La Memoria Histórica: verdades y mentiras

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La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Vie 08 Ene, 2021 7:35 pm



Los crímenes silenciados de los maquis: revolución contra Franco o brutalidad terrorista

No todos los guerrilleros surgidos en 1939 resistieron a la dictadura por ideales. Los hubo simplemente que robaron por necesidad, los que colaboraron con estos por amistad o por miedo y los que cometieron los crímenes más horribles sin ninguna motivación política


«En las acciones protagonizadas por los maquis es difícil trazar la línea que separa la acción revolucionaria en favor de la libertad de la brutalidad terrorista». Así describía Pedro Aguilar el papel de los famosos prófugos antifranquistas que surgieron tras la Guerra Civil. Según el historiador y periodista, «hubo quien se echó al monte por ideales. Hubo quien lo hizo por necesidad y otros por conveniencia. Algunas familias ganaron mucho dinero gracias a los maquis, que pagaban bien los favores. Otras no recibieron un duro y sí numerosas palizas. Todavía hoy, hay quien al hablar de estos guerrilleros en alpargatas menciona el nombre de ETA».

En el mismo artículo publicado por la revista «Añil» en 2001 —bajo el título «Maquis en Guadalajara»—, Aguilar reconstruía las andanzas de algunos de estos personajes en torno a la zona del Alto Tajo. Para ello entrevistó a varios de los guerrilleros supervivientes, así como a amigos y familiares de estos, uno de los cuales subrayó que «la diferencia es que los maquis luchaban contra la dictadura y los etarras lo hacen contra la democracia». Sin embargo, los primeros formaban un grupo tan heterogéneo y diverso que a muchos historiadores les ha resultado difícil delimitar quiénes lo eran realmente y que los movía.

Es algo parecido a lo que ocurre con los bandoleros desde que, hace cuarenta años, Eric Hobsbawm publicó la primera edición española de «Bandidos». Un libro clásico en el que el célebre historiador británico definía a estos como rebeldes contra un orden social injusto, representado por el poder arbitrario de los monarcas, los señores feudales y los propietarios de la tierra. Esta imagen fue difundida antes por los periódicos y los viajeros románticos que llegaron a España atraídos por las aventuras de estos héroes populares en la Guerra de la Independencia. Sin embargo, en las últimas décadas se ha intentado delimitar su papel de manera más realista, ya que tras expulsar a las tropas de Napoleón en 1814, muchos fueron incapaces de reinsertarse en la vida civil y se «echaron al monte» para ganarse la vida asaltando, secuestrando y asesinando a inocentes como simples criminales.


La matanza del Martinete

Entre los maquis, al igual que entre los bandoleros, se mezclaban personajes de origen y principios muy distintos, lo que hace igualmente difícil definirlos de una manera homogénea. A esto hay que añadir algunas de las matanzas perpetradas por estos, como la del Martinete, el 16 de septiembre de 1948. Fue uno de los sucesos más dramáticos de la década en la meseta central española, protagonizado por una partida de veinte guerrilleros, que tras cortar el puente del mismo nombre que hacía las veces de frontera entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, se dedicaron a robar y secuestrar a todo aquel que pasaba.

«Al pasar el puente nos desviaron con las escopetas a la alcantarilla. Allí nos registraron, nos quitaron las perras y nos llevaron a un alto que estaba al otro lado, donde nos iban dejando vigilados. Éramos más de cuarenta y un buen puñado de mulas», recordaba Ángel Herranz, un vecino de El Recuenco que en 2001 contaba con 92 años. Cuando se hizo de noche, vio con sus propios ojos como los maquis ejecutaban al teniente de la guardia civil Pedro Serrano y al guardia José López, destinados en Priego, así como a los dos inspectores de la Fiscalía de Tasas: Alfredo Robles y Pedro Plaza. «Los guardias llegaron con la moto y, cuando quisieron darse cuenta, ya les estaban apuntando. Los bajaron y les ataron las manos con unas cuerdas. Lo mismo hicieron con los de la Fiscalía que iban en un coche. Los subieron arriba y contra un pino los fusilaron. Fue una barbaridad. El teniente era una buena persona que nunca se metía con nadie», aseguraba.

