LA PRENSA EN CRISIS

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LA PRENSA EN CRISIS

Mensaje por +++ » Dom 24 May, 2020 3:56 am

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Mensaje por Invitado » Dom 24 May, 2020 1:35 am

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Mensaje por Invitado » Jue 21 May, 2020 4:09 pm


Enrique de Diego: “Existe una tiranía permanente en la búsqueda de la verdad”
Enrique de Diego, periodista y fundador de Rambla Libre, ha compartido confidencias con Pedro Aparicio, editor de prnoticias.com. Juntos han analizado cuál es la situación del periodismo español y cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la sociedad española y mundial en la actualidad.

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Mensaje por Invitado » Mar 12 May, 2020 2:45 am

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Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 2:51 am

Invitado escribió:Los de EL MUNDO han perdido el oremus



LA PRENSA EN CRISIS

Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 1:26 am

Los de EL MUNDO han perdido el oremus

LA PRENSA EN CRISIS

Mensaje por CON ESE PERIODISTA » Mar 05 May, 2020 1:21 am

CON PERIODISTAS COMO ENRIQUE DE DIEGO LA PRENSA SIEMPRE ESTARA ''EN CRISIS.'' Por que ha publicado en su RAMBLA LIBRE LO QUE LE DICE CENTENO.? Por que no ha entrevistado a Elena Bazan que hasta el mismo Centeno reconoce que cuido de Trevijano.? Hay que saber las 2 partes de la historia y NUNCA confiar en lo que diga 1 hipocrita como Centeno que no tuvo verguenza de comparecer en los programas de Cesar Vidal, despues de que Cesar Vidal DESENMACARO TODO LO QUE FUE TREVIJANO Y QUE YO YA LO SABIA POR EXILIDOS POLITICOS DE LA GUINEA< POR CARMEN RIGALT Y HASTA POR LA MISMA LITA TRUHJILLO.

No es como lo cuenta Centeno en el panfleto de Enriue de Diego. Segun los de la MCRC (Adrian y Juanjo) contaron que hubo 1 reunion despues de la muerte de Trevijano, PAPI quiso echar a Miguel porque Miguel llamo a Papi ''hipocrita'' Ignoro que razon tuvo Miguel para llamar a Papi ''hipocrata'' Hubo votaciones y Papi gano por 1 mayoria pese a que algunos No estaban de acuerdo de que a Miguel no se le diera otra oportunidad. LA VOTACION LA GANO PAPI PERO PAPI NO ESTABA CONFORME CONQUE HUBIERAS ALGUNOS DE LA MCRC QUE PEDIAN OTRA OPORTUNIDAD PARA MIGUEL. PAPI SE LEVANTO Y ABANDONO LA MCRC Y FUNDAR 2 MESES MAS TARDE: DEMOS.

OTRA Y MIL VECES REPITIRE LO MISMO: MANTENER EL PALACETE DE TREVIJANO COSTARA MILES DE EUROS CADA MES. ES UN PALACETE MUY GRANDE Y CON MUCHO TERRENO DONDE TREVIJANO TENIA 1 JARDINRO CADA DIA. CENTENO HA CONTADO ESA HISTORIA EN EL PANFLETO DE ENRIQUE DE DIEGO PORQUE NINGUNA PRENSA SERIA SE LA PUBLICARIA SIN VER EL TESTAMENTO DE TREVIJANO. CENTENO AMENAZO EN DEMOS DE QUE IBA HABLAR CON ABOGADOS PARA VER SI LOS DE LA MCRC DEJABAN DE COBRAR ESOS MILES DE EUROS. EXTRANO QUE CENTENO AUN NO HAYA ENCONTRADO ESOS ABOGADOS CUANDO PENA ESTA DOCTORADO EN DERECHO Y ESCOBAR TAMBIEN ES ABOGADO. CLARO, QUE ME TEMO QUE PENA HA ABANDONDO A DEMOS Y ESCOBAR NO CONOCIO A TREVIJANO HASTA DONDE YO SE. DE DEMOS HAY UNOS 3 O 4 PERSONAR QUE PERTENECIERON A LA MCRC.LOS DEMOS SON TODOS NUEVOS HASTA ESTE IDIOTA DE ENRIUE DE DIEGO. CLARO QUE SI, CON PERIODISTS COMO TU DE DIEGO LA PRENSA SIEMPRE ESTARA ''EN CRISIS'' POR ESO JOSELE SANCHEZ ESTA ''PERDIDO EN COMBATE''

