Kate Middleton

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Mensajepor Invitado » Jue 14 Mar, 2024 5:32 pm


El EXTRAÑO caso de Kate Middleton. MIENTEN DESCARADAMENTE a la prensa. ¿Por qué?

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Mensajepor Invitado » Jue 14 Mar, 2024 8:00 pm


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bobamaria
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Kate Middleton

Mensajepor bobamaria » Jue 14 Mar, 2024 9:40 pm

Maria Conception escribió:BAJA TRAS SU OPERACIÓN

Kensington Palace niega que Kate Middleton vaya a cumplir con un acto programado en junio: ¿se alarga su baja?

Un día después de que se anunciara que la princesa de Gales participaría el próximo mes de junio en un acto oficial, Kensington Palace ha obligado a retirar toda la información

06/03/2024 -

Los últimos movimientos de la familia Windsor están dejando a muchos descolocados. Nadie entiende la estrategia que están llevando a cabo los Windsor, siempre alabados por su magnífica comunicación. Sin embargo, desde que empezó este 2024 las cosas han cambiado y mucho. Al silencio sepulcral sobre la operación de Kate Middleton y su desaparición de la escena pública hay que sumarle el hecho de que Guillermo apenas cumple con actos oficiales, mientras su padre, Carlos III, sigue con su tratamiento contra el cáncer y Camila se ha retirado unos días por "cansancio".


Las cuatro caras más visibles del clan, los reyes y los herederos, están en momentos bajos, y desde palacio tampoco se ayuda a que la polémica que rodea esta situación sea menor. Al contrario, la aviva con inexplicables movimientos, como el sucedido este martes. Fue la British Army la que anunció en sus redes sociales y en su página web que el próximo 8 de junio Kate Middleton, como coronel de la Guardia Irlandesa, inspeccionaría las tropas durante el ensayo del Trooping the Colour, que tendrá lugar ese mismo fin de semana.

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Los príncipes de Gales. (Reuters/Chris Jackson)

Muchos entendieron que ese sería el primer acto oficial tras su baja por enfermedad, pero no. Su regreso está previsto para después de Semana Santa. Lo que la British Army confirmaba es que ese 8 de junio estaría en los ensayos del Trooping the Colour, un acto al que puede asistir público. Dado el tirón con el que cuenta la princesa de Gales, pronto sus seguidores empezaron a comprar entradas para ese ensayo, con la intención de poder ver a Kate en carne y hueso.

Eso obligó a que Kensington Palace tuviera que salir a desmentir que Kate estará en ese acto, y de hecho la British Army ha borrado sus posts de las redes sociales y la presencia de la heredera consorte ya no figura en su web. Muchos se preguntan el porqué de este movimiento, ya que un organismo como es la Armada no anunciaría una cosa así de no tenerla confirmada.

Existen dos teorías de por qué ha sucedido esto: o bien desde palacio no quieren que se sepa todavía que la princesa estará allí ese 8 de junio, o bien la esposa de Guillermo tenía pensado asistir, pero finalmente no lo hará.

Con esto se abren nuevas incógnitas en torno al estado de Kate Middleton, a la que vimos por primera vez tras su operación este mismo lunes, en unas fotografías hechas por unos paparazzi.

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Tal y como afirma el tabloide 'TMZ', la princesa de Gales fue vista en un vehículo conducido por su madre, Carole, cerca del castillo de Windsor. Con gafas de sol, la princesa salía por primera vez de su residencia con rostro serio, al igual que su madre, y aparentemente con la cara algo hinchada.

Dicha fotografía es la primera imagen pública que obtenemos de la princesa de Gales desde su aparición en el tradicional servicio religioso en la iglesia de Santa María Magdalena de Sandringham, donde deslumbró con un total look azul Klein con tocado a conjunto, el pasado 25 de diciembre, junto al resto de miembros de la familia real británica.


https://www.vanitatis.elconfidencial.co ... o_3843385/

En las fotos del auto no es Kate, es Ozzy Osbourne!

Bromas aparte, qué será lo que pasa con Kate? Es todo muy raro y creo que han complicado más las cosas con sus decisiones erradas.
En cualquier caso, espero que se recupere de lo que sea que tiene. Tiene 3 hijos muy pequeños que la necesitan sana y feliz.

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Mensajepor Invitado » Vie 15 Mar, 2024 12:02 am

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Kate mate

Seamos honestos. Me encantaría ver el informe médico de Middleton con pelos y señales, pero ha decidido reservarse y está en su derecho

Luz Sánchez-Mellado

Andan los guardianes de las esencias monárquicas británicas contrariadísimos por un hecho ciertamente extraordinario. Resulta que la divina Kate Middleton, esposa del príncipe heredero, era humana. Que la etérea princesa, capaz de lucir los rígidos abrigos de la misa de Navidad de Sandringham con la naturalidad de quien lleva un salto de cama, tenía vísceras. Que la muchacha de la eterna sonrisa y la lustrosa melena al viento podía atravesar horas bajas. Que la regia consorte y madre modelo, capaz de portar las opulentas tiaras de la Casa como quien lleva una diadema de playa, tenía ideas propias. Y que ha decidido que sus circunstancias médicas, más allá de comunicar en enero que se sometía a una cirugía abdominal y permanecería de baja hasta Pascua, son asunto suyo. Vaya con Kate. La princesa salió rana.

