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Encontrar las palabras adecuadas - Manuel de Lorenzo

Mensajepor Invitado » Mar 18 Abr, 2017 2:43 am






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NO ESTÁ MUY CLARO qué le dijo exactamente Gabriel García Márquez a Patricia Llosa cuando, en enero de 1976, la mañana posterior a una cena organizada por Carmen Balcells en Barcelona, el autor colombiano la llevaba en su coche al aeropuerto de El Prat para que cogiese un vuelo con dirección a Lima, donde la esperaba su marido. García Márquez tomó una carretera equivocada que le hizo perder un tiempo considerable, provocando que su pasajera perdiese el avión. Según el biógrafo Gerald Martin, al confirmarse que Patricia no podría acudir a su cita en Perú, el escritor la consoló diciéndole que no se desanimase por tener que quedarse al menos un día más en Barcelona, ya que ambos podían aprovechar el tiempo montándose su propia fiesta privada.

Cuáles eran las intenciones reales de García Márquez es un misterio. Su buen amigo, el periodista Plinio Apuleyo, comentó en su momento que, sin duda, se había tratado de una insinuación desafortunada. García Márquez siempre negó haber dirigido a Patricia cualquier tipo de comentario lascivo o insidioso, lamentando lo que ella pudiera haber entendido. En cualquier caso, no cabe duda de que, le dijese lo que le dijese, Mario Vargas Llosa debió de interpretar lo mismo que su mujer, ya que cuando vio a Márquez unas semanas después en en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México —ambos habían acudido para el estreno de la película 'La odisea en los Andes'— le pegó un puñetazo tan elocuente que los dos autores jamás volvieron a dirigirse la palabra.

A lo mejor García Márquez no quería decir lo que dijo. Puede que ni siquiera lo dijese. O puede que sí. Lo que resulta evidente es que, fuese o no su intención tener un affaire con la esposa de su amigo, no supo encontrar las palabras adecuadas. Si no quería acostarse con ella, no debería haberle propuesto montarse "una fiesta privada". Pero si, efectivamente, quería tantear un posible romance clandestino, debería haber intentado ser un poco más discreto y ambiguo. Por lo que pudiera pasar.

La semana pasada leí una historia en el blog del periodista Javier Fraiz sobre la importancia de elegir bien las palabras en el momento oportuno. Hace años, poco después de incorporarse a la redacción en la que trabaja, le tocó asistir a un funeral multitudinario en Ourense en el que se despedía al padre de una importante autoridad pública. En la puerta de la iglesia, dándole el pésame a la familia, había jueces, fiscales, políticos, empresarios, periodistas y otras personalidades de la sociedad gallega.

Fraiz se hallaba en la cola, aguardando su turno para darle la mano a quien correspondiese y expresar sus condolencias. Mentalmente, ensayaba un "lo siento". "Incluso esa máxima filosófica tan socorrida en Galicia de "no somos nadie" habría servido", explica en el texto. Cuando llegó su momento, se acercó al hijo del fallecido, le dio un apretón de manos y, como si de repente la frase que había ensayado hubiese desaparecido de su memoria, lo miró a los ojos y le dijo: "Enhorabuena".

Es llamativa la cara de extrañeza que solemos poner cuando nuestro interlocutor, lejos de encontrar las palabras adecuadas, dice lo primero que se le viene a la cabeza, tenga sentido o no. No sabes muy bien cómo reaccionar. A veces incluso resulta más incómodo para ti que para el que se ha equivocado. Algo así le sucedió a Santiago Auserón en 2015, después de un concierto en el Náutico de San Vicente do Mar, cuando un buen amigo mío, fan de Auserón desde que era adolescente, pudo acercarse a hablar con él de madrugada. No habíamos comido nada desde el mediodía, ya que, debido a las prisas por llegar a tiempo al concierto, no pudimos parar a cenar.

Mi amigo sólo repetía lo mucho que le sonaban las tripas y cuánto le apetecía un plato de pasta. A la una de la mañana, cuando por fin tuvo ocasión de intercambiar unas palabras con el músico, se puso frente a él con los ojos muy abiertos y no dijo nada. Un tanto confuso, Auserón le preguntó cómo se llamaba. Mi amigo titubeó un par de segundos y contestó: "Macarrones". Y Santiago se le quedó mirando pasmado, dudando de si se había tratado de una broma o si, como más bien parecía, estaba hablando con un idiota.

Encontrar las palabras adecuadas no siempre es sencillo, pero a veces, con mucha práctica, uno puede llegar a depurar tanto su técnica que incluso alcanza la perfección. La economía del lenguaje en su versión óptima. La primera vez que el padre de mi amigo Darío Diéguez, lucense de pro, tuvo que ir solo a Madrid, recibió un buen número de recomendaciones de sus familiares y amigos acerca de cómo orientarse en la capital y qué debía decirle al taxista para llegar correctamente a su destino en Móstoles.

El padre de mi amigo se subió al tren, llegó a Madrid, salió de la estación, entró en el primer taxi que vio y le dijo al taxista: "¿Conoces a Charo, que tiene una peluquería en Móstoles?". A lo que el taxista contestó: "Hombre claro que la conozco; soy de Monforte, como ella". "Pues llévame a su peluquería", dijo el padre de Darío. Y no hizo falta decir ni una sola palabra más.

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Assia
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Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensajepor Assia » Mar 18 Abr, 2017 12:01 pm

Hay que ser muy idiota o estar borracho para dar 1 pesame con la palabra '' Enhorabuena.'' Nadie sabe lo que le dijera Garcia Marquez a Patricia. Nunca crei que Garcia Marquez le propusiera a Patricia pasar 1 noche con el. Mas bien creo que fue Patricia la que quiso darle celos a Varguitas harta ya de llevar tantos cuernos. Lo que si sabemos por cierto porque lo oyeron los presentes que ayudaron a Mercedes (la esposa de Garcia Marquez) a socorrer a su marido despues del punetazo de Varguitas, Mercedes dijo: '' Jamas volvere a tener amistad con Patricia.'' Hasta donde yo se, Garcia Marquez nunca le fue infiel a su esposa, todo lo contrario de Varguitas que siempre abandonaba a su mujer e hijos por otra mujer. Quiso Patricia darle celos a Varguitas.? A mi no me sorprenderia que fuera 1 invento de Patricia. Como siempre he comentado, la verdad no la sabe ni Varguitas. Varguitas solo sabe lo que le dijo Patricia y en vez de pedirle explicaciones a Garcia Marquez, el muy bestia de Varguitas le dio 1 punetazo inesperadamente a 1 amigo.
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Mensajepor Invitado » Jue 20 Abr, 2017 2:26 am

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El mítico Tamagotchi ha vuelto.


¿Dónde estabas tú cuando asesinaste a tu Tamagotchi?

Manuel de Lorenzo


Los 90 eran un país extraño. En una de sus orillas boqueaban moribundas las hombreras y las medias de rejilla, apenas a unos metros de los guantes sin dedos o los calentadores, ya cadáveres. En la otra, entre collares de surfero, mechas muy marcadas y gafas de sol pastilleras, asomaba la juventud peor vestida de la historia. Una juventud que había olvidado en un trastero resentido el cubo de Rubick, los juguetes de Star Wars, Barrio Sésamo o el heavy metal y abrazaba una nueva religión, la de la electrónica, cuyos primeros dioses eran la Game Boy, el walkman, los ordenadores y, para asombro de Occidente, unos extraños huevos japoneses llamados Tamagotchi.

