José Bretón: Retrato de un psicópata?

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Citizen X

José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Citizen X » Jue 30 Ago, 2012 12:14 am

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El caso Ruth y José, paso a paso

● Diez meses después de la desaparición de los niños, el caso podría estar a punto de resolverse
Imagen Interior confirma que dos informes certifican el hallazgo de restos de niños
Imagen Etxeberria: “Allí había unos 200 trozos de restos de los niños”
Imagen La familia da por bueno su informe y pierde la esperanza de hallar a los niños
Imagen La policía halló los huesos dos días después de la desaparición de Ruth y José
Imagen Toda la información sobre el caso



Casi 11 meses después de la desaparición de Ruth y José en Córdoba, el caso podría estar a punto de resolverse de forma sorprendente y fatal. A pesar de que su padre, José Bretón, sigue manteniendo que perdió a los chiquillos en un parque de la ciudad, un nuevo análisis de los restos óseos que se encontraron en una finca familiar en los primeros momentos de la investigación y que se atribuyeron a roedores, podrían pertenecer en realidad a los dos niños de seis y dos años desaparecidos el 8 de octubre de 2011. La madre de los niños, Ruth Ortiz, siempre ha creído que su marido asesinó a sus hijos como venganza por su intención de separarse de él. Este es el relato de los hechos, basado en los autos judiciales, las pesquisas policiales y las informaciones publicadas.

La separación

En su auto de instrucción el juez escribe que la tarde del jueves 15 de septiembre, Ruth Ortiz le dijo a su marido "que ya no le quería y que ya no estaba bien con su relación". Una vez instalado en casa de sus padres en Córdoba, José accedió al régimen de fines de semanas alternos como fórmula de visitas a sus hijos. La primera vez que fue a por los hermanos —del 23 al 25 de septiembre— les lleva a una vivienda no determinada de Córdoba. El escrito señala que Bretón "les comentó que era una sorpresa y que allí iría a vivir toda la familia, incluida la madre".

La venganza

A pesar de estos extraños planes, el juez considera que Bretón seguía gestando una represalia en caso de que las intenciones de divorciarse de Ruth siguiesen. Ese es el principal móvil que plantea Lainz. En varias conversaciones con su familia más cercana, el procesado llega a demostrar una actitud de venganza "siendo especialmente significativo el episodio acontecido en el cumpleaños de la niña [Ruth], donde da a entender a familiares del entorno de la esposa que tenía intención de causar un grave daño a su mujer", dice el auto.

El plan

El juez recalca que Bretón, "obsesionado por el hecho de haber visto romperse su esquema de vida familiar, comenzó a idear la posibilidad de causar un daño grave a su esposa como represalia a su decisión". El lugar donde trazaría sus planes "durante noches enteras" es la finca que los padres del procesado tienen en Las Quemadillas, una urbanización a las afueras de Córdoba. El magistrado señala que Bretón va al lugar al menos 11 veces entre "el 15 de septiembre y el fin de semana del 7 al 9 de octubre". Un vecino testificó que varias noches vio luz encendida en la casa de Las Quemadillas. "Estuvo ideando la estrategia para, aprovechando que estaban sus hijos en su compañía, hacerlos desaparecer, bien solo, bien con la posible participación no comprobada de terceras personas".

El experimento

Paralelamente, el encartado realiza un morboso experimento con sus sobrinos, el 6 de octubre, para saber "cuál sería la actitud de dos niños a quienes se dejara solos durante un determinado espacio de tiempo (...) incorporando esta experiencia a la actitud que tendría que representar la tarde del sábado 8 de octubre", destaca Lainz. Bretón también le preguntó a un policía amigo suyo sobre las medidas de seguridad con las que contaba la Ciudad de los Niños. En esa conversación no salió a relucir una cámara de seguridad a la entrada del centro lúdico. Dicha cámara es la que, según el juez, terminaría por dar al traste con la coartada que Bretón iba a tratar de urdir.

El viaje

El padre de los niños "se obceca" en recogerlos el 7 de octubre, a pesar de que Ruth le había propuesto cambiar la fecha para que Bretón pudiese asistir a la boda de su mejor amigo y al bautizo de su sobrino. Así, el viernes 7 de octubre, Bretón recogió a sus hijos en la casa de la abuela materna en Huelva. Entonces, hizo algo raro: puso sus maletas en el asiento delantero derecho. Según el juez, "para que la abuela no pudiera ver que en el interior, el encartado portaba una serie de objetos no determinados, entre ellos posiblemente más sábanas de las encontradas posteriormente en el coche, destinados a dar cumplimiento a su fatal designio". "La razón de la ocultación no puede ser otra que llevaba dentro todo el dispositivo de objetos destinados a dar cumplimiento a su atroz designio criminal".

Las flores

Aprovechando su estancia en Huelva, Bretón decidió redactar una extensa carta a su esposa en la que trataba a toda costa de solicitarle la reanudación de la relación. Se la entregó la víspera de la desaparición de sus hijos, junto a unas flores. Aconsejada por su psicólogo, Ruth no respondió.

La exnovia

De regreso en Córdoba, Bretón deja a sus hijos en casa de su hermana y, sin se sepa por qué, acude de nuevo a Las Quemadillas. Allí hará una de las cosas más extrañas. Justo cuando espera respuesta de Ruth, decide llamar a una exnovia. Para el juez, "no puede determinarse exactamente si dedicó todo el tiempo que estuvo allí a preparar su propósito del día siguiente"

La coartada

De regreso en Córdoba, el juez mantiene que Bretón plantea a sus hermanos una visita para el día siguiente —sábado— al área recreativa la Ciudad de los Niños, afirmando que antes había quedado para comer con unos amigos, "pese a que no había quedado con nadie ni tenía intención de hacerlo", añade Lainz. Según Lainz, Bretón quiere "hacerse ilocalizable durante todo el mediodía y la tarde, facilitando la preparación y ocultación de su plan; mientras que daba forma al lugar elegido para simular la pérdida de sus hijos: la Ciudad de los Niños".

Un desconocido

La mañana de autos, Bretón lleva a sus hijos a casa de su hermana y se hace con las llaves de su coche Kia Picanto. Se marcha con este a Las Quemadillas. Del vehículo "sale aparentemente junto a otra persona cuya identidad no ha podido ser determinada". Tampoco se sabe por qué fue allí "pero muy probablemente estuviera directamente relacionado con su propósito de hacer desaparecer a sus hijos", asegura el escrito judicial.

A la carrera

A su vuelta, Bretón y sus hijos regresan brevemente a la casa de los abuelos paternos. Tras cuatro minutos, se marchan en el coche de Bretón rumbo a la parcela. Es la última vez que se ve a los pequeños. En el camino, Bretón comprueba que ha desconectado la localización de su iPhone Latitude. Dos minutos después de cerrar la cancela llama por última vez a su esposa. Ella no responde. El juez no descarta que para entonces ya se hubiese deshecho de los niños, pero lo ve poco probable.

La desaparición

En Las Quemadillas, Bretón desactivó las aplicaciones vía Internet de su móvil para no ser localizado. Entre las 13.48 y 17.30 no hay constancia de que saliera con su coche de la parcela. El magistrado contempla que Bretón aprovechara el lapso para plagar de pistas falsas el escenario; y el posterior trayecto hacia la Ciudad de los Niños "para lograr deshacerse" de Ruth y José.

Las pesquisas

Desde la Ciudad de los Niños, Bretón llamó a las 18.41 al servicio de emergencias, alertando de la desaparición de sus hijos. Antes, ha cruzado numerosas y confusas llamadas con sus dos hermanos y una con su madre -que ambos niegan-. 90 minutos después, denuncia la pérdida de sus hijos en comisaría. Será interrogado numerosas veces.