Aquel fue el primer asesinato de dos recaudadores de Hacienda protagonizado por los maquis, pero no el último. El trágico suceso, sin embargo, lo recogió la prensa de la época en apenas dos frases, sin especificar cómo murieron ni quién los mató. Y es que los crímenes de los maquis fueron silenciados durante años no solo por la propaganda del régimen franquista, sino también, por incomprensible que parezca, por sus mentores, el Gobierno de la República en el exilio, que omitió voluntariamente las acciones de todos estos supuestos héroes de la resistencia en España. «En la mañana de hoy ha tenido lugar el funeral y traslado de los restos mortales de los dos agentes de la Fiscalía de Tasas asesinados en las cercanías de Priego», señalaba escuetamente la «Nueva Alcarria» en septiembre de 1948.


«Robos, secuestros y asesinatos»

«En los dos años anteriores, cientos de guardias civiles acompañados de somatenes, paisanos armados colaboracionistas del régimen, ya recorrían pueblo por pueblo y casa por casa la zona de Guadalajara lindante con la provincia de Cuenca en busca de maquis. Los robos, secuestros y asesinatos cometidos por una partida de 24 guerrilleros que se movía por la comarca, dividida en dos o tres grupos según los casos, habían aumentado. Tenían su centro de operaciones en los montes conquenses pero, en su continua huida, hacían incursiones en la provincia vecina», relata Aguilar.

Tampoco aparecen recogidos en los periódicos, ni en los informes de militares o funcionarios franquistas, por supuesto, los asesinatos pertrechados por los miembros de la Benemérita contra estos maquis o contra los sospechosos de haberles dado cobijo en alguna ocasión. En el artículo narra los sucesos de aquella trágica noche del 17 junio de 1947 en Armallones (Guadalajara), donde decenas de agentes sacaron a varios vecinos a la calle. «Según íbamos caminando hacía el monte, un guardia nos daba culatazos en los hombros. Al amanecer, bajamos río abajo hasta llegar al molino de Ocentejo y allí dormimos esposados», contaba uno de los supervivientes. La intención era que los detenidos les indicasen los escondrijos de los guerrilleros, pero a la mañana siguiente comenzaron a darles golpes hasta acabar con la vida de varios de ellos.


De «huidos» a «guerrilleros»

Entre los que resistieron a la dictadura dentro de España por ideales, los que robaron por necesidad, los que ayudaron a los maquis por amistad o por miedo y los que cometieron crímenes terribles sin ninguna motivación política, había un amplio abanico de personajes. De hecho, los términos empleados desde 1939 para calificarlos son varios. Desde «huidos» a «rojos», pasando por «los del monte», «los de la sierra», «bandoleros», «forajidos», «malhechores», «bandidos» y los ya mencionados «guerrilleros» y «maquis». Tal y como apunta el historiador Francisco Moreno Gómez en «La resistencia armada contra Franco» (Crítica, 2001) casi todos ellos eran válidos, pero debemos otros no se ajustaban a la realidad.

Al final de la Guerra Civil la mayoría eran antifranquistas que se habían escapado de las cárceles y habían desertado de las llamadas a filas para ocultarse en el monte, lejos del foco de la Guardia Civil y el Ejército. Fue a estos a los que, en aquella primera mitad de la década de los 40, se los llamó «huidos», un término que designa la primera etapa del fenómeno, entre 1939 y 1944. «Entre ellos predominó el carácter fugitivo ante el terror franquista, el echarse al monte huyendo de la tortura, de la cárcel, de los campos de trabajo, de la muerte y, a veces también, del hambre, la humillación y la miseria. Sería una fase un tanto individualista y de escasa organización política, aunque los huidos son, por supuesto, antifranquistas, de izquierdas y desafectos al Régimen», explica.

