Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitada » Mié 05 Ago, 2020 12:27 pm

Page aplaude la «templanza» de Felipe VI y dice que una conducta «no puede socavar» la institución
«El Estado de Derecho se debe, entre otros, al propio Rey Juan Carlos», ha dicho


05/08/2020

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha referido a la decisión de Juan Carlos I de trasladarse fuera de España, considerando que una «conducta personal concreta» no puede «socavar» la institución de la Corona.

García-Page ha pedido «distinguir entre las instituciones y las conductas personales«, ya ha recordado que el Estado de Derecho que ahora debe de aclarar la conducta de Juan Carlos I «se debe, entre otros, y de manera muy destacada, al propio Rey Juan Carlos», ha señalado a Ep.

En su opinión, si una conducta pudiera socavar una institución entera, «no habría partidos, ni Parlamento, ni Gobierno». «En cualquier caso, el Rey Felipe está desarrollando su trabajo con una templanza admirable», ha afirmado.

El pasado 15 de julio, el presidente de Castilla-La Mancha también tuvo palabras de apoyo para Felipe VI, y dijo que se tomaba «muy a pecho» la defensa de la Corona en su figura de representante del jefe del Estado en la región. Asimismo, afirmó no compartir que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad» y expresó que el Rey Felipe VI «tiene todo mi apoyo, más en estos momentos».

https://www.abc.es/espana/castilla-la-m ... ticia.html


Page: «El Rey Felipe VI tiene todo mi apoyo, y más en estos momentos»
El presidente de Castilla-La Mancha rechaza que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad»


El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dicho este miércoles que se toma «muy a pecho» la defensa de la Corona en su figura de representante del jefe del Estado en la región, y ha asegurado no compartir que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad»

Pahe ha tenido palabras para el acto de homenaje a los héroes y víctimas del Covid previsto este jueves en Madrid, que será presidido por el Rey Felipe VI y que a su juicio servirá también «como homenaje» a la figura del monarca. «Agradezco que haya estado durante la pandemia preocupado y pendiente del trabajo que hemos hecho, con muchas discreción, casi infinita. Tiene mi apoyo, más en estos momentos», ha afirmado.

Ha añadido que «las leyes se rubrican por el jefe del Estado, las sentencias judiciales se dictan en nombre del Rey, y los nombramientos, incluidos los gobiernos, también los firma. No prejuzgo la fórmula de la Jefatura del Estado, lo que digo es que todas las instituciones tienen que participar en la defensa de todas las instituciones del sistema. Lo contrario nos llevaría a un sálvese quien pueda y algunos tenemos responsabilidad», ha añadido Page, y ha subrayado que los presidentes autonómicos también son «parte del Estado». Esta reflexión, ha dicho, «no es incompatible con que, evidentemente, la sociedad soberana tiene que vivir con la tranquilidad de que en este país se cumplen las leyes».

https://www.abc.es/espana/castilla-la-m ... ticia.html

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jajajaja

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Mensajepor jajajaja » Jue 06 Ago, 2020 3:04 am

La Corona, entre el dolor y la esperanza

«Sólo desde el sentido del deber, desde el amor por España, por todos los españoles piensen como piensen, y por nuestro legado hispánico; solo desde la sed de libertad y desde el respeto a la ley podremos superar este desafío que de nuevo plantean en nuestra hora de mayor necesidad, sanitaria y económica, los que nos quieren llevar al desastre que sería enfrentarnos y olvidarnos de quiénes somos»

ISABEL DÍAZ AYUSO

Se me parte el alma de ver a quien durante años ha sido el Rey de todos los españoles despojado de la presunción de inocencia, del agradecimiento debido a su legado histórico, incluso del mínimo respeto a su dignidad personal, hasta llegar al extremo de abandonar su propio país, generoso y poniéndose a disposición de la Justicia, mientras los que no han hecho nada por nadie le gritan «cobarde no huyas» desde las redes manejadas por esos que llevan lustros urdiendo un plan para acabar, digámoslo de una vez, con España.

Saben que para destruirla primero han de acabar con la Corona, con la Constitución, con la independencia judicial, con la separación de poderes, con la libertad y pluralidad informativas, con las CC.AA. como garantes de la unidad en la diversidad y como contrapoderes, con Madrid (a la que quisieron controlar y se les escapó), y con las FF.AA.. Otros mecanismos vertebradores de España fueron cayendo por el camino, pero los pilares fundamentales, nacidos de la Transición siguen en pie, y la piedra angular es la Corona, en la intachable persona del Rey Felipe: el verdadero objetivo.
Si Felipe VI firmó su sentencia cuando salió al rescate del ánimo patrio en su discurso de octubre ante el intento de sedición en Cataluña, Don Juan Carlos se condenó el día en que, con gallardía y oponiendo normalidad a la demagogia, dejó en evidencia al narco tirano Hugo Chávez al espetarle aquel: «¿Por qué no te callas?», en defensa del entonces jefe del Ejecutivo español. De inmediato, se pusieron en marcha los círculos de poder nacional e internacional formados por los que solo comparten una voluntad implacable de destruir: con dogmas que niegan toda verdad, enunciados en insoportables homilías laicas, que son puro cinismo, doble rasero moral.

Lo que está en juego no es una división entre republicanos y monárquicos; ya les gustaría a los que han salido a la caza del Rey que nos trajo «la España real». Esa dicotomía es absurda y ajena a la verdadera política. Ambas formas de organizar el Estado tienen milenios de tradición y teoría tras ellas. La cuestión es qué necesita España, aquí y ahora.

Las lecciones en política se aprenden de la historia. Casi quince siglos de monarquía en España han dado hitos históricos admirados en el mundo entero, y prosperidad. La monarquía ha sabido adaptarse a siglos de cambios sociales y, por cierto, de ninguna otra institución política ni religiosa se puede decir que en ella las mujeres hayan ejercido el poder de forma más plena, tanto como cualquier hombre, una vez que lo han alcanzado. Don Felipe y la Princesa de Asturias encarnan los valores de los españoles de hoy, en ellos nos reconocemos mayores y jóvenes.