Los primeros rastreos

El parque es rastreado las primeras horas. Pero pronto queda claro que los niños no están allí. Desde los primeros días, las pesquisas se centran en la finca de Las Quemadillas, en el extrarradio. Los efectivos de la policía aumentan con refuerzos de especialistas en Homicidios provenientes de Sevilla y Madrid, que entran y salen de la finca. Finalmente, se hace cargo de las investigaciones la Unidad de delincuencia Especializada y Violenta (UDEV). También se rastrea una zona próxima del Guadalquivir. En esa primera semana tras la pérdida de los pequeños, todavía no hay ni imputados ni detenidos.

Frío y distante

A los investigadores, que llevan días interrogando a Bretón sin resultado, les sorprende la frialdad y distanciamiento con que el padre afronta la angustiosa desaparición de sus hijos. Se muestra impasible en las largas jornadas en que se busca a los chiquillos en la finca de Las Quemadillas. La inconsistencia de su versión y las contradicciones en las que cae al enfrentarse con los registros de sus llamadas y las cámaras de vídeo vigilancia que le registran ese día hacen que, finalmente, Bretón sea detenido.

La detención de Bretón

Veinte días después de la pérdida de Ruth y José, la policía detiene a su padre. Los investigadores consideran a Bretón sospechoso de esta extraña desaparición y creen que los menores podrían estar muertos y enterrados en la finca familiar de Las Quemadillas. La policía nunca ha confiado en su versión y ha detectado sombras en el relato del padre, sobre quien han centrado todas las pesquisas. Cámaras de vigilancia situadas en los alrededores de la finca y en el parque mismo, no recogen imágenes de los niños. Tampoco hay testigos que sitúen al padre con sus hijos allí. La policía cree que Ruth y José nunca llegaron allí.

De la reconstrucción a la prisión

Para aclarar sobre el terreno la versión de Bretón, el juez de instrucción José Luis Rodríguez Lainz decide el 21 de octubre hacer una reconstrucción en el parque Cruz Conde con el propio Bretón. El hecho se convierte en un circo, con decenas de periodistas registrando el momento y vecinos insultando al detenido. Por primera vez, Bretón aparece en público. Está tranquilo y sereno. Solo unos cuantos policías les separan de cámaras y público. Finalmente, Lainz envía a prisión incondicional al padre de Ruth y José, acusado de detención ilegal cualificada por desaparición de menores (secuestro) y simulación de delito.

Las Quemadillas

Casi desde el primer momento, la policía centra su búsqueda en la finca familiar de Las Quemadillas y su entorno. La casa de los abuelos paternos, en la capital y algunas graveras y canteras también son rastreadas. Pero las pesquisas se centran en las dos casa y la huerta de los padres de Bretón. La prospección se realiza con perros adiestrados y un georradar, que permite radiografiar el inmueble sin necesidad de tirar tabiques o levantar el suelo.

¿Huesos de animal o de humano?

Los perros detectaron los primeros días restos orgánicos calcinados en una fogata reciente. Se teme lo peor. Pero los informes señalan que los huesos no son humanos. La fogata sigue obsesionando al juez. En sus pesquisas descubrirá que Bretón compró días antes de la desaparición de sus hijos 140 litros de gasoil poco antes de la desaparición. Además, también se hizo con dos cajas de pastillas relajantes Orfidal y Motiván, cuyo uso nunca quedó claro, aunque se sospechó que pudiese haberlos usado contra sus hijos.

Sin resultado

La búsqueda de georradar se repite varios días sin avances. Hasta enero, la policía regresará periódicamente a la finca y a los alrededores para buscar en colectores de la zona, en las alcantarillas y en la orilla del Guadalquivir a su paso por la zona. Cinco meses después de la detención, analizan de nuevo el coche de Bretón y se lo llevan para nuevas reconstrucciones. No parece que haya avances en la investigación en cuanto a la localización de los pequeños, pero sí le queda claro al juez que la versión de Bretón es inconsistente. En julio, los investigadores regresan a la parcela. Siguen abriendo la casa y los huertos en busca de un zulo donde Bretón pudiese haber escondido a los pequeños. No se encuentra nada.

Los tiempos no cuadran

La discordancia de tiempos y de hechos se repite en varios episodios, pero en su auto del 17 de febrero, Rodríguez Lainz destaca uno. Cuando Bretón, tras salir de la parcela —donde había hecho una fogata inmensa mientras sus hijos, afirma Bretón, dormían durante horas sin haber comido todavía— se dirige al parque sin llamar a su hermano, con el cual, en principio, había quedado. El móvil registra un mensaje del hermano de Bretón a las 18.08. El acusado afirma que en ese momento estaba en su coche —con sus hijos— aparcado en la avenida Pintor Espinosa, junto al parque Cruz Conde. A las 18.18 es él quien llama a su hermano para decir que está cerca la Ciudad de los Niños (un parque adyacente al primero) y que ha perdido a sus hijos. Habrían recorrido los tres a paso rápido un gran trecho para salvar ambos puntos. "Las distancias son tan largas para niños de tan corta edad [dos y seis años], que el tiempo pasado debería ser más bien el indicado por el mismo de al menos unos 20 minutos. “El tiempo, simplemente, no cuadra", zanja el juez.

Un manipulador

En esas fechas, el juez permite el acceso a la defensa los distintos informes psicológicos que se le han practicado al padre de los niños. En estos informes se ponía de manifiesto que no padece ningún trastorno mental, tiene un coeficiente superior a la media y una personalidad marcada por “rasgos excesivos de manipulación”.

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Mensajepor Invitado » Jue 30 Ago, 2012 12:24 am

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Bretón no confiesa nada en el nuevo registro de la finca de las Quemadillas tras los nuevos informes

● El único imputado por la desaparición de Ruth y José, ha vuelto a la finca
Imagen Dos informes de expertos forenses señalan que los restos son de menores
● Algunos de los dientes han sido enviados a un laboratorio de Santiago de Compostela



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Mensajepor al rojo vivo » Jue 30 Ago, 2012 12:31 am


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Mensajepor Invitado » Jue 30 Ago, 2012 12:41 am

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¿Cómo se puede confundir el hueso de un roedor con el de un ser humano?


¿Cómo es posible confundir el hueso de un roedor con el de un ser humano? ELMUNDO.es ha tenido acceso a los tres informes del caso Bretón. El primero concluía que eran huesos animales; los otros dos que no. Los últimos textos periciales de los doctores Francisco Etxeberría y José María Bermúdez de Castro sobre los restos óseos hallados en la hoguera de la finca de Las Quemadillas han dejado en entredicho la labor de la Policía Científica en la investigación sobre la desaparición de los pequeños Ruth y José.

Este posible error policial ha retrasado durante ocho meses la labor de los investigadores de Córdoba que determinaron que la finca propiedad de los padres de José Bretón tenía las claves de este caso que acaba de dar un giro de 180 grados.

En el informe emitido por la Comisaría General de la Policía Científica en noviembre, días después de la desaparición de los niños de seis y dos años, la antropóloga sostenía que los restos estudiados "son todos de manera animal; de edad subadulta y de distintos tamaños (roedores, pequeños carnívoros, pequeños herbívoros y omnívoros)". Es más, tras descartar que los huesos estuvieran provistos de tejidos blandos, el perito concluyó que en la hoguera que hizo Bretón "no se ha producido la incineración de ningún cuerpo o resto humano".

Sin embargo, los dos análisis posteriores –uno practicado a instancias de la familia y otro por el juez- han determinado que esos mismos huesos son humanos y este análisis permitirá, previsiblemente, que Bretón sea imputado por un doble asesinato.

Etxeberría da un paso adelante y asegura en su informe que "la muerte fue de tipo violenta homicida". En el documento, al que ha tenido acceso ELMUNDO.es, Etxeberria establece que sobre este fuego, que llegó a alcanzar 800 grados de temperatura, fueron quemados los cadáveres humanos de dos menores de unos seis años, uno, e inferior a esta edad, de unos dos años.

