LIBERALES

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LIBERALES

Mensaje por Invitado » Jue 19 Abr, 2018 1:30 pm


NO ES LO MISMO CAPITALISMO QUE LIBERALISMO. ESTE DEFIENDE AL PEQUEÑO, EL OTRO AL GRANDE
El director de www.hispanidad.com, Eulogio López, recuerda que el término liberal se presta al equívoco.

Re: LIBERALES

Mensaje por Assia » Dom 18 Mar, 2018 11:16 pm

No estoy segura si fue a esa frase o a otra de la Dama de Hierro, la que le contestO el laborista fallecido Tony Burn: '' SI HAY DINERO PARA MATAR, TAMBIEN DEBE DE HABER DINERO PARA CURAR.''
Assia

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Dom 18 Mar, 2018 5:08 pm

"Si el Estado quiere gastar más dinero, sólo puede hacerlo endeudando tus ahorros o aumentando tus impuestos. No es correcto pensar que alguien lo pagará. Ese 'alguien' 'eres tú '. No hay 'dinero público' sólo hay 'dinero de los contribuyentes'."

Margaret Thatcher

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Lun 19 Feb, 2018 3:41 am


Entrevista a Antonio Escohotado

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Jue 15 Feb, 2018 6:06 pm


Antonio Escohotado y Santiago Navajas - Los enemigos de la Libertad | El Club de los Viernes
Coloquio entre Antonio Escohotado y Santiago Navajas titulado "Los enemigos de la Libertad". Tuvo lugar en Sevilla el 19/01/2018. Acto organizado por El Círculo Liberal Bastiat y El Club de los Viernes. Presentación a cargo de D. Christian Romero. Contamos en esta ocasión con la inestimable colaboración del Centro Universitario EUSA, la Cámara de Comercio de Sevilla y la Fundación Bases.

Re: LIBERALES

Mensaje por Assia » Mar 16 Ene, 2018 12:32 am

Lamentablemente, no puedo comprender la forma de hablar de este ''liberal'' A Pablito Jesucristo si le entiendo todo lo que hablo. Creo que dijo qie Stalin pacto con Hitler. Eso es cierto porque Trotsky llamo a ese pacto el de ''los 2 carniceros'' Pero ese pacto se rompio y despue Stalin pacto con el Presidente norteamericano y con el Primer Ministro britanico. No me atrevo a opinar porque no entiendo bien la forma de hablar o el acento del Sr. liberal.
Assia

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Lun 15 Ene, 2018 5:23 pm


Antonio Escohotado contra Pablo Iglesias
Entrevista de Pablo Iglesias al maestro Antonio Escohotado. El autor de Los enemigos del Comercio vapulea al líder de Podemos desmontando todo su programa y descubriendo la realidad oculta del Comunismo.

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Jue 11 Ene, 2018 3:25 am

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Antonio Escohotado: "No logro separar conocimiento y libertad"

Como sugiere Aramburu al trenzar su voz con la de Antonio Escohotado (Madrid, 1941), es difícil referirse al heterodoxo pensador sin citar, aunque sea de paso, su periplo ibicenco, su paso por la cárcel o cualquier otra experiencia fuera de lo común. De estos trotes, pero sobre todo de su compromiso intelectual, charlan el escritor y el autor de Los enemigos del comercio.

FERNANDO ARAMBURU


Fernando Aramburu.- Empezaré por hacerte una pequeña confesión de lector. Por razones que no vienen al caso, volví hace no mucho tiempo a Masa y poder de Elias Canetti, libro al que ya con anterioridad acudí en busca de respuestas que me aclarasen el funcionamiento de las muchedumbres y del ser humano concreto dentro de ellas. A la lectura de dicho tratado siguió la del primer tomo de Los enemigos del comercio. Mi impresión inicial fue la de estar leyendo al mismo autor. Canetti, en su libro, como tú en el tuyo, me pareció un hombre memorioso apostado ante un opulento bufé de lecturas, de las que se va sirviendo conforme a un criterio que no le viene impuesto de fuera. Discurre, como quien dice, a su aire. Le interesa, como creo que a ti también, averiguar con ayuda de la reflexión razonada en qué consiste el hecho fortuito de ser hombre y de serlo en un lugar preciso, en una época y unas condiciones determinadas. He sabido que eres minucioso en la elaboración de tus textos y que perseveras en la corrección. Ignoro si Canetti trabajaba de la misma manera; pero me consta que él equiparaba el acto de la escritura con el ejercicio del pensamiento. Esto es, que para saber qué pensaba acerca de una cuestión se ponía a escribir sobre ella; dicho de otro modo, a traducir a escritura ordenada los contenidos de su conciencia con la expectativa de poder leerse a sí mismo. Escribir era para él antes que nada quitar y poner, proseguir y rectificar, mantener en definitiva a raya la tentación de la rápida certeza. No sé si cometo una desfachatez al poner delante de ti este espejo.

