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Mensajepor Invitado » Vie 02 Ene, 2015 5:45 pm



EL CÓDIGO - Predicciones
BBC - CANAL ODISSEA El mundo se basa en un misterioso código, ¿qué significa y qué podemos aprender de ello?

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Mensajepor Invitado » Jue 15 Ene, 2015 1:44 am



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El mundo se basa en un misterioso código, ¿qué significa y qué podemos aprender de ello?

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Mensajepor Invitado » Dom 18 Ene, 2015 11:46 pm

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Dos esqueletos de una especie de homínido encontrados en Sudáfrica


Todos mestizos: el complejo origen de la humanidad actual

Ninguna reclamación de pureza genética o racial de ningún grupo humano actual tiene el más mínimo sentido biológico. Somos mestizos y venimos de África

Pepe Cervera


Todos los seres humanos que ocupamos y amenazamos la biosfera de la Tierra tenemos un origen común. Todos somos parientes, más o menos remotos, y todos podemos remontar nuestras genealogías hasta dos seres humanos que vivieron en el suroeste de África hace más o menos 200.000 años: la Eva mitocondrial y el Adán del cromosoma Y. De esta zona, entre las actuales Namibia y Angola, es de donde salieron a conquistar el mundo nuestros más antiguos antepasados directos extendiéndose por todo el continente. Más tarde salieron de África cruzando el Sinaí, y se extendieron en dos ramas: hacia el Oeste y la Península Europea, y hacia el Este y Asia; un grupo de ellos consiguió hace más de 50.000 años atravesar varias barreras biogeográficas y llegar hasta Australia. De Asia salieron también los pobladores de las Américas mucho después, hace alrededor de 14 o 15.000 años. Y así poblamos el mundo.

Solo que las tierras que fueron colonizando nuestros antepasados no estaban desiertas: había gente viviendo en ellas. Seres humanos, parientes nuestros más lejanos que habían llegado en migraciones anteriores. Nuestra estirpe no era entonces la única rama de la Humanidad; de hecho durante una buena parte de nuestra evolución lo normal es que coexistieran en nuestro planeta varias formas diferentes de ser humano. Y siendo como somos entre los diferentes grupos hubo más que competición, desconfianza y destinos dispares; también hubo sexo. Lo cual quiere decir que aunque hoy somos biológicamente una especie única todos somos mestizos; llevamos dentro los ecos de humanidades distintas y perdidas.


Madre África

El continente africano no es sólo la cuna de la humanidad actual, sino el origen de sus antepasados y de la mayor parte de sus diferentes tipos. No sólo el origen remoto de nuestra estirpe se encuentra en África, lo que supone que el resto del mundo se colonizó desde allí y por tanto que en origen todos somos inmigrantes africanos; es que este proceso ocurrió varias veces. Al menos dos veces, y probablemente incluso hasta cuatro, sucesivas oleadas de antepasados humanos que habían surgido en diferentes zonas de África cruzaron los desiertos y mares que separan este continente de sus vecinos y colonizaron Asia y Europa. Allí desarrollaron variantes locales que más tarde fueron desplazadas por otras migraciones sucesivas de formas surgidas de nuevo de la Gran Cuna Africana.

El origen más remoto de nuestro género biológico, Homo, está entre Sudáfrica y el África Oriental. Los fósiles encontrados en yacimientos como Malapa, en Sudáfrica, indican que el origen de este grupo ronda los 2 millones de años de antigüedad, una fecha que significativamente coincide con las herramientas líticas más antiguas conocidas. Estos fósiles han sido clasificados como Australopithecus sediba, pero presentan rasgos intermedios que los hacen candidatos a ser los ancestros de los primeros verdaderos humanos: Homo habilis o incluso su grupo sucesor Homo erectus. En todo caso estos fósiles están muy próximos al tronco basal del que salen todas las especies que podemos denominar humanas.

Lo más interesante es que el fósil más antiguo del primer humano auténtico, Homo habilis, tiene apenas 2,3 millones de años. Y muy poco tiempo después, hace 1,8 millones de años, ya encontramos humanos viviendo en Georgia, en la Cordillera del Cáucaso, al mismo tiempo que los restos más antiguos conocidos del clásico Homo erectus en yacimientos como los de Yuanmou en Yunnan, China, o Mojokerto en Java, Indonesia. Esto quiere decir que hace 2 millones de años, muy poco tiempo después de surgir en un entorno africano en el que estaban acompañadas por otras especies de homínidos no humanos como Australopithecus africanus y A. boisei, los primeros humanos verdaderos cruzaron toda África y se adentraron en lo que entonces eran los desiertos remotos de Asia. Fue la primera gran migración. Habría más.

De hecho se especula con la posibilidad de que incluso antes de los 2 millones de años se hubiese producido la salida de un grupo de homínidos africanos hacia el sureste asiático, lo cual explicaría la presencia del misterioso ‘Hobbit’ de la Isla de Flores, en Indonesia. Según esta hipótesis estos humanos en miniatura serían descendientes directos de Australopitecinos, jibarizados por millones de años de evolución en condiciones de aislamiento extremo en una isla muy reducida. De confirmarse esta hipótesis los ‘Hobbits’ serían parientes nuestros más remotos de lo que pensamos.

En todo caso hace poco menos de 1,8 millones de años nos encontramos con verdaderos humanos repartidos por varias zonas del planeta: están en África, de donde surgieron las oleadas colonizadoras. Están en el sudeste asiático, donde sus restos aparecen en diversas cuevas de Indonesia y China. Y están en el Asia central, aunque no llegan a Europa hasta después; sus restos no aparecen hasta los 1,2 millones de años de antigüedad en el yacimiento de la Sima del Elefante de Atapuerca, en Burgos. Estos grupos estaban separados por mares, desiertos, cordilleras y enormes distancias. Y durante una buena parte del Pleistoceno Medio evolucionaron cada uno por su cuenta y a su aire.