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Mensaje por Invitado » Mar 05 May, 2020 12:22 am

LA PRENSA EN CRISIS

Mensaje por Invitado » Lun 04 May, 2020 3:52 pm

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Periodismo libre: los anticuerpos más eficaces contra la pandemia censora

Frente a los tics censores de los Gobiernos ante crisis como el Covid-19, los hechos prueban que la libertad de prensa ayuda a superarlas antes


El primer capítulo del libro del coronavirus fue cauterizado como si de una hemorragia se tratara. Queda solo una cicatriz fea. Un borrón sobre el que aparecen varios médicos de hospitales de Wuhan entrevistados por un comisario político de provincias que les obliga a firmar con sus huellas dactilares un documento de confidencialidad. Que rastrea y elimina todos los mensajes de WeChat -el WhatsApp chino-, en los que se cita una neumonía desconocida y el mercado de pescado de Huanan. Que intenta borrar la historia con el rebobinado de un mando a distancia.

El segundo capítulo del libro del coronavirus arranca un mes más tarde, cuando China registra contagiados en la mayor parte de sus provincias y, al fin, reconoce al mundo la gravedad de la situación. Treinta días perdidos por la pulsión autoritaria que asalta a los gobiernos, sean dictatoriales o democráticos, al afrontar megacrisis.

La libertad de expresión, lejos de haber entorpecido una respuesta sanitaria, la habría acelerado. Por eso, en estos tiempos de incertidumbre, la transparencia exige una defensa no sólo ética, sino también pragmática: si las autoridades de Pekín hubieran permitido hablar a sus médicos e informado honestamente a su ciudadanía, se habría hecho un mejor diagnóstico de la situación, corregido errores y, sobre todo, no se habría difuminado la exigencia de responsabilidades.

La censura, lejos de limitar daños, aceleró todo el desastre,. Es una de las culpables, si no la principal, del colapso del mundo.

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«Hay gobiernos que se están aprovechando para aumentar su poder», reflexiona por email Martin Baron, director del Washington Post. «Intentan minusvalorar la crisis ante sus ciudadanos, evitar asumir responsabilidades o acabar con la disidencia acusando a la prensa de propagar bulos. Como resultado, afrontamos un gran peligro».

Este periodista, galardonado en la última edición de los Premios de Periodismo de EL MUNDO, sabe muy bien de lo que habla. Tiene la experiencia de enfrentarse a una organización tan habituada al oscurantismo como la Iglesia Católica de Massachusetts. En 2002, cuando era director del Boston Globe, destapó los abusos sexuales que había sido silenciados por la Archidiócesis de la ciudad. A priori, esta investigación, relatada en la oscarizada Spotlight (2015), debilitó a la Iglesia, pero a largo plazo le permitió afrontar un tema que llevaba siglos bajo las alfombras eclesiales.

Lo cierto es que cualquier gran crisis ha sido utilizada como justificación para impedir la libertad de expresión. Bien lo advirtieron los autores romanos que eran desterrados por orden del emperador o los soldados británicos de la Primera Guerra Mundial a los que un censor examinaba las cartas enviadas a sus novias por si filtraban alguna pista estratégica. En ese sentido, el poder es repetitivo. Siempre ha manejado los mismos argumentos fuera en una guerra o ante un desastre nuclear como el de Chernóbil: la protección de secretos, el apoyo al esfuerzo bélico y la presunta eficiencia de una voz única, una hipótesis desmentida por la realidad.