Antonio Escohotado.- Al contrario, es una oportunidad de precisar algo que tenía en el tintero desde finales de la adolescencia -cuando empecé a dedicar gran parte del tiempo a estudiar, y una fracción a poner por escrito lo aprendido-, pues nadie me lo había preguntado. Más de medio siglo después, hoy, comprendo que empecé a buscarme como un sonámbulo, sin saber a ciencia cierta cosa distinta de que tenía “un opulento bufé” de cosas ignoradas, y adentrarme en ello ayudaría a lo que siempre me pareció prioritario: aprender a vivir y, sobre todo, morir sin miedo. Empecé con excentricidades como el neoplatonismo, los trataditos de Hermes Trismegisto, el pelmazo de Husserl y el laborioso Zubiri, hasta descubrir simultáneamente a Hegel y Freud, con los cuales anduve años y años, leyendo hasta su correspondencia, y para cuando dejé el ICO por la experiencia de Ibiza (1970) -viviendo de traducciones- tenía claro que necesitaba darle sentido propio a las diez o doce palabras nucleares, pues sin la poesía en prosa llamada metafísica hablaría siempre de prestado. A mediados de los 80 me sentí capaz de volcar la atención sobre los seres de tercer tipo -no sólo objetivos o subjetivos- que fundan la complejidad, viendo ya el designio consciente como la pequeña parte visible de los icebergs, y desde entonces el estudio fue cada vez más pródigo en hallazgos, mostrando la enorme diferencia que media entre ver de lejos y de cerca, investigar para averiguar y fingir hacerlo, cuando en realidad uno pretende confirmar algo previamente acordado. Las últimas tres pesquisas -sobre historia de las drogas, sociología científica e historia del comunismo- me hicieron ver que sencillamente estaba equivocado siempre, aunque es una gozada cambiar de idea cuando resulta ser tu curiosidad por lo real quien te refuta. Volviendo a tu pregunta, escribo para tener a raya lo inmediato, la chapuza del primer ensayo, pero también para poder olvidar algo esencial cuando el disco ronda la saturación. Entre un pendrive y el otro, la sólida letra preserva lo que el amor a la verdad hizo aflorar.

Al contrario de los turistas glotones, yo soy un lector selectivo y frugal. Pruebo un poco de aquí, un poco de allá, y enseguida me sacio"
Fernando Aramburu

FA.- Perdona que me ponga anecdótico. Es este un vicio en el que a menudo incurrimos, quizá por falta de recursos, los contadores de historias. En cierta ocasión estuve en Lanzarote, pasando unos días de asueto con la familia. Alquilamos un apartamento y almorzábamos en el comedor colectivo. Traigo a colación este episodio trivial porque quiero sacarle un poco más de provecho a la metáfora del bufé. Había turistas que se lanzaban fieramente sobre la mesa de los manjares y llenaban los platos como si no se hubieran metido nada comestible entre pecho y espalda desde hacía largo tiempo. Cambiemos los alimentos expuestos por libros. Me pregunto con no poca curiosidad cómo haces tú, no ya para digerir la masa abundante de texto ajeno, sino para retener sustancia intelectual útil con ayuda de la memoria y para tenerlo, además, como a quienes te escuchamos y leemos nos parece, todo ordenado y listo para la reflexión razonada, la cita clarificadora e incluso la certeza. Al contrario que los turistas glotones, yo soy un lector selectivo y frugal. Pruebo un poco de aquí, un poco de allá, y enseguida me sacio. Después olvido o, en todo caso, me agarro en medio del océano de la ignorancia a cuatro nociones flotantes con la esperanza de trasladar a la escritura algo de lo aprendido y en lo cual reconocerme. No es raro en mí el recuerdo defectuoso o tergiversado. En algún lugar del cerebro hay un botón que no he encontrado o que no tengo. Seguro que tú sabes dónde está.