Los paréntesis en esa Historia admirable han sido invasiones, dictaduras, y dos repúblicas. La primera tuvo cuatro presidentes en once meses, varias provincias que declararon su independencia y la guerra contra España; fue un desastre económico sin precedentes. La segunda república, que se recibió con tanta alegría, se vio desde el principio que estaba presa de los totalitarismos políticos que hicieron de España ese ensayo general de la Segunda Guerra Mundial del que se ha hablado: discordia, desastre económico, asesinatos políticos en las calles, golpes de Estado a sí misma, rematados por el que dio Franco…

Hoy el Rey es el político de más altura intelectual, moral y más eficaz de España. Goza de varias legitimidades saturadas: histórica, dinástica, legal y democrática. Han inoculado en los más jóvenes la falacia de que no han votado la Constitución ni elegido a este Rey; pero la Corona y su papel se debatieron con toda libertad, se votaron y aprobaron mayoritariamente; si la forma de Estado fuera una república, esta no se votaría cada cuatro años; sí su presidente; y ahí está la clave: el Rey, reina pero no gobierna; no es partidista, da continuidad a las instituciones del Estado; como los funcionarios, que siguen allí mientras los políticos vamos y venimos. Es de todos porque no es de nadie; garante de la libertad y de la convivencia; su peso internacional solo es superado por su capacidad para mantener España unida. No hay caudillos porque hay un Rey de todos.

Esto nos enseña la historia. Por eso se empeñan en que no la conozcamos y en falsearla. Sería absurdo proponer una monarquía en los Estados Unidos, por ejemplo; tanto como es en España, hoy, proponer acabar con la institución que mejor funciona, articula y hermana a los españoles: la Corona. Ese ha sido el espíritu de Don Juan Carlos, del Rey Felipe VI: que la Corona sirva a todos los españoles. ¿Y quién puede negar que así es y así ha sido?

El desafío es aún más grave: los que no saben resolver problema alguno, y solo los fabrican artificialmente a modo de cortina de humo, mientras llevan a cabo sus planes de socavar el régimen constitucional por la puerta de atrás, no es que quieran «una República» sino retrotraernos a la segunda república, a lo peor que tuvo (no se les ocurre rescatar su educación ni su cultura), en una regresión al guerracivilismo, al frentismo entre hermanos, a la fanatización del totalitarismo que todo lo politiza: el prólogo al desastre bolivariano.

Ese afán que nace del odio, del resentimiento, lo ha pagado de forma ejemplarizante un Rey que, tras quizá haberse olvidado de sí mismo y su mejor obra durante un tiempo, vuelve a ser el primero de los españoles en hacer las renuncias necesarias por la patria.

Sólo desde el sentido del deber, desde el amor por España, por todos los españoles piensen como piensen, y por nuestro legado hispánico; solo desde la sed de libertad y desde el respeto a la ley podremos superar este desafío que de nuevo plantean en nuestra hora de mayor necesidad, sanitaria y económica, los que nos quieren llevar al desastre que sería enfrentarnos y olvidarnos de quiénes somos.

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:06 am

Buen viaje, Majestad

Conviene distinguir entre la decisión de trasladarse y las causas que motivan dicha decisión. La primera seguramente merece aplauso; las segundas, en cambio, censura

JAVIER GOMÁ LANZÓN

El lunes pasado, el Rey Juan Carlos I dejó España y trasladó su residencia a otro país por tiempo indefinido cediendo a las exigencias de una discreta maniobra gubernamental. Se ha producido la paradoja de que la misma opinión pública que exigía con furioso clamoreo esa urgente salida, cuando finalmente ésta ha tenido lugar, ha descargado después sobre su protagonista su ira y desprecio. Por eso conviene distinguir entre la decisión de trasladarse y las causas que motivan dicha decisión. La primera seguramente merece aplauso; las segundas, en cambio, censura.

La carta, hecha pública anteayer, que Juan Carlos I dirige a su hijo es literaria y retóricamente negligente, escrita con esa ambigüedad calculada, sin elegancia ni estilo, que es propia de las declaraciones oficiales en las que cada palabra está revisada por mil ojos expertos, responde a plumas variadas y trata de armonizar intereses encontrados. En ella se alude a la causa que andábamos buscando: «Ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos de mi vida privada, deseo manifestarte mi absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones», disponibilidad que se concreta en el referido traslado, el cual viene exigido, dice, por «mi legado y mi propia dignidad como persona». Felipe VI aprovecha el acuse de recibo de la carta para destacar «la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia».

De donde se sigue que es la administración del legado la causa última del viaje. Un legado es una disposición testamentaria que hace el testador para después de muerto. En este caso, debido a la abdicación, Juan Carlos Borbón dejó de reinar hace años y ahora puede pensar en vida en la transmisión de su legado y aún está a tiempo de protegerlo. Esta circunstancia curiosa me ha recordado la novela Gilead, de Maryline Robinson. Un pastor protestante de un pueblo perdido de Estados Unidos, que se ha casado mayor y tiene un niño pequeño, escribe a éste el relato de su vida, con las lecciones más importantes que ha aprendido de ella, para que lo lea cuando sea mayor y su autor probablemente haya muerto. Ambos protagonista cuidan en vida de su legado. ¿Cuál es el de Juan Carlos I?

