La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Publicar una respuesta


Esta pregunta es una forma de evitar inserciones automatizadas por spambots.
Emoticonos
:cry: :blackeye: :up: :loker :fire: :lol: :grin: :calceta: :pinocho: :shock: :mrgreen: :clown: :juas: :>D: :pukeright: :x :bravooo: :sun: :clap: :salute: :happy0021: :sherlock :wave: :cheerleader3 :guitarman: :bobas :up2 :door :glob :smt031 :roll: :king: :FUCK YOU: :blah :kiss :welcome :eat :bowdown2 :eusaprayrf4: :juggle :cool: :walkman :yes: :pc :pale: :jump :amen: [-X :drunk :smoke :angrywife :acomer:
Ver más emoticonos

BBCode está habilitado
[img] está habilitado
[Flash] está habilitado
[url] está habilitado
Emoticonos están habilitados

Revisión de tema
   

Expandir vista Revisión de tema: La Memoria Histórica: verdades y mentiras

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por PERDON » Dom 14 Mar, 2021 2:56 am

SIGO TENIENDO PROBLEMAS CON MI ORDENADOR Y NO ME SALEN TODAS LAS TECLAS QUE TECLEOS. EL LEVAMAMIENTO DE LOS CAPITANES GALAN Y HERNANDEZ SE PRODUERON EN JACA. PRIETO HUYO A FRANCIA Y AZANA SE ESCONDIO EN LA CASA DE LA GRAN ACTRIZ MARGARITA XIRU...? (NO RECUERDO SU APELLIDO) CREO QQE ESTA GRAN ACTRIZ QUE MURIO EN MEXICO E HIZO FAMOSAS LAS OBRAS DE GARCIA LORCA, ERA FAMILIA DE AZANA.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por MENTIRTRA » Dom 14 Mar, 2021 2:46 am

NO SOLO UNA MAYORIA DE ESPANOLES, TAMBIN FUERON MILITARES LOS QUE SE SUBVLEVARON CONTRA EL REY ALFONSO XIII. AL VICA Y COMPANIA SE LES HAN OLVIDADOS DECIR QUE EL 14 DE DICIEMBRE DE 1930 FUSILARON A LOS CAPITANES : FERMIN GALAN Y A GARCIA HERNANDEZ POR SUBLEVARSES CONTRA LA MONARQUIA DE ALFONSO XIII

SERA MEJOR QUE NO ABRA MAS ESTE FORO Y ASI TDOS CONTENTOS.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Sab 13 Mar, 2021 9:30 pm


Preguntas a la Historia 7. El doble golpe de estado de 1936.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Vie 05 Feb, 2021 11:52 pm

Imagen

La División Azul vista por una rusa de la época

Extractos del “diario de Lidia Osipova”, una rusa anticomunista en el cerco de Leningrado



-19 de septiembre de 1941.
Tras muchos rumores fallidos ocurrió lo que tanto anhelábamos: los alemanes han llegado. Esperamos con gran tensión y esperanza la libertad y al fin vemos a dos auténticos soldados alemanes que avanzan por la carretera; las mujeres les rodean y les ofrecen lo mejor de sus míseras reservas alimenticias: quien unos huevos, quien un terrón de azúcar, etc. Los alemanes estaban sorprendidos y sin ningún signo de agresividad.

23 de septiembre.
Conversamos con dos oficiales alemanes y uno de ellos nos dice que su evangelio es servir al Führer, porque el Führer es su único Dios, ¿Qué significa esto? ¿No habíamos oído ya entre nosotros una fraseología semejante? ¿Nos habremos vuelto a equivocar?

5 de septiembre.
El idilio con los alemanes se acabó, comienza la tragedia de la guerra. Ayer, frente a la farmacia, los alemanes ahorcaron a dos hombres y una mujer. Los ejecutaron por merodeadores. Los encontraron en territorio neutro entre las trincheras alemanas y las rusas, pese a que esto es la guerra y nos encontramos en la línea del frente; una oscura nube flotaba sobre la ciudad. La moral de la gente se tornó lúgubre.