Hay países que intentan minusvalorar la crisis ante sus ciudadanos, evitar asumir responsabilidades o acabar con la disidencia

Martin Baron (director del 'Washington Post')
Según la periodista turca Ece Temelkuran, que fue despedida de su medio y obligada a abandonar su país por sus críticas a la deriva autoritaria del gobierno de Recep Tayyip Erdogan, esta pandemia es un experimento moral a nivel mundial. «Ahora se va a escuchar más que nunca desde el poder el lacerante eslogan 'No hay que politizar este asunto'», reconoce desde Zagreb, donde vive.

Por resumirlo: el problema es que en China ha sobrado un murciélago y han faltado moscas cojoneras.

Desde Occidente no cesan las críticas de sus gobiernos al régimen de Pekín por su actuación durante las primeras semanas del brote. China no sólo expulsó a varios periodistas extranjeros cuando estos empezaron a informar de la situación en Wuhan, sino que sancionó al médico pi Wenliang por revelar que había gente que estaba sufriendo una infección grave desconocida. El trato por parte del Estado a pi Wenliang, muerto en febrero por coronavirus, se volvió en su contra: una ola ciudadana de indignación que ha obligado al presidente Xi Jinping a hacer algo inimaginable en un régimen tan pétreo como el chino: rectificar y pedir disculpas.

Pero, por desgracia, el proceder chino con el coronavirus es imitado por muchos otros países. Claros ejemplos son Rusia, Irán -donde no se reparte la prensa para «evitar contagios»- y la Filipinas de Duterte, que se ha investido de poderes para condenar con penas de cárcel o los «instigadores» de fake news. Hasta en un paraíso democrático como la Unión Europea se registran fugas en la protección de derechos: en Hungría, el Ejecutivo ultranacionalista de Víktor Orban gobierna a golpe de decretos y puede alargar el estado de alarma todo el tiempo que quiera.

" Esta crisis ha desafiado a las democracias y los medios de comunicación de todo el mundo"

Gideon Levy
«El coronavirus ha desafiado a las democracias y a los medios de comunicación de todo el mundo», apunta Gideon Levy, un referente del periodismo libre, desde Israel. Califica a la prensa de su país como «libre» pero «víctima de la autocensura» en todo lo relacionado con la gestión gubernamental de una crisis que tiene al ejército y los servicios de inteligencia como actores principales . Es muy contundente: «Por temporal que sea esta situación, podría convertirse en una nueva realidad. Ayer fue el terror, hoy es una pandemia; mañana podría ser la lucha contra el crimen y finalmente la lucha contra los disidentes».

Estas pulsiones de los Estados por pastorear la información denunciadas por Levy han llegado incluso a Estados Unidos, a Europa Occidental y a nuestro propio país.

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En España, la semana pasada una encuesta del CIS sobre el coronavirus sorprendía con una pregunta capciosa sobre el planteamiento de un monopolio gubernamental antibulos. A pesar de las protestas de distintas organizaciones que velan por la transparencia, los síntomas del interés por controlar la información no se han diluido.

Desde entonces se ha conocido una investigación en curso por parte de la Guardia Civil en busca de bulos que generen «desafección contra a instituciones del Gobierno», que no del Estado. Además, un miembro del Ejecutivo, la ministra de Educación, Isabel Celaá, ha defendido la persecución contra los fake news de una forma cuanto menos interpretativa: «No podemos aceptar que haya mensajes negativos, mensajes falsos, que transmiten a la ciudadanía consecuencias que luego pueden alterar su salud».

