LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Dom 03 May, 2020 9:30 pm

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Juan Carlos, del Golfo a Suiza: un maletín y 25 años de mordidas millonarias a costa del hermano árabe

Desde el episodio del empresario Javier de la Rosa en 1995 y su relación con el círculo del Rey hasta el último escándalo de los dos millones de euros, esta es la cronología de un cuarto de siglo de escándalos.


Lo último ha sido un maletín de casi 2 millones de euros, pero antes existieron otras acusaciones de trajines de dinero desde países del golfo Pérsico a cuentas en Bancos suizos donde siempre aparecía relacionado el rey Juan Carlos. Aunque se llegó a decir que en 1977 el Sha de Persia había entregado 100 millones de dólares, fue en 1995 con los dineros de Kuwait que Javier de la Rosa decía haber entregado al círculo próximo al Jefe del Estado cuando comenzó la contabilidad de la sospecha. Más tarde se conoció el escándalo de los 100 millones de Arabia Saudí por la construcción del AVE a La Meca: 25 años de mordidas millonarias a costa del hermano árabe.

Los patrones se repiten. Origen: el golfo Pérsico. Destino: Banca suiza. La diferencia es que ahora existe una investigación abierta por parte de la fiscalía helvética y otra en la Audiencia Nacional en España que pretenden averiguar la verdad. Las comisiones rogatorias están dando resultado y se esperan nuevas revelaciones en las próximas semanas.

El juez Manuel García Castellón no deja de investigar. El pasado viernes 24 de abril, el magistrado del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional dictó un Auto donde deja constancia de la existencia de “documentos oficiales del Reino de Arabia Saudí relacionadas con varias cartas de invitación para empresarios españoles” para trabajar en aquel país. Esta documentación habría sido encontrada durante el registro realizado en noviembre de 2017 en el domicilio del ex comisario José Manuel Villarejo en Boadilla del Monte y forman parte de la llamada Operación Tándem.

Pero el juez Garcia Castellón ha dado un paso trascendental porque las piezas del rompecabezas empiezan a encajar. El magistrado anuncia en su escrito que parte de los documentos encontrados incluyen “información confidencial” relacionada con otra pieza separada declarada secreta y que también está siendo investigada en su juzgado: la denominada inicialmente como “Carol” donde se investigan el reparto de comisiones ilegales por la construcción del AVE a La Meca, también en Arabia Saudí.

Y es que desde hace meses un fantasma persigue al rey emérito Juan Carlos: los dineros de los países del golfo Pérsico que presuntamente pasaron por sus manos y terminaron en distintas cuentas opacas controladas desde Suiza. El último escándalo se conoció en el día de ayer y lo confesó en 2018 el gestor de su fortuna real en Suiza, el abogado Arturo Fasana, ante el fiscal suizo, Ives Bertossa que investiga estas actividades ilegales: Juan Carlos le entregó en Ginebra, siendo Rey en 2010, un maletín con 1,7 millones de euros que había recibido como regalo del rey de Bahréin. De hecho, unas semanas antes de esa entrega, el entonces Rey estuvo en el país asiático, donde asistió al campeonato de Fórmula 1.


El Rey Juan Carlos en Bahréin

A continuación repasamos la lista de los escándalos de corrupción en los últimos 25 años, algunos investigados por la Justicia helvética y española, en donde se ha visto envuelto el Rey emérito Juan Carlos. Empezando por el último conocido, la donación del rey de Bahréin.

1. Los 1,7 millones del sultán

Bahréin es un archipiélago que abarca más de 30 islas en el golfo Pérsico. Su ubicación se encuentra al este de Arabia Saudí, al sur de Kuwait, muy cerca de Qatar y al oeste de Irán. Un enclave privilegiado, sobre todo por los inmensos yacimientos de gas natural y de petróleo que alberga en su territorio. Su monarquía es de tipo medieval, con absoluto poder del sultán, al frente de la cual se encuentra Hamad bin Isa Al Khalifa (70 años) que sería la persona que regaló al padre de Felipe VI la cantidad de 1.895.250 dólares (unos 1,7 millones de euros), según lo declarado por el administrador de la fortuna de Juan Carlos: el abogado suizo Arturo Fasana.