Un buen día llegamos a clase y todo el mundo tenía uno. Como el mullet o las Rebook the Pump. El Tamagotchi era un pequeño divertimento tecnológico que, a modo de estallido, de la noche a la mañana, se convirtió en fenómeno social. Algo similar a lo sucedido con Pokémon GO en 2016, pero entre adolescentes de verdad. Hoy en día resulta de lo más natural que la gente se embobe mirando un aparato digital en la palma de su mano, pero a mediados de los 90 aquello era lo más parecido a una revolución zombie.

Steve Urkel relinchaba en la tele, Tom Cruise se aventuraba en su primera Misión Imposible, Harry Potter asaltaba las librerías, Michael Jackson emblanquecía por momentos y el último paso hacia la pubertad se llamaba Tamagotchi. El invento consistía, básicamente, en una especie de mascota virtual de silueta torpe y movimientos tacaños a la que había que alimentar, a la que había que bañar y con la que había que jugar demasiado a menudo. Incluso le echabas un vistazo clandestino durante la clase para comprobar si estaba bien, como un novio bobo y absorbente. Y no cabía la posibilidad de desatenderlo o descansar de él porque, si faltabas a tus obligaciones, que eran muchas y constantes, el bicho se moría.

Para algunos, en cualquier caso, ahí estaba la gracia. En el ensañamiento virtual. En el sadismo sin consecuencias. El Tamagotchi daba rienda suelta a las perversiones más primitivas de la adolescencia sin que saltasen las alarmas. Lo decía Manuel Rivas en una columna en El País en 1997: por 2.500 pesetas, con el Tamagotchi adquirías también “la idea del mal y de la muerte”. Esa crueldad que resultaría repugnante e inmoral con una mascota de carne y hueso se volvía impune y feliz si el animal al que matabas de hambre iba a pilas. Bastaba con pulsar un botón y volver a empezar. Algunos días, en pleno verano, lo único que hacías durante horas era torturar y asesinar a tu muñeco. Incluso sin querer, abandonándolo en un rincón injusto.

Para otros, sin embargo, el Tamagotchi era toda una responsabilidad. Había algo tierno e inocente en la paradoja de querer crecer y ser adultos y tener responsabilidades a través de un juguete que nos ataba irremediablemente a la infancia. Era como una aplicación didáctica que te abultaba en el bolsillo y no se podía minimizar. Pero a todos nos maravillaba porque aquello —como el tiempo se encargó de desmentir— era el futuro.

Y el futuro, o mejor dicho, los ejecutivos del futuro, si algo saben hacer es echar la vista al pasado. Concretamente, a la segunda mitad de la década de los 90. Porque los que en aquella época eran adolescentes median ahora la treintena, han crecido cargando sus habitaciones de cachivaches y hoy en día, por fin, tienen un sueldo propio para gastárselo en las chorradas que les dé a gana. Por eso vuelve el Tamagotchi. Por pura nostalgia.

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Bandai ha decidio relanzar al mercado su criaturita virtual con el mismo formato, aquel llavero con forma de huevo, tres botones y una pantalla rácana en píxeles, para hacer caja satisfaciendo los apetitos de la melancolía. El mismo motivo por el que hace unos meses se agotaron las existencias de la NES mini en cuanto Nintendo la puso a la venta, o por el que el Nokia 3310 triunfó en el último congreso mundial del móvil de Barcelona o por el que ha vuelto el walkman: por la adherencia irresistible de lo retro.

Vuelven los 90. El próximo 13 de mayo, por ejemplo, se celebra en Madrid un festival llamado “Love the 90’s” cuyo eslogan es “ven al mayor festival europeo de los años 90 que nunca pudiste vivir en los 90”. Su presentador será Fernandisco. Actuarán, entre otros, OBK, Rebeca, Jenny de Ace of Base, Corona y Chimo Bayo. Y la cita se repetirá en Valencia en junio y Barcelona en julio. El revival de los 90 es un hecho. Si por la calle ya hemos vuelto a ver cazadoras bomber, collares choker o pantalones rotos con camisas de cuadros, pronto nos encontraremos rodeados de piercings en el ombligo o carpetas forradas de fotos en los institutos.

Para los que éramos adolescentes en aquel entonces, los años 90 fueron como nuestra primera moto o nuestro primer coche. Aquel que te compraste de segunda mano y, en un abrir y cerrar de ojos, se quedó anticuado. De algún modo, tenías la sensación de que el futuro te había cogido con el pie cambiado. Y te quejabas de él y reconocías que era una horterada y estabas deseando dejarlo atrás, pero qué diablos, siempre será tu coche. Igual que la de los 90, por muy extraña que fuese, siempre será nuestra década.

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Mensajepor Invitado » Dom 30 Abr, 2017 2:17 am

“No voy a pedir perdón por la suerte. ¿Se pide perdón por la desgracia?”

MANUEL JABOIS 24 ABR 2017

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El escritor Ray Loriga.

Ray Loriga (Madrid, 1967) vive cerca de la calle Génova, en Madrid. Su medida geográfica de todas las cosas, sin embargo, es el estadio Santiago Bernabéu.


Pregunta. ¿Por qué?

Respuesta. Viva donde viva tengo que llegar caminando en menos de una hora. Mi padre decía que después del Bernabéu la Tierra ya es plana.

P. Aquí está cómodo.

R. Chamberí es el barrio ideal. Está el PP, así que tienes cerca lo que odias, y no paran de pasar chicos y chicas guapísimas. De esto, por cierto, no podía hablar con mi padre. De cuando un chico era guapo. "Pero papá, ¿Paul Newman no es guapo?". "Un buen actor, un buen actor". "Pero papá, ¿no es más guapo Paul Newman que Edward G. Robinson?". "Buenos actores los dos". Yo cuando veo Dos hombres y un destino nunca me entero de qué va la peli porque estoy todo el rato pensando en quién es más guapo, si Paul Newman o Robert Redford. Con cada plano voy cambiando de idea: ahora Paul, ahora Robert. Si eso me pasa a mí, imagínate a Katharine Ross. Debió de estar volviéndose loca todo el rodaje.

P. Detectar la belleza también es un trabajo.

R. Mira, un día Mae West pasó por delante de una cola de extras y vio a un tipo que se llamaba Cary Grant. Fue al director y le dijo: “Si esa cosa sabe hablar, hazle un contrato”.

P. Acaba de ganar el Premio Alfaguara por su nueva novela, Rendición. Se avecina promoción y sigue sin teléfono móvil.

R. Puedo manejar la situación por afectos constantes en vez de por afectos distantes. El teléfono y las redes sociales están basados en afectos distantes; la gente que yo quiero está cerca y sabe dónde estoy a unas horas controladas.

P. ¿Escribe a mano?

R. La primera novela, una que tiré.

P. ¿Cuántos años tenía?

R. 14, 15 años. Se llamaba Nieve en primavera; luego me di cuenta de que Mishima había escrito Nieve de primavera. Adoro a Mishima, y me dije: “Mira, no puedo pisarle el título a este tío”. La novela era una cosa como de Lampedusa: iba de una familia burguesa que hacía una fiesta todos los veranos y un verano de pronto nevaba, pero ellos hacían la misma fiesta. Nadie iba y ellos se congelaban. Le puse tapas y todo: yo soñaba con ser escritor.

P. Pero se hizo periodista.

R. En Diario 16. La primera entrevista que hice en mi vida fue a Ray Bradbury.

P. ¿Por eso Ray?

R.Tengo mil razones para ser Ray: Ray Bradbury; Ray, príncipe de Arbórea, que era un personaje terciario de Flash Gordon; Sugar Ray Leonard; Sugar Ray Robinson; Raymond Carver, al que llamaban Ray. Pero todo eso vino después. Yo desde niño me llamaba Ray.

