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Maria Conception

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Mensajepor Maria Conception » Sab 10 Sep, 2022 7:44 pm

William y Harry, Kate y Meghan se reúnen frente a las flores de Windsor

10/09/2022


Las dos parejas, enfadadas durante meses, aparecieron juntas -para sorpresa de todos- para rendir homenaje a la reina Isabel II, la abuela de los dos hermanos.


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1/3 Harry y Meghan frente al Castillo de Windsor.


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2/3 Los príncipes William y Harry, Kate y Meghan van a meditar juntos frente a las flores en Windsor


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3/3Los príncipes William y Harry, Kate y Meghan se reunieron frente a las flores en Windsor, este sábado 10 de septiembre. © REUTERS/Andrew Couldridge

El príncipe Guillermo, heredero de la corona, y su hermano Harry, así como sus respectivas esposas, Kate y Meghan, se reunieron el sábado por la tarde frente a las flores depositadas en memoria de la reina en el Castillo de Windsor. Los dos hermanos y sus esposas, conocidos por estar en frío desde hace algunos años, marcharon los cuatro juntos entre los aplausos de la multitud reunida para rendir homenaje a la fallecida Isabel II.

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Mensajepor Invitado » Sab 10 Sep, 2022 10:51 pm

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Mensajepor Invitado » Dom 11 Sep, 2022 3:30 am

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SUS HIJOS
UNA DESCOCADA Y EL VICIO HICIERON OVEJA NEGRA AL NIÑO BONITO

Isabel II fue mejor reina que madre. Sus cuatro hijos crecieron entre ‘nannies’ y personal de servicio mientras ella se entregaba a sus deberes de Estado. Ni la reina ni su marido fueron cariñosos y se criaron sin muestras de afecto. Carlos tuvo una complicada relación con su madre mientras que Ana compartió con ella su pasión por los caballos. Andrés fue el preferido aunque sus escándalos acabaron por decepcionarle, y a Eduardo nadie le hizo mucho caso. Con el tiempo entendieron que su madre se preocupaba por ellos “como cualquier madre pero tenía otro tipo de responsabilidades”.

EDURNE URRETA / DANIEL OLLERO



EN LOS MENTIDEROS ALREDEDOR DE LA familia real británica siempre se ha asumido que el príncipe Andrés (62) ha sido el favorito de la reina Isabel II. Sin embargo, también ha sido el que más quebraderos de cabeza le ha provocado durante los últimos años de la vida del monarca. Especialmente durante el último lustro, cuando se vio obligado a renunciar a sus títulos y honores tras ser denunciado por abusos sexuales por Virginia Giuffre, una de las víctimas de Jeffrey Epstein.

Durante su infancia y parte de su juventud, el príncipe Andrés gozó de una razonable buena reputación ante la opinión pública británica. Estudió en el internado escocés de Gordonstoun, reservado para la élite del país, para más tarde ingresar en la Royal Navy para desarrollar su carrera militar.

Poco después, con el estallido de la guerra de las Malvinas, llegaría su punto álgido de popularidad durante esta contienda que despertó el fervor patriótico de los británicos. Destinado en el buque Invencible, el príncipe Andrés combatió como copiloto de helicópteros llevando a cabo misiones contra submarinos y tropas terrestres enemigas, así como vuelos de transporte y rescate en tierra y mar.

La rotunda victoria británica en las Malvinas despertó simpatías hacia el príncipe Andrés. Sin embargo, éste comenzaría a dilapidar el capital logrado durante la guerra, donde los informes de sus superiores le definían como “un excelente piloto y un oficial prometedor”.

En 1984 protagonizó su primera salida de tono relevante. Durante un viaje de cuatro días por California, el príncipe arrojó pintura contra los periodistas que cubrían el tour. Un hecho que más tarde confesó “haber disfrutado” y que se saldó con una factura de 1.200 dólares Los Angeles Herald Examiner enviaron al consulado británico para cubrir los destrozos en la ropa de los reporteros.

Dos años más tarde, el 23 de julio de 1986, el príncipe Andrés contrajo matrimonio con Sarah Ferguson (de la que se divorciaría una década más tarde) en la Abadía de Westminster y la reina Isabel II le concedió los títulos de duque de York, conde de Inverness y barón Killyleagh. Un matrimonio del que nacerían sus hijas Beatriz (1988) y Eugenia (1990) y sobre el que planeó una constante polémica debido al carácter alocado de la consorte.

