Franco tenía un solo cojón.

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Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Jue 17 Oct, 2019 9:15 pm


Roberto Centeno:La exhumación de Franco es una maniobra de la izquierda para ocultar la verdad

Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Mié 16 Oct, 2019 1:18 am

Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Mar 15 Oct, 2019 2:04 am



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Re: Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Assia » Lun 14 Oct, 2019 1:52 am

Esa opinion donde deberias de darla es en EL PAIS y que te conteste Almudena Grandes, Simplemente he escrito el titulo de la opinion de la
autora madrilena. Y..., si quieres mi OPINION y NO la opinion de Almudena Grandes, A MI, NO ME GUSTA ESA '' IZQUIERDA PROGRESISTA'' QUE TENEIS EN ESPANA.

Re: Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Lun 14 Oct, 2019 1:39 am

Assia escribió:Titulo de la opinion de Almudena Grandes en EL PAIS: '' SIN ARREGLO'' Segun Almudena Grandes, LA MEMORIA HISTORICA NO ES ALGO DEL PASADO ES TAMBIEN DEL PRESENTE. Dice mas o menos en su opinion la escritora madrilena: '' CREI QUE ESTE PAIS TENIA ARREGLO, PERO AHORA NO ESTOY TAN SEGURA...''


Seguro que porque sigue gobernando Franco. Pero que sinverguenas la izquierda, 40 años muerto el general y todavia las culpas para el Caudillo. Golfos que son unos golfos.

Re: Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Assia » Lun 14 Oct, 2019 1:33 am

Titulo de la opinion de Almudena Grandes en EL PAIS: '' SIN ARREGLO'' Segun Almudena Grandes, LA MEMORIA HISTORICA NO ES ALGO DEL PASADO ES TAMBIEN DEL PRESENTE. Dice mas o menos en su opinion la escritora madrilena: '' CREI QUE ESTE PAIS TENIA ARREGLO, PERO AHORA NO ESTOY TAN SEGURA...''

Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Lun 14 Oct, 2019 12:54 am

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La entrevista final
Susana Sueiro: "En el Valle de los Caídos puede haber enterrados más republicanos que franquistas"

"En el Valle de los Caídos, aunque el trabajo fuera duro, se cobraba dinero"


Madrid, 1958. Catedrática de Historia Contemporánea, es hija del fallecido Daniel Sueiro, autor de La verdadera historia del Valle de los Caídos. Un libro/referente sobre ese monumento que ahora reedita la editorial Tébar Flores.

PREGUNTA: ¿Cuál es el mayor bulo que circula sobre el Valle de los Caídos?

RESPUESTA: Uno de los que más circula es la idea de que desde el primer momento el Valle de los Caídos se hizo como un monumento a la reconciliación. Eso es absolutamente falso. El decreto de creación del monumento, de 1 de abril de 1940, no dejaba lugar a dudas de que éste estaría dedicado a homenajear y recordar a "los caídos por Dios y la Patria", o sea, sólo a los vencedores. En posteriores discursos, incluido el de la inauguración del monumento en 1959, se sigue insistiendo en la idea de "nuestros mártires", y, de hecho, sobre las puertas de acceso a los sepulcros subterráneos donde están enterrados los muertos de la guerra aún puede leerse la inscripción Caídos por Dios y por España, 1936-1939.

¿En qué momento se decidió que allí reposasen también muertos del bando republicano?

Bastante después de que empezaran las obras. La idea de que fuera un mausoleo para todos los caídos surgió después de la II Guerra Mundial, cuando el régimen franquista tuvo que dar una imagen más aceptable de cara al exterior, darse un lavado de cara ante los aliados y las democracias occidentales, ya que buscaba y necesitaba un reconocimiento internacional. El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, asegura que es un monumento concebido para todos... No, no es así. Finalmente sí que se enterraron allí también muertos republicanos, pero de ninguna manera era la idea inicial y se hizo con el objetivo claro de blanquear al régimen franquista de cara al exterior.

Muchos de los republicanos allí sepultados, según consta en el libro de su padre, fueron enterrados allí sin el consentimiento e incluso sin el conocimiento de sus familiares...

Así es. En un principio se estipuló que los enterrados allí, fueran del bando que fueran, tenían que ser españoles y católicos, y contar con el consentimiento de sus familiares, que debían manifestar por escrito su interés a los gobernadores civiles de las distintas provincias. Pero el llamamiento de las autoridades franquistas para que los muertos de la guerra fuesen enterrados allí no tuvo demasiado éxito. Y el régimen necesitaba muchos muertos para llenar aquel enorme mausoleo, así que, al final, el traslado de restos se realizó de forma masiva y con gran descuido, sin identificación y sin autorización de los familiares y en muchas ocasiones, con nocturnidad. En concreto, eso es lo que ocurrió respecto a los muertos republicanos asesinados por los nacionales y enterrados en fosas comunes clandestinas. La mayoría de ellos constan como desconocidos en los libros de registro del Valle y fueron llevados allí sin el conocimiento de sus familiares. Todavía hay gente que hoy se está enterando de que sus familiares republicanos están enterrados junto a Franco.

