstáculo para su hijo y no debilitar a la Corona. Y todo por una mujer 26 años más joven, demasiado habladora y manipuladora, y por unas historias de supuestos sobornos de cantidades astronómicas.

Como francesa que creció bajo el mandato de Mitterrand, que tuvo dos familias y que ha estado rodeada de demasiados políticos con una vida personal disoluta, ¡no puedo reprocharle que haya tenido amantes! Aquí nos preocupa que nuestro jefe de Estado, Emmanuel Macron, no tenga ninguna. Como si la conquista del poder fuera necesariamente de la mano con la conquista de mujeres.

¡Y además usted tiene que mostrarse digno de la reputación de ser un Borbón, descendiente de Luis XIV! Pero su corazón no le dictó la elección más sabia. Como si la vejez le hubiera empujado a jugar con fuego, en lugar de jugar a las cartas tranquilamente en casa, con su admirable esposa y sus adorables nietos, con la satisfacción de haber puesto al país en el buen camino de la democracia.

«¡Familias, os odio! Hogares cerrados, puertas selladas, posesiones celosas de felicidad», decía André Gide. Usted también odia las puertas cerradas de palacio. Quizá porque en él pasó demasiados años de soledad, bajo el régimen franquista, vigilado, sin otra opción que esperar el momento oportuno y hacer el recuento de sus aliados y sus enemigos.

La llamada de la aventura prevaleció en usted sobre la prudencia y la decencia. Pero humillar públicamente a la irreprochable Reina Sofía figurará siempre en su debe: las españolas sufrieron junto a ella su falta de tacto y discreción. Y desde el momento en que su vida privada afectó a su función como jefe de Estado, también se convirtió usted en una persona reprochable a mis ojos.

Es evidente que ha cometido muchos errores. Pero los españoles también han olvidado que, gracias a sus hermanos árabes, España fue el único país europeo que no sufrió escasez de petróleo durante la crisis petrolera de los años 70. Usted personalmente negoció con el Rey de Arabia Saudí la entrega de barriles a un precio preferente. Se dice que usted habría recibido algo de dinero por este servicio a la nación, pero en la España de Franco, donde la corrupción estaba extendida, fue algo que pasó desapercibido. Sin embargo, ésa fue quizá la primera tentación a la que le fue difícil resistirse y que abrió la puerta a muchas más.

Las relaciones entre las monarquías siguen siendo impenetrables. La única certeza es que la solidaridad entre las familias reales constituye una diplomacia eficaz: ayudar económicamente al otro primo en dificultades, enviar regalos extravagantes para reafirmar su propio poder o prestar un servicio... De hecho, los jefes de Gobierno deben estar contentos de pasar sus vacaciones de verano en una villa de Lanzarote que le ofreció su íntimo amigo el difunto Rey Hussein de Jordania. ¿Le han dado las gracias, al menos? Hoy en día se han perdido los buenos modales...

De todas formas, usted, el animal político que supo percibir tan bien las expectativas del pueblo español en 1975, no entendió que el país espera ahora transparencia, ejemplaridad y, sobre todo, coherencia entre los discursos y los hechos. Están cansados de los casos de corrupción que afectan a demasiados partidos y a demasiados políticos, que casi nunca presentan su dimisión... La dignidad rara vez los salpica.

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Pedro Almodóvar y el Rey Juan Carlos I, en una imagen del año 2000.

Es curioso, además, que Pablo Iglesias, cuya relación con la Venezuela de Chávez es conocida, y de quien se sospecha que tiene una caja B, sea el más vehemente contra usted. La introspección no debe de ser su fuerte. Pero no le escribo para echarle un sermón moral, porque la moral cambia según la época. Hace 20 años, por ejemplo, las empresas para las que obtuvo contratos estaban encantadas con usted. Por cierto, no las oímos hablar demasiado del excelente negocio que hicieron... Y ahora, con la pandemia, seguramente se alegrarían si Sánchez o Felipe les abrieran nuevos mercados internacionales.

