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Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Mensajepor Invitado » Lun 18 Mar, 2024 1:51 pm


La reaparición de Kate Middleton y el "anuncio inminente" de la Casa Real británica

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Mensajepor Invitado » Lun 18 Mar, 2024 8:46 pm


Así fueron las participaciones separadas de Guillermo y Harry en ‘The Diana Award’ 2024

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Mensajepor Invitado » Mié 20 Mar, 2024 1:40 am


William no abdicará. Él quiere ser rey. Harry y Megan son perjudiciales para la corona británica.




El plan para perjudicar a Kate ¿Quién está detrás?

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Mensajepor Invitado » Lun 25 Mar, 2024 1:20 pm


La reina Camila visita la isla de Man para cumplir con compromisos oficiales

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Mensajepor Invitado » Vie 29 Mar, 2024 5:59 pm


La reina Camila y el príncipe Guillermo se mantienen unidos al frente de la familia real

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Mensajepor Invitado » Sab 30 Mar, 2024 1:58 am

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El rey Carlos y la reina Camila en Sandringham (Norfolk).


REINA CAMILA
DE ‘MADRASTRA’ MALVADA A PILAR SOBRE EL QUE HOY DESCANSA LA MONARQUÍA BRITÁNICA

El cáncer de Carlos III y Kate Middleton y el trabajo ‘a medio gas’ del príncipe Guillermo para acompañar a su mujer han dejado a la Consorte al frente de la institución. Y su labor está disparando su popularidad.

EDUARDO ÁLVAREZ



FUE UNA de las últimas decisiones que tomó Isabel II pocos meses antes de su muerte: “Cuando Carlos se convierta en rey, Camila será reina”. La reverenciada soberana que ocupó el trono del Reino Unido siete décadas zanjó de este modo en febrero de 2022 los rumores y el deseo de parte de la opinión pública británica de que la mujer de su Heredero nunca fuera reconocida más que princesa. Se impuso, sin embargo, la tradición y la cordura. Isabel II, además, a esas alturas no sólo sentía aprecio personal por su nuera –sabido es que no siempre había sido así–, sino que valoraba lo que representaba para su hijo y el empeño y rigor con el que remaba en favor de la institución.

Dicho y hecho. El deseo de Isabel II se cumplió. Y Camila fue coronada en la pomposa ceremonia de investidura de Carlos III el pasado mayo en Westminster no como reina consorte, sino como reina, a secas, que es su título oficial. Nadie podía imaginar ese día que precisamente sobre los hombros de esta mujer de 76 años iba a recaer el mayor peso de la Corona en este annus horribilis de 2024.

Y es que, desde que se conoció que el monarca padece cáncer y que su tratamiento le impide desarrollar agenda oficial pública, ha sido la reina Camila quien ha protagonizado los actos más importantes de la Monarquía británica. Durante semanas, el príncipe Guillermo fue muy criticado por el hecho de que no fuera él quien asumiera una agenda de mayor envergadura en ausencia de su padre, que evitara la sensación de trono vacante. El conmovedor e impactante anuncio el pasado viernes de Kate Middleton de que ella también tiene cáncer y que ha comenzado un tratamiento preventivo de quimioterapia, hizo entender el por qué del perfil tan bajo del príncipe Guillermo todas estas semanas.

Camila, pues, es no sólo quien más actos institucionales está desarrollando, sino también la que asume aquéllos que por su relieve le corresponderían directamente al rey. Fue ella, por ejemplo, quien llevó la batuta de los compromisos con motivo del Día de la Commonwealth, el 12 de marzo, una de las fechas más señaladas en el calendario de la Corona. Si bien Guillermo la secundó durante el servicio interreligioso en la Abadía de Westminster, la reina, ya en solitario, presidió la recepción para las autoridades de la cincuentena de países de la Mancomunidad y el resto de invitados en Marlborough House. También ella fue la anfitriona por la misa de acción de gracias por el rey Constantino. O, ayer mismo, Camila llevó a cabo el tradicional reparto de regalos de Jueves Santo en nombre de rey en la ceremonia tradicional en la catedral de Worcester con la que siempre se inicia la Pascua en Reino Unido. La Royal Maundy Thursday es una cita centenaria, de enorme tradición, que Isabel II apenas se perdió cuatro veces en todo su reinado.