AE.- La metáfora del bufé sigue siendo un gran hilo para el laberinto. Nací sin apetito, en la mili me llamaban artista del hambre, y claras de gaseosa siguen aportándome gran parte de las calorías cotidianas. Soy incapaz de tragar sin náusea un solo bocado que no me sepa rico, y deglutir menús sosos en principio -hoy ante todo la Wiki, donde pico cuando menos dos horas diarias- no obsta para haber peregrinado por los mejores restaurantes, ni seguir considerando idóneo tal gasto. Como la hermana Gravedad castiga con su lastre a quien coma más de lo preciso, y las indigestiones persiguen por sistema al ávido, quizá carecer de gula sea la principal bendición totalmente inmerecida; y quizá de ella parta el hambre insaciable de datos, que al ser tan sincera como la inclinación a masticar redunda en una memoria robusta, porque se graba lo amado, y el goloso de conocimiento olvida todo -para empezar si estamos a lunes o viernes-, salvo aquello que dejó de ignorar sobre la parte del mundo no identificada con su inmediatez. Poco antes de terminar la carrera un fragmento de Heráclito (el 29) me orientó decisivamente en esa dirección, al decir: “Algunos lo dan todo por dejar un buen nombre, los más se contentan con atiborrarse como animales”. Quizá el botón al que te refieres pasa por la suerte de que nos interese ante todo qué pensaron o sintieron los demás. Allí podría estar el tapón para la agujereada vasija de Mnemosyne, y el requisito para empezar a llenarla de un sentido no sólo particular sino común. Por lo demás, tu última novela está colmada de semejante ánimo, y temo que te quejas sin fundamento.

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FA.- Era sólo un ardid para sonsacarte una descripción de tu método de lectura; pero se conoce que me has calado. Ocurre una cosa curiosa con Antonio Escohotado. Con frecuencia, cuando sale tu nombre en la conversación (en conversaciones que versan sobre tus libros, tus conferencias, tus entrevistas), mis interlocutores, sin conocerte personalmente, mencionan algún hecho de tu vida. Supe así que tocas o tocaste la guitarra. Alguien me contó que fundaste una discoteca en Ibiza. No voy a activar aquí el dilema pueril que se empeña en oponer la consagración intensa a la tarea intelectual y la vida, entendiendo por vida lo que sea que uno haga de interés biográfico cuando sale de casa. A Borges, que como tú era un hombre de copiosas lecturas y eficiente memoria, me cuesta imaginarlo fuera de la biblioteca o del salón de conferencias. Su propia ceguera le imponía una forma de aislamiento. No es tu caso o al menos has conseguido como pocos fundir la erudición con el experimento vital al aire libre, y la impresión que nos llega de ti no es la del sabio retirado del mundanal ruido, sino la de un hombre público que tiene una alta consideración del placer y que es capaz de la autocrítica ¿porque ama el conocimiento o, como yo barrunto, porque no hay dios que le robe un milímetro de libertad? Padeciste la dictadura. Conociste la cárcel, donde tengo entendido que te construiste un espacio para aislarte de tu reclusión, al menos mentalmente, y aprovechaste el tiempo para escribir la Historia general de las drogas. Se dice que renunciabas a salir de la prisión los fines de semana. Te lo estabas pasando bomba, ¿verdad?

No logro separar conocimiento y libertad, y los años me han ido convenciendo de que la batalla humana, individual y colectiva, pasa por ir domando con inteligencia la voluntad"
A. Escohotado

AE.- Aproveché el año en el penal de Cuenca para redactar buena parte de esa investigación, pues reunir sus materiales tomó bastante más de un lustro. Y sí, me lo pasé bomba, porque era un desafío múltiple -empezando por aprovechar una celda de aislamiento-, y me encantan los retos. Sabía que si el libro resistiera el análisis de historiadores, juristas y sociólogos demolería indirectamente la versión policiaca, y evitaría ser abortado por completo del cuerpo social. Podía salir del atolladero con sentido de la responsabilidad -que es la libertad práctica-, y entretanto el trabajo cotidiano me fue enseñando a enveredar por temas complejos, presididos por consecuencias no intencionales de la acción. Allí sigo, fascinado por lo inconsciente e impersonal de nuestro espíritu, ese yo que es un nosotros y va innovando sin pausa. No logro separar conocimiento y libertad, y los años me han ido convenciendo de que la batalla humana, individual y colectiva, pasa por ir domando con inteligencia la voluntad, aunque precisamente lo inverso pretenda el energúmeno. También es cierto que tuve y tengo en alto aprecio el placer -tanto el de no sufrir como el goce positivo-, y que sin amar los riesgos de cualquier aventura propiamente dicha quizá tampoco llegamos a nacer. La peripecia culminada con Amnesia, por ejemplo, fue sobre todo una frivolidad; pero sació ansias carpetovetónicas de ligar, desquiciadas por décadas de pudibundez franquista.