25 de mayo de 1942.
Nos trasladamos a Pavlovsk

25 de junio de 1942
Circulan rumores de que pronto tendremos aquí a los españoles de la célebre División Azul

25 de agosto de 1942.
Conocemos a un intérprete de la División Azul, un tal Alexandr Doski, traductor de la Plana Mayor del Regimiento 262º. Arquetípico emigrante “blanco”: chófer en París, mercenario en la Legión Española, si bien había venido a luchar contra el comunismo; pero esto para él era una circunstancia casual, la paga era mayor; un vulgar trepa. Los españoles eran gente de buen corazón, generosos y humanos, pero frustraron nuestras expectativas respecto a su aspecto físico. En nuestra imaginación los representábamos como un pueblo bello y apuesto, pero en realidad eran de pequeña estatura, inquietos como monos, desaliñados y pícaros como gitanos, pero generosos y simpáticos. Todas las bellas de la ciudad que convivían con los alemanes se pasaron a los españoles y los españoles se mostraron tiernos y corteses con las mujeres. Alemanes y españoles se odiaban cordialmente, principalmente a causa de su rivalidad por las mujeres.

Imagen
Los españoles recibían dos raciones de suministro, una del Ejército alemán y otra de España, y lo que les sobraba lo repartían entre la población. La población civil valoró de inmediato el benevolente talante de los españoles y rápidamente se establecieron lazos de afecto, no solo con las jóvenes, sino especialmente con los niños. Tales relaciones eran impensables con los alemanes. Cuando los alemanes se movían con sus carros jamás consentían que nadie, bajo ningún pretexto, subiese a bordo. Cuando lo hacían los españoles, los carros se inundaban de niños que iban de un lado a otro con los carreros. Los Josés y Manueles andaban por las calles rodeados de niños colgados de brazos y espaldas

17 de septiembre de 1942.
Ocurrió un suceso que conmovió a la población. Un huérfano de guerra que andaba vagabundeando robó un pan, por lo que estuvo a punto de ser fusilado, a no ser por la enérgica intervención de un capitán español (…) Sin embargo, en lo referente al trabajo, era mucho mejor colaborar con los alemanes. Con ellos siempre sabías lo que querían y cómo complacerles; pero estos venales (¿? debe de ser una mala traducción) personajes españoles siempre te dejan colgada con sus órdenes y contraórdenes.

1 de octubre de 1942.
Una joven que trabajaba en el baño y la desinfección con los españoles fue muerta por la metralla de una granada. El féretro fue llevado a hombros por los españoles, que la enterraron con todos los honores y con gran duelo. (…) Yo colaboraba con los españoles en la organización del baño y desinfección de soldados, pero mis españoles me tenían agotada y considero interesante establecer un paralelo entre españoles y alemanes tal cual nosotros los vemos. Alemanes: silenciosos y tranquilos. Españoles: ruidosos e inquietos. Los alemanes obedecen las órdenes a rajatabla, por absurdas que sean. Los españoles interpretan las órdenes como cada cual las entiende. Los sábados por la noche los españoles reciben su ración de vino o coñac y cuando se emborrachaban salían por el pueblo a buscar camorra a los alemanes. Los alemanes se defendían, a veces en pleno día y sin que mediara bebida se entablaban peleas entre los soldados. Los alemanes son extremadamente cuidadosos con su equipo y ahorrativos con sus productos alimenticios, no pierden ni una miga gratuitamente. Cuando los españoles recibían sus mudas nuevas, cogían las tijeras y cortaban las perneras, convirtiendo los calzones largos en cortos. Los restos los aprovechaba yo para mi lavandería.

Los alemanes son valientes si así lo manda el Führer. Los españoles que yo conocí carecían de instinto de conservación; en un ataque podían perder el 50% de los soldados, mientras que el otro 50% seguían combatiendo y cantando; esto lo he visto yo con mis propios ojos y hasta los alemanes estaban asombrados con su valor y resistencia.