Después de haber encarnado «el motor del cambio»; de modernizar España -¿sin usted habrían existido el genio de Almodóvar y la Movida?-; de haber logrado el reto de integrar al país en la Comunidad Europea, que no lo quería en su seno; de asegurar al país tiempos gloriosos -todavía recuerdo con emoción la inauguración de la Expo 92 y los Juegos Olímpicos-; de restaurar el lugar de España en la escena internacional -el discurso escrito por Jorge Semprún, que leyó en perfecto francés en la Asamblea Nacional, cristalizó la excelencia española-... Después de todo eso, perdió usted la oportunidad de una salida digna del escenario... Y ha vuelto a conectar con el trágico destino de sus antepasados: su abuelo murió en Roma, amargado por haber abandonado España, y su padre nunca fue rey. Como si no pudiera escapar de la predestinación familiar al sufrimiento y al exilio.

"EN MI FAMILIA NADIE SE QUEJA"

Uno de sus fallos fue haberse sentido, siendo niño, falto de afecto y de dinero. Mientras sus hermanos y hermanas se mudaban a Estoril con sus padres, usted fue abandonado en un estricto y austero internado suizo. Peor aún, en nombre de la Corona, su padre le envió a los 10 años a la España de Franco, el enemigo que le bloqueaba el camino al trono. Le robaron su infancia en nombre de la monarquía. Y ahora también le han robado su jubilación dorada. «En mi familia, uno nunca se queja», me dijo una vez. Y la verdad es que nunca tuvo derecho a sentirse mal, aunque estoy segura de que, cuando abandonó España aquella mañana del 3 de agosto, le dolía el corazón.

Su padre dependía financieramente de la generosidad de un puñado de aristócratas y Franco no era generoso con usted. ¡Incluso le racionó el consumo de sodas! Nunca fue un niño mimado; de joven, incluso se quedó usted sin dinero. Y desgraciadamente, para compensarlo, le gusta lo que brilla. Su discurso de ejemplaridad siguió siendo letra muerta hasta que su hijo lo hizo realidad. En esto hay que reconocer que ha acertado con su sucesión.

En cambio, no está usted muy apegado al protocolo monárquico. Estoy acostumbrada a los dorados palaciegos de la República Francesa y al ceremonial pomposo, porque en Francia se le cortó la cabeza al rey, pero se mantuvo el decorado. Por eso, cuando mostré mi sorpresa al verle desembarcar sin ser anunciado, me dijo entre grandes carcajadas: «¡Es cierto que el presidente de la República Francesa vive como un rey más que yo!». Una increíble vitalidad emanaba de sus arranques de risa. Tuvo cuidado en ocultar su sufrimiento relacionado con sus operaciones de cadera. Cada movimiento era doloroso, pero nunca afectaba a su buen humor ni a su cortesía. ¿Es en esto, tal vez, donde reside su grandeza?

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Debray es autora de 'Juan Carlos de España' (Alianza, 2014) y del documental 'Moi, Juan Carlos, roi d'Espagne'. La televisión francesa lo emitió en 2016, pero TVE, coproductora, no lo estrenó hasta este jueves.

Siempre modesto en cuanto a su actividad política, tuve que recordarle constantemente que usted era el héroe del documental que estaba preparando. «Sólo cumplí con mi deber», repetía, sin postularse nunca como abanderado de la Transición, reconociendo que había podido contar con auténticos aliados y verdaderos estadistas: Adolfo Suárez, Torcuato Fernández- Miranda, Santiago Carrillo, Felipe González o Alfonso Guerra. No abundan los estadistas hoy en día; es una cualidad que ya no está de moda.

"VAGÁBAMOS POR ZARZUELA..."

Cuando le visité después de su abdicación, vagábamos por la Zarzuela buscando una oficina. Su hijo ya se había mudado y nadie había planeado mantener un pequeño rincón para usted. Una situación ciertamente graciosa. Vestía usted con polo y mocasines, sonriente y aliviado de que finalmente todo se hubiera acabado. Reconoció que Letizia era una muy buena madre y que confiaba plenamente en Felipe. No imaginaba que le iban a marginar tan drástica y rápidamente.

Cuando le volví a visitar ocho meses después en el Palacio Real, me alegró ver que finalmente tenía una nueva oficina. Le dije entonces: «¡Están todos muy tensos en la Zarzuela desde que se fue!» y usted se rió. Con una risa amarga, esta vez, la risa de alguien que finalmente había entendido que su experiencia de poder no sería requerida por la nueva generación. Pero su espíritu rápidamente sacó lo mejor de sí mismo. Me había dicho tantas veces: «No me gusta el poder», que parecía encantado de saborear la libertad por primera vez, a pesar de sus problemas de salud. No buscaba fabricarse una leyenda, sino disfrutar de la vida, los amigos, los buenos restaurantes y la navegación, su gran pasión heredada de su padre.