Desde agosto de 2018 el fiscal suizo Yves Bertossa mantiene abierto un procedimiento penal (P14783/2018) donde se investiga a los supuestos testaferros del rey emérito Juan Carlos señalados en las grabaciones que Corinna Larsen realizó ante el ex comisario Villarejo y que fueron publicadas en exclusiva por El Español. Entre ellos estarían los financieros Dante Canónica, Arturo Fasana y Álvaro de Orleans. Todos ellos tienen su residencia fiscal en Mónaco y numerosas cuentas abiertas en el país helvético. Además manejan cientos de sociedades en paraísos fiscales. Hay que recordar que Arturo Fasana fue investigado por la Audiencia Nacional como el broker que manejaba la cuenta “Soleado” en un banco suizo, en alusión al sol español y a los importantes clientes españoles que representaba ante la banca de aquel país.

2. Los 100 millones saudíes

Según publicó el pasado mes de febrero el periódico suizo Tribune de Genève el 8 de agosto de 2008 el entonces rey de Arabia Saudí, Abdallah bin Abdulaziz, habría realizado una transferencia de 100 millones de dólares a través del Ministerio de Finanzas saudí, a una cuenta de la banca privada Mirabaud a nombre de la fundación Lucum, una entidad panameña de la cual, presuntamente Juan Carlos de Borbón sería el único beneficiario. Dicha Fundación habría sido creada como “sociedad offshore panameña” por Arturo Fasana y Dante Conónica. La investigación suiza relaciona el cobro de esta cantidad de dinero con las presuntas comisiones que se podrían haber cobrado por la construcción del AVE a La Meca. Estos fondos habrían permanecido en la cuesta suiza hasta septiembre de 2012, cuando el Rey Juan Carlos transfirió los últimos 65 millones de dólares (unos 41,6 millones de euros) a su ex compañera sentimental Corinna Larsen.

Sin embargo la clave estaba en la entidad panameña Locum Foundation, constituida el 31 de mayo de 2008 para controlar esa cuenta del banco suizo Mirabaud y que tan solo unos días después, el 8 de agosto, recibió los 100 millones de dólares del ministerio de Finanzas saudí. Al frente de la Fundación los nombres de siempre: el abogado Dante Canonica y el gestor Arturo Fasana, ambos con oficina en territorio suizo. Sin embargo, la fiscalía suiza descubrió que el verdadero titular del depósito bancario y beneficiario de la mercantil era Juan Carlos de Borbón y Borbón.

Sin embargo, el escándalo no terminaba ahí porque la fortuna de Juan Carlos terminó salpicando a su hijo. El actual rey Felipe VI figuraba como beneficiario de dos cuentas: la primera, la denominada con el nombre Lacum, destinataria de los 100 millones de dólares relacionados con la construcción del AVE a la Meca; la segunda, utilizada presuntamente por el primo del rey emérito, Álvaro de Orleans-Borbón, para pagar viajes del padre del actual monarca.

Una vez publicada esta información, Felipe VI se vio obligado a actuar, haciendo público un Comunicado el pasado 15 de marzo donde renunciaba a su herencia personal y eliminaba la asignación oficial de su padre, pero, de igual manera reconocía que, desde hacía un año, en marzo de 2019, conocía que era beneficiario de esos fondos irregulares por una carta que se le había remitido desde un despacho del Reino Unido. Durante este periodo, padre e hijo compartieron actos e incluso Juan Carlos fue sometido a una grave intervención quirúrgica que, en caso de un fatal desenlace, podría haber activado el testamento de Juan Carlos a favor de su hijo.

Hay que recordar que Juan Carlos de Borbón cobraba una asignación anual de 194.232 euros brutos al año como rey emérito (al margen de gastos de vivienda, seguridad y viajes oficiales) y que los delitos de blanqueo de capitales o de fraude fiscal se cometen por cada movimiento de dinero opaco que se realice.

