Isabel Preysler y adosados

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Mensajepor Invitado » Jue 31 Oct, 2019 5:52 pm


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Ampliamos la información sobre las declaraciones más recientes de Isabel Preysler y el estado de salud actual de su pareja, el famoso escritor Mario Vargas Llosa



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Isabel Preysler parece encontrarse en uno de sus mejores momentos. La presentadora y modelo ha acudido al 30 Aniversario de los bombones Ferrero Rocher vestida de dorado y negro y se ha acercado a la prensa para hacer un balance del año, en el que su familia ha tenido un papel muy especial.

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Isabel Preysler y adosados

Mensajepor Invitado » Sab 02 Nov, 2019 2:30 am

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“EL AMOR ESTÁ BASADO EN LA ‘RAYA’, LA ‘AHAVA’ Y EL ‘DOD’” La hija de Isabel Preysler cocina para Carmen Rigalt y charla con la periodista de su pasión por la gastronomía, de la espiritualidad de una vaca y del amor según ‘El Cantar de los Cantares’


TAMARA FALCÓ:
“HASTA EN UNAS TRIPAS HAY ESPIRITUALIDAD”

Isabel Preysler recibe a Carmen Rigalt en su casa para una entrevista con Tamara, coronada como la ‘reina de los fogones’ por ‘Masterchef’. La periodista la conoce desde niña y repasa con ella desde los conejos que despellejó hasta el amor según ‘El Cantar de los Cantares’.

Carmen Rigalt


TAMARA FALCÓ (37) es un fenómeno de la naturaleza. Allá donde va, todo el mundo se vuelve a mirarla. Nació ingenua, calladita y achinada, pero al cumplir la mayoría de edad, su hada madrina le regaló el don de la belleza y con ayuda de mamá aprendió a gestionarla. Tamara, sin embargo, sentía que algo le fallaba. Un día, su abuela la llamó y le dijo: “Querida nieta: ¿por qué hablas así?” La abuela no entró en detalles, pero tampoco hizo falta: la niña pilló la intención al vuelo. Y es que Tamara tenía una forma de hablar tan pija y alegre que sus palabras, al chocar contra la bóveda del paladar, se convertían en un revuelo de campanas. Su mirada era luminosa y su sonrisa tenía halo. No me refiero a un halo de santidad, que a lo mejor también. Me refiero al reflejo luminoso que desprendía su rostro. Cualquiera habría dicho que se había tragado una lámpara halógena.

Experta en imitarse a sí misma, sus últimos éxitos los ha logrado en Masterchef, el programa que le ha permitido descubrir su pasión por la gastronomía.

    “¿De verdad te parezco pija? ¿Lo dices en serio?”, me pregunta. Tamara me mira fijo y abre la boca para pronunciar una frase que será objeto de mi estudio: “Me lla-mo Ta-ma-ra y no ten-go la cul-pa de ha-blar a-sí” .

    PREGUNTA- Yo no digo que tenga la culpa. De hecho, incluso me hace gracia.

    RESPUESTA.- ¿Crees que debería ir al logopeda?

    P.- Tampoco es eso, por Dios.

    R.- Es que no sé hablar de otra manera.

    P.- Vayamos con la entrevista. ¿Quién le enseñó a desollar conejos?

    R.- En Masterchef nos lo enseñan todo, pero yo había frecuentado ya los ambientes de caza y estaba familiarizada con el tema. Me gusta el campo, comer de picnic, el guirigay de las cocinas…Recuerdo a Tina y Vidal, los caseros, y recuerdo al pastor y a su mujer, y a Marciana y Jaime, el matrimonio que venía de casa de mi abuela.

    P.- Qué bonito, Marciana.

    R.- Cuando había cacería llegaba mucha gente; Aquello era un lío monumental. Abrías el congelador y te encontrabas con un montón de perdices y conejos. Yo me ponía con Tina a separar las lentejas buenas de las malas.

    P.- ¿No le asustaba la caza?

    R.-- Me daba pena que mataran a los animales, pero estaba familiarizada y lo asumía. A mi padre le encantaba cazar.

    P.- Desollar conejos y liebres no debe de ser un trabajo muy agradable. Digo yo.

    R.- El día que nos pusieron esa tarea en Masterchef no me dio nada de grima. Y como terminé pronto, luego me tocó ayudar al resto.

    P.- Yo le vi. Parecía que estabas dándole la vuelta a un calcetín. Qué arte.

    R.- Sí. La gente que no conoce la caza estaba realmente asombrada.

    P.- ¿Alguna vez ha sacrificado un animal?

    R.- En el programa me tocó sacrificar un bogavante.

    P.- ¿Un bogavante…? Qué exótica.

    R.- Tenía que matarlo ensartándolo con un pincho, pero me agobié y el pobre bogavante pegó un salto que no te quiero ni contar. Entonces le dije a mi profesor: yo no sigo. No puedo maltratar a un animal, prefiero hacerme vegana. Aquella noche vi un programa de Neftlix donde salía un chef italiano al que llaman el mejor carnicero del mundo. Saltó a la fama cuando el follón de las vacas locas. Con ese motivo hizo el entierro de la vaca. El mejor homenaje que le puedes hacer a una vaca es aprovecharla entera, como en España hacemos con el cerdo. Ese chef estudiaba para veterinario, pero murió su padre, que era carnicero, y tuvo que hacerse cargo de la carnicería. Al principio lo pasó fatal, pero un día apareció el sabio de turno y le dio un consejo. “Procura que los animales tengan siempre una muerte digna”, dijo. El mejor homenaje que le puedes hacer a una vaca es aprovecharla toda. Es como una segunda vida después de la muerte. Me parece un buen consejo. De hecho le he pedido a Jordi Cruz que me enseñe a matar bogavantes. Él sabe mucho. Según me cuentan, el bogavante muere casi instantáneamente cuando lo sumerges en agua hirviendo.