La imagen más conmovedora que tengo de usted es su sincera emoción cuando le pregunté: «¿Cuáles son los peores recuerdos de su reinado?». Y respondió sin pestañear: «Son las víctimas del terrorismo». Y las lágrimas fluyeron, lágrimas de tristeza e impotencia. Ése fue el momento más fuerte de mi documental, que TVE, coproductora, ha tardado cuatro años en emitir.

Majestad, por favor, tenga paciencia. Mire a Churchill perdiendo las elecciones después de la guerra. O a De Gaulle, expulsado del poder después del Mayo del 68. Y, sin embargo, fueron leyenda. Hoy, tanto la izquierda como la derecha, todos reclaman sus respectivas herencias. Dentro de unas décadas, otra generación de españoles le recordará como el hombre que encarnó la reconciliación, la modernización y la democracia. Y tal vez incluso se lo agradezcan. Mientras tanto, la deshonra es amarga. Pero, al final, su destino siempre habrá sido realmente fuera de lo común.

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Dom 23 Ago, 2020 2:46 am

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[f]Con el príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed, en 2014.[/f]

Los motivos de la generosidad con el Rey Juan Carlos de sus hermanos árabes y anfitriones

Ya es oficial:el Rey Padre está en Abu Dabi. Pero podría haber ido a cualquiera de los otros países especulados. Porque en todos ellos tiene amigos leales dispuestos a devolver con creces al Monarca favores del pasado.

Desde el momento en que la Casa Real anunció que Juan Carlos Iabandonaba el palacio de la Zarzuela para residir, hasta nuevo aviso, fuera de España -una acción que, más con intención política que semántica, se ha identificado con el exilio o el destierro, cuando tiene más que ver con la expatriación voluntaria o con el turismo de ricos-, comenzaron a publicarse todo tipo de especulaciones sobre su paradero: Portugal, República Dominicana, Arabia Saudí... Finalmente, sabemos que está en Abu Dabi,uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, pero lo cierto es que podría haber estado también en cualquiera de los otros destinos propuestos, pues todos siguen un mismo patrón: es allí donde Juan Carlos I tiene familia o amigos leales dispuestos a devolver con creces favores del pasado.

Por ejemplo, cuando se le situó en República Dominicana -en un complejo hotelero, se decía, en el que era fácil encontrarse a Rihanna, y a tiro de piedra de la casa de Julio Iglesias-, se apuntó a que sería acogido con todo el boato posible por su íntimo amigo José Francisco Fanjul, una de las fortunas más sólidas del país, heredero -junto a sus hermanos- de los cuantiosos restos del naufragio del imperio azucarero que la familia Fanjul amasó en el siglo XIX en Cuba, consolidado durante todo el siglo XX y que trasladó de país tras la revolución castrista. El detalle que menos se ha difundido es que los Fanjul no son únicamente amigos del Rey Padre, sino familia desde hace casi un siglo.

El hermano de Juan de Borbón, y tío de Juan Carlos I, el infante Alfonso -príncipe de Asturias hasta que renunció a la sucesión por amor-, se casó en 1933 en Suiza, donde había ido a tratarse de la hemofilia, con una joven cubana de 27 años llamada Edelmira Sampedro. Fue un matrimonio breve y sin descendencia, concluido en 1937, pero que asentó un vínculo familiar entre la familia Borbón, por entonces en el exilio, y los potentados Fanjul del Caribe, de los que Edelmira era tía-abuela.

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Alfonso Fanjul, el Rey Juan Carlos y José Fanjul, en un evento organizado en la República Dominicana, en mayo de 2015.

Y es que su hermana Elizarda se casó en fechas similares con José Gómez-Mena, uno de los hombres fuertes del poder en Cuba -fue ministro de Agricultura-, y los actuales Fanjul son descendientes de la unión de las familias Fanjul y Gómez-Mena, y parientes lejanos a la vez de su tío abuelo Juan de Borbón, padre de Don Juan Carlos. Aunque el matrimonio de Alfonso con Edelmira Sampedro no se consideró apto para que el príncipe mantuviera la primera línea de sucesión al trono de España, a la pareja se le concedió el condado de Covadonga, que Edelmira conservó tras el divorcio y la muerte de Alfonso en 1937, en un estúpido accidente de tráfico en Miami.