FA.- Soy hijo de un obrero fabril y un ama de casa. Por suerte la educación escolar es obligatoria y accedo en la adolescencia a los libros. Los del colegio los leo a la fuerza, no siempre sin ganas, la verdad sea dicha; otros, leídos por curiosidad o por placer, los elijo yo, y son estos los que con mayor fuerza me ayudan a modelar mis gustos y criterios. Pronto noto cosas raras a mi alrededor, similares a otras que mencionas a menudo en Los enemigos del comercio. La religión me decía que debo no sólo aceptar la pobreza, sino aferrarme a ella a fin de merecer una recompensa magnífica al término de mis días, lo cual equivale a estimular un egoísmo supremo. Pronto llego a Marx y Lenin, y como tantos jóvenes de la época, negando la evidencia del infierno, hago una tentativa de acercamiento al comunismo, que no prospera. Los puestos están copados por hijos de clase media alta y me persuado de que no tengo dinero suficiente para ser comunista. El hijo del dueño de la fábrica donde trabajaba mi padre (y posteriormente, él mismo, dueño) era cantautor. También Gabriel Celaya, a quien conocí y veneré, era hijo de empresario. Lo recuerdo en un bar de la Parte Vieja donostiarra tratando de venderme a mí, a un vástago de la clase obrera, el realismo social y la conciencia colectiva, mientras yo preconizaba, exento de rencor de clase y de mala conciencia, el surrealismo y cualesquiera formas de libertad creativa. Me da que en la España actual vuelven a hacerse presentes los señoritos revolucionarios y redentores que nunca han visto una fábrica por dentro, necesitan al pobre eterno y tratan de tutelar a una clase a la que jamás pertenecieron. ¿Qué opinas?

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AE.- Mi pesquisa sobre historia del movimiento comunista se propuso saber quiénes fueron pensando que la propiedad privada es un robo y el comercio su instrumento, así como el contexto social y personal de cada uno. Casi dos décadas después, cuando la exposición logró llegar a Pablo Iglesias júnior, toda suerte de incógnitas se habían despejado, y entre ellas el malentendido de las clases sociales, que desde Marx se plantean como un horror superable cuando más bien son la única alternativa al sistema de castas, donde la cuna es todo. Descubrí que ni uno solo de quienes fueron erigiéndose en redentores del trabajador se dignó trabajar; que todos hicieron la trampa de ilegalizar el trabajo por cuenta propia, y que el resultado invariable de sus dictaduras ha sido no sólo depauperación sino retorno a las castas, adobado con la suplantación del conocimiento por paranoia, y planes eugenésicos sinónimos de genocidio. Su gran éxito común ha sido canonizar la pobreza de espíritu -en las mil variantes que se siguen de tener un mesías u otro-, y transformar el rencor de Caín a su hermano en sinónimo de progreso colectivo. Léxicamente, el logro fue convertir el prosaico usus aureum en sacrilegio y crimen de usura, desplazando la podredumbre desde los cuerpos en descomposición a la riqueza en cualquiera de sus formas, una metonimia quizá capaz de realimentarse mañana tanto como ayer y hoy. Santificar la pobreza sembró resignación en un Imperio romano donde habían abundado las rebeliones de esclavos, y desincentivar el trabajo -convirtiéndolo en tarea servil- consolidó un milenio después la Europa-leprosario, gobernada por el analfabeto Carlomagno, aunque seguimos sin querer enterarnos del espanto que fue aquello, ni del porqué último. Ese por qué me lo enseñó la pesquisa del modo más imprevisto, al mostrar minuciosamente cómo la arrogancia autoritaria asfixia al espíritu objetivo, exigiendo que todo sea orden consciente. En cada aquí y ahora, por ejemplo, los precios son señales sobre existencias concretas, formadas combinando billones de actos protagonizados por millones de personas. Al fijarlos por decreto, las existencias concretas se tornan abstractas y pasan luego a desvanecerse, pues 5 o 110 personas asumen lo procesado en otro caso por infinitos mediadores, como si un sistema nervioso articulado sobre billones de neuronas pudiera funcionar reducido a 5 o 110. Lo equivalente a un infarto cerebral masivo han venido creando todos los decretos sobre precios, desde el de Diocleciano en 310.

