LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

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LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Lun 22 Nov, 2021 2:13 am

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Experta en abuso infantil y víctima: "Hay muchos niños y niñas sufriendo abuso sexual y no queremos verlo"

Victoria Bernadet es presidenta de la fundación que lleva su nombre y que creó para asistir a las víctimas de abusos sexuales y violencia de género

María Victoria Bernadet i Rius tiene 67 años, pero hace 33 que nació. Porque fue a sus 34 años de edad cuando decidió contar que durante media vida había sufrido abusos sexuales como niña y maltrato de género como adulta. Al revelar su tortura infantil detectó un país no preparado para atender ese espanto. Así que en 1997 creó la Fundación Vicki Bernadet para asistir a las víctimas del pasado y del presente y prevenir las del futuro.

Los estudios epidemiológicos cuentan que alrededor de un 20% de menores sufre abusos sexuales antes de los 17 años y que el 60% de ellos no recibirá ninguna ayuda. El mundo conmemora este viernes el Día Internacional contra el Abuso Infantil, esa "pandemia silenciosa" de puertas adentro.

    ¿Cuál es su historia?
    Yo sufrí abusos sexuales en dos etapas. Una cuando tenía cinco años, por parte de una persona, y otra, desde los nueve hasta los 17 años, por parte de otra. A partir de ahí, tuve una agresión sexual y malos tratos durante 13 años. Pero esto no es la historia sólo de Vicki Bernadet, desgraciadamente es generalizado. Los estudios demuestran que si has sufrido violencia de pequeña y no te han ayudado vas sufriendo episodios de violencia hasta la edad adulta. Yo monté la fundación porque tras contar mi experiencia me vi muy sola y con poco apoyo.

    ¿En su caso los abusos se produjeron en el entorno familiar?
    La agresión sexual no, pero los abusos sexuales infantiles fueron en el entorno familiar. El más próximo.

    En el abuso sexual infantil veo una paradoja: el adulto abusa y sin un adulto es imposible que el niño o la niña pueda salir del abuso... Al final, la clave somos los adultos.
    Así es. Sin una persona adulta de tu entorno que dé un paso adelante pasa sacarte de eso, te quedas ahí. Si nadie da un paso valiente, no te rescatan. Hay un montón de niñas y niños sufriendo y no queremos verlo. Van pasando los días sin poderlos rescatar.

    ¿Cómo es el abuso sexual infantil? ¿Qué ven y tratan ustedes?
    Hasta los 16 años no hay consentimiento. Acabo de leer una noticia que dice que han detenido a un hombre de 46 años por tener relaciones sexuales con una niña de 13. No son relaciones sexuales. No podemos blanquearlo. Es abuso sexual. O violación. Afortunadamente, cada vez se tiende más a considerar agresión en vez de abuso, aunque está pasando más para adultos. Dentro de la familia, esto no se habla. Y es lo que abordamos. Nosotros tratamos el abuso sexual intrafamiliar y entorno de confianza.

    ¿Y de qué magnitud estamos hablando?
    El 92% de los casos no se hablan hasta la edad adulta. Hay muy pocos niños y niñas que hablen de ello. Por falta de formación y de reconocimiento se detecta poquísimo. Para conocer la incidencia, es decir, los datos de menores que pueden estar sufriendo abusos ahora mismo habría que ir a las denuncias que hay en los juzgados y estaríamos en un 7% u 8%. Pero la prevalencia, es decir, los adultos que cuentan que fueron abusados no está en un 7%, sino en un 23% y un 25% en niñas y un 10% y un 15% en niños.

    Es decir, estamos tratando un problema del ahora pero, de alguna manera, en diferido. Y entiendo que eso ayuda a hacer proyecciones sobre lo que está pasando.
    Exacto. Las víctimas o supervivientes no hablamos cuando queremos, sino cuando podemos. Hay personas que pueden a los 18 y personas que no lo hacen hasta los 70 años.

    ¿Cómo son los agresores?
    No hay un perfil de agresor. Puede ser cualquiera. No tengamos la percepción de que los abusadores tienen una apariencia de monstruo o que son desagradables o que son personas oscuras. Al contrario, quizá son las más simpáticas, las que más se relacionan, las que más importancia tienen en un rol de familia. Si pensamos que es un monstruo creemos que en nuestra familia no puede pasar. Y eso nos hace más vulnerables. Puede ser cualquiera, no son enfermos mentales. Y nos puede pasar a cualquiera; estadísticamente hablando, con muchas posibilidades.

    Entre un 15% y un 20% de media entre niñas y niños [OMS, UNICEF, Antiguo Ministerio de Asuntos Sociales, Fundación Vicki Bernadet y Save The Children]
    No soy una autoridad sanitaria, ni política, pero leí que se considera pandemia cuando un problema afecta a un 17% de la población y a más de tres países. Con un 20% y en todos los países del mundo, creo que el abuso sexual infantil es una pandemia silenciosa. Y hablamos de infancia, algo a cuidar especialmente. Somos muy laxos y deberíamos ser más proactivos. Avanzamos, claro, pero lentamente. Todo lo que se haga debe ser urgente. Y yo no lo veo.

    ¿A qué se refiere?
    A la urgencia de impartir una educación sexoafectiva en las escuelas. A introducir más talleres de detección para padres y madres. A que la sociedad aún no percibe el abuso sexual infantil como riesgo individual: cuando hablas con personas y preguntas si creen que en su familia podría ocurrir, la respuesta siempre es no. En ese terreno hay que hacer incidencia para despertar conciencias. La ley de protección a la infancia se aprobó en abril, pero llevamos pidiéndola desde 2012. Ha costado un montón de años. Hablamos de vidas que podemos hacer que no sean el doble o triple de peores que otras

    Vivimos en una cultura de mucho contacto físico. Llevamos toda la vida oyendo eso de: 'Dale un besito al tío, que te quiere mucho...'. Tras tantos años de experiencia con víctimas, ¿puede darnos alguna pista de lo que no se debe hacer y de lo que sí para proteger a nuestros niños?
    El beso es una de las herramientas de prevención del abuso sexual. No se trata de decir a los niños que no besen; la espontaneidad y la muestra de cariño son buenas. Hay que preparar a los niños, y esto se puede hacer desde los tres años, en el derecho a decir que no cuando no quieren. Darles herramientas para que si notan que ese beso no les gusta puedan decir que no y no sean reprimidos, ni castigados, ni catalogados de antipáticos. El beso no forma parte de la educación, no es lo mismo que decir buenos días y gracias. El beso es un acto espontáneo de un estado de ánimo. Estoy feliz y me apetece besar. Estoy enfadado y no me apetece. Y eso no marca si quiero o no a esa persona.

    ¿Cómo es el mapa de los lugares del abuso sexual infantil? La casa, el colegio, internet...
    El abuso sexual infantil puede pasar en cualquier sitio donde haya poder. Por ejemplo, en las actividades extraescolares deportivas, porque hay un entrenador que te puede colocar en el equipo o no. En la familia, en las redes sociales. Donde haya una relación de poder emocional, como en la familia, o de manipulación, como en las redes sociales. En el ámbito intrafamiliar y entorno de confianza, como puede ser el padre, la madre, el tío... es la sensación de la criatura de no entender lo que pasa. Amas mucho a tu padre, pero a la vez te hace daño... En otros ámbitos es engaño, manipulación y amenaza.

    ¿Cómo se ejecuta el abuso en las familias?
    El que abusa es el que se supone que tiene que proteger al niño. Es el que me dice que lo que me está pasando es porque soy muy especial. Lo que la criatura ve es que está en un engranaje donde él es un ser dependiente, porque como niño o niña no tiene autonomía, y que se da cuenta de que ante la palabra de los adultos la suya tiene una credibilidad bajo mínimos. Así, si pone una bomba en la familia su propia estabilidad se tambalea. Hay miedo a perder esa estabilidad: ¿Qué pasa si yo hablo? ¿Me voy a quedar sin padre? ¿Me voy a quedar sin familia? Mi padre trae el dinero a casa... si lo meten en la cárcel, ¿qué voy a hacer? A veces, el silencio del niño es para preservar su propia seguridad y la de la propia familia.