3. El 'regalo de 65 millones a Corinna

Corinna Larsen ha reconocido que en 2012 recibió una donación por parte del rey don Juan Carlos de 65 millones dólares. Dicho regalo se realizó después del batacazo y rotura de cadera del ahora rey emérito durante una cacería en Botswana donde estaban presentes Corinna y su hijo. Según los abogados de la antigua amiga íntima del rey “Corinna recibió un regalo no solicitado del rey emérito” descrita como “donación para ella y para su hijo” con los cuales se había encariñado, ya que durante varios años habrían cuidado del monarca debido a su mala salud.

Según lo investigado por la Fiscalía suiza también se habría entregado otro millón de euros a otra antigua amante del monarca español, cuya residencia se establece en Ginebra y que las investigaciones han demostrado que se trataría de Marta Gayá.

4. La 'mordida' del Banco Zaragozano

No tiene origen en el golfo Pérsico pero sí destino en Suiza. Y aparece involucrado el rey emérito. Durante el pasado mes de febrero el periódico británico “The Telegraph” reveló que el primo y testaferro del entonces rey Juan Carlos, Álvaro de Orleans, cobró 39 millones de libras –cerca de 50 millones de euros- por ejercer como mediador en la venta del Banco Zaragozano a Barclays en 2003. En declaraciones posteriores al diario El País, Álvaro de Orleans negó ser testaferro del anterior jefe del Estado y haber cobrado ninguna cantidad en su nombre. En conversación con El Español, James Badcock, confirmó que el diario británico tiene constancia documental del ingreso de esa cantidad de dinero “en la cuenta suiza de Álvaro de Orleans” y su relación “con la venta realizada en 2003 del Banco Zaragozano al Barclays”.

5. Javier de la Rosa

Fue otro de los episodios que la prensa española de la época calificó como “chantaje a la Corona”. Concretamente, los periodistas Isabel Durán y José Díaz Herrera publicaron el 9 de noviembre de 1995 en Diario 16, un reportaje titulado “Jaque al Rey”, en donde se detallaba como el empresario catalán, luego condenado por corrupción, Javier de la Rosa, había estado lanzando advertencias a todo aquel que quisiera escucharle sobre los supuestos pagos de hasta 100 millones de dólares “al antiguo embajador (Manuel Prado y Colón de Carvajal) por indicación y petición de una alta institución del Estado”.

6. El préstamo de los 100 millones

Jesús Cacho, en 1999 publicó el libro “El negocio de la libertad” donde daba cuenta de que, poco después de morir Franco, en 1977 Manuel Prado y Colón de Carvajal se dedicó a remitir una serie de misivas reales a otros tantos monarcas reinantes, especialmente del mundo árabe, para pedirles dinero en nombre del Rey de España. Una de esas cartas apareció publicada en Inglaterra en el libro de memorias del que fuera jefe de la Casa del Sha de Persia. Según Cacho, fue la monarquía saudí quien respondió afirmativamente a través de la concesión de un crédito de 100 millones de dólares. Crédito que, según lo publicado, nunca fue devuelto.

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Mar 19 May, 2020 1:37 am

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Arturo Fasana, el testaferro "indiscreto" del rey y la trama Gürtel

Francisco Correa rompe su silencio desde la cárcel para retratar al gestor de fortunas suizo que le pedía prestado coche y chófer para ir a ver al Rey a La Zarzuela. Por sus manos habrían pasado "miles de millones" de ricos españoles que los querían esconder sin tributar en paraísos fiscales. "La segunda vez que vimos a Fasana nos mencionó que don Juan Carlos era su cliente... Y no fue la única indiscreción"

ESTEBAN URREIZTIETA


«La segunda vez que nos vimos con Arturo Gianfranco Fasana fue en Ginebra. Sentados en torno a una mesa y un mantel, nos comentó que gestionaba una importante cantidad de dinero de don Juan Carlos en Suiza. Lo confirmó Ramón Blanco Balín, que estaba presente en la reunión».