Pero los monjes benedictinos del Valle, ¿no llevaban un registro de los muertos que eran enterrados allí?

Sí, iban anotando o apuntando en los libros de registro de entrada las referencias de los muertos, pero de una forma muy somera y general, muy incompleta. Además hubo temporadas de auténtica avalancha, de ingresos masivos de restos, en los que los monjes prácticamente no daban abasto para ir anotando y registrando las cajas con los huesos. En las capillas laterales hay cinco pisos de osarios y en las seis capillas de la Virgen hay otros con menos pisos.

Entonces, ¿no se sabe cuántos muertos están enterrados en el Valle de los Caídos?

Mi padre señala en su libro, publicado por primera vez en 1976, que entonces los guías del monasterio, que eran los únicos que hablaban, le aseguraron que había enterrados allí alrededor de 70.000 muertos de la guerra. La Fundación Francisco Franco, por su parte, habla de 40.000 muertos de ambos lados. No se sabe. Pero se calcula que hay alrededor de unos 12.000 difuntos desconocidos. De todos los sepultados allí, aproximadamente una tercera parte no se sabe quiénes son.

¿La mayoría de esos difuntos son caídos del bando nacional?

Tampoco se sabe, aún hay mucho desconocimiento. No puede descartarse que en el Valle de los Caídos haya enterrados más republicanos que franquistas.

Su padre cuenta en su libro que, según le aseguró un sobrino de García Lorca, el régimen franquista pretendió llevar al Valle de los Caídos los restos del poeta, pero que la familia de éste se negó en redondo.

Había que llenar aquello como fuera... Y haber llevado allí los restos de García Lorca habría sido un gran golpe de efecto dentro de la operación para intentar maquillar al régimen de cara a las potencias aliadas.

Decía que hay familias que han descubierto recientemente que tienen a algún familiar republicano enterrado en el Valle de los Caídos. ¿Pueden visitar su tumba?

No. El lugar donde están enterradas las víctimas de la guerra es totalmente inaccesible. Nadie puede, por ejemplo, ir a depositar un ramo de flores junto al enterramiento de su familiar. Y aunque algunos familiares han conseguido sentencias firmes en las que se reconoce su derecho a llevarse a sus muertos de allí a otro lugar, no han conseguido hacerlo realidad, porque es muy complicado. En los osarios hay mucha gente y si se abre un enterramiento se pueden dañar otros cercanos.

El Valle de los Caídos, ¿fue levantado en su mayoría por presos políticos republicanos?

Sí. Desde 1942 se recurrió a presos políticos, a rojos que estaban prisioneros en las cárceles, para que trabajaran en el Valle como obreros. Hasta los años 50 sólo hubo presos políticos, luego empezaron a llevar a presos comunes. Pero en la construcción del monumento también participaron obreros libres, procedentes de los pueblos de alrededor. Trabajaron en total durante las casi dos décadas que duró la obra unos 20.000 hombres.

¿Había algún tipo de beneficio para los presos que trabajaban en el Valle? ¿Iban allí de manera voluntaria?

Los presos iban allí a través del sistema imperante de Redención de Penas por el Trabajo que el preso, si quería, podía solicitar mediante instancia y, si había observado en la cárcel buena conducta, podían concedérselo. De esa manera, trabajando en obras públicas o privadas declaradas de utilidad pública, los condenados veían acortadas sus condenas. Normalmente redimían o conmutaban dos días de condena por cada día de trabajo. Mediante ese sistema, las empresas privadas podían contratar a reclusos para sus obras. De hecho, las obras del Valle las realizaron diversas empresas privadas que pagaban al estado por el alquiler de los presos.

¿Cómo eran las condiciones de trabajo de los presos políticos que levantaron el Valle?

Dadas las durísimas condiciones de las cárceles franquistas, para los presos políticos era una ventaja trabajar en esas obras. En el Valle, aunque el trabajo fuera duro, se cobraba un dinero, aunque muy modesto, y la comida era mejor que la de las cárceles. Además, la vida al aire libre era otro atractivo. Los domingos los presos que trabajaban en el Valle estaban obligados a ir a misa, pero ese día sus mujeres e hijos podían pasar el día con ellos. Los presos entrevistados por mi padre recuerdan cómo las parejas se iban por el monte, se perdían un rato debajo de un pino... Algunas familias incluso se quedaban a vivir allí, aunque fuera antirreglamentario se hacía la vista gorda.

¿Cuántos murieron levantando el Valle de los Caídos? En el libro de su padre se habla de entre 14 y 18 fallecidos, según el testimonio que recogió del doctor al frente de la enfermería del Valle y de su ayudante...

Esos son los muertos reconocidos. Y luego están todos los que sufrieron mutilaciones, los que perdieron piernas, brazos... Y todos los que enfermaron de silicosis y murieron por afecciones pulmonares, porque el polvillo de esa roca granítica hacía polvo los pulmones, parece ser que en una progresión mucho más rápida que en una mina de carbón. Mi padre investigó algo, pero está por hacer un estudio serio sobre cuántos murieron de enfermedades pulmonares.

