SALUD Y BELLEZA

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Alejandra Azcárate

Mensajepor Alejandra Azcárate » Lun 09 Jul, 2012 1:04 am


Confieso que formo parte de las víctimas de esta sociedad que nos bombardea con esquemas específicos de belleza a través de los cuales la delgadez es un ideal.

Me gusta el cuerpo liviano, ágil y elástico. Me identifico por mi genética y metabolismo con una estética sin protuberancias, relieves y desproporciones. Pero así mismo, hoy decidí alejarme de mi primaria perspectiva de lo bello para abrir mi mente y analizar las ventajas de la gordura. Una mujer que nace gorda o que se engorda debe tener ciertos puntos a su favor que deben ser resaltados y no señalados por las flacuchentas como yo.


1. No piensan a la hora de comer. Esa es una invaluable sensación de libertad. No se mortifican por los horarios adecuados para ingerir los alimentos ni mucho menos se estresan por la escogencia de los mismos. Una bandeja paisa al desayuno no es una posibilidad absurda, al contrario, puede ser una realidad semanal.

2. Cuando van a los almacenes no se pasan horas midiéndose opciones de prendas porque pocas veces encuentran su talla. Sus compras son breves. ¿Qué me queda? Eso me llevo. Punto.

3. Se sienten como unas princesas ya que ellas sí conocen de cerca la verdadera caballerosidad. Los hombres les ceden el puesto por miedo a que se les sienten encima, las miran con ternura para evitar una agresión, les sonríen, las saludan con palmada en el hombro, les corren la silla porque no caben, les abren la puerta del carro para cerciorarse de que sí entran y no las morbosean porque rayarían con la aberración.

4. Disfrutan a plenitud la amistad. Las gordas no generan envidia, así que además de convertirse en grandes amigas producen una confianza que solo es recompensada con lealtad. No sufren el dolor de la traición ni prueban el veneno del engaño.

5. En el sexo se desinhiben con facilidad. Contrario a sentir complejos por su figura, tienden a ser tan seguras de ellas mismas que se convierten en grandes amantes. Siempre se entregan como si fuera la última vez, porque de hecho saben que podría serlo. No tienen límites, no les preocupa si la luz está prendida o apagada, no las altera ninguna posición, saben con certeza que su fortaleza es generar placer hasta el punto de hacerle olvidar a su pareja la sensación de estar amasando un sofá abullonado.

6. La playa o el plan de piscina no las cohíbe. Uno las ve pavoneándose sin pareo y sin el menor pudor. Se asolean como un sapo boca abajo desparramadas sin tapujos. Con la bronceada se les marcan los pliegues a los cuales el sol no alcanzó a entrar, quedan llenas de líneas como si hubieran sido atacadas por un león y no les importa. Salen de esqueleto, ombliguera o shorts, frescas.

7. No viven pendientes de los tratamientos, trucos o sistemas para alcanzar la figura ideal, son conscientes de su realidad, se aceptan evitando luchas sin sentido. Así se aman y así las aman.

Si resumimos, la gordura genera libertad. Algo que pocos seres logran conocer a lo largo de su vida. Es cierto que por momentos debe producir insatisfacción y una lucha por modificar lo existente. Pero a la vez se alejan con facilidad de las presiones y convierten su figura en su mayor factor de seguridad.

Con todo y eso, no nos digamos mentiras, es mejor ser flaca. Así que no se engañen más. Dejen de pensar que son de huesos grandes, que retienen líquido y que el color negro adelgaza. Están gordas. ¡Asúmanlo! Y así suene cruel, es la cruda verdad. Ojo no con la tiroides sino con la ‘mueloides’ y sobre todo no olviden que uno gordo se ve lindo solo cuando es bebé.