Como consecuencia surgieron tres variedades diferentes de humanos que pueden diferenciarse en los detalles de su esqueleto y sus características formas de tallar la piedra. En Java y China se desarrolló el grupo tradicionalmente conocido como Homo erectus, con su bóveda craneana baja, su mandíbula robusta sin mentón y su elevada estatura. En el norte de África y en la Europa del Sur apareció el Homo antecessor descubierto y nombrado en el yacimiento burgalés de Atapuerca. Y en alguna parte de Asia central se desarrollaron los Denisovanos, una misteriosa población de incierto origen que conocemos tan sólo por el ADN de un puñado de restos fósiles que nos aportan poca información sobre su anatomía. A lo largo del último millón de años las diferentes poblaciones se fueron separando unas de otras en lo anatómico y lo cultural. El mundo estaba poblado por tres humanidades diferentes.

Hace aproximadamente medio millón de años parte de la población africana recolonizó Europa, donde se asentó y acabó dando origen a los Neandertales. Desconocemos todavía cuáles fueron sus relaciones, si es que las hubo, con los Primeros Europeos llegados medio millón de años antes y pertenecientes a Homo antecessor. En Asia los Homo erectus continuaron con su desarrollo, y en el continente africano las poblaciones que se quedaron siguieron evolucionando por separado hasta que hace unos 150.000 a 200.000 años surgió una nueva forma: el Homo sapiens conocido como ‘anatómicamente moderno’, nosotros. Caracterizado por rasgos relativamente primitivos, una bóveda craneal muy elevada, mandíbula con mentón y un esqueleto grácil, esta variante empezó a extenderse por África con rapidez.

En aquel momento había viviendo en el mundo al menos cinco formas diferentes de seres humanos: los Neandertales en Europa, los Denisovanos en Asia Central, los Homo sapiens anatómicamente modernos en África, los Homo erectus en Asia y los diminutos ‘hobbits’ en la isla de Flores. Algunos de ellos incluso coexistieron en las mismas regiones al mismo tiempo, como los Neandertales y los Homo sapiens anatómicamente modernos en Oriente Próximo como demuestran yacimientos como Tabun o Kebara en Israel. Tratándose de seres humanos, aunque diferentes, cabe pensar que hicieran lo que todos los seres humanos somos conocidos por hacer a la mínima oportunidad: practicar sexo.

Y ahora tenemos pruebas de que fue así.

Algunos científicos buscaron durante años huesos que pudiesen demostrar que neandertales y humanos modernos nos habíamos hibridado durante el tiempo en el que compartimos Europa. El problema es que los rasgos neandertales son muy claros en huesos como el cráneo, pero tienden a desarrollarse con la edad del individuo, mientras que los rasgos más típicos de los anatómicamente modernos son primitivos, y por tanto aparecen ya desde la infancia. Como consecuencia los cráneos que se postulaban como híbridos eran, en su mayor parte, neandertales infantiles o muy jóvenes, en los que las características más derivadas todavía no habían hecho su aparición. Estas pruebas no eran convincentes, y la hipótesis de la hibridación no obtuvo el respaldo de la mayor parte de los paleoantropólogos.

Lo que cambió las cosas fueron los nuevos métodos de análisis, en este caso la posibilidad de secuenciar ADN extraído de los restos fósiles antiguos. Se trata de una técnica muy compleja, puesto que es necesario asegurarse de que no hay contaminación de otros tipos de ADN que puedan estar presente en las muestras, desde el de los propios excavadores o restauradores hasta bacterias, hongos u otros seres vivos que puedan haber colonizado los restos en su yacimiento. Los enormes tiempos transcurridos hacen que el ADN esté muy deteriorado por lo que las cantidades útiles son muy reducidas. Pocos laboratorios han conseguido dominar todas las técnicas necesarias como lo hace el de Svante Pääbo en Leizpig, Alemania.

De allí salió el Proyecto del Genoma Neandertal, que en mayo de 2010 publicó el primer borrador de este genoma y en marzo de 2013 uno más completo. Y en este laboratorio se secuenció el ADN de restos fósiles de la cueva rusa de Denisova, lo que permitió identificar una nueva rama de humano antes desconocida. También este equipo extrajo y analizó el ADN de los humanos de la Sima de los Huesos de Atapuerca, uno de los genomas más antiguos conocido, con más de 400.000 años. Las conclusiones del análisis de todos estos genomas son claras: los actuales humanos somos todos mestizos. Y no de dos, sino de cuatro ramas diferentes, que en diferentes grados y momentos se cruzaron entre ellas.

Neandertales y humanos modernos compartimos un reducido número de genes, que podrían ser producto de un cruzamiento reducido y que afecta a no más del 1,5-2% del genoma. Conservamos aún un mayor porcentaje de genes de los misteriosos denisovanos, que llega al 4-6% en algunas poblaciones actuales de Oceanía (aborígenes australianos). Entre neandertales y denisovanos hay también flujo genético, aunque limitado, no mayor del 0,5%. Lo más sorprendente es que los humanos de la Sima de los Huesos de Atapuerca, en Burgos, están más cercanos a los Denisovanos que a los Neandertales, lo cual impacta sobre el orden del poblamiento europeo y sugiere la posibilidad de una oleada de migración más de las hasta ahora contempladas desde África. Los datos también demuestran que en la humanidad moderna hay participación genética procedente de una cuarta especie humana hasta ahora desconocida, pero que podría corresponder a los descendientes de Homo erectus asiáticos. Somos descendientes, al menos en parte, de hasta 4 tipos diferentes de humanidad.

