Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por jajaja » Sab 08 Ago, 2020 3:20 am

El Rey

Salvador Sostres



LOS REYES, como los papas, no tienen que ver con los hombres sino con Dios. Es estúpido juzgar a los monarcas con criterios terrenales y además no sirve de nada. La monarquía es un don, una encarnación divina; ni es democrática ni está sujeta a las leyes que los hombres nos hemos dado, ni queda totalmente a nuestro alcance comprender su última profundidad y significado. Un rey no nos representa a nosotros sino a Dios. Su idioma es el de la eternidad y es nuestra tarea de mortales tratar con devoción de traducirlo, de descifrarlo, aun sabiendo que el intento no va poder librarse de nuestra natural imperfección. Yo puedo entender los ataques de los republicanos, precisamente por su alma tan poco trabajada, pero está fuera de lugar que los que se llaman a sí mismos monárquicos pretendan hacerse los íntegros con su invertebrada lista de reproches. La defensa de un rey no puede depender de ninguna circunstancia. A un rey se le defiende con el furor de los siglos, con las catedrales, con la sangre derramada en las batallas que establecieron las naciones y dibujaron los mapas; y tal como es poco sólido perder la Fe ante las victorias del Mal o los accidentes de tráfico, no es serio cuestionar a un rey por los regalos de un amigo o por los chismes de una cortesana. Un rey es el vínculo más atávico entre el hombre y Dios, el hilo retomado de la Creación en la Tierra, y es el deber de sus súbditos respetarlo, obedecerlo y custodiarlo hasta que Dios lo llame de vuelta a su regazo. Lo demás son formas varias de afectación igualitaria, ensayos de la derrota, la humanidad sin tensión, desparramada. Vulgar exceso de terrestridad. Los reyes no tienen que dar ejemplo sino presencia, permanencia y asegurar la Historia.
Las más estrepitosas derrotas que el hombre libre ha conocido no las causó el brutal avance de ningún enemigo implacable sino la dejadez de los que tenían que defender la frontera del Imperio. A un rey no se le puede defender desde la comodidad, ni empatando con la masa desaforada, sin desenvainar la espada. No hay rey si no prevalecen las categorías fuertes, tan ásperas a veces, y tan poco amables. La libertad no se desmorona porque el Mal sea más poderoso sino cuando el Bien se reblandece asumiendo la propaganda relativista y la corrección política se convierte en una parodia de la altura moral. Cuando nos da apuro hablar de Dios, cuando en nombre de la neutralidad lo expulsamos de las instituciones, de las aulas y hasta los funerales, como si la Civilización no se basara en que la muerte no es lo contrario de la vida; cuando presumimos de laicismo como si fuera la democracia, cuando presumimos de democracia como si fuera nuestra trascendencia, cuando despreciamos nuestra trascendencia como si sólo fuéramos animales y luego nos extrañamos de ser tratados como tales.

Viva en España o en la República Dominicana, el Rey habrá dejado su obra para los libros de Historia, y aunque le hayamos expulsado, le continuaremos debiendo cada instante, cada logro, cada bienestar de nuestro presente libre, próspero y acomodado, tal vez demasiado acomodado. Sus pecados los dirimirá con Dios, que es quien le dio dinastía y misión para que reinara sobre nosotros. Los que clamorosamente fallaron en su deber de defenderlo, los que titubearon, los que negaron su naturaleza y su condición por miedo al berrido infame de la turba, y por lavarse las manos ante lo que les exigía algo más que su arrogancia y su apatía, tendrán tiempo para entender la miseria y la muerte que traen consigo los que han querido humillar a Juan Carlos. Basta con ver la lista de los que ayer le insultaban, la calaña de cada uno de los personajes y dónde nos llevaron sus políticas de conflicto, atraso y hambre. No aprendemos, no mejoramos. Así cayó Roma y así nos han arrasado desde entonces todas las barbaries. Merecemos vivir entre fulanas y elefantes. Si Dios nos volviera a mandar a su Hijo, volveríamos a crucificarlo.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:44 am

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:21 am

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EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA MONARQUÍA BORBÓNICA

Juan Carlos de Borbón ha sido y es "un delincuente integral, un indeseable, un felón que se ha aprovechado durante casi cuarenta años de la poltrona institucional". La huida del “emérito”, una expulsión en toda regla pactada entre Felipe VI y el Gobierno y aceptada in extremis por Juan Carlos de Borbón a cambio de ciertas contrapartidas que tendrían que ver con su futura impunidad ante posibles acciones judiciales abre la puerta de par en par - afirma el coronel Amadeo Martínez Inglés - para el pronto advenimiento de la III República.