El término «guerrilla» o «guerrillero» designa más bien a la etapa más organizada del fenómeno, a partir de 1944, cuando se unieron a ellos un buen número de excombatientes procedentes de Francia que, tras la Guerra Civil contra Franco, decidieron luchar contra Hitler en el país vecino y volver después a su tierra creyendo que podrían derrocar al caudillo. «Héroes en Francia y bandoleros en España», los califica Secundino Serrano en «Maquis. La historia de la guerrilla antifranquista» (Temas de Hoy, 2001). En este segundo periodo, cuenta el autor, aparentaban tener una estructura militar, jerárquica y más politizada, basada por lo general en las orientaciones del Partido Comunista de España (PCE). Este es el término preferido por los supervivientes y militares ortodoxos, «de manera que, cuando no lo utilizamos en algún acto público, suelen atizarnos con la siguiente polémica o controversia», asegura Moreno.


La polémica definición

Según otros investigadores, el fracaso decisivo y la desaparición de estos guerrilleros o bandidos consistió en la ausencia del esperado apoyo popular. A pesar de la tenacidad, el valor y a veces el ingenio derrochados hasta 1949 oficialmente, en realidad hasta 1951, el maquis no prendió en la población. Aquello fue uno de los factores que determinó su derrota. «De otro modo, la represión no habría bastado para destruirlo. Las guerrillas se redujeron a terrorismo primero y, luego, a simple bandidaje. He podido comprobar en Galicia y otros lugares cómo la gente conservaba de ellos la imagen de huidos o bandoleros», subrayaba el historiador Pío Moa en 2001, conocido por su defensa de muchos aspectos de la dictadura franquista.

La última polémica sobre la definición de los maquis se produjo en la redacción que los socialistas hicieron del proyecto de ley de Memoria Histórica en 2007, donde calificaban a estos como «luchadores por la defensa de los valores democráticos». En el documento inicial, el Gobierno de Zapatero establecía el «reconocimiento» de la democracia a «los represaliados, encarcelados, deportados y exiliados» por motivos políticos e ideológicos, pero de forma genérica. Fue después, a petición de Izquierda Unida, cuando el PSOE decidió incluir «a quienes en distintos momentos lucharon por la defensa de los valores democráticos», en referencia a los guerrilleros e independientemente de las acciones o crímenes cometidos.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 07 Oct, 2020 10:00 pm


¡TERRORÍFICO VIDEO QUE SÁNCHEZ NO QUIERES QUE VEAS!, LARGO CABALLERO EL GRAN ENEMIGO DE LA PAZ

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 30 Sep, 2020 9:03 pm

ya .... las brigadas internacionales eran comunistas, que vinieron a defender a los comunistas y la división azul eran nazis, que fueron a defender a los nazis.
mas claro..... agua.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 30 Sep, 2020 3:08 pm

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 30 Sep, 2020 12:44 pm

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Ortega Smith: "Largo Caballero e Indalecio Prieto fueron unos auténticos criminales"

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid estará "encantado de explicar en un tribunal" su parecer sobre estos históricos socialistas.

El secretario general de Vox y portavoz de la formación en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, estará "encantado de explicar en un tribunal" que los históricos dirigentes socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto fueron "auténticos criminales".

Vox, PP y Cs eliminarán el nombre de Largo Caballero y Prieto del callejero madrileño "en aplicación de la Ley de Memoria Histórica". La propuesta la presentó Ortega Smith ayer en el Pleno de Cibeles para acabar con cualquier homenaje a "exponentes de totalitarios criminales antidemócratas".

En una entrevista en RNE y tras recordarle la intervención de la Justicia después de que declarara que las Trece Rosas "eran mujeres que torturaban, mataban y violaban vilmente", el secretario general de Vox ha aseverado que estará "encantado de explicar en los medios de comunicación, en la tribuna del Congreso de los Diputados o en un tribunal que la historia es como es, cuando algunos han decidido reescribirla".