Los alemanes, pese a su famosa sentimentalidad, podían ser muy groseros con las mujeres. En general les gustaba organizar en lo posible una existencia cómoda con sus parejas y al tiempo se comportaban como egoístas y desvergonzadamente despectivos y groseros con ellas. En los trabajos las obligaban a limpiar las letrinas de sus estancias y cuarteles y liberar de nieve las vías de tren y las carreteras hasta la extenuación, y si se terciaba no tenían reparo en golpearlas. Los españoles eran impetuosos y apasionados, pero respetaban sinceramente a las mujeres; por celos podían apuñalar a sus compañeras, pero en ningún caso abusar de ellas o menospreciarlas. Como ya he dicho, los alemanes y los españoles solo tenían en común su recíproco desprecio.



8 de enero de 1943.
Algaradas entre los españoles y los alemanes. Estos habían golpeado a unas mujeres; los españoles salieron a la calle y comenzaron a agredir a todo alemán que encontraban en el camino; las peleas fueron auténticas. Como siempre en nuestro mundo loco, las acciones caballerescas no procedían del mando, sino de los simples soldados”.


No quedan mal los hispanos, pese a ser más bajos y feos que los alemanes. No tenía yo la menor idea de ese “desprecio recíproco” entre unos y otros. Por todo lo que había leído, parece que hubo una fundamental camaradería, que lógicamente no excluía los roces y pendencias. Para los españoles, los alemanes eran “cabezas cuadradas”, pero en general parece que admiraban su disciplina y eficiencia; a los alemanes les chocaba el aspecto indisciplinado de los españoles, pero admiraban su valor. En todo caso, el mando alemán concedió a la DA una gran cantidad de cruces de hierro y otras medallas que ciertamente no se regalaban, y a Muñoz Grandes una de las principales condecoraciones, lo que indica un aprecio real. De todas maneras, el testimonio de Lidia Osípova es interesante y debe de reflejar su parte de verdad.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Vie 08 Ene, 2021 7:35 pm



Los crímenes silenciados de los maquis: revolución contra Franco o brutalidad terrorista

No todos los guerrilleros surgidos en 1939 resistieron a la dictadura por ideales. Los hubo simplemente que robaron por necesidad, los que colaboraron con estos por amistad o por miedo y los que cometieron los crímenes más horribles sin ninguna motivación política


«En las acciones protagonizadas por los maquis es difícil trazar la línea que separa la acción revolucionaria en favor de la libertad de la brutalidad terrorista». Así describía Pedro Aguilar el papel de los famosos prófugos antifranquistas que surgieron tras la Guerra Civil. Según el historiador y periodista, «hubo quien se echó al monte por ideales. Hubo quien lo hizo por necesidad y otros por conveniencia. Algunas familias ganaron mucho dinero gracias a los maquis, que pagaban bien los favores. Otras no recibieron un duro y sí numerosas palizas. Todavía hoy, hay quien al hablar de estos guerrilleros en alpargatas menciona el nombre de ETA».

En el mismo artículo publicado por la revista «Añil» en 2001 —bajo el título «Maquis en Guadalajara»—, Aguilar reconstruía las andanzas de algunos de estos personajes en torno a la zona del Alto Tajo. Para ello entrevistó a varios de los guerrilleros supervivientes, así como a amigos y familiares de estos, uno de los cuales subrayó que «la diferencia es que los maquis luchaban contra la dictadura y los etarras lo hacen contra la democracia». Sin embargo, los primeros formaban un grupo tan heterogéneo y diverso que a muchos historiadores les ha resultado difícil delimitar quiénes lo eran realmente y que los movía.