AMADEO MARTINEZ INGLÉS

La huida del “emérito”, una expulsión en toda regla pactada entre Felipe VI y el Gobierno y aceptada in extremis por Juan Carlos de Borbón a cambio de ciertas contrapartidas que tendrían que ver con su futura impunidad ante posibles acciones judiciales (un error estratégico y político de primer nivel del actual monarca que no ha sabido enfrentarse al Ejecutivo con la suficiente valentía y determinación y que deja a la monarquía española sola y contra las cuerdas) abre, sin ninguna duda, la puerta de par en par para el pronto advenimiento de la III República.

Juan Carlos I, prácticamente todos los ciudadanos españoles estamos al tanto y el historiador que suscribe lo ha publicado en numerosos trabajos y puesto repetidas veces en conocimiento de los más altos organismos del Estado, es todo un delincuente integral, un indeseable, un felón que se ha aprovechado durante casi cuarenta años de la poltrona institucional (…a título de rey) que le regaló Franco. Pero los presuntos delitos por lo que en estos momentos está siendo investigado en España y el extranjero, de naturaleza económica, fraudulenta y fiscal, son sólo el chocolate del loro si repasamos el panorama delictivo personal al que debería hacer frente si este país fuera realmente una democracia parlamentaria con sus tres poderes verdaderamente independientes. De dicho currículo presuntamente delictivo de alto nivel sobresalen gravísimos hechos relativos al golpismo, el terrorismo, la alta traición, el abuso de poder, la corrupción generalizada, la utilización de altas instituciones del Estado como el CESID o el CNI para sus chanchullos políticos y económicos, la promiscuidad sexual pagada con millones de euros de los fondos reservados…etc, etc, dejando aparte, porque nunca ha sido juzgado ni investigado por presiones de la dictadura franquista y la propia casa real, el despreciable homicidio cometido en su juventud (18 años) al dar muerte con su pistola a su hermano Alfonso de Borbón, siendo un profesional de las Fuerzas Armadas españolas, sin presentarse siquiera ante las autoridades pertinentes para asumir las responsabilidades a que hubiera lugar.

Este hombre, este ex rey de baja estofa moral, este canalla, desde luego tenía que acabar mal, muy mal, y en estos momentos inicia su particular vía crucis, un pedregoso camino hacia el infierno personal, político e histórico. Pero su huida pactada, su exfiltración política, su mutis por el foro, va a tener mucha más importancia que la quieren ver sus sicarios, sus pelotas, sus palmeros, los escasos monárquicos que en este país y en pleno siglo XXI añoran todavía el absolutismo regio, el poder de la sangre, la continuidad de una institución que allá donde todavía permanece enquistada histórica y geográficamente revela a todas horas su inanidad, su estupidez, su excentricidad, su extemporaneidad, su anómala relación con unos vasallos que apenas pueden recibir de sus uniformados máximos representantes otra cosa que sus estrafalarios y ridículos saludos con la manita derecha en alto.

La importancia de esta huida del Borbón de marras de esta desgraciada España de hoy es máxima a todas luces digan lo que digan los corifeos mediáticos de un régimen que se desmorona a toda velocidad. Desaparece así la última “línea Maginot” que todavía protegía la indefensa monarquía felipista, no del ataque de los monárquicos españoles que durante décadas hemos dado muestra de honestidad y templanza a pesar del ninguneo y la persecución que hemos sufrido de un régimen postfranquista coronado anclado en la corrupción y en el abuso de poder… sino del propio poder del Estado en ruinas en el que nos desenvolvemos en estos momentos, del egoísmo autoritario de un Gobierno endiosado, débil, cuestionado, en minoría, que debe pactar a diario y pagar con generosidad a todo aquél que puede echarle una mano para seguir en el machito.

Felipe de Borbón, el pagano de todo este jaleo monárquico que llevamos meses soportando y que acaba de estallar ¡en agosto, cómo no! se queda sólo ante el peligro (su peligro), lo que, sin duda, es una muy buena noticia para los republicanos españoles, para aquellos ciudadanos honestos y responsables que creemos que la mejor forma de Estado, la mejor fórmula para convivir en paz, en verdadera democracia, en un régimen político de derecho que proteja y garantice sus libertades y su bienestar, es sin duda el republicano “LA REPÚBLICA”. Y por ella vamos a luchar con determinación, entusiasmo y valor.

Y esto desde luego esto no termina aquí, acaba de empezar. Y para empezar me permito asumir por unos segundos el hipotético pensamiento de millones de republicanos españoles, poniendo negro sobre blanco lo siguiente:

● Juan Carlos de Borbón debe asumir todas y cada una de las responsabilidades por los presuntos delitos cometidos en su largo reinado. Todas, incluidas las políticas, militares y sociales.