"Van a tener memoria"

El también diputado nacional ha acusado a los dos históricos socialistas de ser "los responsables de miles de muertes, de un golpe de Estado a la República, de amenazar con pistola en el Congreso, de asesinar al líder de la oposición (José Calvo Sotelo), de alentar con sus discursos la Guerra Civil, de alentar la dictadura del proletariado como en Rusia". "No se merecen una placa", ha sostenido.

Ortega Smith ha declarado que no entiende que cause polémica la aplicación de una ley, la de Memoria Histórica, por los mismos que la han defendido. "¿Se aprueban leyes donde sólo se pueden quitar calles a los que determinados partidos dicen que hay que quitarlas?", se ha preguntado.

"¿Quieren historia y memoria? Van a tener historia y memoria", ha lanzado asegurando que en Vox no tienen complejos y no van a permitir "que unos escriban una historia de buenos y malos", menos "los que abogan por dictaduras comunistas". "Vamos a poner los hechos que a algunos les deberían sonrojar decir que pertenecen al PSOE o a UGT", ha terminado.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Vie 25 Sep, 2020 4:52 pm

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"La guerra está perdida; pero si por milagro la ganáramos, en el primer barco que saliera de España tendríamos que salir los republicanos, si nos dejaban".

Manuel Azaña

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 23 Sep, 2020 9:06 pm



¡BRUTAL REACCIÓN DE PÍO MOA CONTRA LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA!: SÁNCHEZ QUIERE ACABAR CON ESPAÑA

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 23 Sep, 2020 9:04 pm


¡TREMENDO VIDEO QUE SÁNCHEZ NO QUIERES QUE VEAS!

LAS MÁRTIRES DE SOMIEDO LAS 13 ROSAS OLVIDADAS

Enfermeras mártires de Somiedo

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Sab 23 May, 2020 3:21 am

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El mito del "capitalismo nazi"

The Austrian 3 no. 5 (2017).pdf

[Extraído de The Austrian 3, nº 5 (2017): 18-19]

Chris Calton


Hace poco vi un tuit muy ingenioso que decía que la gente que dice “Los nazis eran socialistas, ¡está en su nombre!” deben estar “muy confundidos con las alitas de búfalo”. Ahora la idea convencional es que los nazis eran capitalistas, no socialistas, a pesar de su nombre equívoco el “Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes”. Cualquiera con un título universitario sabe que eran capitalistas, si no en el hombre, al menos en sus principios.

Por supuesto, todo esto es una tontería. Pero sí plantea la pregunta de de dónde vino este mito. En realidad, Mises respondió a esta pregunta en 1951 en su ensayo Caos planificado.

Durante el siglo XIX, cuando el socialismo se estaba poniendo de moda en Europa, no había ninguna distinción entre “socialismo” y “comunismo”. Había diferentes formas de socialismo, por supuesto, pero no se distinguían con términos diferentes. Los distintos pensadores tenían sus preferencias, pero los términos se usaban indistintamente, incluso por Karl Marx. Mises escribe: “En 1885, en su Crítica del programa de Gotha del Partido Socialdemócrata Alemán, Marx distinguía entre una fase inferior (anterior) y una superior (posterior) de la sociedad comunista futura. Pero no reservaba el nombre de comunismo para la fase superior, ni llamaba socialismo a la fase inferior como algo diferenciado del comunismo”.

Según la teoría de la historia de Marx, el socialismo era algo inevitable. De acuerdo con este punto de vista determinista, todo país estaba destinado a progresar de una sociedad feudalista, a una capitalista y finalmente a una sociedad socialista. Para Marx, esta progresión era inevitable.

En Alemania, los primeros proveedores de “socialismo de estado” aparecieron poco antes de Marx. Johann Karl Rodbertus, como Marx, rechazaba muchas de las teorías socialistas existentes como insostenibles. Rodbertus fue el primer pensador socialista que defendido el control tanto de la producción como de la distribución y, para lograrlo, el socialista debía usar el estado. El mayor expositor de sus ideas fue Ferdinand Lassalle, cuyo proselitismo llevó a un rápido crecimiento en popularidad de lo que Mises llamaría “socialismo de patrón alemán”.