«Tenemos que pedir cuentas al poder, no en busca de algún interés propio, sino en nombre de nuestros lectores, que sufren ansiedad, por ellos mismos, por sus familias y por el país», apunta desde Londres, John Witherow, director de The Times y también premio de Periodismo de EL MUNDO. Y añade que no corresponde a los periodistas «vender falsa alegría o realzar la moral de la nación» y tampoco caer en el «escepticismo generalizado, la duda, el pánico o la penumbra».

Witherow se ha encontrado en el Reino Unido una situación difícil de procesar según los estándares de libertad de la democracia más antigua de Europa cuando el periódico The Independent reveló que el Gobierno de Boris Johnson -con muchos miembros que han criticado la actuación china- había prohibido al personal hospitalario, bajo amenaza de despido o expediente disciplinario, que se quejara de la falta de medios.

"Hay que pedir cuentas al poder y no vender falsas alegrías ni elevar la moral del país"

John Witherow (director de 'The Times')
Esta actitud resulta paradójica en los países libres si tenemos en cuenta que los profesionales de la salud han demostrado ser mucho más eficientes que los políticos para contrarrestar los bulos sanitarios que pretenden perseguir los gobiernos.

Un reciente estudio del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford sobre el análisis de la información del coronavirus y realizado en seis países (todos ellos democráticos) advierte que la confianza ciudadana es mucho mayor en los científicos que en sus respectivos gobiernos. «Los mensajes populistas que discuten las evidencias científicas son mucho menos efectivos que antes del coronavirus», confirma Temelkuran, autora de Cómo perder un país (Ed. Anagrama).

En España, según el informe, esa diferencia resulta mucho más elevada que la media. Un 84% de los encuestados confían en los especialistas en salud pública cuando les informan sobre la pandemia, mientras que el Ejecutivo de Pedro Sánchez sólo cuenta con la fe del 46% de los encuestados.

El nerviosismo de los líderes no deja de crecer a medida que se alarga el confinamiento. La crisis sanitaria y la hecatombe económica, que ya es comparada con la Gran Depresión, va a acabar con muchas carreras políticas que hace un par de meses parecían destinadas a la longevidad.

Estados Unidos, que vive una precampaña presidencial con el mayor número de fallecidos por coronavirus del mundo, tampoco es indemne a las presiones, a pesar de la fuerza de sus instituciones. En las últimas semanas se han hecho públicas sanciones a varios miembros de su personal médico que habían puesto en duda públicamente los recursos hospitalarios. No sólo eso, una institución tan respetada en este país como las Fuerzas Armadas ha sido víctima de las tensiones antes descritas.

El caso más mediático es sin duda el del capitán de la Marina Brett Crozier, relegado del mando del portaaviones USS Theodore Roosevelt por generar «un pánico innecesario» a raíz de una carta en la denunciaba la amenaza del brote. Crozier fue despedido por su tripulación entre aplausos. Los posteriores test han demostrado que 500 miembros del portaaviones estaban contagiados.

Este contexto, en el que la crítica es tomada como deslealtad, es avivado por el presidente Trump, primero negacionista en relación a los peligros del coronavirus, y ahora muy beligerante en sus ruedas de prensa contra aquellos expertos y medios que ponen en duda sus políticas.

"Los mensajes populistas que discuten las evidencias científicas son mucho menos efectivos que antes del coronavirus"

Ece Temelkuran
«A pesar de las acusaciones del presidente -reconoce Martin Baron, del Post-, la libertad está garantizada por nuestra constitución. Nunca ha sido más importante para asegurar el acceso del pueblo a la información verificada y también que nuestro gobierno cumpla con sus responsabilidades».

La tirantez actual entre gobiernos y medios puede abrir por sorpresa un nuevo capítulo del libro del coronavirus gracias a una reflexión de Ece Temelkuran: «Ha llegado el fin de las postverdad nacida de la farsa».

Cuando se le pregunta si la pandemia es un punto de inflexión, ella responde afirmativamente. «Esta crisis puede suponer el fin de las fake news y de los imperios políticos que las inventan y extienden. Por supuesto esta extinción necesitará de políticas acertadas nacidas de la sociedad civil».