● Su destino futuro no puede ser el de un afamado resort o un elitista retiro multimillonario. Debe ser juzgado y pagar en la prisión lo que la justicia decida. Los republicanos españoles no pararemos hasta conseguirlo.

● Y para salir del embrollo institucional y de pervivencia del llamado régimen del 78 que se muere, es urgente que el poder del Estado llame a referéndum a todos españoles para que sea la ciudadanía la que por fin (no pudo hacerlo en 1978) se decante por la forma futura del Estado español: MONARQUÍA O REPÚBLICA.

Si ese referéndum no llega pronto, antes incluso de que acabe este mismo año, los republicanos nos echaremos a la calle. Con toda seguridad y con total determinación.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:06 am

Buen viaje, Majestad

Conviene distinguir entre la decisión de trasladarse y las causas que motivan dicha decisión. La primera seguramente merece aplauso; las segundas, en cambio, censura

JAVIER GOMÁ LANZÓN

El lunes pasado, el Rey Juan Carlos I dejó España y trasladó su residencia a otro país por tiempo indefinido cediendo a las exigencias de una discreta maniobra gubernamental. Se ha producido la paradoja de que la misma opinión pública que exigía con furioso clamoreo esa urgente salida, cuando finalmente ésta ha tenido lugar, ha descargado después sobre su protagonista su ira y desprecio. Por eso conviene distinguir entre la decisión de trasladarse y las causas que motivan dicha decisión. La primera seguramente merece aplauso; las segundas, en cambio, censura.

La carta, hecha pública anteayer, que Juan Carlos I dirige a su hijo es literaria y retóricamente negligente, escrita con esa ambigüedad calculada, sin elegancia ni estilo, que es propia de las declaraciones oficiales en las que cada palabra está revisada por mil ojos expertos, responde a plumas variadas y trata de armonizar intereses encontrados. En ella se alude a la causa que andábamos buscando: «Ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos de mi vida privada, deseo manifestarte mi absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones», disponibilidad que se concreta en el referido traslado, el cual viene exigido, dice, por «mi legado y mi propia dignidad como persona». Felipe VI aprovecha el acuse de recibo de la carta para destacar «la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia».

De donde se sigue que es la administración del legado la causa última del viaje. Un legado es una disposición testamentaria que hace el testador para después de muerto. En este caso, debido a la abdicación, Juan Carlos Borbón dejó de reinar hace años y ahora puede pensar en vida en la transmisión de su legado y aún está a tiempo de protegerlo. Esta circunstancia curiosa me ha recordado la novela Gilead, de Maryline Robinson. Un pastor protestante de un pueblo perdido de Estados Unidos, que se ha casado mayor y tiene un niño pequeño, escribe a éste el relato de su vida, con las lecciones más importantes que ha aprendido de ella, para que lo lea cuando sea mayor y su autor probablemente haya muerto. Ambos protagonista cuidan en vida de su legado. ¿Cuál es el de Juan Carlos I?

El extravío de su vida privada ponía en riesgo cierto que malograse el legado de la pública


Ateniéndonos a lo expresado en la carta, la contestación debe diferenciar entre vida pública y privada. En la pública, su contribución se compendia en tres momentos de tres décadas sucesivas: la Transición, la resistencia al 23-F y la modernización de España en los noventa. Los tres momentos hubieran tenido lugar muy probablemente sin él, pero sin él lo habrían hecho peor. Por su magnitud, me centro ahora en el primero, donde descolló como revolucionario. Una revolución consiste en un tránsito súbito de soberanía. En 1975 ésta descansaba en un dictador militar; en 1978, en el pueblo español. El poder del jefe del Estado se había vaciado de contenido en sólo tres años a impulsos precisamente del nuevo jefe del Estado. Y esta transición revolucionaria se había perfeccionado, a diferencia de todas las anteriores, siempre sangrientas y violentas, de manera pacífica, limpia y ejemplar. Esta contribución no es cualquiera cosa: merece considerarse un prodigio civilizatorio sin precedentes.

Pero la vida privada de tal individuo, por alguna razón que se me escapa, se deslizó pendiente abajo, parece que desde muy pronto, por los terrenos de una vulgaridad moral extrema, que desmerecía no solo de su elevada posición constitucional, sino de la decencia exigible a un ciudadano corriente. Se diría que se manchó con hábitos del nuevorriquismo rampante en esas décadas, amasando fortunas en cantidades y por vías que repugnan un sentido elemental del decoro, y que cedió al capricho regio, muy antiguo régimen, en la elección y frecuentación de amigos y amigas. El extravío de su vida privada ha alcanzado tal cima de espectacularidad que había riesgo cierto de que malograse el legado de la pública.