Esa vinculación familiar fugaz, más el título de nobleza y el afecto que tuvo Juan de Borbón por ella, su ex cuñada, durante sus muchos años de vida en Suiza -falleció en 1994-, hizo que la Casa Real le tuviera como una familiar de facto, con la que mantuvo siempre el contacto. Cuando en 1985 se repatriaron los restos de Alfonso de Borbón desde Miami a El Escorial, Juan Carlos facilitó que Edelmira, ya casi octogenaria, pudiera ir a Estados Unidos a despedirse de su amor de juventud.

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Alfonso de Borbón y Battenberg, el día de su boda con la banana Edelmira Sampedro, por quien renunció a sus derechos dinásticos.

Para la familia Fanjul, el vínculo con la casa Borbón es tan natural que incluso llamaron Casa de Campo a su resort en República Dominicana. La conexión con Juan Carlos va, pues, más allá del mero interés: es una relación de lealtad, sostenida por una relación familiar estrecha durante más de medio siglo.

Finalmente, Juan Carlos no ha pisado el dorado destino caribeño que algunos medios le habían atribuido, pero nada le impide hacerlo en fecha próxima: le recibirían con los brazos abiertos.


EN PAÍSES ÁRABES

Una conexión muy parecida es la que existe con tres monarquías de la península arábiga, Arabia Saudí, Omán y Emiratos Árabes Unidos. En este caso no hay lazos familiares, pero sí un vínculo histórico de siglos de la corona española -con Omán, concretamente- y de amistades fértiles de Juan Carlos I con sus homólogos saudíes y en Abu Dabi, que han desarrollado, a su vez, un sentido de fidelidad que se ha activado tras la expatriación. Omán podría haber sido un destino adecuado: entre 1580 y 1640, el sultanato perteneció al Imperio Español -adquirido en el momento en que Felipe II, Felipe III y Felipe IV fueron también reyes de Portugal-, y uno de los emblemas arquitectónicos del país, la fortaleza de Mascate, fue construida en esos años.

Juan Carlos I tuvo una relación cercana con el anterior sultán de Omán, Qabus bin Said al Said, fallecido a principios de este año. Según cuenta a LOC el historiador y profesor universitario Juan Manuel Riesgo, Omán es un país sin archivos históricos: la corona de Portugal desatendió esa tarea a partir de 1640 y la mayor documentación sobre los orígenes de Omán se conserva en el Palacio Real de Madrid.

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Don Juan Carlos mantuvo una relación muy cercana con el sultán de Omán (en la imagen), hasta la muerte de éste. Él fue quien le regaló el conocido apartamento de Londres.

Uno de los favores que le hizo Juan Carlos I a Qabus fue facilitar el examen, traducción al árabe y reproducción de los archivos, gracias a la intermediación del doctor Ridha Mami, arabista y catedrático de la universidad La Manouba de Túnez, de la que Riesgo es profesor visitante. Riesgo apunta también que el famoso ático en Londres que Qabus le regaló al Rey Padre se debe a este intercambio de documentación valiosa.

El origen del trato de favores con Abu Dabi sería más prosaico: el jeque Jalifa bin Zayed Al Nahayan siempre agradecerá a Juan Carlos I el papel diplomático que tuvo al encabezar una delegación española, junto a Emilio Botín, durante la celebración del gran premio de Fórmula 1 de Abu Dabi en 2010, en la época en la que Fernando Alonso era piloto de Ferrari. En los años de la rampante reconstrucción arquitectónica de la ciudad, y necesitadas tanto Dubái como Abu Dabi de buena imagen internacional, aquel apoyo institucional se percibió como oro. El jeque le regaló a Juan Carlos I dos Ferraris -que más tarde el Monarca cedió a Patrimonio Nacional-, y ahora le ha abierto las puertas de su lujoso hotel.

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El Rey y el príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, durante la inauguración en 2011 de la primera planta comercial del mundo de energía solar por concentración.