Tres de esos tipos desaparecieron en los últimos 100.000 años. Los últimos Homo erectus asiáticos pudieron ser víctimas de la gran catástrofe climática creada hace 70.000 años por la explosión del Monte Toba en Indonesia, que también afectó a las poblaciones en expansión de Homo sapiens en África y estuvo a punto de extinguirlas. Los neandertales desaparecieron hace 40.000 años cuando estos nuevos inmigrantes africanos estaban colonizando Europa, tal vez al salir perjudicados en la competencia por los mismos recursos. De los Denisovanos poco sabemos, ya que tan sólo conocemos un par de huesos de una cueva siberiana. Los ’hobbits’ de la isla de Flores sobrevivieron hasta hace apenas 12.000 años, pero también desaparecieron al final. El caso es que desde ese momento, y casi por primera vez en la historia, los humanos modernos estamos solos.

Pero antes todos esos grupos humanos dejaron huellas en nuestra herencia genética, con la excepción (por ahora) del diminuto, especial y aislado Homo floresiensis. No sólo somos producto de la evolución en África, sino que las diversas formas a las que dieron lugar estas migraciones se cruzaron entre ellas. No mucho, la verdad; si tenemos en cuenta la proclividad a copular con todo lo que de mueve que tienen muchos humanos las barreras debían ser altas, porque el flujo genético fue limitado. Pero sí tuvo consecuencias, ya que los datos sugieren que algunos rasgos importantes para nuestra supervivencia los recogimos de esos otros grupos diferentes. Somos mestizos de cuatro especies distintas y gracias a eso somos lo que somos.

Y aunque aún desconocemos muchos detalles, hay algo seguro: ninguna reclamación de pureza genética o racial de ningún grupo humano actual tiene el más mínimo sentido biológico. No somos puros, nunca lo hemos sido, y en nuestras más profundas raíces biológicas somos todos mestizos descendientes de inmigrantes africanos. Como para ponerse muy estupendos hoy.

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Mensajepor Invitado » Jue 29 Ene, 2015 4:53 am



"Love" Letters to Richard Dawkins

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Assia
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Mensajepor Assia » Vie 30 Ene, 2015 4:17 am

Despues de haber escuchado anoche en este video y en otro que pinche al profesor Dawkins, le recomdendaria que tambien pidiera 1 pistola prestada a 1 amigo por si es@s que le enviaron esos correos electronicos con tanto ''amor,'' son peores que ''loquill@s'' son fanaticos que
si lo encontraran en la calle, no lo llamarian ''hijo de puta'' lo mas probsable es que le dieran 1 paliza hasta dejarlo moribundo en la calle. Por eso, Doctor Richard Dawkins,deberia usted de imitar al Fiscal argentino Nisman y pedirle 1 pistola prestada a 1 amigo para amenazar a esos fanaticos que lo insultan con tantos E-mails ''amorosos.''

MUCHAS GRACIAS Invitado por el video.
Saludos,
Assia

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Mensajepor Invitado » Lun 09 Feb, 2015 8:03 pm

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soy un enamorado del podenco y como tal he hablado mucho sobre sus cualidades y sus orígenes.
me he llevado un disgusto con pruebas geneticas, es un perro moderno de caza, normal y corriente ... u sea que de los faraones ná.
y yo que desarrollé tesis y decía que hasta los gatos eran orejones es ciertas zonas geográficas con los fenicios de por medio.
bueno esto demuestra nuestra ignorancia ... uno decía que con los genes estamos mas cerca de la verdad y cuando salga a luz el humano no lo vamos aceptar.
joerrrr ajajajajaja si yo hasta los emparentaba con los licaones (perros salvajes de afrika)creo y a mi pesar, de que estaba equivocado.

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bisho

Mensajepor bisho » Mar 10 Feb, 2015 5:14 pm

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Mensajepor Invitado » Mar 07 Abr, 2015 4:38 am

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Javier S. Burgos
«Anquilosar a los científicos a una plaza in aeternum es un error»

Javier S. Burgos Muñoz (Puerto de Sagunto, Valencia, 1971) es licenciado en Ciencias Biológicas (especialidad Bioquímica) por la Universidad de Valencia y doctor en Ciencias (especialidad Biología Molecular) por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido profesor e investigador en la Universidad Autónoma de Madrid, en la Keck School of Medicine de la University of Southern California (USA), en el Instituto de Ciencias Básicas de la Salud de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur (Brasil), en el Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona) y en el Hospital Universitario La Fe (Valencia).

Desde marzo de 2014 ocupa el cargo de director general de la empresa biotecnológica Neuron Bio, centrada en la búsqueda de fármacos contra la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades del sistema nervioso central, combinando responsabilidades propias de la gestión de una gran empresa con su trabajo como investigador.

Nos reunimos con Javier en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla en un día muy especial para él.



Cuéntanos qué ha pasado hoy (16 de marzo).

Se ha hecho pública una solicitud de patente que presentamos el día 11. Básicamente se trata de una herramienta diagnóstica que va a permitir determinar la enfermedad de Alzheimer mediante cinco biomarcadores sanguíneos. La ventaja de esto, evidentemente, es que se puede hacer en una muestra mínimamente invasiva como es la sangre.

Hasta ahora el alzhéimer tenía un diagnóstico de exclusión. Realmente cuando se diagnostica en vida, se trata de un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer probable que es lo que dictaminan los neurólogos, y ese diagnóstico se hace fundamentalmente mediante tests neuropsicológicos, técnicas de imagen como la resonancia magnética o el PET y por marcadores del líquido cefalorraquídeo, fundamentalmente tau y Aβ42.

Para saber estos marcadores hay que hacer una punción lumbar. Esta es una técnica muy invasiva en la que tienes que pinchar en la columna del paciente, sacar el líquido cefalorraquídeo y analizar los marcadores. Por tanto, no solamente Neuron Bio sino mucha gente en el mundo está buscando una huella diagnóstica en sangre que te permita diagnosticar y hacer un seguimiento de la enfermedad y eso es lo que hemos presentado hoy.