Cuándo se hizo la hoguera

El estudio refleja, por otro lado, que en ningún caso existen restos óseos que permitan orientar su procedencia como de origen no humano y que, por tanto, "es verosímil y razonable considerar que los menores que se buscan tras su desaparición el día 8 de octubre de 2012 fueron quemados en dicha hoguera". También confirma que el fuego se pudo hacer "en una franja temporal de tres horas", el tiempo que estuvo Bretón en la finca con sus hijos, entre las 14 y las 17 horas del 8 de octubre.

En el extenso informe, que consta de más de 100 páginas, Etxeberría muestra incluso la posición aproximada del cadáver de seis años que fue quemado en Las Quemadillas, que aparece boca arriba.

La opinión de este experto coincide con la del Director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, José María Bermúdez de Castro, que ha ratificado que los restos hallados en la hoguera son "inequívocamente de seres humanos" a raíz del análisis practicado en los dientes hallados en la hoguera.

El doctor también establece que la edad de la muerte de uno de las personas es de seis años y ochenta días (6,22 años), con un error de más o menos 43 días. Los tres análisis coinciden en que la temperatura de la cremación alcanzó los 800 grados.

No obstante, todavía queda pendiente que el Instituto Nacional de Toxicología emita un nuevo estudio que pretende aclarar si los restos pertenecen a animales, como sostiene la policía, o a dos niños menores de edad. De este último informe dependerá que el caso quede parcialmente resuelto.

Pero ni las nuevas pruebas ni siquiera el registro de este martes en la finca Las Quemadillas han provocado que Bretón cambien su versión de los hechos y confiese qué paso la tarde del 8 de octubre cuando llegó a Córdoba, procedente de Huelva, con sus hijos para pasar el fin de semana. Para la familia materna, los peritajes de los huesos no dejan lugar a dudas: Bretón asesinó a sus hijos.

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Mensajepor Invitado » Jue 30 Ago, 2012 1:00 am



Rueda de Prensa de Interior sobre la aparición de los restos de Ruth y José Bretón.


El proceso

Tsevan Rabtan


Hay muy buenas razones para que los expedientes judiciales sean secretos. Son “obras en construcción”, por decirlo de alguna manera, tremendamente susceptibles de manipulación. Si usted va a un juzgado y pide las diligencias previas 2356/12 el señor funcionario le preguntará —se supone que siempre— si es parte personada antes de dejárselo examinar. Los juicios y las sentencias, sin embargo, son públicos, y es lógico que lo sean ya que la justicia tiene, si pretende evitar el privilegio, que poder resistir el análisis directo por el ciudadano.

Como los ciudadanos deben tener derecho a ser defendidos por un abogado, alguien que solo atienda a sus intereses, el expediente judicial está a disposición del juez instructor, de los acusadores y, lógicamente, de la defensa, pero esto no implica que puedan, ni ellos ni los funcionarios judiciales, hacer público su contenido. No solo no pueden, sino que está prohibido expresamente (y es delictivo en el caso de los funcionarios públicos). Estamos tan acostumbrados a conocer del contenido de los expedientes judiciales que parece que todo el mundo se ha olvidado de que el acceso a ellos por quien no está autorizado es ilegal.

Hasta ahora he hablado solo de la regla general. Hay, sin embargo, una situación en la que se restringe el acceso al sumario incluso a las partes personadas: cuando el sumario se declara, total o parcialmente, secreto. En este caso, no solo usted, amigo lector, no debe tener acceso a un expediente judicial, sino que el propio abogado personado trabaja absolutamente a oscuras.

Se supone que es una situación excepcional, que no debe durar más allá de un mes, pero que puede ir prorrogándose. Esta medida, que se controla por los jueces y contra la que la defensa se encuentra inerme de hecho (no puedes argumentar contra lo que no conoces), se justifica por las necesidades de la investigación. Se supone que se adopta para que nadie —y se piensa sobre todo en el imputado— pueda interferir en aquélla.

Si es escandaloso que en la práctica se acceda a lo que se contiene en un sumario, que es secreto, imaginen hasta qué punto es grave que se pueda acceder por terceros —ajenos al proceso— a la investigación criminal declarada secreta incluso para las partes.

Sin embargo, pese a esta gravedad, las filtraciones son constantes y la persecución de estas conductas inexistente. Hasta el punto de que más de un imputado pueda preguntarse, legítimamente, si el secreto del sumario que termina conociendo todo el mundo no es sino una manera de impedirle que se defienda, en vez de asegurar un buen resultado de la investigación.

Entre los acusadores, se supone que el fiscal tiene una posición especial, ya que le incumbe defender la legalidad y le pagamos entre todos. Esta es la razón de que el fiscal sí tenga acceso al sumario secreto. También tienen acceso —siquiera parcialmente— los que auxilian al juez, sobre todo en tareas de investigación, como sucede con la policía o con un perito, por ejemplo. Todos ellos deben o conocer sus obligaciones o ser instruidos en ellas antes de intervenir en diligencias declaradas secretas.

Como habrán podido comprender, todo lo anterior es un preámbulo en relación con lo sucedido hoy en el asunto de los niños desaparecidos en Córdoba. Como lo conozco por lo que he leído en la prensa y por lo que he podido escuchar de boca del señor ministro del Interior, D. Jorge Fernández Díaz, me excuso por lo que sea inexacto.

Sobre la situación del sumario, veo que el secreto se prorrogó (aunque parcialmente) en cinco ocasiones y que se levantó totalmente en abril. Leo que, con posterioridad, se han vuelto a declarar secretas determinadas diligencias.

Leo también que, mientras era secreto se efectuó un informe pericial, de unos huesos, que conocimos —¡naturalmente!— a pesar de que el sumario era secreto entonces. Esa filtración es la primera irregularidad.

Escucho al ministro del Interior decir que la acusación particular solicitó que se efectuase un segundo informe por un perito propuesto por ella, y que el juez accedió. Lo primero que hay que decir es que al perito se le aplican las mismas restricciones que a las partes en lo relativo a su obligación de guardar secreto. Recordemos que el perito, para efectuar su informe, ha tenido que acceder a los restos. Si en ese momento la diligencia no era secreta —no sé si lo era o no, aunque imagino que no, ya que era diligencia de parte— es lógico que el perito al entregar su informe comunicase también sus resultados a quien le pagaba: la acusación. Si era secreta no debió comunicarlos ni siquiera a ellos.

Sin embargo, nos dice el ministro en la rueda de prensa que cuando se entregó el informe por el perito contratado por la familia, el juez adoptó la decisión de que se contrastase y que la policía acudió al señor Bermúdez de Castro, eminente paleoantropólogo. Y expresamente ha dicho el señor ministro que estas diligencias se declararon secretas por el juez y que por eso no se había comentado nada sobre el resultado de las mismas. Esto de por sí ya es pasmoso: en una investigación controlada por un juez de instrucción, la policía no debería contar nunca nada sobre sus pesquisas o informes, con independencia de que se haya decretado o no secreto de sumario.

Y, en cualquier caso, lo que resulta indiscutible es que esos informes, al recibirse en el juzgado, se han declarado secretos por el juez, ya que el abogado del imputado no los tiene.

Pese a ello, el señor ministro da una rueda de prensa e informa sobre su contenido. El señor ministro, que es autoridad y al que se le aplican los mismos límites que a los demás autoridades y funcionarios, nos explica —aunque sea superficialmente— el contenido y conclusiones de unos informes secretos y que le constan por razón de su cargo. Y, cosa aún más sorprendente, nos cuenta que esa rueda de prensa la da tras haberla pactado con el juez instructor, por las filtraciones a la prensa.

Es decir, el abogado del señor Bretón no conoce unos informes que aseguran que entre los restos hallados se encuentran los de niños y, en concreto, los de un niño de alrededor de seis años. No están a su disposición porque son secretos para que no se vea afectado el buen fin de la investigación. No los tiene el procesado, ni su abogado, pero todo el mundo conoce sus conclusiones antes que ellos por boca del jefe de la policía.