Desde que dejó su plebeyo anonimato para casarse con el príncipe Guillermo, Middleton ha cumplido escrupulosamente su parte del trato. No ha dado un ruido. Ha parido a tres hermosas criaturas asegurando la línea sucesoria sin perder sus caderas de colegiala. Ha salido maravillosa en todas y cada una de las fotos oficiales. Ha tragado con todo sin que se le notara nada. Y resulta que, justo ahora, con su suegro, el rey Carlos, retirado por un cáncer inespecificado; su suegra, la reina Camila, viniéndose a cazar a España, agotadita de tanto sustituirlo; y sus cuñados, Enrique y Meghan, gozando de su exilio californiano sin perder ocasión de dar por saco, Kate es el problema por no dejarse retratar y demostrar que sigue viva. Hay que joderse, digo, fuck you.

Seamos honestos: nos priva un drama. A mí la primera. Me encantaría ver el informe médico de Kate con pelos, señales y triglicéridos. Pero quiere reservárselo y está en su derecho: no es la jefa del Estado. En las fotos que hemos visto desde que desapareció del mapa, aparece siempre sentada, lo que sugiere que su dolencia puede ser lo suficientemente seria como para precisar una convalecencia larga y delicada. Por no hablar de que puede estar tocada anímicamente hasta el punto de querer hacerse bola y no mostrarse al mundo así y ahora. Las princesas también lloran. Que se lo digan a Masako de Japón, Charlene de Mónaco y a su mismísima y difunta suegra, Diana de Gales. Por eso, me sorprende tanto que sean los más monárquicos quienes más se lo echan en cara. Vive a cuerpo de reina a costa del erario público, de acuerdo, pero es humana. Quizá por eso soy republicana.

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Mensajepor Invitado » Vie 15 Mar, 2024 12:11 am

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Kate Middleton: la princesa prometida

SILVIA COSIO

Estoy convencida de que la mayor y más importante obra de ficción creada por los británicos en los últimos doscientos años es su familia real. Han cogido a un grupo de alemanes ignorantes y maleducados, los Hannover, una familia que llegó al trono de rebote sin saber ni papa de inglés, llena de conflictos y peleas entre ellos, con un montón de enfermedades y, además, serios problemas de socialización, para convertirlos en una familia ejemplar, en el espejo en el que todo británico, o aspirante a ser considerado como tal, quisiera verse reflejado.

El mérito es, principalmente, del Príncipe Alberto, ese señor alemán que enamoró a su prima y que decidió que sería el rey de su casa a pesar de que jamás le permitieron ostentar el título fuera de ella, por lo que se dedicó a acaparar tierras, decorar palacios y hacer la mayor y mejor campaña de publicidad de la historia reciente. Alberto, ese Dickens de la monarquía, vio su leyenda agrandada gracias a su muerte prematura y a esa Reina Victoria enlutada de por vida que cargaba con el busto de su esposo contrita y en permanente estado de mal humor, mientras casaba a su prole con todas las casas reinantes europeas, coqueteaba con su sirviente escocés John Brown y se hacía acompañar por el jovencito Abdul Karim ante el espanto de su hijo Eduardo.

Alberto convirtió a los Hannover, que hasta ese momento se habían pasado casi cien años peleándose con sus hijos, sus esposas y sus nueras, ignorando a los Primeros Ministros, comiendo y bebiendo más de la cuenta y metiéndose en camas ajenas para mayor entretenimiento de las clases populares, en los embajadores perfectos del ideal de familia burguesa bien avenida, aburrida, impecable pero implacablemente fría y ambiciosa, como el propio imperialismo británico.

Durante cien años la familia real británica ha conseguido surfear las aguas de los cambios históricos y sociales, y de los múltiples escándalos personales, bastante mejor que sus primos europeos -aunque un poquito peor que sus parientes nórdicos-. Se cambiaron el apellido por el mucho más británico Windsor durante la I Guerra Mundial mientras eran bombardeados por el primo del rey Jorge V, se inventaron una abdicación por amor para evitar que subiera al trono un rey filonazi, convencieron a todo un país de que era un acto de heroísmo permanecer en los búnkeres de Buckingham Palace durante el Blitz y elevaron a mito a una señora con un gusto terrible en el vestir, simplemente porque se quedó huérfana joven, sabía quedarse quieta y callada durante largos periodos de tiempo y vivió muchos años.

Pero es que de estos materiales están construidas las mejores novelas y series de televisión, aunque en algún momento de la trama los personajes decidieron que tenían el derecho a tomar sus propias decisiones y la cosa se echó a perder. A pesar de esto, es justo reconocer que han tenido sus momentos: una plebeya casada sin amor que se rebela y muere trágicamente, unos amantes separados por la ambición familiar que se reencuentran felizmente con el tiempo, un hermano díscolo redimido en el ejército, un principito triste que encuentra el amor y el consuelo en los brazos de una buena chica burguesa... todas estas son tramas, no nos engañemos tampoco, un poco facilonas pero que, como bien saben los programadores de televisión, funcionan perfectamente en los telefilms con los que acompañamos la siesta los fines de semana.