¿Hay alguna otra compañía que tenga una prueba como la vuestra?

Como la nuestra exactamente no. Hay muchas empresas, y sobre todo grupos de investigación y grandes consorcios científicos que están buscando marcadores sanguíneos. Debemos tener en cuenta varias cosas: el número de marcadores que se evalúan, el mecanismo de acción de esos marcadores y luego también la simplicidad de la técnica, porque al final lo ideal es que se pueda realizar en cualquier laboratorio o en cualquier servicio de un hospital. Por tanto, hacer una técnica como una espectrometría de masas, por ejemplo, resulta demasiado complejo. Lo ideal es hacer kits, una caja en la que tú, mediante una serie de líquidos, puedas realizar una determinación.

¿Gente que está haciendo esto en el mundo? Hay. Si estuviéramos solos en esto a mí me preocuparía porque evidentemente hay que buscar cosas que puedan interesar al mercado y cuando algo es interesante hay gente trabajando en ello. Hay otras aproximaciones pero en la solicitud de patente se recogen unos marcadores que no se había visto que pueden servir para diagnosticar alzhéimer.

seguir leyendo...

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Mensajepor avatar » Dom 31 May, 2015 3:29 am



Debate de biotecnología: ¿Es posible la inmortalidad?
Panetsos y José Miguel Gaona sí creen que la inmortalidad en humanos sea posible, pero Eduardo Anitua, que es especialista en tejidos, no cree que algún día sea real.El psiquiatra Gaona comenta en qué consiste exactamente el proyecto "Avatar". Dice que "se trata de trasplantar la cabeza en un robot, extraer la conciencia y conectarla a un ordenador de modo que podríamos vivir eternamente fuera de nuestro cuerpo". Además, dice que el proyecto lleva 2045 en su nombre porque es el año en el que se espera alcanzar esto. "Viviríamos insertados en un mundo totalmente virtual y eso no es lo que queremos".Eduardo Anitua habla desde un punto de vista más técnico. Comenta que está convencido de que muy pronto se podrán regenerar órganos y así prolongaremos la vida y su calidad pero, cree que la inmortalidad es cosa prácticamente imposible. "El proyecto Avatar se trata de hacer una copia de nosotros mismos pero no seríamos nosotros".Y tú, ¿Crees en la inmortalidad?

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Mensajepor Invitado » Dom 28 Jun, 2015 11:51 pm

¿Por qué ha entrado el planeta en la sexta gran extinción?


Los linces en España se las ven y desean para reproducirse, y las parejas son, cuando las hay, consanguíneas. Quebrantahuesos quedan 2 o tres parejas reproductoras. Lo mismo con los urogallos. En África el problema es con los guepardos, y en Indonesia con elefantes y orangutanes.

Sabemos hoy por las comparaciones de los códigos genéticos expresados en el ADN, que descendemos, los seres humanos, de un número muy reducido de parejas, un par de cientos, que sobrevivieron en la lucha por la vida hace unos 140.000 años. Estuvimos a punto de desaparecer como especie viva sobre la Tierra.

Hay salvajes, en los países más civilizados del mundo, que afirman sin la menor vergüenza que las extinciones les parecen muy bien, ya que así queda más sitio para los seres humanos.

Si en la ciencia hemos aprendido algo, que no es mucho, es que en el universo no hay entidades aisladas, a pesar de lo que los físicos que saben poca física enseñan en sus clases. No existe ''el'' atomo de hidrógeno aislado del resto de átomos del universo, y de la misma manera en cuanto quitamos piezas de un conjunto, las que quedan evolucionan, actúan segundo a segundo, siglo a siglo, de manera radicalmente distinta.

No podemos, si queremos seguir siendo humanos, eliminar especies de los seres vivos que nos acompañan en el planeta.

Pero lo estamos haciendo.

Llevo algunos posts hablando de sistemas complejos no lineales. Un sistema simple y lineal es un reloj de péndulo, un reloj ''del abuelo''. También lo es un coche, por ejemplo.

Un sistema simple no lineal es un péndulo con una masa de 1 kg del que cuelga otro con una masa de 1.5 kg. Si lo prueban (con esas u otras masas, siempre que sean diferentes entre sí) verán que el movimiento es caótico: Las ligeras diferencias de los movimientos de ambos péndulos se amplifican hasta convertirse en caóticas.

Si tienen una calculadora, hagan el siguiente experimento: Pongan 1.000001 en la pantalla y denle repetidas veces a la tecla de elevar al cuadrado. Durante 17 veces el numero es aproximadamente 1. Pero después de esas 17 veces, en 9 veces más el numero escapa a toda comprensión humana, por lo gigantesco. Y una o dos veces mas es mayor de lo que puede representar su calculadora.

Eso es el crecimiento no lineal.

La vida es un sistema no lineal. Eliminados los predadores, y las enfermedades, la población de cualquier especie crece hasta llenar el espacio donde existe, y finalmente muere por la eliminación de su alimento, y esto lo hace primero lentamente, y luego como el número de la calculadora.

Esto se comprueba en cualquier laboratorio de biología de instituto, en el cual se pone una bacteria (o unas pocas) y alimento en un plato. Aisladas de los predadores, las bacterias crecen hasta llenar el plato, acabar con el alimento y morir de hambre.

Estamos destruyendo las especies que nos rodean porque estamos creciendo como bacterias en platos de cultivo. En Ruanda y en Burundi, en el África Central, las familias, cuyos únicos ingresos derivan de la agricultura pues no hay industria, están cultivando terrenos de media hectárea por familia. Y tienen hijos y la cantidad de terreno por familia disminuye constantemente, pues es una fracción en la cual el numerador es constante pero también de manera constante aumenta el denominador.