P. Mientras usted se construía a sí mismo la generación posterior lo hacía imitándole.

R. Plagiar es muy sano. Si eres un mediocre plagiar no te sirve de nada, pero si tienes ambición y cierto espíritu, plagiar es entrenar. Cuando empezaba me salían cuentos de Bukowski clavados. Encargaba los libros en Pasajes, que antes se llamaba Librería Internacional —eran de Black Sparrow, los que editaba Ferlinghetti— y tardaban seis meses en llegar. No sabes qué emoción cuando llegaban.

P. En inglés.

R. Yo los leía en inglés. Las traducciones para Anagrama las hacía Jorge Berlanga, que era íntimo amigo mío. Cuando salían, me decía: “¿Has notado algo?”. Y yo le respondía: “Este capítulo te lo has inventado”. “Ya, ¿pero cuela?”.

P. O sea que hemos estado leyendo a Berlanga en lugar de a Bukowski.

R. Metía muy poquito, ¡pero lo hacía tan bien! Es tan bonito. Es que el trabajo de traductor es ingrato, te pagan tan poco. Él de pronto metía un capitulito muy pequeño. Yo lo sé porque me había leído los libros en inglés. Él me decía: “¿Pero a que funciona?”. “Queda precioso, Jorge”.

P. Escribía Bukowski mejor que Bukowski.

R. Bueno, escribía Bukowski al menos tan bien como Bukowski. Sin Bukowski no se podría escribir Bukowski. Yo escribía cuentos de Carver. El último libro de Vila-Matas, Mac y su contratiempo, habla de un escritor que piensa que puede mejorar la novela de otro. Al principio todos hemos escrito encima de otras cosas, todos empezamos a bailar encima de otro, si no no se puede escribir. De hecho no hay nada peor para escribir que el que piensa: “Yo tengo algo que decir”. Ese es el que ya ha muerto en la escritura.

P. Se piensa caminando.

R. Está esa máxima de Von Kleist, un escritor alemán maravilloso del XIX, que decía: «Al hablar se nos ocurre una idea». Hablar para un escritor es escribir. Todos los libros que yo escribo suelen empezar —y ése es el pánico de mis editores— con 300 páginas que voy adelgazando. Me dicen: “Bueno, ¿va a ser un cuento?”. “¡Ojalá!”. Arrincono en lugar de extenderme.

P. ¿Cómo vivieron en su casa la disolución de su hijo Jorge Loriga en una figura pública?

R. Mi padre ha sido dibujante de Informaciones, de El País. Yo me crié en periódicos porque mi madre también trabajaba y me dejaba con mi padre en la redacción. Forges el otro día me dijo: “¿Tú eras el niño ese que me decía ‘No le pongas la nariz tan grande a los dibujos’?”. Iba por las mesas a dar órdenes. Quiero decir que me he criado entre periodistas y que mi padre, por su oficio, trataba con tipos como el que yo fui después.

P. Su madre.

R. Era actriz. Empezó haciendo telenovelas en Venezuela, vino a Madrid y fue presentadora en el Circo Price, algo exótico en la España de aquella época. Una mujer divorciada con un hijo nacido en Venezuela —mi hermano, que murió—. Yo nací en el 67, ese hermano me llevaba 10 años. Mi padre, que es de la calle Serrano, venía de otro mundo pero le echó huevos y se casó con ella.

P. ¿Son dos hermanos?

R. Éramos tres y ahora dos.

P. Dos hermanos bastante unidos.

R. Mi hermano Fran me lleva año y medio. Jugábamos juntos al fútbol en equipos de barrio. Yo era mediapunta, mi posición era la de Juanito Gómez. Tenía buen regate pero poco fondo físico: no me daba para subir y bajar.

P. ¿Y Fran?

R. A Fran le llamábamos El Jabalí, era lo más parecido a Puyol que he visto en la vida. Un jugador de corazón enorme, duro como el pedernal. Subía, remataba córners, no se agotaba nunca y era mi guardaespaldas. Yo regateaba mucho y me llevaba muchas patadas. Tú sabes cómo es el fútbol de verdad, ¿no? Cuando el árbitro no mira mucho y no hay teles.

P. Pegan hasta en el carnet, sí.

R. Pues mi hermano era el que salía de la cueva y al tío que me había pegado, mientras yo estaba sangrando, le decía: “Como le vuelvas a pegar te vas de aquí sin piernas, que soy su hermano”. Era un defensa muy elocuente. “Le has pegado una vez, le puedes pegar dos pero a la tercera te dejo sin piernas aunque me expulsen de la liga”. Mi hermano era muy fuerte y hubo un momento en que empecé a pensar que yo regateaba muy bien por el miedo que daba mi hermano: se me apartaban.

P. ¿Usted era peleón?

R. Más de diálogo. De los de ”mejor lo aclaramos y nos tomamos una cerveza”. Mi hermano era más peleón que yo y más noble. Yo era negociador. Nunca me han gustado los golpes, y en la cara menos. En la cara de otro alguna vez los he dado y a mí me los han dado también. No sé qué duele más porque siempre me he quedado con la sensación de “¿le habré hecho daño?, quizá no era para tanto”.

P. Usted boxeó.

R. Fue en una época en Reina Victoria, de hecho entrenaba con Berdonce [Manel Berdonce, Tigre de Tetuán, excampeón de España]. Berdonce, que luego ha sido entrenador nacional, es un magnífico boxeador y un buen amigo.

P. ¿Con Poli tuvo relación?

R. Sí. Él se entrenaba en Vallecas cuando nosotros estábamos haciendo la revista Canto de la tripulación con Martínez Corrochano y Alberto García-Alix. Y en aquella época, te hablo del año 89, Poli vivía en el mismo barrio. Cuando lo veíamos entrenarse nos poníamos detrás de él a correr mientras le cantábamos [tararea el tema de Rocky] como si fuéramos los niños de la peli, aunque algunos éramos mayores que él. Le hacíamos siempre la broma cuando pasaba por nuestra calle. Luego nos tomábamos unas cañas. El combate con Whitaker fue el momento de nuestras vidas.

P. Un acontecimiento.

R. Y le plantó pelea, macho. Nadie lo esperaba. A Poli le rompió una costilla y Poli se rompió un puño. Pero hubo un golpe de Poli en ese combate que Whitaker no vio venir: un upper, si no recuerdo mal, que ahí se le podía haber acabado la broma a Whitaker. ¡Pero era un boxeador de tal tamaño, de tal clase Whitaker!

P. Ahí se rompió algo para Poli, ¿no?

R. Es una pena. He conocido a Evangelista, a Poli. Yo conocí a Berdonce cuando estaba empezando, estaba aspirando al Campeonato de España. Luego fue campeón de Europa y tuvo una carrera estupenda y además muy sensata. Berdonce trabajaba en una obra con una taladradora neumática en el momento en el que este periódico nuestro decidió quitar el boxeo cuando era políticamente incorrecto. Eso destruyó el boxeo.

P. Cuente.

R. En aquella época Telecinco estaba ya dando combates en abierto. Daban el Arena Capital y uno mexicano todos los domingos, había mucha afición y los combates se petaban. Pero en EL PAÍS se decidió que los toros se podían dar y el boxeo no. Luego los combates los daban pagados en Canal+.