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ligera

Mensajepor ligera » Lun 09 Jul, 2012 1:06 am

jaja, a ésta le faltan los 1400 gr que pesa el cerebro

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Vogue

Mensajepor Vogue » Dom 23 Sep, 2012 3:58 am



Vogue: el número de septiembre

Imagen Documental que acompaña a Anna Wintour, editora de la revista Vogue USA durante más de 20 años y una de las figuras más importantes del mundo de la moda. El documental se centra en la producción del número de Septiembre de 2007, el mes más importante para la industria de la moda. Sigue todo el proceso de creación del número, la producción, las fotos, las modelos, diseñadores... todo lo necesario para dar forma al número de septiembre. Este número tiene unos 30 millones de lectores y mueve 300 billones de dólares

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depilacion

Mensajepor depilacion » Jue 04 Oct, 2012 6:40 pm



A COLIBRITANY LE URGE UN DEPILAISHON

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Assia
de Melbourne
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Mensajepor Assia » Vie 05 Oct, 2012 2:20 pm

Yo no permito que me depilen con cera. El tiron no es bueno para la piel y en personas maduras, se les hacen bultos en los ojos. A mi me depilan con pinza de mano y como la que depila mis cejas es 1 chica muy profesional, la misma que me hace la limpieza de la piel,francamente,yo no siento dolor.

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Princelandia

Mensajepor Princelandia » Mié 10 Oct, 2012 2:46 pm



“Princelandia, un mundo mágico a la medida de todas las princesas”

Princelandia - Party & Beauty


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Invitado

Mensajepor Invitado » Vie 19 Abr, 2013 5:13 pm



La mujeres son sus críticas más implacables. Solo el 4% de la mujeres del mundo se consideran a sí mismas guapas. Dove ha realizado un experimento para demostrarlo. Un artista forense realiza retratos robot a partir de dos descripciones, la que cada persona hace sobre ella misma y la de alguien que acaba de verla por primera vez. El resultado muestra el contraste entre cómo nos vemos y cómo nos ven.

http://realbeautysketches.dove.com/

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jojo

Mensajepor jojo » Mié 19 Jun, 2013 1:41 am

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La mordida de silicona con efecto lifting
Invento japonés contra las arrugas

Los japoneses tienen una estética particular. Esta mordida de silicona no es lo que muchos malpensados creen, sino que su uso está encaminado a conseguir el efecto lifting en la cara y la zona alrededor de la boca sin pasar por quirófano. El invento -todo japo- se llama face slimmer.


Si eres de los que va a Muji a refrescar ya sabes a qué atenerte. Minimalismo puro y soluciones un tanto espartanas.

El 'face slimmer' tiene un poco de todo eso, aunque el color rojo le da una nota algo discordante. Lo comercializa un portal japonés dedicado a soluciones estéticas con máscaras de todo tipo y diseño.

Desde allí prometen que si usas esta mordida de silicona durante tres minutos diarios tendrás un rostro juvenil y vibrante. Cuando te la coloques debes repetir las vocales del alfabeto durante ese tiempo.

Con eso, evitarás el quirófano y los impredecibles tratamientos de belleza.

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sabroson

Mensajepor sabroson » Mié 19 Jun, 2013 1:49 am

que aburridas !!!! yo tengo una cosa que hace el mismo efecto y de paso te diviertes. :happy0021: :loker :loker :loker

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qué opináis?

Mensajepor qué opináis? » Lun 08 Jul, 2013 3:16 am

¿Y si no me depilo?


Soy una de esas mujeres que odia depilarse. No sé si hay muchas por ahí fuera, pero sospecho que sí. Desde el primer día en que, siendo adolescente, decidí que tenía que deshacerme de los pelos en piernas y axilas, he vivido la depilación como una tortura. Una pérdida de tiempo que, además, me acarreaba sufrimiento. Un sinsentido, vamos. Pero tampoco le daba más vueltas. Al fin y al cabo, soy mujer, así que tengo que depilarme, ¿no? ¿Acaso me queda otra opción? Durante mucho tiempo pensaba que no, así que simplemente intenté minimizar mis épocas de sufrimiento al máximo. Opté por no depilarme en invierno. Total, iba bien tapadita, nadie me veía... Así que, sí, ahí empecé a darme cuenta de que me depilaba por lo demás, porque era lo que se esperaba de mí como mujer. Disfrutaba de mis piernas peludas durante el invierno y me sometía a una tortura casi semanal en verano.

