Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio

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Jaime Peñafiel

Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio

Mensajepor Jaime Peñafiel » Jue 10 Ene, 2008 12:27 am

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La historia del desamor

'Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio'

    Páginas llenas de dificultades, enfados, infidelidades que han afectado a la pareja pero a pesar de todo casi han logrado llegar a las bodas de oro.

09.01.08 Consuelo Biriukova

Jaime Peñafiel presenta su último libro donde relata toda la historia de amor entre los Reyes de España, cargado con frases polémicas, que no dejará a nadie indiferente.


"Este libro pretende ser, tan sólo, la historia jamás contada de un matrimonio compuesto por los Reyes de España pero, sobre todo, por un hombre y una mujer llamados Juan Carlos y Sofía; Juanito y Sofi en la intimidad" afirma Jaime Peñafiel en el prólogo.

Sale a la venta el último libro de Jaime Peñafiel, ‘Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio’ de la editorial ‘La esfera de los libros’. En sus páginas detalla minuciosamente todas las etapas del matrimonio de los Reyes de España desde el primer encuentro de los príncipes en el crucero Agamenón, en el año 1954, hasta sus últimos cumpleaños.

Esta crónica aborda casi 50 años de vida en común de Juan Carlos y Sofía, "trata del hermoso balance de un matrimonio que, como millones de parejas, no siempre ha tenido una relación feliz, no siempre la felicidad ha presidido sus vidas en común", escribe Peñafiel.

Una convivencia dura como de cualquier pareja y no ajena a las crisis y que podía haber acabado en divorcio pero poco a poco han conseguido superar, "una historia de amor, cuando ya no sienten celos, ni seguridad, ni hay sufrimiento, puede transformarse con el tiempo en algo más sereno, en un indestructible nudo gordiano de amistad".






    Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio

    PRÓLOGO
    El hecho de haber nacido ambos en 1938 ha creado a veces cierta confusión al afirmarse en algunas biografías que son de la misma edad, lo que no es cierto. Porque mientras don Juan Carlos de Borbón y Borbón nacía el 5 de enero, ella, Sofía Schleswig-Holstein Sonderburg-Glücksburg, lo hacía el 2 de noviembre. Pero de lo que no hay duda ni es discutible, sino una verdad incuestionable, es que ambos cumplen en el año 2007 setenta años. Dos jóvenes septuagenarios, cuarenta y cinco años casados (desde el 14 de mayo de 1962), treinta y dos en el trono de España (desde el 22 de noviembre de 1975) —él como Rey titular de la Corona y, como tal, jefe del Estado y ella como Reina consorte—; tres hijos biológicos: Elena (nacida el 20 de diciembre de 1963), Cristina (nacida el 13 de junio de 1965) y Felipe (nacido el 30 de enero de 1968); tres hijos políticos: Jaime Marichalar (desde el 18 de marzo de 1995), Iñaki Urdangarín (desde el 4 de octubre de 1997) y Letizia Ortiz Rocasolano (desde el 22 de mayo de 2004).

    Se trata del hermoso balance de un matrimonio que, como millones de parejas, no siempre ha tenido una relación feliz, no siempre la felicidad ha presidido sus vidas en común.

    La convivencia, a veces tan destructiva porque suele acabar cuando no se administra con paciente generosidad con la pasión, el amor, el cariño y hasta la amistad también ha afectado al matrimonio real con graves crisis que, de no ser vos quien sois, quizás hubieran terminado en divorcio. Durante una breve estancia de don Juan Carlos y doña Sofía en Ginebra para asistir a un importante concierto, uno de los camareros que los atendía —español, como la mayoría de los camareros de entonces en Suiza— fue testigo de una violenta, violentísima, discusión en el jardín del hotel donde se alojaban; en ella los Reyes se dijeron de todo. Mi informador, incluso, oyó decir a la Reina: «Aunque me odies no te puedes divorciar».