Se tardó 20 años en levantar el Valle, trabajando en turnos de 24 horas al día. ¿Pensaba Franco que las obras iban a durar tanto?

En absoluto. Franco hubiera querido un plazo mucho más corto. De hecho las obras se declararon de urgente ejecución, se expropió rápidamente el terreno a sus propietarios pagándoles indemnizaciones por ello y Franco declaró que se concluirían los trabajos en cinco años.

¿Y por qué se tardó tanto?

La penuria del país, arrasado por la guerra, y la guerra mundial no favorecían una empresa de enorme envergadura como aquella, en un paraje agreste y de difícil acceso. El granito era de gran dureza, la mano de obra, que como ya le he dicho en gran medida consistía en reclusos sacados de las cárceles, no era ni especializada ni entusiasta. Y además hubo múltiples modificaciones en los proyectos, bien por las dificultades que obligaban a cambiar sobre la marcha, bien porque a Franco no le gustaba cómo quedaban algunas cosas y las hacía cambiar.

La construcción del Valle de los Caídos, ¿fue una idea personal de Franco?

Sí. El origen del monumento es una idea personal y megalómana de Franco, que le obsesionó ya antes de acabar la guerra civil. Porque Franco pensó en el Valle de los Caídos bastante antes de terminar la guerra. Quería levantar un monumento funerario de grandes proporciones, faraónico, quizás una pirámide o una catedral, para albergar los restos y honrar a los héroes y mártires de la gloriosa cruzada, a los caídos combatiendo "por Dios y por España" durante la guerra civil. De Franco no fue sólo la idea, sino también la elección del emplazamiento. Pensó que esa catedral debía ser una catedral natural, excavada en el corazón de una montaña, y nada mejor que la sierra de Guadarrama, en medio de otros esplendores históricos y en desafío con ellos, como el Palacio de La Granja y el monasterio de El Escorial de Felipe II. Hizo varias excursiones a la sierra en busca del lugar idóneo y, por fin, a comienzos de 1940, en compañía del general Moscardó, el héroe del Alcázar de Toledo, entre los riscos agrestes de la sierra madrileña encontraron el valle de Cuelgamuros, a unos 50 kilómetros al noroeste de la capital.

¿Por qué tiene esas dimensiones tan enormes el monumento?

Franco quería un templo grandioso, ciclópeo, colosal, espectacular. Debía ser un monumento único, excepcional. Eran tiempos de esplendor de la idea imperial y España -decían los prebostes del régimen- tenía vocación de imperio, había que recuperar la gloria y la grandeza de los tiempos pretéritos del Imperio hispánico y en muchos órdenes, incluido el de la arquitectura, se quería dejar constancia de esa idea imperial. Muy probablemente Franco quiso imitar al rey Felipe II, que levantó el monasterio de El Escorial para conmemorar la batalla de San Quintín.

El presupuesto del Valle también se disparó salvajemente. Aunque nadie sabe cuál fue el montante final, su padre habla de 1.086 millones de los de entonces citando los papeles del arquitecto Diego Méndez...

Aunque la mano de obra era prácticamente gratis, muchas empresas privadas trabajaron en el proyecto y todo el material había que pagarlo.

Algunos falangistas se opusieron en su momento a que los restos de José Antonio Primo de Rivera fueran trasladados al Valle de los Caídos. ¿Por qué?

Los monárquicos estuvieron encantados de que por fin José Antonio saliese del panteón de los reyes en El Escorial. En cambio muchos falangistas puros u ortodoxos consideraron que llevar sus restos al monumento de Franco era como hacer de mayordomo suyo, como plegarse a él, y les sentó mal. De hecho, hubo un episodio sonado el 20 de noviembre de 1960 en el que, cuando se oficiaba la misa en la basílica, un falangista llamado Román Alonso Urdiales grito: "Franco, eres un traidor", porque en su opinión había traicionado los auténticos principios de la Falange. El atrevimiento le costó varios años de cárcel.

Los monjes benedictinos del Valle de los Caídos, ¿ante quién responden? ¿Quiénes son sus superiores?

Los monjes benedictinos allí residentes no responden a la autoridad del Estado ni de la Iglesia española, ya que se rigen por un convenio de 1958. El único superior al prior del Valle es el abad de su orden, en la Abadía de Solesmes en Francia. Pero resulta inaudito que el prior del Valle se niegue a cumplir la ley. Siempre hubo un abad en el Valle de los Caídos pero, cuando por motivos de enfermedad el anterior abad dejó su cargo y entró en su lugar Santiago Cantera, no logró el refrendo suficiente para ser abad y le dieron el cargo de prior. Así que depende del abad de Solesmes.

Los monjes del Valle de los Caídos siguen teniendo una escolanía, ¿verdad?

Sí. Hay un documental muy interesante de hace unos cuatro años titulado A la sombra de la cruz, obra del cineasta italiano Alessandro Pugno, quien consiguió entrar en la escolanía que los monjes benedictinos tienen en el Valle, y es pavoroso ver lo que les enseñan a esos niños. Consiguió meterse en una clase y lo que allí se enseñaba era franquismo puro y duro.