Soy una mujer muy peluda, sí. Tengo la piel muy blanca y los vellos muy negros. Mis piernas y mis axilas son verdaderas selvas. Sé que hay mujeres con poco vello, mujeres que se depilan muy de vez en cuando y que tienen el vello rubio y fino. Pero no es mi caso, así que eso de disimular y hacer como si el vello no estuviera ahí no da resultado. Además, vivo en Málaga, el clima es caluroso buena parte del año y la playa está ahí para disfrutarla...

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Tras 7 meses sin depilarme, disfrutando de mis selvas negras, el tiempo empieza a apremiar. Hace sol. Hace calor. El verano se acerca. ¡Noooooooo! Empiezo a necesitar llevar faldas cortas y camisetas de tirantes. Empieza, un año más, esa época en la que me debato entre mis deseos y necesidades y los deseos y necesidades de la sociedad en la que vivo. Este año me lo estoy planteando en serio. ¿Me depilo o no? Soy muy consciente de que yo no quiero, de que si dependiera de mí, no lo haría. Pero... ¿depende realmente de mí? Lógicamente, puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera, pero no quiero que salir a dar un paseo se convierta en una quimera, no quiero tener que rechazar planes por querer esconderme. Porque, sí, lo admito, no estoy preparada para escuchar las críticas ni para soportar las miradas. No soy una revolucionaria. Aún.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pensándolo fríamente, me parece asombroso cómo hemos llegado a un punto en el que una mujer que no se quita sus propios pelos, los pelos que le crecen sí o sí, sea un especimen raro. No estoy juzgando a las millones de mujeres que se depilan porque quieren (aunque habría que ahondar para saber por qué quieren), pero sí estoy criticando que hayamos llegado un punto en el que no hay elección. No podemos elegir si nos depilamos o no. Se da por hecho. Y punto.

Últimamente he leído algunos artículos en internet en el que las mujeres reivindican su derecho a no depilarse el vello púbico. Estamos viendo, poco a poco, cómo se está imponiendo también la normalidad de depilarse el pubis. Yo por ahí no paso, eso sí que no, pero supongo que en unos años será también la norma. Leo por ahí que los chicos lo demandan, que quieren a las mujeres sin pelos en su sexo. Pues bien, me importa poco lo que demanden esos chicos. No me interesan.

Sin embargo, tras un búsqueda bastante extensa por internet (tanto en español como en inglés), no he encontrada casi ningún artículo en referencia a la no depilación de piernas y axilas. Sí leí multitud de artículos sobre Emer O'Toole, una periodista irlandesa que estuvo sin depilarse durante 18 meses y que aquí explica por qué. ^Aquí puedes ver un vídeo en el que se ven sus piernas y axilas sin depilar. Estos son otros posts que encontré sobre el tema:


Razones por las que no me depilo

También hay algunos grupos en Facebook en los que las mujeres muestran sus axilas sin depilar, como este en inglés y este en sueco y hace tiempo que oí hablar de un documental, Pitstache, sobre este tema, que creo que actualmente sigue en producción.

Pero la no depilación sigue siendo un tabú. Un tema del que no se habla. Del que no se quiere hablar. Por eso me he decidido a escribir este artículo, porque creo que hay que visibilizarlo, que hay que hablarlo, que las mujeres tenemos que volver a tener opciones sin tener que hacer una revolución. Que las mujeres tenemos que saber que tenemos la elección, que la depilación no es una obligación que viene con el hecho de ser mujer. Que las chicas adolescentes, cuando empiezan a tener vello, tienen que saber que pueden elegir, que ellas deciden si quieren o no depilarse. Que ambas opciones son válidas. Hoy en día, lógicamente no es así. Me ha sido casi imposible encontrar fotos de mujeres con las piernas sin depilar (axilas sin depilar es más sencillo) y por eso pongo aquí las mías, para que las piernas velludas y femeninas salgan a la luz, para que se vean.