Hechos que cambiaron la corriente de opinión hacia el príncipe, que comenzó a ser objeto de críticas por sus malos modales. Comenzó entonces un goteo de informaciones que evidenciaban un temperamento irritable y malas formas con el servicio, a los que insultaba o gritaba por fallos nimios como no haber colocado en el orden correcto su colección de ositos de peluche o que las cortinas no se encontraban colocadas a su gusto.

También comenzaron a brotar informaciones sobre su tendencia a emplear epítetos racistas contra árabes y africanos, sobre sus amistades con regímenes totalitarios en Asia Central, sobre millonarias donaciones de políticos corruptos en Turquía justificadas como regalos de boda para sus hijas y, sobre todo, de su carácter manirroto.

Una fama de derrochador que, según informaron los medios británicos durante décadas, se costeaba gracias al dinero público. Se sirvió de su cargo como representante especial del Departamento de Comercio e Inversiones para gastar hasta 620.000 libras (unos 715.000 euros) al año en lujosos viajes, hoteles y comidas. Un desempeño sobre el que también planea la sospecha de la corrupción al demostrarse que una empresa vinculada al magnate David Rowland pagaba parte de los gastos del príncipe a cambio de que este le ayudase a asegurar rondas de financiación valiéndose de su rol como representante público.

Sin embargo, su caída en desgracia definitiva vino por su amistad con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein (que se suicidó a la espera de juicio en una prisión neoyorquina) y su compinche Ghislaine Maxwell, en prisión por tráfico sexual de menores. Poco después de la condena a Maxwell, una de las víctimas, Virginia Giuffre, presentó una demanda civil contra el príncipe Andrés por abusos sexuales.

Tras la negociación, el príncipe evitó la humillación del juicio al llegar a un acuerdo por valor de 8,7 millones de euros. Un trato que se cerró por presiones de su hermano, ahora rey Carlos III, que deseaba dar carpetazo al escándalo antes del Jubileo de Platino de Isabel II.

El acuerdo le costó al príncipe Andrés algo más que dinero. Según los medios británicos, Isabel II le ayudó a costear esta millonaria indemnización. Sin embargo, la reina también hizo que su hijo favorito renunciase a sus funciones reales, así como a sus honores militares, manteniendo únicamente el título nobiliario de duque de York.


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La reina Isabel y el príncipe Felipe con sus hijos en una imagen de 1968 captada en los jardines de Frogmore House.


LOS DESCUIDOS DE SU MADRE QUE SUFRIERON


ISABEL II FUE MUCHO MEJOR REINA QUE madre. Adorada por sus súbditos, que la veían como una imperturbable roca, en casa las cosas eran distintas. Cuando se quitaba la corona para ser Lilibet o mom, Isabel mostraba el mismo entusiasmo con el que encaraba una recepción con el embajador de Francia o una cena de gala con Gorbachov.

No fue una mala madre pero no supo ser cariñosa. Que podía ser fría y distante era algo que intuíamos, pero The Crown lo mostró sin tapujos. La serie no ha gustado nada a los Windsor porque destapa demasiadas intimidades familiares, entre ellas cómo se llevaba la reina con sus hijos: la distancia con Carlos, su preferencia por Andrés, la afinidad con Ana y el desapego con Eduardo. Sin embargo, Isabel siempre valoró su vida familiar, aunque no lo demostrara.

Dedicó mucho más tiempo al trono que a sus hijos, que crecieron rodeados de niñeras y personal de servicio mientras ella atendía sus deberes reales. La mayoría de las veces solo les veía en el desayuno y a la hora del té y ni siquiera en esos momentos se prodigaba en achuchones.

Los mayores fueron quienes más sufrieron sus ausencias. Carlos nació en noviembre de 1948, un año después de la boda de Isabel con Felipe de Grecia, de quien se había enamorado perdidamente a los 13 años. La princesa era joven (22 años) e inexperta, pero el bebé culminaba su historia de amor con el apuesto príncipe. Ana llegó dos años después. Isabel y Felipe disfrutaron de una vida fmiliar más o menos normal, sin deberes reales, hasta que la inesperada muerte del rey Jorge, que llegó al trono tras la abdicación de su hermano. Isabel no estaba destinada a ser reina pero asumió el trono con absoluta dedicación hasta el final de sus días.