El extravío de su vida privada ponía en riesgo cierto que malograse el legado de la pública


Ateniéndonos a lo expresado en la carta, la contestación debe diferenciar entre vida pública y privada. En la pública, su contribución se compendia en tres momentos de tres décadas sucesivas: la Transición, la resistencia al 23-F y la modernización de España en los noventa. Los tres momentos hubieran tenido lugar muy probablemente sin él, pero sin él lo habrían hecho peor. Por su magnitud, me centro ahora en el primero, donde descolló como revolucionario. Una revolución consiste en un tránsito súbito de soberanía. En 1975 ésta descansaba en un dictador militar; en 1978, en el pueblo español. El poder del jefe del Estado se había vaciado de contenido en sólo tres años a impulsos precisamente del nuevo jefe del Estado. Y esta transición revolucionaria se había perfeccionado, a diferencia de todas las anteriores, siempre sangrientas y violentas, de manera pacífica, limpia y ejemplar. Esta contribución no es cualquiera cosa: merece considerarse un prodigio civilizatorio sin precedentes.

Pero la vida privada de tal individuo, por alguna razón que se me escapa, se deslizó pendiente abajo, parece que desde muy pronto, por los terrenos de una vulgaridad moral extrema, que desmerecía no solo de su elevada posición constitucional, sino de la decencia exigible a un ciudadano corriente. Se diría que se manchó con hábitos del nuevorriquismo rampante en esas décadas, amasando fortunas en cantidades y por vías que repugnan un sentido elemental del decoro, y que cedió al capricho regio, muy antiguo régimen, en la elección y frecuentación de amigos y amigas. El extravío de su vida privada ha alcanzado tal cima de espectacularidad que había riesgo cierto de que malograse el legado de la pública.

No me declaro ni juancarlista, ni felipista, ni siquiera monárquico. Yo me declaro constitucionalista y, de momento, nuestra Constitución define a España como monarquía parlamentaria. A mí me gustaría que esta Constitución durase mucho tiempo y ganara larga tradición democrática. Si la salida del Rey emérito contribuye a este fin, «buen viaje, Majestad».

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:21 am

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EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA MONARQUÍA BORBÓNICA

Juan Carlos de Borbón ha sido y es "un delincuente integral, un indeseable, un felón que se ha aprovechado durante casi cuarenta años de la poltrona institucional". La huida del “emérito”, una expulsión en toda regla pactada entre Felipe VI y el Gobierno y aceptada in extremis por Juan Carlos de Borbón a cambio de ciertas contrapartidas que tendrían que ver con su futura impunidad ante posibles acciones judiciales abre la puerta de par en par - afirma el coronel Amadeo Martínez Inglés - para el pronto advenimiento de la III República.

AMADEO MARTINEZ INGLÉS

La huida del “emérito”, una expulsión en toda regla pactada entre Felipe VI y el Gobierno y aceptada in extremis por Juan Carlos de Borbón a cambio de ciertas contrapartidas que tendrían que ver con su futura impunidad ante posibles acciones judiciales (un error estratégico y político de primer nivel del actual monarca que no ha sabido enfrentarse al Ejecutivo con la suficiente valentía y determinación y que deja a la monarquía española sola y contra las cuerdas) abre, sin ninguna duda, la puerta de par en par para el pronto advenimiento de la III República.

Juan Carlos I, prácticamente todos los ciudadanos españoles estamos al tanto y el historiador que suscribe lo ha publicado en numerosos trabajos y puesto repetidas veces en conocimiento de los más altos organismos del Estado, es todo un delincuente integral, un indeseable, un felón que se ha aprovechado durante casi cuarenta años de la poltrona institucional (…a título de rey) que le regaló Franco. Pero los presuntos delitos por lo que en estos momentos está siendo investigado en España y el extranjero, de naturaleza económica, fraudulenta y fiscal, son sólo el chocolate del loro si repasamos el panorama delictivo personal al que debería hacer frente si este país fuera realmente una democracia parlamentaria con sus tres poderes verdaderamente independientes. De dicho currículo presuntamente delictivo de alto nivel sobresalen gravísimos hechos relativos al golpismo, el terrorismo, la alta traición, el abuso de poder, la corrupción generalizada, la utilización de altas instituciones del Estado como el CESID o el CNI para sus chanchullos políticos y económicos, la promiscuidad sexual pagada con millones de euros de los fondos reservados…etc, etc, dejando aparte, porque nunca ha sido juzgado ni investigado por presiones de la dictadura franquista y la propia casa real, el despreciable homicidio cometido en su juventud (18 años) al dar muerte con su pistola a su hermano Alfonso de Borbón, siendo un profesional de las Fuerzas Armadas españolas, sin presentarse siquiera ante las autoridades pertinentes para asumir las responsabilidades a que hubiera lugar.

Este hombre, este ex rey de baja estofa moral, este canalla, desde luego tenía que acabar mal, muy mal, y en estos momentos inicia su particular vía crucis, un pedregoso camino hacia el infierno personal, político e histórico. Pero su huida pactada, su exfiltración política, su mutis por el foro, va a tener mucha más importancia que la quieren ver sus sicarios, sus pelotas, sus palmeros, los escasos monárquicos que en este país y en pleno siglo XXI añoran todavía el absolutismo regio, el poder de la sangre, la continuidad de una institución que allá donde todavía permanece enquistada histórica y geográficamente revela a todas horas su inanidad, su estupidez, su excentricidad, su extemporaneidad, su anómala relación con unos vasallos que apenas pueden recibir de sus uniformados máximos representantes otra cosa que sus estrafalarios y ridículos saludos con la manita derecha en alto.

La importancia de esta huida del Borbón de marras de esta desgraciada España de hoy es máxima a todas luces digan lo que digan los corifeos mediáticos de un régimen que se desmorona a toda velocidad. Desaparece así la última “línea Maginot” que todavía protegía la indefensa monarquía felipista, no del ataque de los monárquicos españoles que durante décadas hemos dado muestra de honestidad y templanza a pesar del ninguneo y la persecución que hemos sufrido de un régimen postfranquista coronado anclado en la corrupción y en el abuso de poder… sino del propio poder del Estado en ruinas en el que nos desenvolvemos en estos momentos, del egoísmo autoritario de un Gobierno endiosado, débil, cuestionado, en minoría, que debe pactar a diario y pagar con generosidad a todo aquél que puede echarle una mano para seguir en el machito.