P. ¿Qué ocurrió con Berdonce?

R. Cuando yo me encuentro a Berdonce me dice: “La excusa para que deje el boxeo es que me va a dejar sonado. ¿Tú sabes lo que es estar con un taladro neumático en agosto en mitad de una carretera durante 10 horas al día por un sueldo de mierda? Antes me va a dejar sonado el puto taladro que el boxeo. En el boxeo soy alguien, en el taladro soy una mierda. Así que no me digan a mí cómo cuido mi cabeza”. Y mira Berdonce a lo que ha llegado, a seleccionador nacional olímpico.

P. Trató a Evangelista.

R. Evangelista se puso de portero en una discoteca para que nadie se acercase a su hija, que era una chica maravillosa que trabajaba de camarera. Una noche terminó discutiendo con Ángel Cristo por ver quién era más valiente. “Yo meto la cabeza dentro de un león”. “¡Amaestrado!”, respondía Evangelista, que contraatacaba: “Yo me he peleado con Ali”. “¡Ya era viejo!”, respondía Cristo. Yo estaba delante y la verdad es que me resultaba imposible saber si era más peligroso meter la cabeza dentro de un león o darse de puñetazos con Ali. Y es verdad que el león estaba amaestrado y Ali ya era mayor, pero tío.

P. ¿Por qué empieza Lo peor de todo?

R. [Recita el inicio] “Lo peor de todo no son las horas perdidas ni el tiempo por detrás y por delante, lo peor de todo son estos espantosos crucifijos hechos con pinzas para la ropa”. Por eso mismo empezó. Porque estaba en clase haciendo esos putos crucifijos y dije: “Esto no puede ser ni Dios, ni arte, ni literatura, ni nada”.

P. ¿Los hacía en clase?

R. Sí, nos obligaban. El Día del Padre, el Día de no sé qué. Había que recortar un cartón con unas pincitas barnizadas y dos pinzas que eran el Cristo. Y digo: “Idos a tomar por culo, esto no puede ser, esto es absurdo”.

P. ¿Qué hacía cuándo la escribía?

R. Yo era un escritor tirado que vivía en la calle Ballesta de Madrid, que era el Bronx, no como ahora que es Triball. Vivía con un compañero y no nos daba ni para pagar el piso entre los dos. Estaba todo lleno de putas y de traficantes. Y yo ya trabajaba en una tienda de moda, donde estuve cinco años. Entré de chico de los recados a los 17 y salí de escaparatista. Cuando lo dejé mi madre se preocupó: “¿Y ahora qué vas a hacer?”.

P. ¿Qué tal le fue?

R. Durante una época tuve un encargado racista que nos recomendaba que prohibiésemos la entrada a negros. Año 1989. Veo que se acercan dos negros enormes, y en medio Miles Davis. Vamos a ver: yo me corto el cuello antes de prohibirle a un negro entrar en un sitio, pero le corto el cuello a media ciudad si ese negro es Miles Davis. Al día siguiente daba un concierto en el Palacio. Por supuesto lo recibo, hablo en inglés con él y le invito a mirar nuestra ropa. El encargado me hacía gestos con las manos y venía detrás de mí susurrando que nos iban a robar todo. Y efectivamente Miles Davis sacaba un montón de ropa de las perchas y se la iba dejando a uno de sus guardaespaldas; el encargado estaba pálido. No me olvidaré nunca del momento en que llegaron a la caja: un millón y medio de pesetas. “Cash, Mr Davis?”. Uno de los guardaespaldas sacó un sobre y dejó el dinero sobre la mesa.

P. ¿Qué hizo?

R. Miles Davis me dijo que quería que fuese yo el que le llevase la ropa al hotel, donde se lo probaría todo. “Ritz or Palace, Mr Davis?”. Porque Miles Davis no iba a alojarse en la Pensión Fútbol, ¿me entiendes? Al llegar a su suite me dijo que era muy amable y sacó dos entradas para el concierto del día siguiente. Yo le di las gracias pero saqué otras dos de mi pantalón: las tengo desde hace seis meses, señor Davis.

P. ¿Qué pasa después de Lo peor de todo?

R. Lo peor de todo lo publica [Constantino] Bértolo en Debate cuando era de los hermanos Lucía. Fue Benjamín Prado quien le mandó el libro. Luego Bértolo se lo leyó y me llamó: yo me fui a Recoletos sin tener ni idea de lo que iba a pasar. Tenía 22 o 23 años. Fui a su despacho y me dijo: “Me ha encantado, lo vamos a publicar”. Salí de allí sin creérmelo. ¿Y qué pasa? Pues que cuando se publica la primera crítica es de Ignacio Echevarría en EL PAÍS y se titula: “Ray Loriga: el extranjero”, con una foto mía.

P. ¿Tenía ya la estética de melena, pendientes, anillos: la portada de Héroes?

R. No, en aquella época era rocker: tenía un poco de tupé. La foto me la hice yo mismo en un fotomáton de Colón. Tengo que decir que la retoqué un poco con un boli para que quedase mejor, un poco más guapo, porque el tupé no me quedaba del todo bien. Así que lo retoqué como un milímetro.

P. Echevarría.

R. Su artículo no se me olvidará nunca: en esa época la crítica literaria podía significar guillotina o carrera. Y con ese título de “el extranjero”, Echevarría me comparaba con Camus. Yo no me lo podía creer. Luego Santos Sanz Villanueva sacó otra crítica preciosa en Abc. Y de pronto yo tenía una carrera. No había vendido muchos libros pero tenía un pedazo de carrera.

P. ¿Cómo se le ocurre el título?

R. El título original mío era Un japonés antropófago. No le gustaba a Bértolo y yo le estaba dando vueltas cuando Christina [Rosenvinge] me dijo: ‘¿Por qué no titulas con las primeras palabras?’.

P. ¿Cómo gestiona el éxito?

R. Murillo, en Plaza&Janés, me hizo una oferta que no pude rechazar. Era por tres novelas. Me ofreció una promoción hispanoamericana y me llevó desde Miami hasta la Patagonia.

P. Esa época la ha contado alguna vez.

R. Tenía la sensación de ser una estrella del rock. Me crucé con Bon Jovi en Colombia y como yo llevaba el pelo teñido de rubio la gente me confundía: “¡Bon Jovi, Bon Jovi!”. “No, oiga, no”. Era muy divertido. Y tampoco hay que pedir perdón por la suerte. ¿Se pide perdón cuando se tiene una desgracia?

P. Su carrera es privilegiada.

R. Hay algo que siempre me ha jodido mucho: que se me pudiese ver como un tapón para otras generaciones. Cuando salieron los Nocilla estuve allí con Agustín [Fernández Mallo] y dije que todo eso era de puta madre, porque son unos magníficos escritores. Cuando Xavi Calvo publicó su primera novela, yo la presenté. Cuando un escritor me ha pedido algo y me ha gustado su novela, yo le he ayudado. Otra cosa es que el libro no me guste: si no me gusta, no voy hacer algo contra mi conciencia. Tampoco voy a escribir una crítica de guillotina. Se lo digo en privado: “Oye, lo siento, not my cup of tea”. No digo que no sea bueno, sólo que no es mi tacita de té. Es una expresión estupenda para no insultar a nadie, por cierto.