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Cuando le pedí a mi novio que me hiciera las fotos, se negó. Creo que no quería que hiciera públicas mis piernas peludas. Bastante tenía él con aguantar el plan... jajaja! Tuvimos una conversación muy interesante y a los pocos segundos reconoció que se equivocaba y accedió a hacerme las fotos. Me dijo que esas fotos eran un atentado contra la estética. Estoy de acuerdo. Son un atentado contra la estética, contra la imagen de la belleza femenina que tenemos ya integrada en nuestra cultura y en nuestra sociedad. Esa misma imagen que quiero cambiar, simplemente porque no es real. Las mujeres tenemos pelos en las piernas. Tenemos pelos en las axilas. Y en el pubis. Y en mil sitios más. Somos peludas. Igual que los hombres. Algunas menos, otras más. Y eso es real. Una realidad que las mujeres, presionadas unas por otras, nos empeñamos en esconder.

Aún no sé si este año volveré a sucumbir a la presión, si volveré a depilarme. Aún no lo he decidido, pero soy muy consciente de que si finalmente lo hago, será por los demás, y que eso me aleja de mí misma. El póster que publico en mi blog explica muy bien todo lo que pienso sobre la depilación. Es una obra de Nina para The Feminist Poster Project.

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Invitado

Mensajepor Invitado » Lun 08 Jul, 2013 10:37 am

la verdad ... no me gusta . está horrible.(para mi gusto)
habrá chicas con poco bello que no se depilen y queden bien ... pero este no es el caso.

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la patata

Mensajepor la patata » Mar 09 Jul, 2013 3:24 am

Peluquería genital. Un llamamiento a la reflexión

POR JULIA MONTEJO Y ROCÍO MONTEJO, PERIODISTA Y ESCRITORA Y GINECÓLOGA


El dato: en las consultas de ginecología se observa un alarmante cambio de tendencia en lo que a vello púbico se refiere. Una nueva estética se ha impuesto en los últimos años y lleva a mujeres hechas y derechas a asemejarse a niñas prepúberes.

La peluquería genital no es algo de lo que las mujeres hablamos. No es un tema de revistas y periódicos para todos los públicos, pero sí que es la norma en la pornografía actual de donde, seguramente, arranca la moda y por ende, el cambio en el gusto masculino. Parece que hay algo en nuestro disco duro femenino empeñado en convertirse en un objeto sexual deseable y que la única forma de lograrlo es esforzarse en parecer una niña. ¿Pervertido? ¿Retorcido? En cualquier caso, digno de dedicarle unos minutos de reflexión.

Desde nuestra más tierna adolescencia, cuando las hormonas empiezan a hacer de las suyas, las españolas nos hemos mostrado avergonzadas de la cantidad de pelo que cubría nuestra epidermis. Por mucho calor que hiciera, si las piernas no estaban perfectamente depiladas se cubrían con medias o pantalón. No es de extrañar. Quizás es una de las pocas grandes verdades sobre la que todos los españoles estamos de acuerdo: las mujeres no tienen vello. ¿Quién no ha hecho alguna broma sobre los sobacos de las francesas o las inglesas y su falta de pudor para mostrar piernas velludas? Incluso la guapísima Julia Roberts, cuya feminidad es difícil poner en entredicho, tuvo que aguantar el chaparrón cuando una foto captó lo poco que le preocupaban sus axilas. Y seguro que muchas habremos escuchado a algún macho ibérico burlarse de un encuentro con algún buen felpudo. En estas ocasiones, las mujeres nos hemos sonrojado, unido a la crítica o cambiado de tema, según nuestra forma de ser y las circunstancias que nos rodeaban.

Sin embargo, no hay que ir muy lejos para darse cuenta de que las sociedades en las que las mujeres ostentan menos derechos, son las mismas que imponen las modas depilatorias más exigentes o, incluso, la terrible ablación.

Podríamos pensar que es una moda pasajera, típica de jovencitas con la cabeza llena de pájaros. La realidad demuestra que las seguidoras más habituales de estas tendencias son señoras entre los cuarenta y los cincuenta. Lo curioso es que, en las consultas, ellas mismas tienen sentimientos encontrados. Por un lado, les avergüenza no poder ocultar la dedicación que invierten en sus genitales. Por otro, sienten la necesidad de disculparse y asocian la rasuración a la limpieza. La incoherencia llega hasta tal punto que incluso llegan a disculparse si no llegan perfectamente depiladas. Una mala excusa porque el resultado de la tonsura suele ser desastroso: quemaduras, foliculitis crónica, picores, etcétera. Efectos secundarios que sufren en vergonzoso silencio. Y otra consecuencia de esta moda que habla de nuestra baja autoestima: ¡La petición estética de una reducción de los labios menores!