Sin embargo, los guionistas de estas últimas temporadas no contaban con la llegada de las redes sociales ni, mucho menos, con que el nuevo milenio iba a echar por tierra los relatos, los grandes, los pequeños y los medio pensionistas, con los que nos íbamos consolando hasta ahora. Lo vimos perfectamente con las tramas de esa máquina perfectamente engrasada de ficción y propaganda de lujo que es la serie de Netlix The Crown, que, según se iba acercando a la época actual, mucho mayor era el bochorno que sentíamos al verla y, lo que es aún peor, más aburrida se iba haciendo.

Quizás porque nos resulte muy sencillo comprar los relatos de aquello que no hemos vivido personalmente, quizás porque, en comparación con Churchill y Thatcher, el personaje de la Reina nos resulte mucho más humano o menos problemático, lo cierto es que, en cuanto los guionistas quisieron dar forma a lo que la mayoría de nosotros ya habíamos visto de primera mano, la serie, y todo su aparato propagandístico, comenzó a descarrilar estrepitosamente, llegando a tener momentos verdaderamente bochornosos, como aquel del Príncipe de Gales bailando breakdance o toda la trama del adolescente príncipe Guillermo.

Y en esas nos encontramos ahora, con unos personajes extenuados que no están a la altura del relato que ellos mismos han construido, pero tampoco del que les han construido a medida, pues la mayoría de sus tramas parecen del todo agotadas: la historia feliz de Carlos y Camila debería haberse acabado justo en su boda, pregúntenle si quieren a Jane Austen y esta les dirá que nadie quiere saber qué les pasa a Anna y al capitán Wentwood después de desposarse, pues no estamos preparados para vivir la agonía de los múltiples partos, las facturas impagadas y las discusiones de la pareja sobre quién tiene que acostar a los niños.

Y es precisamente ahí donde los Hannover, aka los Windsor, se encuentran actualmente atrapados, mientras tratan de sobrevivir refugiándose en la fábula burguesa victoriana, frente un mundo que evoluciona muy deprisa y que les va dejando atrás sin remordimiento, en parte por aburrimiento, y en parte porque han dejado de ser el reflejo impostado y propagandístico de la sociedad británica para convertirse en un recordatorio de lo peor de su pasado: el racismo, el imperialismo, el clasismo y los privilegios de cuna. Por eso hoy en día los comentarios y bromas racistas de Felipe de Edimburgo ya no le hacen gracia a casi nadie, los compadreos de Andrés con Epstein le han costado el exilio de la familia real y las nuevas incorporaciones, buscadas para dar el pego de la diversidad, huyen a la mínima oportunidad.

No toda la culpa es de los guionistas actuales, pues la ausencia de la carismática protagonista principal durante los últimos cincuenta años ha tenido que ser cubierta por un actor demasiado mediocre, aburrido y acostumbrado a hacer de secundario y encasillado, además, en el papel de villano. Hubo, eso sí, un pequeño instante en el que pareció que los ahora Príncipes de Gales serían capaces de salvar la serie cuya trama se sostenía sobre sus espaldas, especialmente sobre la espalda de Kate Middleton, que, con su estilo impecable y sonrisa perfecta, ejercía de incansable Robocop regio. Pero la máquina Kate ha dejado de funcionar, y lo ha hecho en el peor momento, justo cuando el rey está también de baja a causa de un cáncer.

La ausencia de la princesa y, sobre todo, el mutismo sobre la enfermedad que supuestamente padece, han generado una reacción inesperada en la sociedad, que las redes sociales han llevado al paroxismo, y que está por ver qué consecuencias puede tener en una serie que cuenta ya con demasiadas temporadas y que no está acostumbrada al bombardeo de reseñas y al fanfiction.

La torpeza de los guionistas actuales, que han tratado de reconducir el aburrimiento y la previsibilidad de las tramas con recursos del siglo XX apelando, entre otras cosas, al derecho a la intimidad de un personaje que, hoy en día, debe su éxito y existencia precisamente a la exhibición pública, a la falta de intimidad y a la apariencia de que hace cosas, ha desatado todo tipo de especulaciones sobre la salud de Kate y su ausencia de la esfera pública: la princesa está muerta, la princesa ha huido, está en una isla del Caribe porque se ha hecho un aumento de glúteos, Kate ha sido sustituida por una doble, han sacado su cara de la portada del Vogue y la han pegado en la foto que han difundido...

La filtración de varias fotos -abusando del Photoshop en un caso, o de las sombras y la falta de nitidez en otro- y las contradicciones en los comunicados públicos -el Photoshop ha sido cosa de Kate; no, ha sido cosa de su marido que es torpe y pide perdón-, en vez de acallar las voces, ha dado pábulo a las teorías de la conspiración en un mundo virtual acostumbrado a dudar de todo y de todos y con canales que dan voz y amplifican todas nuestras opiniones, chistes y especulaciones.

Veremos qué pasará en este nuevo capítulo, si los Hannover aka los Windsor se verán obligados a pasear a Kate atada a un palo como al Cid para acallar así los rumores y evitar que les cancelen la serie, o si lograrán que, al menos, les renueven por una temporada más. O puede que esta vez su público, después de echar unas risas, deje de ver la serie a la espera de que se estrene la nueva temporada de Los Bridgerton, porque, al fin y al cabo, la Reina Charlotte, que es una Hannover de las de antes, es mucho más divertida y todo el mundo luce pelazo.