FA.- En una intervención pública, te oí hablar de la unidad indisoluble de la libertad y la justicia. Veo en ello un antídoto eficaz contra cualquier tentación de totalitarismo; pero al mismo tiempo veo otra cosa sobre la cual quizá me puedas proporcionar confirmación. Tengo la sensación de que cuando razonas, hablando o por escrito, no olvidas la existencia del prójimo. Tienes, por tanto, en cuenta su dignidad, su integridad como individuo y su derecho a ser distinto en lo que él quiera, con la obligación de obedecer las leyes. Según esto, el ejercicio de la libertad no se opone al ejercicio del respeto; antes al contrario, se diría que aquella exige a esta y viceversa. Te imagino ahora en presencia de Gorki cuando afirma que la humanidad será arrastrada por la fuerza a la felicidad. Te creo capaz de golpearte con un martillo en la mano hasta que Gorki se diera por vencido. Pienso asimismo en la misantropía de Schopenhauer, quien dice preferir el afecto por su perro y por otros animales al del hombre plebeyo, y te imagino exhortándolo a ser humilde. Yo nací en un rincón de España donde unas gentes se organizaron para imponer un proyecto político por la vía expeditiva de liquidar adversarios. He visto manifestaciones de ciudadanos que pedían a coro más ejecuciones. Alguna vez estuve cerca de perder la fe en el ser humano; pero luego, conversando con familiares de víctimas del terrorismo, recibí lecciones de humanidad que me libraron de un fácil acomodo al derrotismo. Me gustaría saber qué piensas, qué sientes, cuando estás sentado en la terraza de una cafetería y ves pasar a la gente por la calle.

Siento orgullo por pertenecer al género sapiens/demens, que inventó las cafeterías, el gulag, la rueda y -monumento de los monumentos- internet"
A. Escohotado

AE.- Siento orgullo por pertenecer al género sapiens/demens, que inventó las cafeterías, el sistema gulag, la rueda y -monumento de los monumentos- internet, con el cual se cancela toda distancia, salvo la de alma y alma. El respeto de mi vecino funda el mío propio, sin perjuicio de que podría ser un asesino, y en ese caso toca ir a por él sin contemplaciones. La palabra fe siempre me produjo algo de alergia, porque no se me olvida que el creyente originario fue Abraham, y creyó en la voz interior cuando le mandaba degollar a Isaac. ¿Cómo no puso en duda una orden venida de su ombligo, permitiéndose al tiempo dudar del mundo entero? Temo que ahí está el prototipo del vecino chungo, dispuesto a darte órdenes en función de su propia incapacidad para convencer y seducir. La inteligencia es lo divino del hombre, y llamándonos a entender nos enseña lo esencial de la elegancia -de eligere, elegir-, que es precisamente experimentar antes de pontificar, lo inverso de Abraham y Mahoma cuando abogan por creer antes de ver. La herida que te dejó el delirio homicida en el País Vasco es quizá la que todos sobrellevamos en un mundo donde las cosas mejoran sin pausa; pero violando con ello el sermón de los rencorosos, cuyo logro supremo es llamar información al alarmismo amarillista, olvidando por sistema lo fértil que fue y sigue siendo identificar la libertad con la justicia, haciéndonos responsables en todo momento a todos.

FA.- Siento poner fin a este diálogo mencionando un asunto en extremo doloroso para ti. Así y todo, dime, amigo Antonio, ¿cómo sobrellevas la desgracia de no haber sido Jimi Hendrix?

AE.- Eso fue durísimo. Tenía 35 tacos, una Gibson SG, una casa payesa acondicionada para hacer música en vivo, el bajo y el batería de Bad Company como acompañantes, las melenas proclives a convertirme en terror de las nenas... ¿Y qué? Pues entonces apenas fallaba notas -hoy piso mal 7 de cada 10-, pero mi voz no era la propia, y antes o después perdía el compás. Zapatero, a tus zapatos.