No me declaro ni juancarlista, ni felipista, ni siquiera monárquico. Yo me declaro constitucionalista y, de momento, nuestra Constitución define a España como monarquía parlamentaria. A mí me gustaría que esta Constitución durase mucho tiempo y ganara larga tradición democrática. Si la salida del Rey emérito contribuye a este fin, «buen viaje, Majestad».

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por jajajaja » Jue 06 Ago, 2020 3:04 am

La Corona, entre el dolor y la esperanza

«Sólo desde el sentido del deber, desde el amor por España, por todos los españoles piensen como piensen, y por nuestro legado hispánico; solo desde la sed de libertad y desde el respeto a la ley podremos superar este desafío que de nuevo plantean en nuestra hora de mayor necesidad, sanitaria y económica, los que nos quieren llevar al desastre que sería enfrentarnos y olvidarnos de quiénes somos»

ISABEL DÍAZ AYUSO

Se me parte el alma de ver a quien durante años ha sido el Rey de todos los españoles despojado de la presunción de inocencia, del agradecimiento debido a su legado histórico, incluso del mínimo respeto a su dignidad personal, hasta llegar al extremo de abandonar su propio país, generoso y poniéndose a disposición de la Justicia, mientras los que no han hecho nada por nadie le gritan «cobarde no huyas» desde las redes manejadas por esos que llevan lustros urdiendo un plan para acabar, digámoslo de una vez, con España.

Saben que para destruirla primero han de acabar con la Corona, con la Constitución, con la independencia judicial, con la separación de poderes, con la libertad y pluralidad informativas, con las CC.AA. como garantes de la unidad en la diversidad y como contrapoderes, con Madrid (a la que quisieron controlar y se les escapó), y con las FF.AA.. Otros mecanismos vertebradores de España fueron cayendo por el camino, pero los pilares fundamentales, nacidos de la Transición siguen en pie, y la piedra angular es la Corona, en la intachable persona del Rey Felipe: el verdadero objetivo.
Si Felipe VI firmó su sentencia cuando salió al rescate del ánimo patrio en su discurso de octubre ante el intento de sedición en Cataluña, Don Juan Carlos se condenó el día en que, con gallardía y oponiendo normalidad a la demagogia, dejó en evidencia al narco tirano Hugo Chávez al espetarle aquel: «¿Por qué no te callas?», en defensa del entonces jefe del Ejecutivo español. De inmediato, se pusieron en marcha los círculos de poder nacional e internacional formados por los que solo comparten una voluntad implacable de destruir: con dogmas que niegan toda verdad, enunciados en insoportables homilías laicas, que son puro cinismo, doble rasero moral.

Lo que está en juego no es una división entre republicanos y monárquicos; ya les gustaría a los que han salido a la caza del Rey que nos trajo «la España real». Esa dicotomía es absurda y ajena a la verdadera política. Ambas formas de organizar el Estado tienen milenios de tradición y teoría tras ellas. La cuestión es qué necesita España, aquí y ahora.

Las lecciones en política se aprenden de la historia. Casi quince siglos de monarquía en España han dado hitos históricos admirados en el mundo entero, y prosperidad. La monarquía ha sabido adaptarse a siglos de cambios sociales y, por cierto, de ninguna otra institución política ni religiosa se puede decir que en ella las mujeres hayan ejercido el poder de forma más plena, tanto como cualquier hombre, una vez que lo han alcanzado. Don Felipe y la Princesa de Asturias encarnan los valores de los españoles de hoy, en ellos nos reconocemos mayores y jóvenes.

Los paréntesis en esa Historia admirable han sido invasiones, dictaduras, y dos repúblicas. La primera tuvo cuatro presidentes en once meses, varias provincias que declararon su independencia y la guerra contra España; fue un desastre económico sin precedentes. La segunda república, que se recibió con tanta alegría, se vio desde el principio que estaba presa de los totalitarismos políticos que hicieron de España ese ensayo general de la Segunda Guerra Mundial del que se ha hablado: discordia, desastre económico, asesinatos políticos en las calles, golpes de Estado a sí misma, rematados por el que dio Franco…

Hoy el Rey es el político de más altura intelectual, moral y más eficaz de España. Goza de varias legitimidades saturadas: histórica, dinástica, legal y democrática. Han inoculado en los más jóvenes la falacia de que no han votado la Constitución ni elegido a este Rey; pero la Corona y su papel se debatieron con toda libertad, se votaron y aprobaron mayoritariamente; si la forma de Estado fuera una república, esta no se votaría cada cuatro años; sí su presidente; y ahí está la clave: el Rey, reina pero no gobierna; no es partidista, da continuidad a las instituciones del Estado; como los funcionarios, que siguen allí mientras los políticos vamos y venimos. Es de todos porque no es de nadie; garante de la libertad y de la convivencia; su peso internacional solo es superado por su capacidad para mantener España unida. No hay caudillos porque hay un Rey de todos.