¿Esta respuesta es verdad o es mentira? Preguntémosle al Gobierno. O quizás al coronavirus.

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Mensaje por Invitado » Dom 26 Abr, 2020 3:08 am

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Mensaje por Invitado » Jue 23 Abr, 2020 12:56 am

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Mensaje por Invitado » Lun 20 Abr, 2020 6:37 pm

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Ya no son balas, son tweets

Las redes sociales que ellos alimentaron se les han vuelto en contra. Aquellos universitarios antisistema estudiaron la fórmula magistral que utilizan para disparar contra el enemigo.

Ya no hay balas, son tweets. Decías buenos días, y te hacían un trending topic que las aborregadas masas convertían en lapidación. La izquierda es más extrema de lo imaginable a pesar de haberse disfrazado de una imagen maternal. Han lanzado mentiras por las redes que convirtieron en verdad, a base de algoritmos.

https://marilomontero.us/ya-no-son-balas/



#yonomecallo

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Mensaje por Invitado » Sab 18 Abr, 2020 3:57 am

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Mensaje por Invitado » Vie 17 Abr, 2020 1:01 pm

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Mensaje por Invitado » Mar 14 Abr, 2020 2:51 pm

La extrema derecha declara la guerra al periodismo de verificación en España emulando a Bolsonaro y Trump

El acoso a los verificadores de información por su ideología y la teoría de la conspiración que asegura que existe "censura" en las plataformas digitales replica las campañas de intoxicación detectadas en Brasil y EEUU
WhatsApp desmiente oficialmente la teoría de la conspiración sobre la censura de mensajes en España: "Es 100% falso"


Una red crítica con el gobierno recibe el impulso de conocidos difusores de bulos
Los terraplanistas del coronavirus: la red para contarte "la verdad" está impulsada por conocidos difusores de bulos

Los medios independientes de verificación de contenidos se han convertido en uno de los elementos más incómodos para los políticos que basan sus mensajes a la ciudadanía en datos falsos e información no contrastada. Más allá de Donald Trump y sus habituales ataques a la prensa de EEUU, otros líderes como el brasileño Jair Bolsonaro, el filipino Rodrigo Duterte o el turco Recep Tayyip Erdogan han acosado a los periodistas encargados de esta tarea. "Desafortunadamente, es una tendencia al alza alrededor del mundo ver a líderes populistas atacar a los verificadores", lamenta Baybars Örsek, director de la Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN, por sus siglas en inglés).

Esta organización defiende un código de principios para los verificadores al que se han adscrito 76 organizaciones de todo el mundo. Más de 100 forman parte de su iniciativa para frenar la desinformación sobre la pandemia de coronavirus en 45 países diferentes. "Brasil, India, Filipinas y Turquía son algunos de los países en los que hemos experimentado este tipo de ataques a los verificadores, la mayoría provenientes de actores políticos", expone Örsek en conversación con eldiario.es.



La extrema derecha ha metido a España en esa lista de países este fin de semana. Vox, su comunidad digital de simpatizantes y los 'terraplanistas del coronavirus' (que difunden teorías de la conspiración sin base factual para intentan canalizar el malestar social por la gestión política de la pandemia) han desencadenado un ataque frontal contra los medios españoles especializados en verificación, Newtral y Maldita.es.

La campaña tóxica incluye intentos de intimidación personal en redes sociales, ataques coordinados desde foros y una mezcla entre datos parcialmente ciertos y mentiras para llegar a conclusiones erróneas que se viralizan con facilidad.

La ofensiva contra los periodistas españoles especializados en verificación comenzó con un bulo para desacreditar su labor. Durante todo el fin de semana se les ha acusado de "censurar" los mensajes que se distribuyen a través de WhatsApp, algo que Facebook (propietaria de la app de mensajería instantánea) ha desmentido este lunes a través de un comunicado oficial en español, adelantado por eldiario.es. Se trata de una decisión casi sin precedentes, puesto que la multinacional nunca suele inmiscuirse en este tipo de disputas nacionales.