    Ustedes sostienen que este tipo de delitos no debe prescribir. ¿Por qué?
    Es de sentido común. El abuso sexual se sufre en la infancia y se habla de adulto. Nadie puede prever en qué momento este adulto va a estar preparado para hablarlo. Todas las víctimas de abusos sexuales deben tener la misma oportunidad de poder denunciar los hechos. No unos sí porque no prescribe y otros no porque ha prescrito. Es un delito que tiene connotaciones de olvido o de incapacidad de hablarlo hasta que uno puede. Hay muchas personas que no pueden hablar hasta que tienen 50 o 60 años. Que nadie piense que las víctimas exigimos la no prescripción porque queremos venganza, sino para la protección de vuestros hijos. Este delito no prescribe en países como Inglaterra o Estados Unidos. ¿Por qué en unas democracias sí y en otras no?

    Usted también habla del abuso sexual infantil como un problema de salud pública. ¿Por qué lo considera así?
    Porque no tiene que ver sólo con el trauma de la criatura, sino con que todas las personas tienen derecho a una vida sana. Salud pública es todo lo que podemos dar a un ser para que evolucione sanamente. El abuso sexual toca todos los puntos: la familia, la salud física, la mental, el rendimiento en la escuela... Es integral. Es un problema de salud pública.

    ¿Y cómo está preparado el sistema para ello?
    Dado el porcentaje de la población afectada, debería haber más unidades especializadas de atención y detección. Hay pocos servicios de formación especializada... Nosotros, como Fundación, tenemos una lista de espera de 40 personas. La demanda supera lo que podemos ofrecer con los recursos que nos proporcionan.

    ¿La demanda crece?
    Cada vez hay más, pero no porque haya más casos, sino porque hay más posibilidades de hablar, se conoce más. Es más por la apertura de la mirada del abuso. Cuando un periódico saca un testimonio de una víctima hay muchísimas personas que se identifican y piensan la posibilidad de contarlo.

    ¿Con qué caso aún le cuesta dormir?
    Tengo tantísimos casos en la mente... Es difícil encontrar uno. Lo que no me deja dormir es leer que un juzgado ha rebajado una condena de 14 años de prisión a una multa a un hombre que abusó de varios niños porque ha considerado que no era necesaria la cárcel. Lo que no me deja dormir es que por falta de formación se cometen injusticias en hechos que ha costado mucho que salgan a la luz. Y cuando salen a la luz no reciben justicia, solamente reciben leyes. Y no es lo mismo.

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Mensaje por Invitado » Vie 19 Mar, 2021 8:34 pm

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Rusia advierte a Twitter: remueve la pornografía infantil o se va del país

Twitter tiene 30 días para eliminar el contenido ilegal, de lo contrario no podrá seguir operando en Rusia. De acuerdo con el Roskomnadzor, el Servicio Federal de Supervisión de las Telecomunicaciones, Tecnologías de la Información y Medios de Comunicación, el contenido prohibido en el centro del conflicto involucra más de 3000 publicaciones que contienen información sobre suicidios, pornografía infantil y drogas que aparentemente han permanecido en línea desde 2017.

Este miércoles 16 de marzo, el Kremlin defendió las acciones del Servicio Federal de Supervisión de las Telecomunicaciones hacia Twitter como un intento de obligar a la plataforma a seguir la ley rusa, que «claramente viola». ¿Realidad o excusa de Moscú para limitar la libertad de expresión?

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Mensaje por Invitado » Mar 23 Feb, 2021 4:48 pm

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El abuso sexual a menores aumenta en España: manadas, acosos virtuales y el agresor en el hogar

Un estudio de la Fundación ANAR desvela la realidad del abuso sexual a menores: los casos no dejan de aumentar desde hace cinco años y los expertos reclaman "la limitación el acceso a ciertos contenidos"


Aunque cueste creerlo, en poco más de una década, entre 2008 y 2020, los casos de abusos sexuales a menores han aumentado de forma "extraordinaria", según tilda la Fundación ANAR, especializada en la erradicación del asunto y que, tras un profuso trabajo, ha sacado a la luz los datos: se ha producido un incremento del 300,4%, pasando de 273 casos en 2008 a 1.093 en 2020.

El gran salto se produce entre 2017 y 2018, cuando de 715 casos de abusos sexuales en menores se pasa a 1.038. En ascenso desde los últimos cinco o seis años, los expertos de la Fundación ANAR, muy preocupados con esta deriva, achacan el aumento a que los abusos comenzaron a darse también a través de nuevas tecnologías, esto es, a través de redes sociales y aplicaciones.

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Dos fenómenos se generaron a la vez y están detrás de los números. Ha aumentado lo que se conoce como grooming en un 36,7%, por lo pronto. ¿Qué significa esto? Que "un adulto se hace pasar por menor de edad para acabar abusando sexualmente de la víctima", explica Benjamín Ballesteros, director de la Fundación ANAR. "Van cebando a la víctima durante meses hasta que consiguen su confianza y entran en sus redes, consiguen algún tipo de material sobre los menores y ahí comienza su extorsión para abusar de ellos".

La otra cuestión es el sexting, que ha aumentado un 25% en los últimos cinco años. Se trata de una práctica que implica enviarse imágenes o vídeos de contenido sexual, pero entre menores, "novios que en un momento dado se pasan vídeos y que, sin el consentimiento de la víctima, uno de ellos manda esa información a terceros".

"Sucede entre adolescentes en sus primeras relaciones sentimentales, pero supone un delito. Sólo hay que pensar en cómo han aumentado también los casos de manadas, de 2 a 10 en 11 años, es decir uno de cada 10 casos son abusos sexuales en grupo y esto es una barbaridad", amplían desde ANAR, que trabajan por la concienciación y proponen una recogida de firmas que la aumente.

"La razón es el acceso incontrolado a internet y a contenidos violentos y pornográficos, como no hay control parental empiezan a educarse en sexualidad lo hacen a través de la pornografía, de forma que los adolescentes integran ciertas prácticas como si fueran normal", prosigue Ballesteros, para quien no queda otra que "limitar el acceso a cierto contenido" en internet.

El perfil de víctima es mayoritariamente femenino (78,3%), aunque también los chicos lo sufren (21,7%). La edad media de los menores que sufren abusos sexuales es de 11 años pero hay un alarmante 16% de niños de 5 años que también los están viviendo.

Otro problema es que los abusos no suelen ser casuales o suceder únicamente una vez, sino que se repiten en el tiempo. A veces, demasiado tiempo. El abuso es reiterado en el 69% de los casos. Sólo en un 31% sucede sólo en una ocasión. En los varones, suele durar alrededor de un año. En las chicas, se puede alargar hasta tres.

Por si fuera poco, más de la mitad de los casos (53%) de abuso sexual están acompañados de violencia física, cuestión que se incrementa a medida que la edad de la víctima es mayor. Es decir, sucede más con adolescentes.

El informe elaborado por la Fundación ANAR, Abuso sexual en la infancia y la adolescencia según los afectados y su evolución en España (2008-2019), es extremadamente completo y también relata lo que cuesta oír: el detalle de en qué consisten los abusos sexuales a menores en nuestro país.

Hubo tocamientos obscenos hasta en un 35% de los casos, hubo penetración -con violencia en un 10% de los casos y sin ella en el 7% de ellos-. La retahíla va así: obligar al menor a masturbarse, poseer pornografía infantil y mostrarla, agresiones en grupo (manadas) y hasta prostitución del menor.

Uno de los problemas a la hora de demostrar estos abusos es que existe "gran dificultad" para conseguirlo dado que los perpetradores "no dejan marcas". En el 80% de los casos no quedan rastros del abuso perceptibles.