    Pero como entonces no era posible el divorcio en el cruel mundo de la monarquía (hoy, el matrimonio del Príncipe con una divorciada y el «cese temporal de la convivencia de la infanta Elena» han convertido a la familia real en una familia cualquiera), toda la salvación residía en no interrogar, en no tratar de conocer y procurar vivir como las mujeres de Oriente: el semblante velado para que no se adivinaran en los ojos ni los deseos ni las penas.

    No hay que olvidar que se trata de un hombre y una mujer, de un matrimonio de larguísima trayectoria, al que le faltan casi cuatro años para las bodas de oro. ¡Cincuenta años soportándose, Señor! Las bodas de plata o de oro son entradas para el museo de la historia de las costumbres, que dijo alguien. A partir de entonces toda la vida significa tres o cuatro vidas.

    «Con estos reveses o te conviertes en una amargada o te haces sabia», le advirtió la reina Victoria Eugenia en una larga conversación que mantuvieron en Lausana tras el anuncio oficial del compromiso matrimonial. Con esta reflexión, la que fuera soberana española le recordaba a su sucesora la tragedia de su matrimonio con Alfonso XIII, en el que, para sobrevivir y no volverse loca, tuvo que recrear su propio mundo en una salita del palacio real, estancia donde se refugiaba, cuando ya no podía más, para hartarse de llorar. Cuando se había desahogado salía y se incorporaba a la familia, que nunca la vio llorar.

    Manuel Soriano, en el libro Sabino Fernández Campo: la sombra del Rey, citado en la introducción de este libro, recordaba mi referencia a la crisis que vivía el matrimonio en 1992. «Estoy seguro —dije yo entonces— de que si se les deja tranquilos acabarán por superarlo».

    Posiblemente así fue, pero no sin antes pasar por dramáticas etapas, incluso muy largas, en las que el matrimonio sin amor se convirtió en amor sin matrimonio. Hacía tiempo que la magia se había perdido, hasta el extremo de que la soledad sentimental entre el Rey y la Reina era abismal. Doña Sofía aceptaba la situación sin perder la dignidad, sin intentar superarla con la cólera, con la rebeldía, con algún plan, esperando que pasara. Sin preguntar nada. Durante mucho tiempo no le quedó más remedio que contentarse a sí misma.

    ¿Es fácil llegar a un pacto de no agresión sentimental como hicieron lord Luis Mountbatten, tío de la reina Isabel de Inglaterra, y su esposa Edwina Ashley, una rica heredera con la que se casó en 1922, cuando ella aceptó que su esposo coleccionaba amantes como quien colecciona sellos? Consciente ella de que no cambiaría, la pareja estableció un pacto: se concedían una libertad total, pero evitando cualquier escándalo. Fieles al pacto contraído, se comportaron como si nada pasara, como si de un matrimonio feliz se tratara.

    Si la tormenta de las infidelidades no se lo ha llevado todo a su paso, pueden subsistir cosas positivas entre los dos. No olvidemos que los matrimonios reales han sido y son tan felices e infelices, tan felices y desgraciados como los del resto de los mortales.

    Alguien dijo que el perdón, cuando ya ha pasado el hecho, no tiene gran mérito. El amor comienza al principio, eso es todo. Aunque es griega, no ha nacido para representar tragedias.

    La llegada de los nietos recondujo esa felicidad a la deriva y devolvió a la pareja real cierta estabilidad emocional.


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Jaime Peñafiel

Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio

Mensajepor Jaime Peñafiel » Jue 10 Ene, 2008 12:31 am



    Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio



    Capítulo I - ¡Cincuenta años soportándose, Señor!

    "No es la historia de un gran amor. Ni tan siquiera una historia de amor. Tampoco la de un matrimonio por razones de Estado. "Pero tú, ¿qué te has creído? Tú no eres más que un chico, un chico de nada, que se casa con la hija de unos reyes"

    Llevaba toda la razón. El chico de los 'Barcelona', aunque nieto de reyes, se encontraba por entonces en espera de un destino profesional, destino que dependía de la voluntad de un dictador que exigía que "la hipotética e inexistente monarquía pasara por la aceptación, inequívoca, de los valores del régimen del caudillo". Como así hizo el Príncipe cuando fue proclamado Rey el 22 de noviembre de 1975 .