Felipe de Borbón, el pagano de todo este jaleo monárquico que llevamos meses soportando y que acaba de estallar ¡en agosto, cómo no! se queda sólo ante el peligro (su peligro), lo que, sin duda, es una muy buena noticia para los republicanos españoles, para aquellos ciudadanos honestos y responsables que creemos que la mejor forma de Estado, la mejor fórmula para convivir en paz, en verdadera democracia, en un régimen político de derecho que proteja y garantice sus libertades y su bienestar, es sin duda el republicano “LA REPÚBLICA”. Y por ella vamos a luchar con determinación, entusiasmo y valor.

Y esto desde luego esto no termina aquí, acaba de empezar. Y para empezar me permito asumir por unos segundos el hipotético pensamiento de millones de republicanos españoles, poniendo negro sobre blanco lo siguiente:

● Juan Carlos de Borbón debe asumir todas y cada una de las responsabilidades por los presuntos delitos cometidos en su largo reinado. Todas, incluidas las políticas, militares y sociales.

● Su destino futuro no puede ser el de un afamado resort o un elitista retiro multimillonario. Debe ser juzgado y pagar en la prisión lo que la justicia decida. Los republicanos españoles no pararemos hasta conseguirlo.

● Y para salir del embrollo institucional y de pervivencia del llamado régimen del 78 que se muere, es urgente que el poder del Estado llame a referéndum a todos españoles para que sea la ciudadanía la que por fin (no pudo hacerlo en 1978) se decante por la forma futura del Estado español: MONARQUÍA O REPÚBLICA.

Si ese referéndum no llega pronto, antes incluso de que acabe este mismo año, los republicanos nos echaremos a la calle. Con toda seguridad y con total determinación.

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:44 am


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jajaja

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Mensajepor jajaja » Sab 08 Ago, 2020 3:20 am

El Rey

Salvador Sostres



LOS REYES, como los papas, no tienen que ver con los hombres sino con Dios. Es estúpido juzgar a los monarcas con criterios terrenales y además no sirve de nada. La monarquía es un don, una encarnación divina; ni es democrática ni está sujeta a las leyes que los hombres nos hemos dado, ni queda totalmente a nuestro alcance comprender su última profundidad y significado. Un rey no nos representa a nosotros sino a Dios. Su idioma es el de la eternidad y es nuestra tarea de mortales tratar con devoción de traducirlo, de descifrarlo, aun sabiendo que el intento no va poder librarse de nuestra natural imperfección. Yo puedo entender los ataques de los republicanos, precisamente por su alma tan poco trabajada, pero está fuera de lugar que los que se llaman a sí mismos monárquicos pretendan hacerse los íntegros con su invertebrada lista de reproches. La defensa de un rey no puede depender de ninguna circunstancia. A un rey se le defiende con el furor de los siglos, con las catedrales, con la sangre derramada en las batallas que establecieron las naciones y dibujaron los mapas; y tal como es poco sólido perder la Fe ante las victorias del Mal o los accidentes de tráfico, no es serio cuestionar a un rey por los regalos de un amigo o por los chismes de una cortesana. Un rey es el vínculo más atávico entre el hombre y Dios, el hilo retomado de la Creación en la Tierra, y es el deber de sus súbditos respetarlo, obedecerlo y custodiarlo hasta que Dios lo llame de vuelta a su regazo. Lo demás son formas varias de afectación igualitaria, ensayos de la derrota, la humanidad sin tensión, desparramada. Vulgar exceso de terrestridad. Los reyes no tienen que dar ejemplo sino presencia, permanencia y asegurar la Historia.
Las más estrepitosas derrotas que el hombre libre ha conocido no las causó el brutal avance de ningún enemigo implacable sino la dejadez de los que tenían que defender la frontera del Imperio. A un rey no se le puede defender desde la comodidad, ni empatando con la masa desaforada, sin desenvainar la espada. No hay rey si no prevalecen las categorías fuertes, tan ásperas a veces, y tan poco amables. La libertad no se desmorona porque el Mal sea más poderoso sino cuando el Bien se reblandece asumiendo la propaganda relativista y la corrección política se convierte en una parodia de la altura moral. Cuando nos da apuro hablar de Dios, cuando en nombre de la neutralidad lo expulsamos de las instituciones, de las aulas y hasta los funerales, como si la Civilización no se basara en que la muerte no es lo contrario de la vida; cuando presumimos de laicismo como si fuera la democracia, cuando presumimos de democracia como si fuera nuestra trascendencia, cuando despreciamos nuestra trascendencia como si sólo fuéramos animales y luego nos extrañamos de ser tratados como tales.

Viva en España o en la República Dominicana, el Rey habrá dejado su obra para los libros de Historia, y aunque le hayamos expulsado, le continuaremos debiendo cada instante, cada logro, cada bienestar de nuestro presente libre, próspero y acomodado, tal vez demasiado acomodado. Sus pecados los dirimirá con Dios, que es quien le dio dinastía y misión para que reinara sobre nosotros. Los que clamorosamente fallaron en su deber de defenderlo, los que titubearon, los que negaron su naturaleza y su condición por miedo al berrido infame de la turba, y por lavarse las manos ante lo que les exigía algo más que su arrogancia y su apatía, tendrán tiempo para entender la miseria y la muerte que traen consigo los que han querido humillar a Juan Carlos. Basta con ver la lista de los que ayer le insultaban, la calaña de cada uno de los personajes y dónde nos llevaron sus políticas de conflicto, atraso y hambre. No aprendemos, no mejoramos. Así cayó Roma y así nos han arrasado desde entonces todas las barbaries. Merecemos vivir entre fulanas y elefantes. Si Dios nos volviera a mandar a su Hijo, volveríamos a crucificarlo.