La única salida que les queda a los Hutus y Tutsis que allí habitan es deforestar sus colinas y eliminar animales y especies vegetales que no sirvan para comer.

Pero en las tierras ricas, en los EEUU, en Europa, Canadá, Australia y Nueva Zelanda y China ocurren cosas parecidas. En China necesitan terreno para una población que crece, y en donde si hace 20 años bastaba con un kilo de arroz diario para una familia, hoy quiere ese arroz y muchas otras cosas que exigen roturar el poco terreno salvaje que queda para cultivar y criar 200 especies vegetales y 8 animales.

En los terrenos salvajes pueden vivir 1000 especies vegetales distintas, y 200 especies animales (o decenas de miles si son insectos) que desaparecen cuando se ponen en cultivo.

A esto hay que añadir las invasiones en lugares nuevos de especies que provienen de otras apartes del planeta, y que en las nuevas zonas de cultivo carecen de predadores, de manera que las antiguas no pueden competir con ellas y acaban desapareciendo: Diez especies nativas se ven reemplazadas por una especie foránea. Los conejos en Australia, los cangrejos en España, los mejillones tigre, la hierba azul, esas plantas que forman bolas como espinosas y ruedan de un lado a otro de la pantalla en las películas de oeste.

Y a esto hay que añadir la falta de agua, y el aumento de la temperatura global.

Estamos destruyendo nuestro planeta, sin necesidad alguna, pues el mero crecimiento de población no es un aumento de la calidad de vida, salvo para aquellos que piensan que es necesario llenar el cielo y solo se puede hacer (¡que pobreza mental !) a base de los niños que nacen en la Tierra.

Hay grupos sociales que toman al pie de la letra unas palabras escritas hacia el año 700 antes de la Era Común: ''Llenarás la Tierra y todo lo que hay en ella será de tu dominio'', palabras que lo único que querían decir era que, en un mundo donde la única forma de cultivar mas tierra era tener mas mano de obra en forma de niños, los que querían que su tribu creciese mas que otras debían aumentar la población.

Era un mandato genético, como el de las hormigas que llevan 300 millones de años no haciendo mas que buscar alimento para establecer nuevos hormigueros para buscar alimento para establecer nuevos hormigueros, pero traducido a palabras.

En el devenir biológico, genético, apareció la inteligencia en una especie, la nuestra. Ya no necesitamos parir, tener niños sin parar para mantener la supervivencia de la especie, ni mucho menos para alcanzar la riqueza.

Podemos vivir de lujo con poblaciones reducidas, que reparten con abundancia lo que hay en la Tierra, y que la cuidan para que siempre haya lo que ya hay y posiblemente más.

Robar y destruir no produce jamás riqueza. Parte del problema que hay hoy en Oriente Medio, en Mesopotamia, deriva de dos cosas: El ansia de cultivar cada vez mas tierra del desierto, que produce la salinización del suelo y lo destruye, lo convierte en estéril. Esto mismo esta ocurriendo en los EEUU en el cauce bajo de Rio Colorado, que se esta convirtiendo en tierras saladas en donde solo pueden crecer algas. Está ocurriendo con la sequía de California, en un lugar donde riegan los almendros, que en el Mediterráneo crecen con las escasas lluvias que aquí caen.

La otra causa de la pobreza de Mesopotamia, desde los Zagros hasta el Golfo Pérsico, fué la destrucción y deforestación masiva causada por las tribus centro-asiáticas cuya idea de vida era robar a los vecinos.

¿Estamos aún a tiempo de invertir el proceso? En 2015 todavía sí, pero es dudoso que lo estemos en 2030 si seguimos el camino emprendido. Hagan el experimento de la calculadora. Las cosas se estropean muy deprisa cuando se pasa el punto crítico.

Podemos frenar (ya no podemos detener) el cambio climático, el aumento de la temperatura media global. Podemos recuperar el agua, y detener la destrucción de las especies vivas.

Nos basta con comportarnos no como animales, sino como seres humanos, es decir, substituir la genética salvaje por la ''memética'' cultural.

Podemos obtener la energía del sol, regular los cauces de agua para que no se gaste de manera estúpida, rehacer nuestras ciudades para que no pierdan energía calentando el aire y moviendo mercancías y personas de manera esencialmente absurda, de la misma manera que no necesitamos proporcionar metros cúbicos de agua a los almendros del valle de San José en California para obtener almendras. Podemos cultivar los campos sin dejarlos estériles..

No necesitamos emigrar a Marte (una locura impensable donde las haya) pues lo mismo que tenemos tecnología para ir hasta allí, nos sobra tecnología para mejorar radicalmente la calidad de vida en la Tierra sin destrozarla.

Lo único que tenemos que cambiar es algo mucho más difícil que los cohetes a Marte (que son algo de lo mas estúpido que hay en la tecnología humana) o que la Relatividad General, o que entender el tiempo atmosférico y el clima.

Tenemos que cambiar las ideas innatas, las preconcepciones mentales, las reglas sociales, nuestras mentes, en fín.

Podemos hacerlo. Por ejemplo, aunque algunos españoles que se dedican a robar lo dudan, es posible aumentar la riqueza, personal y general sin ese expolio. Un esquema de trabajo y producción de bienes y su reparto a toda la población aumenta la riqueza personal y general, mientras que la reducción de la producción y la concentración de los bienes en pocas manos resulta, en poco tiempo, en el ejemplo del plato de bacterias que acaban muriendo de inanición.

Podemos recuperar el planeta, nuestra única casa. Pero tenemos que querer hacerlo. Para esto, un poco de humanidad, es decir, de pensar en la realidad de la vida, es suficiente para convencernos. Pero si no pensamos, la destrucción está asegurada.

Nosotros elegimos.