Tampoco ha dejado estas semanas Camila de acudir a actos en las cuatro naciones del Reino Unido, incluido el viaje de dos días de la semana pasada a Irlanda del Norte en el que, como siempre, puso al mal tiempo buena cara tranquilizando a la opinión pública sobre la salud de Carlos III y aun gastando bromas, con su habitual sentido del humor, dando una imagen de estabilidad imprescindible.

Lejos quedan ya los amargos años en los que Camila era la mujer más odiada del Reino Unido, la amante por la que el Heredero había hecho tan desgraciada a la princesa del cuento, Lady Di, la madrastra a la que Guillermo y Harry no querían ver ni en pintura. Mark Bolland, brillante asesor de imagen, fue el hombre que consiguió que los británicos empezaran a tragar con Camila en una cuidadísima estrategia que se prolongó 20 años y que comenzó en 1999 con la llamada operación Ritz, la primera foto oficial de Carlos y la mujer a la que amaba.

La hoy reina está aún lejos de ser un Windsor de verdad popular. Y hace un año tenía una aceptación que apenas llegaba al 40%, según las encuestas. Pero la crisis que atraviesa la Monarquía la está relanzando. Un sondeo reciente de YouGov indica que hoy el 50% de los ciudadanos está satisfecho con su labor. “Aunque no esperaba encontrarse en la posición de liderar la familia, la reina está absolutamente preparada para hacer lo que sea necesario por la institución”, revelaba días atrás una fuente de Palacio al Sunday Times. “Ha encontrado reservas de energía que ni siquiera ella creía tener, y la estimación que tienen de ella los empleados de Buckingham se ha disparado a medida que se ha puesto manos a la obra”.

Otra fuente palaciega aseguró a medios británicos que “la reina Camila está orgullosa de su trabajo, es resistente y devota, y si sirve al rey y a la nación dar un paso al frente y servir a la nación, lo hará”. A eso se le llama ponerse la Monarquía sobre los hombros.


EL MUNDO / SÁBADO 30 DE MARZO DE 2024

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Mensajepor Invitado » Sab 30 Mar, 2024 2:50 pm


Mataron a Lady Di ¿Quién fue el autor intelectual del asesinato de la princesa?

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Mensajepor Invitado » Dom 31 Mar, 2024 1:41 am

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El rey Carlos y la reina Camila en Sandringham (Norfolk).


CAMILLA
TIMÓN PLEBEYO DE UNA MONARQUÍA OXIDADA

La monarca consorte de Gran Bretaña, superviviente de la altanería de la casa real británica y de sus aduladores, es hoy la persona que mantiene con dificultad una de las vigas de la institución, la popularidad, atravesada de otra mala racha mal gestionada por sus extraños asesores.

Antonio Lucas



Convencido de que la monarquía (da igual a qué territorio se adscriba) es una institución declinante a la que cada vez le cuesta más justificar su existencia dentro de una pompa de jabón, celebro a algunas mujeres plebeyas ajenas al trajín histórico de tanta sangre mal mezclada. Algunas de ellas son capaces de lograr (no sabemos por cuánto tiempo más) que se sostenga el tinglado urdido alrededor de ese capullo de oro. En España, una asturiana, como también lo era Pasionaria, nacida en una clínica de Oviedo donde luego instaló su astronomía desafiante el filósofo Gustavo Bueno, mantiene a pulso las principales piezas de la Casa real española con un equilibrio inestable, aunque parece eficaz. Letizia Ortiz, sin ir más lejos, entendió que una monarquía demasiado engalanada e incontinente de lujos tiene tendencia a caer en desgracia. La institución puede sobrevivir a cualquier escándalo: del adulterio a los divorcios. Incluso a algunos delitos por los que cualquier otro sería empitonado por un juez: de la evasión fiscal al trinque comisionista. Pero les acecha una dosis letal de muerte súbita cuando descuidan la realidad y se exhiben tan fanfarrones como lo fueron los abuelos. Aquellos reyes o reinas eran mucho más perniciosos, da igual el orden de la vida desde donde mires, que los de ahora. Pero quien más quien menos sospecha que la monarquía empieza a ser (si no lo es ya) un mueble difícil de justificar.