Los niños crecieron bajo la tutela de nannies y pronto se acostumbraron a las ausencias de sus padres, algunas tan prolongadas como la de 1952, cuando se marcharon de gira durante seis meses. A su regreso tampoco hubo besos para los niños, sino un apretón de manos. Carlos tenía 5 años y Ana 3.

La reina delegaba las decisiones familiares más importantes en su marido. Felipe había crecido en una familia desestructurada, con una madre ingresada en psiquiátricos y un padre ausente. Las academias militares fueron su hogar y recibió una educación espartana que quiso transmitir a su hijo. Pero Carlos era un niño sensible y le gustaba mucho más dibujar o jugar en el jardín que el boxeo o los caballos. Fue una decepción para su padre, que quiso endurecerlo mandándole al mismo internado escocés en el que él estudió. Gordonstoun y el acoso que allí sufrió casi acaban con el príncipe, que nunca perdonó a su madre que no hiciera nada por evitarle esos años de sufrimiento. Buscaba desesperadamente afecto y cariño, pero no lo encontró y desarrolló una relación compleja con ella.

Su hermana tampoco creció entre algodones, pero tenía un carácter más fuerte. A ella no la mandaron a ningún tétrico internado pero le gustaba montar a caballo y subirse a los árboles, para deleite de su padre. Se convirtió en su preferida. Ana normalizó la falta de afecto pero encontró en la pasión por los caballos el vínculo con su madre, que se mantuvo hasta el final. Con los años, además, desarrolló un marcado sentido del deber que le hizo ser muy comprensiva con ella. “Puede que de niños no entendiéramos las responsabilidades que se le impusieron como monarca, en las cosas y en los viajes que tenía que hacer, pero no creo que ninguno de nosotros pensara ni siquiera por un segundo que no se preocupaba por nosotros exactamente igual que cualquier otra madre”, declaró Ana en una entrevista a la BBC en 2002.

Con Andrés y Eduardo la reina vivió otro tipo de maternidad, más relajada. Andrés nació en 1960, 12 años después de Carlos. Gracioso y travieso, era guapo y se le caía la baba con él. Isabel siempre le perdonó todo, las juergas adolescentes, sus incesantes ligoteos e incluso los escándalos sexuales que, ya de adulto, acabaron despojándole de sus funciones reales y honores militares. Carlos no quería verle ni en pintura pero su madre no dejó de mostrarle su apoyo.

¿Y Eduardo? El pequeño de los Windsor es el más anodino. Llegó al mundo en 1964, cuando la reina ya tenía 38 años y no esperaba aumentar la familia. La crisis con Felipe, a causa de sus infidelidades, había quedado atrás y el nuevo bebé fue una alegría. Eduardo, sin embargo, supo enseguida que no iba a ser el centro de atención de mamá. Creció sin que nadie le hiciera ni caso,


EL MUNDO / SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE DE 2022

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Mensajepor Invitado » Dom 11 Sep, 2022 3:33 am


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Mensajepor Invitado » Dom 11 Sep, 2022 3:52 am

Maria Conception escribió:



Tras su proclamación en el sublime trono, aún con las iniciales de su difunta madre, se vio al rey Carlos III haciendo un gesto de furioso a la atención de uno de sus ayudantes, según describe Mail online . Una actitud que no ha gustado a los espectadores, y que obviamente ha conmocionado un poco a la reina consorte Camila. Mientras iba a firmar la proclamación histórica, el Rey se movió frenéticamente hacia un asistente para mover una caja de bolígrafos de su escritorio, que los espectadores describieron como "demasiado pequeña". Mientras que a algunos les divirtió la aparente dificultad del Rey con la pluma, otros no estaban contentos con la forma en que se dirigió a su personal.



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Mensajepor Invitado » Dom 11 Sep, 2022 11:57 pm


Los hijos de Harry pasan a ser príncipes y Kate y Guillermo, nuevos príncipes de Gales

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Mensajepor Invitado » Lun 12 Sep, 2022 2:59 am

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CAMILLA, REINA
LO QUE LE DA A CARLOS Y QUE NO ENCONTRÓ EN LA PRINCESA DIANA

Estaban genéticamente predispuestos a ser amantes y así se quedaron hasta que se casaron en 2005. Odiada por la Reina y detestada por el pueblo, que prefería a Lady Di, supo ganarse a la opinión pública porque es el mejor apoyo del rey.