P. ¿Cuál es su tacita de té?

R. Eduardo Iglesias es un escritor buenísimo; yo me he ido con él de gira a presentar su libro Cuando se vacían las playas. Es un escritor que me gusta mucho. Le han publicado en Francia y en Alemania pero en España no cuaja. Claro que en España no ha cuajado Thomas Pynchon nunca. Yo intenté vender a Murakami a las editoriales durante mucho tiempo, intenté vender a John Fante y no me lo compraba nadie. Y eso que ya estaba muerto. Los derechos de Fante los tenía Paidós y yo decía: “Oye, ¿por qué no lo publicáis?”. Al final Jorge Herralde me hizo caso y tampoco fue un éxito. Pero es que no debemos guiarnos por el éxito. A mí me encanta Eduardo Iglesias y me peleo por él porque me peleo por los escritores que me gustan. A veces funciona, pero cada mercado es distinto y hay casos muy raros. Pynchon es un ejemplo, o Kurt Vonnegut. ¿Quién cojones ha leído a Vonnegut en España? Incluso a Ballard: a no ser que salga una película no vendes un Ballard, y a veces ni así.

P. ¿Ha llegado a pensar que era un escritor olvidado?

R. De ninguna manera. De hecho, me he sentido siempre afortunado. No me gusta presumir de nada, pero quizás soy uno de los pocos escritores sin rencores que existen sobre esta faz de la tierra.

P. ¿Es más fácil con éxito?

R. Ahora con Alfaguara me dicen que tengo que ir desde Nueva York hasta no sé donde, que vamos a hacer América en tres trozos. A lo mejor a otros les vuela la cabeza, pero yo ya he hecho esto. Ya he estado en Miami, ya he estado en Puerto Rico, esta gira ya la hice con Plaza&Janés a los 24, cuando la cabeza se me iba mucho más por razones obvias que se pueden imaginar. Y aún así lo pude manejar.

P. Lo tenía todo para perder contacto.

R. Te voy a decir por qué no me pasó: porque la misma pasión que me trajo a esto es la pasión que me sujeta. Y cuando yo empecé a triunfar mis amigos eran Escohota [Antonio Escohotado], Carlos Moya... Tipos mayores que yo, más inteligentes que yo. Siempre me puse en la posición de aprender, no en la de presumir. A todos se nos va la pinza alguna vez pero en general he intentado que no se me subiera el éxito. Además, siempre he tenido la manía de tener Moby Dick al lado, o a Conrad, o a Shakespeare. Llego al hotel, veo esos libros y me digo: “Pero qué te has creído, gilipollas. Mira esto. A dónde vas tú con tus páginas”.

P. Ha conocido a todo el mundo.

R. Conozco a todo el mundo porque soy muy viejo: empecé siendo un crío, como Macaulay Culkin. Soy una especie de Macaulay Culkin muy raro. Coño, he conocido a Lauren Bacall.

P. ¿Cómo fue?

R. En una fiesta en casa de Julian Schnabel en Nueva York. Yo estaba fumando en la puerta y me llega una señora guapísima y me dice: “Pareces un chico muy listo. ¿No tendrás otro cigarrillo?”. Era Lauren Bacall hablando como en las películas. ”Por supuesto, Miss Bacall”, contesté. Le doy el cigarro, se lo enciende y me pregunta: “¿De dónde eres?”. “De Madrid”. “Entonces conoces a Chema Prado”. Prado era el director de la Filmoteca Nacional. ”Sí, claro que le conozco”. “Sabía que eras un chico muy listo. Ven, vamos a fumar tranquilamente y te voy a pedir un favor”. Yo mantenía el tipo como si eso me pasara todo los días. Esa mujer había estado con Humphrey Bogart, había que estar al nivel. Que no estaremos nunca, pero se puede fingir un rato. Me dice: “¿Me puedes coger de la mano, cruzas toda la fiesta y me llevas a Chema Prado sin que tenga que saludar a nadie?”.

P. Y entró.

R. Cruzamos y todo el mundo histérico: “¡Miss Bacall, Miss Bacall!” Ella me decía: “Don't stop, don't stop”. Así que no paré hasta Chema Prado. Se abrazaron y ella se dio la vuelta hacia mí: “Sabía que eras un chico muy listo”. Entrar a una fiesta de la mano de Lauren Bacall es lo mejor que me ha pasado en la vida. Qué chula era.

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Mensajepor Invitado » Dom 30 Abr, 2017 2:23 am

Si quieres echar un kiki estupendo. Si no quieres tambien. Pero... ir a contarselo a tu pareja es del genero gelipollas integral. Eso o como sugiere Assia se lo inventó. Tampoco sería de extrañar viendo lo visto...

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HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensajepor Invitado » Dom 30 Abr, 2017 2:27 am

Apreciado comandante

Domingo 23 de Abril de 2017
COLUMNISTAS REDONDOS ANDRES TRAPIELLO

USTED NO ME RECORDARÁ, pero le debo una de las mayores alegrías de mi vida. Pocos habrán sido más felices que yo el día que recibí la notificación según la cual, “y conforme al cuadro de inutilidades vigente”, me comunicaba que había sido excluido del servicio militar, declarándome, como entonces se decía, “inútil total”, fórmula esta muy de mi agrado para asuntos castrenses. Con aquel certificado en la mano (que aún conservo por si algún día movilizan mi quinta), cuántas cabriolas no daría, qué temerarias gambetas. De haber tenido valor entonces habría corrido a ponerme a las órdenes de usted. Lo hago con más de 40 años de retraso y bien que lo siento, porque tampoco sé si todavía vive. La búsqueda por Internet me ha llevado a un Boletín Oficial del Estado de 3 de noviembre de 1938. Allí aparece su nombre, entre otros, “promovido al empleo de sargento provisional”. Cuando su vida y la mía se cruzaron aquella mañana de julio, yo acababa de cumplir 20 años, usted andaría, supongo, por los 60 y a mí me habían citado en el Hospital Militar de Valladolid. Las probabilidades de que mis dioptrías pudieran burlar al tribunal médico eran nulas (yo en aquel tiempo veía moscas en el horizonte).

Viajé desde León en el primer tren y fui leyendo Conversación en La Catedral. Me pasaron a su consulta y empezó usted a meter y sacar cristalitos en una de esas lunetas de hierro que usan los ópticos. Entonces reparó en el libro, y me preguntó por él, por su autor, por el famoso boom… Yo iba hablando y usted me oía en silencio, sólo preguntaba “¿mejor?, ¿peor?”, con cada nueva lente. Me dejó parlotear cinco o diez minutos. Pasamos a su despacho y, sin despegar los labios, garabateó algo en una libreta. Al terminar, levantó los ojos, se me quedó mirando unos segundos, y me dijo: “Hijo, de la vista estás divinamente, pero a ti la mili no te va a servir de nada. Tú lo que tienes que hacer es aprovechar el tiempo, estudiar, leer muchos libros y contárnoslos luego. Hala, vete”. Salí de allí y nunca más volví a verle ni a saber de usted. Ah, si viviera. A las tres o cuatro semanas recibí ese papel para mí más poético que las Églogas de Garcilaso, soldado ilustre. Hace un mes pude al fin contar a Mario Vargas Llosa aquel hecho en verdad prodigioso que da sopas con honda a todo el realismo mágico, y le agradecí que hubiera escrito una novela tan formidable como providencial. Hoy se lo agradezco a usted. Los libros me han traído a cierto Comisionado de la Memoria Histórica, que anda estos días quitándole la calle a algunos generales. Quiero que sepa que, si de mí dependiera, una de ellas llevaría hoy el nombre de Comandante Darío Valcuende Torices, el buen samaritano. Y no digo más. Suyo afecto, Andrés García Trapiello, recluta del reemplazo de 1973, cuando Franco.