El caso es que unas cuantas mujeres ajenas, en origen, a la costumbre de la imposición (pues la monarquía es eso mismo: una costumbre impuesta) pueden salvar por un tiempo los platos con escudo de la alacena. Camilla Parker Bowles, primero amante leal del ahora rey de Inglaterra y reina consorte después de muchos años de amor furtivo y profundo en la parte más oscura de las residencias reales, está ganando la simpatía de la gente, una manera como otra de sostener la monarquía británica. Es capaz de hacer fuerza por donde la familia legítima la está echando abajo. Camilla, madre divorciada, también fue vetada por los puristas de la causa, cancelada años atrás por motivos variopintos, como si prohibiendo la cama se eliminase el pecado.

Como suma muchos años de idilio largo y movido, Camilla Parker Bowles sabe que la institución no se puede redimir sólo exhibiendo jaurías de perros peinados al secador, que es a lo que se reducía la cosa hasta no hace tanto. Hay que tomar decisiones, y arriesgar, y confundir un poco a los súbditos, molestar cuando es necesario, y no temer si se está haciendo bien o mal, pero hacerlo.

En el último pase del circo sin carpa de la familia real británica sólo ella entiende lo que ocurre y la manera en que hacerlo mal tantas veces juntas se convierte, al fin, en guillotina. La enfermedad terrible ha entrado de golpe en los palacios, pero en vez de hacer saber a su público que las cosas se complicaban decidieron jugar a las sombras chinescas hasta alcanzar una cota de superchería y chisme que lleva a pensar en cuántas mentiras previas se apoya su linaje. Ni el más libertario de los surrealismos sirve para explicar un momento tan descalabrado. Camilla Parker Bowles está empeñada en auxiliar a esa familia desestructurada donde hay un poco de todo: ninis, aficionados a las orgías con menores, algún pasado nazi oculto, aprovechados de uniforme con tantas medallas como lamparones, gandules a tiempo completo y otras máculas. El empeño redentor de Camilla es una manera gentil de hacerles ver su misma torpeza. Cualquier rey debe ganarse el puesto cada día y demostrar que eso tan arcaico y oxidado que representa debe ponerse en hora con una democracia moderna ligando, como la mayonesa, pragmatismo e inteligencia. A juzgar por lo que ocurre en Gran Bretaña, la sagacidad es la herramienta que menos usan los Windsor. Lo deduzco porque leo en el periódico las crónicas de Eduardo Álvarez, quien más sabe de estas salsas.

Me temo que al marido de Camilla le queda muy poco, como símbolo, para ser pura soledad en forma de memoria. Le deseo, cómo no, la mejor salud y recuperación. Igual que a su nuera. Pero es formidable que la amante de siempre, hoy reina por deseo de Isabel II, recelo de todos los de su banda, sea quien socorra el reinado desde sus dos apellidos (uno municipal y otro rural) con la determinada suavidad del hierro colado. La monarquía, como tantas veces, es un empeño o un descuido del pueblo. Pues si fuese por quienes llegaron marcados con el lucero real en el costado, puro azar biológico, hace tiempo que estaríamos pendientes de asuntos quizá más prósperos.

Camilla viene de la alta burguesía inglesa, pero esa es otra historia. Más inteligente y liberada de fantasmas, les está demostrando que sólo un finísimo sentido de la oportunidad puede hacer de lo irracional algo pragmático. Está al mando -en este mismo momento- de una monarquía que de haber sido hispánica llamaríamos churrigueresca. El fastuoso e interminable funeral por su suegra fue el penúltimo gran teatro de la casa. Desde aquel día empezaron a rodar hacia el barranco. Ahora que las vías de agua se multiplican, esta mujer dirige con templanza la caña de una nave que conoce hasta las entrañas porque en algún tiempo remoto sufrió también la crueldad de esa tripulación altanera. Eran aún los días en los que Camila viajaba del lado agrio del polizón. Al final le van a deber todo a quien todo lo pudo estallar.