Al oír aquellas palabras, allá por el año 2005, un ligero sobresalto corrió entre los españoles que compartían mesa y mantel con el entonces, creían, intachable fiduciario suizo. Con las palabras elegidas para la ocasión, Fasana les exhibía su flamante tarjeta de visita, la garantía definitiva de que él era el hombre más indicado para ocultar el dinero de los más poderosos en el país helvético. Ya entonces, como se preocupó de mostrar, su más insigne cliente español era el rey, que gozaba de una imagen intachable desde el punto de vista económico y financiero.


La declaración de Arturo Fasana como imputado en 2009

Ha pasado más de una década y varios de aquellos comensales están hoy en prisión. Uno de ellos, el empresario Francisco Correa, líder de la denominada trama Gürtel, desde la cárcel de Valdemoro rompe por primera vez su silencio en exclusiva para Crónica para relatar con detalle los años en los que compartió testaferro en Suiza con el rey emérito y dibujar el perfil de uno de los hombres más buscados del momento: el misterioso fiduciario que ha gestionado la fortuna oculta del monarca durante las últimas décadas y que se sitúa en el epicentro del escándalo que ha provocado su caída en desgracia.

Quien fuera una de las figuras más poderosas en torno al PP de José María Aznar, condenado a casi 52 años de prisión sólo por el primer gran juicio de la trama, hace memoria desde la prisión madrileña con un bolígrafo y un papel delante. Es su primera entrevista directa concedida a un medio de comunicación y lo hace de manera conjunta con Pablo Crespo, su histórico número dos, que también cumple condena en Valdemoro por Gürtel. Ambos alternan sus vivencias en un extenso cuestionario remitido por Crónica y que ha sido canalizado a través de sus letrados en plena pandemia.

Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP gallego, el hombre que gestionaba el emporio de empresas de eventos que llevaba a cabo los grandes mítines del partido en toda España, ayuda a buscar en el baúl de los recuerdos a quien siempre ha demostrado una lealtad inquebrantable: «Fue Ramón Blanco Balín quien nos presentó a Fasana», precisa en referencia al ex directivo de Repsol, a quien hace exactamente 15 años ficharon para «hacerse cargo de los asuntos tributarios de Correa». «Blanco Balín nos presentó a Arturo Fasana, que ofrecía servicios de depósito y gestión financiera a través de su sociedad Rhône Gestion, con domicilio en Ginebra». Y ahí comenzó la historia que acabó destapando la antesala del último gran escándalo de la Corona española.


HIJO DE DOS EMIGRANTES ITALIANOS

Fasana, natural de la localidad de Sagno, al sur de Suiza, está a punto de cumplir 65 años. Hijo de dos emigrantes italianos, Giovanni e Inés, se formó profesionalmente en el Credit Suisse de Ginebra y tiene la capacidad de hablar cinco idiomas con soltura y un español perfecto. Cursó un bachillerato comercial, trabajó un año en Inglaterra, seis meses en Argentina e hizo un curso de alemán en Colonia. En 1984 decidió dejar la banca, dar el gran salto en su carrera y convertirse en un gestor de grandes fortunas internacionales.

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Fasana y su mujer con el jinete Paul Estermann y su yegua olímpica.

Fasana puso en marcha su proyecto junto a su ex compañero en el banco suizo Marcel Hagger, ya fallecido, que gestionaba la cartera de clientes españoles y sudamericanos en la entidad financiera. Su filosofía consistió desde un principio en adoptar un «enfoque tradicional» basado en «la apuesta por el medio/largo plazo, los valores seguros y los productos estables». Y, por supuesto, en «la confianza» con su clientela.