Más aún, el juez expresamente ha acordado nuevas diligencias secretas (que ya sabemos todos en qué consisten) sobre la base de unos informes secretos que todos estamos comentando alegremente.

En un país serio, el señor ministro, al que parecía solo preocupar la imagen de los escribientes que hacen borrones, todo lo más habría comparecido para decir que no puede hablar de informes que se encuentran bajo secreto de sumario. Y si hay filtraciones o hay intranquilidad entre la población, que se joda la población, que se supone que este es un Estado de Derecho. Y en un país serio, desde luego, los primeros que sabrían el contenido de esos informes serían las partes y no unos periodistas.

Por cierto, el señor ministro ha hablado de que no habían gustado las filtraciones desde el entorno de la familia de la madre de los niños desaparecidos. Esto es llamativo porque cierto periodista le ha preguntado al señor Fernández Díaz si la familia, que ha pagado el informe, no podía darlo a conocer. Lo curioso es que la filtración que publicaban los periódicos esta mañana explicaba algo que no se ha mencionado y que iba más lejos: la policía —nos decían— había confirmado a la familia que los informes de la propia policía ratificaban las conclusiones del informe pericial encargado por aquélla.

Es decir, el señor ministro protestaba porque lo que ellos habían filtrado a la familia de forma indebida había acabado en la prensa. El filtrador filtrado.

Triste el día de hoy. Por muchos motivos

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nada es igual

Mensajepor nada es igual » Jue 30 Ago, 2012 1:11 am


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uno

Serafín Castro duerme en Telecinco

Mensajepor uno » Jue 30 Ago, 2012 1:47 am

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Críticas a Telecinco por la emisión de un programa especial sobre los niños de Córdoba

Nada es igual sin Ruth y José entrevistó a Serafín Castro, que realizó las polémicas declaraciones tras la aparición del Códice


Más de dos millones de personas siguieron ayer el programa Nada es igual sin Ruth y José, consiguiendo Telecinco un 21,3% de la cuota de pantalla. Por la mañana, la apresurada vuelta de Ana Rosa Quintana de sus vacaciones con una exclusiva del caso Bretón también la situó como líder en su franja horaria.

Mientras en la cadena se frotan las manos por los datos de audiencia, las redes sociales, especialmente sensibilizadas con los últimos datos que se han conocido del caso de los niños de Córdoba, se llenan de críticas por el tratamiento informativo que están haciendo en los programas del grupo.

La pasada noche tanto los espectadores que vieron el programa como los que se lo encontraban zapeando, asistieron perplejos a la entrevista, llena de datos se supone que de importancia para una investigación que aún no se ha terminado, a Serafín Castro, jefe de la investigación de los niños desaparecidos en Córdoba.

Rodeando al policía, vestido con su uniforme, una corte de periodistas y expertos (de sobra conocidos por los telespectadores), se pasaron cuatro horas opinando, juzgando e incluso discutiendo entre ellos abiertamente sobre la pena que le caería al padre de los dos menores, José Bretón, que se encuentra en prisión desde dos semanas después del suceso.

En Twitter hubo quien incluso pidió la dimisión del ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, por haber autorizado a un alto mando de la Policía Nacional a participar en un programa de televisión. «La policía viendo Telecinco para enterarse de algo en el caso de Ruth y José» apuntaba @sopetero.

«Ahora el comisario, no habiéndose quedado a gusto con lo que ya ha dicho en Telecinco, se va a Cuatro a seguir largando... Qué bochornoso!!», continuaba @EHENPD, mientras que otros usuarios como @rubenfdez iban un poco más allá: «El jefe de la investigación de Ruth y José duerme en Telecinco. Anoche estaba en un especial y ahora está en el programa de Ana Rosa....».

Para los gallegos Serafín Castro es un viejo conocido. Tras la aparición del Códice Calixtino un año después de su robo, el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) calificó al electricista como «un hombre de carácter cerrado, oscuro, gallego», y añadió con pretendida ironía que guardaba el dinero «debajo del ladrillo, como todos los gallegos». En el acto oficial de entrega del Códice en Santiago, Castro se desmarcó de sus polémicas declaraciones y apuntó que todo fue una interpretación errónea de los medios. Días después, retomó el tema de nuevo y dijo que «que a nadie se le ocurra hablarme a mí mal del gallego, me lo como a bocados, le muerdo la nuez echando virutas», afirmó.

«Nada es igual, sin...» de Rocío Jurado al caso de Ruth y José

Pero la participación del policía no es lo único que ha levantado ampollas. La apresurada vuelta de una de las reinas de la mañanas, Ana Rosa Quintana, a la que le restaban aún varios días de descanso estival, debido a los nuevos datos ya fue criticada ayer. Aunque cabe recordar que su principal competidora, Susanna Griso, hizo lo mismo ya el lunes en Antena 3. Además la «versatilidad» que Telecinco le ha conferido al programa Nada es igual, sin..., un formato que estrenó hace unas semanas y su presentadora, Emma García, también han sido objeto de polémica.

La emisión de ayer es la cuarta de este programa, que se estrenó con un especial sobre Marivent, propiciado por el inusual verano de la Familia Real en Palma aprovechando el caso Urdangarín. La semana siguiente estuvo dedicado a Rocío Jurado, tras el anuncio de que su viudo iba a ser padre. El tercer programa se dedicó a la familia Franco. Y ayer, se reconvirtió para hablar de la actualidad por el caso de Ruth y José.

¿Podría repetirse el caso La Noria?

En la cadena de Fuencarral parecen haberse olvidado ya del caso La Noria, que tras entrevistar y pagar a la madre del menor implicado en el caso Marta del Castillo, sufrió una campaña de desprestigio en las redes sociales que llegó a afectar incluso a las marcas que se anunciaban en este espacio, que en una de sus últimas emisiones no tuvo anuncios. Telecinco canceló primero algunos de sus programas más polémicos y finalmente, terminó retirando el programa que fue sustituído por uno de formato muy similar, El gran debate.

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otro

Mensajepor otro » Jue 30 Ago, 2012 2:01 am




Susanna Griso cree que la personalidad se refleja en las huellas dactilares


“La dactilopsicología es una ciencia que, a través del análisis dáctilar de las yemas de los diez dedos de las manos de cualquier persona, consigue averiguar las capacidades innatas heredadas por la persona”, dijo el martes Luis Orduña, inspector jefe de la Policía Científica, en Espejo Público, en Antena 3. Y luego hizo una exhibición de sus habilidades, tan científicas como las de un astrólogo, un grafólogo o un culomántico. Fue a hacer publicidad de su último libro, Huellas psicologicas (2011), y puso en evidencia a Susanna Griso y sus colaboradores no por lo que dijo de sus personalidades tras la lectura de huellas, sino porque todos ellos se tragaron la patraña, según me alertó el psicólogo Pedro Luis Gómez Barrondo, miembro del Círculo Escéptico, nada más presenciar el espectáculo.

En la biografía de este experto -con estudios en derecho, periodismo y medicina legal-, se dice que “en 1977 descubrió la relación genética entre las morfologías de las huellas dactilares y las capacidades o formas de comportamiento de las personas. Desde ese año, investigó y creó una nueva ciencia a la que denominó: dactilo-psicología”. Lleva más de treinta años peleando por el reconocimiento de su ciencia y, ¡fíjense si es injusto el mundo!, aún no le han dado el Nobel. Como premio de consolación, se pasea por los medios de comunicación diciendo obviedades después de mirar con lupa las yemas de los dedos del personal.