¿Le parece bien que Franco sea exhumado del Valle de los Caídos?

Sí, completamente. Ha llegado el momento. Entiendo que quizás durante la Transición no se podía hacer, era un momento de mucha incertidumbre y hubo momentos en los que se podía haber producido una involución. Pero ha pasado mucho tiempo desde entonces y ha llegado el momento.

¿Qué habría que hacer con el Valle de los Caídos?

Yo creo que lo que hay que hacer allí es un memorial. En mi opinión no hay que dinamitar el Valle de los Caídos ni quitar la cruz, como reclaman algunos. Yo creo que hay que dejarlo como está pero resignificándolo. El Valle de los Caídos forma parte de nuestra historia, nos guste o no. Lo que hay que hacer es explicarlo, poner unos guías que expliquen la historia tal y cómo fue, y eso es algo que ahora mismo no se hace. En la librería del Valle de los Caídos, por poner un ejemplo, el libro de mi padre no está a la venta, nunca lo ha estado. ¿Y por qué no va a estar? Es un libro a caballo entre la investigación histórica y la crónica periodística, con testimonios de muchos protagonistas. Debería estar.

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Mensaje por Invitado » Lun 14 Oct, 2019 12:47 am

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Los Franco no podrán celebrar, por primera vez, el funeral por su abuelo este 20N

El presidente de la Fundación Franco afirma que la parroquia de la familia del dictador no oficiará la misa anual por "su abuelo" por motivos políticos

Por primera vez en muchos años, los Franco no van a poder celebrar el funeral en memoria de su abuelo el próximo 20 de noviembre en la conocida iglesia madrileña de los Jesuitas de Serrano, que en realidad se llama San Francisco de Borja y que es la parroquia de toda la vida de la saga al encontrarse muy cerca de la casa de Hermanos Bécquer.

Lo contaba indignado esta semana Juan Chicharro Ortega, presidente de la Fundación Francisco Franco: "La iglesia ha denegado el funeral alegando orden superior, amén de otras 'sandeces' y mentiras como que el del año anterior adquirió tinte político, algo que el actual párroco conoce tan sólo por referencias de terceros toda vez que él no estuvo allí, mas yo que sí estuve confirmo dicha aseveración como una falacia descomunal".

Los Franco no se reunirán, pues, en su templo de cabecera para honrar a su abuelo: hay que incidir que la misa es en honor de la figura personal de su familiar, no por la política del que fuera dictador y jefe del Estado español.

"Al denegar este derecho de unos feligreses de esta parroquia el párroco incumple seriamente con su obligación. E insisto en que la misa no es por quien fuera Caudillo de España, Francisco Franco, nombre que asusta y amedrenta", prosigue Chicharro.

Éste se trata de un disgusto más para el clan que se suma a la sentencia del Supremo que autoriza al gobierno a exhumar el cadáver de su famosísimo pariente del Valle de los Caídos.

Los Franco, que no han hecho ni tienen pensado hacer declaraciones a ningún medio al respecto, ha pleiteado desde el principio con el Gobierno de Pedro Sánchez para evitar que se produzca el desenterramiento del cuerpo y su posterior traslado del cuerpo al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo.

Es más, siguen en plena batalla judicial, porque han recurrido al Tribunal Constitucional como último intento para parar el proceso. Incluso han apelado al clero. La congregación de los monjes benedictinos de la que depende la basílica del Valle de los Caídos ha pedido que no se exhume a Franco antes de llegar a un acuerdo con la familia del dictador. Es más, el prior escribió una carta a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, afirmando que no autorizaba la exhumación y que sería mejor "dejar las cosas como están".

Un polémico escrito que aclaró después a este periódico informando que no desacatará la sentencia del Supremo.

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Mensaje por Invitado » Sab 12 Oct, 2019 3:51 am

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Mensaje por Invitado » Vie 11 Oct, 2019 7:00 pm

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Mensaje por Invitado » Vie 11 Oct, 2019 2:37 pm

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Mensaje por Invitado » Vie 11 Oct, 2019 2:10 pm

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Mensaje por Invitado » Dom 06 Oct, 2019 8:26 pm

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Últimos domingos con Franco

Miles de personas peregrinan al Valle de los Caídos a honrar y fotografiarse en la tumba del dictador a pocos días de que se produzca su exhumación

Una mujer alta y rubia se dirige correteando a la cabina de entrada del Valle de los Caídos: “¡Estáis que lo tiráis!”. Señala una caravana de coches formada a las puertas, a seis kilómetros del monumento. Un cámara de televisión graba fuera del recinto y apunta al señor que se asoma a las ventanillas de los coches para cobrar las entradas (nueve euros la normal, sin descuentos): “¡Usted! Aquí se está trabajando, no me grabe”, le grita el hombre. Guardias civiles están apostados a un lado y al otro. De repente la voz de un hombre cargado de cupones: “Loteeeeeeeeería de Navidad”. Y el cobrador de nuevo, sacando la cabeza de la ventanilla y dirigiéndose al cámara: “¡Que no grabe, que le he dicho que no me grabe!”. La chica de dentro de la cabina responde al periodista: “Soy nueva aquí, no te puedo ayudar mucho”. “Yo soy de derechas”, le dice un señor allí mismo a un guardia civil, “pero lo que quieren hacer aquí no tiene razón de ser”. Y otra vez: “Loteeeeeeeería”. El agente pide, por favor, que despejen la zona. La frase del hombre de derechas no tiene sentido, pero a poco que uno se fije, nada lo tiene aquí. Tampoco puede tenerlo. Es la puerta de un monumento mantenido por una democracia en memoria del dictador que la aniquiló.