A lo largo de los años, el hijo de los emigrantes italianos consiguió situarse como un despacho importante en Suiza y gestionar, en el momento en el que conoció a los líderes de Gürtel, un portfolio «de más de 2.000 millones de euros», según sus propias palabras. Alternó su dedicación profesional con el gusto por el lujo, la pasión por los coches de alta gama, el fútbol (llegó a presidir durante tres años el FC Saint-Paul en Vésenaz, Ginebra) y los caballos. Suya fue la preciosa yegua irlandesa Castlefield Eclipse, ganadora de un diploma en los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres.

La intención de Francisco Correa era colocar en Rhône Gestion, al margen de la Hacienda española, buena parte de sus beneficios empresariales, 18 millones de euros que con el paso del tiempo se han convertido en algo más de 23 y que se encuentran a la espera de ser repatriados a España en medio de una ardua disputa jurídica.

Correa disponía hasta ese momento de fondos en Mónaco y en la Islas de Man e incluso de un depósito en Suiza en Merril Lynch, pero quería ordenar sus inversiones, relevar a su gestor y mejorar el rendimiento de sus depósitos.

«Correa quería inversiones de máxima calidad», explicó el suizo Fasana en su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Antonio Pedreira en mayo de 2009. «Quería un beneficio razonable con un riesgo mínimo». De ahí que, en previsión de la crisis económica de 2008, el consejo del testaferro suizo fuera que invirtiera buena parte de sus fondos en bonos del Banco Europeo de Inversiones para garantizar su estabilidad y evitar así sobresaltos. A Fasana le gustaba también para este tipo de clientes la compañía Nestlé por su solvencia.

«Conocimos a Fasana en el despacho de Blanco», prosigue Crespo, «y como punto para acreditar la seriedad de su actividad como financiero nos comentó que entre su cartera de clientes figuraban las mayores fortunas de España, muchas de ellas desde hace más de 10 y 20 años en aquel tiempo».

Fasana les indicó que se reservaba un 0,30% de comisión por la gestión anual de su fortuna oculta sobre el valor global de la cartera. Presumía de que era un precio inferior al de mercado. De manera paralela se asignaba un sueldo de 15.000 euros mensuales de Rhône, con los que hacía frente a unos gastos de 10.000.

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Arturo Fasana declaró ante el juez el 22 de mayo de 2009, tras su detención en Barajas y después de pasar dos noches en el calabozo. Con un perfecto castellano dijo que "sentía" haber tenido como clientes a los cabecillas de Gürtel, a los que tildó de "sinvergüenzas" . Tras ayudar a la Fiscalía con Correa y Crespo, acaba de ser exculpado en la pieza principal del caso.

La captación de clientes la llevaba personalmente él, sin echar mano de ningún comercial. La mayor parte de nuevas fortunas las conseguía a través del boca a boca de los clientes de su selecta cartera internacional.


'SOLEADO', CUENTA PUENTE HACIA EL PARAÍSO

Cerrado el acuerdo con el fiduciario, «Fasana facilitó un número de cuenta para el envío de los fondos» del Grupo Correa que iban a ser ocultados al fisco español. «Era una cuenta titulada como Soleado y que, según nos explicó el propio Fasana, era una cuenta puente en la cual se recibían los fondos de todos sus clientes españoles, abierta en el Credit Suisse de Ginebra».

La operativa consistía, detalla el más leal de los lugartenientes del cabecilla de la Gürtel, en que «tras recibir los fondos, Fasana gestionaba la apertura de otras cuentas». Ya fuera «a nombre del beneficiario o bien a nombre de una sociedad de cuya constitución se encargaba Fasana a través del despacho internacional Mossack & Buenaventura de Panamá», célebre por el caso del mismo nombre que destapó la existencia de miles de evasores en todo el mundo.

Con este despacho que protagonizaría años después el gran escándalo mundial conocido como Panama Papers, Fasana «mantenía, nos confesó, una estrecha relación» y prestaba un «servicio por el cual cobraba». De esta forma, al interponer una compañía extracomunitaria, sus clientes evitaban la retenciones del 20% fijadas por Suiza a los intereses de los bonos si estaban a nombre de un ciudadano europeo.