Creer que las huellas dactilares revelan la personalidad es equiparable a creer que lo hacen la caligrafía, los rasgos faciales o la posición de los astros el día del nacimiento. Obviamente, hay quien se gana bien la vida practicando la grafología y la morfopsicología porque siempre hay gente dispuesta a creer en chorradas y pagar por ellas. Pero que exista negocio no significa que ninguna de estas prácticas tenga más fundamento que la lectura de manos o la elaboración de pócimas mágicas. Grafólogos y morfopsicólogos sólo aciertan en sus caracterización cuando conocen al sujeto objeto de análisis o hay algun rasgo evidente, como la letra de algunos trastornados. Si la cara no corresponde un famoso o no saben de quién es la letra ni se les proporciona ninguna pista, estos expertos son tan certeros como Rappel en lo suyo. Y con la dactilopsicología pasa lo mismo


Famosos crédulos

Orduña cuenta a sus interlocutores lo que éstos quieren oír. Así, sostiene que Griso es “una persona muy sensible y cariñosa; pero, ¡ojo!, también tiene la capacidad agresiva. O lo que es lo mismo, se trata de una persona trabajadora, luchadora y tajante”. Y hace unos años le dijo a Carlos Herrera que “es una persona fuerte, valiente y, sobre todo, muy inteligente”. Como siempre han hecho los adivinos, este dactilopsicólogo se vanagloria de haber estudiado las yemas de los dedos personajes populares y cita a Concha García Campoy, Nieves Herrero, Encarna Sánchez, Pepe Navarro, Antonio Herrero, Jesús Hermida, Enric Sopena, Ángel Cristo, Bárbara Rey, Marc Ostarcevic y Norma Duval. En todos esos casos, a las habituales perogrulladas, podía haber añadido: “Y veo que también es un crédulo de tomo y lomo”.

Este policía cree que su ciencia -y el posesivo es de lo más apropiado- sólo será reconocida como tal cuando estadounidense diga que lo es o tras su muerte. “Yo me brindo a las entidades culturales para realizar conferencias o bien una investigación que demuestre que es una ciencia exacta. Y es que quiero dejar algo sembrado antes de morir y que esta ciencia no se pierda”, declaraba hace un año a Diario de Alcalá. Si lo desea, en el Círculo Escéptico organizamos una demostración controlada de sus habilidades ante un comité de expertos y con un protocolo científico. Claro que también puede seguir paseándose por los medios de comunicación lamentando la ceguera de la ciencia oficial, haciendo lectura de yemas de dedos y dejando en ridículo a periodistas y personajes populares. Aunque esto último es tan fácil…

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La Obse

Mensajepor La Obse » Jue 30 Ago, 2012 2:41 am

Ana Rosa y Griso cortan sus vacaciones para no dejar ni un cabo suelto en la tragedia. El share manda, la audiencia lo pide a gritos, comienza la batalla del morbazo, ¿quién ganará? Audi, Mercedes, Ariel, Evax?.

Parece que entres en un mundo donde todas las calles van a dar al callejón del Gato con sus espejos deformantes y esperpénticas proyecciones, no falta nadie: El poli uniformado; el experto televisivo en casquería; los contertulios sabelotodo: alguna plañidera; las reinas de la mañana, una rubia, una morena... qué más da! prescindible.

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Assia
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Mensajepor Assia » Jue 30 Ago, 2012 6:37 am

MUCHISIMAS GRACIAS ha todos los que habeis colgados articulos. Yo,no esperaba esa tragedia. NUNCA CREI QUE ESOS 2 cri@s estaban muertos. Para mi,fue 1 impacto tremendo. Siempre imagine que Ruth y Jose,estaban alejados de Cordoba,cuidados por 1 familiar paterno.

CON TAL DE GANA PARNE, QUERIDA OBSE, IMPORTA POCO SI ESE PARNE ESTA MANCHADO DE SANGRE DE 2 CRIOS. LO IMPORTANTE ES MUCHA AUDENCIA QUE ESO DEJA MUCHO PARNE.

Un abrazo,Assia

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BlueCollar

españa cañí

Mensajepor BlueCollar » Jue 30 Ago, 2012 3:36 pm

He seguido por encima el tema, y creo que no se ha analizado el adn de esos huesos, me parece toda una temeridad el lanzar noticias al estilo Rocio Waninkof donde se juzgó linchó a una persona sin pruebas. Este padre puede ser un asesino, pero la investigación es una mierda y la prensa otra mayor. Si analizan el adn de los huesos tendrá que ser el de la madre porque otra variable es que no sean hijos del sujeto en cuestión.

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Invitado

Mensajepor Invitado » Vie 31 Ago, 2012 3:11 am

El análisis del perfil psicópata de José Bretón que llevó a asesinar a sus dos niños





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turbo

Mensajepor turbo » Dom 02 Sep, 2012 11:19 pm



SUS EXCUSAS / «El autor del informe lo hizo lo mejor que supo y en condiciones muy duras... Es un trabajo subjetivo y la presión es tremenda... Aún falta por demostrar si ha salido bien o mal»


EXCLUSIVA: «CASO BRETÓN»
LA FORENSE NO PIDE PERDÓN Y SE JUSTIFICA

Su nombre, Josefina Lamas, se ha mantenido en secreto. Lleva 30 años en la Policía. Esla perito a la que los españoles le formularían una cuestión: ¿Cómo pudo confundir los huesos de dos niños con los de animales? Se lo preguntamos

GONZALO SUÁREZ



Hace días que Josefina Lamas no ve la televisión. Siguiendo el consejo de sus jefes, tampoco lee la prensa ni escucha las tertulias de radio. Desaparecida de su casa -una vivienda unifamiliar al norte de Madrid-, la forense más buscada del momento mata el tiempo dando paseos con su perro y devorando las páginas de Asesino en la oscuridad, una thriller policiaco sobre un crimen imposible de aclarar.

Quizá el título del libro le recuerde los motivos de su particular exilio. Fue ella quien propició que los crímenes de un presunto asesino como José Bretón permanecieran en la penumbra durante casi 11 meses. Todo por culpa de un informe en el que descartó la presencia de los huesos de los pequeños Ruth y José entre los restos de una hoguera.

Con su inaudito desliz técnico, la forense ha prolongado innecesariamente la agonía de la familia de los niños. Además, ha sumido en una crisis colosal a la Policía, que ha malgastado cientos de miles de horas de trabajo en un caso que, según admiten los propios agentes, debería haberse resuelto en unas semanas.

Pese a este inexplicable error, sus compañeros de cuerpo se han conjurado esta semana para preservar su anonimato. Incluso los agentes más críticos con su labor se han resistido a exponerla al escarnio público. Sin embargo, este suplemento logró localizarla en el refugio en el que aguarda a que escampe el vociferio mediático. Eso sí, antes de hablar, impuso una condición: «No te voy a confirmar ni desmentir si soy yo la perita que firmó el informe».

    -¿Qué opina de ese trabajo?

    -Que su autor lo hizo lo mejor que supo, usando todos sus conocimientos y en condiciones más duras que las que usted tiene en su oficina. Lo están machacando, cuando su trabajo merece respeto.


    -¿Cree que el forense acertó?

    -En mi equipo hemos trabajado en casos muy difíciles. Este es uno más. Aún falta por demostrar si ha salido bien o mal.

Lamas entró en contacto con el caso Bretón el 10 de octubre de 2011. Dos días después de la desaparición de los niños, los investigadores habían localizado una hoguera en Las Quemadillas, la finca de la familia Bretón, con restos óseos de incierta procedencia. De ahí que solicitaran la presencia de un técnico de la sección de Antropología Forense de la Policía Científica -el CSI español- para determinar la naturaleza de los huesos.

Nada más llegar, la forense estableció un reticulado de seis filas por siete columnas sobre los restos de la hoguera. A las seis de la tarde, empezó a examinar con detenimiento cada cuadrícula, con unas dimensiones de 50x50 centímetros. Aisló cada hueso con brochas y pinceles. Los numeró, los fotografió con testigos métricos... Y, finalmente, redactó una relación pormenorizada de todo lo que encontró: dos centenares de restos óseos y piezas dentales.