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ESCRIBIR ES UNA RUINA - Juan Tallón

Mensajepor Invitado » Vie 02 Jun, 2017 1:49 am

ESCRIBIR ES UNA RUINA

Juan Tallón

Que casi nada sea seguro simboliza uno de los encantos de la literatura, a los que uno se aproxima, precisamente, dando pisadas silenciosas y diciéndose, con temor, "a ver"


"UN LIBRO se vende en la máquina de escribir", afirmó García Márquez durante una entrevista de hora y media con Iñaki Gabilondo en 1996, en casa de Carmen Balcells. La frase poseía carga literaria, flotaba en el aire, pero… ¿Sabe un autor que su libro va a ser bueno y recibirá el respaldo de los lectores mientras lo escribe, y aún no es un libro? Tal vez sea mucho saber. Digamos que el escritor sueña que su libro es bueno y venderá miles de ejemplares. Podemos admitir que un escritor no sepa escribir; es perdonable. En cambio, sería terrible, y gravísimo, que no supiese soñar. Primero sueñas que escribes, y si te despiertas, y hallas la fuerza, las ideas, la disciplina, el tiempo, entonces a lo mejor escribes. Aunque tampoco es seguro. Que casi nada sea seguro simboliza uno de los encantos de la literatura, a los que uno se aproxima precisamente dando pisadas silenciosas y diciéndose, con temor, "a ver".

Cuando García Márquez finalizó Cien años de soledad tuvo la convicción de que era lo mejor que había escrito, sin embargo dudó de sí mismo por un instante, en el segundo que su editor dijo que tirarían 8.000 ejemplares. En los años 60, en América latina, representaba una cifra arriesgadísima. "Es un disparate", constató con el autor. "Tengan cuidado", les advirtió por carta a los editores. Después de todo, hasta ese día su libro más exitoso solo había vendido 70 ejemplares. Y eso que ya había publicado La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la mamá grande y La mala hora. Pero como García Márquez había visto el futuro en la máquina de escribir, esos 8.000 libros "se vendieron en una semana, a la entrada del metro de Buenos Aires".

La historia del éxito arrollador que vino a continuación posee menos encanto, y es menos literaria, que el relato de la ruina que lo precedió, cuando Gabo se tenía solo a sí mismo. Eran él, su máquina de escribir y sus sueños. Incapaz de avanzar en la novela y cumplir con su empleo de publicista, contaba que una vez su mujer le preguntó: "¿Tú vas a escribir o a trabajar?". Eran incompatibles; debía elegir. Y se encerró a escribir Cien años de soledad. Las penurias que se cernieron sobre la casa se volvieron una leyenda. Lejos aún del final, Mercedes Barcha se plantó y un día le reveló la dolorosa verdad: "No hay un centavo".

García Márquez se había comprado no hacía mucho su primer coche con un premio literario. El dinero dio para adquirir el vehículo y pagar la clínica en la que nació su segundo hijo. "Entonces fui y lo empeñé". Entregó a su mujer lo que le dieron por él y siguió escribiendo, hasta que otro día Mercedes realizó otro anuncio desgarrador: "Hace dos meses que se acabó el dinero del coche". En ese instante sucedió algo curioso, pues sonó el teléfono, y era el casero. "Señora —le dijo a Mercedes—, me están debiendo cuatro meses de alquiler". Eso no era lo peor, vino a responder ella, porque durante otra temporada más seguirían sin pagarlo. "¿Y cuánto tiempo será eso?", quiso saber el casero. Mercedes apartó el teléfono,tapó el auricular, y le preguntó al marido: "¿Cuándo vas a acabar ese libro?". Seis o siete meses.

Pero Gabo concluyó el libro y no se acabaron las penurias. Cuando se presentó en correos para remitir el manuscrito a la editorial Sudamericana, en Buenos Aires, lo pesaron, y le dijeron que costaría 84 pesos. Él apenas tenía 40. "Con una naturalidad escalofriante partí el texto por la mitad y envié solo una parte". Con tan mala suerte, que envió la segunda. Llegados al punto de no retorno en el que no les importaba quedarse sin nada, se dirigieron a empeñar lo que les quedaba para acabar de enviar el manuscrito: el calentador que el escritor usaba en su estudio, el secador de pelo de Mercedes y una batidora que les habían regalado por la boda. "Ahora lo único que falta es que esa novela no sirva para nada", dijo su mujer. Pero el autor había soñado que sí mientras golpeaba la máquina de escribir día y noche.

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Assia
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Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensajepor Assia » Vie 02 Jun, 2017 2:31 am

Gracias Invitado por este gran articulo. En la biografia de Gabo, nos dice que fue 1 noche cuando Mercedes le dijo a su marido que su hijo mayor, se habia acostado sin tomar 1 vaso de leche...? Creo que asi fue. Entonces vivian en Mexico y Garcia Marquez juro que su hijo nunca mas se acostaria sin beber su vaso de leche. Creo, (hace tiempo que lei la biografia de Gabo )que Garcia Marquez tuvo que empezar a escribir algo para la television, mientras seguia escribiendo su libro. 1 de los libros que me gusta mucho de Garcia Marquez es: ''UNA MUERTE ANUNCIADA''
Saludos Invitado,
Assia

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Bob Dylan ya puede cobrar su Nobel

Mensajepor Invitado » Lun 05 Jun, 2017 11:17 pm



Bob Dylan ya puede cobrar los 819.000 euros del Nobel

La Academia sueca publica el discurso que el músico tenía que enviar antes del 10 de junio
"La aventura está llegando a su conclusión", asegura la institución


Bob Dylan envió su discurso de aceptación del Nobel y por tanto podrá cobrar los 819.000 euros que acompañan al premio, según ha confirmado la Academia Sueca a la agencia AFP. Se trataba de la condición necesaria que el músico había de cumplir, según el reglamento del galardón, para recibir su dotación económica. De hecho, Dylan tenía que enviar su discurso antes del 10 de junio. El cantautor, de 76 años, no participó en la gala de entrega del reconocimiento, en diciembre de 2016, porque tenía "otros compromisos", como aseguró en un comunicado. En su lugar, acudió a la ceremonia Patti Smith e interpretó uno de los temas del artista.

"Si quiero regresar al origen de todo esto, supongo que tendría que empezar con Buddy Holly", asegura Dylan hacia el comienzo de un texto en el que analiza la relación entre sus canciones y la literatura. A lo largo de siete páginas, el músico cita al Quijote, Moby Dick, la Odisea, Platón, Sócrates o John Donne, entre otras obras y autores.




"El discurso es extraordinario y, tal y como cabía esperar, elocuente. Ahora que ha sido enviado, la aventura Dylan está llegando a su conclusión", escribió Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca, que entrega el galardón, en un post publicado en la web de la institución. La organización ha compartido además el texto del discurso íntegro del músico en su página web y la grabación del propio Dylan leyéndolo, en un vídeo de 27 minutos en su canal de Youtube.

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onetti

Mensajepor onetti » Sab 10 Jun, 2017 3:22 pm



Juan Carlos Onetti, fue un escritor uruguayo, en 1980 ganó el premio Cervantes y aquí les dejamos unas frases para recordarlo.

#1
La libertad es un aire habitual, sin perfumes exóticos, que se respira junto con el oxígeno sin pensarlo, pero conscientes de que existe.

#2
Lo malo no está en que la vida promete cosas que nunca nos dará; lo malo es que siempre las da y deja de darlas.

#3
La literatura es mentir bien la verdad.

#4
Y la vida es uno mismo, y uno mismo son los otros.

#5
El cansancio me trae pensamientos sin esperanza.

#6
Esta es la noche, quien no pudo sentirla así no la conoce.

#7
Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene.

#8
Era muy niño cuando descubrí que la gente se moría. Eso no lo he olvidado nunca; siempre está presente en mí.