Es algo parecido a lo que ocurre con los bandoleros desde que, hace cuarenta años, Eric Hobsbawm publicó la primera edición española de «Bandidos». Un libro clásico en el que el célebre historiador británico definía a estos como rebeldes contra un orden social injusto, representado por el poder arbitrario de los monarcas, los señores feudales y los propietarios de la tierra. Esta imagen fue difundida antes por los periódicos y los viajeros románticos que llegaron a España atraídos por las aventuras de estos héroes populares en la Guerra de la Independencia. Sin embargo, en las últimas décadas se ha intentado delimitar su papel de manera más realista, ya que tras expulsar a las tropas de Napoleón en 1814, muchos fueron incapaces de reinsertarse en la vida civil y se «echaron al monte» para ganarse la vida asaltando, secuestrando y asesinando a inocentes como simples criminales.


La matanza del Martinete

Entre los maquis, al igual que entre los bandoleros, se mezclaban personajes de origen y principios muy distintos, lo que hace igualmente difícil definirlos de una manera homogénea. A esto hay que añadir algunas de las matanzas perpetradas por estos, como la del Martinete, el 16 de septiembre de 1948. Fue uno de los sucesos más dramáticos de la década en la meseta central española, protagonizado por una partida de veinte guerrilleros, que tras cortar el puente del mismo nombre que hacía las veces de frontera entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, se dedicaron a robar y secuestrar a todo aquel que pasaba.

«Al pasar el puente nos desviaron con las escopetas a la alcantarilla. Allí nos registraron, nos quitaron las perras y nos llevaron a un alto que estaba al otro lado, donde nos iban dejando vigilados. Éramos más de cuarenta y un buen puñado de mulas», recordaba Ángel Herranz, un vecino de El Recuenco que en 2001 contaba con 92 años. Cuando se hizo de noche, vio con sus propios ojos como los maquis ejecutaban al teniente de la guardia civil Pedro Serrano y al guardia José López, destinados en Priego, así como a los dos inspectores de la Fiscalía de Tasas: Alfredo Robles y Pedro Plaza. «Los guardias llegaron con la moto y, cuando quisieron darse cuenta, ya les estaban apuntando. Los bajaron y les ataron las manos con unas cuerdas. Lo mismo hicieron con los de la Fiscalía que iban en un coche. Los subieron arriba y contra un pino los fusilaron. Fue una barbaridad. El teniente era una buena persona que nunca se metía con nadie», aseguraba.

Aquel fue el primer asesinato de dos recaudadores de Hacienda protagonizado por los maquis, pero no el último. El trágico suceso, sin embargo, lo recogió la prensa de la época en apenas dos frases, sin especificar cómo murieron ni quién los mató. Y es que los crímenes de los maquis fueron silenciados durante años no solo por la propaganda del régimen franquista, sino también, por incomprensible que parezca, por sus mentores, el Gobierno de la República en el exilio, que omitió voluntariamente las acciones de todos estos supuestos héroes de la resistencia en España. «En la mañana de hoy ha tenido lugar el funeral y traslado de los restos mortales de los dos agentes de la Fiscalía de Tasas asesinados en las cercanías de Priego», señalaba escuetamente la «Nueva Alcarria» en septiembre de 1948.


«Robos, secuestros y asesinatos»

«En los dos años anteriores, cientos de guardias civiles acompañados de somatenes, paisanos armados colaboracionistas del régimen, ya recorrían pueblo por pueblo y casa por casa la zona de Guadalajara lindante con la provincia de Cuenca en busca de maquis. Los robos, secuestros y asesinatos cometidos por una partida de 24 guerrilleros que se movía por la comarca, dividida en dos o tres grupos según los casos, habían aumentado. Tenían su centro de operaciones en los montes conquenses pero, en su continua huida, hacían incursiones en la provincia vecina», relata Aguilar.

Tampoco aparecen recogidos en los periódicos, ni en los informes de militares o funcionarios franquistas, por supuesto, los asesinatos pertrechados por los miembros de la Benemérita contra estos maquis o contra los sospechosos de haberles dado cobijo en alguna ocasión. En el artículo narra los sucesos de aquella trágica noche del 17 junio de 1947 en Armallones (Guadalajara), donde decenas de agentes sacaron a varios vecinos a la calle. «Según íbamos caminando hacía el monte, un guardia nos daba culatazos en los hombros. Al amanecer, bajamos río abajo hasta llegar al molino de Ocentejo y allí dormimos esposados», contaba uno de los supervivientes. La intención era que los detenidos les indicasen los escondrijos de los guerrilleros, pero a la mañana siguiente comenzaron a darles golpes hasta acabar con la vida de varios de ellos.