CARLOS FRESNEDA / BORJA RUIZ



SI LOS CUENTOS DE HADAS SON AQUELLOS en los que triunfa el amor, las dos historias de amor más bella y por lo tanto complicadas (pues una de las partes estaba dispuesto a perder popularidad) ese ingrediente fundamental en las coronas. Uno es la de Iñaki Urdangarin y Cristina, que siguió al lado de su marido incluso cuando entró en prisión. Y la otra la de Carlos y Camilla, ya reina consorte de Inglaterra, un título que nunca hubiera imaginado cuando arreciaba el odio atizado por el recuerdo de lady Diana. En cualquier caso, el imaginario popular pudo escuchar en boca de Carlos la más explícita declaración de amor. “Quiero ser tu támpax”.

Por no hablar de su primer encuentro a través de Lucía Santa Cruz, la hija del embajador chileno que fue su primera novia formal. “Ahora, vosotros dos tenéis que vigilar vuestros genes”, les dijo en el momento de las presentaciones (sus antepasados Eduardo VII y Alice Keppel habían sido amantes). Los campos de polo, donde el joven heredero se fogueaba en aquellos tiempos, fueron testigos de la poderosa atracción entre Carlos y Milla, vivaracha, afectuosa y un año mayor que él. Pero Camilla nunca superó el listón aristocrático y contó con la antipatía de la reina madre. Al poco, ella se casó con Andrew Parker-Bowles, un militar de excelente humor que se refería a Carlos como my husband in law.

El camino de Camilla al trono no fue fácil. La Reina Isabel le puso el estigma de “mujer malvada”. Lady Diana la llamaba despectivamente “la rottweiler” y acabó delatándola como “la tercera persona en nuestro matrimonio”. Camilla terminó convirtiéndose en la mujer más odiada, la “enemiga pública número uno”, por irrumpir como una lechuza en el cuento de hadas del príncipe heredero.

Pero el 6 de febrero de este año, se produjo la prodigiosa metamorfosis, que llevaba gestándose realmente más de 22 años entre bambalinas y que por fin la varita mágica de Isabel II hizo realidad en su Jubileo de Platino: “Cuando mi hijo Carlos sea rey espero que le deis a él y a su esposa Camilla el mismo apoyo que me habéis dado a mí; y es mi sincero deseo que cuando llegue el momento Camilla sea conocida como la reina consorte”, dijo.

El efecto entre los británicos ha sido prodigioso. Antes del anuncio, apenas el 14% veía a Camilla como “reina consorte” y la mayoría era partidaria de dejarla como duquesa de Cornualles sin más. Después este apoyo aumentó hasta el el 55%.

En una entrevista con Vogue en junio, Camilla habló por primera vez de Lady Diana. “No es fácil. Fui examinada durante tanto tiempo que al final tienes que encontrar una manera de vivir con eso”.



En la citada entrevista también tuvo tiempo de confesar que jugaba al Wordle y de bromear con el fotógrafo. “Lamento que tengas que fotografiar a un viejo murciélago”.

El recuerdo de la princesa Diana sigue pesando sobre los británicos. El 58% la preferiría como reina frente a 16% que elegiría a Camilla, según un sondeo de JL Partners. En un hipotético mano a mano entre las dos, Camilla puntúa más alto tan solo en el aspecto “intelectual”, mientras que Diana gana por goleada en “belleza”, “compasión”, “dignidad”, “sentido del deber”, “diplomacia” e incluso “sentido del humor”. Según el mismo sondeo, Carlos y Camilla pierden también como pareja ante Guillermo y Kate.

Pero Carlos, intuía que esto pasaría por el fervor que despertaba lady Diana, reina de corazones, incluso tras su relación con Dodi Al Fayed con el que sufriría el accidente que le costó la vida en 1997.

Un año antes, Carlos contrató como secretario personal a Mark Bolland con una misión especial: la así llamada campaña Camilla. El lanzamiento estaba previsto en una fiesta de recaudación de fondos de la Sociedad Nacional de Osteoporosis, pero tuvo que suspenderse por la muerte de Diana. Camilla volvió a pasar a segundo plano hasta su reaparición en 1999 a las puertas del hotel Ritz de Londres, a la salida de la fiesta del 50 cumpleaños de Carlos. La campaña Camilla, destinada a mejorar su percepción entre los británicos, se relanzó entonces y ha sido una de la grandes prioridades de Clarence House.