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Hacia las tres de la mañana, la forense concluyó su inspección ocular. Quedaba pendiente la redacción del informe definitivo, que remitiría un mes después al juzgado número 4 de Córdoba. Aun así, Lamas transmitió a los agentes su impresión inicial: que todos los restos eran de animales. «La técnico comunicó verbalmente a los actuantes la naturaleza no humana de todos los fragmentos óseos y piezas dentales halladas», reza el acta de inspección ocular de la Policía, al que ha accedido Crónica.

    -Josefina, ¿es posible confundir huesos de humanos y de animales?

    -Si te encuentras huesos completos de animales, es muy fácil identificarlos. Sin embargo, si están muy quemados y son de individuos jóvenes, te pueden llevar a confusión. Todos los huesos de cachorros, incluyendo los humanos, se parecen mucho entre sí en esas condiciones...


    -A la gente le ha sorprendido mucho que se produzca un caso así...

    -Esto no es como en [la serie de televisión] CSI, que ponen el hueso en una máquina y ya está... Nosotros miramos, comparamos con otras muestras, nos basamos en nuestros conocimientos... Es un trabajo subjetivo. El perito depende de su experiencia profesional, de la calidad de los restos y de la tranquilidad que tenga a la hora de estudiarlos. A veces la presión es tremenda...

En el caso Bretón, desde luego, la presión popular para obtener resultados inmediatos no podía resultar más intensa. En el momento del análisis, los restos de la hoguera eran la pista más prometedora de la investigación. Así, el dictamen de la forense frustró las expectativas de los encargados de aclarar el caso lo antes posible. Sin embargo, pocos dudaron de la palabra de Josefina, una de las peritas más respetadas de la Unidad Central de Identificación de la Policía Nacional.

Su currículo, desde luego, avalaba la confianza de sus superiores. En 16 años como forense, Lamas ha participado en los casos más complejos a los que se ha enfrentado su equipo: el 11-M, el accidente de Spanair, el Yak-42, la comisión de expertos sobre el Valle de los Caídos... «Desde luego, Josefina no es una indocumentada: lleva mucho tiempo en esto», insiste un alto cargo sindical.

Hace dos años, Lamas participó en un caso similar al de la hoguera de Las Quemadillas. El 19 de marzo de 2010, la Policía halló unos huesos en un pozo de Jinámar (Gran Canaria). De inmediato, los agentes pidieron que un forense determinara si los restos podían pertenecer a dos niños desaparecidos: Yéremi Vargas y Sara Morales. Sin embargo, todas las pruebas concluyeron que los huesos procedían de aves.

Quizá el recuerdo de este caso provocó que la forense se precipitara a la hora de pronunciarse en el caso Bretón. Nacida en Madrid en 1960, Josefina Lamas es licenciada en Medicina y Cirugía. Aunque ya acumula 32 años en el Cuerpo Nacional de Policía, sólo ha pasado la mitad de este tiempo en su actual puesto de perito forense. Así, su nombramiento como facultativa se produjo el 20 de junio de 1996.

Actualmente, la madrileña forma parte del equipo de nueve personas -cinco mujeres y cuatro hombres- de la sección de Antropología Forense de la Policía Científica. Su último éxito fue el análisis de unos huesos que aparecieron pulverizados en el río Manzanares de Madrid en marzo de este año. Gracias a la pericia de Lamas se reunieron pruebas suficientes para implicar a los Tigres de Arkan, una banda paramilitar serbia que, presuntamente, despedazó a su víctima y devoró su próstata.

Por aquellas fechas, Josefina Lamas ya había entregado su informe definitivo sobre los restos de la hoguera de Las Quemadillas al juzgado cordobés. Lo rubricó el 10 de noviembre de 2011, justo un mes después de su visita nocturna a la finca. En apenas ocho páginas, que incluían una decena de fotografías, la experta desdeñó la tesis de que allí se encontraran los restos de los pequeños Ruth y José.

«Los restos estudiados son todos de naturaleza animal; de edad subadulta y de distintos tamaños (roedores, pequeños carnívoros, pequeños herbívoros y omnívoros)», rezan las cuatro conclusiones del informe, que sólo ocupan 81 palabras. «En esa hoguera no se ha producido la incineración de ningún cuerpo o resto humano», apostilló.


SÓLO UNA FIRMA

La contundencia del informe contrasta con la cautela habitual de la Policía Científica en estos casos. Sobre todo, cuando el análisis sirve para descartar la principal vía de investigación de un caso tan mediático. Además, el estudio sólo iba firmado por la propia Josefina Lamas -identificada únicamente con su número profesional 161- cuando lo habitual es que lo rubriquen dos o tres expertos de su grupo.

    -¿Su número es el 161?

    -¿Mi número de pie?


    -No, el profesional...

    -Calzo un 38 [se ríe].

Además, sus conclusiones contrastaban con el análisis pericial de otros restos hallados de la hoguera. En concreto, de dos trozos de tela y un botón parcialmente quemados que fueron estudiados por la Policía Científica de Sevilla. «La medida de la pieza es compatible con talla de niño de 2 a 4 años», rezaba el texto, del 24 de octubre de 2011, que insinuaba que la tela podría pertenecer al pequeño José.

La contundencia del informe de Lamas llevó a los agentes a explorar otras líneas de investigación. Así, se recurrió a un georradar para buscar el cadáver en Las Quemadillas, se exploró el río Guadalquivir, se peinó una gravera cercana a la finca, se usó un helicóptero con una cámara termográfica, se registró la casa palmo a palmo... Un gasto multimillonario que se habría evitado si la forense hubiera acertado con su primer diagnóstico.

Ante el bloqueo del caso, algunos agentes pidieron a sus jefes que se realizaran nuevas pruebas a los huesos. «Eso ya está cerrado», replicaban los responsables de las pesquisas, capitaneados por el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, Serafín Castro.

El impasse se mantuvo hasta entrado este verano. Fue entonces cuando el forense Francisco Etxeberria intervino en el caso, tras recibir el visto bueno del juez encargado del caso, José Antonio Rodríguez Lainz. Las conclusiones de su análisis fueron tan contundentes como las de Josefina Lamas, aunque en sentido opuesto.

«Sobre este fuego fueron quemados los cadáveres humanos de dos menores de unos seis años, uno, e inferior a esta edad, otro, de unos dos años», concluyó Etxeberria. «En ningún caso existen restos óseos que permitan orientar su procedencia como de origen no humano... Es verosímil y razonable considerar que los menores que se buscan tras su desaparición el 8 de octubre fueron quemados en dicha hoguera».

Este segundo informe, presentado el 14 de agosto, provocó una conmoción en la Policía. Sin embargo, Josefina Lamas se mantuvo firme en su diagnóstico. Pese a las dudas de los investigadores, ella insistió en que en la hoguera no se quemaron restos humanos. Y aseguró que el informe de Etxeberria no reunía los requisitos necesarios para procesar a José Bretón por el infanticidio de sus dos hijos.

Ante la discrepancia entre los dos análisis, el juez instructor encargó un tercer estudio. El elegido para resolver el empate fue el paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro, codirector del yacimiento de Atapuerca (Burgos). El 22 de agosto, el tercer experto entregó una pericia que se alineaba con la tesis de Etxeberria.

Es decir, que entre los dientes hallados en Las Quemadillas había varios «inequívocamente de seres humanos». Que los restos óseos pertenecían «a uno o más individuos inmaduros». Y que uno de ellos tenía «seis años y ochenta días (6,22 años), con un error de más/menos cuarenta y tres días» en el momento de la muerte. Es decir: la edad de la pequeña Ruth.

Ante este nuevo varapalo, Josefina Lamas empezó a admitir que quizá hubiera errado. Aún así, seguía convencida de que su trabajo había sido intachable. «Esta misma semana, cuando se supo todo, Josefina mantenía que había acertado», asegura una fuente del SUP, el sindicato al que pertenece la forense.