    La historia de este libro es, simple y sencillamente, la de un hombre y una mujer que hace cuarenta y cinco años decidieron unir sus vidas y sus destinos, para bien o para mal, hasta que la muerte los separe. A lo largo y ancho de todo este tiempo, en el matrimonio ha habido de todo: bueno, regular y malo. Pero aquí siguen, posiblemente porque tanto don Juan Carlos como, sobre todo, doña Sofía, piensan, igual que el personaje de Shakespeare: "Siguiéndole a él, sólo me sigo a mí misma".

    "Aunque nada les predestinaba a la atracción, aparte del nacimiento", cuando afirmo que no se trata de una historia de amor al uso, no estoy siendo justo. Para la princesa Sofía posiblemente lo era. Para Juanito, lo dudo. Él mismo ha reconocido que "no soy un hombre que se enamora apasionadamente, perdidamente… a ella le gustaba yo. Eso, como hombre, me halagaba".

    "Aunque a mí también me gustaba ella", tomó sus precauciones —posiblemente porque la desconfianza es madre de la seguridad que no tenía— diciéndole: "Oye, Sofi, ¿por qué no salimos un poco más y así vamos conociéndonos?". En realidad no se conocían. Se habían encontrado por primera vez el 22 de agosto de 19 54 a bordo del Agamenón. Él tenía dieciséis años. Ella los cumpliría en breve.

    "Parece claro que aquel primer encuentro entre los actuales Reyes no significó nada para sus vidas", hasta el extremo de que "en aquella época yo no me fijé en ella", como reconoció don Juan Carlos años más tarde. Por el contrario, doña Sofía sí se fijó en él, "pero nunca me sacó a bailar"… "Se ha dicho muchas veces que Juanito y Sofi se enamoraron allí, pero eso no es verdad. Entonces eran muy jóvenes todavía".

    El segundo encuentro, el 19 de julio de 19 59, tuvo lugar en la boda de Isabel de Württemberg, en el castillo de Althausen, en Stuttgart. Algunos comentaristas y biógrafos han llegado a especular con esta fecha como la del día en que se enamoraron. Todo ello porque se les vio charlar y hasta bailar. Normal entre jóvenes de casas reales.

    or ello resulta ridículo atribuirle a Juan Carlos un comentario que nunca hizo: "¡Ah!, sí, la princesa Sofía de Grecia me ha hechizado". Tampoco acertaron Julián Cortés Cavanillas ni Fernando González-Doria cuando situaron el inicio del noviazgo de Juan Carlos y Sofía en 1960, durante las Olimpiadas de Roma, donde ella participaba como reserva de su hermano Constantino en la modalidad de vela clase Dragón con la que el heredero griego obtuvo una medalla de oro.

    Difícil que Juanito se enamorara ni en Althausen ni en Nápoles, donde tenían lugar las competiciones de vela. Lo estaba entonces de la princesa María Gabriela de Saboya, que también asistió a la boda de los Württemberg y estuvo presente en Nápoles, adonde llegó junto a Juanito y la infanta Pilar en El Saltillo, el yate del Conde de Barcelona.

    El 21 de julio de 19 60, Juan Carlos vuelve a Althausen para la boda de Karl Württemberg, el heredero, con la princesa Diana de Orleáns, hija de los condes de París. También acude María Gabriela, la novia del Príncipe. Pero no Sofía, cuya explicación de su ausencia tiene un tono que puede encerrar alguna que otra razón personal: "No me apetecía, no me interesaba. Podía ir o no ir. Y no me dio la gana".

    ¿No le apetecía ver a Juan Carlos con María Gabriela? ¿Estaba despechada y Juan Carlos había dejado de interesarle después del encuentro, un año antes, en Althausen, en el que charlaron, bailaron y se divirtieron hasta el extremo de poner en boca del Príncipe "La princesa Sofía me ha hechizado?" A lo peor por ello no le dio la gana de ir.