Suele ser la propia víctima la que pide ayuda y relata lo que está viviendo. Bien lo saben en ANAR que disponen de atención a menores de diversas maneras telemáticas que hasta permiten que las líneas de texto desaparezcan al minuto de ser enviadas y que no quede rastro de la conversación.

Perfil del agresor

En el 95,8 de los casos, el agresor es un varón, siete de cada 10 agresores son mayores de edad. Hay alarma por las agresiones en grupo, pues en el 10,5% de los casos los abusos los perpetra más de una persona. En el 80% de los casos el abusador pertenece al círculo familiar. Hasta en un 23% de los casos el que abusa es el padre del menor, aunque también ha aumentado la proporción de parejas de la madre que abusan.


Confinamiento y abusos

Los abusos también aumentaron durante el estricto confinamiento de 2020. En el lugar presuntamente más seguro, donde se puede ser uno mismo y sentir hasta paz, el hogar, hay menores que no sólo están aislados, sin colegio y sin ver a sus amigos sino que además han sufrido «casos graves de violencia intrafamiliar» que, recrudecidos con el confinamiento, dibujan un panorama «alarmante» para quienes desde el inicio lo vieron venir.

La Fundación ANAR lo advirtió cuando llevábamos un mes encerrados: «Entre el 23 y el 30 de marzo hubo 270 comunicaciones alertando de situaciones violentas, y 173 casos graves en los que los menores estaban sufriendo algún problema dentro de su propia casa».

https://www.anar.org/

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Mensaje por Invitado » Lun 06 Jul, 2020 4:18 pm

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Fundador de varias ONG infantiles y ex alto cargo de la ONU, condenado a 16 años por pederastia en Nepal

Peter Dalglish trabajó para ONU Hábitat en Afganistán entre 2010 y 2014
Posteriormente fue asesor urbano de la OMS Organización Mundial de la Salud
Es también uno de los fundadores de la ONG Street Kids International


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Paso importante para acabar con la impunidad de los pederastas en Nepal. Un tribunal ha condenado a 16 años de cárcel a un extrabajador canadiense de Naciones Unidas por abusar sexualmente de dos niños. Peter Dalglish, de 62 años, fue detenido el año pasado en su casa de Katmandú y acusado el pasado mes de junio por los abusos sexuales a un niños de 12 años y otro de 14.

“Ha sido condenado a nueve años de cárcel en un caso y a siete por el otro”, ha dicho el portavoz del tribunal de distrito de Kavre, Thakur Nath Trital.

Aunque la suma de las dos penas son 16 años de cárcel, se purgarán de forma simultánea, por lo que solo pasará entre rejas nueve años. También tendrá que pagar una indemnización de 9.000 dólares a los menores.

Dalglish, que ha defendido su inocencia durante todo el proceso judicial, ha avanzado que recurrirá el fallo. “El debido proceso no se ha respetado, así que apelaremos”, ha dicho su abogado, Rahul Chapagain. Éste ha contado que en estos momentos su cliente se dedica a dar apoyo financiero a niños de familias pobres. Anteriormente, había trabajado con ONU Hábitat en Afganistán y con la misión de la ONU en Liberia, así como con ONG.

Defensores de los Derechos Humanos han celebrado el fallo por su efecto disuasorio. “Ayudará a acabar con la creencia de que Nepal no se toma en serio los abusos a los niños”, ha valorado Tarak Dhital, activista por los derechos de la infancia.

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Mensaje por Invitado » Jue 25 Jun, 2020 3:26 am



Atleta A: El documental sobre las gimnastas olímpicas sobrevivientes

Sí, ‘Atleta A’ da una mirada de cerca al mundo de las ex gimnastas de los Juegos Olímpicos en medio de un caso de abuso por parte del Dr. Larry Naasar.


El documental ‘Atleta A’ llega a la plataforma de ‘streaming’ para destapar la historia detrás del caso de investigación de las gimnastas olímpicas que fueron víctimas de los abusos de su médico osteópata, el Dr. Larry Naasar, miembro de la la Federación de Gimnasia de los Estados Unidos. En el documental, que se estrena esta semana, aparecen los testimonios de algunas de las víctimas, la declaración de Naasar ante las autoridades respectivas y los periodistas que dieron voz a uno de los casos más sonados del 2016, que terminó con la sentencia a prisión del doctor estadounidense.

A continuación, todos los detalles de un documental que es importante que veas:

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¿De qué se trata el documental ‘Atleta A’?

El documental ‘Atleta A’ devela las acusaciones por abuso sexual del equipo de gimnasia femenina de los Juegos Olímpicos de los Estados Unidos al Dr. Larry Nassar, el médico osteópata que trató a estas jóvenes, durante 29 años, sin escrutinio por parte de las autoridades pertinentes. En el 2016, un correo electrónico de una de sus víctimas, Rachael Denhollander, al periódico local Indianapolis Star, despertó las investigación del caso que llevó a que, dos años más tarde, el Dr. Larry Nasaar, fuera sentenciado a prisión por hasta 175 años.

El Dr. Larry Naasar abusó de más de 500 mujeres que lo acusaron ante los tribunales. Ellas aseguran que su ex médico lo hacía durante los exámenes rutinarios y las sesiones de fisioterapia que se llevaban a cabo en Karolyi Ranch, el Centro de Entrenamiento del Equipo Nacional de Gimnasia de Estados Unidos en Huntsville, Texas. Se sabe que ningún padre estaba permitido en pisar este campamento y que, dentro de él, las gimnastas adolescentes eran atormentadas por su peso y condición física.

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¿Por qué el documental ‘Atleta A’ se llama así?

El documental lleva el nombre camuflado de la atleta olímpica estadounidense, de 22 años, Maggie Nichols; quien poco después de informar a USA Gymnastics sobre el abuso sexual del que fue parte a manos del Dr. Larry Naasar, fue omitida del equipo de gimnasia olímpica de 2016 y fue llamada ‘Atleta A’, después de presentar su denuncia. Se cree que, de esta manera, los denunciantes quedaban anónimos y no escuchados. Es así que cuando Maggie Nichols y luego Aly Raisman y McKayla Maroney contaron lo sucedido ante las autoridades atléticas respectivas, firmaron su testimonio como los Atletas A, B y C.

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El documental ‘Atleta A’ debe su nombre a la gimnasta olímpica Maggie Nichols.

¿Quienes son los protagonistas del documental ‘Atleta A’?

Al tratarse de un documental, los protagonistas son las propias víctimas del caso que llevó al Dr. Larry Naasar a prisión en el 2018. Además de los periodistas involucrados en la investigación y un abogado comprometido en que lo sucedido no quede impune. Maggie Nichols, Jennifer Sey, Rachael Denhollander, Jamie Dantzscher, John Manly, Mark Alesia, Jessica Howard, Steve Berta, Tim Evans, Mike Jacki, Marisa Kwiatkowski, Andrea Munford, Gina Nichols, John Nichols, Angela Povilaitis, Geza Pozsar, Tracee Talavera, son parte de las ex gimnastas del documental, de una hora y 40 minutos, que lleva por título: ‘Atleta A’.

¿Quiénes son los directores del documental ‘Atleta A'?

Los directores a cargo del documental ‘Atleta A’ son la pareja de esposos Bonni Cohen y Jon Shenk. Justamente en el 2016, estrenaban el documental Audrie & Daisy, sobre tres casos de violación de adolescentes estadounidenses entre los años 2011 y 2012. Ante el éxito, la ex gimnasta y autora del libro Chalked Up, Jennifer Sey, se les acercó para hablarles sobre las verdades de la gimnasia de élite. Faltaban pocos meses para que los Estados Unidos y el mundo se entere sobre las acusaciones de abuso sexual contra Harvey Weinstein.

¿En qué terminó el caso contra el Dr. Larry Naasar?