EL MUNDO / SÁBADO 30 DE MARZO DE 2024
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Mensajepor Invitado » Dom 31 Mar, 2024 3:35 pm


El rey Carlos III preside la Misa de Pascua, su primer gran acto público tras su enfermedad

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Mensajepor Invitado » Jue 04 Abr, 2024 10:31 am

Carlos III abre al público el castillo de Balmoral, donde tiene los recuerdos más bonitos y más tristes
Esta residencia de Escocia en la que murió Isabel II recibirá visitantes este verano, antes de la llegada de la Familia Real.



03 DE ABRIL DE 2024 - 23:41 CEST
POR BELÉN NAVA M.
Durante su convalecencia, en la que el pasado domingo hizo una pausa para acudir a la misa de Pascua, Carlos III ha tomado una importante decisión que lo acerca aún más a los ciudadanos que tanto le están apoyando durante su enfermedad. El monarca, que quiere que su reinado esté marcado por la transparencia, ha decidido abrir al público el castillo de Balmoral, que se acabó de construir en 1855 y al que Isabel II se refería como "mi querido paraíso en las Tierras Altas". Aunque sigue el modelo de otras residencias reales, se trata de una decisión muy significativa ya que es su casa más privada, en cuyo interior los Windsor han vivido los momentos más bonitos y también los más difíciles.

El castillo de Balmoral, donde la Familia Real suele desconectar en el verano, ofrecía al público un pequeño acceso por los jardines y el salón de baile. Ahora abre otras dependencias que han acogido hechos históricos y muestra la colección pictórica privada del monarca así como una muestra de trajes usados por los miembros de la Corona. Las visitas guiadas se harán entre el 1 de julio y el 4 de agosto, cuando se espera que lleguen los Reyes. Cada día se admite a un máximo de 40 personas divididas en grupos de diez. Las entradas del tour por el interior de esta residencia oscilan entre 116 y 175 euros. Las más caras, además de la visita, incluyen un té con pastas, bollos y bocadillos.

Según la web de Balmoral, donde las entradas se están agotando con rapidez, estas visitas son un viaje histórico que permite conocer los orígenes del castillo hasta la actualidad, cuando se ha convertido en la residencia preferida de diferentes generaciones de los Windsor. "Comprobarás por qué Balmoral es un lugar tan especial: el querido y célebre hogar de la Familia Real en las Highlands", aseguran.

Abrir las puertas de Balmoral supone compartir una parte privada de su vida ya que sería imposible entender la historia reciente de la Familia Real sin nombrar este castillo en el que el 8 de septiembre de 2022 murió Isabel II, reina de todas las reinas. Dos días antes del fallecimiento a los 96 años, la soberana recibió en estas dependencias a la Primera Ministra Liz Truss, una reunión que destaca por ser su última aparición pública. Sus restos mortales se instalaron en el salón de baile de esta residencia antes de trasladarse al Palacio de Holyroodhouse de Edimburgo, a la Catedral de San Giles y finalmente a Londres, donde se celebró su funeral de Estado el 19 de septiembre para después ser enterrada en la capilla de San Jorge de Windsor.

Este castillo fue testigo de las últimas horas de Isabel II, pero también de cientos de momentos inolvidables para ella como su luna de miel con Felipe de Edimburgo en 1947. Adoraba estar en esta residencia escocesa en la que disfrutaba haciendo vida al aire libre, montando a caballo, jugando con sus corgis, conduciendo su todoterreno e incluso lavando los platos de la comida. Tambiçen le gustaba ejercer de anfitriona en este remanso de paz y tranquilidad.

"Es el lugar más hermoso del mundo. Creo que “Granny” es la más feliz allí. Creo que realmente ama las Tierras Altas. Paseos, picnics, perros, muchos perros; siempre hay perros y personas que entran y salen todo el tiempo”, dijo la princesa Eugenia sobre la soberana y su mágica conexión con este enclave escocés en el que cada verano reunía a toda su familia y a otros invitados. Y es que en Balmoral no solo era la Reina, sino también la madre, la abuela y la bisabuela.