Pudieron haber sido las puertas de un hotel saudí, por supuesto. Según Riesgo, el vínculo de amistad entre Juan Carlos I y el rey Abdalá bin Abdulaziz se estrechó cuando España le concedió a la joven monarquía árabe una distinción prácticamente exclusiva: la orden del Toisón de Oro, que en el siglo XXI han obtenido sólo un puñado de personas -aquí, la Princesa Leonor, Adolfo Suárez, Víctor García de la Concha y Javier Solana; en el extranjero, autoridades como Nicolas Sarkozy o el fallecido rey Bhumibol Adulyadej de Tailandia-, y en 2007 también el monarca saudita.

Era el segundo rey del mundo árabe, después de Hussein de Jordania, que obtenía una distinción tanto o más valorada que la Orden de la Jarretera que concede la reina de Inglaterra, y según el profesor Riesgo, está en el origen de los famosos 76 millones de dólares regalados por Abdalá a Juan Carlos I, centro de las investigaciones judiciales que afectan al Rey, pero que se habrían debido a una compensación por el favor de la condecoración y no a comisiones por el tren de alta velocidad a La Meca, que se comenzó a planear con posterioridad a 2007. Según Riesgo, en la mentalidad de un monarca árabe es mucho más trascendental un honor como el Toisón que una infraestructura de transportes.

Hussein de Jordania también lo entendió así, y por eso regaló a Juan Carlos I el palacio de la Mareta, en el que actualmente veraneaPedro Sánchez, y que también pasó a Patrimonio Nacional.

Para Abdalá y sus sucesores, herederos de una dinastía joven y pobre hasta que no afloró el petróleo, un gesto de reconocimiento por parte de una monarquía antigua y prestigiosa como la española se valoraba como una declaración de amistad perpetua. Más allá de otros intercambios y de intereses económicos evidentes -entre ellos, como se sabe, el comercio internacional de armas y naves de guerra-, el vínculo fuerte de Juan Carlos I con Arabia Saudí sería, ante todo, una declaración de amistad y hermandad entre reyes de igual a igual.

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Mensajepor Invitado » Dom 23 Ago, 2020 3:30 am

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Corina Larsen y la Corona

Los asuntos de alcoba entre Juan Carlos I y Corinna Larsen no interesan. Allá ellos. Es más, los que se escudan, incluida la prensa cortesana, en que ella actúa como una amante despechada, rezuman machismo. Corinna Larsen en una entrevista en la BBC (la cadena de televisión pública británica que atesora una enorme credibilidad) ha hecho un retrato del monarca y de la Corona francamente preocupante para nuestra democracia al señalar, entre otras cosas, lo siguiente: «me parece extraordinario que estén convirtiendo 40 años de modus operandi de una empresa familiar en un foco sobre una persona. Y esa persona soy yo... Porque habrá cientos de cuentas en otras jurisdicciones».

La comisión de investigación en el Congreso de los Diputados está tardando en activarse. Las peticiones realizadas por diversos partidos políticos, principalmente Podemos y los nacionalismos periféricos, tropiezan con la negativa del PSOE que lo impide, una y otra vez, al cerrar filas con el PP, Ciudadanos y Vox. No tiene un pase. La situación es grave, muy grave. Y si el PSOE se aferra a la vocación y querencia borbónica, lo acabará pagando caro.

Lo que está claro es que, a estas alturas, el asunto se le escapa de las manos a la Casa Real. No controla la respuesta ni las formas ni el ritmo de la política de comunicación. Porque el 'regalo' de los 65 millones de euros a Corinna Larssen sería tan solo un exceso más de una rutina de supuestas corruptelas donde, según deslizó en la BBC, constituye un 'modus operandi' donde, visto lo visto, Iñaki Urdangarin era un aficionado que pronto se apuntó a la escuela familiar de presuntos favoritismos, comisiones e intermediaciones a modo de conseguidor que adquiere el paroxismo en la imagen de la máquina que tenía junto a la piscina Juan Carlos I para contar el dinero. Lamentable, de república bananera.