De «huidos» a «guerrilleros»

Entre los que resistieron a la dictadura dentro de España por ideales, los que robaron por necesidad, los que ayudaron a los maquis por amistad o por miedo y los que cometieron crímenes terribles sin ninguna motivación política, había un amplio abanico de personajes. De hecho, los términos empleados desde 1939 para calificarlos son varios. Desde «huidos» a «rojos», pasando por «los del monte», «los de la sierra», «bandoleros», «forajidos», «malhechores», «bandidos» y los ya mencionados «guerrilleros» y «maquis». Tal y como apunta el historiador Francisco Moreno Gómez en «La resistencia armada contra Franco» (Crítica, 2001) casi todos ellos eran válidos, pero debemos otros no se ajustaban a la realidad.

Al final de la Guerra Civil la mayoría eran antifranquistas que se habían escapado de las cárceles y habían desertado de las llamadas a filas para ocultarse en el monte, lejos del foco de la Guardia Civil y el Ejército. Fue a estos a los que, en aquella primera mitad de la década de los 40, se los llamó «huidos», un término que designa la primera etapa del fenómeno, entre 1939 y 1944. «Entre ellos predominó el carácter fugitivo ante el terror franquista, el echarse al monte huyendo de la tortura, de la cárcel, de los campos de trabajo, de la muerte y, a veces también, del hambre, la humillación y la miseria. Sería una fase un tanto individualista y de escasa organización política, aunque los huidos son, por supuesto, antifranquistas, de izquierdas y desafectos al Régimen», explica.

El término «guerrilla» o «guerrillero» designa más bien a la etapa más organizada del fenómeno, a partir de 1944, cuando se unieron a ellos un buen número de excombatientes procedentes de Francia que, tras la Guerra Civil contra Franco, decidieron luchar contra Hitler en el país vecino y volver después a su tierra creyendo que podrían derrocar al caudillo. «Héroes en Francia y bandoleros en España», los califica Secundino Serrano en «Maquis. La historia de la guerrilla antifranquista» (Temas de Hoy, 2001). En este segundo periodo, cuenta el autor, aparentaban tener una estructura militar, jerárquica y más politizada, basada por lo general en las orientaciones del Partido Comunista de España (PCE). Este es el término preferido por los supervivientes y militares ortodoxos, «de manera que, cuando no lo utilizamos en algún acto público, suelen atizarnos con la siguiente polémica o controversia», asegura Moreno.


La polémica definición

Según otros investigadores, el fracaso decisivo y la desaparición de estos guerrilleros o bandidos consistió en la ausencia del esperado apoyo popular. A pesar de la tenacidad, el valor y a veces el ingenio derrochados hasta 1949 oficialmente, en realidad hasta 1951, el maquis no prendió en la población. Aquello fue uno de los factores que determinó su derrota. «De otro modo, la represión no habría bastado para destruirlo. Las guerrillas se redujeron a terrorismo primero y, luego, a simple bandidaje. He podido comprobar en Galicia y otros lugares cómo la gente conservaba de ellos la imagen de huidos o bandoleros», subrayaba el historiador Pío Moa en 2001, conocido por su defensa de muchos aspectos de la dictadura franquista.