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Mensajepor Invitado » Dom 09 Ago, 2015 6:26 pm

Gitanos españoles celebran que la niña más inteligente del mundo es gitana

La niña británica tiene un cociente intelectual de 162 puntos lo que la sitúa dentro del 1% de la población superdotada y por encima de genios como los científicos Albert Einstein o Stephen Hawking

La organización Unión del Pueblo Gitano ha celebrado que la niña más inteligente del mundo, la británica Nicole Barr, de 12 años, pertenece a la etnia gitana. En un comunicado remitido a EFE por este grupo, miembro de la International Romani Union, su presidente, Juan de Dios Ramírez-Heredia, felicitó a la pequeña, cuyo cociente intelectual de 162 puntos la sitúa dentro del 1% de la población superdotada y por encima de genios como los científicos Albert Einstein o Stephen Hawking.
La asociación MENSA, una organización internacional que agrupa a 110.000 socios de los cinco continentes y que está especializado en test de inteligencia, ya ha dado la bienvenida a este "pequeño genio" y, según la Unión Romaní, "sin duda lo es porque sólo el 8% de todos los genios del mundo están por debajo de los 16 años".
Ramírez-Heredia dijo estar "especialmente contento", entre otros motivos, porque "el éxito de Nicole es una denuncia contra la cruel discriminación que hemos padecido", y añadió: "Seguimos padeciendo los gitanos en el ámbito de la educación". "El triunfo de Nicole Barr -prosiguió- es una bofetada cósmica a las autoridades educativas de muchos países europeos que decidieron enviar a los niños gitanos a centros reservados para los 'subnormales', como se decía antes".
Según han informado los medios británicos, la pequeña superdotada vive en el condado inglés de Essex, en el sureste de Inglaterra, en una caravana con su hermanastra pequeña y sus padres, miembros de la etnia gitana de nómadas británicos, conocidos como "travellers". Su madre, Dolly Buckland, de 34 años, se ocupa de la labores del hogar y su padre, James Barr, de 36, es "un humilde gitano" que se "dedica a la limpieza y al arreglo de carreteras", explicó en el comunicado Ramírez-Heredia.
"Hoy, créanme, todos los gitanos del mundo a los que ha llegado la noticia están contentos porque Nicole Barr es nuestra sobrina, de la misma forma que lo es de la millonaria familia gitana extendida por todo el mundo", señaló el dirigente romaní. La entrada de la niña británica en "el Olimpo de los genios", aseguró Ramírez-Heredia, demuestra que "los gadchés (los payos) "no son más ni mejores que los gitanos" y viceversa.
"Nicole Barr, nuestra sobrina inglesa -agregó-, quiere ser médico. Quiere curar a los niños enfermos, y si Dios quiere los curará. Y los gadchés del condado de Essex se disputarán que sea la doctora gitana quien atienda y examine a sus hijos".

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Mensajepor Invitado » Dom 09 Ago, 2015 7:46 pm


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Mensajepor Invitado » Mié 19 Ago, 2015 2:07 am




Steven Johnson:
Steven Johnson: ¿de dónde provienen las buenas ideas?
A menudo las personas dan crédito de sus ideas a momentos "eureka". Pero Steven Johnson nos muestra que la historia dice algo diferente. Su recorrido fascinante nos lleva desde las "redes líquidas", los cafés de Londres y las corazonadas lentas, de largo alcance, de Charles Darwin hasta la web actual de alta velocidad.

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Mensajepor Invitado » Vie 21 Ago, 2015 4:15 am

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Imagen del documental H.M (2009) del videoartista Kerry Tribe


La increíble historia de Henry Gustav Molaison

Javier S. Burgos


Corría el año 1953. El republicano Eisenhower tomaba posesión como presidente de los Estados Unidos, mientras Francis Crick y James Dewey Watson elucidaban la estructura helicoidal del ADN a partir de unas fotos de Rosalind Franklin que Maurice Wilkins mostró sin permiso a los descubridores del hallazgo más importante de la historia de la biología molecular. Ese año el campeón del mundo Rocky Marciano derrotaba por K.O. en el primer asalto a Joe Walcott, y los entonces Minneapolis Lakers ganaban el anillo de la NBA endosando un rotundo 4 a 1 a los New York Knicks.

Por aquel entonces, Henry Gustav Molaison ya no lograba llevar una vida normal como consecuencia de sus frecuentes y temibles ataques epilépticos.

Henry era un chico normal, de una familia normal, en una ciudad normal. La ciudad de Hartford en Nueva Inglaterra no era un mal sitio para vivir en esos años dorados. Los profusos bosques del estado de Connecticut envolvían la pequeña ciudad, mientras Henry ayudaba a sus padres con la compra, cortaba el césped o rastrillaba las hojas secas de los árboles del jardín, como un chico más de las familias acomodadas del barrio residencial en el que vivía.

Pero las cosas no iban bien desde hacía unos años. Henry daba paseos en su bicicleta por los alrededores de Hartford y de East Hartford, como cualquier niño de nueve años de una pequeña ciudad norteamericana. Pero Henry tuvo una desafortunada caída a esa edad que le dejó cinco minutos inconsciente. A partir de ese momento el joven Henry empezó a padecer crisis epilépticas, al principio leves, aunque con el tiempo se tornaron cada vez más terribles y agresivas. A los dieciséis años los ataques eran dramáticos e incontrolables. Ningún medicamento de la época era capaz de paliar las fuertes convulsiones. En 1953, cuando Henry tenía veintisiete años, ya estaba incapacitado incluso para trabajar. Las crisis eran extraordinariamente severas y frecuentes.

Pero todo cambió ese año.

Fue derivado al hospital de Hartford. A partir de entonces las vidas del doctor William Beecher Scoville y de Henry estarían unidas para siempre. El doctor Scoville, reputado neurocirujano y experto reconocido internacionalmente, decidió practicarle una cirugía experimental en la que extirparía parte de su cerebro.