    Aunque Fernando Rayón, siempre tan riguroso, considera "erróneamente la boda del príncipe Eduardo de Kent con Katherine Worsley, celebrada el 8 de junio de 19 61, en la abadía de York Minster, como el origen del noviazgo", el hoy Rey, ante la pregunta de Pilar Urbano: "¿Cuándo se enamoró de la Reina?", responde sin vacilar: "Yo me enamoré en el año 1961, en la boda de los duques de Kent".



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Jaime Peñafiel

Re: Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio

Mensajepor Jaime Peñafiel » Jue 10 Ene, 2008 12:33 am



    Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio



    Capítulo VIII: "Dos almas en pena"

    "La boda de los Kent figurará siempre en la historia sentimental de Juan Carlos y Sofía. La propia Reina ha contribuido a fomentar esta tesis, esta historia, cuando reconoce: "Es cierto que al referirme a lo que allí pasó he dicho: por una vez el protocolo había hecho bien las cosas designándome a Juan Carlos como caballero acompañante. Es verdad. Lo he dicho".

    Aunque en la fotografía de la ceremonia de la boda inglesa, Sofía aparece no junto a don Juan Carlos, sentado a la izquierda del heredero griego, sino entre su hermano Constantino y el príncipe Harald. Las biografías hagiográficas y cortesanas cuentan que allí se reencontraron y se enamoraron, que es mucho decir: "La boda era en York, el 8 de junio de 19 61. Los invitados llegamos a Londres unos días antes. Yo, sinceramente, no tenía interés en ir".

    Leyendo estas palabras y relacionándolas con el fracaso del presunto noviazgo con el príncipe Harald, hay que reconocer que interés o ganas de asistir a un evento como el de la boda de los Kent no debía de tener. Su ánimo no tenía que estar para fiestas y menos para ésta, que podía recordarle su propia historia sentimental fracasada.

    Lo mismo debía de sucederle al príncipe Juan Carlos. Así lo recuerda la Reina : "Luego he sabido que a Juanito tampoco le apetecía".

    Para que no quede duda del difícil momento anímico que atravesaban los dos, Sofía reconoce: "Muchas veces he pensado que si hubiesen estado allí mis padres, quizá no habría llegado a producirse el encuentro personal entre Juan Carlos y yo. Casi seguro que no habría pasado nada entre él y yo".

    Aunque no entra en detalles, no puede evitar justificar lo que ha dicho: "Porque antes habían ocurrido ya unas cuantas cosas". ¿Se estaba refiriendo a su fracaso sentimental? Puede.

    Ningún historiador se atreve, ¿por ignorancia?, ¿por desconocimiento?, ¿por un falso ridículo y caritativo respeto?, a mencionar que si aquella ceremonia del matrimonio de Edward, duque de Kent, y lady Katherine Worsley fue el principio de una historia que acabaría en boda un año después, también constituyó el fin, triste, de una relación amorosa, no sólo de la princesa Sofía , casi en vísperas de un anuncio de compromiso con el príncipe Harald, sino también de la del príncipe Juan Carlos con la princesa italiana María Gabriela de Saboya.

    Si la primera fue consecuencia de un, digamos, 'engaño', la segunda fue debida, no porque él lo deseara, a 'razones de Estado' del general Franco, quien, consciente de que el Estado era él, impuso su voluntad simple y sencillamente porque la princesa italiana… no le gustaba. Los motivos: "Era excesivamente libre y tenía ideas demasiado modernas", como confesó a su primo, jefe de la Casa Militar y confidente, Francisco Franco Salgado-Araujo.

    La intromisión en la vida privada, íntima, del entonces cadete suponía un atropello a la libertad y a los sentimientos del príncipe. Tanto por parte del dictador como del director de la Academia General Militar de Zaragoza, quien pidió a Juan Carlos que quitara la fotografía de su novia de la mesilla de noche: "El generalísimo podría disgustarse en caso de que viniera a hacer una visita".

    El general Martínez Campos, duque de la Torre , preceptor impuesto por Franco, también hizo saber al hoy Rey que debía dejar de telefonear a la princesa de Saboya. Françoise Laot escribe: "Juanito no tiene intención de desobedecer y se somete sin rebelarse, pero mucho después de haberse casado con Sofía reconocía: Hubiera podido, es verdad, casarme con María Gabriela".

