LA IZQUIERDONA

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LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Dom 01 Sep, 2019 12:55 pm

LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Mar 27 Ago, 2019 4:19 pm

socialistos

Piensan como Marx
Gobiernan como Stalin
Viven como Rockefeller

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LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Dom 11 Ago, 2019 3:15 am

Bájese los pantalones y enseñe el culo al nuevo McCarthy

DAVID GISTAU




POCAS bandas de rock pueden tener un aire tan institucional como los Rolling Stones. Armados caballeros y esas cosas. Y eso que, a diferencia de colegas como Bono, se han empleado poco en la actividad misionera. Pues bien, si los Stones programaran un concierto en España, aun tratándose de unos intocables supervivientes del infinitamente más libre siglo XX, tendrían motivos para temer la represión monjil de esos piquetes moralistas que tanto recuerdan lo que Berlanga decía de la censura franquista: «Me tienen miedo porque creen que voy a sacar un cura entrando en Pasapoga». Así, sin levantarme a mirarlo, como decía Umbral, se me ocurren dos canciones de los Stones que convierten a C. Tangana en un boy scout cantando himnos krausistas dedicados al excursionismo.

En una, Under My Thumb (Bajo mi pulgar), el querido Mick compara con una mascota a una novia, a la que tiene sometida a todos sus deseos y a la que maltrata psicológicamente porque le guarda rencor –toma empoderamiento femenino–. La otra, Midnight Rambler, ya es directamente para llamar a la policía porque, entre gemidos y contoneos cuando la canta en directo, Mick se entrega a una fantasía inspirada en el Estrangulador de Boston, en la que no faltan prolijas descripciones de puertas de dormitorios que se abren en plena noche, puñaladas y violaciones que no puede evitar el novio presente. «Cómo te duele», termina la canción.

En realidad, la música, el cine, la literatura, que sólo bajo las dictaduras aspiran a ser herramientas de adoctrinamiento social, ofrecen infinidad de relatos oscuros que indagan en los recovecos menos ejemplares de la condición humana –así como de la vida ahí fuera– y que parten de un acuerdo tácito entre el creador y su público: esto es un diálogo entre adultos. Esto provoca cortocircuitos terribles en las cabecitas del macarthysmo podemita porque se ha arrogado un deber de intervención social basado en estas dos hipótesis: que la sociedad entera es un ente infantil que ha de ser educado, y que las artes no son concebibles sino como herramientas de esta educación de masas tutelada por la infalibilidad del Estado.

El «arte decadente», como decía el nacionalsocialismo, en el que acaba de descubrirse incluido este C. Tangana, gloriosamente consagrado como malote gracias a los meapilas de izquierdas que se persignan a su paso, ha de ser apartado por un concepto de higiene social. Sobre todo si atenta al feminismo, que es la doctrina hegemónica, la que se legitima a sí misma para la función policial, aquella a la que nadie se resiste, ni siquiera un pobre diablo de ministro de Cultura, el cobarde Guirao, que acaba de autorizar supuestos para la censura basados en criterios ideológicos. No me jodas, hombre, pues como con Franco, aunque los criterios fueran otros.

Esta semana, hemos aprendido un par de cosas en materia de cultura. La primera, ya sabida en realidad, es que esto se ha puesto insoportable y que la dictadura cultural, puritana, ha convertido la rebeldía y el desacato en una obligación moral. Quién habría dicho que el espíritu punk acabaría donde está ahora. Espero que a los historiadores venideros les fascine esta sociedad que, en nombre de la pluralidad y el progresismo, fabricó uno de los mecanismos de aplanamiento mental más abrumadores de todos los tiempos. La segunda es que, si eres artista y te van a censurar, reza para que lo haga la derecha, porque entonces serás un mártir de la libertad atropellada, la siguiente banda se negará a tocar y los abajofirmantes se deslizarán por barras, como los bomberos cuando suena la alarma. Si lo hace la izquierda, dotarán a tu represión de justificaciones higiénicas, tú serás un fascista –o un machista– que les obligó a ellos a censurar y a nadie le importará una mierda lo que te pase.

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    CENSURA PURA Y DURA
    Después de la censura a C. Tangana en Bilbao, representativa del macarthysmo podemita, el ministro de Cultura, Guirao, ha hecho unas terribles declaraciones en las que autoriza la censura en según qué supuestos ideológicos. Es decir, como cualquier dictadura del siglo XX, aunque éstas no usaran la falsa coartada de la pluralidad.

LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Lun 29 Jul, 2019 2:49 am

LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Mar 04 Jun, 2019 1:32 pm


Repaso histórico de Federico a los 30 años de Tiananmen

LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Mié 29 May, 2019 4:40 pm

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Mensaje por Invitado » Jue 16 May, 2019 1:48 pm

201 años del nacimiento de Marx

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Mensaje por Invitado » Lun 15 Abr, 2019 6:49 pm

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Mensaje por Invitado » Vie 05 Abr, 2019 9:24 pm

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Mensaje por Invitado » Vie 29 Mar, 2019 11:01 pm

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Mensaje por Invitado » Jue 07 Mar, 2019 7:06 pm

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Mensaje por Invitado » Jue 07 Mar, 2019 6:56 pm


Momentazos de Garzon en su charla "porque soy comunista" :loker

LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Jue 14 Feb, 2019 3:27 am

Después de Colón

DAVID GISTAU




UNA PREGUNTA arrastrada desde el siglo XX es por qué la izquierda sufre tanta dificultad para integrarse en un sentido de pertenencia español que no le sepa antimoderno ni a muñeca tamborilera de la Legión. Es una cuestión tan importante que también en este sentido puede decirse que la Transición dejó flecos sin rematar. Mi hipótesis es que el problema proviene del golpe comunista del 37. Ahí quedan aniquilados u orillados, además de los revolucionarios, los liberales de la República, que sí tenían una devoción española y combatían por España, mientras que Stalin se apodera por completo de su bando y del Ejército Popular. Lo cual permite a Franco arrogarse la defensa de la identidad nacional cuajando la propaganda de que ésa es una guerra de España contra la horda comunista del Este, o sea, contra extranjeros. Los exiliados de lealtad comunista, al menos hasta el retorno de la Transición, en parte nunca dejaron de sentir que no los había derrotado el fascismo ni la reacción, sino la propia España cuyo espacio doctrinal ocupó Franco porque Stalin, en cuya guerra España era una pieza secundaria y prescindible que de hecho sacrificó, se lo dejó vacío.

Llegué a creer que la asonada independentista repararía esta anomalía histórica. Revelada por fin la naturaleza regresiva y supremacista del nacionalismo hasta entonces tan mimado por los "divinos" ansiosos por expiar la culpa española, la socialdemocracia hacía de repente el descubrimiento de una España disociada de Franco y de los anacronismos decimonónicos, tan hermosa y dispensadora de derechos y libertad como cualquier otra democracia europea, en cuya defensa valía la pena participar. Esto empezó a estropearlo Sánchez en el preciso instante en que dijo a Rufián en sede parlamentaria que ellos dos representaban mundos que podían entenderse y que no existía otro culpable que La Derecha.

Temo que la manifestación del domingo, en la que no compareció la izquierda que no transige con Sánchez y también puso, metafóricamente, banderas en los balcones, demorará un par de generaciones más el encuentro de España y la izquierda. Porque la propaganda se ha puesto a funcionar con un mensaje para el cual la izquierda siempre tendrá una buena predisposición: ¿veis?, España es cosa de fachas. Sánchez sabe que, con tal de apartarse de ellos, su clientela concederá ahora credenciales progresistas a todo lo que suene distinto de Colón: el relator, la autodeterminación, el concepto de plurinacionalidad y lo que haga falta.

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Mensaje por Invitado » Mar 29 Ene, 2019 2:13 am

Patio trasero

DAVID GISTAU




TIENE sentido que en la mentalidad de la izquierda operen todavía automatismos que remiten a anacrónicas convenciones del siglo XX. No es fácil renunciar a una hegemonía intelectual como la que la izquierda tuvo el siglo pasado. Es preferible construir un parque temático del intelecto en el que permanecer a salvo de la realidad y de la confrontación con la evolución de las cosas y con la caducidad inherente de las ideas. Ahí se entiende que, sin dejar de creerse lo nuevo y lo moderno, y el movimiento con el que todo ocurría por primera vez, Podemos cohesionara a las gentes de sus mítines con himnos revolucionarios iberoamericanos que ya sonaban anticuados cuando yo jugaba a la botella en los primeros guateques de la adolescencia –idólatras del Che había que los ponían–.

Buena parte de la izquierda española mantiene acerca de Venezuela una visión absolutamente siglo XX. Es decir, ligada a los voluntariados para cortar caña de azúcar en Cuba y a las peregrinaciones salvíficas a la selva Lacandona. Es un pretexto utópico para no romper del todo con aquel siglo en el que fueron jóvenes y dominantes y por el cual vale la pena hacer un ejercicio de abstracción para no ver los veinte muertos diarios baleados en las calles por bandas paramilitares que no te quiero contar cuánto desgarro intelectual habrían provocado de andar sueltas en la Iberoamérica de los espadones fascistas. Los muertos son tan invisibles que aún hay gente que se declara preocupada por la posibilidad de que en Venezuela haya un baño de sangre, como si la sangre no llevara ya meses chapoteando, como si no estuvieran matando a los que protestan, ya estén animados por un ideal de libertad o por una hartura de la miseria.

Observo estos días unas maniobras evasivas respecto del compromiso con Venezuela que no proceden de las sentinas de Podemos, sino del gauchismo divino, y que tratan de aprovechar la vigencia de la mentalidad siglo XX. Se trata de crear, ya que Trump debe repeler a la fuerza haga lo que haga, un relato de golpismo imperialista en el patio trasero que traslade la culpa a los opositores y a las víctimas –convertidos, pese a su tenaz resistencia de diez años, en meros títeres de la CIA– y permita a Maduro encajar anacrónicamente en los antiguos himnos de la hermosa lucha verdadera. Más allá de cuán ignominioso sea este intento de dejar Venezuela en la parte oscura de la conciencia, la elaboración intelectual explica por qué, en el siglo XXI, la izquierda ya no se entera de nada.

LA IZQUIERDONA

Mensaje por Invitado » Jue 24 Ene, 2019 3:29 am


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