“Camilla no es la bruja que destruyó el matrimonio de Carlos, sino una mujer vivaz, divertida, amigable y dura cuando tiene que serlo”, apunta Penny Junor, su biógrafa y autora de The Duchess. “Todos los estereotipos, incluidos algunos a los que tanto ha contribuido la serie The Crown, acabarán cayendo cuando los británicos empiecen a conocerla y a apreciar todo lo que puede aportar a la familia real”.

“Hubo un momento en que su sola presencia ponía en peligro la existencia del trono”, apunta por su parte en The Daily Mail el cronista real Richard Kay, amigo en tiempos de Diana. “Ahora Camilla es más bien la salvadora, la influencia segura y tranquilizante que le ayudará a su marido a ser rey”.

De hecho, uno de los secretos de su relación es que son muy cómplices, respetuosos y mantienen las mismas inquietudes. Y Camilla respeta la persona que es Carlos más allá de que es el Rey. Su interés por la conservación del entorno natural, la preservación de la agricultura, su interés por la cultura y ese sentido del humor británico que tantos españoles dicen admirar, pero que pocos en realidad saben apreciar.

El papel de Guillermo ha sido fundamental en el proceso de aceptación de Camilla como reina. Su relación con Carlos “es casi la mejor que han tenido en toda su vida”, según fuentes de la familia real citadas por The Daily Mail.

Y los súbditos también sabrán valorar una historia de amor que como las importantes se cuenta en pequeños gestos. “Siempre tratamos de tener momento en el día para encontrarnos. Nos sentamos juntos y tomamos una taza de té y charlamos sobre el día. Es maravilloso ponerse al día cuando tenemos poco tiempo”, dijo en Vogue.


EL MUNDO / SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE DE 2022
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Maritxu
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Mensajepor Maritxu » Lun 12 Sep, 2022 9:44 am

Qué gesto más feo


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Mensajepor Invitado » Mar 13 Sep, 2022 10:27 pm


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Mensajepor Invitado » Mié 14 Sep, 2022 10:23 am

Revuelo en Clarence House tras la proclamación de Carlos III: decenas de empleados podrían ser despedidos
De momento no se ha tomado ninguna decisión, ya que primero se debe completar un periodo de consultas que comenzará después del funeral de Isabel II
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14 DE SEPTIEMBRE DE 2022 - 10:12 CEST
POR HOLA.COM
Decenas de trabajadores del personal de Clarence House, la antigua residencia oficial de Carlos III, han recibido el aviso de que podrían ser despedidos próximamente, según publica The Guardian. La notificación habría sido enviada a 100 empleados durante el servicio de acción de gracias a la Reina, celebrado este lunes en la catedral de St Giles, en Edimburgo, Escocia. En la lista figurarían secretarios privados y personal de la oficina financiera, el equipo de comunicaciones y doméstico de la residencia. Algunos de ellos llevarían décadas trabajando allí. "Todo el mundo está furioso, incluidos los secretarios privados y el equipo de mandos. Todo el personal había estado trabajando muy duro desde la noche del jueves (cuando murió Isabel II) para encontrarse con esto... La gente está muy alterada", ha dicho una fuente al periódico.
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Muchos miembros del personal habían asumido que se fusionarían al nuevo equipo de la casa del Rey, alegando que no se les dio ninguna indicación de lo que se avecinaba hasta que les llegó la carta de Sir Clive Alderton, secretario privado de Carlos III.
The Guardian ha tenido acceso a esa carta en la que Alderton explica a los empleados que "el cambio de papel para nuestros superiores significará también cambios para la residencia". "La cartera de trabajo realizada en esta residencia para apoyar los intereses personales y las actividades del antiguo príncipe de Gales ya no se llevará acabo, y la residencia de Clarence House se cerrará". El secretario de Carlos III añade que cierto personal que brinda "apoyo y asesoramiento directo, cercano y personal" al nuevo Rey y su esposa Camilla permancerán en el cargo.
Tras reconocer que se trata de una noticia "perturbadora", Alderton informa que al personal que sea despedido se le ofrecerá un empleo alternativo en el resto de residencias reales, asistencia para encontrar un nuevo trabajao externo y una compensanción por despido "mejorada" más allá del mínimo legal. De momento no se ha tomado ninguna decisión, ya que primero se debe completar un periodo de consultas que comenzará después del funeral de Isabel II, que se celebrará el próximo lunes.
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Ante el revuelo causado, un portavoz de Clarence House ha dicho que "las operaciones de la residencia del ex príncipe de Gales y duquesa de Cornualles han cesado y, como lo exige la ley, ha comenzado un proceso de consulta. Nuestros empleados han brindado un servicio prolongado y leal y, si bien algunos despidos serán inevitables, estamos trabajando con urgencia para identificar roles alternativos para la mayor parte del personal".