En julio de 2017, el Dr. Larry Nassar se declaró culpable de tres cargos federales de pornografía infantil y, cuatro meses después de otros de agresión sexual. Ello no acabaría aquí. Larry Naasar sumaría otros 40 años a los 125 antes pactados. Al año siguiente, fue sentenciado a prisión por las autoridades de los Estados Unidos por hasta 175 años. Durante su audiencia de ese año, más de 150 mujeres declararon en su contra. Más tarde, la historia de Naasar alcanza un total de 500 acusaciones que, se espera, se incrementen con el estreno del documental ‘Atleta A’.

¿Cuándo se estrena el documental ‘Atleta A’?

Será este miércoles 24 de junio cuando podremos ver el documental ‘Atleta A’, en Netflix.

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Mensaje por Invitado » Mar 24 Mar, 2020 1:28 am

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Diario del cirujano 'intachable' francés que abusó de 349 niños

Una vecina, dos sobrinas y un paciente, con edades cuando los hechos de entre 4 y 6 años, son las voces acusadoras en el juicio aplazado hasta octubre tras una primera sesión. Coleccionista maniático, el doctor Le Scouarnec guardaba 301.544 fotos y vídeos de niños por ordenados temas: zoofilia, escatología... Durante 28 años, anotó sus abusos.


En 2004, el doctor Joël Le Scouarnec tiene 54 años y acaba de cambiar de trabajo. «Serio, competente, buenas relaciones con el personal y las familias», dicen sus cartas de referencia. En su diario, él escribe: «10 de abril, 8.15, en los retretes, hospital de Lorient. Fumando mi cigarrillo de la mañana, he reflexionado sobre el hecho de que soy un gran perverso. Soy a la vez exhibicionista, voyeur, sádico, masoquista, fetichista, pedófilo. Y soy feliz así».

Otra anotación: «22 de noviembre 2004. He sabido que la pequeña Y. Z. fue violada a los 8 años. Confieso que me he puesto celoso». El 9 de diciembre la gendarmería le detiene. El FBI ha detectado su tarjeta bancaria entre los usuarios de una web pedófila rusa.

Admite tres conexiones, algunas descargas. El interrogatorio no pasa de cinco preguntas. La policía confisca el ordenador familiar. Nada ilegal... El cirujano intachable guarda el material comprometedor en su despacho del hospital, que la policía no registra. Cuatro meses de cárcel, en suspenso, por poseer imágenes.

Cuando sea detenido en abril de 2017, Le Scouarnec habrá acumulado 301.544 fotos y vídeos de menores, ordenados (zoofilia, escatología, niños desnudos). Él se define como «coleccionista» pero es un obseso. Tiene montones de muñecas; unas son juguetes sexuales, otras infantiles. Es un eremita del vicio que no se relaciona con nadie.

Vive por y para sus actividades pedófilas, mañana, tarde y noche, un día tras otro. Se filma. Y lo cuenta con detalle. Mi diario íntimo acaba teniendo miles de páginas. Apunta cada jornada entre 1990 y 2017. Tres periodistas, Margaux Stive de France Info y Rémi Duré y Florence Aubenas de Le Monde, han sacado a la luz los sórdidos detalles de estos archivos. Las víctimas los llaman «cuadernos negros». Tomo de ellos las citas.

«Los primeros años describe sus agresiones sexuales en forma de carta encabezada por un nombre o una forma de cortesía. También escribe: "Te quiero". Y luego relata qué les ha hecho: caricias, tocamientos, penetraciones digitales. Se nota que, al escribirlo, vuelve a sentir placer».

Stive continúa: «Con el tiempo, las cartas se transforman en textos de pocas líneas. A veces, entre paréntesis, apellido, fecha de nacimiento y dirección. También y en aumento, relatos de masturbación. En su casa y, sobre todo, en su despacho del hospital, con vídeos. Cada año, por su cumpleaños, escribe su edad y en mayúsculas: "SOY PEDÓFILO"».

La investigación del diario ha permitido identificar a 349 víctimas. El diario permite atisbar cómo una persona integrada en la sociedad se hundió en la miseria moral. Cabe preguntarse cómo pudo disimular sus prácticas viciosas durante tantos años y cómo su entorno no le denunció antes.

Joël Le Scouarnec es hijo de una familia de obreros bretones instalados a unos 20 km de París. El mayor, el listo, el líder. La hermana pequeña, profesora de inglés, el hermano menor trabajó en un banco.

Desde los 7 años, sueña con ser cirujano, no un «un simple médico, expendedor de pastillas». Se titula en Nantes. A los 35 años ha realizado sus sueños. Tiene una clínica con dos socios en Touraine. Durante una estancia en un hospital de París conquista a «la primera y única mujer de mi vida», una enfermera a la que le prestó un paraguas.

Todo les sonríe. Tienen tres hijos. Casa de campo, coches, perros, viajes. A ella le gusta recibir en casa. Él es todo un personaje: inteligente, brillante, culto. Siempre controlado, nunca levanta la voz. Su padre está orgulloso.

A mediados de los años 80 tiene lugar lo que, en su declaración a la policía, llama «elemento disparador». Su sobrina de 8 años se sienta sobre sus rodillas. «La niña que siempre quise tener. Me seducía, sin querer, desde luego. Pasar de los abrazos al estado sexual se hace con naturalidad». El doctor pedófilo ha admitido ante los investigadores tocamientos a cinco niñas, hijas de familiares y vecinos. Y a «tres o cuatro pacientes». Los comienzos.

«Hay que saber ser paciente y tener suerte», escribe en su diario. El doctor hace la ronda por su clínica abriendo las puertas de las habitaciones... «14 de mayo, 10.20. Cuando he entrado en la de N. he tenido la agradable sorpresa de encontrarla sola... así que he vuelto para aprovecharme».

Treinta años al acecho. Evitando repetir paciente. «Haciendo pasar los tocamientos por gestos profesionales», según su confesión. «La ventaja de las niñas pequeñas (de 3 a 10 años) es que puedes tocarlas sin que te hagan demasiadas preguntas». A partir de esa edad, actuaba cuando «estaban dormidas o bajo anestesia». Violaciones sin restos de esperma o de ADN, agresiones sin lesión ni amenazas, víctimas sin recuerdos. Perverso pero cuidadoso.

Pasarán diez años antes de que su esposa se percate de sus vicios: «Llegó el cataclismo... ELLA sabe que soy pedófilo». Su pareja le pide que se cure y se deshaga del contenido del armario que cierra con candado. No hará ni lo uno ni lo otro. El material se lo lleva a la clínica y cuatro meses después vuelve a las andadas.

Octubre de 2000, una sobrina se niega a participar en una reunión familiar. A sus 10 años, se siente culpable y tiene vergüenza cuando se lo cuenta a su hermana mayor. Ella también ha sufrido abusos. Juntas hablan con su madre, que se queda de piedra. Pilla a solas a su hermano. No niega nada pero «no tiene la impresión de haber empleado la violencia». Vuelve a prometer que va a intentar curarse. Tampoco lo hará. Tampoco será denunciado.

Llega la detención que terminará en condena. «9 de diciembre 2004. Lo que tenía que pasar ha pasado: estoy fichado como pedófilo. Voy a tener que parar en internet». Al día siguiente: «18.30. He encontrado al pequeño A. solo y no he dudado en bajarle el calzoncillo».

Hay alguna denuncia al colegio de médicos; queda en nada. El doctor brillante se vuelve huraño. A mediodía ya no come con los compañeros. Va a su casa, un edificio vetusto. Vive solo porque su mujer le ha abandonado. Come de pie, latas de conserva. Desnudo. Se baja imágenes pedopornográficas. Se hace fotos en tutú o con ropa interior robada a algún menor. No se lava durante meses. Bebe whisky hasta caerse. Todas sus muñecas tienen nombre. Su preferida, Verónica, mide un metro y duerme en su cama. Tiene sexo con ella.