El morbo a cuenta de que el rey emérito quería pedirle matrimonio a Corinna Larsen en 2009, de que le regalaba un reloj de marca al hijo de esta cada Navidad (¿a santo de qué?) y fue a visitar a su potencial suegro para declararle el amor que sentía por ella, ya es tan solo el añadido de un relato dantesco que la sociedad debe ahora digerir y decidir qué hacer. A la Corona no le ha servido de nada estar en agosto, ni planear chapuceramente la marcha a Emiratos Árabes Unidos donde, al parecer, Juan Carlos I está alojado en un hotel de superlujo que muy poco tiene que ver con la cotidianidad de estrecheces y penurias que están pasando muchas familias al alimón de la gran crisis económica. A la imagen del rey asesinando elefantes en África, se le une la de su estancia suntuosa en un exilio dorado. Por su parte, el Gobierno tiene también un problema: ¿cómo administrar este trance institucional de inciertas consecuencias? Esto acaba de empezar. Corinna Larssen declarará ante la Audiencia Nacional. Y a la historia de un rey mujeriego de tomo y lomo, «un depredador sexual que se acostó con 5.000 mujeres» como afirma en su libro el coronel retirado del Ejército Amadeo Martínez Inglés, se suma la denuncia de la corrupción sistemática que pone en jaque a a la Corona.

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Mensajepor Invitado » Sab 19 Sep, 2020 1:53 pm

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La factura del hotel de Juan Carlos en Abu Dabi ya suma 264.000 €: tras 44 días solo "quiere volver"

Sólo desea volver a Sanxenxo para poder navegar con el Bribón 500. "En Emiratos Árabes se aburre".


El ‘Bribón 500’ sigue surcando las aguas de la ría de Sanxenxo aunque su patrón se encuentre a más de 8.000 kilómetros. De hecho, hace dos semanas ganó sin él la regata ‘Volvo Atesa Cup’ en la localidad gallega. El primero en llamar a su tripulación fue Juan Carlos. No quiso perder la oportunidad de felicitarlos y, a su vez, les aseguró que no se pensaba perder la siguiente. "Llama mucho a sus amigos de aquí, de Galicia. Está bien, pero se aburre allí y se pasa largas horas con ellos hablando por teléfono. Deseando volver. A sus compañeros de regata les ha dicho que en la siguiente competición va a tripular, así que le esperamos con los brazos abiertos", reconoce, optimista, un amigo íntimo del Emérito en la ría de Pontevedra.

El padre de Felipe VI lleva 44 días fuera de España. A pesar de que ha habido muchos rumores sobre el lugar en el que se encuentra Juan Carlos, el ex Jefe del Estado no se ha movido en este mes y dos semanas del mismo sitio. Desde el día tres de agosto se encuentra en Emiratos Árabes, en Abu Dabi, en una de las suites del hotel Emirates Palace, uno de los más lujosos del planeta. "Siempre que viaja allí se aloja en el mismo sitio y en las mismas habitaciones. Se trata de un negocio que pertenece al estado, es del Gobierno de Emiratos y es como los mandatarios de este país agasajan a sus invitados. Él va siempre, como mínimo, una vez año. Esta vez se ha alargado un poco más, pero ha pasado allí muchas semanas en otros viajes", explica la misma fuente.

El hotel donde se encuentra Juan Carlos es un espectacular complejo con una bahía natural privada y una playa de 1,3 kilómetros. Dispone de 394 habitaciones y suites. Dos grandes piscinas con cascadas artificiales. Tiene una enorme suite llamada ‘Palace’ con tres dormitorios de 680 metros cuadrados y un precio de 12.600 euros la noche. Las más modestas del resto de suites son un poco más discretas, con unos 100 metros. Luego hay otras 22 habitaciones diseñadas para acomodar a Jefes de Estado y es en este tipo de habitación en la que se encuentra el Monarca. La residencia del ex Jefe del Estado cuesta 6.000 euros la noche (es decir, 264.000 las 44), tiene un tamaño de 280 metros cuadrados, con una amplia zona de terraza con vistas al mar. El estilo de la estancia, al igual que el resto del hotel, combina las decoraciones geométricas de tradición árabe con materiales dorados, mármol y mosaicos.

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Todas las habitaciones tienen servicio de mayordomo las 24 horas del día, baño en mármol y comedor privado. Además, el emérito puede disfrutar, sin salir del complejo, de 14 restaurantes, varios famosos por su menú de champán y su selección de caviar.

El complejo tiene dos helipuertos, centro comercial y todas las comodidades que se puedan imaginar. Es el tercer hotel más caro del mundo y desde el verano pasado lo gestiona la cadena Mandarin Oriental, superpotencia hongkonesa de los hoteles de lujo.