La visita al Valle de los Caídos es una experiencia tan fronteriza que, al entrar en su web para saber cómo llegar en transporte público, un mensaje de Guillermo de San Teodorico advierte: “Debéis gustar a Dios, entenderle, penetrarle, gozarle”. Se empieza fuerte y se acaba fuerte. En 2018 aparecieron en el bosque de este recinto cinco fuegos dispersos con intención de ponerlo todo a arder; fueron sofocados rápido (“no hubo viento, sino a saber cómo acabaría”, recuerdan en San Lorenzo de El Escorial, el municipio al que pertenece el Valle) y los culpables no fueron encontrados. La seguridad se ha extremado aquí: hay nuevos controles en la carretera que da acceso a la basílica, y un número más abultado de las fuerzas de seguridad del Estado ronda por toda la zona. Decenas de personas van, y vienen, por la gran nave del templo en dirección a la puerta, a las capillas y a las tumbas. No habrá cifras hasta esta noche, pero el pasado fin de semana, informó Europa Press, más de 6.000 personas estuvieron aquí entre el sábado y el domingo.

La exhumación del dictador ha puesto todo patas arriba, empezando por la nostalgia. La tumba de Franco está hoy tan llena como podría estarlo la de Jim Morrison, si bien la de Morrison repleta de botellas de whisky y tabaco, y la de Franco de rosas rojas y amarillas, claveles, margaritas, flores sueltas, y rodeado de centenares de víctimas suyas enterradas o emparedadas aquí, como si el lugar de homenaje a un asesino estuviese en un lugar en el que, para reconocerle su grandeza, se colocase una representación de sus víctimas de cualquier manera.

Los alrededores de la lápida son un avispero. La vigilante de seguridad está desbordada. “¡Van a hacer que me echen! Por favor no hagan fotos, no las hagan, por favor”. Pero es imposible y ella se resigna. Se hacen fotos en todas partes y desde todos los ángulos. Selfis familiares, señores emocionados, chicos sonrientes. Una mujer se besa una medallita religiosa de oro con los restos de Franco detrás. Una pareja de la Guardia Civil de servicio observa el espectáculo a unos veinte metros. Hay una cola que rodea la tumba (su sepulcro está a tres metros de profundidad) y, cuando le toca a alguien, se acuclilla o arrodilla, sonríe, y le hacen una foto con la lápida detrás; alguno eleva el pulgar como si le hubiese fichado el equipo de sus amores. No todos son franquistas y gente que cree que “no hay que remover la historia”; hay curiosos, turistas y alguno, como un estudiante llamado Roberto, que se hace la foto “porque ya que estamos aquí…”. Un señor eleva desde la cola una queja a la vigilante: “Hay tantas flores que no se puede ver el nombre del caudillo”. “Sí, el nombre está detrás, fíjese bien”. “Pero casi no se lee, en la foto puede ser la tumba de cualquiera”. “A ver, mire el ramo”. Efectivamente, un ramo de cuarenta rosas rojas y amarillas que forman una bandera de España está a nombre, con una cinta rojigualda, de ‘Familia Franco’.

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-Pase el móvil por el escáner y luego no lo saque del bolsillo -dicen en la entrada al interior.

-Tomo notas con él.

-Me refiero a que no haga ninguna fotografía.

-¿Es normal que haya tanta gente?

-No, hombre. Esto está a reventar desde que se ha puesto de moda. Bueno, lo han puesto de moda.

“Lloro aquí como el día en que murió el general”, le dice un anciano a su nieto frente a la tumba donde descansan los restos de Franco. Otro rompe a llorar, persignándose, frente a la de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange. “Mira”, dice María del Carmen, una mujer jubilada, que espera a su marido delante de la estatua de un arcángel: “Si aquellos que lo pasaron, pudieron perdonar, por qué no ahora. Aquí no molesta. Y es historia de España, nos guste o no. No debería moverse ni debería revolverse así la historia”. Su mensaje es idéntico al de más gente que hace cola. Otros, como Fernando, que ha venido de Galicia, son más categóricos: “De aquí no se mueve, ni se va a mover”. Una señora sale de hacerse una foto en la tumba con un lamento: “¡Lo que me gustaría haberle escuchado!”.