Esto nos enseña la historia. Por eso se empeñan en que no la conozcamos y en falsearla. Sería absurdo proponer una monarquía en los Estados Unidos, por ejemplo; tanto como es en España, hoy, proponer acabar con la institución que mejor funciona, articula y hermana a los españoles: la Corona. Ese ha sido el espíritu de Don Juan Carlos, del Rey Felipe VI: que la Corona sirva a todos los españoles. ¿Y quién puede negar que así es y así ha sido?

El desafío es aún más grave: los que no saben resolver problema alguno, y solo los fabrican artificialmente a modo de cortina de humo, mientras llevan a cabo sus planes de socavar el régimen constitucional por la puerta de atrás, no es que quieran «una República» sino retrotraernos a la segunda república, a lo peor que tuvo (no se les ocurre rescatar su educación ni su cultura), en una regresión al guerracivilismo, al frentismo entre hermanos, a la fanatización del totalitarismo que todo lo politiza: el prólogo al desastre bolivariano.

Ese afán que nace del odio, del resentimiento, lo ha pagado de forma ejemplarizante un Rey que, tras quizá haberse olvidado de sí mismo y su mejor obra durante un tiempo, vuelve a ser el primero de los españoles en hacer las renuncias necesarias por la patria.

Sólo desde el sentido del deber, desde el amor por España, por todos los españoles piensen como piensen, y por nuestro legado hispánico; solo desde la sed de libertad y desde el respeto a la ley podremos superar este desafío que de nuevo plantean en nuestra hora de mayor necesidad, sanitaria y económica, los que nos quieren llevar al desastre que sería enfrentarnos y olvidarnos de quiénes somos.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitada » Mié 05 Ago, 2020 12:27 pm

Page aplaude la «templanza» de Felipe VI y dice que una conducta «no puede socavar» la institución
«El Estado de Derecho se debe, entre otros, al propio Rey Juan Carlos», ha dicho


05/08/2020

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha referido a la decisión de Juan Carlos I de trasladarse fuera de España, considerando que una «conducta personal concreta» no puede «socavar» la institución de la Corona.

García-Page ha pedido «distinguir entre las instituciones y las conductas personales«, ya ha recordado que el Estado de Derecho que ahora debe de aclarar la conducta de Juan Carlos I «se debe, entre otros, y de manera muy destacada, al propio Rey Juan Carlos», ha señalado a Ep.

En su opinión, si una conducta pudiera socavar una institución entera, «no habría partidos, ni Parlamento, ni Gobierno». «En cualquier caso, el Rey Felipe está desarrollando su trabajo con una templanza admirable», ha afirmado.

El pasado 15 de julio, el presidente de Castilla-La Mancha también tuvo palabras de apoyo para Felipe VI, y dijo que se tomaba «muy a pecho» la defensa de la Corona en su figura de representante del jefe del Estado en la región. Asimismo, afirmó no compartir que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad» y expresó que el Rey Felipe VI «tiene todo mi apoyo, más en estos momentos».

https://www.abc.es/espana/castilla-la-m ... ticia.html


Page: «El Rey Felipe VI tiene todo mi apoyo, y más en estos momentos»
El presidente de Castilla-La Mancha rechaza que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad»


El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dicho este miércoles que se toma «muy a pecho» la defensa de la Corona en su figura de representante del jefe del Estado en la región, y ha asegurado no compartir que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad»

Pahe ha tenido palabras para el acto de homenaje a los héroes y víctimas del Covid previsto este jueves en Madrid, que será presidido por el Rey Felipe VI y que a su juicio servirá también «como homenaje» a la figura del monarca. «Agradezco que haya estado durante la pandemia preocupado y pendiente del trabajo que hemos hecho, con muchas discreción, casi infinita. Tiene mi apoyo, más en estos momentos», ha afirmado.