Por la ventana observa a los vecinos, una pareja joven que tiene dos hijos. Se fija en la niña de 6 años. Será la heroína de esta historia sórdida. La que propiciará su detención. Estamos en abril de 2017. Una tormenta ha abierto una brecha en la empalizada que separa ambas fincas. Y él repara en la niña, sentada en un sillón.

Los vecinos lo encontraban «misterioso». Música fuerte toda la noche. La casa sucia. Visitas nunca. Le ayudan cuando una tormenta derriba un árbol. Se presenta como cirujano y Jérôme Loiseau, al oírlo, piensa que es un buen tipo. Un día le muestran fotos pero él juguetea con la niña, que insiste en entrar en casa. Ella le dice a su padre: «Ayer el señor me enseñó su pilila».

Jérôme, de niño, fue agredido sexualmente por un vecino. Se ha jurado que eso nunca le pasaría a sus hijos. El padre de su esposa le quita de la cabeza la idea de matarlo. Le denuncian y la gendarmería acude a casa de Le Scouarnec. Encuentran las muñecas, una esposada, otra con un sexo de silicona. Y medio centenar de discos duros. La niña le ha contado a su madre que el vecino pasaba el brazo por debajo de la empalizada para tocarla con sus dedos. Un certificado médico establecerá que «el himen tiene una perforación central, con dos desgarros recientes que pueden corresponder a la fecha de los hechos descritos».

Y así en mayo de 2017 fue detenido el mayor pedófilo conocido. Por la denuncia de unos padres valientes que han comparecido ante la prensa para denunciar el silencio de la familia. Y por eso el viernes pasado, Joël Le Scouarnec se sentó en el banquillo del tribunal de Saintes acusado de violaciones y agresiones sexuales a dos sobrinas, una paciente y la pequeña vecina que rompió el muro de silencio de casi 30 años. El proceso, tras una primera sesión fue aplazado hasta octubre debido a las medidas de confinamiento vigentes.

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Sab 30 Nov, 2019 2:49 am


Alemania: Abusos en la Iglesia Católica

Los abusos en la Iglesia Católica fueron durante mucho tiempo un tema tabú, silenciados por algunos responsables de la institución. Debido a la falta de respuestas, las víctimas de los abusos tomaron la iniciativa y exigen responsabilidades.

"Durante demasiado tiempo se negaron los abusos en la Iglesia, se miró hacia otro lado, se silenció. Las víctimas tienen derecho a reclamar justicia". En septiembre de 2018, el Cardenal Reinhard Marx, Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, pronunció estas palabras y pidió disculpas a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes en Alemania. En este reportaje, uno de los representantes de las víctimas en Alemania, Matthias Katsch, opina que el manejo de los abusos por parte de la Iglesia sigue siendo problemático aún en la actualidad. El exalumno del Colegio Canisius y vocero de la iniciativa en defensa de las víctimas denominada "Eckiger Tisch", colaboró a destapar en 2010 el escándalo de los abusos en la Iglesia Católica en Alemania. Durante más de treinta años, los hechos cometidos por los jesuitas Peter R. y Wolfgang S., habían permanecido ocultos. Hasta 2010, cuando los abusos en el Colegio Canisius fueron hechos públicos por Matthias Katsch y otros compañeros de escuela. ¿Y luego? Hasta ahora sólo se sabe que después de 2010, ambos religiosos fueron vistos en Chile. Debido a que la investigación no avanzaba, Matthias Katsch decidió hacerse cargo del asunto por su cuenta. Viajó a Chile y buscó allí a los sacerdotes y a otras víctimas. Y los encontró. La cineasta Eva Müller lo acompañó con su cámara.

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Dom 27 Oct, 2019 2:10 am

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MI PADRE ABUSÓ DE MÍ CUANDO ERA NIÑA (Y ESO OCURRE MUCHO MÁS DE LO QUE CREEMOS)

El yo acuso de una mujer de 37 años que, con seudónimo, acaba de publicar un libro, ‘Ella soy yo’, para contar que sobrevivió a lo que pocas niñas abusadas. “Hablamos de abusos sexuales, pero en realidad se trata de un asesinato… La Martita original que era yo ya no está… Pero aun así soy un número con suerte”, dice quien perdió ante los tribunales el juicio contra su padre, pues le denunció 30 años después de los hechos


Era un día cualquiera, una mañana como todas. Estaba disfrutando del primer café del día, acompañado del primer cigarrillo del día. La misma liturgia que seguía a diario antes de sentarse frente al ordenador y ponerse a trabajar como consultora de varias instituciones en el ámbito de la cooperación internacional.

Y de repente, unas imágenes perturbadoras empezaron a invadir su cabeza… Imágenes borrosas. Unos ojos, una niña, un gato, un hombre, sexo, luz verde, una habitación. Una sombra que se acerca por el pasillo. Dos siluetas, un hombre y una niña, en colores muy brillantes y protagonizando escenas sexuales.

Y, de repente, un grito ahogado que quema la garganta: «¿Papá?».

Los psicólogos lo llaman amnesia disociativa. Es la capacidad de la mente humana de borrar de la memoria recuerdos traumáticos, recuerdos tan duros que pondrían en peligro la pura supervivencia. Es uno de los rasgos más comunes de las personas que han sufrido abusos sexuales en la infancia o en la adolescencia.

Marta tenía esos recuerdos a buen recaudo, encerrados con cuatro candados en lo más profundo de su mente, cuando un día hace unos años, ¡boom!, le estallaron en la cabeza después de permanecer 30 años de olvido.

Su vida hasta entonces no había sido fácil, estudió con becas mientras trabajaba en ocupaciones precarias. Pero fue una estudiante excelente y luego se convirtió en una profesional de éxito. Cuando los recuerdos la asaltaron, ya había recorrido medio mundo con su trabajo. Tenía una pareja con la que vivía en una capital europea y todo parecía estar en orden. Pero el cuerpo tiene más memoria que la mente.

«Imagínate que un día enciendes el televisor de tu casa y la película que toca ese día es la de tu vida. Te ves a ti de pequeña y todos los acontecimientos que has vivido, incluso los que ya no recuerdas. No tienes el mando de la tele, no la puedes apagar, no puedes darle al pause. Tampoco tienes acceso a la película completa, sólo a escenas inconexas sin voz en off y sin subtítulos», asegura esta mujer, que hoy tiene 37 años, en Ella soy yo, el libro que bajo el seudónimo de Marta Suria acaba de publicar de la mano de la editorial Círculo de Tiza y en el que saca a la luz los recuerdos de los abusos que sufrió de niña a manos de su padre, así como su proceso de curación. Largo, duro y difícil.

Una pesadilla, insiste ella, bastante más extendida de lo que pensamos. Dicen las encuestas que casi una de cada cuatro niñas en España, exactamente el 23%, son víctimas de abuso sexual. De ellas, una de cada dos sufre no abusos aislados sino repetidos y continuados, aunque el 48% lo olvida, lo relega a la parte más profunda de su cerebro para sobrevivir. Sólo una de cada siete denuncia y, aun así, las denuncias que se presentan ascienden a ocho al día. Pero de todas ellas sólo el 30% consigue llegar a juicio.

Marta sí terminó denunciando. «Yo soy una de cada cuatro. También soy una del 60% que sufre abusos sexuales a manos de una persona de su entorno familiar, cifra que la Comisión Europea amplía en sus estadísticas hasta el 85%», asegura. «Soy el número de una realidad macabra que nos rodea pero nadie quiere ver ni escuchar». Y, a pesar de todo, asegura que ha tenido suerte. «Mucha suerte», repite sin cesar.

—Pero usted ha denunciado a su padre por abusos sexuales y él ha sido absuelto, ¿no? ¿Dónde está la suerte?