Que se vean genitales rasurados en las consultas ginecológicas no es algo nuevo. Las mujeres árabes siempre han llegado depiladas, lo cual, entre el personal sanitario, se comentaba con extrañeza y cierta lástima. La sorpresa es encontrar ahora a las liberadas europeas rasuradas, depiladas (láser incluido), con el objeto de continuar siendo sexualmente atractivas bajo la excusa/creencia de que es más higiénico.

En pleno siglo XXI es decepcionante descubrir que las mujeres occidentales que tanto hemos luchado y luchamos por nuestros derechos y reconocimiento, optemos por seguir la misma tradición de las mujeres árabes. Las mismas que, desde tiempos inmemoriales, se han estado preparando con abnegación en los hamanes para sus esposos, convencidas, o no, de que ese era su destino. ¿Por qué las mujeres sucumbimos a modas esclavizantes propias de otras sociedades más cerradas? La respuesta a mí, como mujer, me avergüenza.

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Vinlandia

Mensajepor Vinlandia » Mié 17 Jul, 2013 1:09 pm

qué opináis? escribió:¿Y si no me depilo?


Soy una de esas mujeres que odia depilarse. No sé si hay muchas por ahí fuera, pero sospecho que sí. Desde el primer día en que, siendo adolescente, decidí que tenía que deshacerme de los pelos en piernas y axilas, he vivido la depilación como una tortura. Una pérdida de tiempo que, además, me acarreaba sufrimiento. Un sinsentido, vamos. Pero tampoco le daba más vueltas. Al fin y al cabo, soy mujer, así que tengo que depilarme, ¿no? ¿Acaso me queda otra opción? Durante mucho tiempo pensaba que no, así que simplemente intenté minimizar mis épocas de sufrimiento al máximo. Opté por no depilarme en invierno. Total, iba bien tapadita, nadie me veía... Así que, sí, ahí empecé a darme cuenta de que me depilaba por lo demás, porque era lo que se esperaba de mí como mujer. Disfrutaba de mis piernas peludas durante el invierno y me sometía a una tortura casi semanal en verano.

Soy una mujer muy peluda, sí. Tengo la piel muy blanca y los vellos muy negros. Mis piernas y mis axilas son verdaderas selvas. Sé que hay mujeres con poco vello, mujeres que se depilan muy de vez en cuando y que tienen el vello rubio y fino. Pero no es mi caso, así que eso de disimular y hacer como si el vello no estuviera ahí no da resultado. Además, vivo en Málaga, el clima es caluroso buena parte del año y la playa está ahí para disfrutarla...

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Tras 7 meses sin depilarme, disfrutando de mis selvas negras, el tiempo empieza a apremiar. Hace sol. Hace calor. El verano se acerca. ¡Noooooooo! Empiezo a necesitar llevar faldas cortas y camisetas de tirantes. Empieza, un año más, esa época en la que me debato entre mis deseos y necesidades y los deseos y necesidades de la sociedad en la que vivo. Este año me lo estoy planteando en serio. ¿Me depilo o no? Soy muy consciente de que yo no quiero, de que si dependiera de mí, no lo haría. Pero... ¿depende realmente de mí? Lógicamente, puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera, pero no quiero que salir a dar un paseo se convierta en una quimera, no quiero tener que rechazar planes por querer esconderme. Porque, sí, lo admito, no estoy preparada para escuchar las críticas ni para soportar las miradas. No soy una revolucionaria. Aún.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pensándolo fríamente, me parece asombroso cómo hemos llegado a un punto en el que una mujer que no se quita sus propios pelos, los pelos que le crecen sí o sí, sea un especimen raro. No estoy juzgando a las millones de mujeres que se depilan porque quieren (aunque habría que ahondar para saber por qué quieren), pero sí estoy criticando que hayamos llegado un punto en el que no hay elección. No podemos elegir si nos depilamos o no. Se da por hecho. Y punto.