María del Carmen y Fernando se refieren a la decisión del Tribunal Supremo sobre la exhumación del cuerpo del dictador y su desplazamiento al cementerio de El Pardo-Mingorrubio. Se hará en los próximos días, antes —eso quiere el Gobierno— de las elecciones del 10 de noviembre. Si lo cumple, no habrá 20-N este año en Cuelgamuros, no al menos ante la tumba de Franco. “Lo van a hacer a escondidas y por la fuerza, porque de otra forma no podrían”, dice Adrián, nombre supuesto porque “vosotros [los periodistas] sois parte del problema, a saber qué pondréis”, dice. Un hombre chaparro con pantalón de camuflaje sale consternado de ver la tumba de Franco y se para frente a la de José Antonio Primo de Rivera. Se queda allí quieto varios segundos, mirándola fijamente, hasta que su mujer le acaricia la espalda y él pone la cabeza en su hombro. Un joven motero se pone rodilla en tierra frente a la misma tumba. Fuera, un grupo (tatuados con simbología fascista, camisetas con motivos ultras) toma cervezas de una neverita portátil y ríe con estrépito acompañados de sus hijos. Hay mucha gente aquí, pero proliferan las familias, con decenas de niños de un lado a otro.

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Hasta la explanada que concede un paisaje espectacular sobre el Guadarrama ha llegado el vendedor de la lotería de Navidad. Varias parejas se hacen fotos y selfis, y una de ellas se lamenta: “¿Y todo esto nos lo quieren quitar?”, como si se fuesen a trasladar las vistas. A estas horas, a 50 kilómetros, el partido Vox está dando un mitin ante miles de personas en Madrid; estar en el Valle ahora es como que te pille en la tumba de Elvis un congreso de ceremonias nupciales en Las Vegas. En Vistalegre, Santiago Abascal estalla contra la exhumación de Franco: “No se respeta a los muertos ni a sus familias”, “amamos a España y la reconciliación”.

El Valle de los Caídos este domingo es el mejor ejemplo de lo que la extrema derecha entiende por no reabrir heridas del pasado: dos tumbas glorificadas con nombres y apellidos y llenas de flores, con gente honrándolas y, escondidos, osarios de restos anónimos. Podría decirse que la reconciliación pretendida, como escribió Fernán Gómez, no es la paz sino la victoria, o sea, su prolongación.

Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Dom 06 Oct, 2019 2:56 am

Aquí están los primeros estragos de la guerra cultural

DAVID GISTAU



NO HAY mayor ventaja táctica que averiguar qué es aquello que tu adversario no puede dejar de hacer aunque sepa que le perjudica. De ahí procede la utilidad del señuelo en la eterna disputa entre los personajes taimados, que dominan el ardid –ulisaicos, los llamaba Umbral–, y aquellos que se sienten obligados a cumplir con las expectativas de una reputación frontal, aunque sepan que al hacerlo caen en una trampa.

A Zapatero, a quien por lo general no resulta fácil encontrarle una virtud, hay que reconocerle que esto lo comprendió y lo utilizó. La Memoria Histórica fue el señuelo concebido para que una derecha asfixiada por las adjudicaciones dinásticas, en lugar de liberarse se retratara como un personaje culturalmente condenado a permanecer atrapado en la Guerra Civil. De igual forma, nuevos derechos sociales sirvieron también para que la derecha saliera a la calle a protagonizar una reacción siniestra, entre pancartas de los guerrilleros de Cristo Rey, que la enajenaba de su propio tiempo occidental. Tanta necesidad tiene de hacérselo perdonar, que todavía va todos los años al Orgullo, como en una penitencia aceptada, a que la cubran de insultos.

En muchos sentidos, Sánchez es un continuador de Zapatero, con una desfachatez mucho mayor. El uso de la Memoria Histórica es parecido, pero más audaz. Sánchez, directamente, planteó las elecciones anteriores como una reanudación de la Guerra Civil en la que el votante de izquierda era convocado a alistarse en el «¡No pasarán!», con buenos pronósticos esta vez en cuanto al resultado de la contienda. Aquí llegamos a los restos de Franco. Que, dentro de esa permanente campaña de sí mismo, han permitido a Sánchez nada menos que declararse autor de un acontecimiento fundacional de la democracia con el que, ahora sí que sí, la Transición queda hecha. O todavía no del todo, ya veremos.

En la medida en que los restos de Franco fueran también un señuelo, una parte de la derecha, la más exigida por una reputación frontal, ha caído en la trampa. Porque al ambiente habitual ahora se suma la ya famosa guerra cultural que impide a los derechistas comprometidos en una competición interna hacer o decir nada tan débil que pueda delatarlos como progres que aflojan –«Boia chi molla!»–.

Para la enorme satisfacción de los diseñadores de trampas de Sánchez, y en vísperas electorales, esta circunstancia ha permitido que, con sólo agitarle una tibia de Franco, una presidenta de Comunidad que supuestamente representa una generación del PP joven e integrada en el siglo XXI haya expresado en un Pleno parlamentario su convencimiento de que las iglesias de Madrid corren peligro de ser atacadas por turbas incendiarias.