    P.- Bueno es saberlo. ¿Algún consejo más para compartir?

    R.- Los animales te dan su energía y todos recibimos esa energía como parte del ciclo de la vida.

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    P.- Suena a cuento.

    R.- Sí, como el Rey León. Mi tío Miguel [Boyer] siempre decía: “Vosotras, que os queréis hacer vegetarianas, deberíais saber que a los animales les debemos la proteína y que gracias a ella se ha desarrollado nuestro cerebro”.

    P.- ¿No le hace ascos a nada?

    R.- No. Como de todo, excepto hormigas, grillos, escarabajos, saltamontes... A esos bichos se les llama la nueva proteína. Yo sería incapaz de hincarles el diente.

    P.- Cuestión de costumbre. No hay gran diferencia entre un grillo y un caracol.

    R.- Los alimentos gelatinosos o chiclosos, como las ostras, los caracoles o las manitas de cerdo, no son precisamente mis preferidos. Hablando de platos raros, en casa he visto freír crestas de gallo. Son ricas.

    P.- Si sigue por ese camino acabaré pidiendo el frasco de las sales.

    R.- A ti te gustan los caracoles y a mí el hígado y la casquería en general. Bien cocinado, todo es rico. Hasta comiendo intestinos encuentras espiritualidad.

    P.- Nunca se me había ocurrido pensar que comerse una vaca fuera un acto espiritual.

    R.- Todo vale, depende de cómo te lo plantees. Yo es que tengo muy asumido lo de la espiritualidad.

    P.- Nómbreme un chef español. Uno que le guste y no sea Jordi Cruz.

    R.- En la alta cocina española hay grandes chefs. Con mi padre y mi tío Fernando, que son de la Real Academia de gastronomía, conocí a algunos de ellos. Muchos fines de semana nos íbamos a Cataluña, o a Biarritz y al País Vasco y comíamos en los santuarios de los grandes, como Ferrán Adriá, los hermanos Roca, Arzak, etc. Son la bomba. Por cierto, que no se me olvide: Ángel León, el chef del mar, en Cádiz, se ha hecho famoso porque ha desarrollado el plancton y las algas. Una maravilla. Aunque a mí también me gusta la cocina popular. Yo viviría a base de tortilla de patata y filete empanado.

    P.- Supongo que también cocina para su madre, Isabel Preysler.

    R.- A veces. Antes, mami no quería que me metiera en la cocina porque le daba miedo el fuego. Ahora que ya no tengo edad de quemarme, preparo algún plato y antes que nada, se lo enseño. A ella no le gusta cocinar, pero sí comer, y se queda mirando lo que he preparado y me dice: “Esto no voy a probarlo”. Según su teoría, la comida tambien tiene que entrar por los ojos, y si no le entra desde el principio, ni la prueba.

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DEPORTE, DIETA Y CARMEN NAVARRO Tamara cuida su dieta “siempre bajo los consejos de doctores” y hace deporte. Además, confía en las directrices de los profesionales de Carmen Navarro. Arriba, con su madre y Mario Vargas Llosa.

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Estamos en casa de Isabel Preysler y es hora de comer, pero el tiempo se nos ha echado encima. El mozo de comedor carraspea y sugiere que la comida está a punto. El menú de hoy es obra de Tamara y juraría que prtenece a la categoría de light.

No me equivoco. Nos toca crema de calabaza baja en sal y con costrones, luego calamares en su tinta con arroz blanco. Y de postre, helado de chocolate y bizcocho. Ante mi sorpresa, Isabel y Tamara quedan exentas de postre. Por guapas. Yo protesto: no me extraña que la delgadez siempre esté de su parte. Isabel, que es golosa, corta la mitad de mi bizcocho y se lo zampa. Quedamos en paz.

Cuando reanudamos la entrevista, una parte de la grabación se ha evaporado. A Tamara, curiosa y vivaz, le da por acribillarme con una batería de preguntas sobre el amor y sus circunstancias.

    P.- ¿Hablamos de novios?

    R.- ...Mmmm… Cuatro. No cuajaron.

    P.- A lo mejor es que no se enamoró lo suficiente.

    R.- Una cosa es sentir cosquillas en el estómago y otra tener la seguridad de que con la persona que te gusta reúnes las condiciones necesarias para pasar el resto de tu vida.

    P.- ¿Qué condiciones son esas?

    R.- Lo dice El Cantar de los Cantares: son tres palabras hebreas, tres alternativas a la palabra amor: la raya, basada en la amistad y gracias a ella nuestra pareja es también el alma gemela. En segundo lugar está la ahava, o sea, el cariño. No hay amantes sin cariño. Y en tercer lugar, el dod, lo que llamamos el amor físico. El Cantar de los Cantares lo define así: “Ven y bebamos el dod hasta el amanecer”.

    P.- Me parece, Tamara, que pone el listón muy alto.

    R.- ¿Tú crees?… La verdad es que tengo un montón de dudas. Si me dejas, la próxima vez te hago yo la entrevista.

LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 2 DE NOVIEMBRE DE 2019




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