El diagnóstico del doctor Scoville fue de epilepsia del lóbulo temporal, identificando en esa región el origen de la patología que sufría Henry. El neurocirujano decidió realizar una resecación radical bilateral de los lóbulos temporales mediales, en la que eliminaría el hipocampo, el giro hipocampal, el uncus y la amígdala. Según Scoville, sugirió esta operación por las conocidas capacidades epilépticas del uncus y del complejo hipocampal.

La operación se realizó el 1 de setiembre de 1953 y fue todo un éxito. Tan solo quedaron dos centímetros de su hipocampo, que resultaron atrofiados. Toda la corteza entorrinal, el principal centro de comunicación con el hipocampo, fue también destruida.

Henry no sufrió convulsiones nunca más.

Veinte meses después, Henry fue examinado rutinariamente en el hospital de Hartford. El 26 de abril de 1955, el doctor Karl Pribram sometió al paciente a un examen psicológico. Henry se sentía bien, no había vuelto a tener crisis epilépticas, curiosamente había mejorado en aritmética, y apenas recordaba la operación. Unos minutos después del examen, Pribram volvió a entrar a la habitación. Henry no lo reconoció. Nadie había hablado con él unos minutos antes. Henry seguía teniendo veintisiete años. Seguía siendo 1953.

Henry sufría una profunda amnesia. Alarmado, Scoville decidió recurrir a una segunda opinión profesional. Esa misma noche, los doctores Wilder Penfield y Brenda Milner, de la Universidad McGill en Canadá viajaron en el tren nocturno desde Montreal a Hartford. Ambos realizaron una amplia batería de test psicológicos a Henry. Brenda destacaba su ejemplar comportamiento: «Era un hombre muy gentil, muy paciente y siempre muy dispuesto a realizar las tareas que le ordenábamos, aunque cada vez que me levantaba a pasear por la habitación, me miraba como si nunca me hubiese visto».

La cirugía había eliminado dos terceras partes de su hipocampo.

Ya nunca pudo volver a conocer a nadie. Cada rostro era siempre un nuevo rostro. Cada nombre era siempre un nuevo nombre. Cada lugar era siempre un nuevo lugar. Cada hecho fue siempre un nuevo hecho. No fue consciente de la muerte de sus padres. No era consciente de que había envejecido. No era capaz de reconocer al hombre que le devolvía el espejo. No se reconocía a sí mismo en una fotografía más allá de 1953.

Henry fue sujeto de estudio a partir de entonces. Fue sometido a cientos de pruebas psicológicas, exámenes neurológicos y ensayos científicos. Cada uno de esos test y cada una de estas pruebas fue para él siempre la primera.

La amnesia anterógrada severa que sufría Henry le impedía fijar nuevos recuerdos, aunque sí podía adquirir nuevas habilidades motoras que, por supuesto, olvidaba inmediatamente que había aprendido. Henry era capaz de dibujar una estrella de cinco puntas reflejada en un espejo, podía resolver la compleja tarea de la Torre de Hanói o trazar un mapa bastante detallado de su casa, aunque se mudó de residencia tan solo cinco años después de la operación realizada por Scoville. A Henry le tranquilizaba hacer crucigramas. Resolvía dos crucigramas al día, a veces más. Eso sí, siguiendo en estricto orden la lista de instrucciones y resolviendo solo cuestiones previas al año 1953. Al final de su vida encontraron en una cesta atada a su andador un libro de crucigramas y el bolígrafo que permaneció siempre con él.

Las consecuencias de la ablación bilateral del lóbulo temporal medio del cerebro de Henry fue la primera prueba concluyente de que el hipocampo era la región cerebral implicada en la adquisición de nuevos recuerdos. La amnesia retrógrada graduada temporalmente que presentaba Henry demostró que los recuerdos de la infancia no se almacenan, al menos exclusivamente, en el lóbulo temporal medial.

Henry ayudó involuntariamente a los neurólogos y neurocientíficos de todo el mundo a identificar y comprender las estructuras cerebrales implicadas en la adquisición de nueva información.

Pero Henry seguía siendo un tipo normal. La doctora Milner lo sorprendió una vez sentado en una esquina, ruborizado y murmurando que no pensaba que él fuera interesante y que se quería ir a su casa.

En 1980, con cincuenta y cuatro años, se trasladó definitivamente a la residencia de Windsor Locks, también en Connecticut, donde siguió siendo estudiado y analizado durante los siguientes veintiocho años.

Henry murió el 2 de diciembre de 2008 en Windsor Locks, a la edad de ochenta y dos años. Murió un martes por la tarde a las 17:05 horas. Suzanne Corkin, investigadora del Massachusetts Institute of Technology, pasó varias décadas de su vida estudiando a Henry. Como la veía muy habitualmente, él pensaba que era una compañera del colegio. Suzanne certificó su muerte por insuficiencia respiratoria. Ese mismo martes, la doctora Corkin y su equipo científico trabajaron durante toda la tarde y toda la noche para analizar el cerebro de Henry. Lo analizaron por resonancia magnética, obteniendo multitud de exhaustivas imágenes e información anatómica. El cerebro de Henry fue fotografiado pormernorizadamente, extraído y fijado en formalina para su análisis.

Una vez procesado, el cerebro fue enviado a la Universidad de San Diego, donde fue diseccionado un año después por el equipo del doctor Jacopo Annese, director de The Brain Observatory, y retransmitido por streaming. Durante cincuenta y tres horas ininterrumpidas se realizaron miles de secciones histológicas de unas setenta micras de grosor, de las cuales se seleccionaron dos mil cuatrocientas una para su estudio detallado. De todas ellas, tan solo dos se mostraron claramente dañadas. A partir de las imágenes obtenidas, se ha conseguido construir un mapa tridimensional del cerebro de Henry, a disposición de todos los neurocientíficos del planeta. La reconstrucción virtual del cerebro de Henry tan solo arrojó una pequeña lesión en el córtex orbitofrontal izquierdo.