¿Se mudarán al Palacio de Buckingham?
Todavía no se ha confirmado si Carlos y Camilla vivirán finalmente en el Palacio de Buckingham. En estos momentos, se están realizando importantes obras de mantenimiento en Palacio que durarán varios años y por ahora solo algunas estancias del edificio son habitables. Se rumorea que al Rey no le gusta Buckingham en exceso y que su intención es utilizar el Palacio para fines como oficiales, como recepciones, audiencias, investiduras y cenas de gala. Su intención sería seguir conservando la cercana Clarence House como su hogar en Londres.
https://www.hola.com/realeza/casa_ingle ... nce-house/

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Mensajepor Invitado » Jue 15 Sep, 2022 2:58 am



Cayetano Martínez de Irujo confiesa por qué empatizaba con Lady Di: "Vivir en un palacio es difícil, es frío; hay que ser muy fuerte"
El duque de Arjona ha asegurado que sentía una especial simpatía por Lady Di por el contexto en el que se casó con el entonces príncipe Carlos, y ha resaltado lo "difícil" que es vivir en un palacio como Buckingham.

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Mensajepor Invitado » Jue 15 Sep, 2022 3:06 am

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Carlos, el rey impaciente y "petulante"

Las extravagancias de Carlos III no se quedan solo en un berrinche por una pluma, sino que, además, llega a cambiarse de ropa cinco veces al día o a exigir que le planchen los cordones de los zapatos

CARLOS FRESNEDA


"El diablo está en los detalles", como dice el famoso dicho, y dos gestos aparentemente insignificantes del rey Carlos III han provocado ríos de tinta (nunca mejor dicho) sobre los rasgos que definen su carácter: la impaciencia, la petulancia, la obsesión por el "todo en su sitio" y el desdén hacia quienes a su trabajan a sus órdenes.

El primer "detalle" fue durante su "proclamación" como rey el sábado pasado, cuando pidió con un gesto arrogante que apartaran de su vista (agitando las manos y poniendo mala cara) el tintero que le molestaba para firmar los documentos. La propia Camilla no pudo ocultar a sus espaldas su sorpresa ante la reacción destemplada de su marido. El príncipe Guillermo enmendó finalmente la plana pidiendo que volvieran a poner el tintero en su sitio cuando le tocó el turno.

El segundo desliz de Carlos ocurrió el martes, cuando se disponía a firmar en el libro de invitados del castillo de Hillborough en Irlanda del Norte, y lanzó todo tipo de improperios contra la "maldita" pluma que le manchó los dedos. El vídeo se viralizó en las redes y el impacto llegó a Nueva Zelanda...

"La rabieta de la pluma de Carlos deja a la vista su condición de niño y hombre mimado", escribía Daniela Elser en el 'New Zealand Herald'. Los medios internacionales han aprovechado la ocasión para recordar las explosiones temperamentales de Carlos (comparables a las de su padre Felipe) cuando era Príncipe de Gales, por no hablar de sus "caprichos": desde la pasta de dientes extendida con precisión milimétrica por su asistente en el cepillo cada noche hasta sus cambios de vestimenta cinco veces al día o su empeño en que le planchen los cordones de los zapatos.

En el Reino Unido, los cronistas reales han sido más comprensivos con el nuevo rey alegando que el cansancio y la tensión ha podido hacer mella en él estos días, o apuntando incluso que la dactilitis (la hinchazón permanente en sus "dedos salchicha", debida posiblemente a la artritis, retención de líquidos o un trastorno del sistema inmunitario) han hecho mella en la prueba de fuego del monarca a sus 73 años.

"Creo que se está yendo demasiado lejos a la hora de criticar a un persona simplemente por un momento de mal humano y achacable posiblemente al cansancio, teniendo en cuenta que lleva viajando de aquí para allá desde el sábado", ha escrito en Twitter el cronista real de 'The Times', Jack Blackburn.