El verano de 1997, la Familia Real conoció la noticia de la muerte de Diana de Gales estando en Balmoral. El propio Harry lo relata en su biografía, En la sombra. El duque de Sussex cuenta que padre se sentó al lado de su cama y le explicó que su madre había tenido un accidente y no se había recuperado de las heridas sufridas aunque lo habían intentado. "Todo irá bien", le dijo. El príncipe Guillermo y él pasaron varios días sin salir del castillo mientras que Carlos III y dos de sus tías maternas viajaron a París para acompañar los restos mortales de Diana en su último viaje a Reino Unido, donde le dieron el último adiós el 6 de septiembre de 1997 en la Abadía de Westminster.

La historia de este castillo 'doble'
El espectacular castillo que Carlos III ha heredado de Isabel II, quien a su vez lo heredó de Jorge VI, se encuentra en el Valle de Dee en Aberdeenshire, a casi diez kilómetros del pueblo de Braemar, en Escocia. Inicialmente, el terreno era de 26.000 m², pero actualmente la extensión es mucho mayor, superando los 200.000 m². La naturaleza es la gran protagonista ya que en su interior alberga los parques de Ballochbuie y Caledonian, así como el lago de Muick de agua dulce.

En 1852, Balmoral se convirtió en una propiedad de la realeza al comprarlo el príncipe Alberto para la reina Victoria, quien se enamoró de las Tierras Altas durante su primera visita a Escocia. Una vez comprado, mandaron reconstruir el edificio para adaptarlo a sus necesidades. El arquitecto William Smirh se encargó de la remodelación y como el resultado no terminó de convencer, tuvo que levantar otro edificio a unos 100 metros al noroeste. La primera piedra la colocó la citada monarca en 1853 y tres años más tarde finalizó la construcción. No fue hasta entonces cuando se derribó la construcción inicial, de la que se conserva una piedra.


https://www.hola.com/realeza/casa_ingle ... l-publico/

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Mensajepor Invitado » Lun 08 Abr, 2024 11:38 pm


CONCHA CALLEJA destapa la TERRIBLE VERDAD y el COMPLICADO FUTURO del PRÍNCIPE ANDRÉS

También repasan la asistencia de parte de la Familia Real española a la boda del alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida además del complicado momento de Mary y Federico de Dinamarca.

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Mensajepor Invitado » Mié 10 Abr, 2024 7:13 pm


El Palacio de Buckingham inicia su programa de restauración

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Mensajepor Invitado » Dom 14 Abr, 2024 1:36 am

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Eduardo y Sofía presiden la parada militar por el 120º aniversario de la Entente Cordial.


EDUARDO DE INGLATERRA
EL BENJAMÍN SOSITO SE REIVINDICA POR LAS BAJAS DE LA CORONA

El hijo pequeño de Isabel II asume un inusual protagonismo oficial por el cáncer de su hermano el rey Carlos III y de la princesa Kate.

EDUARDO ÁLVAREZ



EL 10 DE MARZO del año pasado fue uno de los días más reconfortantes para el príncipe Eduardo de Inglaterra. Su hermano el rey Carlos III le concedió el ducado de Edimburgo, el título más emblemático de los que había ostentado hasta su muerte su padre, Felipe, el marido de Isabel II. Ambos habían expresado su deseo de que su benjamín fuera creado duque de Edimburgo. De modo que el nuevo monarca satisfacía un deseo familiar, sí, pero también confirmaba la buena sintonía con el único de sus dos hermanos varones con quien podía contar para tirar del carro de la Corona, toda vez que resultaba imposible una rehabilitación pública del proscrito Andrés.

Claro que si ese gesto tenía importancia en lo simbólico, de mucho mayor alcance institucional había sido la decisión personalísima del rey de que tanto su hermana Ana como Eduardo fueran nombrados por el Parlamento consejeros de Estado. La oportuna modificación de las Leyes de Regencia que rigen en el Reino Unido permitía a ambos desempeñar altas funciones en nombre del soberano en caso de necesidad.

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LOS WINDSOR TAMBIÉN LLORAN
A Eduardo se le saltaron las lagrimillas con los piropos elogiosos en público que le dedicó su mujer el día de su 60 cumpleaños.