    Pensando en estos primeros amores de Sofía y Juan Carlos, en sus primeras decepciones y en todo lo que ha sucedido después, no puedo sino reflexionar en lo triste que resulta que la felicidad de un hombre y de una mujer pueda depender, con el paso de los años, del hombre y la mujer con los que no pudieron casarse.

    La pregunta es obligada: ¿hubieran sido más felices Sofía y Juan Carlos de haberse casado ella con Harald y él con María Gabriela? Doña Sofía tal vez, don Juan Carlos, lo dudo."



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Jaime Peñafiel

Re: Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio

Mensajepor Jaime Peñafiel » Jue 10 Ene, 2008 12:36 am



'Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio' de Jaime Peñafiel es relato más revelador sobre los SSMM los Reyes que jamás se haya publicado en nuestro país. El periodista se atreve con las posibles infidelidades de Juan Carlos en el capítulo 36. Explica, con todo lujo de detalles, cómo cortejó a una decoradora mallorquina... o cómo lo hicieron por él. A continuación, un estracto de lo más jugoso.




    Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio



    Capítulo XXXVI: Mi mujer me pone los cuernos

    Gracias a Antonio L. Bouza , la opinión pública ha podido conocer algunos datos de ese 'secreto de Estado' que ha sido a lo largo de más de quince años el gran amor de don Juan Carlos, un secreto a voces porque todo el mundo lo conocía. No sólo en Palma de Mallorca, sino en la Villa y Corte, pero de la que nadie hablaba y menos escribía salvo las contadas excepciones a las que nos hemos referido.

    Como bien dice Paul Preston, se trata de una mujer catalana que debió de nacer, según Bouza, "hacia 1948" (si así es, tiene hoy, cuando escribo este libro, cincuenta y nueve años, cincuenta y nueve espléndidos años). Don Juan Carlos la conoció "creo que en 1978" -Bouza dixit-. Era entonces una bellísima señora, dedicada "según mis noticias a la decoración de apartamentos de lujo y de grandes despachos. Y llevaba también un negocio de compra y venta de viviendas". Estaba casada con un ingeniero muy conocido en Mallorca. Hasta que un día le confesó a un amigo estar muy deprimido porque se había enterado de que su mujer le ponía… los cuernos: "Dale dos hostias al tío", le recomendó éste. "No puedo. Se trata del Rey", fue la respuesta del marido engañado. Pregunto, ¿habría alguien capaz de dárselas si se entera de que su mujer se entiende con Su Majestad? Lo dudo.

    El Rey y ella "se veían, lógicamente, en Palma de Mallorca, pero también en Madrid, pues ella acudía con frecuencia a la capital de España. Y es que, al parecer, ella realizaba alguna gestión particular para Su Majestad. Pese a su “amistad” con el Rey, ella, una divorciada joven, nunca hizo ostentación de ella. Y en cuanto a discreción integral, el mismo don Juan Carlos reconoce que no sólo no ha tratado nunca de presumir de esa amistad, sino que se ha sentido siempre orgullosa sólo para sí misma, interesándose por la familia real y teniendo exquisito cuidado de no indisponer a don Juan Carlos con la Reina".

    Mi madre solía decir, cuando alguien intentaba justificar lo injustificable, "déjalo estar, con azúcar está peor".

    Cierto es que el ingenuo de Bouza hacía lo que podía aconsejando a su amigo el Rey: "Le digo que hay que ser lo más discreto posible. También por nuestras esposas, que están en una edad muy difícil y se deprimen mucho. Aprovecho para recomendarle que prodigue gestos de amabilidad con la Reina en público. Por ejemplo, al aparecer en las escalerillas de un avión, en actos oficiales de cara al público. Simplemente mirarla más, cogerle por un brazo".