Algo parecido opinaba Marcus Dysch, de 'The Jewish Chronicle': "Viendo las imágenes, uno llega a la conclusión de que el rey Carlos debe estar completamente exhausto. Estamos hablando de un hombre de más de 70 años que está volando sin parar a lo largo del país. Eso debe tener un impacto en él"

Las imágenes de la farragosa firma en el castillo de Hillborough hablan por sí mismas. Por si alguien se perdió la secuencia, aquí va una sucinta versión de los hechos:

"I can't bear this bloody thing!" (¡No puedo soportar esta maldita cosa!), se le escuchó decir al rey con su voz grave, al contemplar con fastidio cómo la pluma le manchaba los dedos al ir a firmar en el libro de invitados.

La frustración empezó a hacer mella en Carlos justo antes, cuando un ayudante le informó que era 13 de septiembre y no 12, como él había escrito. "¡Oh, Dios, he puesto mal la fecha!", dijo, y, al ir a corregirla, fue cuando produjo el derrame de tinta.

Con visible malestar, Carlos se dio la vuelta y pasó el objeto de la discordia a Camilla diciendo "¡Oh, Dios, odio esta pluma!", mientras se limpiaba las manos con un pañuelo desechable. "Oh, mira, se está extendiendo por todas las partes", replicó la reina consorte al notar que la tinta le tiznaba también las manos a ella.

Un asistente le proporcionó entonces una nueva pluma a Camilla en el momento de sentarse en el escritorio, guardando la compostura con su sombrero negro. A sus espaldas, Carlos abandonaba la estancia con el paso raudo y malhumorado, ante la estupefacción de los asistentes.

A partir de ahora, los responsables de protocolo tendrán que extremar las precauciones para evitar los berrinches del monarca, conocido también por sus excentricidades, de las que han dado buena cuenta a lo largo de estos años sus biógrafos.

En su libro 'Sobre la Realeza', el presentador Jeremy Paxman relataba cómo el entonces Príncipe de Gales reclamaba en los años noventa que le sirvieran en el desayuno seis o siete huevos con distintos grados de cocción, hasta decidir cuál era el que tenía la dureza exacta.

En 'El Príncipe Rebelde', Tom Bower relata como otra de las manías de Carlos es llevar no solamente su propia comida, sino incluso su propio Martini precombinado a las fiestas, normalmente servido por uno de sus escoltas, en su insólita condición de coctelero real.

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La otra cara de Carlos, recordaba Bower antes de su ascensión, era la del "príncipe petulante, extravagante y entrometido". Según el afamado biógrafo, de cara a la opinión pública, Carlos ha proyectado una imagen austera y "sostenible", pero su vida ha estado siempre llena de lujos y extravagancias, como la de hacerse llevar en un camión de mudanzas su cama ortopédica, su taza del váter y sus rollos de papel higiénico Kleenex Velvet a la casa de unos amigos que le invitaron a pasar unos días.

Tina Brown confirma también esta versión en 'Los papeles de Palacio: dentro de la Casa de los Windsor', y añade algo más de de su cosecha, recordando cómo tiene a más de un centenar de sirvientes a sus órdenes: "La parafernalia que precede al jefe (Carlos) es como el tren con el equipaje que acompañaba a los Tudor".

La biógrafa Sally Bedell-Smith, autora de 'Príncipe Carlos: las pasiones y paradojas de una vida improbable', definía al sucesor de Isabel II como un hombre "con baja capacidad de tolerancias, ingenio y resentido", capaz de perder los estribos por "cualquier mínima violación del protocolo". Bedell-Smith recordaba la anécdota de cuando viajó 1997 a la cesión de Hong Kong y descubrió que su personal no le había reservado un asiento en primera clase en un vuelo comercial. "Este es el fin del imperio británico, me dije a mí mismo", asegura la autora que escribió el propio Carlos en su diario.

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Mensajepor Invitado » Sab 17 Sep, 2022 5:32 pm


Este Es El Nieto Mayor De La Reina Isabel

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Mensajepor Invitado » Dom 18 Sep, 2022 3:12 am


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Mensajepor Invitado » Lun 19 Sep, 2022 5:07 pm


La vida de la reina Isabel II, contada por su familia y amigos | BBC Mundo

En tributo a la reina Isabel II, la monarca británica que más tiempo reinó, este documental narra la emocionante historia de su vida a través de entrevistas con todos hijos, aquellos que trabajaron con ella y otras figuras públicas que la conocieron.




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