Re: LIBERALES

Mensaje por Assia » Mar 09 Ene, 2018 5:11 am

Lo que Australia no hace es enviar a residentes extrajeros despues de estar viviendo en Australia como va a ser Trump. Que la sutuacion de imigrantes ilegales sin papeles es muy mala no te lo niego, pero poco a poco esta mejorando. El gobierno australiano tenia 1 convenio con Obama de que Estados Unidos recogeria a emigrantes ilegales, cuando entro Trump, no quiso saber nada de ese convenio e insulto con su bocazas a muchos jovenes australianos que murieron en sus guerras con: '' NOSOTROS NO DEBEMOS NADA A AUSTRALIA'' Nos debe todas esas vidas jovenes que murieron en vuestras guerras.
Vaya, otro liberal.? Pues tu, ''no eres na, ni chicha ni limona.''
La matusalen majareta.

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Mar 09 Ene, 2018 3:04 am

una ciudadana del pais con las leyes de inmigracion mas restrictivas de mundo dando clase de tolerancia inmigratoria :clown:

La política australiana de inmigración: una de las más restrictivas y criticadas

Australia conduce las embarcaciones con emigrantes a aguas internacionales, o traslada a los refugiados a centros de detención en el extranjero.

http://es.euronews.com/2017/02/02/la-po ... criticadas

Re: LIBERALES

Mensaje por Assia » Mar 09 Ene, 2018 2:53 am

Si Sr. esconchao o como se llame: no hay nada mejor que ser liberal, que no se Liberan mas que ellos y sus capitales. Segun la prensa australiana, su admirado Presidente liberal Trump, ha decido echar a unos 200 mil se salvadorenos residentes en Estados Unidos. Su admirado liberal Presidente, comienza su trabajo en la Casa Blanca a las 11 de la manana y acaba su trabajo a las 4:15 de la tarde.
VIVA EL LIBERALISMO!!!
Assia

Re: LIBERALES

Mensaje por Assia » Lun 08 Ene, 2018 8:22 am

Solo 1 rapido repaso por GOOGLE, este es otro ''gran liberal'' durante el franquismo y por tanto, seguro que no proclamo su ''libralismo,'' hasta despues de la muerte de Franco. Que estos ''liberales'' no pasaron hambre durante el franquismo porque gracias a ser tan '' liberal'' podian comprar todo lo que quisieran en el mercado negro. Su ''liberalismo'' llegaria despues de la muerte de Franco.
Assia

Re: LIBERALES

Mensaje por Assia » Lun 08 Ene, 2018 7:59 am

'' LOS LIBERALES UNIDOS, JAMAS SEREIS VENCIDOS!!!!
Si se refiere a Albert Camus, de socialista paso tambien a ser liberal, mujeriego y jueguista. Camus '' el gran liberal,'' no quiso y lucho para que los argelinos no fueran ''liberales''

El boxeador del Nobel, de socialista paso a ser ''liberal'' Que eso de ser muy, pero que muy liberal, llega hasta ''liberal'' su pagne en Paraisos fiscales. Viajar por el mundo con su amante la filipina que ''pa'' eso es muy liberal y sus fincas, ponerlas a nombres de sociedades para pagar lo minimo de impuestos a Hacienda.
De ti, se poco,''pensador liberal,'' pero seguro que vives con tu captial tambien ''liberado'' y no moriras hambriento, descalzo, desnudo y atrapado en 1 selva para ser asesinado vilmente. Que orgullosa debe de estar Espana con tener por hijos a tantos intelectuales ''liberales!''

Y el ''liberal'' del Imperio norteamericano,el bruto de Trump, ya nos liberara a todos con la III Guerra Mundial. Osea, que todos tendremos que ser ''liberales'' VIVA EL LIBERALISMO COLECTIVO!!!
Assia

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Lun 08 Ene, 2018 3:29 am

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Ser de derechas

ANTONIO ESCOHOTADO


En las elecciones generales de 1936 la confederación derechista de Gil Robles obtuvo el 46,5% de los sufragios -medio punto menos que el Frente Popular de Azaña-, y en 1976 la confederación derechista de Blas Piñar no logró un solo escaño. En el resto de Europa occidental la migración de la derecha al centro fue mucho más rápida, y coincidió con el éxito del Plan Marshall, mientras el Este se encadenaba a la miseria comparativa del Comecon. Al comenzar los años 60 era de dominio público que Stalin fue un psicópata criminal, y la causa izquierdista se había escindido irreparablemente en socialismo democrático y socialismo mesiánico.