La última polémica sobre la definición de los maquis se produjo en la redacción que los socialistas hicieron del proyecto de ley de Memoria Histórica en 2007, donde calificaban a estos como «luchadores por la defensa de los valores democráticos». En el documento inicial, el Gobierno de Zapatero establecía el «reconocimiento» de la democracia a «los represaliados, encarcelados, deportados y exiliados» por motivos políticos e ideológicos, pero de forma genérica. Fue después, a petición de Izquierda Unida, cuando el PSOE decidió incluir «a quienes en distintos momentos lucharon por la defensa de los valores democráticos», en referencia a los guerrilleros e independientemente de las acciones o crímenes cometidos.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 07 Oct, 2020 10:00 pm


¡TERRORÍFICO VIDEO QUE SÁNCHEZ NO QUIERES QUE VEAS!, LARGO CABALLERO EL GRAN ENEMIGO DE LA PAZ

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 30 Sep, 2020 9:03 pm

ya .... las brigadas internacionales eran comunistas, que vinieron a defender a los comunistas y la división azul eran nazis, que fueron a defender a los nazis.
mas claro..... agua.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 30 Sep, 2020 3:08 pm

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 30 Sep, 2020 12:44 pm

Imagen

Ortega Smith: "Largo Caballero e Indalecio Prieto fueron unos auténticos criminales"

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid estará "encantado de explicar en un tribunal" su parecer sobre estos históricos socialistas.

El secretario general de Vox y portavoz de la formación en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, estará "encantado de explicar en un tribunal" que los históricos dirigentes socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto fueron "auténticos criminales".

Vox, PP y Cs eliminarán el nombre de Largo Caballero y Prieto del callejero madrileño "en aplicación de la Ley de Memoria Histórica". La propuesta la presentó Ortega Smith ayer en el Pleno de Cibeles para acabar con cualquier homenaje a "exponentes de totalitarios criminales antidemócratas".

En una entrevista en RNE y tras recordarle la intervención de la Justicia después de que declarara que las Trece Rosas "eran mujeres que torturaban, mataban y violaban vilmente", el secretario general de Vox ha aseverado que estará "encantado de explicar en los medios de comunicación, en la tribuna del Congreso de los Diputados o en un tribunal que la historia es como es, cuando algunos han decidido reescribirla".

"Van a tener memoria"

El también diputado nacional ha acusado a los dos históricos socialistas de ser "los responsables de miles de muertes, de un golpe de Estado a la República, de amenazar con pistola en el Congreso, de asesinar al líder de la oposición (José Calvo Sotelo), de alentar con sus discursos la Guerra Civil, de alentar la dictadura del proletariado como en Rusia". "No se merecen una placa", ha sostenido.

Ortega Smith ha declarado que no entiende que cause polémica la aplicación de una ley, la de Memoria Histórica, por los mismos que la han defendido. "¿Se aprueban leyes donde sólo se pueden quitar calles a los que determinados partidos dicen que hay que quitarlas?", se ha preguntado.

"¿Quieren historia y memoria? Van a tener historia y memoria", ha lanzado asegurando que en Vox no tienen complejos y no van a permitir "que unos escriban una historia de buenos y malos", menos "los que abogan por dictaduras comunistas". "Vamos a poner los hechos que a algunos les deberían sonrojar decir que pertenecen al PSOE o a UGT", ha terminado.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Vie 25 Sep, 2020 4:52 pm

Imagen

"La guerra está perdida; pero si por milagro la ganáramos, en el primer barco que saliera de España tendríamos que salir los republicanos, si nos dejaban".

Manuel Azaña

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 23 Sep, 2020 9:06 pm



¡BRUTAL REACCIÓN DE PÍO MOA CONTRA LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA!: SÁNCHEZ QUIERE ACABAR CON ESPAÑA

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Mié 23 Sep, 2020 9:04 pm


¡TREMENDO VIDEO QUE SÁNCHEZ NO QUIERES QUE VEAS!

LAS MÁRTIRES DE SOMIEDO LAS 13 ROSAS OLVIDADAS

Enfermeras mártires de Somiedo

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Sab 23 May, 2020 3:21 am

Imagen

El mito del "capitalismo nazi"

The Austrian 3 no. 5 (2017).pdf

[Extraído de The Austrian 3, nº 5 (2017): 18-19]

Chris Calton


Hace poco vi un tuit muy ingenioso que decía que la gente que dice “Los nazis eran socialistas, ¡está en su nombre!” deben estar “muy confundidos con las alitas de búfalo”. Ahora la idea convencional es que los nazis eran capitalistas, no socialistas, a pesar de su nombre equívoco el “Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes”. Cualquiera con un título universitario sabe que eran capitalistas, si no en el hombre, al menos en sus principios.