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Mensajepor Invitado » Vie 15 Mar, 2024 1:01 am




Mi análisis de la saga fotográfica de kate middleton es que sacaron su cara de la portada de vogue que hizo hace años y la editaron

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Mensajepor Invitado » Vie 15 Mar, 2024 5:57 pm


¿Quién es Rose Hanbury, la amante del príncipe Willermo? La tercera en discordia. ¿Viene divorcio?

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Kate Middleton

Mensajepor Invitado » Sab 16 Mar, 2024 2:23 am

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GUILLERMO Y KATE EL DRAMÁTICO FIASCO DE LOS HEREDEROS PERFECTOS. La metedura de pata
del montaje de la princesa de Gales ha avivado todo tipo de rumores. Su caída en popularidad parece imparable



EL FIASCO DE GUILLERMO COMO HEREDERO PERFECTO EN EL DRAMA DE KATE

Los rumores de crisis de los príncipes de Gales se disparan en medio del peor trance de la Corona británica en muchos años. El ‘Photoshopgate’ hace saltar por los aires la estrategia de extrema opacidad de Kensington.

EDUARDO ÁLVAREZ



NI POR ASOMO me paso las noches soñando con ser rey”. Es una frase que el príncipe Guillermo repetía en su entorno hace años, saliendo al paso de las críticas que algunos medios le dirigían por el desapego que parecía mostrar por las funciones como miembro tan destacado de la Corona. “Si no te andas con cuidado, las obligaciones de la realeza pueden quemarte antes de tiempo”, añadía.

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UNA ‘PRUEBA DE VIDA’ PARA TRATAR DE CALMAR LA TORMENTA

Sólo se han visto tres imágenes de la princesa Kate desde finales de diciembre, cuando acudió junto al grueso de la familia real británica a una misa de Navidad en Sandringham. La primera fotografía, de hace apenas unos días, fue captada por paparazzi y se la veía a bordo de un coche conducido por su madre, Carole Middleton. Se encontraban en las inmediaciones del castillo de Windsor, cerca de Adelaide Cottage, la casa en la que los príncipes de Gales viven desde septiembre de 2022 y donde Kate se está recuperando de su cirugía.

La segunda foto, distribuida por Kensington, es la de la gran polémica, la del photosopgate. Se difundió a los medios y a través de las redes de la princesa con motivo del Día de la Madre, que en el Reino Unido se celebró el pasado domingo. Se pretendió transmitir una imagen de normalidad y de familia feliz. Cuando se conoció que la instantánea estaba retocada justamente fueron las dos cosas que se pusieron en cuestión. La versión oficial señala que la imagen la captó el propio Guillermo, con una cámara Canon valorada en 2.900 libras, durante una sesión de 40 minutos, y que después la princesa la retocó en dos ocasiones para que se viera mejor a sus hijos.

La polvareda fue tan grande que, un día después, Kate se vio obligada a montarse en un coche junto a Guillermo, con el que abandonaron Windsor rumbo a Londres. En ese instante una oportuna cámara captó su rostro, aunque fuera de refilón. La prueba de vida para que el culebrón no siguiera engordando, otra vez sin éxito.

Los biógrafos del primogénito de Carlos y Diana coinciden en que, por su carácter, probablemente su anhelo más profundo haya sido siempre el de haber podido ser un ciudadano anónimo. Y, presumiblemente también, hoy le cause más pesar que otra cosa el ver cómo sin embargo se acerca el momento de ocupar el trono más importante del globo.

Y no va a ayudarle a avanzar en su travesía el hecho de estar suspendiendo en su primera gran prueba de fuego como Heredero. Porque la crisis reputacional y de imagen que zarandea estos días a la Monarquía británica, con el photoshopgate como punta del iceberg, tiene como protagonista señalada a Kate, la etiquetada hasta ahora princesa perfecta, pero en realidad como máximo responsable a él, que en meses tan duros para la institución se está mostrando incapaz de dar la talla como futuro rey.

La polémica de la foto manipulada de Kate junto a sus tres hijos, que pone en cuestión la credibilidad de la familia real británica, es la gota que colma el vaso de la paciencia de la opinión pública y publicada en el Reino Unido por la opacidad informativa del Palacio de Kensington, sede oficial de los príncipes de Gales, sobre asuntos de tanta trascendencia como la salud de la esposa del sucesor. Pero no estamos sólo ante una indudable pifia, ante un monumental error por el que la misma princesa Kate pidió insólitas disculpas a través de las redes para tratar de rebajar el suflé del escándalo. Lo ocurrido evidencia que al primogénito del rey y a su mujer se les ha acabado volviendo en contra como un bumerán el desesperado intento –que viene de muy lejos– por tratar de defender a capa y espada una inmensa parcela de privacidad como si fueran ciudadanos anónimos, pretensión tan incompatible con la necesidad que las Monarquías tienen en el siglo XXI de extremar la transparencia –en todos los niveles–, junto a la ejemplaridad en los comportamientos, para su supervivencia.

Era naif, y era absurda, la pretensión del Palacio de Kensington de mantener el cerrojazo absoluto durante al menos tres meses sobre algo que tiene tanto interés como qué le pasa a Kate. Y, con la difusión de la foto fake con motivo del Día de la Madre, sólo ha pasado lo que tenía que pasar. No bastó para mantener a los medios apaciguados un poco más de tiempo. Por el contrario, abrió la caja de Pandora que ha venido a confirmar que algo verdaderamente serio –sea lo que sea– le sucede a la princesa, y quién sabe si al matrimonio en su relación de pareja, lo que es más trascendente para la institución.