La propia izquierda nació topográficamente, cuando a ese lado de la Asamblea Constituyente francesa (1789) se encontraron reunidos Robespierre y otros diputados, que acabarían asumiendo «el terror como atajo hacia la virtud republicana». Según Babeuf, ejecutado por sedición en 1797, fue el espíritu de Robespierre quien inspiró su Complot de los Iguales, basado en que "todos serán mantenidos a expensas públicas desde la cuna al féretro", y a ese evento se remite el nexo más antiguo entre la gauche y un rechazo simultáneo del trabajo por cuenta propia y la propiedad privada.

Cinco décadas después, Marx y Engels contraponen el socialismo "científico" -una dictadura del proletariado precedida por expropiación general- al socialismo "utópico" de Saint-Simon y Owen. Con todo, cuando está a punto de estallar la Gran Guerra quienes toman en cuenta a Marx lo hacen compatible con un cambio gradual pacífico, preconizado por el propio Engels, al cual se adhieren nueve de cada 10 sufragios izquierdistas. Coincidente en lo fundamental con el laborismo británico, la socialdemocracia era la fuerza más votada en Alemania, y tenía pujantes análogos no solo en toda Europa sino en Rusia, donde el atraso forzaba a existir clandestinamente.

La fidelidad a Marx sin «revisionismo» caracterizaba a partidos insignificantes en términos estadísticos, como el de Guesde en Francia, el de Lenin en el exilio y algo después el espartaquista de Rosa Luxemburgo. Pero el tronar de las armas cambió todo, empezando por algo tan vergonzosamente silenciado por la historia convencional como la montaña de efectivo que el Alto Mando alemán entregó a Lenin para asegurar la rendición de Brest-Litovsk, porque le pareció prioritario poder transferir sus tropas al frente occidental. Los 20 millones de marcos oro -quizá 50- bastaron para comprarlo casi todo en un país desmoralizado, y tener en abril de 1917 «unos 2.000 miembros a lo sumo» -palabras de Trotsky- no fue óbice para que los bolcheviques se hiciesen con el poder en octubre.

Hasta aquí la izquierda se mantenía potencialmente unida, pues en el vasto movimiento socialista entraba todo cuanto fuese acorde con más libertad y prosperidad, respetando como brújula periódica la práctica de elecciones. Los comunistas eran una minoría tan respetable como los anarquistas, y así se mantuvieron hasta enero de 1918, al celebrarse las primeras -y últimas- elecciones rusas bajo su égida, donde obtuvieron un brillante 25%. Pero Lenin entendió que solo la unanimidad aseguraba un mundo nuevo para el hombre nuevo, y cuando el 75% restante quiso deliberar aparecieron los primeros hombres enfundados en abrigos de cuero negro -el distintivo de la Cheka-, tirando a dar.

Entretanto, el horror de posguerra sugirió a principios de los años 20 renovar el absolutismo monárquico con mesías totalitarios, y la versión eslava inicial -tan dependiente de los marcos oro- inspiró análogos latinos y germanos, apoyados de modo más o menos renuente por sus izquierdas y derechas tradicionales. Enveredar por el mesianismo nacionalista aseguró una segunda Gran Guerra, concluida por la derrota de sus iconos en Alemania e Italia y el robustecimiento del icono eslavo, reponiendo así vagamente el término de la primera, pues si Hitler hubiese mandado confraternizar con el pueblo ruso una semana habría sobrado para derrocar a Stalin.

No obstante, la nueva posguerra puso en marcha una reconstrucción indirectamente decisiva, pues un lado la hizo respetando reglas democráticas el otro siguió ignorándolas, y comparar sus resultados despejó toda sombra de duda. Su reflejo fue que dejara de ponerse en cuestión el principio un hombre un voto, divisa de la derecha, y también el rechazo de la propiedad privada y la iniciativa empresarial, divisa del marxismo. El centro político se agigantó a expensas de esos extremos, y los últimos residuos de vacilación sobre el desarrollo económico se desvanecieron cuando China legalizó los negocios, ya que fue suficiente para salir de la miseria.