    Era tal la complicidad de Bouza con el Rey en el tema de la decoradora que, en cierta ocasión, "recordé a don Juan Carlos que tenía yo empezado un poema 'Marta, mirto…', y le propuse adaptarlo a ésta, para lo cual procedía algo de inspiración por mi parte, dándome detalles de su personalidad. Y con unas pocas fotografías -de las publicadas- terminé el poema que llevé a S. M. -a quien pareció excelente-, con el ruego de que se lo entregase a la destinataria, como así debió de hacerlo, y creo que le gustó mucho a ella". Fue en la mitad de los años ochenta.

    ¡Señor, mis reclamaciones, no a este autor, sino al maestro armero, a su amigo Bouza, un amigo que no tiene precio para este periodista!



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esta pasando

Jaime Peñafiel habla sobre su libro - Matrimonio del rey

Mensajepor esta pasando » Jue 10 Ene, 2008 12:40 am



La Reina ha llorado muchas veces por el Rey






Las luces y sombras del matrimonio del Rey





Los momentos más infelices entre los Reyes

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Lena

Mensajepor Lena » Jue 10 Ene, 2008 1:03 pm

El subtítulo del hilo ya lo dice todo sobre el contenido del libro:

Jaime Peñafiel desvela intimidades matrimoniales del rey


que se meta Don Jaime esa información por donde le quepa. Salú. :blackeye:

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dos

Mensajepor dos » Vie 11 Ene, 2008 3:23 pm

¿se escribira algun dia el retrato de los dos matrimonios de Letizia Ortiz?


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Que le den

Mensajepor Que le den » Vie 11 Ene, 2008 3:59 pm

Que lo penetre un caballo por su babosería a este tontaina de Peñafiel, siempre babando sobre los demás, el jijoputa

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Qué vergüenza, coño!

Mensajepor Qué vergüenza, coño! » Vie 11 Ene, 2008 7:17 pm

Y a este hijo de puta de Peñafiel quién le manda meter las narices en la vida de los demás y enriquecerse con ello?

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pantoja jackson

Mensajepor pantoja jackson » Vie 11 Ene, 2008 7:24 pm


Y que dices de mi, eh?


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una mujer engañada

Peñafiel: "La Reina ha sido una mujer engañada"

Mensajepor una mujer engañada » Mié 16 Ene, 2008 7:22 pm

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Una historia 'real'

Peñafiel: "La Reina ha sido una mujer engañada"

10.01.08 telecinco.es


¡Bombazo real! Jaime Peñafiel ha vuelto a encender la mecha, ha vuelto a pronunciar lo impronunciable, a hablar de lo que todos eluden hablar, por lo menos en público. El curtido periodista ha desgranado su última obra 'Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio' (La esfera de los libros) en el programa 'Está Pasando'. Y lo ha hecho a su manera: diciendo, sin decir. Con cautela. Una contención verbal que, sin embargo, no ha evitado reveladores titulares.

Peñafiel ha afirmado que las broncas entre nuestros monarcas, cabreos con exabruptos incluidos, han terminado muchas veces con el llanto de la Reina. Y hasta con su rebeldía. En una ocasión trascendió que él, desesperado, le llegó a gritar: "Te odio, te odio". A lo que ella, fríamente replicó: "Ódiame, pero jódete porque no te puedes divorciar".

Doña Sofía, dedicada esposa, ha tenido que sobreponerse en más de una ocasión a los desplantes del Rey. Hombre aficionado a sus amigos, a la caza y a ocios diversos que le alejaban de su mujer. Incluso en el lugar donde cualquier pareja gusta encontrarse, el lecho: "casi nunca los Reyes duermen en la misma cama", ha revelado Peñafiel.



Las amigas del Rey

"La Reina ha sido una mujer engañada con frecuencia". Y lo ha sufrido. Doña Sofía ha tenido que ver cómo en su matrimonio entraban y salían misteriosas compañías femeninas. Durante 18 años - ha contado el veterano periodista- el Monarca compartió íntima amistad con una decoradora catalana "una mujer que pertenecía al grupo de amistades del Rey en Palma de Mallorca" y con quien -al parecer- se veía cada vez que iba a la isla. Su nombre: Marta Gayá.