A través de este entramado financiero opaco, toma la palabra Correa, «pasaron miles de millones de euros, al ser una cuenta de tránsito». Así se lo explicó, enfatiza, «el propio Fasana». «La cuenta Soleado tenía varios cientos de millones de euros» (en aquel momento de 2005), agrega quien se convertiría pocos años después en uno de sus titulares españoles más conocidos.

El suizo supuestamente discreto ponía a disposición de su cartera, ya estuviera integrada por plebeyos o miembros de la realeza, la infraestructura societaria y bancaria para ocultar los fondos, conseguir las máximas exenciones fiscales y camuflar la identidad de los clientes mediante cuentas puente y un rosario de sociedades pantalla. Y en el caso de los clientes españoles añadía un valor añadido: el blindaje que suponía desde el punto de vista fiscal compartir gestor con el mismísimo jefe del Estado.

Al terminar aquel almuerzo en Ginebra, todavía con una mezcla de sorpresa e incredulidad en el cuerpo por la información que les acababa de desvelar su recién fichado testaferro, Correa y Crespo cogieron un taxi para ir al hotel en el que se hospedaban. Durante el trayecto, comentaron con avidez lo sucedido.

«Le manifesté a Correa en el taxi mi preocupación y las dudas respecto a la personalidad de Fasana», rememora ahora Crespo, «por la indiscreción cometida al mencionar que don Juan Carlos era su cliente, así como otras personas extraordinariamente relevantes de la economía española de las que también habló... Yo entendía, y entiendo, que una virtud imprescindible en un financiero es precisamente la discreción, y aquello me produjo una desagradable sensación que se confirmaría ampliamente cuando, en al menos dos ocasiones en las que cenamos solos Fasana y yo en Madrid y sin que yo le preguntara nada, me contaba detalles de los negocios que realizaban sus clientes o inversiones que hacían».

Fasana, bailando, en una imagen captada por la televisión.

Insiste Crespo en remarcar ahora aquella muestra de indiscreción, máxime «cuando, al fin y al cabo, me reunía con él para que me diera cuenta de los productos financieros en que invertía el dinero de las sociedades de Correa». Y es que su único objetivo, como principal gestor del grupo que englobaba a empresas como Special Events, era «verificar la calidad y solvencia de esos productos y derivados, materia en la que Correa era lego y que me había encargado».

Poco tardaron, sin embargo, en despejarse las dudas de que lo que les avanzó Fasana en Ginebra era cierto. A pesar de la inquietud y los recelos iniciales, Correa y Crespo decidieron contratarle. Pasaron a despachar con Fasana de forma periódica en Madrid, generalmente en el discreto bar del Hotel Hesperia, en pleno Paseo de la Castellana. En varios de sus desplazamientos a la capital de España, que realizaba con una periodicidad mensual, el fiduciario solicitó reiteradamente un favor que devolvió de golpe a Correa y a Crespo al inolvidable almuerzo en Ginebra. «Nos pidió que le facilitásemos el coche de la empresa con el conductor para llevarle o ir a recogerle al Palacio de la Zarzuela». «Esto es exactamente así», enfatiza el ex jefe de las finanzas de Gürtel. Por lo que la sombra de la duda de si Fasana fanfarroneaba o decía la verdad quedó, ya por aquel entonces, completamente disipada.

Sin embargo, no fueron los únicos que se toparon, por caminos muy distintos, eso sí, con la misma desagradable sorpresa. La Policía Judicial adscrita al caso Gürtel identificó a Fasana como el gestor de la fortuna oculta de los empresarios a través de la documentación intervenida y de los pinchazos telefónicos practicados, en los que se referían al gestor con el pseudónimo de Fafa.

Una vez localizado, los investigadores sometieron a discretos seguimientos a Fasana en sus desplazamientos a España para recabar información y preparar su arresto. En una de esas sigilosas monitorizaciones de la Policía Nacional, los agentes localizaron a Arturo Fasana en el complejo palaciego de La Zarzuela.