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Mensajepor Invitado » Dom 09 Ago, 2020 7:56 pm


A la reina Letizia le preocupa el rey Felipe y que Juan Carlos regrese en septiembre

La reina Letizia está preocupada por la situación de la Monarquía y sobre todo por el rey Felipe VI. Cree que el rey Juan Carlos regresa en Septiembre y que se ha tomado unas vacaciones tal y como quería, argumenta una amiga de la reina Letizia

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Mensajepor Invitado » Lun 10 Ago, 2020 1:52 am

Sigue siendo Rey

La única vía para que Don Juan Carlos pueda actuar como un ciudadano 'privado' es dejar de formar parte de la Familia Real.

EDUARDO ÁLVAREZ

La única explicación es que nos hayan tomado el peluquín esta última semana y que la operación Emérito no la coordinaran desde el Gobierno Carmen Calvo y el rasputín de Sánchez sino Pablo Iglesias e Irene Montero. La Monarquía está hoy peor que el lunes pasado, esa es la inquietante realidad. Y desconcierta la incapacidad de la primera institución del Estado para reaccionar, tan necesitados como estamos de estabilidad según repite el presidente a todas horas. Zarzuela es un equipo de personas de valía y competencia, aunque tan jibarizado que enseguida se ve sobrepasado. Pero uno se imagina que, por la mañana, en cuanto suena el despertador, escuchan la radio, ven la tele, mantienen la saludable costumbre de leer los periódicos. Y no se comprende que, una semana después, no se haya cambiado de marcha ante la erosión para la imagen y la credibilidad que está causando el vodevilesco periplo del Emérito, al que en próximos capítulos habrá quien sitúe en el Palacio del príncipe saudí que ordenó matar al periodista Khashoggi o en una finca de recreo de Kim Jong-un. Ya puestos. Todo es un dislate.

Cabe implorar a Don Felipe que reaccione ya. Y desde luego al Gobierno, obligado como está a proteger la Corona. Pero la salida de España de Don Juan Carlos -qué error, qué inmenso error- y más aún el modo en que se ha producido dañan al Rey, minando su autoridad y debilitando su independencia -que es, aunque se olvide deliberadamente, lo que justifica la inviolabilidad de todo Jefe de Estado-. No estamos en modo alguno ante una decisión privada de un ciudadano más. Si Zarzuela se empecina en ese argumento, pondrá en cuestión las premisas básicas sobre los deberes y privilegios que adornan a la dinastía. Si la Corona quiere deslindarse de las andanzas presentes y futuras de Don Juan Carlos, lo tiene muy fácil: debe ser excluido de inmediato de la Familia Real y perder el título con carácter honorífico de Rey. Desde que las Infantas Elena y Cristina fueron apartadas de la Familia -familiares del Rey lo serán siempre, pero eso no tiene implicaciones jurídico institucionales-, hacen y deshacen, y entran y salen como dos españolas más. Pero Don Juan Carlos, con su estatus actual, se debe en todo momento a las normas de la Casa. Y su titular no puede aparecer ante la opinión pública como incapaz de hacérselas cumplir. El propio Felipe VI impuso en 2015, en una estrategia de regeneración, transparencia y ejemplaridad, medidas como la del código ético que impide a los miembros ¡de la Familia Real, todos ellos! por ejemplo aceptar lujosos obsequios. Todo queda en papel mojado si ahora cala en la ciudadanía que uno de sus integrantes, Don Juan Carlos, acepta como si nada espléndidos agasajos de los emires o de quien sea. Majestad, actúe. Todo por España.

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Mensajepor Invitado » Lun 10 Ago, 2020 2:56 am





A VECES se atribuye a la inteligencia lo que no es más que trapacería. A Felipe VI le dijeron que de parte de la señora vicepresidenta Carmen Calvo, su padre se tenía que ir de España. Y Don Felipe mandó a Alfonsín a decírselo al rey Juan Carlos. No todo es tan rápido, pero se puede resumir así. Luego Pablo Iglesias hablaría de la huida del anterior monarca y Calvo se lo explicó: «No huye de nada, ya que no está inmerso en ninguna causa judicial». Y aunque sea el Gobierno el que ha echado al rey Juan Carlos, ahora aparece como el garante de la monarquía constitucional. Porque a Calvo le pueden dar esas locuras que a algunas mujeres les da con el feminismo («La Constitución no incluye a las mujeres», ea), igual que a algunos hombres mayores les pasa con Twitter. Pero ahora da la impresión de ser una persona de fiar mientras el moños y sus moñas van con el chocolate claro, las cuentas espesas y la guillotina en la cesta de la bicicleta.

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Mensajepor Invitada » Mar 11 Ago, 2020 11:18 am

Felipe VI convence a dos de cada tres españoles y aprueba incluso entre los menores de 30 años
En plena ofensiva de Podemos contra la Monarquía, el Rey aumenta sus apoyos en 14 puntos en cuestión de un mes.



11 agosto 2020
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https://www.elespanol.com/espana/politi ... 939_0.html

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Mensajepor Invitada » Lun 17 Ago, 2020 7:46 pm

Para qué necesito un rey

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PATENTE DE CORSO
Hace tiempo que se levantó la veda, y con motivo. El rey Juan Carlos I, que pilotó la Transición y frustró el golpe de Estado que pretendía liquidarla, a quien debemos un reconocimiento político indudable, se había ido hundiendo en un cenagal paralelo de impunidad y poca vergüenza, de trinque oculto y bragueta abierta, hasta el punto de acabar convirtiéndose en principal amenaza contra su propio legado. Para quienes pretenden liquidar la monarquía, el personaje lo estaba poniendo fácil, pues los sueños húmedos de no pocos protagonistas de la actual política acarician la imagen de un monarca compareciente, no ante un juez, sino ante un parlamento, con ellos en la tribuna y señalando con el dedo. Ejerciendo de acusadores públicos en plan Fouquier-Tinville con una guillotina simbólica al fondo, mientras sus papás y familiares los ven en directo por la tele y comentan: «Hay que ver lo alto que ha llegado mi Manolín, o mi Conchita, que le ponen la cara colorada a todo un rey».