[imageleft]Imagen[/imageleft]Ante la gravedad de los acontecimientos, los mandos policiales interrumpieron sus vacaciones. Por primera vez, la Policía Científica admitió que quizá había cometido un error fatal al analizar los huesos. El juez Rodríguez Lainz pidió a todas las partes el máximo sigilo hasta que el caso se aclarase con nuevas pruebas. Sin embargo, la discrepancia se filtró a la prensa este lunes, lo que provocó un escándalo nacional.

    -Josefina, ¿había pasado algo parecido en su departamento en el pasado?

    -Que yo recuerde, no.


    -¿Entiende que a la gente le escandalice un fallo así?

    -Esto no es una ciencia exacta. A veces, vas a dos médicos y uno ve un tumor donde el otro no. ¿Eso significa que el que se equivoca quiera matarte? Hablamos de cosas subjetivas... También colaron los diarios falsos de Adolf Hitler al Sunday Times, que es uno de los mejores periódicos del mundo...

Su caso también ha dividido a los sindicatos policiales. Algunos, como el SUP, han pedido la revisión de casos similares, como el de los huesos de Jinámar. Otros, como el SPP, la CEP o la UFP, han tachado de «miserable» esta propuesta. «Se trata de un error humano de una persona en una labor que no es una ciencia exacta», explican fuentes policiales.

Desde la Policía sí que admiten dos fallos. Uno, que la forense, a la que previsiblemente apartarán de su actual labor, cometiera el error garrafal de confundir huesos de humanos y de animales. Y dos, que nadie pidiera antes un segundo informe sobre un caso de tanto impacto social. «Ante un fallo así, sólo podemos pedir disculpas a la ciudadanía y hacer un ejercicio de autocrítica», dice Ignacio López, secretario general de la CEP.

El escándalo también ha crispado los ánimos del grupo de Antropología Forense. Este suplemento, por ejemplo, recibió una llamada anónima de ese departamento señalando a Josefina como autora del informe: «Están culpando a otros compañeros, cuando la responsable es ella...».

La forense, mientras, ha permanecido oculta toda la semana. Su obsesión era que su nombre no se publicase, temerosa de convertirse en el blanco de las críticas. «Dile a tu jefe que vea la peli Ausencia de Malicia, con Paul Newman», insistió. «Va sobre un periodista que hunde la vida a una persona al publicar datos de su vida... A la persona que hizo el informe la van a bombardear, la van a joder viva... Han ido a machacar a la Policía Científica, que lleva 11 meses dejándose la piel en este caso».

    -¿Qué le diría a la gente que está criticando a su departamento por este presunto patinazo?

    -Lo único que pido es que no se pierda el sentido de la proporción. Aquí el malo es Bretón. La víctima es Ruth, la madre de los pequeños. Y los demás sólo somos profesionales que hemos trabajado como es nuestro deber.


EL MUNDO. CRÓNICA. DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 2012

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turbo

Mensajepor turbo » Lun 03 Sep, 2012 12:05 am

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Francisco Etxeberria
“BUSCÁIS ALGO QUE YA HABÉIS ENCONTRADO”

Fue en julio, en una plaza de Zafra. Con sólo ver una foto, el forense supo que los niños murieron en la hoguera

J. M. ALONSO



Un día de julio, en una tarde veraniega, el antropólogo y forense vasco Francisco Etxeberria descansa en una terraza de Zafra (Badajoz) con su amigo el geofísico Luis Avial. Acaban de culminar una jornada de trabajo en un pozo-mina situado a escasos kilómetros de distancia, en Feria, donde han hallado 13 cadáveres de civiles desaparecidos durante la Guerra Civil española. Avial acaba de regresar de Córdoba tras colaborar con la Policía en el caso de los niños Ruth y José, desaparecidos en la finca Las Quemadillas, propiedad de la familia de José Bretón.

La conversación discurre en unos términos intrascendentes. Pero, de repente, Etxeberria va directo al grano: «¿Cómo vais con la investigación?». Le espeta la pregunta a la vista de que el caso que ha conmocionado a la sociedad española se encuentra en vía muerta tras 10 meses de infructuosas investigaciones. «Estáis buscando algo que a lo mejor ya habéis encontrado... No podéis encontrar lo que ya tenéis», prosigue sin dejar tiempo a su compañero a responder.

Boquiabierto y, en cierto modo, «acongojado» por la sentencia de quien considera «un dios» en su especialidad, Avial le muestra algunas termográficas que realizó en la finca. Quiere ver si éste encuentra una explicación lógica a la sorprendente huella técnica rectangular de la hoguera de la finca que le había «descolocado» (lo habitual es que sea redonda).

    -Es muy posible que corresponda a un horno donde se hayan podido quemar a los pequeños.

    -Pero la forense ha descartado que sean restos humanos ya que pertenecen a roedores y pequeños carnívoros.

    -Es muy fácil confundir huesos de niños con los de animales.

La firmeza de Etxeberria pone en alerta al geofísico, que decide poner en conocimiento de las autoridades policiales competentes el razonamiento de quien es «una eminencia en la materia». Días después, el juez autoriza la intervención del antropólogo vasco en el caso. El resultado es de sobra conocido: su informe deja en evidencia al informe forense de la Policía Científica y da un giro radical a la investigación al determinar que entre los restos analizados «existen numerosos ejemplos que acreditan, fuera de todo titubeo, la pertenencia de buena parte de los huesos a seres humanos».

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Tres muelas de la hoguera de «Las Quemadillas», que Etxeberria atribuye a los niños de Córdoba

El estudio no deja lugar a dudas: «Sobre el fuego fueron quemados los cadáveres humanos de dos menores de unos seis años, uno, e inferior a esta edad, otro, de unos dos años». Su conclusión: «La muerte fue de tipo violento homicida desde el punto de vista de su etiología médico legal».

Luis Avial, quien durante la investigación había acudido en varias ocasiones a la finca propiedad de la familia de José Bretón para realizar su labor de termografía y georradar con la intención de encontrar los cadáveres de los dos pequeños, asegura que Etxeberria venía con la idea preconcebida. «Estaba preocupado con este tema y con la termografía confirmó sus impresiones iniciales», confiesa. «Desde siempre se ha trabajado con la hipótesis de que los niños estaban muertos en la finca. Estaba clarísimo».

Abierta la vía Etxeberria, al forense vasco le fueron remitidas el 8 de agosto ocho fotografías obtenidas en la hoguera de la finca Las Quemadillas, y otra más procedente del laboratorio donde se analizaron los restos óseos por parte de los profesionales del Cuerpo Nacional de Policía.

Ya con estas imágenes, Etxeberria alertó de «la semejanza que tienen algunos huesos y dientes a los humanos y más concretamente a los dientes infantiles humanos», según consta en su informe, de 103 páginas. Además, el estudio afirma que hay vértebras que «por morfología son humanas».

Ante estas impresiones, que suponían una luz a unas pesquisas en punto muerto, el subdirector del Instituto Vasco de Criminología fue llamado a analizar los restos de la hoguera en el propio complejo policial de Canillas, en el barrio madrileño de Hortaleza, sede central de la Policía Científica, a fin de no romper la cadena de custodia de las pruebas. Así, el 14 de agosto, ante los investigadores de la Unidad de Delitos Especializada y Violenta (UDEV), Etxeberria realizó un examen directo de los restos recuperados en la hoguera y que estaban guardados en cajas.

Más de cinco horas de análisis, entre las 10:30 horas y las 15:40 horas, le bastaron al antropólogo vasco para determinar con firmeza la naturaleza humana de los huesos, como recoge en su informe posterior y que deja en evidencia la línea oficial, que desechaba de forma tajante esta posibilidad. Ante esta contradicción, la Policía encargó un nuevo estudio a otro experto, el paleontólogo José María Bermúdez de Castro, quien se alineó con los planteamientos de Etxeberria: los huesos corresponden a dos niños de 6 y 2 años.