Por supuesto, todo esto es una tontería. Pero sí plantea la pregunta de de dónde vino este mito. En realidad, Mises respondió a esta pregunta en 1951 en su ensayo Caos planificado.

Durante el siglo XIX, cuando el socialismo se estaba poniendo de moda en Europa, no había ninguna distinción entre “socialismo” y “comunismo”. Había diferentes formas de socialismo, por supuesto, pero no se distinguían con términos diferentes. Los distintos pensadores tenían sus preferencias, pero los términos se usaban indistintamente, incluso por Karl Marx. Mises escribe: “En 1885, en su Crítica del programa de Gotha del Partido Socialdemócrata Alemán, Marx distinguía entre una fase inferior (anterior) y una superior (posterior) de la sociedad comunista futura. Pero no reservaba el nombre de comunismo para la fase superior, ni llamaba socialismo a la fase inferior como algo diferenciado del comunismo”.

Según la teoría de la historia de Marx, el socialismo era algo inevitable. De acuerdo con este punto de vista determinista, todo país estaba destinado a progresar de una sociedad feudalista, a una capitalista y finalmente a una sociedad socialista. Para Marx, esta progresión era inevitable.

En Alemania, los primeros proveedores de “socialismo de estado” aparecieron poco antes de Marx. Johann Karl Rodbertus, como Marx, rechazaba muchas de las teorías socialistas existentes como insostenibles. Rodbertus fue el primer pensador socialista que defendido el control tanto de la producción como de la distribución y, para lograrlo, el socialista debía usar el estado. El mayor expositor de sus ideas fue Ferdinand Lassalle, cuyo proselitismo llevó a un rápido crecimiento en popularidad de lo que Mises llamaría “socialismo de patrón alemán”.

El socialismo alemán, como lo define Mises, difiere de lo que llamaba “socialismo de patrón ruso” en que “se mantiene, aparente y nominalmente, la propiedad privada de los medios de producción, las empresas y el intercambio del mercado”. Sin embargo, este es solo un sistema superficial de propia privada, porque, a través de un sistema completo de intervención y control económico, la función empresarial de los dueños de la propiedad está completamente controlada por el Estado. Con esto, Mises quiere decir que los dueños de negocios no especulan acerca de acontecimientos futuros para el fin de asignar recursos en la búsqueda de beneficios. Igual que en la Unión Soviética, esta especulación empresarial de asignación de recursos la realiza una sola entidad, el Estado, y el cálculo económico es por tanto imposible.

“En la Alemania nazi” nos dice Mises, a los dueños de propiedades “se les llamaba directores de tienda o Betriebsführer. El gobierno dice a estos falsos empresarios lo que quiere producir y cómo., a que precios comprar y a quién, a qué precios vender y a quién. El gobierno decreta con qué salarios deberían trabajar los obreros y a quién y en qué condiciones deberían los capitalistas confiar sus fondos. El intercambio del mercado no es más que una farsa. Como todos los precios, salarios y tipos de interés están fijados por la autoridad, son precios, salarios y tipos de interés solo en apariencia; de hecho, son meramente términos cuantitativos en las órdenes autoritarias que determinan la renta, consumo y nivel de vida de cada ciudadano. La autoridad, no los consumidores, dirige la producción. El consejo general de dirección de la producción es supremo; todos los ciudadanos no son sino servidores civiles. Esto es socialismo con la apariencia externa de capitalismo. Se mantienen algunas etiquetas de la economía capitalista de mercado, pero aquí significan algo completamente distinto de lo que significan en la economía de mercado”.

Pero los propios soviéticos también desempeñaron un papel en la creación del mito del capitalista nazi. Los nazis no estaban tratando de ocultar su socialismo (después de todo, tuits sarcásticos aparte, el socialismo estaba en el nombre): solo estaban implantando socialismo de acuerdo con una estrategia distinta de la de los socialistas marxistas.