Si he de ser sincero, dudo que la joven Leonor llegue a reinar algún día. Queda feo decirlo, pero es lo que pienso. Supongo que habré dejado de fumar para entonces, así que tampoco me afecta gran cosa. Pero el presente sí me afecta. Vivo en España y espero seguir haciéndolo unos años más; por eso necesito que éste sea un lugar habitable. No digo perfecto, sino habitable. Pero cuando oigo la radio o pongo la tele y escucho a la infame chusma que desde el Gobierno o la oposición maneja los resortes de mi vida, no me gusta lo que hay, ni lo que viene. Hay muchas cosas que ignoro; pero durante un tercio de mi vida viví en lugares peligrosos, y me precio de reconocer a un hijo de pvta en cuanto lo veo.

Cuando me preguntan si soy monárquico o republicano suelo responder que lo que a mí me pone es una república romana con sus Cincinatos, sus Escipiones y sus Gracos, que tenía un nivel; o en su defecto, una república como la francesa, resultado de la que en 1789 cambió el mundo, hizo iguales a los ciudadanos, abolió privilegios gremiales, provinciales y de clase, e hizo posible que la bandera francesa ondee hoy en todas las escuelas y que, después de un atentado terrorista, en los estadios de fútbol se cante La Marsellesa. Soy republicano, en fin, de la rama dura, jacobina cuando haga falta: ciudadanos libres, pero leña al mono cuando ponen en peligro la libertad. Y lo de monarquías hereditarias, pues como que no. Cuando pienso en Fernando VII, Isabel II o Alfonso XIII, se me quitan las ganas. Pero estamos hablando de España, de ahora mismo. Y eso ya es otra cosa.

A ver si consigo explicarme. Una república necesita un presidente culto, sabio, respetado por todos. Un árbitro supremo cuya serenidad y talante lo sitúen por encima de luchas políticas, intereses y mezquindades humanas. Pero díganme ustedes un político, hombre o mujer, que en España encaje en esa descripción. Es más, ¿imaginan a ese árbitro supremo, esa autoridad absoluta, encarnados en Pedro Sánchez? ¿En Pablo Iglesias y su república plurinacional de la señorita Pepis? ¿En Mariano Rajoy y su obtusa y pasiva estupidez? ¿En ese payaso irresponsable y transatlántico llamado Rodríguez Zapatero, que desenterró una nueva guerra civil? ¿En la ridícula y embustera arrogancia de Aznar? ¿En un Felipe González al que ahora no se le cae de la boca la palabra España que mientras estuvo en el poder evitó siempre pronunciar? ¿En Rufián? ¿En Torra? ¿En Casado? ¿En Abascal? ¿En Irene Montero?

No sé ustedes; pero yo, que me hago viejo, necesito alguien por encima de todo eso. Un cemento común, mecanismo unitario que mantenga el concierto de tierras y gentes tan complejas y peligrosas que llamamos España. Sobre todo, porque los ataques actuales a la monarquía no responden a una reflexión intelectual de pensadores serios, sino al viejo afán centrífugo de demoler un Estado a cambio de golferías particulares, chanchullos locales, demagogias idiotas y argumentos de asamblea de facultad. ¿Imaginan una Constitución redactada por Echenique, Otegui o Puigdemont?…

Pendiente de liberarse de la nefasta sombra de su padre, Felipe VI es un hombre sereno y formado, irreprochable hasta hoy, mucho más Grecia que Borbón. Estoy convencido de que es una buena persona y un sujeto honrado, y nada hay hasta ahora que me induzca a pensar lo contrario. Creo que es un buen tío, como solemos decir; y nadie que haya cambiado con él dos palabras afirmará lo contrario. Ama a España y cree de verdad ser útil para preservarla en tiempos de tormenta. Hace lo que puede y lo que le dejan hacer. Y en mi opinión es el único dique que nos queda frente al disparate y el putiferio en que puede convertirse esto si nos descuidamos un poco más. Se lo dije una vez: es usted un asunto de simple utilidad pública, señor. Que no es poco, tratándose de España. La delgada línea roja. Dije eso y sonrió como suele hacerlo, bondadoso y prudente. Y todavía lo quise más por esa sonrisa.

https://www.xlsemanal.com/firmas/202008 ... ssion=true

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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitada » Lun 17 Ago, 2020 7:48 pm

José Sacristán fulmina al "mal aprendiz" Iglesias por cebarse con la monarquía.

09 de agosto de 2020

A pesar de sus convicciones de izquierdas, el veterano actor no se ahorra críticas al actual Gobierno de Pedro Sánchez y en particular al "afán de protagonismo" de Pablo Iglesias.

Al actor José Sacristán no le cuesta nada separar sus convicciones de izquierdas de una crítica acerada y argumentada contra el actual Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Y así o ha vuelto a demostrar, con un ataque especialmente contundente contra Pablo Iglesias, una vez más.

Fue en una entrevista en La Sexta Noche, donde mostró inicialmente su confianza en que los dos socios en el Ejecutivo entierren sus diferencias. "Habría que insistir en que el PSOE y Unidas Podemos se pongan de acuerdo", señaló.

"Efectivamente hay una dualidad que confío en que no desemboque en una ruptura porque eso sería la satisfacción de la derecha", ahondó, aunque mostró su crítica hacia la actitud del líder de Podemos, al que no es la primera vez que reconviene: "Siempre hay por parte de Iglesias un cierto afán de protagonismo".

"Sin embargo, confío en que este proyecto político siga adelante", insistió el actor madrileño, remarcando igualmente "hay un Pablo Iglesias que padece la impaciencia del mal aprendiz". "Hay una valoración de la situación en la que el manejo de la realidad política no la hace con el debido ajuste, desde mi punto de vista", opinó.