Ha hecho que una parte de la derecha española no sepa cómo justificar lo mucho que le cabrea que se toque a Franco, que haya mostrado una inclinación montaraz a desprestigiar y desacatar las magistraturas cuando éstas no le satisfacen, que se haya sentido cómoda fantaseando todavía con hordas tártaras y, al arrogarse la defensa de una media España que estaría apegada sentimentalmente toda ella a Franco, que aceptara el retrato histórico que de ella hizo siempre la izquierda cuando puso en circulación la idea de que nada a la derecha del PSOE podía existir que no proviniera del fascismo y que no fuera culpable para siempre de ese pecado original. Lo de los asesinos hereditarios de Lorca, vaya.

No es media esa España agraviada por el vaciamiento del Valle. De hecho, es residual. Tanto, que los agraviados lo son ahora los españoles que, no siendo de izquierdas, descubren que, en pleno siglo XXI, corren el peligro de volver a quedarse sin espacio por culpa de los arrebatados por el casticismo y el folclor bélico.

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    DETECTORES DE PROGRES
    A la derecha tal vez le convenga revisar los efectos de su guerra cultural. Lo que nació como un pertinente desafío a la hegemonía moral socialdemócrata ha terminado convirtiéndose en una competición por no ser el que parece un progre, en la que las burradas – como los saltos de Bubka – superan por pocos centímetros el récord de la anterior.

Franco tenía un solo cojón.

Mensaje por Invitado » Jue 26 Sep, 2019 1:48 pm

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Francisco Franco Martínez-Bordiú
Francisco Franco: "La actitud de la Iglesia nos ha producido una gran decepción"

Empresario y nieto de Franco. La familia ha guardado un escrupuloso silencio durante las deliberaciones del Tribunal Supremo sobre la exhumación del Valle de los Caídos. Hasta hoy


Cuando nació hicieron una ley para que pudiera invertir el orden de sus apellidos y llamarse como su abuelo. Francisco Franco Martínez-Bordiú es el portavoz de la familia del Generalísimo que se ha mantenido unida en la defensa de su abuelo desde que Pedro Sánchez anunciara en julio de 2018 su intención de sacar a Franco del Valle de los Caídos.


¿Cómo valora la sentencia? Las filtraciones, las informaciones periodísticas, apuntan a que los jueces del Supremo han tomado su decisión en virtud del llamado «interés general».

Mire, sólo conocemos el fallo, todavía no tenemos la sentencia. Puede que el Gobierno sí, ya que en lo fundamental son los que lo han dictado. El Tribunal Supremo ha cercenado nuestro derecho fundamental a enterrar a nuestro abuelo en una tumba de nuestra propiedad y aceptado la excusa burda de la seguridad -un informe del delegado del Gobierno- que me resulta muy difícil de entender.

Su abuela, Carmen Polo está en el Pardo. ¿Por qué consideran que no es una opción adecuada para su abuelo?

Mi abuela era una persona particular y mi abuelo, no. De entrada Mingorrubio es un lugar público y quién no nos dice que dentro de 20 años no vayan a querer exhumarlo de nuevo.

¿Considera que se están violando derechos fundamentales negando el traslado del cuerpo de su abuelo a La Almudena, el lugar escogido por la familia?

No existen precedentes en el mundo civilizado de ningún Gobierno que obligue a una familia a enterrar a sus muertos en contra de su voluntad y crea un precedente peligrosísimo. Vulneran los derechos a la libertad religiosa, a la intimidad personal y familiar y, el derecho a la igualdad. Si siguen así, la Ley de Memoria Histórica será el instrumento más liberticida de nuestra reciente Historia, y todo con la complicidad de Ciudadanos y el PP que prefieren ponerse una venda en los ojos sin ver el verdadero motivo de una ley tan perversa como antidemocrática, que es lo que el Gobierno quiere vender, y ya lo utilizó ayer en la ONU.

En donde por cierto, se guardó un minuto de silencio al día siguiente de morir su abuelo el 20 de noviembre de 1975. ¿Cree entonces que se trata de una sentencia política? ¿Ha recibido el TS presiones del Gobierno?

No me cabe la menor duda. Ya lo he dicho.

Pedro Sánchez parece haber convertido la exhumación de su abuelo una bandera política para las elecciones.

Es lo único que le interesa, parecer que hacen.

Imagino que agotarán ustedes todos los recursos e irán al Tribunal Constitucional y a Estrasburgo. ¿Qué argumentarán?

Habrá que leer la sentencia primero. Lo único que hay es filtraciones obviamente interesadas.

¿Cree que la exhumación es inminente pese a los recursos?

Es una decisión política, que es lo único que les importa y dado el desprecio de este Gobierno por los derechos de los demás, si se pliegan a sus deseos, lo harán. No olvides que estamos a las puertas de una campaña electoral y sin esta pírrica victoria, no habrían hecho nada en su legislatura, siendo el hazmerreír del país.

Después de que Bildu sacara los restos de Mola y Sanjurjo y se inhumaran en una ceremonia privada en Melilla, otro juez ordenó que se devolvieran sus restos a Pamplona. ¿Cree que puede pasar lo mismo?

No me cabe la menor duda, pero yo estaré siempre en contra de instrumentalizar los restos de mi abuelo.