—He tenido una suerte inmensa dentro de cómo funcionan las cosas en este país. He tenido la suerte de tener una abogada que me defendió a capa y espada. He tenido la suerte de que en la fase de instrucción me tocara una jueza que admitió a trámite mi denuncia, piense que el 70% de las denuncias de este tipo se desestiman en fase de instrucción por no existir pruebas indiscutibles de esos abusos. El juicio lo perdí, sí, pero aun así tuve suerte de poder llegar hasta allí. Y sobre todo, aquí estoy. Tengo mis heridas pero ahora estoy bien. Tengo mi vida, tengo una pareja, tengo un trabajo, quiero y me siento querida, funciono. He llegado hasta aquí porque soy un número con suerte. Soy un número afortunado con un final diferente al que la teoría predice, al que las secuelas del abuso te condenan.

La psiquiatría, cinco años de terapia y las pastillas le ayudaron a aguantar lo insoportable, a llegar hasta aquí. Y el apoyo de algunos familiares. No todos, porque muchos no dudaron en tacharla de mentirosa, de loca, de enferma. «Y en cierto modo, los entendí. ¿Cómo me iban a creer si ni yo misma me lo creía?», asegura. «Los abusos a manos de un padre son una realidad tan inconcebible, es tan contra natura que la persona que te tiene que proteger abuse de ti que es humano pensar que no puede ser».

Pero su hermano, unos tíos y una prima la creyeron y la apoyaron. «De nuevo, tuve suerte. Muchas veces he pensado qué habría pasado si todos me hubiesen dado la espalda, si no hubiese tenido a nadie a quien agarrarme. No somos conscientes del daño que hace el que no te crean».


SE TRATA EN REALIDAD DE UN ASESINATO

Sufrir abusos de quien en teoría debería darte amor y velar por tu bienestar provoca un trauma salvaje. «Hablamos de abusos sexuales, pero en realidad se trata de un asesinato. Una parte de mí no sobrevivió a aquello. La Martita original, la niña que algún día fui, ya no está. Se ha convertido en otra cosa, pero la que fui ya no está», explica.

Por no hablar de la carga de culpabilidad y de vergüenza que suelen sentir las víctimas, que con frecuencia se machacan preguntándose por qué no hicieron nada por evitarlo, por qué no lo pararon. «Te sientes fatal, no puedes dejar de sentirte culpable. Supongo que en parte es por la narrativa social, porque vivimos en un mundo muy machista en el que la culpa siempre es nuestra, y a eso se suma la culpa judeocristiana que arrastramos. Creo que la peor secuela es esa, la culpa y la vergüenza», nos cuenta. «En parte he escrito este libro porque quiero perder la vergüenza y el miedo de decir: esto me ha pasado a mí».

Marta, de nuevo, tuvo suerte y pudo denunciar. Casi, casi por los pelos. Cuando los abusos sexuales tienen como víctima a un menor de edad, la cuenta atrás para que ésta pueda denunciar empieza en el momento en que se cumplen 18 años. A partir de ahí la justicia pone a su disposición un plazo de entre cinco y 15 años para romper su silencio y llevar a juicio a su agresor. Es decir: como máximo, la víctima tiene hasta los 33 años para poder denunciar. Pasado ese plazo ya es demasiado tarde, el delito ha prescrito.

Es verdad que en diciembre del año pasado el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley que prevé aumentar el plazo de prescripción de los abusos sexuales contra menores para que la prescripción de esos delitos empiece a contar a partir de que la víctima cumpla los 30 años. Pero aún está pendiente de aprobación definitiva.

«Es necesario que se hable de esto, que dejemos de mirar para otro lado. Las víctimas somos una de cada cuatro, una de cada cuatro. Y aun así no hablamos de ello. Pero cuanto más ocultemos esa realidad, más cómplices somos y más aumentamos el sufrimiento. ¿Qué tiene que pasar para que se hable de esto? ¿Qué tiene que pasar?», se pregunta Marta.

A excepción de la vista oral del juicio, no ha vuelto a ver a quien le robó parte de su vida.

—¿Cómo llama a su padre cuando piensa en él?

—Durante años lo llamaba «él». Ahora cada vez me cuesta menos llamarle así, padre, pero aún me cuesta.


EL MUNDO / CRÓNICA/ DOMINGO 27 DE OCTUBRE DE 2019

Leaving Neverland

Mensaje por Invitado » Jue 28 Mar, 2019 3:05 am




“SI LA gente escucha una mentira el tiempo suficiente, se la cree. Yo soy un afroamericano orgulloso: el rumor de que me aclaro la piel no es cierto. El rumor de que Lisa [Marie Presley, su esposa] dijo que quería un niño blanco para interpretarme como niño en el cine es eso: un rumor. El rumor de que no quise cantar en la investidura de Clinton es eso: un rumor. Y no soy gay”.

Es Michael Jackson grabado el 1 de marzo de 1996 en una habitación del Four Seasons de Nueva York; no responde a una entrevista sino a un interrogatorio policial sobre abusos sexuales. Jackson, maquillado ligeramente, con melena y sombrero negro de ala ancha, bosteza, ríe de forma incontrolada y, cuando le preguntan si alguna vez fue acusado de abusar sexualmente de un niño, abre mucho los ojos y se tapa la cara con sus dos manos blancas de dedos finos y larguísimos.

Tres años antes, en 1993, Jordan Chandler se convirtió en el primer niño que denunciaba a Michael Jackson. La mayor estrella del mundo, el hombre que subía y bajaba de los aviones con niños, que posaba con niños sentados en sus piernas, que subía niños al escenario, les componía canciones y los invitaba a su rancho Neverland con sus familias, era acusado de abusar de ellos. Jordan Chandler, 13 años, dio al jurado detalles tan exactos sobre los genitales de Jackson que la policía de California fotografió las partes íntimas del más celoso protector de su privacidad; “se presentaron con una orden de registro, fue el momento más humillante de mi vida”, declaró Jackson. El compositor de Thriller suspendió su gira Dangerous y después pagó más de 20 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial. Según él, para no prolongar el infierno de una acusación falsa; según la familia del niño, para librarse de una condena segura.

El elefante llevaba años en la habitación. Tan grande y durante tanto tiempo que en un documental hecho en 2002, años después de haber cerrado en falso el caso de Chandler, Michael Jackson abrió las puertas de Neverland a Martin Bashir, un director que le prometió que haría el retrato “más honesto” que le harían nunca. Jackson se convenció de que aquello saldría de maravilla; terminó declarando ante la justicia hasta el director Bashir. En la cinta, la estrella contaba cómo había dormido con niños. “No era sexual. Yo los arropaba, ponía un poco de música y les leía un libro (…) Nos íbamos en la cama con la luz encendida y yo les daba leche caliente y galletas. Era agradable y muy dulce (…) Es lo que el mundo entero debería hacer. ¿Por qué no se puede compartir la cama? La cosa más afectuosa es compartir la cama con alguien. Es una cosa magnífica. Es muy correcta”. Junto a él, un niño de 13 años, Gavin Arvizo, asentía apoyando la cabeza en su hombro y cogido de la mano del astro. Jackson aclara que él duerme en el suelo y el niño en la cama. El entrevistador pregunta si en la casa no hay más cuartos. Jackson dice que sí, pero que los niños quieren dormir con él. No se sabe si es más inquietante la imagen de él durmiendo en la cama con el niño o eligiendo el suelo de una mansión con decenas de habitaciones, teniendo en cuenta que murió por la adicción a los fármacos con los que trataba dolores de espalda que lo tuvieron atado a las drogas durante décadas.