La información corrió como un reguero de pólvora en el Ministerio de Interior y retrasó su detención. Según relatan a este periódico fuentes próximas a estos dispositivos, «se evitó por todos los medios» que el arresto de Fasana tuviera lugar en las inmediaciones de la residencia del monarca entonces reinante, y se acabó practicando a las seis de la tarde del 20 de mayo de 2009 en la entrada de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Arturo Giancarlo Fasana portaba, en el momento de su detención en España, dos teléfonos móviles, 3.000 euros y 1.000 francos suizos en el bolsillo y una tarjeta de Acciona.

Se evitó, además, de forma deliberada, que el arresto se materializara, sostienen las mismas fuentes, siendo Baltasar Garzón el instructor, ante el temor de que el ímpetu investigador fuera más allá de Gürtel. Por lo que, al final, se acabó practicando el arresto inmediatamente después de que el magistrado se inhibiera en favor del Tribunal Superior de Justicia de Madrid al advertir indicios de delito de tres diputados del Parlamento madrileño.

Retrato del gestor suizo.

25 VIAJES DETECTADOS A ESPAÑA

Hasta ese momento, la Policía había detectado 25 viajes de Fasana a España entre los años 2003 y 2009, la mayor parte de veces para alojarse en el citado Hotel Hesperia. Aunque también descubrieron que en plenas pesquisas de Gürtel Fasana cambió sus hábitos y se hospedó por primera vez en otro hotel, el Aitana, a un par de kilómetros en la misma Castellana.

Aún hubo otro episodio más que abundó en las sospechas de que tras el entramado de Fasana y las diligencias de Gürtel se escondía un escándalo de dimensiones imprevisibles. Ocurrió poco después, durante el registro practicado en el despacho del testaferro del rey y los cabecillas de la Gürtel en Ginebra, durante el mes de junio de 2009.

Aquella diligencia, realizada «vía comisión rogatoria» contó con la presencia, «además de los miembros de la Fiscalía suiza, de las fiscales Anticorrupción Concepción Sabadell y Myriam Segura y de los mandos policiales José Luis Olivera y Manuel Morocho». Pero también, rememora con intención Pablo Crespo, «de otra persona no autorizada, la agregada de Interior en la Embajada en Suiza, Catalina Carboneras, que llevaba la instrucción expresa de 'poner mucha diligencia en esto"».

«¿Qué hacía en una diligencia judicial un cargo político del Gobierno de España que no figuraba entre las personas autorizadas?», se pregunta Crespo más de una década después. «Nadie ha contestado aún a esta pregunta y es un elemento más del gigantesco chanchullo político organizado desde los despachos de más rango del Ministerio del Interior, ocupados entonces por Alfredo Pérez Rubalcaba y Antonio Camacho».

A lo largo del registro en la sede suiza de la sociedad Rhône Gestion, y tras explicar Fasana al comisario Olivera que tenía muchas fotos de Cataluña porque la mayor parte de su clientela española procedía de esa comunidad autónoma, el fiduciario realizó una advertencia a los investigadores. «Si les abro esa carpeta», dijo en referencia a la de la cuenta Soleado, que aglutinaba a sus clientes españoles, «se hunde España», tal y como reveló en 2013 el periodista Manuel Cerdán, que fue el primero en poner el foco más allá de lo evidente.

La contundente advertencia surtió efecto. La Fiscalía suiza dejó constancia por escrito de que «el señor Fasana ha solicitado que sean tachados ciertos apartados del texto que contienen algunos de los documentos que se adjuntan» [tal y como se puede apreciar en el documento que se reproduce en la portada de Crónica]. Dicha petición, que afectaba a 344 folios sobre la enigmática cuenta que hacía referencia al clima español, fue aceptada por el Ministerio Público de la Confederación helvética sin que la Fiscalía ni la Agencia Tributaria españolas hayan exigido conocer la identidad del resto de grandes defraudadores ocultos bajo el aparatoso típex del testaferro.