En ese sentido, mostró su convencimiento de que "en estos momentos no está en cuestión la monarquía", entre otras razones, porque dijo no ver "dentro de la izquierda española la figura que pueda encarnar de verdad la posibilidad de hacer una traslación de esa envergadura".

"No creo que la figura del Rey Felipe esté amenazada y no veo próxima la república en absoluto. No es porque yo lo deseara o no, pero no lo veo próximo dada la relación de fuerzas y en la circunstancia actual en la que estamos. No creo que esa sea la urgencia", senteció Sacristán, que sí criticó con dureza a Rey Juan Carlos por sus supuestas irregularidades y por su salida de España.

https://www.esdiario.com/amp/723452746/ ... rquia.html

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Mensajepor Invitado » Vie 28 Ago, 2020 1:33 pm

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Mensajepor Invitado » Jue 03 Sep, 2020 3:08 am


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Mensajepor Invitado » Sab 05 Sep, 2020 10:39 pm

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La reina Sofía, ‘eliminada’ de la foto con la Familia Real: su tristeza recuerda a la de su querida tía Elena

Los Reyes han evitado que se les viera con ella durante su estancia en Marivent. No quieren que la Corona se vincule con ella y Juan Carlos.


La historia de la humanidad está llena de reinas tristes. Mujeres que nunca pudieron ser felices por tener un destino ya marcado desde su nacimiento sin la posibilidad de elegir otro camino. Una de estas vidas sufridas y, además, poco conocida es la de la última reina de Rumanía, tía de la reina Sofía, otra sufridora del trono. Elena nació en Atenas en 1896. Su padre, el futuro Constantino I de Grecia, era el primogénito y heredero del entonces rey Jorge I. La princesa pasó distintos periodos de su juventud en el exilio, ya que le tocaron tiempos muy convulsos para la familia real griega -lo habitual en esta dinastía-.

El caso es que en uno de esos exilios en Suiza, conoció a Carlos de Rumanía, príncipe heredero del trono rumano con el que se casó y tuvo un hijo, Miguel I. Pero el príncipe era un mujeriego y tuvo una amante, Magda Lupescu, por la que renunció a sus derechos dinásticos y huyó del país. A la muerte del rey Fernando en 1927, su nieto Miguel subió al trono de Bucarest. Tenía apenas seis años y se estableció una regencia presidida por su madre, la Princesa Elena. Pero la cosa duró poco y su exmarido -que ya se había divorciado de ella-, consiguió proclamarse de nuevo Rey y expulsó a su exmujer de Rumanía.

La cosa volvió a cambiar en 1940. La II Guerra Mundial obligó a Carlos II a abdicar en su hija y a marchase del país. Comenzó entonces el segundo reinado de Miguel. Y lo primero que hizo fue hacer volver a su madre a Bucarest, dándole el título de reina Madrid. Elena fue un pilar fundamental en los convulsos años de su hijo en el trono. Era una mujer culta, que hablaba cinco idiomas, y que jugó un papel determinante durante la contienda al salvar a más de 100.000 judíos rumanos. El Estado de Israel la reconoció en los años 90 como Justa entre las Naciones en agradecimiento a su actuación.

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Elena, tía de la reina Sofía y última reina de Rumanía.

En 1947 los comunistas obligaron al rey Miguel a abandonar el trono y comenzó para Elena un larguísimo exilio de cuatro décadas. Ya nunca volvería a pisar el país. Residiendo en una villa en Florencia primero y luego en Suiza con su hijo, dónde falleció en 1982.

Una de las personas que más sintió la muerte de la tía Elena, a que la visitaba de forma regular, primero en Florencia y luego en Suiza, fue su sobrina la reina Sofía. La hija primogénita de su hermano Pablo de Grecia. Ambas tenían una conexión especial, amantes de la música y de las letras, podían pasar horas hablando sobre el último concierto al que habían acudido o el último libro que habían leído. Probablemente, la última reina rumana nunca pudo imaginar que el destino de su sobrina favorita iba a estar tan tristemente parejo al suyo. La soberana española también ha sufrido el engaño por parte de su marido con otras mujeres y ahora se encuentra viviendo un ‘olvido’ obligado por culpa de Juan Carlos I. Tras los acontecimientos de este verano, se puede decir que la Emérita se acerca mucho a la tristeza de su tía con la que tantas horas de tertulia pasó en su juventud.


Disgusto en Mallorca

El último disgusto de la madre de Felipe VI le llegaba desde Atenas el pasado lunes cuando las tumbas en las que descansan sus padres, el rey Pablo y la reina Federica, sufrieron un acto de vandalismo. Ubicadas en el palacio de Tatoi, en el que se crió Sofía hasta el exilio de sus padres, las sepulturas de los soberanos helenos fueron atacadas y la cruz que reposa encima fue destrozada. "Se llevaron un disgusto las dos, la Reina y su hermana Irene. Ya les han comentado desde el Gobierno griego que van a ser restauradas de forma inmediata pero… la verdad es que la pobre pone un circo y le crecen los enanos", desvela una persona muy cercana a Sofía.

Lo cierto es que la esposa de Juan Carlos lleva unos meses muy duros, por no decir casi insoportables. Sofía es la gran damnificada por el tsunami que ha azotado Zarzuela nacido de los escándalos sin fin de las cuentas opacas de su marido, que ha provocado su salida de España. Ahora ella se queda en una posición muy delicada de cara al incierto papel que va a desempeñar en el futuro dentro de la institución monárquica. "Creo que quedó claro con lo que ha pasado en Mallorca este verano, ¿no? -en el que los Reyes no han querido posar con ella-. No le van a dar ningún tipo de protagonismo. No pueden evitar que haga sus actos de la fundación que lleva su nombre y preside, pero si fuera por los actuales Reyes no haría ni eso. Pero al Rey le duele, es su madre, pero, al mismo tiempo, intenta que a Letizia y a él se les relacione lo mínimo con Sofía, consorte de la 'anterior' Monarquía", cuenta una fuente cercana al equipo de Felipe VI.