Aquello era, como poco, turbador; un hombre adulto yéndose a dormir con sus mejores amigos, niños a los que declaraba públicamente su amor incondicional y decía regalarles la infancia que él no tuvo, que conocía en concursos de baile, niños con talento y sin él, niños cuyas familias entregaban sin condiciones mientras eran agasajadas con casas y coches. Y he aquí una de las sombras más oscuras del eterno caso Jackson: el comportamiento de los padres, entregados cuando creían inocente a Jackson y erráticos cuando lo culparon. El interrogante recorre Leaving Neverland, el documental de Dan Reed que recoge los abrumadores testimonios de Wade Robson y Jimmy Safechuck, dos hombres que ahora acusan a Jackson de haber abusado de ellos cuando eran niños. Los padres de Robson y Safechuck, de Chandler y Arvizo, de Brett Barnes, del propio Macaulay Culkin, los padres de todos ellos. Los padres que recibían dinero a espuertas cuando sus hijos dormían con un hombre de treinta años mientras ellos descansaban en el pabellón de invitados, y que, acabada la relación o el dinero, reclamaban más millones mediante denuncia (o para no denunciar). En el caso de los Chandler, ¿es decente que abusen sexualmente de tu hijo de 13 años y dejes en libertad al monstruo, con ilimitada capacidad para reincidir, a cambio de dinero?

Leaving Neverland es un documental que recoge dos testimonios escalofriantes llenos de detalles y pruebas abrumadoras, poniendo al público ante una tesitura primitiva: la de creer o no creer, o sea sentenciar o absolver, saltándose la justicia. La cinta acribilla a Jackson, que no tiene un defensor en todo el metraje porque se trata, según su director, “de un estudio detallado, de cuatro horas de duración, sobre la psicología del abuso sexual infantil, que se cuenta a través de dos familias que tuvieron un vínculo emocional durante 20 años con un pedófilo disfrazado de amigo de confianza”. Todo ello ahonda en una cuestión verdaderamente delicada. ¿Puede funcionar el sistema de justicia con alguien como Michael Jackson? Testigos que acusan y se retractan, testigos que defienden y dan marcha atrás, padres de niños que se contradicen, una presión mediática y social desbordante; todo bañado en ingentes cantidades de dinero y de un jurado que, como contó Guillermo Alonso en Icon, al ver una de las pruebas que empieza con un vídeo con música de Billie Jean, se movía inconscientemente al ritmo de sus acordes.

Meses después del documental de Bashir, el niño que apoyaba su cabeza en el hombro del rey del pop, Gavin Arvizo, lo denunció por abusos sexuales, Jackson fue arrestado, su casa registrada y él acusado formalmente. Le pidieron 18 años de condena, que habría cumplido en la misma cárcel que Charles Manson. Fue absuelto de todos los cargos por falta de pruebas concluyentes. Le ayudó con su testimonio Wade Robson, que defendió a Jackson durante años y ahora le acusa, dando detalles con pelos y señales, en Leaving Neverland. Miembros del jurado expresaron sus dudas al final. Raymond Hultman: “No creo que este hombre pudiera dormir en la misma habitación 365 días seguidos con un niño y no hacer nada más que ver la televisión y comer palomitas. Pero que no tenga sentido no le convierte en culpable”. La última frase es clave: nada en Michael Jackson tenía sentido. Tras la primera acusación de Chandler su reacción fue grabar un vídeo en el que declaraba su amor a los niños de todo el mundo y de todas las razas, decía que eran el gran amor de su vida y que quería vivir a través de ellos la infancia que él no tuvo. Años después, para defenderse de las acusaciones de abusos sexuales, graba un documental cogiendo de la mano a un niño mientras dice que adora dormir con ellos y que le parece una gran prueba de amor. No tiene sentido en una persona culpable; tampoco lo tiene en una persona inocente.

“Como mucha otra gente en este mundo nuestro pos-O.J.Simpson y Pos-Tyson, no me siento muy dispuesto a tratar la absolución en un juzgado de California de una estrella que tiene detrás a un equipo de abogados con minutas millonarias como una tarjeta chapada en oro para salir libre de la cárcel”, dijo el ejecutivo de la industria musical John Niven en The Guardian tras la muerte del artista en 2009, en un artículo que recordaba que la policía había confirmado la existencia de las manchas del pene de Jackson que había descrito el niño Chandler, y que fue después de que los investigadores contrastasen eso cuando el rey del pop accedió al acuerdo extrajudicial. Claro que, según la lógica de Niven, cualquier estrella que pueda pagarse una gran defensa es culpable por defecto.

El mundo no puede librarse de Jackson. Todos lo juzgamos y estamos siendo juzgados porque de algún modo todos somos cómplices de haber construido una impunidad que tiene que ver más con lo divino que con lo terrenal. Lo apunto él en el Four Seasons, 1996: “Jesús dijo que hay que amar a los niños y ser como ellos. Ser juveniles, inocentes, puros y honorables. Él siempre se rodeaba de niños. Así me criaron: a creer en él y ser como él, imitarlo”. Pero si Michael Jackson fue criado como Jesús, no fue en el amor sino camino al calvario, apalizado y torturado por un padre despótico que quiso hacer de él un dios sin saber que, lejos del cielo, a Dios cuesta distinguirlo del diablo.


    Leaving Neverland en ESPAÑOL | Parte 1 |


    Leaving Neverland en ESPAÑOL | Parte 2 |

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Mié 02 Ene, 2019 5:22 pm

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ABUSOS EN LA IGLESIA
El Vaticano ocultó la pederastia del fundador de los Legionarios de Cristo durante 63 años

El prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada reconoce que la sede pontificia tenía desde 1943 documentos sobre las conductas de Marcial Maciel


El prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal João Braz de Aviz, reconoce ahora que el Vaticano tenía desde 1943 documentos sobre la pederastia del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. El religioso fue investigado entre 1956 y 1959. “Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia”, ha dicho al ser entrevistado por la revista católica Vida Nueva. João Braz estuvo en Madrid hace un mes para clausurar la asamblea general de la Confederación Española de Religiosos (Confer). “Tengo la impresión de que las denuncias de abusos crecerán, porque solo estamos en el inicio. Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error”, sostiene.

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Los Legionarios de Cristo renacen de sus cenizas, con una nueva estructura, después de 12 años de expiación y diez desde la muerte de su fundador, el sacerdote Marcial Maciel, amigo de varios papas y el mayor depredador sexual en la historia reciente de la Iglesia. Presentado durante años por Juan Pablo II como apóstol de la juventud y mimado por incontables obispos y cardenales, muchos de ellos españoles, Benedicto XVI le conminó en 2006, meses después de la muerte del Pontífice polaco, a retirarse a México el resto de su vida, dedicado “a la penitencia y la oración”. Murió sin pedir perdón dos años más tarde, cuando una comisión de investigación ya había desvelado sin ningún género de dudas sus actividades delictivas y una vida de crápula tolerada por el Vaticano.

EL PAÍS publicó en 2006 que el fundador legionario había sido investigado entre octubre de 1956 y febrero de 1959 por encargo del cardenal Alfredo Ottaviani, entonces el gran inquisidor romano. Maciel había estudiado en la Universidad Pontificia de Comillas, entonces con sede en Cantabria, de donde fue expulsado con alguno de sus compañeros sin que los jesuitas tomasen medidas adicionales. La inspección del Vaticano la supervisó el claretiano vasco y futuro cardenal Arcadio Larraona. Durante ese tiempo, Maciel fue suspendido como superior general, y expulsado de Roma. Larraona envió a sus inspectores al seminario de Ontaneda, entre otros centros. No resolvió nada y Maciel volvió a las andadas, con más poder. Tampoco actuó en 1999 Ratzinger, pese a las evidencias depositadas sobre su mesa de presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Santo Oficio de la Inquisición del pasado.

Las denuncias de sus incontables víctimas, a las que se unieron más tarde las de las mujeres con las que el sacerdote Maciel había tenido hijos, arreciaron hasta hacerse insoportables para el Vaticano. Nadie tomó medidas. “No se procesa a un amigo del Papa”, argumentaron quienes debían intervenir, en primer lugar el cardenal Josep Ratzinger, hoy Papa emérito. Maciel también era su amigo, además de confesor del Papa polaco en muchas ocasiones. "Esperaban a que Dios les sacara del atolladero con la muerte de Juan Pablo II o la del acusado", dijo en 1999 una de sus víctimas y denunciante, Alejandro Espinosa, que tuvo la desgracia de ser presa predilecta del fundador legionario en el frío caserón del seminario de Ontaneda (Cantabria).