Ha añadido que «las leyes se rubrican por el jefe del Estado, las sentencias judiciales se dictan en nombre del Rey, y los nombramientos, incluidos los gobiernos, también los firma. No prejuzgo la fórmula de la Jefatura del Estado, lo que digo es que todas las instituciones tienen que participar en la defensa de todas las instituciones del sistema. Lo contrario nos llevaría a un sálvese quien pueda y algunos tenemos responsabilidad», ha añadido Page, y ha subrayado que los presidentes autonómicos también son «parte del Estado». Esta reflexión, ha dicho, «no es incompatible con que, evidentemente, la sociedad soberana tiene que vivir con la tranquilidad de que en este país se cumplen las leyes».

https://www.abc.es/espana/castilla-la-m ... ticia.html

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Mensaje por Invitado » Mié 05 Ago, 2020 1:47 am

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Carta a Felipe de Borbón: Esta nación necesita una catarsis y que tú te vayas

Enrique de Diego.


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Que Majestad ni que ocho cuartos, Felipe de Borbón a secas; no reconozco otra Majestad que a Dios, como se ha hecho en estas tierras. Y tu padre es un chorizo, el corrupto mayor que ha dado España, corruptor de corruptores, que lo emponzó todo desde el principio de su reinado, con esa indignidad nacional de darle inmunidad para el delito, que se la tomó como total impunidad. Cogió a la izquierda y les dijo vosotros que queréis, a cambio de asegurarme a mi el sueldo y los dólares por el petróleo, y lo quisieron todo. autonomías, ayuntamientos parlamentarizados, congreso y senado, sistema proporcional, un asqueroso y abusivo Estado de partidos que se ha comido toda la riqueza nacional y nos ha endeudado para los restos. Este es el balance inicuo de un reinado que tú, siguiendo la propaganda pertinaz de cuarenta años, calificas de histórico y mejor harías en definir de histérico. Corrompida la clase política, devenida en casta, a imagen y semejanza de la monarquía, corrompida la sociedad civil, convertida en un cúmulo de ficciones subvencionadas, corrompido todo el cuerpo nacional, esta nación necesita una catarsis y que tú te vayas. No desordenadamente, como tú abuelo.

Pero si el aventurero de tú padre dio un golpe de Estado y hubo que reírle las gracias. Si todo ha sido mentira, si ha sido el reinado de la mentira y la propaganda mendaz. Una orgía de expolio y corrupción, que concluye en una crisis pavorosa que se endosa al coronavirus, pero que se lleva arrastrando todo el reinado de patrañas. Se preguntaba tu padre que dónde tendría que ser enterrado él, pues era iniciador de dinastía, no el pudridero, donde ofendería a los reyes enterrados, sino en cualquier vertedero, que es lo que se merece, ese patente gilipollas, por el destrozo provocado en la nación.

Mira, no hay que ser Jaime Peñafiel para ver que Leonor, la del toisón de oro como si hubiera ganado la batalla de Lepnato, no reinará, pero el tiempo histórico se ha acelerado y el pueblo español va a salir del sesteo monárquico y estará a la altura del momento histórico tremendo, los restos de la Plataforma de las Clases Medias en primera línea. ¿Por qué nos vas decir que tú no te enterabas de nada conviviendo en el pequeño mundo que es La Zarzuela? ¡Venga ya! ¿Qué no sabía lo de la máquina de cintar dinero con la que jugaba como un niño? ¿Qué desconocías el origen sucio del dinero que te daba para los gastos cotidianos? ¿Qué ignorabas que aparecías como beneficiario de la Fundación Lucum? Pues es que eres tonto, si es así, y debes abdicar y ser incapacitado para toda actividad. Si queda algo de patriotismo en tus venas, debes abdicar en el pueblo español y dejar que abramos un período constituyente de libertad colectiva, con pocos políticos y bajos impuestos. Es la hora de la República Constitucional.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Mar 04 Ago, 2020 11:49 pm

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La cacería

La verdadera pieza mayor de esta cacería que comanda Sánchez es el Rey Felipe

IÑAKI ELLAKURÍA

El tramposo mensaje de Iglesias, calificando de "huida" la marcha de Don Juan Carlos al extranjero, cuando el Gobierno llevaba semanas presionando a la Casa Real para que lo apartara de escena, retrata la falta de escrúpulos de quien nos vicepreside en su intento de alcanzar el único propósito político que se le conoce desde que meneaba la coleta por los los platos televisivos: demoler, símbolo a símbolo, el sistema democrático nacido del consenso y el pacto social en 1978.

Pero la pirotecnia mediática de Iglesias apenas logra tapar que detrás de este proceso de desmontaje del Estado desde dentro del Estado, que tiene en la Monarquía su principal obstáculo al ser la clave de bóveda de la arquitectura constitucional que nos resguarda, está la mano rectora de Sánchez, quien utiliza al podemita como el tonto útil que colocar en la vanguardia con su disfraz de sans coulotte chavista.