El socialismo alemán, como lo define Mises, difiere de lo que llamaba “socialismo de patrón ruso” en que “se mantiene, aparente y nominalmente, la propiedad privada de los medios de producción, las empresas y el intercambio del mercado”. Sin embargo, este es solo un sistema superficial de propia privada, porque, a través de un sistema completo de intervención y control económico, la función empresarial de los dueños de la propiedad está completamente controlada por el Estado. Con esto, Mises quiere decir que los dueños de negocios no especulan acerca de acontecimientos futuros para el fin de asignar recursos en la búsqueda de beneficios. Igual que en la Unión Soviética, esta especulación empresarial de asignación de recursos la realiza una sola entidad, el Estado, y el cálculo económico es por tanto imposible.

“En la Alemania nazi” nos dice Mises, a los dueños de propiedades “se les llamaba directores de tienda o Betriebsführer. El gobierno dice a estos falsos empresarios lo que quiere producir y cómo., a que precios comprar y a quién, a qué precios vender y a quién. El gobierno decreta con qué salarios deberían trabajar los obreros y a quién y en qué condiciones deberían los capitalistas confiar sus fondos. El intercambio del mercado no es más que una farsa. Como todos los precios, salarios y tipos de interés están fijados por la autoridad, son precios, salarios y tipos de interés solo en apariencia; de hecho, son meramente términos cuantitativos en las órdenes autoritarias que determinan la renta, consumo y nivel de vida de cada ciudadano. La autoridad, no los consumidores, dirige la producción. El consejo general de dirección de la producción es supremo; todos los ciudadanos no son sino servidores civiles. Esto es socialismo con la apariencia externa de capitalismo. Se mantienen algunas etiquetas de la economía capitalista de mercado, pero aquí significan algo completamente distinto de lo que significan en la economía de mercado”.

Pero los propios soviéticos también desempeñaron un papel en la creación del mito del capitalista nazi. Los nazis no estaban tratando de ocultar su socialismo (después de todo, tuits sarcásticos aparte, el socialismo estaba en el nombre): solo estaban implantando socialismo de acuerdo con una estrategia distinta de la de los socialistas marxistas.

Los soviéticos fueron capaces de calificar a los nazis como capitalistas solo porque ya habían empezado a redefinir los términos “socialismo” y “comunismo” para ajustarse a su propio programa político. En 1912, Lenin formó su Partido Comunista. Los miembros de este partido, los bolcheviques, eran ahora distintos de los demás grupos rivales socialistas. Los términos “comunismo” y “socialismo” podían seguir siendo usados indiferentemente y la propia Unión Soviética era solo un nombre abreviado para la “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”. Pero al llamar a su grupo con el nombre de “Partido Comunista”, el título “comunista” (ahora significando miembro del partido de Lenin) se convirtió en una manera de decir que alguien era un “verdadero socialista”, por decirlo así.

“Fue solo en 1928”, explica Mises, “cuando el programa de la Internacional Comunista (…) empezó a diferenciar entre comunismo y socialismo (y no solamente entre comunistas y socialistas)”. Esta nueva doctrina sostenía que, en el marco marxista, había otra etapa de desarrollo entre capitalismo y el comunismo. Esa etapa, por supuesto, era el socialismo y era la etapa en la que estaba la Unión Soviética.

En su teoría original, Marx hacia una distinción entre comunismo de etapas tempranas y posteriores, en el que la verdadera igualdad solo se alcanzaría en la etapa final del comunismo, después de que el Estado hubiera seguido con éxito todas sus prescripciones y los seres humanos hubieran evolucionado más allá de su “conciencia de clase”. En la nueva doctrina, el “socialismo” simplemente se refería a la etapa temprana del comunismo de Marx, mientras que el verdadero comunismo (la etapa posterior del comunismo de Marx) no se alcanzaría hasta que todo el mundo fuera comunista. Así, la Unión Soviética era únicamente socialista y los miembros del partido eran comunistas porque eran los pocos ilustrados estaban trabajando por el objetivo último del comunismo.