#9
El amor es algo demasiado maravilloso para que uno pueda andar preocupándose por el destino de dos personas que no hicieron más que tenerlo, de manera inexplicable.

#10
Había una esperanza, una posibilidad de tender redes y atrapar el pasado… Tampoco podía perder tiempo, la hora del milagro era aquella, en seguida.

#11
¿Cómo querer compararse con aquel sentimiento, aquella atmósfera que, a la media hora de salir de casa me obligaba a volver, desesperado, para asegurarme de que ella no había muerto en mi ausencia?

#12
El amor es maravilloso y absurdo e, incomprensiblemente, visita a cualquier clase de almas. Pero la gente absurda y maravillosa no abunda; y las que lo son, es por poco tiempo, en la primera juventud. Después comienzan a aceptar y se pierden.

#13
Pero, ¿Por qué no acepta que nunca ya volverá a enamorarse? Era cierto; Yo no quiero aceptarlo porque me parece que perdería el entusiasmo por todo, que la esperanza vaga de enamorarme me da un poco de confianza en la vida. Ya no tengo otra cosa que esperar.

creo que galeano fue el que hablando de onetti dijo que era muy mentiroso y que en una charla de amigos le estaban dando caña y para igualar la discusión soltó un proverbio hindú asegún onetti_ "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio" galeano no se creyó que era hindú y siempre pensó que lo inventó el mismo onetti.
La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, considera que Onetti es «uno de los pocos existencialistas en lengua castellana». Mario Vargas Llosa, quien preparó un ensayo sobre Onetti, dijo en una entrevista a la agencia AFP en mayo de 2008 que «es uno de los grandes escritores modernos, y no sólo de América Latina». «No ha obtenido el reconocimiento que merece como uno de los autores más originales y personales, que introdujo sobre todo la modernidad en el mundo de la literatura narrativa». «Su mundo es un mundo más bien pesimista, cargado de negatividad, eso hace que no llegue a un público muy vasto». Con anterioridad Vargas Llosa había comentado que Onetti «es un escritor enormemente original, coherente; su mundo es un universo de un pesimismo que supera gracias a la literatura».
señora assia si desea aprender algo de español puede comenzar a leer a onetti unos de los grandes genios de la literatura en español es difícil de entender sino se tiene un cierto nivel ,puedes empezar por santa maría

SANTA MARÍA, LA CIUDAD JUNTO AL RÍO

Tal como lo hicieran Marcel Proust, Michel Butor, Césare Pavese o Lawrence Durrell entre otros, Onetti quería expresar la aventura del hombre. Pero esa aventura necesitaba un lugar físico para desarrollarse, para crecer, para "ser". El autor debía crear una geografía imaginaria, un territorio que pudiera "materializarse" mediante nombres, episodios y personajes comunes a su mundo novelístico. Así, construyó una especie de mundo al revés, donde importará más el antecedente que la solución, la prehistoria más que el desenlace. No le preocupará, ni le interesará, hacia dónde va el personaje (siempre hacia la condena irremediable y absoluta), sino de dónde viene, ya que es en ese pasado, presentado por retazos, cargado de ambigüedades, donde reside el misterio.

El mundo creado por Onetti también es misterioso y se llamará Santa María. Su fundación suele fijarse en La vida breve (1950), aunque ya estuviera prefigurada, aunque sin nombrar, en "La casa en la arena", relato donde hace su aparición el doctor Díaz Grey, quien será, en la novela, un personaje imaginado por otro, Brausen. No obstante, el crítico Jorge Ruffinelli señala un origen aun más lejano, en un fragmento de Tiempo de abrazar, publicado en 1943 bajo el título de "Excursión", donde se describe un pueblo de provincia que bien podría ser un antecedente de Santa María: "... del otro lado de las vías una hilera de chalets, jardines, los terrones de la calle. Más lejos, ya en el cielo azul, un pedazo verde oscuro de eucaliptus. A la derecha, la plaza desierta, la iglesia de ladrillo, vieja y severa, con el enorme disco del reloj".

Como su maestro Faulkner y su Yoknapatawpha, como Rulfo y su Comala, como, posteriormente, García Márquez y su Macondo, Onetti "inventó" a Santa María, ciudad mítica, provinciana, cuyos referentes-límites son un río, en el cual se recuesta, y una colonia de labradores suizos; un espacio que será el escenario y el lugar por donde discurrirán sus tristes personajes. Santa María es, por ese juego de espejos del escritor, un sitio donde se respira un cierto olor a pesadilla, poblado por los mismos seres que vagan indecisos de una historia a otra permanentemente. Santa María es la ciudad donde se cruzarán vida y destino de las atormentadas criaturas onettianas, un complejo entramado de pasiones, de fracasos, de extrañas ternuras.

Santa María es la ciudad soñada por Brausen, un hombrecito oscuro que busca escapar de su fracaso afectivo y profesional y que, producto de su prolífica imaginación, se "inventa" y da comienzo a otra vida, opuesta a la existencia anterior. El peregrinaje de Brausen a Santa María tiene las características de un viaje iniciático, apenas vislumbrado a través de su propia aventura interior. La fantasía de Juan María Brausen va pergeñando la ciudad: la crea poco a poco, morosamente, la puebla de seres y por último la incorpora a la realidad para poder sumergirse "realmente" en ella.

Santa María aparece como una idea fugaz en el personaje, idea que proviene de otra anterior, del recuerdo del lugar "donde había sido feliz años antes, durante veinticuatro horas y sin motivo" (La vida breve). Allí, junto al río, Brausen había estado una sola vez, pero recordaba el aire, los árboles, "la placidez con que llegaba la balsa por el río". El río, la balsa, la permanente llegada de pasajeros son datos certeros que permiten ir armando el paisaje inventado, como también reconocer en los sueños de Brausen reminiscencias de imágenes alegóricas que pueden rastrearse, pasando por Dante y su llegada a la ciudad de Dite, Eneas y su descenso al Averno, Ulises y su pasaje por el reino de las sombras, hasta Sócrates y su imaginaria aventura del alma. El río de Santa María, como corriente de tránsito y el Aqueronte socrático pueden vincularse, si se tiene en cuenta que este último no es el infierno propiamente dicho, sino una de las cuatro corrientes mayores de la tierra subterránea y también es el nombre de una de las cuatro regiones del Hades, el mundo de los muertos. El río Aqueronte es la corriente a través de la cual cruzan las almas de aquellos que no fueron encontrados totalmente criminales ni totalmente inocentes, rumbo a los lugares donde tendrán su morada en el mundo de las tinieblas. En la "aventura" onírica de Brausen, la intermitente llegada de pasajeros a través del plácido río, los grupos de gentes que "aumentaban y se empequeñecían junto al muelle", a veces oscuro y otras "blanco de sol", parecería indicar, alegóricamente, el arribo a un mundo donde, pese a la posibilidad de iniciar una nueva aventura, ya no será posible ni la esperanza ni la redención.

Santa María será el refugio de Larsen (El astillero, 1961), envuelto en su drama de destierro y descoincidencia (gordo, cínico, cincuentón, con algo de fe y entusiasmo y mucho de ciega ingenuidad), fluctuando entre dos destinos inconciliables, una empresa arruinada concebida por Jeremías Petrus y la imposibilidad de su propia redención; inserto en un mundo impío, decadente, lindante en la farsa, el descreimiento y el engaño. La Santa María de esta novela se ubica cerca del astillero (su obligado anexo) y es el lugar donde los personajes arrastran su agotamiento vital entre noches y madrugadas; una ciudad con puerto pero transformada: ya no hay amaneceres luminosos ni soles radiantes, solo "maderas y charcos podridos". Santa María se palpa tan gris y putrefacta como el derrotado Larsen, de regreso a ese pasado, al lugar donde fue feliz pero también humillado, en busca de huellas perdidas y de una redención (también perdida) para su vida sin sentido. Allí, en soledad, morirá su segunda muerte, no tanto de pulmonía como de miedo y asco.