Este lunes, un diputado de la formación de extrema derecha centraba su crítica en la periodista Ana Pastor, fundadora de Newtral, para la que ha pedido una detención de la Guardia Civil. Luis Gestoso, diputado de Vox en el Congreso por Murcia, ha animado en sus redes sociales a descubrir "el negocio de la censura y contra nuestras libertades, que tanto ayuda a consolidar el régimen bolivariano en España".

Figuras como la de Alvise Pérez, de mucho impacto en las redes de una derecha más organizada en lo digital que nunca, se han centrado en los últimos días de crisis del coronavirus en criticar a los medios verificadores y en especial a Newtral, poniendo en duda su independencia y credibilidad. Periodistas como Javier Negre, miembro de El Mundo y uno de los impulsores junto a Alvise de 'Estado de Alarma', un programa de televisión por Internet que ejerce de catalizador de opinión en este clima, ha acusado a Newtral y Maldita.es de ser "los censores mayores del reino" con un pantallazo que no está relacionado con la acusación. Su propio periódico, El Mundo, ha explicado que todas estas acusaciones se tratan de un bulo.


Javier Negre
@javiernegre10
La lista de los censores mayores del reino @Newtral y @malditobulo. Verificadores de la izquierda que son los que deciden qué censurar en Whatsapp. Un escándalo.

El empuje desde los ámbitos de influencia de Vox ha llegado ya al PP. El ex portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, y otro histórico dirigente popular como el eurodiputado Esteban González Pons, han jugado con la idea de la censura informativa en WhatsApp a través de estos medios de verificación. González Pons borró su mensaje tras las respuestas: "No obstante, digo que la posibilidad de que estén leyendo nuestros mensajes no hay que descartarla ingenuamente".


Rafael Hernando
Rafa_Hernando
Si WhatsApp sigue manteniendo su estupida idea, siguiendo instrucciones del Gobierno Sanchezstein, de limitar la difusión de mensajes críticos al Gobierno, no solo colaborará con una censura bananera, sino q la gente se irá a la rusa Telegram y otras

Y Coletas tan contento


González Pons

@gonzalezpons
Abrí este debate y @eduardosuarez entre otros aclaró mis dudas, conque retiro el tuit. No obstante, digo que la posibilidad de que estén leyendo nuestros mensajes no hay que descartarla ingenuamente.Que el sectarismo no os desarme frente a la tecnología sin control. Buenas noches


"Me alegra que Facebook lo haya desmentido", expone Örsek, que fundó el primer medio de verificación de Turquía y ayudó a crear la primera plataforma de datos abiertos del país. "En el caso español, Maldita y Newtral han sido acusadas de censurar mensajes de WhatsApp aunque no tienen ningún rol en la moderación de contenidos en dicha app", continúa. Ambos medios españoles son miembros de la IFCN.

El pacto de estos verificadores con la multinacional contempla solo a la red social Facebook. Desde marzo de 2019, su trabajo es detectar los bulos y la desinformación que corren por esta plataforma para que sus algoritmos eviten que se viralice. A ellos se suma la Agence France Press (AFP) la agencia de noticias más antigua del mundo y una de las mayores junto con la británica Reuters, la estadounidense Associated Press y la española EFE. Entre Maldita, Newtral y AFP se reparten el trabajo de encontrar, verificar y etiquetar como desinformación todos los bulos que se distribuyen por las comunidades españolas de Facebook.

"Estos ataques pretenden desacreditar a los verificadores para que los grupos de desinformadores puedan extender el odio y el pánico en la sociedad", añade Örsek. La campaña tóxica contra los periodistas cazabulos españoles sigue una estrategia que ya se ha documentado en otros países. Bulos dirigidos específicamente contra ellos y acoso personal: "Ellos siempre lanzan este tipo de campañas y ataques basados en acusaciones sin fundamento", detalla el director de la IFCN.