Pero la esperada explosión, la bomba que supuestamente ocultaba Peñafiel, al final se quedó en petardito de feria. Fue el tema de Bárbara Rey. La artista, desde siempre vinculada a la figura de don Juan Carlos en todos los mentideros, aparece en un puñado de páginas en la obra del periodista. Se recuerda "el rumor" de esta hipotética relación, con asalto al chalet de la artista incluido. Cosas de película, o no, pero cosas de Peñafiel.

Unos argumentos que, sin embargo, hoy zanjaba con un escueto: "Bárbara me ha llamado y me ha dicho que todo es mentira". Una aclaración que, para el escritor, honra a la diva.

Sea como fuere, el culebrón no ha hecho más que empezar. El libro está en la calle. Ahora sólo queda esperar para ver cómo evoluciona esta historia. ¿Habrá reacciones?

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Marta Gayá

Marta Gayá

Mensajepor Marta Gayá » Mié 16 Ene, 2008 7:30 pm



Marta Gayá, la 'amiga' de Don Juan Carlos.
Marta Gayá podría conocer al Rey desde hace más de 15 años, sin que nadie lo supiera. Así lo desvela Jaime peñafiel en su último libro: 'Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio'.

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eco

libro de Peñafiel desvela infidelidades y discusiones reyes

Mensajepor eco » Vie 25 Ene, 2008 5:25 pm

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Un libro de Peñafiel desvela supuestas infidelidades y discusiones de los monarcas

Un nuevo dolor de cabeza azota a la monarquía


23:59h. del Jueves, 24 de enero.


La casa de los Borbones no lo debe estar pasando nada de bien por estos días. La razón, Jaime Peñafiel y el libro que ha lanzado sobre Juan Carlos y Sofía en el cual revela las innumerables diferencias entre estos monarcas las que incluirían fuertes discusiones e incluso infidelidades.

Peñafiel asegura en su libro que los reyes casi nunca duermen juntos y que la reina Sofía ha sido engañada con frecuencia y que esto la ha hecho sufrir en demasía. El periodista entrega en detalle historia sobre las supuestas infidelidades del Rey, como por ejemplo, la actriz española Bárbara Rey y la decoradora Marta Gayá con quien habría mantenido una relación extramarital por 18 años.

En el libro se refiere también a las supuesta peleas que ha tenido la pareja. Una de las más fuertes discusiones habría ocurrido en Suiza. El Rey le habría gritado a su mujer que la odiaba y ésta le habría respondido "ódiame, pero jódete porque no te puedes divorciar".

Peñafiel asegura que los reyes habrían estado a punto de poner fin a su matrimonio en 1992.

Ésta no es la primera vez que Jaime Peñafiel arroja este tipo de información sobre la familia real. Fue él quien se atrevió a decir que la Princesa Letizia es una mujer arrogante y no tuvo reparos en revelar el que sería el verdadero carácter del Príncipe Felipe.

Fue Peñafiel el que adelantó el quiebre matrimonial entre la Infanta Helena y su marido. El Palacio de la Zarzuela aún no se ha manifestado sobre la publicación del periodista, aunque lo más probable es que guarde silencio.

http://www.larepublica.es/spip.php?article9152

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club

Mensajepor club » Jue 31 Ene, 2008 1:25 am

Jaime Peñafiel en el programa "El club" de TV3


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EL LOBO ESTEPARIO

miedo y censura

Mensajepor EL LOBO ESTEPARIO » Jue 31 Ene, 2008 10:32 am

Peñafiel es un hipocritilla que tira la piedra y esconde la mano. El sabe perfectamente que el rey es un putero como la copa de un pino del mismo modo que tambien sabe que tiene dinero ahorradito en cuentas secretas distribuidas por ahi. Pero Peñafiel es un cobarde interesado que solo se hace eco de los rumores o declaraciones de los demas para mantener su culo relativamente a salvo, mientras sigue haciendo negocio con sus opiniones veladas sobre esta asquerosa monarquia.

Ahora que en telecinco han decidido cortar por lo sano para no tener problemas con el rey, Peñafiel callara y no volvera a comentar nada acerca de su libro no vaya a ser que lo pongan de patitas en la calle.




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