Marcial Maciel Degollado (Cotija, Estado de Michoacán. México, 1920-2008), iba para santo hasta que varios de los seminaristas de los que abusó se unieron para clamar desesperadamente ante el Vaticano. "Es un guía eficaz de la juventud", opinaba de Maciel Juan Pablo II cuando las denuncias eran ya públicas. Apenas una semana antes de que Ratzinger notificase la apertura de una investigación, el célebre fundador festejó sus 60 años de sacerdocio en un acto al que asistieron el Papa y su secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano.

Maciel llegó a España a finales de los años 40 del siglo pasado para extender su fundación, protegido por el entonces ministro de Asuntos Exteriores del dictador Francisco Franco, el democristiano Alberto Martín Artajo. Venía avalado por el papa Pío XII, que lo recibió en 1941, nada más fundar, con apenas 21 años, los Legionarios de Cristo y el Regnum Christi, inicialmente con el nombre de Misioneros del Sagrado Corazón y la Virgen de los Dolores.

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Sab 10 Nov, 2018 3:07 am

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Sab 10 Nov, 2018 3:05 am


El obispo de Salamanca, Carlos López, a la derecha, junto al portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, en 2014. En vídeo, conversación entre el obispo de Salamanca y una víctima.

“Ahora la Iglesia es culpable de ocultar. ¿Y las víctimas, por qué se han callado?”

Las grabaciones al obispo de Salamanca revelan los argumentos y las tácticas de la jerarquía eclesiástica para acallar a los denunciantes de abusos


Las conversaciones grabadas en 2013 entre el obispo de Salamanca, Carlos López, y una víctima de abusos Javier Paz, a las que ha tenido acceso EL PAÍS, son reveladoras de los argumentos de la Iglesia para silenciar el escándalo y de su falta de empatía con quienes denuncian. Uno de los momentos más llamativos de los audios es cuando el prelado responde a las quejas de su interlocutor sobre la actitud de la Iglesia. El obispo pregunta por otras víctimas que conoce Paz, para saber si se quieren unir a su denuncia contra Isidro López, el cura de Salamanca que fue finalmente condenado por el Vaticano en 2014.

Estas personas no se fían de la Iglesia porque creen que ha ocultado el caso. El obispo reacciona con contrariedad: “Pero, ¿quién tiene la culpa? ¿por qué no lo han denunciado? Es que es muy fácil decir… ¿Estos señores por qué no lo han denunciado a su debido tiempo? Ahora la Iglesia es culpable de haberlo ocultado ¿y ellos por qué lo han ocultado?”. La víctima le explica que no es fácil asimilar los abusos y denunciar, que pasan muchos años. El obispo continúa: “Si en el caso de Isidro no ha habido un castigo es por culpa de todos. Lo que no vale decir es que los obispos no han hecho nada. No, vamos, a ver ¿las víctimas por qué se han callado? ¿Por qué todavía las víctimas no quieren decir nada?”. El obispado de Salamanca, que durante décadas se negó a investigar a este sacerdote por no creer "verosímiles" las denuncias contra él, se ha negado en todo momento a responder a EL PAÍS sobre el caso.

Es más, el propio Carlos López admite que ya en 2003, cuando llegó a la ciudad, conoció rumores sobre el cura, luego condenado, en la parroquia donde estaba entonces, en el barrio de Tejares, aunque sostiene que no encontró pruebas concluyentes. De modo que el sacerdote siguió ocho años más de párroco, y aun así cuando el obispo recibió en 2011 la denuncia de Javier Paz, “considerando la buena fama del sacerdote, juzgó que no había suficientes elementos para proceder”, tal como afirma la sentencia del Vaticano que reveló este periódico la semana pasada. Mientras se llevaba a cabo el proceso canónico permaneció aún tres años más prestando ayuda en otra parroquia.



No obstante, el obispo admite a su interlocutor que podría haber hecho más y tomar medidas: “Hablé con don Isidro, y el conocimiento que he tenido de eso ha sido después. Si en 2003 hubieran estado en vigor las normas canónicas que están ahora [Benedicto XVI ordenó en 2010 elaborar protocolos contra los abusos], yo hubiera actuado de otra manera, claro, me hubiera sentido obligado a actuar. Pero entonces las normas eran distintas". Carlos López ha sido una autoridad en la Iglesia española en cuestiones legales, porque desde 1994 formó parte de la Junta de Asuntos Jurídicos de la Conferencia Episcopal, y de 2002 a 2017 fue su presidente.

En otro pasaje el responsable de la diócesis salmantina vuelve a atribuir el papel de víctima a la Iglesia, cuando debe pagar indemnizaciones: “Si no hubiera prescrito y condenan a don Isidro y el juez civil le impone una indemnización, y al final si él no tiene dinero, ¿quién lo tiene que pagar? Lo paga la diócesis. ¿Quién es la víctima entonces? Porque claro, la diócesis es también tu madre, y son los pobres”.

En todo caso, su principal interés en gran parte de las charlas es convencer al denunciante de que es mejor mantener el asunto en secreto. En una conversación del 15 de marzo de 2013, por ejemplo, Javier Paz se está planteando presentar una denuncia en los tribunales, aunque está prescrito, para que salga a la luz. Pero el obispo intenta convencerlo de que no va a conseguir nada. Solo el escándalo, porque está prescrito y “la vía civil está cerrada”. En cambio, le razona, en el juicio canónico no hay prescripción: “Solo van a conseguir hacer daño, nada más, hacerse daño a sí mismos y a su familia, y todos los demás”. Y luego añade: “Ya bastante has sufrido para que salgas también en la prensa”. Las críticas a los medios son recurrentes.

Paz replica que también cree que con la denuncia pública pueden salir otras víctimas a la luz, cuyos casos no hayan prescrito, pero el obispo le desanima: “¡Si eso fue hace montones de años! Si todos esos hechos acontecieron cuando estaba en San Julián, después estuvo ocho o diez años en Tejares. Está superprescrito”. Sin embargo, se habían recibido denuncias en esta segunda parroquia, donde permaneció hasta 2003, tal como consta en la sentencia del Vaticano revelada por este periódico. Los casos de abusos de menores prescriben hasta 15 años después de la mayoría de edad, y por tanto en 2013 no se podía descartar que algún caso no hubiera prescrito.

Cuando la víctima insiste en que el objetivo es llegar a que más gente pueda denunciar, el obispo argumenta: “No se hace más justicia por el hecho de que absolutamente todos los que puedan considerarse perjudicados, abusados, comparezcan en el proceso. Si ellos llegan a saber, y sabrán, porque la condena tendrá que ser pública, y saben que ha sido culpable, que ha sido condenado, pues ya está. Lo mismo da que sea por dañar a cuatro que a catorce”. De todos modos le promete que al final la sentencia se haría pública. No fue así. El obispado solo difundió un breve comunicado que ocultó los detalles del caso y de la condena, como que había dos víctimas más, no solo Javier Paz, que ya lo había hecho público.

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Mié 19 Sep, 2018 1:01 am

Re: LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Assia » Mié 05 Sep, 2018 11:24 am

Esa es tu ''Hipotesis.?'' Dejate de lo que pueda o no pueda pasar en el futuro y vamos a la realidad. Y la realidad es que hay 1 abuso casi incontrolable de crios que has sidos y siguen siendo abusados sexualmente por los de las Sotanas Negras.

LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensaje por Invitado » Mar 04 Sep, 2018 1:11 pm


LEGALIZACIÓN DE LA PEDERASTIA: ALGO MÁS QUE UNA HIPÓTESIS
Hoy, martes 4 de septiembre de 2018, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, advierte: cuando la pederastia ya no sirva para atacar a la Iglesia, será legalizada.

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