Pero los nazis todavía afirmaban ser socialistas y, de hecho, estaban actuando bastante como socialistas con sus duras intervenciones económicas. Sin embargo, seguía habiendo desigualdad económica entre los ciudadanos de la Alemania nazi (igual que la había en la Unión Soviética, pero eso no importaba para la explicación). Además, como señalaba Mises en su análisis del socialismo de patrón alemán, los nazis mantenían parte del lenguaje legal de una sociedad capitalista. En concreto, todavía existía en la existencia superficial de la propiedad privada nominal.

Cuando los nazis invadieron la Unión Soviética, Josif Stalin y sus secuaces usaron la nueva narrativa comunista para redefinir el socialismo nazi (que nunca fue marxismo, pero se basaba en las teorías de los socialistas alemanes originales, que influyeron directamente en las ideas posteriores de Marx) como “capitalista”. De acuerdo con esta nueva narrativa, los nazis estaban en la etapa final y peor del capitalismo.

En un momento en el que muchos miembros de la intelectualidad europea seguían enamorados de la Unión Soviética, esta narrativa de los nazis como capitalistas fue una mentira bienvenida. Pero esta idea no proviene de ninguna justificación de principios económicos, sino más bien de la interpretación soviética del marco marxista. Los nazis, que publicitaban orgullosamente su socialismo e implantaron políticas socialistas con gran coherencia, eran calificados ahora como capitalistas sin ningún motivo que no fuera que no se ajustaban limpiamente a la visión soviético-marxista del mundo y esta falsa narrativa sobrevive hasta hoy.

Note: The views expressed on Mises.org are not necessarily those of the Mises Institute.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 12:05 pm

Y la U.R.R.S. no tuvo nada que ver. Ya está tardando Zanahorio en beberse una jarra de lejía, que desinfecta el cuerpo y la mente.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 3:33 am



:pinocho:

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 1:15 am


Entrevista a César Vidal: "Las checas de Madrid"

Re: La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Assia » Vie 10 Abr, 2020 1:34 am

Don Cesar Vidal es '' EL MAESTRO LIENDRE QUE DE TODO SABE Y DE NADA ENTIENDE'' Trata a sus oyentes con el embuste de: ''NOSOTROS DECIMOS LA VERDAD.. PORQUE NO TENEMOS PUBLICIDAD Y NO SE CUANTOS EMBUTES MAS DICE EL VICAR.

Pero pasaros por GOOGLE y escuchar alli sus videos: '' LA VOZ DE CESAR VIDAL'' que para escuchar su voz, sus oyentes pagan por adelantado 85 mil $$s. porque segun el vicar '' SUS PROGRAMAS NO TIENEN PUBLICIDAD.'' PUES LA TIENEN Y YA SE QUEJARON MAS DE 1 COMENTARISTA. Si escuchais en GOOGLE ''LA VOZ DE CESAR VIDAL...'' Vereis que la EDITORIAL esta pagada por alguna religion evangelica y durante las noticias hay interrumpciones de anuncios en ingles, en 1 programa completo en espanol. Vamos, que este GRAN TRADUCTOR DE LA BIBLIA LE GUSTA MAS EL PAGNE QUE A 1 TONTO 1 LAPIZ.

Vaya ''compares'' que se ha buscado el vicar para debatir sobre la Guerra Civil, el PIO, PIOOO el que de 1 martillazo le abrio la cabeza a 1 policia y eso que con Franco se vivia muy bien.