La falta de transparencia, el empecinamiento en el oscurantismo y en refugiarse en la opacidad, han abierto la veda a que se difundan todo tipo de rumores, incluidos los más marcianos. Y ello daña la imagen de la Corona. La errática estrategia informativa y de imagen del propio Guillermo le convierte en uno de los culpables de que el foco de la opinión pública vuelva a centrarse –con fundamento o sin él– en sus supuestas infidelidades y que acapare otra vez titulares Rose Hanbury, la mujer que ya en un pasado no lejano apareció como posible amante del príncipe. Se estudiará todo lo que está ocurriendo como uno de los más garrafales desaciertos de comunicación de una gran corporación, como es la Monarquía, en el siglo XXI.

Las alarmas saltaron el 17 de enero. Ese día, Kensington anunció a través de un comunicado oficial que la princesa de Gales había sido intervenida quirúrgicamente por una cirugía abdominal planificada. Se añadió que iba a necesitar una larga recuperación que la mantendría fuera de la actividad pública hasta pasada Semana Santa. El primer error fue no dar una información más concreta sobre el estado de salud, hasta el punto de que fueron tantas las especulaciones en medios de todo el mundo que Palacio se vio obligado a salir al quite para desmentir que se tratara de un cáncer. Pero igualmente fallido ha sido no facilitar periódicamente algún detalle –y no digamos ya imágenes– que tranquilizaran sobre la evolución de la princesa.


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DIFERENCIAS CON EL REY

Máxime porque la estrategia de Kensington ha chocado de plano con la de Buckingham –la falta de sintonía entre el equipo del actual rey y el de su primogénito también es legendaria, y muy preocupante–. Y es que aquel mismo 17 de enero se informó de que Carlos III padece cáncer y de que iba a ser igualmente operado. Desde entonces, sobre la salud y la evolución del monarca hay mucha más transparencia que en ningún otro momento en la historia de la Corona. Por ello, pese a que el rey no haya vuelto a acudir a actos con público, no se dejan de difundir videos e imágenes, incluidos paseos en los que se le ha visto asistir a servicios religiosos, que calman acerca de su estado.

Kensington dejó claro que Guillermo también se iba a apartar unos días de sus compromisos de trabajo para centrarse en la recuperación de su mujer y en los cuidados de sus tres hijos. Una decisión que inicialmente fue aplaudida por la ciudadanía. Pero, de nuevo, su obsesión por la privacidad le llevó a cometer otro gran error, como destacaría cualquier profesional del campo de la imagen y de la gestión de crisis institucionales. Y es que durante las dos semanas largas que Kate permaneció ingresada en The London Clinic, el príncipe sólo se dejó ver una vez acudiendo a visitarla. Nada hubiera sido más lógico que haber visto a Guillermo en incontables ocasiones en el hospital, como habría hecho cualquier ciudadano normal –eso que él anhela tanto–. Pero es que, además, el Heredero acabó estando prácticamente tres semanas sin asumir compromisos de Estado, cuando su padre, el rey, había quedado fuera de juego por el cáncer, y de pronto era la reina Camila -paradojas de la Historia- la única sobre la que descansaba el peso de la Corona. Por seria que fuera la situación de Kate, ningún futuro rey puede hacer tal dejación de funciones en un momento tan delicado para la institución sin que se resienta su imagen, sobre todo si se pretende transmitir calma y no tensión máxima.



Tampoco fue suficientemente eficaz la vuelta al trabajo de Guillermo ya en febrero. Por un lado, por la pobreza de su agenda oficial, con contados actos en las últimas semanas y en general de un perfil muy bajo, cuando toda la atención se centra en él como el imprescindible revulsivo para que la convalecencia del rey afecte lo menos posible a la Corona. Y, por otro, por episodios como el de su incomprensible ausencia en la misma de acción de gracias en memoria de su padrino, el rey Constantino de los Helenos, en Westminster -a tiro de piedra de su residencia-, anulando su asistencia que estaba ya confirmada apenas una hora antes del acto, sin más explicaciones oficiales, dando pábulo una vez más a la rumorología tan dañina.

Guillermo fue en su juventud maliciosamente bautizado por los tabloides como el príncipe con desgana. Eran los tiempos en los que parecía más preocupado por encontrarse a sí mismo que por aprender el oficio de rey. Su entorno asegura que fue inmensamente feliz durante los dos años que pilotó ambulancias aéreas porque el trabajo la permitía probarse que era alguien por sí mismo. Desde su adolescencia, tras la traumática muerte de su madre, Diana de Gales, desarrolló una gran aversión por los paparazzi. Y también una lucha por su derecho a la privacidad que mantiene hasta hoy.

Su matrimonio con Kate Middleton le asentó como sucesor del Heredero. Y el gran cambio se produjo ya en 2017 cuando, con una reina Isabel II ya muy mermada de fuerzas, el matrimonio se mudó desde Norfolk a Londres y asumió una gran carga de responsabilidades, en un reparto con el entonces príncipe de Gales, Carlos, quien tomó de verdad las riendas de la institución. Pero ahí comenzó también el choque entre los equipos de padre e hijo, con estrategias de comunicación y visiones de la institución enfrentadas.