Ataques ideológicos
Los ataques contra Newtral y Maldita.es tienen un marcado tinte ideológico. El bulo inicial distribuido en cadenas de WhatsApp los acusa de orientar sus desmentidos para detectar "qué contenido es nocivo para el discurso público afín a PSOE-Podemos". No se cuestiona su trabajo o un desmentido en concreto, sino su ideología. La estrategia de la extrema derecha española y los 'terraplanistas del coronavirus' recuerda a la que sufrieron los verificadores brasileños, a los que se tachó de "militantes a favor del aborto, la ideología de género y la censura" en 2018.

La llegada al país del proyecto de Facebook contra la desinformación tanto en su red social principal como en WhatsApp también provocó una campaña de acoso contra dos de los tres medios independientes de verificación con los que pactó la multinacional, Agência Lupa y Aos Fatos. Esta provenía de las comunidades de activistas digitales próximos a Bolsonaro y según declaró Cristina Tardáguila, directora de Agência Lupa, incluía un dossier online de casi 300 páginas "sobre varios periodistas: todos los de Lupa y los de Aos Fatos".

La estrategia también se basó en la distribución de propaganda en redes sociales que incluía las caras de los periodistas miembros de estos dos medios de verificación y sus publicaciones en sus perfiles personales .

El dossier incluía datos de periodistas de otro medio progresista, Agência Pública, que ni siquiera participaba en la iniciativa de Facebook. También de profesores y académicos expertos en comunicación, "que para estos grupos sirven como prueba de que somos todos de izquierda o extrema izquierda. Nos califican, nos ponen etiquetas a cada uno, utilizando nuestros propios posts para justificar una posición política", denunció Tardáguila a la Fundación Gabo, que impulsa la función democrática del buen periodismo y mantiene el legado de Gabriel García Márquez.

Conspiranoia digital
La campaña de intoxicación desatada por la extrema derecha esta semana también reproduce esquemas que explotó Donald Trump para poner en duda el papel de las plataformas digitales en la distribución de información. Sus críticas contra Google, Facebook o Twitter, a las que acusa de parciales y escoradas a la izquierda, han sido constantes tanto antes como después de convertirse en presidente de EEUU.

Trump no ha ofrecido ni una sola prueba de estas acusaciones desde 2016. Sin embargo, el bulo contra los verificadores distribuido estos últimos días por Vox y sus comunidades afines sigue este mismo esquema, al asegurar que Facebook (vía WhatsApp) está compinchada con estos periodistas y con el Gobierno para "censurar". No es la primera vez que Vox intenta utilizar esta teoría de la conspiración en su beneficio, puesto que en enero de este año se basó en ella para acusar de "censura" a otra de ellas. Entonces le tocó a Twitter.

La base fue un comentario de réplica en esta red social a la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra. "No soportan al colectivo LGTBI, no soportan el matrimonio entre personas del mismo sexo, no soportan la igualdad entre mujeres y hombres, no soportan que sus ideas retrógradas no sean las de toda la sociedad. Que no lo llamen libertad, es odio", escribió la socialista. "Lo que no soportamos es que os metáis en nuestra casa y nos digáis cómo tenemos que vivir y cómo tenemos que educar a nuestros hijos. Y menos aún que con el dinero público promováis la pederastia", contestó la formación de extrema derecha.


El resultado fue que Twitter bloqueó algunas funciones de la cuenta de Vox, como publicar comentarios, hasta que borrara ese comentario, que detectó como ofensivo contra el colectivo LGTBi. La formación se negó, intentó hacer campaña política con la decisión de Twitter y llegó a presentar una denuncia ante la Fiscalía. Tras apróximadamente un mes de pataleta, Vox cedió, borró el comentario y recuperó las funciones de su cuenta en la plataforma.

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