España huele hoy a república y nostalgia de guillotina. La caída del Rey Felipe, una hipótesis probable, llevaría a la nación y sus instituciones a un colapso sin precedentes. Paso previo para la instauración de un modelo de confederación ibérica en la que el Estado será un mero recipiente de 17 soberanías. Como saben y celebran nacionalistas de todo pelaje, cómplices del Gobierno socialcomunista en el procés español, que ya componen rimas satíricas sobre "el Rey fugado".

El destierro del antiguo Jefe del Estado del país al que tanto y bien sirvió, sin que se le respete la presunción de inocencia frente a la palabra de una buscavidas internacional, supone el último y quizá definitivo error de la Casa del Rey, que debería haberse plantado ante Sánchez para defender el legado político de Don Juan Carlos y construir una muralla de protección en torno al Rey Felipe. Pieza mayor de esta cacería.

El deber de la Casa del Rey y su corte de altos funcionarios era preservar la institución de deslices personales y vaivenes políticos. Justo lo contrario de lo que hicieron con Don Juan Carlos. Por incapacidad o cobardía, le permitieron que se rodeara de comisionistas y que el Rey atara la suerte de la institución monárquica a la de su capacidad de seducción y empatía, el aplaudido juancarlismo.

Así, al elevar a la persona por encima de la Corona, era sólo cuestión de tiempo que un tropiezo, como la innecesaria disculpa tras la polémica de Botsuana en 2012, dejara al Rey desnudo y a merced de sus apuñaladores.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitada » Vie 31 Jul, 2020 3:55 pm

El rey Felipe VI y el amor de su pueblo
Tenemos la experiencia comprobada de que podemos contar con el apoyo del Rey. Por eso también debemos hacerle saber, en algunos momentos, que cuenta con nosotros para seguir cumpliendo con su decisiva función


28/07/2020

El rey Felipe VI está cumpliendo estos días el propósito anunciado de recorrer una por una todas las comunidades autónomas para conocer en directo los efectos de la pandemia en el ámbito de la sanidad pública, del empleo, de la actividad económica, de la educación, de la tercera edad y de la juventud. Así, está teniendo ocasión de percibir el amor de su pueblo, sin el cual su continuidad quedaría cuestionada. Porque si algún día el Rey entendiera que ha dejado de ser “símbolo de la unidad y permanencia” del Estado, que ni arbitra ni modera el funcionamiento regular de las instituciones, ni asume tampoco la más alta representación en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de la comunidad histórica de nuestro país, y que le han sido sustraídas las funciones que le atribuyen la Constitución y las leyes, es indudable que acabaría planteándose el sentido de continuar.

Recordemos que su bisabuelo el rey don Alfonso XIII, en el manifiesto dirigido a la nación el 14 de abril de 1931, escribía: "Las elecciones celebradas el domingo [día 12] me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo”. Declaraba enseguida que “hallaría medios sobrados para mantener sus regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten”, pero que resueltamente quería apartarse de cuando fuera lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil [como la que seguiría a partir de la sublevación del 18 de julio de 1936].
En nuestro caso, lo que tiene bien probado don Felipe VI es su voluntad de ser Rey de todos los españoles sin dejar de comparecer para intentarlo.

Actitud que no concuerda con el pronóstico expresado por el primer ministro Olof Palme, cuando acudieron a visitarle en Estocolmo Felipe González, Javier Solana y Miguel Boyer en fechas anteriores a las de las elecciones que les dieron la victoria en octubre de 1982. Entonces, los socialistas españoles quisieron saber por qué el partido socialdemócrata a sueco había eliminado de su programa máximo la abolición de la monarquía. El primer ministro les respondió que primero porque esa pretensión molestaba en algunos sectores y pensaban que cuanto menos se molestara, mejor. Pero, sobre todo, añadió porque en su opinión la monarquía se extinguiría por incomparecencia de sus titulares. De incomparecencias y de deserciones, nada de nada en el caso de nuestro Rey.

El Rey no concurre a las elecciones, ni hace campañas electorales; tampoco participa en programas de radio o televisión, ni polemiza en la prensa, ni responde en las redes sociales, ni se querella en los juzgados, ni puede salir a la palestra en defensa de su buen nombre. Es escrutado de modo permanente por los medios. Prodiga incansable sus afectos sin más discriminación que la de atender más a quienes más los necesitan. Promociona cuantas causas de los españoles lo merecen dentro o fuera de nuestro país. Por nuestra parte, tenemos la experiencia comprobada de que podemos contar con el apoyo del Rey. Por eso también debemos hacerle saber al Rey, en algunos momentos, que cuenta con nosotros para seguir cumpliendo con su decisiva función constitucional. Nadie es de cuproníquel, ni resulta inatacable por los ácidos. Para saber de qué va esta vaina releamos a Quevedo y a Shakespeare. Vale.