Cuando quiera debatir sobre la GUERRA CIVIL ESPANOLA VICAR, DABATELA CON GRANDES HISTORIADORES EXTRAJEROS COMO PAUL PRESTON O BEEVOR ESO, POR SOLO PONER 2 NOMBRES DE ACADEMICOS INGLESES. NO CON CHUFLAS COMO EL PIO PIOOOO. Los soberbios como tu, vicar nunca pide perdon o disculpas por sus errores y TU, VICAR NO PEDISTES DISCULPAS POR EL ERROR TAN GRANDE DE CRERTE LO QUE JOSELE SANCHEZ TE DIJO: QUE BOTIN FUE SUPUESTAMENTE ASSINADO. No has vuelto a nombrar mas a Josele Sanchez y me temo que la estara pasando de pvta madre.Pero tu, vicar, callas creyendo que todos tus oyentes NO TENEMOS MEMORIA.
Dejad el pasado y procurar que no haya en Espana otra Guerra Civil que parece que eso es lo que quereis algunos. EL FRENTE POPULAR ESTOY SEGURA QUE HUBIERA SIDO DERROTADO EN LAS URNAS PORQUE YA NI LOS CAMPESINOS Y HUMILDES ESPANOLES QUE LOS VOTARON EN LAS URNAS, DEJARON DE CREER EN EL FRENTE POPULAR.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Jue 09 Abr, 2020 8:53 pm


Corría el año: Los mitos de la Guerra Civil

César Vidal analiza los mitos de la guerra civil con José Rodríguez Lavandeira y Pío Moa.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mar 11 Feb, 2020 2:11 am

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Franco bombardeó con pan a los madrileños hambrientos

Los madrileños fueron los españoles que peor lo pasaron en la guerra civil. Estuvieron en la línea del frente desde noviembre de 1936 a marzo de 1939. Sufrieron bombardeos de la aviación del bando nacional, padecieron las chekas y los paseos organizados por los rojos, una guerra civil dentro del bando republicano en marzo de 1939 y hambre, y racionamiento desde el otoño de 1936.

Los cupones de racionamiento se introdujeron en 1936, se sustituyeron por cartillas en 1937 y éstas no se abolieron hasta 1952. Uno de los datos del capítulo que dedico al racionamiento de alimentos en mi libro Eternamente Franco es que Madrid lo soportó más tiempo que Barcelona, París, Roma, o Bruselas.

Sin duda, los madrileños habrían pasado aprietos, pues la población de la ciudad, de un millón de habitantes, aumentó en los meses anteriores con las gentes evacuadas (por las buenas o por las malas) del territorio que iban conquistando los rebeldes, y además sólo quedó abierta una carretera, la que comunicaba con Valencia y Murcia. Sin embargo la incompetencia y la maldad de la izquierda empeoraron en mucho las necesidades de los madrileños.


Leche, carne y huevos sólo con receta médica

El alcalde de Madrid, el republicano Pedro Rico, aseguró el 4 de agosto de 1936 que "el pueblo puede estar tranquilo", pues "el abastecimiento de los frentes y la retaguardia está y seguirá estando asegurada". En octubre, empezó el racionamiento; y el 17 de noviembre la Junta de Defensa, presidida por el general José Miaja, estableció una tarjeta de aprovisionamiento. La misma mentira y la misma improvisación que sufrieron los súbditos de Stalin cuando Alemania invadió la URSS.


El 7 de enero de 1937, la Junta, de la que formaba parte Santiago Carrillo, ordenó que la leche, los huevos, el pescado, la carne y el azúcar sólo se despacharan con receta médica.

A pesar de semejantes restricciones, pronto surgieron el desabastecimiento y el hambre y, por supuesto, el mercado negro, del que se beneficiaban los partidos y sindicatos. En febrero de 1937, la misma Junta elaboró un informe según el cual entraban en Madrid unas 158 toneladas de alimentos diarias, cuando se necesitaban 2.000 toneladas.

Sin embargo, en la zona nacional, y aunque el territorio y la población controlados por el Gobierno de Burgos aumentaba mes tras mes, nunca se implantó el racionamiento. Las únicas restricciones alimenticias se dictaron el 16 de julio de 1937, para establecer el día semanal del plato único y el día sin postre, como muestra de solidaridad con los combatientes y para recaudar fondos para ellos y sus familias.

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Las lentejas recibieron el apodo humorístico de ‘Píldoras para la Victoria del Doctor Negrín’, quien, en cambio, disfrutaba de comida y prostitutas de sobra. Elena Fortún describe en Celia en la revolución cómo se comían gatos, perros y ratas. "Madrid, qué bien resistes."