Juntacadáveres (1964) mostrará a Larsen, el gran personaje de Onetti, en otra de sus vidas, viviendo un sueño postergado: la instalación de un prostíbulo en Santa María, proyecto que conmueve a la ciudad hasta sus cimientos. Santa María asume, en esta novela, la dimensión literaria de un personaje más, la posición de una fuerza anónima que descarga sus frustraciones contenidas (léase hipocresía, mentira, falsedad) sobre el "demonio" al que hay que perseguir y expulsar. Al final, triunfa la "santidad" de la ciudad (exorcismo mediante) frente a la fuerza diabólica representada por Larsen y sus pupilas. Conclusión: Santa María se convierte en nada más ni nada menos que "la ciudad maldita"

Obras
Novelas
El pozo (1939)
Tierra de nadie (1941)
Para esta noche (1943)
La vida breve (1950)
Los adioses (1954)
Para una tumba sin nombre (1959)
La cara de la desgracia (1960)
Jacob y el otro (1961)
El astillero (1961)
Tan triste como ella (1963)
Juntacadáveres (1964)
La muerte y la niña (1973)
Dejemos hablar al viento (1979)
Cuando entonces (1987)
Cuando ya no importe (1993)
Fragmento
Tiempo de abrazar (1974)22
Cuentos
Un sueño realizado y otros cuentos (1951)
El infierno tan temido y otros cuentos (1962)
Jacob y el otro. Un sueño realizado y otros cuentos (1964)
Cuentos completos (1967, 1974, 1994 y 2006)
La novia robada y otros cuentos (1968)
Tiempo de abrazar y los cuentos de 1933 a 1950 (1974)
Tan triste como ella y otros cuentos (1976)
Cuentos secretos. Periquito el Aguador y otras máscaras (1986)
Presencia y otros cuentos (1986)
Obras completas III. Cuentos, artículos y miscelánea (2009)
Artículos
Réquiem por Faulkner y otros artículos (1975)
Cuentos secretos. Periquito el Aguador y otras máscaras (1986)
Periquito el aguador y otros textos, 1939-1984 (1994)
Confesiones de un lecto

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Mensajepor Invitado » Sab 10 Jun, 2017 5:24 pm



NOVELAS DE SANTA MARÍA
VIDA BREVE, EL ASTILLERO, JUNTACADAVERES
ONETTI BORGES, JUAN CARLOS
Libro
ISBN: 978-84-9867-869-7
Editorial: RBA
Coleccion del libro: Sin Colección
Idioma: Castellano
Número de páginas: 800
Dimensiones: 140x210
Estado: Disponible
Materia: Narrativa AMÉRICA LATINA


A modo de trilogía, Novelas de Santa María reúne tres de las obras más importantes de Onetti que transcurren en esta ciudad mítica: La vida breve (1950), El astillero (1962) y Juntacadáveres (1964). Sin salir de esta ciudad, a través de sus personajes (Brausen, Díaz Grey, Petrus o Larsen...), descubriremos el universo que Onetti construye como refugio del hastío, un mundo paralelo lleno de imaginación como alternativa a la realidad de una mujer mutilada, un astillero en ruinas o las desdichas sentimentales de sus personajes, un mundo donde imaginar y fingir son las herramientas para construir el sentido de la vida. Un microcosmos que marcará toda la vida literaria de Onetti, desde «Un sueño realizado» (1941), donde ya se prefigura la ciudad de Santa María, hasta Dejemos hablar al viento (1979), novela en la que Onetti incendia la ciudad.




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Mensajepor documental » Sab 10 Jun, 2017 7:50 pm



minuto 52 el proverbio chino de onetti que luego se hizo hindú ajaajajajajaj lokazo el loko .
me entra melancolía creo que onetti es montevideo y santa maría carmelo o nueva palmira .... el litoral del río uruguay ... donde nací, no me puedo sacar de la sabiola (cabeza) a onetti .... voy a leer algo de el, mañana con la fresca, ahora tengo que sacar el perro del gurí ..... voy a leer el pozo y a ver si quedo entero.
este video creo que ya lo subí .... pero no sobra.

nueva palmira

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Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensajepor Assia » Sab 10 Jun, 2017 11:15 pm

Solo he leido 1 libro corto de Onetti y francamente no me gusto. Naturalmente, en literatura como en todo, sobre gusto, no hay nada escrito. Me gusta mucho los libros que he leido de Eduardo Galeano.
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Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensajepor Assia » Dom 11 Jun, 2017 12:03 am

Ya esta aqui ''ESE HOMBRE"' ''/// ES UN GRAN NECIO// UN PAYASO VANIDOSO// ENGREIDO Y PRESUMIDO// A la ''Sra. Assia,'' nadie tiene que decirle lo que debe o no debe de leer. Tengo lo que tu no tienes: 1 gran biblioteca de grandes autores. Cuando me presentan a 1 persona NO lo de digo: '' NOSOTROS LEEMOS A UMBRAL Y TU A QUIEN LEES.? Me di el gustazo de no decirte los autores que me gustan y me di el gustazo de decirte que de Umbral solo habia leido: '' LORCA, POETA MALDITO'' y no me gusto. Te callate para despues cambiar de conversacion y decirme: '' NOSOTROS HABLAMOS EN ANDALUZ PERO ESCRIBIMOS EN CASTELLANO'' Lo dicho: Ese poema de ''ESE HOMBRE'' parece haberse escrito para ti y no para Rocio Jurado. Y.., ahora, quieres recomendarme a ese escritor...? Ja,jaaaa haaa Yo no leo lo que diga 1 escritor de otro escritor, a veces 1 escritor famoso quiere ''hacerle 1 favor'' a 1 escritor mediocre.'' No es la primera vez que ha ocurrido. Eres tan imbecil que te dejabas llevar por los libros que recomendaban ''EL CIRCULO DE LECTORES'' Todo propaganda para idiotas que se fian de los libros que recomendaban ese Circulo. Dejame en paz y para suempre de 1 punetera vez IMBECIL!!!
///AY LUCIFER DE RAFAEL/// QUE LA IGNORANCIA, VENGANZA /// ODIO Y ENVIDIA/// TE MATAN DE SED///
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HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensajepor onetti » Dom 11 Jun, 2017 1:09 am

como te va a gustar onetti si eres cortita de entendederas, no llegas lucecita de las antípodas.
nunca he leído a umbral (me cae mal como persona y paso de leerle)
1 escritor famoso quiere ''hacerle 1 favor'' a 1 escritor mediocre.'' No es la primera vez que ha ocurrido. Eres tan imbecil que te dejabas llevar por los libros que recomendaban
onetti mediocre ajajajajajajajaajaaj y pones a galeano que no le llega ni a la suela de los zapatos o al colchón de su cama.
eres una ignorante y no tienes ni puta idea del idioma español y me leí los libros de onetti con 15 y 16 años y me costó mucho entenderlo por eso de vez en cuando repaso sus escritos y cada vez que lo hago descubro un mundo nuevo.
a onetti no solo un escritor lo pone en el cielo .... sino, todos los escritores importantes sin importar la ideología política.
en uruguay fue preso y marchó al destierro ...... pero ya te dije ... los cortitos no llegan.....







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