En verano de 2022 -poco antes de morir la reina-, Kensington fichó a Lee Thompson, ex empleado de la cadena NBC, triatleta y experto en comunicación, como nuevo responsable de Comunicación de los príncipes Guillermo y Kate, con el encargo de que diseñara una estrategia para mejorar su imagen pública. Y no es que no fueran los dos Windsor más populares entre la ciudadanía sólo por detrás de Isabel II -en la actualidad mantienen el respaldo más amplio entre los Windsor-, sino que habían sucedido episodios tan lamentables como su visita a las naciones de la Monarquía en el Caribe en la que todo habían sido fallos para su proyección. Y aún estaría por venir el gran escándalo por el libro de memorias de Harry. Guillermo vuelve a estar necesitado de un giro de guión que le saque de este annus horribilis. Más allá de lo que sea que le suceda a su esposa, el príncipe no puede dormirse en los laureles si quiere ser percibido como un Heredero preparado para asumir las riendas del Reino en cualquier momento.




¿Dónde está Kate Middleton? Desaparición, teorías de la conspiración y una grave crisis

EL MUNDO / SÁBADO 16 DE MARZO DE 2024

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Kate Middleton

Mensajepor Invitado » Dom 17 Mar, 2024 10:37 am

Los Middleton, la saga que se hizo rica vendiendo disfraces y entroncó con la realeza: así son los consejeros de Kate
Los padres y los dos hermanos de la Princesa siempre han procurado mantenerse en un segundo plano y son su gran apoyo en su peor etapa.
16 marzo, 2024 01:15

En su adolescencia, Kate Middleton (42 años) llegó a perder la autoestima, sufría las burlas de sus compañeras y no figuraba entre las chicas más populares. De hecho, en la lista de las más guapas de Downe House School su nombre tampoco aparecía. Perdió mucho peso y la sonrisa se desdibujó de su delicado rostro. Sus padres, Carole (69) y Michael (74), se preocuparon muchísimo porque su primogénita era risueña, vital y siempre estaba de buen humor.

Por este motivo, cuando se casó con el príncipe Guillermo (41) el 29 de abril de 2011 en la Abadía de Westminster no resultó extraño que las donaciones recibidas Kate se las entregara a varias asociaciones que luchaban contra el acoso. Pero para llegar hasta ese momento crucial en la historia, Kate cambió de centros de estudios en varias ocasiones y tuvo varias parejas.

Para ella el dinero no había sido un problema, ya que creció en el seno de una familia de clase media alta que había prosperado socialmente gracias a la idea que tuvo su madre, Carole, de fundar la empresa Party Pieces en 1987, con la que suministraba por correo artículos para fiestas infantiles.

Carole tenía una misión en la vida. Ya que ella no había tenido la posibilidad de seguir formándose al dejar los estudios a los 16 años porque sus progenitores carecían de medios económicos, se juró a sí misma que no les pasaría igual a Kate, Pippa (40) y James (36). Más de una noche Carole lloraba para adentro porque se le había roto el sueño de ser profesora.

Pero ahora, convertida en una madre coraje, tampoco iba a permitir que trabajaran siendo adolescentes, tal y como ella hizo como dependienta, secretaria de British Airways y, finalmente, como auxiliar de vuelo. Fue en esta compañía donde conoció a su esposo, que trabajaba como despachador de vuelos. Se casaron en 1980.

Desde el principio, Kate, Pippa y James estudiaron en centros privados. Esa hoja de ruta se pudo trazar sin problemas, ya que Michael aportó varios millones de libras del fondo fiduciario heredado por su abuela Olive Lupton, esposa de Richard Noel Middleton, que pertenecía a la millonaria familia Lupton de Yorkshire.

Estos prominentes comerciantes y fabricantes de tejidos de lana empezaron a tener relación con la Familia Real británica a finales del siglo XV, ya que uno de sus ancestros fue el capellán de Enrique VII y Enrique VIII. Además de ser éste preboste del elitista Eton College donde han estudiado el príncipe Guillermo, los ex primeros ministros británicos David Cameron y Boris Johnson (59) y los actores Tom Hiddleston (43) y Eddie Redmayne (42).

En el caso de la abuela del padre de Kate prosiguió con su vínculo real, ya que en 1927 formó parte de la comitiva que acompañó a la princesa Mary en Headingley y del comité de recaudación de fondos de la princesa para la Leeds General Infirmary. No en vano era prima hermana de la baronesa von Schunck y prima segunda de la baronesa Airedale y de lady Bullock. El hijo de Olive Lupton, Peter, fue copiloto durante un viaje de tres días por Colombia al ser oficial de la Royal Air Force.

En 1987, Carole fundó Party Pieces, una empresa que empezó fabricando bolsas de fiesta y que luego vendía artículos y decoraciones para fiestas por correo. Middleton empezó el negocio "en la mesa de su cocina" y distribuyó miles de folletos para anunciarse a nivel local. Su marido dejó su trabajo en British Airways para unirse a ella en la empresa en 1989.

Cuando sus dos hijas eran prácticamente unas bebés, Carole empezó a hacer bolsas de fiesta para venderlas a amigos y vecinos. Ese era su principal hobby hasta que vio que podía sacarle un rédito. Cuando Kate cumplió cinco años en enero de 1987 y poco después del nacimiento de James, en abril de ese mismo año, Carole fundó oficialmente su empresa Party Pieces en el cobertizo de su jardín.