Los soviéticos fueron capaces de calificar a los nazis como capitalistas solo porque ya habían empezado a redefinir los términos “socialismo” y “comunismo” para ajustarse a su propio programa político. En 1912, Lenin formó su Partido Comunista. Los miembros de este partido, los bolcheviques, eran ahora distintos de los demás grupos rivales socialistas. Los términos “comunismo” y “socialismo” podían seguir siendo usados indiferentemente y la propia Unión Soviética era solo un nombre abreviado para la “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”. Pero al llamar a su grupo con el nombre de “Partido Comunista”, el título “comunista” (ahora significando miembro del partido de Lenin) se convirtió en una manera de decir que alguien era un “verdadero socialista”, por decirlo así.

“Fue solo en 1928”, explica Mises, “cuando el programa de la Internacional Comunista (…) empezó a diferenciar entre comunismo y socialismo (y no solamente entre comunistas y socialistas)”. Esta nueva doctrina sostenía que, en el marco marxista, había otra etapa de desarrollo entre capitalismo y el comunismo. Esa etapa, por supuesto, era el socialismo y era la etapa en la que estaba la Unión Soviética.

En su teoría original, Marx hacia una distinción entre comunismo de etapas tempranas y posteriores, en el que la verdadera igualdad solo se alcanzaría en la etapa final del comunismo, después de que el Estado hubiera seguido con éxito todas sus prescripciones y los seres humanos hubieran evolucionado más allá de su “conciencia de clase”. En la nueva doctrina, el “socialismo” simplemente se refería a la etapa temprana del comunismo de Marx, mientras que el verdadero comunismo (la etapa posterior del comunismo de Marx) no se alcanzaría hasta que todo el mundo fuera comunista. Así, la Unión Soviética era únicamente socialista y los miembros del partido eran comunistas porque eran los pocos ilustrados estaban trabajando por el objetivo último del comunismo.

Pero los nazis todavía afirmaban ser socialistas y, de hecho, estaban actuando bastante como socialistas con sus duras intervenciones económicas. Sin embargo, seguía habiendo desigualdad económica entre los ciudadanos de la Alemania nazi (igual que la había en la Unión Soviética, pero eso no importaba para la explicación). Además, como señalaba Mises en su análisis del socialismo de patrón alemán, los nazis mantenían parte del lenguaje legal de una sociedad capitalista. En concreto, todavía existía en la existencia superficial de la propiedad privada nominal.

Cuando los nazis invadieron la Unión Soviética, Josif Stalin y sus secuaces usaron la nueva narrativa comunista para redefinir el socialismo nazi (que nunca fue marxismo, pero se basaba en las teorías de los socialistas alemanes originales, que influyeron directamente en las ideas posteriores de Marx) como “capitalista”. De acuerdo con esta nueva narrativa, los nazis estaban en la etapa final y peor del capitalismo.

En un momento en el que muchos miembros de la intelectualidad europea seguían enamorados de la Unión Soviética, esta narrativa de los nazis como capitalistas fue una mentira bienvenida. Pero esta idea no proviene de ninguna justificación de principios económicos, sino más bien de la interpretación soviética del marco marxista. Los nazis, que publicitaban orgullosamente su socialismo e implantaron políticas socialistas con gran coherencia, eran calificados ahora como capitalistas sin ningún motivo que no fuera que no se ajustaban limpiamente a la visión soviético-marxista del mundo y esta falsa narrativa sobrevive hasta hoy.

Note: The views expressed on Mises.org are not necessarily those of the Mises Institute.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 12:05 pm

Y la U.R.R.S. no tuvo nada que ver. Ya está tardando Zanahorio en beberse una jarra de lejía, que desinfecta el cuerpo y la mente.

La Memoria Histórica: verdades y mentiras

Mensaje por Invitado » Dom 10 May, 2020 3:33 am



:pinocho:

Arriba