Fasana entregó entonces las cabezas de Correa y Crespo, a los que no dudó en tildar de «sinvergüenzas» en su declaración judicial tras pasar 48 horas en el calabozo, y pidió disculpas a su señoría por haber tratado con «personas de ese nivel».

El siguiente paso de su escapada fue pactar con la Fiscalía suiza y con la española la entrega de todos los fondos de ambos empresarios sin esperar siquiera a que se resolvieran todos sus juicios, muchos de los cuales todavía siguen su curso.

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Francisco Correa (dcha.) y Pablo Crespo (centro), en uno de los juicios de Gürtel.

«En marzo de 2019 tuvimos conocimiento de unas comunicaciones clandestinas, secretas y a espaldas de las partes, mantenidas entre octubre y diciembre de 2018 entre la fiscal suiza Elisabetta Tizzoni y la fiscal española Concepción Sabadell para definir una estrategia tendente a repatriar todos los fondos de los que Fasana era administrador, concertándose con él para hacerlo», denuncia Crespo. Sin que lo supieran ninguno de los órganos judiciales que les investigaban: ni el Tribunal Superior de Valencia, ni tampoco la Sala de lo Penal y el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

Fasana, por segunda vez, había pactado el sacrificio de los líderes de Gürtel a cambio de salvar su negocio. Recuerda Crespo que tanto él como Correa «dirigieron escritos a la Fiscalía suiza, a Fasana y al Credit Suisse advirtiéndoles de la ilegalidad de la maniobra, con expresa advertencia también a la representante de la Fiscalía suiza» de que estaban llevando a cabo unas maniobras «más propias de un mercadillo que del ámbito judicial» y acometidas por «personas, alguna de las cuales va precedida del tratamiento de ilustrísima».

Gracias a la traición a Correa y a Crespo, Fasana acaba de lograr salir indemne finalmente de la causa de Gürtel, en la que ha sido exculpado en la pieza principal bajo el argumento de que nunca conoció el origen ilícito del dinero de sus clientes. No obstante, al borde de la jubilación y cuando ya daba por zanjada su pesadilla judicial y ponía por fin a salvo su millonaria cartera, el secreto que tanto persiguió esconder se ha destapado de forma virulenta.


SEÑALADO POR CORINNA

La Justicia suiza, contra todo pronóstico, ha levantado el tapete de sus operaciones con el Rey Emérito tras seguir la pista del contenido de las cintas del ex comisario Villarejo. En ellas, Corinna, la amiga íntima de don Juan Carlos, señalaba directamente a Arturo Fasana como la clave del dinero oculto del monarca.

El fiscal Yves Bertossa ha tirado del hilo de los testaferros y se ha topado con dos fundaciones a nombre del Rey Juan Carlos: la panameña Lucum y Zagatka, establecida en Liechtenstein, ambas con cuentas en Suiza. A través de las mismas el monarca recibió más de 100 millones de dólares de la casa real saudí y articuló una posterior donación de 65 millones a Corinna.

Llegados a este punto, Fasana ha vuelto a actuar como antaño y ha entregado la cabeza de otro cliente ante la Justicia buscando su salvación. Por eso ha confesado que el propio Emérito le entregó un maletín lleno de billetes, con 1,7 millones, para que los ingresara en Suiza procedentes del sultán de Bahréin, como desveló El País.

«Recordamos muy especialmente la frase pronunciada por el entonces jefe del Estado en su discurso navideño», apostilla Correa. Aquello de que «la Justicia es igual para todos». «Ciertamente, es una frase digna de ser esculpida en bronce», reflexiona.

«Las informaciones difundidas recientemente relativas al presunto cobro de una comisión por la intermediación en un negocio por quien pronunciaba esa frase dan para pensar mucho. A mí se me ha procesado y condenado por haber recibido comisiones por intermediar, por practicar lobby», abunda. «¿En qué se diferencia en este ámbito lo que yo hacía de lo que, según las informaciones, hacía don Juan Carlos?», se pregunta Francisco Correa, en la soledad de su celda, sin obtener respuesta.




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