Para los estándares a los que están acostumbrados la casa era modesta. Los Middleton habían pagado 34.700 libras en 1979 por una residencia victoriana en Bradfield Southend, en el condado de Berkshire, de dos dormitorios con una decoración rural clásica y un jardín donde los pequeños disfrutaban de actividades al aire libre mientras crecían. Tremendamente bucólico.

El negocio de los artículos para fiestas se iba expandiendo poco a poco. Durante un tiempo, Carole controló la empresa desde la distancia porque a su marido le destinaron a Amman (Jordania) para ejercer como director de la oficina de British Airways. Kate tenía dos años y Pippa, uno. A pesar de las diferencias culturales, la familia se adaptó muy bien en tierras de la Familia Real jordana que, por cierto, mantiene una íntima relación con la británica.

En la exclusiva guardería británica, Kate era bastante juguetona, se leían versos del Corán, cantaban en inglés y en árabe y desayunaban platos típicos como el hummus y labnesh. Cuando Guillermo y Kate se comprometieron, Hanna Hashweh, ejecutiva de una agencia de viajes, comentó que "la familia solía hacer excursiones a Petra y a las ruinas romanas de Jerash los fines de semana. En verano viajaban al mar Muerto". Tal fue el cariño que Kate sentía por aquella exótica tierra que prometió volver con sus hijos. Y cumplió su promesa en 2021 enviando una postal navideña de toda la familia en su reciente viaje al reino hachemita.

Party Pieces les estaba dando unos importantes réditos. A medida que el negocio se fue expandiendo, Carole y Michael decidieron cambiar de casa. Tras vender la que tenían por 158.000 libras, compraron Oak Acre House, una gran propiedad de ladrillo rojo con 6 dormitorios, varios salones para recibir, un gran comedor, una cocina office espaciosa y un enorme jardín repleto de plantas, árboles y una abundante vegetación.

A nivel educativo los niños Middleton estudiaron en centros tan esnobs como St. Andrew’s School, el internado mixto Marlborough College y finalmente eligieron diferentes universidades. Kate estudió Historia del Arte en la Universidad de Saint Andrews. Pippa, por su parte, se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad de Edimburgo donde compartía piso con George Percy, heredero del ducado de Northumberland. Y James abandonó Gestión de Recursos Medioambientales en la Universidad de Edimburgo nada más terminar el primer curso.

Muchos periodistas británicos afirmaron que Carole era una arribista social que quería casar a sus hijos con algunos de los mejores nombres del país, por eso no se extrañaron cuando Kate coincidió en el primer curso con el príncipe Guillermo que empezó a estudiar Historia del Arte y después se cambió a Geografía. Se cayeron tan bien que decidieron compartir un apartamento junto a dos compañeros más donde afianzaron su relación de amistad.

Pero en marzo de 2002 todo iba a dar un giro de 180 grados, porque Kate iba a desfilar en un evento solidario denominado El arte de la seducción. No fue para menos, ya que se subió a la pasarela luciendo un vestido transparente con escote palabra de honor que dejaba ver la ropa interior negra de diseño.

Algunos diarios sensacionalistas se hicieron eco de lo que dijo el Príncipe en cuanto vio a la joven: "Guau, Fergus, qué buena está Kate". Al fin y al cabo no dejaba de ser un ser humano que bombeaba emociones por cada poro de su piel mientras el corazón le iba a mil por hora.

Otro de sus amigos confesó el día de su boda que aquel día a Guillermo se le salían los ojos de las cuencas. En aquel momento alguien le chivó que estaba soltera. Y así era porque hacía unos meses que había roto con Rupert Finch, que en la actualidad es un cotizado abogado. El royal también había roto con Olivia Hunt.

Guillermo y Kate se veían a escondidas y los amigos les protegían en esos encuentros furtivos. Saltaron algunos rumores sobre que ambos estaban viviendo algo especial. No fue hasta 2004 cuando se les fotografió oficialmente como pareja en la estación suiza de esquí de Klosters, la favorita del rey Carlos III (75).

Al verano siguiente los dos se graduaron, aunque no posaron. Poco después, el matrimonio Middleton compartió una foto donde ambos estaban juntos. En 2006, la plebeya Kate apareció por primera vez en un evento real junto a la reina Isabel II y el príncipe Carlos por la graduación de Guillermo en la Academia Militar de Sandhurst.

Todo parecía ir sobre ruedas, pero en 2007 decidieron darse un tiempo. No duró mucho porque no podían vivir el uno sin el otro. Guillermo estaba terriblemente colgado por ella. Eso no impidió que volvieran a separarse brevemente, pero nuevamente volvieron y ya fue para siempre. En octubre de 2010 le pidió matrimonio en una cabaña en el pico Rotundu de Kenia a más de 3.000 metros de altura, se arrodilló y sacó de su bolsillo el famoso anillo de la joyería Garrard & Co. con un zafiro de Ceilán ovalado de 12 quilates con orla de diamantes que es el mismo que su padre entregó a lady Di cuando se comprometieron en febrero de 1981.

A su vuelta a Londres, el hijo de la difunta princesa de Gales confesó que “era mi forma de asegurarme que mi madre no faltara en un día tan importante”. El porqué de pedírselo en el país africano fue porque “es el lugar al que mi padre nos llevó a mi hermano y a mí poco después de que muriera nuestra madre”. Pero también había algo simbólico en referencia a Isabel II, a quien el novio tuvo que pedir permiso para el compromiso, ya que la entonces princesa se encontraba en Kenia cuando su padre, el rey Jorge VI, fallecía en 1952.