Para entonces estábamos ya de enhorabuena todos los comprometidos con una rebeldía sin crueldad, como la definida por Jünger y Camus, al resultar cada vez menos probable vernos salvados a la fuerza por algún redentor autonombrado. En Iberoamérica, sin embargo, Castro y Guevara vistieron con ropa nueva ese anhelo, y sobrevivió una izquierda mesiánica hecha a fantasear con una derecha tan desaparecida como la hostil al sufragio universal. Iba a sentirse acosada por la obsolescencia de recursos como legislar sobre precios, depreciar la moneda o declararse alegremente en quiebra, aunque ser una religión política la puso a cubierto de razones prosaicas, hasta cristalizar como altermundismo.

Considerando que la renta per cápita es un factor menos social que su ideología, y el rencor un pasto más nutritivo que el conocimiento, el altermundismo se propuso impedir que la soberanía de patrias chicas se diluya cada vez más en conveniencias económicas transnacionales. Y aquí, donde el latrocinio de la casta política dio a Podemos cinco millones de sufragios, lo ganado con meterle miedo a esos mangantes se pagaría exhumando el revanchismo, junto con una posverdad que interpreta el carácter relativo de toda observación como si cada observador viese desde cada lugar cosas distintas.

Einstein se pasó la vida explicando que vemos las mismas precisamente porque hay relatividad; pero si se nos escapa el fondo del malentendido, olvidemos quién llamó a su física "idealismo agnóstico reaccionario". Fue Lenin, en Materialismo y empiriocriticismo (1908), objetando que «convertir la materia en energía viola el principio de la lucha de clases», pues materia y proletariado son lo mismo. Luego el proletariado se aburguesó, y la izquierda mesiánica hubo de encontrar una nueva víctima en el desfavorecido.

Atormentado según De Quincey por "males sin remedio y agravios sin venganza", el desfavorecido no se distingue de sus semejantes por profesión, salud, edad o defecto visible, ya sea congénito o adquirido. Miembro de rebaños criados en el mismo establo, combinando el mismo estanque genético, su problema es rezagarse a la hora de cumplir los deberes comunes -lograr amor filial y respeto del vecino, confort y sensación de vida cumplida- sin poder echarle la culpa al medio, debido a alguna avidez/indolencia que inclina a pedir sin dar, y en los peores casos a rendirse ante tentaciones fratricidas.

Imaginando que también él depende de reprimir al Capital, el victimismo pasa por alto que la primera parte del siglo XX dirimió ese preciso asunto, y desde entonces el capital no paró de crecer, pues gravar en vez de suplantar al comercio creó sociedades de prosperidad inaudita. Nadie las necesita tanto como el desfavorecido, manipulado como ariete del rencor cuando solo la opulencia le permite sobrevivir, y enmendarse en mayor o menor medida. Pero distinguir entre víctimas reales e imaginarias basta para ser de derechas, incluso de extrema derecha fascista.

En tantos casos como el mío, luchar hasta físicamente contra el franquismo no exime de complicidad, porque la inversión zapateril en Memoria Histórica lanzó otro antifranquismo, centrado en ignorar hasta qué punto los polos se acercaron. Con esa amnesia llegan categorías como la que incluye a Hitler, Ayn Rand y Trump en el mismo saco de extrema derecha, olvidando que el primero solo tuvo un gemelo univitelino precoz: Stalin. La señora Rand es una liberal inteligente, de prosa algo anfetamínica, y el presidente americano no puede ser más hortera, si bien acaba de ver aprobada una reforma donde rentas inferiores a $30.000 están exentas, en vez de sujetas al 21% que tantos jubilados pagamos aquí.

Rand y Trump podrían tener en común intentar entender al hombre efectivo, tan distinto del nuevo anunciado mesiánicamente; pero cuanto más afines al nazismo parezcan menos se distinguirá la extrema derecha del puro infundio, urdido para que la izquierda reñida con vivir y dejar vivir siga soñando su apocalipsis. Más cómicos aún son llamamientos actuales a la unidad socialista, cuando fueron los hombres con abrigo de cuero negro, en 1918, y luego los vestidos de Guevara, quienes mostraron qué destino espera al demócrata cuando su calaña monopoliza las armas.

Antonio Escohotado es filósofo. Su última obra publicada son los tres volúmenes que conforman Los enemigos del comercio (Espasa, 2016).

LIBERALES

Mensaje por Invitado » Mié 13 Dic, 2017 7:57 pm


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