De esta forma, Henry se convirtió en el individuo más estudiado en la historia de la neurología. En el campo siempre se le conoció como el paciente H.M., y no se reveló su identidad hasta después de su muerte.

Pero murió solo y sin recuerdos. Tal vez murió con la mayor de las soledades del ser humano, que es la de no recordarse ni siquiera a sí mismo. Henry murió a los veintisiete años. No tuvo hijos.

Aunque consiguió mantener un nuevo recuerdo que sí fue capaz de fijar. Supo que el hombre había llegado a la luna. Tal vez fue por su afición a los cohetes espaciales, tal vez por cierta actividad residual de su maltrecho hipocampo, o tal vez porque todavía no hemos alcanzado a comprender la profunda complejidad que esconde nuestro cerebro.

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Mensajepor :( » Mar 25 Ago, 2015 12:45 am

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David Reimer, el «niño cobaya» al que criaron como una mujer hasta los 15 años

Tras perder el pene a los pocos meses de vida, un psicólogo convenció a sus padres para que le ocultaran la verdad


Brenda no supo que había nacido siendo un varón hasta que tuvo 15 años. Fue una tarde de 1980 cuando su padre, torturado por el sufrimiento que veía, le reveló el historia que habían estado manteniendo en secreto: había nacido en Canadá siendo Bruce, junto a su hermano gemelo Brian, pero una negligencia médica durante una circuncisión en 1965 había destruido sus genitales.

En un intento desesperado porque la vida de su hijo fuera satisfactoria, sus padres se pusieron en contacto con un psicólogo que aseguraba que la condición sexual no es innata, sino que es asignada mediante la educación en los primeros años de vida. Es decir, que si trataban a Bruce como Brenda, este se convertiría en una mujer plena, en vez de sufrir como un hombre sin pene. Se trataba de John Money, un psicólogo del hospital Johns Hopkins (Baltimore) famoso por sus teorías sobre el género. Además, era una oportunidad inigualable para Money de demostrar sus teorías, ya que tendría un sujeto de control: Brian, con la misma carga genética que su hermano, pero que tendría una orientación diferente.

El 3 de julio de 1967, los médicos sometieron a Bruce a una castración quirúrgica (quitándole los testículos) y le modelaron una vagina. Bruce se convirtió en Brenda a la vez que en un conejillo de indias. Mientras, las instrucciones para sus padres, Janet y Ron, fueron claras: no contarle jamás lo que había ocurrido.

Los niños fueron creciendo y la situación se fue complicando. Según contaría Janet ya en los años 90 al periodista de la revista «Rolling Stone» John Colapinto, la primera vez que trató de ponerle un vestido a Brenda intentó arrancárselo. «Recuerdo que pensé: “¡Dios mío, sabe que es un chico y no quiere que le vista como a una chica!”». Pero no solo fue aquello. Cuando su hermano jugaba a afeitarse con su padre, Brenda también quería. «Mi padre me dijo: “No, no. Tú vas con tu madre”. Me puse a llorar, “¿Por qué no puedo afeitarme también?”», contó él mismo. Desde pequeña incluso insistía en orinar de pie.

Por su parte, su gemelo identificaba a Brenda como a una hermana. «Pero ella nunca actuó como tal», reconoció al periodista de «Rolling Stone». «Si le regalaban una comba, para lo único que la usaba era para atar a la gente o para azotarla como si tuviera un látigo. Nunca la usó para su propósito real. Jugaba con mis juguetes mientras que los suyos, como una lavadora, solo los usaba para sentarse».


«Estudio John/Joan»

Sin embargo, para cuando cinco años después el doctor Money publicó el primer libro sobre el «estudio John/Joan» (como lo había bautizado) bajo el título «Man & Woman, Boy & Girl», las conclusiones que reflejaban eran las opuestas. Money aseguraba que tras haber enfatizado en el uso de la ropa femenina, Brenda ya tenía una clara preferencia por los vestidos. Que se sentía orgullosa de su pelo largo. Que por Navidades había pedido una casa de muñecas y un carrito de paseo. Que la orientación de género se había impuesto.

Para cuando Brenda llegó a la adolescencia sufría depresión y se había intentado suicidar al menos una vez. También tomaba estrógenos. Cuando el doctor Money le instó a que se sometiera a otra cirugía, se negó rotundamente. Fue entonces cuando sus padres decidieron contárselo. Fue entonces cuando Brenda pudo volver a ser un chico. Eligió de nombre «David» en honor al héroe bíblico que, desafiando todas las probabilidades, mató al gigante Goliat. Se sometió a una faloplastia y se quitó los pechos que le habían crecido gracias a las hormonas. Para cuando cumplió 23 años, se casó.

Sin embargo, su familia había quedado destrozada. Su madre Janet cayó en depresiones clínicas repetidas que requerían hospitalización. Su padre Ron se convirtió en un alcohólico. Su gemelo Brian abandonó los estudios y trató de suicidarse en varias ocasiones hasta que lo consiguió en 2002. Dos años después, con 38 años, David hacía lo mismo tras haberse divorciado años atrás de su mujer.

La historia de David Reimer saltó a la luz en 1997 gracias al doctor Milton Diamond de la Universidad de Hawai, quien convenció a David de que contar su caso ayudaría que no le ocurriera a nadie más. Meses después salía publicado también el artículo de John Colapinto que en el año 2000 se editaría en un libro titulado «Tal como la naturaleza lo hizo». La reflexión del doctor Milton Diamond fue: «Si todos estos esfuerzos médicos, quirúrgicos y sociales combinados no tuvieron éxito en hacer que este niño aceptara una identidad de género femenina entonces, tal vez, tengamos que pensar que hay algo importante en la constitución biológica del individuo».




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