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La reina Sofía, acompañada por sus amigos y su hermana Irene.

Durante los 12 días que los actuales Reyes pasaron en Mallorca el pasado mes de agosto, la reina Sofía no les acompañó ni una sola vez en ningún actos. Se había dado por hecho que la Emérita se uniría a su hijo y a su nuera en alguna de sus apariciones. O que se iría de compras o al cine con sus dos nietas, la princesa de Asturias y la infanta Sofía, como había ocurrido en los anteriores veranos. Pero eso no pasó. Y por primera vez desde la llegada de los Borbón y Grecia a Marivent, hace más de cuarenta años, la madre de Felipe VI no ha aparecido en ninguna imagen con algún miembro de su familia.

Pero la situación de aislamiento no comenzó en Palma, sino antes. Desde que el primer día del estado de alarma saltó el escándalo de Juan Carlos, Zarzuela arrinconó también a Sofía para potenciar la imagen de una Familia real reducida a cuatro personas: Felipe, Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía.

Desde ese momento, la madre del Rey desaparece de la agenda institucional de la Corona. "Ha estado en dos reuniones de su patronato de la Fundación reina Sofía, una en marzo y otra el 16 de julio. Luego en Mallorca, hace unos días, le dejaron asistir a la puesta en libertad de una tortuga hipatia por un acuerdo que la fundación tiene con el acuario de Palma. Pero nada de esto aparece en la web de la Casa como un acto oficial. No ha podido salir más. Cierto que la pandemia no ayuda mucho, se trata ya de una señora mayor, pero si tenemos en cuenta las ganas que tiene de ayudar y que su valoración en las encuestas es siempre mejor que la de su nuera, deberían dejar que trabajara para la Corona", cuenta una amiga personal de la madre de Felipe VI.


Desmarcarse de Sofía

Cuando el tres de agosto el rey Juan Carlos tomaba un vuelo desde Oporto hasta Emiratos Árabes se ponía en marcha un plan global trazado por la Casa del Rey para desmarcarse del todo del anterior rey y muy a su pesar de Sofía. Aunque en este guion no está escrito que la Emérita abandone su residencia de Zarzuela. "Por ahora sigue en Marivent. Regresará con su hermana en uno días a Madrid. Pero ese es su hogar y en ningún momento ha pensado en dejarlo. Bastante perpleja y disgustada está ya con todo esto para que la hagan salir de su casa", asegura la misma fuente. Y es que hay que subrayar que a la Reina todo esto le ha pillado por sorpresa. Se supone que, como su hijo, ella no sabía nada de las cuentas opacas hasta marzo de 2019, cuando Felipe VI lo puso en conocimiento de las autoridades.

Sin embargo, los meses siguientes, antes de que la ciudadanía se enterase del escándalo, varios medios de comunicación se empeñaban en ver una reconciliación entre el matrimonio, asegurando que Juan Carlos y Sofía estaban mejor que nunca, ya que se había visto a los Eméritos sonrientes y animados en varios eventos. "Pues claro. Él estaba recién operado y quien le ha cuidado siempre ha sido su mujer. Puede que él no le dirija la palabra o haga gestos feos, pero ella jamás. Eso no significa que vuelvan a ser pareja. Tras tantos sin sabores y engaños; tras tantos puñales clavados por la espalda... ¿Crees que doña Sofía tiene ganas de reconciliarse con alguien? Pero ella es una profesional. Lástima que su hijo no quiera aprovecharse de eso", sentencia la misma fuente.

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Felipe y Letizia, junto a sus hijas Leonor y Sofía, durante sus vacaciones, donde han apartado a la reina Sofía.

Pero la duda está ahí. Cuando todos volvamos al día a día en esta nueva normalidad, ¿qué papel le reserva la Corona a Sofía? "El coronavirus le ha venido de lujo al hijo y todo su equipo. Con la excusa de la pandemia y la edad de su madre, van a aprovechar para sacarla del todo de la agenda oficial, seguro. Pero ella lo tiene asumido. Está triste, muy triste, pero mucho más porque todo este 2020 no ha parado de golpearla. Primero fue la muerte de su cuñada, la infanta Pilar, a la que estaba muy unida; después las cuentas de su marido en Suiza; luego Corinna, que no para de contar todas sus intimidades en un continuo reality; y por último la marcha de Juan Carlos, que le trae recuerdos de largos exilios. Pero a todo esto se le ha unido el 'desprecio' de su hijo y Letizia en Palma, donde han hecho como si no existiera. La pobre mujer tiene más ganas de que se termine ya el año que todos nosotros. Vaya 2020 llevamos", explica una de las pocas amistades que le quedan a la Emérita en la capital española.

A pesar de todo, Sofía es una mujer que no pierde la sonrisa, como pudimos comprobar hace unos días en aguas del mar Mediterráneo durante la puesta en libertad de la tortuga. Amable y cariñosa, no dejó de sonreír en todo el acto. Probablemente la reina griega vea el lado bueno a todo esto y con su desaparición de la agenda oficial de Zarzuela pueda disfrutar de temporadas más largas en su Grecia natal, donde reside su hermano Constantino, que lucha contra su enfermedad, o desplazarse a París donde vive su mejor amiga e inseparable prima la princesa Tatiana de Ratziwill. Estos han sido los verdaderos apoyos de la Emérita en estos meses, con los que al igual que con su tía Elena, mantiene largas tertulias sobre música, libros ‘"y sobre la vida. De eso también se habla mucho. De lo rápido que pasa y de cómo te arrasa sin darte casi ni cuenta", apunta la amiga de Sofía.




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