Aburrido

"Pero por mucho lujo que tengas, si estás solo te aburres, es deprimente. Juan Carlos ha viajado acompañado por su equipo de tres policías de seguridad y ya, nadie más. Así que se encuentra muy solo y sin mucha cosa que hacer", precisa la misma fuente.

El padre de Felipe VI pasa el día en sus habitaciones y en el gimnasio. Su rutina en Abu Dabi es sencilla y no hace nada distinto a lo que hacía en sus últimos tiempos en Zarzuela, cuando la pandemia le obligó a quedarse dentro del reciento y su soledad se hizo más patente que nunca.

Concienzudo con su recuperación de la movilidad, continúa con sus sesiones diarias de fisioterapia. "A los amigos nos ha contado que está a tope con su trabajo para poder volver a llevar el timón en el Bribón. Que se está dando verdaderas palizas de entrenamiento, programadas para su edad y estado, para poder volver al barco y navegar", cuenta.

Juan Carlos no ha estado solo del todo, ya que ha recibido alguna visita de amigos que tiene en el país el Golfo Pérsico y habla mucho por teléfono, tanto con sus conocidos más íntimos como con sus familiares. A la que más llama es a su hija mayor, la infanta Elena. Pero, sobre todo, habla con su abogado, Javier Sánchez Junco. "Necesita volver, así que quiere que se aceleren las cosas y por eso está al habla con él todo el día para tener una excusa para pisar España. Una cosa es estar fuera por vacaciones y otra porque no te dejan regresar. Pero ya te digo que en Zarzuela no tienen ninguna prisa. Saben que en cuanto pise Madrid otra vez estarán de nuevo en el punto de mira. Ya lo dijo Pedro (se refiere a Pedro Campos, compañero de regatas del emérito) que quiere estar en Sanxenxo en octubre y poder participar en la siguiente regata", confiesa una fuente cercana al cabeza de familia de los Borbón.

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Lo cierto es que, a día de hoy, aún no se ha dirigido ningún procedimiento judicial contra él. El ex jefe del Estado no está formalmente investigado ni en España ni en Suiza, aunque en ambos países hay fiscales trabajando en líneas paralelas que parecen terminar en la figura del padre de Felipe VI.

A disposición del fisco

Un día después de su marcha a Emiratos Árabes el letrado de Juan Carlos emitió un breve comunicado en el que quería dejar claro que pese a su viaje "permanece en todo caso a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna". Y a eso se agarra el ex Jefe del Estado para intentar volver, decisión que se muere por tomar en cuanto le den la más mínima excusa.

El padre de Felipe VI no está de momento imputado, la investigación está a cargo de la Fiscalía del Tribunal Supremo y todavía no se ha dirimido si hay indicios de criminalidad para poner el asunto en manos de un juez. Se esperaba que esta decisión se tomara a mediados de agosto, pero la cosa se ha retrasado. "No hay ninguna prisa. No queremos más ruido sobre este tema. Estamos hartos de trabajar para que luego lo único que salga en los medios es que los Reyes estaban presidiendo un homenaje precioso a Delibes mientras que Corinna da otra entrevista a quién quiera escucharla, esta vez con foto de barbacoa incluida. Es nuestra ruina. El trabajo a la mierda", cuenta enfadado una persona cercana a Zarzuela.

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La investigación se centra, precisamente, en delimitar o descartar la relevancia penal de los hechos que ocurrieron con posterioridad al mes de junio de 2014, momento en que el rey emérito dejo de estar protegido por la inviolabilidad que el artículo 56.3 de la Constitución española reconoce al Jefe del Estado. Así, de momento, las autoridades suizas han remitido parte de sus pesquisas y es lo que el fiscal Campos está estudiando.

Por ahora Juan Carlos tendrá que continuar mirando por su terraza el mismo mar Mediterráneo que conecta con las costa española esperando poder dar algún paso que lo lleve de vuelta a su casa, pero no a Zarzuela, sino a su refugio de Sanxenxo, donde le esperan los "únicos amigos que le quedan de verdad. Eso lo dijo él en su cena de despedida el 2 de agosto antes de tomar rumbo hacía Emiratos Árabes. En Zarzuela se siente igual de solo que el Golfo Pérsico, así que es en la ría donde está más a gusto. A ver si le dejan volver", desea su amigo.




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