Nadie podía imaginar cuando se adoptaron ambas medidas que el año 2024 iba a comenzar con un escenario tan difícil para la Monarquía británica como el que se está viviendo, como consecuencia del cáncer que padecen tanto Carlos III como su nuera, la princesa Kate. Y en esta tesitura en la que varios de los miembros más cualificados de la familia real –incluido el príncipe Guillermo– están ejerciendo sus funciones a medio gas, casi inevitablemente Eduardo está asumiendo el protagonismo que no había tenido nunca, bien respaldado por su mujer, la princesa Sofía –celebrarán sus bodas de oro este año–, quien ya en la etapa crepuscular del reinado de Isabel II vio cómo se incrementaba su popularidad por una discreción que tanto contrastaba con otros miembros de la dinastía.

Eduardo y Sofía han presidido esta semana el acto más importante desde que se anunció la convalecencia del rey: el desfile militar sin precedentes y la recepción diplomática con motivo del 120º aniversario de la Entente Cordial con la que en su día se trató de dar un giro crucial a las relaciones entre el Reino Unido y Francia, y que en la actualidad sigue marcando la amistad bilateral, como subrayaron el presidente Macron desde París y el príncipe Eduardo desde Londres. Tropas francesas se unieron el lunes a sus contrapartes británicas en la famosa ceremonia del cambio de guardia ante el Palacio de Buckingham para engrandecer la efemérides, la primera vez que soldados de un ejército que no pertenece a la Commonwealth participaban en la misma.

Desde enero, la agenda de los duques de Edimburgo lógicamente se ha incrementado, aunque no alcanza el relieve de la de la incansable princesa Ana. Pero también cabe subrayar cómo en una etapa en la que prácticamente ninguno de los Windsor ha realizado viajes oficiales al exterior, Eduardo sí acaba de protagonizar una visita oficial a Uganda, con motivo del Premio Internacional Duque de Edimburgo, a la que se quiso dar todo el relieve, incluido un encuentro de trabajo con el presidente Yoweri Museveni para abordar cuestiones de comercio bilateral.

El hijo menor de la difunta Isabel II cumplió el pasado 10 de marzo 60 años. Lleva décadas manteniendo un perfil bajo en la Monarquía. De carácter discreto, su hermano el rey ha encontrado en él un importante apoyo y destaca su lealtad a la institución. Muy lejos quedan ya los dos episodios que sí constituyeron serios escándalos protagonizados por Eduardo y su mujer.

En el caso del príncipe, cabe recordar que a principios de siglo montó una productora audiovisual, con la que intentó ganarse la vida, compaginando su trabajo en el sector privado con sus obligaciones institucionales. Aquello fue un monumental error. La empresa no tardó en generar pérdidas millonarias que obligaron a la misma reina a echar una mano a su hijo. Y, más allá, aún se recuerda cómo empleados de la productora siguieron a modo paparazzi al príncipe Guillermo, que había iniciado sus estudios universitarios, captando imágenes que rompieron el acuerdo tácito entre Palacio y los medios. La indignación en Buckingham fue enorme y aún resuena cómo el entonces príncipe Carlos se habría referido a su hermano como “jodido idiota”, según se publicó en la prensa entonces.

En cuanto a Sofía Rhys-Jones, mientras trabajaba como directora de su empresa de relaciones públicas, R-JH, que había puesto en marcha en 1997, dos años antes de emparentar con la familia real, se dejó engañar por un periodista que se hizo pasar por un falso jeque, en un episodio que la dejó al borde de un escándalo de presunto tráfico de influencias y en el que fue grabada profiriendo comentarios de lo más incómodos sobre varios de los Windsor y también de políticos como Tony Blair. Aquello fue realmente embarazoso. Sofía se vio obligada a cerrar su empresa. Y sólo la hiper discreción que asumió entonces hizo que con el tiempo se diera por superado su desliz.


EL MUNDO / SÁBADO 13 DE ABRIL DE 2024

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Mensajepor Invitado » Lun 15 Abr, 2024 9:03 pm


Realeza Británica y Nazismo | Historia del siglo XX

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Mensajepor Invitado » Jue 25 Abr, 2024 4:50 pm


La reina Camila asistió por primera vez al regimiento militar de los Lanceros Reales.


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