En marzo de 1938, la dieta de los madrileños sólo cubría el 50% del mínimo necesario y en diciembre cayó al 36%, aunque luego se recuperó en algo. Sin embargo, la Comisión Internacional para la Ayuda a Niños Refugiados declaró en París, a mediados de marzo de 1939, que el índice de mortandad infantil en Madrid era doce veces superior a la media anterior a la guerra. Los niños se desmayaban en las colas para conseguir pan y la población no recibía más de 800 calorías diarias.


Miaja avisa de que el pan tiene microbios

Por supuesto, esta situación era conocida en la zona nacional y la usaban en su propaganda de guerra. En Radio Nacional se leían las listas de prisioneros y heridos, lo que desmoralizaba a los rojos, a la vez que tranquilizaba a los familiares de los soldados; y también los menús diarios de restaurantes y cuarteles. En el otoño de 1938, la campaña de propaganda alcanzó su clímax con una operación genial.

El 3 de octubre, dos días después del segundo aniversario de la elección de Franco como jefe del Estado y generalísimo, doce aviones bombardearon la ciudad con pan blanco. Los panecillos estaban envueltos en bolsas de papel cruzados con los colores rojigualdos y con los siguientes mensajes:


"No nos importa lo que penséis, nos basta saber que sufrís y sois españoles"

"En la España Nacional, «Una, Grande y Libre», no hay un hogar sin lumbre ni una familia sin pan"

"Mientras vuestros jefes exportan las cosechas y malgastan el oro en propagandas calumniosas o en comprar armas con que prolongar vuestra agonía, la España Nacional siente la angustia que padecéis, os envía esta muestra de su recuerdo, para los niños, las mujeres y los enfermos"


Algunas familias guardan todavía las bolsas como prueba de estas acciones. En algunos casos, como la bolsa que aquí reproducimos, sólo estaba impresa por un lado. Los dos hermanos que recogieron esos panes (y cuyos descendientes nos han facilitado las imágenes) ampliaban las magras raciones que recibían del Frente Popular gracias a la organización Ambulancias Escocesas dirigidas por Fernanda Jacobsen, mujer que merecería nombrar una calle por su labor para aplacar el hambre de los niños.

El abotargado general Miaja, incapaz de alimentar a la población bajo su responsabilidad, advirtió a los madrileños que no comieran el pan del enemigo (ABC, 4-X-1938):


"No probéis ninguna clase de víveres que os arrojen esos traidores, que pueden estar llenos de microbios capaces de producir graves trastornos y el peligro de vuestras vidas"


El gobernador civil aseguró que los madrileños habían entregado en las comisarías "el pan de la traición", que "aunque no contuviera materias tóxicas, las contiene de tipo moral".

El mando nacional repitió el bombardeo a mediados de mes y luego lo trasladó a otras ciudades, como Alicante y Barcelona.

"Menos Franco y más pan blanco"

Al parecer, los bombardeos de pan blanco asombraron a Joseph Goebbels, uno de los maestros de la propaganda política del siglo XX.

Al comienzo la guerra de agresión de la URSS a Finlandia, el 30 de noviembre de 1939, los soviéticos bombardearon Heksinki. El ministro de Asuntos Exteriores de Stalin, Vacheslav Mólotov, afirmó ante la prensa internacional que el Gobierno de la URSS empleó su aviación para arrojar pan a los finlandeses que pasaban hambre bajo el régimen capitalista. Los atacados pusieron a las bombas el mote de ‘cestas de pan de Mólotov’.

Durante los años del largo racionamiento, circuló en España otra frase hecha con el pan: "Menos Franco y más pan blanco". En el Madrid de la guerra, grupos de mujeres se habían manifestado al grito de "¡Pan, carbón o rendición!".

Hoy, por el contrario, los españoles consideran que el pan engorda y que es malo, y no dejan de reducir su consumo.

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