Parece que el Vaticano no se opondrá. ¿Qué papel le parece que juega la Iglesia? Después de los muchos reconocimientos que la Iglesia le dispensó a su abuelo en vida...

La actitud de la Iglesia, con la única excepción de la Comunidad Benedictina que en todo momento ha respetado la voluntad de mi familia, me ha producido una profunda decepción por lo que tiene de ingratitud. Mi abuelo no sólo era un profundo creyente sino que salvó a la Iglesia española del exterminio físico tras la persecución religiosa iniciada en 1934, le devolvió todos sus bienes incautados por la República y le concedió, para mí, un poder inmenso en materia social por el que, en muchos casos, se ha criticado a mi abuelo.

¿Cree que el Gobierno ha presionado de alguna manera a la Iglesia?

Claro. La Iglesia sí que tiene bienes. Les habrán presionado con la inmatriculación de los bienes de la Iglesia, la exención del pago del IBI...

La modificación que permite la exhumación es una ley hecha expresa para su abuelo.

Las leyes deben tener carácter general según la Constitución, pero estamos ante una verdadera ley de caso único cuya única finalidad es la de exhumar a mi abuelo. La prueba es que la única exhumación que se ha iniciado es la de mi abuelo, cuando hay 192 cadáveres enterrados en el Valle de personas que no cayeron durante la Guerra Civil. Con la sentencia del Supremo han conseguido un atajo, para no tener que llevar a las Cortes la prohibición de inhumarlo en nuestro Panteón familiar en La Almudena.

¿Cree que su abuelo temió en algún momento que pasaría algo así más de 40 años después de su muerte?

No le preocupaba eso. De hecho no dispuso nada en su testamento, ni dijo nada. En su muerte sólo le preocupó España y su futuro. Yo siempre recomiendo leer su testamento. Él vivió la segunda República, y como Jefe del Estado, no quiso condicionar en modo alguno la decisión que tuviera que tomar su sucesor, el Rey Juan Carlos. No podíamos pensar que se manipulase tanto la Historia para convertir a mi abuelo en una especie de tirano odiado por su pueblo. Eso es una tontería para todos los que vivieron su tiempo.

¿Tras la muerte de su abuelo, temieron en algún momento que su patrimonio -como ha pasado en los contenciosos para la expropiación expropiación caso de Meirás, Cornide- corriera peligro?

Como decía Napoleón «humillar a los muertos, es de cobardes». Desenterrar a un muerto que pertenece a la Historia es histerismo e impotencia. Han tenido que esperar a que murieran el 95% de los que vivieron la guerra. Crear una Ley de corte marxista que pretende escribir la historia por decreto, y bajo ese paraguas creado por el peor presidente del Gobierno desde Zapatero, perseguir todo lo relacionado con él. Incluido el Pazo, Cornide...

¿Cree que es una manera de presionarles económicamente para que cedan en la exhumación?

Sólo es una manera de hacer leña del árbol caído.

¿Qué le parece la postura del Partido Popular, una formación fundada por varios ministros de su abuelo, tanto en la abstención en la exhumación como en su voto a favor de la expropiación del Pazo de Meirás?

La pretendida derecha del Partido Popular, acomplejada, ha dejado en sus funciones de defender los principios de la misma, el trabajo bien hecho, la unidad de España, la familia... Ha caído bajo la dictadura de lo políticamente correcto que dicta la izquierda. Ha perdido la guerra de las ideas. No hay que olvidar que las transferencias de Educación, las competencias a los Mozos de Escuadra... fueron obra del Partido Popular de José María Aznar en el pacto del Majestic en 1996. Otra cosa es el PP de Galicia. Feijóo a través de terceros nos amenazó con ello si no nos plegábamos a sus postulados, y le ha hecho el trabajo a las izquierdas, dentro de lo políticamente correcto. Para mí es el Verstrynge II del PP. Podría militar en el PP, en Podemos o En Marea que es lo mismo. Carece de principios.

Algunos ven en la exhumación de Francisco Franco un cuestionamiento de la Transición. ¿Está de acuerdo?

Lo asumo como propio. Es el primer eslabón de una cadena para continuar con la Monarquía y la Constitución...etc. El fallo de la exhumación evidencia para mí desde hace tiempo que no existe separación de poderes en España. Una prueba de la domesticación de la judicatura. Lo de la exhumación de mi abuelo es una prueba más del domesticamiento de la judicatura.

Usted suele decir que antes de 36 su abuelo se refería a su vida como "cuando yo era persona".

Eso es lo que decía sobre el tiempo en el que no era Jefe de Estado. Yo creo que los jueces deberían ser magistrados y dejar de ser personas. Yo comprendo que quieran hacer su carreras y que tengan presiones pero la Justicia es indispensable.

Pero dicen: Hitler no tiene ningún sitio en donde se le pueda honrar...

Bueno. A mi abuelo se le llama genocida cuando genocidio es el que se perpetró contra la Iglesia durante la Guerra Civil. También me gustaría recordar que mi abuelo y Hitler llegaron al poder de una manera muy diferente. Hitler ganó las elecciones y mi abuelo fue elegido por su excelencia mediante cooptación entre el resto de generales.

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