Últimamente he leído algunos artículos en internet en el que las mujeres reivindican su derecho a no depilarse el vello púbico. Estamos viendo, poco a poco, cómo se está imponiendo también la normalidad de depilarse el pubis. Yo por ahí no paso, eso sí que no, pero supongo que en unos años será también la norma. Leo por ahí que los chicos lo demandan, que quieren a las mujeres sin pelos en su sexo. Pues bien, me importa poco lo que demanden esos chicos. No me interesan.

Sin embargo, tras un búsqueda bastante extensa por internet (tanto en español como en inglés), no he encontrada casi ningún artículo en referencia a la no depilación de piernas y axilas. Sí leí multitud de artículos sobre Emer O'Toole, una periodista irlandesa que estuvo sin depilarse durante 18 meses y que aquí explica por qué. ^Aquí puedes ver un vídeo en el que se ven sus piernas y axilas sin depilar. Estos son otros posts que encontré sobre el tema:


Razones por las que no me depilo

También hay algunos grupos en Facebook en los que las mujeres muestran sus axilas sin depilar, como este en inglés y este en sueco y hace tiempo que oí hablar de un documental, Pitstache, sobre este tema, que creo que actualmente sigue en producción.

Pero la no depilación sigue siendo un tabú. Un tema del que no se habla. Del que no se quiere hablar. Por eso me he decidido a escribir este artículo, porque creo que hay que visibilizarlo, que hay que hablarlo, que las mujeres tenemos que volver a tener opciones sin tener que hacer una revolución. Que las mujeres tenemos que saber que tenemos la elección, que la depilación no es una obligación que viene con el hecho de ser mujer. Que las chicas adolescentes, cuando empiezan a tener vello, tienen que saber que pueden elegir, que ellas deciden si quieren o no depilarse. Que ambas opciones son válidas. Hoy en día, lógicamente no es así. Me ha sido casi imposible encontrar fotos de mujeres con las piernas sin depilar (axilas sin depilar es más sencillo) y por eso pongo aquí las mías, para que las piernas velludas y femeninas salgan a la luz, para que se vean.

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Cuando le pedí a mi novio que me hiciera las fotos, se negó. Creo que no quería que hiciera públicas mis piernas peludas. Bastante tenía él con aguantar el plan... jajaja! Tuvimos una conversación muy interesante y a los pocos segundos reconoció que se equivocaba y accedió a hacerme las fotos. Me dijo que esas fotos eran un atentado contra la estética. Estoy de acuerdo. Son un atentado contra la estética, contra la imagen de la belleza femenina que tenemos ya integrada en nuestra cultura y en nuestra sociedad. Esa misma imagen que quiero cambiar, simplemente porque no es real. Las mujeres tenemos pelos en las piernas. Tenemos pelos en las axilas. Y en el pubis. Y en mil sitios más. Somos peludas. Igual que los hombres. Algunas menos, otras más. Y eso es real. Una realidad que las mujeres, presionadas unas por otras, nos empeñamos en esconder.

Aún no sé si este año volveré a sucumbir a la presión, si volveré a depilarme. Aún no lo he decidido, pero soy muy consciente de que si finalmente lo hago, será por los demás, y que eso me aleja de mí misma. El póster que publico en mi blog explica muy bien todo lo que pienso sobre la depilación. Es una obra de Nina para The Feminist Poster Project.




Me parece sencillamente horrible. Esta chica tiene un problema de exceso de vello, no se trata de lo normal en las mujeres porque es que parece un hombre! Si fuera el vello normal todavía, pero es que así... da yuyu ver esas piernas y esos sobacos. Es por higiene, no ya por estética por lo que debería depilarse esos pelazos.

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Obse
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Mensajepor Obse » Jue 18 Jul, 2013 12:41 am

Creo que es un prejuicio cultural. Las mujeres tienen vello corporal y el de las mediterráneas es, además, de color negro. La higiene no tiene nada que ver


Nadie llama guarros a estos señores:

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Ahora introducen la "moda" de depilar los brazos y de depilarse el chirri ni hablo. No, no somos niñas ni muñecas y sí, tenemos pelo corporal.




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