El 16 de noviembre, Clarence House anunció el compromiso y el 29 de abril de 2011 llegó el gran día en la Abadía de Westminster donde ambos parecían conservados en almíbar mientras la novia lucía un diseño de Alexander McQueen y el novio mostraba el uniforme de coronel de los Guardias Irlandeses. Independiente de la familia real británica, entre los invitados hubo celebridades mundialmente conocidas como David Beckham (48), Elton John (76) y Rowan Atkinson (69). La luna de miel la ideó Guillermo al planear un exótico viaje a las Seychelles. A partir de ese momento serán conocidos como los duques de Cambridge.

Carole y Michael Middleton consideraron que habían subido de estatus y, en 2012, decidieron cambiar nuevamente de residencia, pero sin abandonar el condado de Berkshire. Su empresa les estaba aportando sustanciosos beneficios que complementaron con la venta de souvenirs por la boda de su hija y tiempo después por la entronización de Carlos III.

Por 4,7 millones de libras compraron Bucklebury Manor en el pueblo de Bucklebury, una mansión de Grado II de siete dormitorios, varios salones, pista de tenis, enorme biblioteca y piscina rodeada por un vasto terreno de 7,2 hectáreas. Ironías del destino, esta residencia de estilo georgiano se asentaba en unos terrenos que el rey Enrique VIII había concedido a los antepasados de los últimos dueños.

Además, como Party Pieces había crecido tanto a lo largo de los años y daba trabajo a 40 personas, los Middleton empezaron a buscar un nuevo espacio para emplazar el negocio. El tamaño no podía ser inferior a los 10.000 metros cuadrados. El matrimonio también poseía un amplio apartamento en el carísimo barrio de Chelsea donde Kate y Pippa convivieron durante una temporada. En 2019 se vendió por cerca de dos millones de euros.

No tardaron en llegar los hijos. El príncipe Jorge nació en 2013, la princesa Carlota en 2015 y el príncipe Luis en 2018. Toda la familia vivió en el apartamento 1A, el más grande del palacio de Kensington con 20 habitaciones y vistas a Hyde Park. Lady Di ocupó los apartamentos 8 y 9.

Hastiados del bullicio de Londres y con ganas de respirar aire fresco y que sus hijos pudieran estudiar sin tanto ajetreo, en 2022 abandonaron la residencia para instalarse en Adelaide Cottage, una coqueta casa en los terrenos del castillo de Windsor erigida en 1831 y que originalmente tenía 4 dormitorios.

Se desconoce la distribución actual por motivos de seguridad. Uno de los inquilinos más famosos de la residencia fue Peter Townsend, el oficial y caballerizo del rey Jorge VI que fue el amor imposible de la princesa Margarita, hermana de la reina Isabel II.

Tanto Carole y Michael como Pippa y James han sido los fieles escuderos de Kate, especialmente en los trances más difíciles de su vida. Desde que la operasen del abdomen el pasado 16 de enero en la London Clinic, sus seres queridos la han estado cuidando y protegiendo. Lo que están temiendo desde hace algunas semanas es que Gary Goldsmith, tío materno de la princesa de Gales, hable de intimidades familiares, y más teniendo en cuenta su frustrada participación en Gran Hermano VIP donde acaba de ser el primer expulsado.

Una situación incómoda teniendo en cuenta la crisis reputacional que tienen los príncipes de Gales a raíz del retoque de las fotos de Kate y que no se le haya visto ni fotografiado desde su cirugía.

En mayo de 2023, los padres de la princesa de Gales zanjaron su sueño de Party Pieces porque en los últimos tiempos había acumulado deudas por unos 3,3 millones de euros. Toda la publicidad conseguida a raíz de sus nexos con los Windsor no sirvió de mucho porque la pandemia acabó de rematar lo que había sido un lucrativo negocio con el que invirtieron en varias propiedades.

Finalmente, vendieron la compañía por algo más de 200.000 euros al empresario escocés James Sinclair, a quien apodan Mr. Partyman -el señor Fiesta- o Millonaire Clown -el payaso millonario-, y que posee guarderías, heladerías y áreas de juegos infantiles.

https://www.elespanol.com/corazon/casas ... 182_0.html

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Kate Middleton

Mensajepor Invitado » Lun 18 Mar, 2024 9:01 pm

Supuestas primeras imágenes de Kate Middleton


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Mensajepor Invitado » Mar 19 Mar, 2024 2:15 pm


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Mensajepor Invitado » Jue 21 Mar, 2024 1:26 pm


Crónica Rosa: Así podría ser la reaparición de Kate Middleton

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un punto de vista
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Re: Kate Middleton

Mensajepor un punto de vista » Jue 21 Mar, 2024 4:11 pm

Uy! No pareciera ella!

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Re: Kate Middleton

Mensajepor Invitado » Jue 21 Mar, 2024 5:19 pm

un punto de vista escribió:Uy! No pareciera ella!



:lol:

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Kate Middleton

Mensajepor Invitado » Vie 22 Mar, 2024 6:14 pm


KATE no será la nueva LADY Di. Está negociando CUOTAS de poder para ser reina consorte. Doble habla.




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