Etxeberria niega que en todo este proceso haya mantenido algún contacto con la madre de los niños Ruth Ortiz -al principio se especuló con que ésta se había puesto en contacto con él para encargarle el informe- ni con sus representantes legales. Así, aquella conversación informal de Etxeberria y Avial en una terraza de Zafra se convirtió en el germen de la más que probable solución del caso, a la espera de lo que determine la prueba pericial solicitada por el juez instructor al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

Avial, copropietario de la empresa Cóndor Georadar, lo tiene claro. «No tengo ninguna duda de que lo que salga de este informe va a coincidir al 100% con lo que dice Paco (en alusión a Francisco Etxeberria)».

Por su parte, Etxeberria rechaza que coincidiera en Madrid con la forense que redactó el informe oficial -Josefina Lamas- a quien conoce desde hace años y que tiene «gran cualificación y preparación». Por ello, elude responder a la pregunta de cómo se puede confundir restos humanos con los de roedores. «No me toca hacer crítica ni descalificar a nadie», asevera, y pide «tranquilidad y no ponerse nervioso para dejar trabajar a los profesionales».

De alguna forma, el experto vasco continúa ligado a este caso, ya que las comunicaciones continúan con las partes implicadas bien sea por línea telefónica o vía email. De hecho, su móvil estos días echa humo: puede llegar a tener medio centenar de llamadas perdidas al día, tirando a lo bajo.

Etxeberria se toma «con total normalidad» su intervención en el caso y asemeja su participación al trabajo que realiza en favor de la recuperación de la memoria histórica en España. Y es que este especialista ha tenido un papel clave en la exhumación de desaparecidos durante la Guerra Civil, siendo el forense que más fosas del franquismo ha abierto en España, con un centenar largo, en las que ha encontrado más de 5.000 cuerpos. De ellas, en unas 90 ha trabajado mano a mano con Luis Avial y su georradar.

Además, Etxeberria formó parte del equipo que exhumó los restos del ex presidente chileno Salvador Allende en mayo del año pasado. También colaboró con el país andino en la identificación de víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. Y en su currículo también destaca el haber dado con el paradero de los cadáveres de los jóvenes etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, secuestrados y torturados por el GAL, en 1995,

Pese a todos estos logros, el antropólogo, natural de Beasain (Guipúzcoa), es modesto en su discurso. Así, se desprende de la etiqueta de héroe del caso Bretón («me sorprende todo el revuelo que se ha montado») y niega que su intervención sea definitiva.

«Yo no he resuelto ningún caso», asegura. «Está sin resolver. Sólo he abierto una puerta a través de un planteamiento formal que luego hay que complementar», esgrime. De hecho, de cara a la opinión pública y a la espera del informe de Toxicología, asegura que «a día de hoy nadie tiene razón, ya que cada uno tiene su parcela de verdad».

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    LA MADRE QUE NUNCA DEJÓ DE LUCHAR

    Ruth Ortiz le ganó la batalla a las mentiras de Bretón. Le enfrentó cara a cara para saber la verdad

    ANTONIO TEXEIRA



    Ruth está enterrada en vida», lamenta entre sollozos un familiar. En estos «días de duelo» permanece «en casa, sólo quiere tranquilidad y tragar ésta, la peor de las sospechas: la muerte de sus pequeños», añade. Desde hace semanas, esta mujer lleva el tormento en sus venas y la paz en su mirada. La brújula de su alma le ha guiado para apoyar aquel informe pericial que desmonta lo de «los restos de huesos de animal». El coraje de esta madre, veterinaria de formación, ha dado la vuelta a todos los registros de Las Quemadillas que se zamparon 325 días de esperanza. Y ha ganado una batalla contra el mayor de los secretos: el silencio grabado a fuego de José Bretón.

    Su lucha por saber la verdad, en un abrir y cerrar de ojos recibió la ayuda del experimentado forense Francisco Etxeberria. Y de un latigazo escuchó que «los restos óseos hallados en la hoguera son humanos y pueden ser de Ruth y José». La primera persona en leer estas palabras fue la abogada familiar. Se cumplían 300 días sin Ruth y José, y María del Reposo abrió el informe. «No supo cómo decirle las conclusiones finales a Ruth» y se lo transmitió a su tía Fali. Instantáneamente proyectaron las formas para contárselo a la madre. Días más tarde se reunieron con ella. «Entró en shock. No se desmayó, pero en ese momento se quedó congelada», recuerda un familiar.

    La perseverancia de esta mujer ha permanecido oculta a los ojos de la sociedad. Mientras España entró en un bucle de casi 11 meses con «¿dónde están Ruth y José?», ella se dedicó a pensar. Analizó la realidad el mismo 8 de octubre en que desaparecieron, echó mano de su arrojo denunciando a José «por maltrato psicológico» y puso las cartas bocarriba plantándose ante él. El autor del posible engaño universal invitó a Ruth: «Ven a Córdoba y buscamos a los pequeños juntos». Los Ortiz sobresaltaron: «Si ha matado a los niños, hará contigo lo mismo en el piso de Córdoba», pensaron aquel primer día de la desaparición. Pero ella quería enfrentarse a su «monstruo». No dudó en levantar el teléfono a cada llamada de su separado marido. Ni a descolgar con la suficiente firmeza como para arrojar: «¿Y los niños, José?».

    José: Quiero contártelo, por lo menos para que me lo veas…

    Ruth: Y a la Policía, ¿por qué no se lo cuentas?

    José: Yo a la policía ya le he contado todo lo que sé.

    Ruth: (Interrumpe) ¡No, no, no has contado nada! ¡Tú te los llevaste y tú me los devuelves!

    José: (Tras un silencio) Ruth, por eso quiero que…

    Ruth: (Interrumpe) ¡Tú no le has contado nada a la policía! ¡Tú te los llevaste y tú me los devuelves! (Grita) ¡Tú te los llevaste y tú me los devuelves! (Fin de la conversación).

    Las llamadas iban en un círculo vicioso. En otra, Ruth lanzó un órdago: «¿Vas a traer a los niños?». Él prometió humo: «Yo los tengo que traer; si no, no soy hombre, tarde más o tarde menos». Al instante de esa última conversación telefónica, Ruth supo que quien tanto le llamaba franqueó la cárcel de Córdoba bajo un «presunto delito de detención ilegal de menores y simulación de delito». Si entre muros estaba él, entre muros caminaba ella. El 28 de diciembre se sentó frente a él. Les separaba un cristal. Y dos niños.

    Ruth: ¿Qué es eso de que hiciste una candela y quemaste mi ropa?

    José: Quemé apuntes tuyos del instituto y ropa para dar.

    Ruth no tenía apuntes del instituto en la finca y «los restos de fibra pertenecen a una chaqueta que estaba en el ropero de casa», analizó ella... La condena de Ruth permanece hoy en 10 meses, 29 días y esta mañana de domingo. Ese castigo podría finalizar «cuando recibamos el informe definitivo de los huesos», anuncia Juan David, familia de los Ortiz. La mamá de Ruth y José espera en silencio, en medio de pocas palabras. Aun así, en sus ojeras se leen centenares de noches en vela. Pero una vez, el agotamiento cargó su peso en las alforjas de la noche y Ruth soñó con su hija. «Estaba ella sola. Me miró y me dijo: "Mamá, ¿por qué has tardado tanto en venir a por nosotros?"». Ruth apunta con su mirada al informe definitivo y con su corazón, a dos fechas. El 10 de septiembre: tercer cumpleaños del pequeño José. El 2 de octubre: su niña soplaría siete velas.

    Hace años, Ruth puso a sus hijos en este mundo. Ellos entraron boca abajo para no perderla de vista. Ahora, desde arriba la tienen en su miramiento. Porque desde el cielo hay besos que se dan con la mirada. Porque desde la tierra hay besos que se dan con la memoria. Y ésos son eternos.




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EL MUNDO. CRÓNICA. DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 2012

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Mensajepor Invitado » Lun 03 Sep, 2012 12:24 am





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