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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Jue 23 Jul, 2020 2:42 am

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Lun 20 Jul, 2020 3:40 am

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Juan Carlos I no debe acabar como el Sha de Persia

erico Jiménez Losantos


De los sórdidos espectáculos que describen la tragedia de España, de la triunfante salida de la cárcel de Junqueras tras cumplir sólo ocho meses al penoso funeral por las víctimas del Covid19, convertido en homenaje al Gobierno que tanta responsabilidad tuvo en su muerte, quizás el más vil, igualmente orquestado por el Gobierno social-comunista, es el anunciado destierro de Juan Carlos I, 'Campechano', mote que, por cierto, le puse yo.

En De la noche a la mañana y El Linchamiento he contado mi guerra con el entonces Rey de España y sus aliados, los mismos -El País, La Vanguardia, El Periódico, Público, El Plural- que entonces pidieron mi despido de la COPE por decir que debía abdicar en su hijo si sus negocios le impedían frenar los apaños de ZP con la ETA y el separatismo catalán, y que ahora fingen sorpresa y escándalo por Corinna y las comisiones. Ahora resulta que nadie sabía nada, ni PRISA ni los que taparon su aparición en la lista Forbes ni los que defendían la "monarquía republicana" capaz de firmar una Ley de memoria Histórica que deslegitimaba al propio firmante.

Ahora, estos severos moralistas, que durante todo su reinado fueron sus amigachos, condenan a Campechano a sufrir la suerte del Sha de Persia que, destronado por Jomeini, anduvo errante por el mundo, con su cáncer a cuestas, hasta morir, solo y abandonado por los USA y los que, pocos años antes, asistían a los lujosos fastos del aniversario del Trono del Pavo Real. Godó y Cebrián podrían ser los fiscales del juancarlismo antimonárquico.

Los hipócritas del juancarlismo

Como todos los desastres de la España actual, el que provocó mi primer enfrentamiento con el Rey, al que había acompañado entre los años 80 y 90 del siglo XX, cubriendo sus viajes para Antonio Herrero y con el que tenía excelente relación, al menos mientras estuvieron en Zarzuela Sabino Fernández Campo, Fernando Gutiérrez, Paco Ordóñez y Javier Solana, fue a cuenta del 11M de 2004 y del Gobierno salido de la masacre.

Y fue Pedro Almodóvar, metido a comentarista político, el motivo del conflicto cuando acusó al Gobierno de Aznar dos días después de las elecciones y ante 400 periodistas extranjeros, de haber querido dar un golpe de Estado e impedir las elecciones, acusación que respaldó poco después la consejera de Gobernación de la Generalidad de Cataluña. Yo estaba ya en La Mañana de la COPE y dije que Zarzuela debía desmentir por escrito y de inmediato esas acusaciones, tan falsas o frívolas como podía esperarse del personaje en cuestión pero que habían recogido muchos medios de comunicación extranjeros, más de 400 presentes y los que las rebotaron.

Zarzuela no lo hizo, y yo insistí con la clásica fórmula de Antonio: "son las equis horas y tantos minutos y Zarzuela aún no ha desmentido la trola de Almodóvar sobre el supuesto golpe de Estado que habría intentado el Gobierno del PP". Y al día siguiente. Y al siguiente. Hasta que a los 15 días salió la nota en cuestión, algo retorcida e indudablemente tardía, pero que al menos impide que Juan Carlos haya pasado a la Historia como el que respaldó aquella mamarrachada tan hiriente para las víctimas y para los que habían votado al PP, partido que no se había inventado, como la SER de Antonio García Ferreras, la trola de que había en los trenes letales "al menos dos terroristas islamistas suicidas con varias capas de calzoncillos".

Los montajes de El País

Luego vino la recepción a Benach, presidente del Parlamento de Cataluña, y la frase de Juan Carlos I "hablando se entiende la gente", que, lógicamente, se interpretó como respaldo del Rey a la negociación de la independencia catalana. Y peor fue el apoyo a la resurrección de ETA y la negociación con ella de Zapatero, con la frase "y si sale, sale". Entonces fue cuando yo empecé a decir y escribir que el Rey se estaba cargando la Monarquía, que después del 11M debía tener más carácter mediador que nunca, y que se estaba comportando como mera comparsa del proyecto de ZP para deslegitimar la Transición y el régimen constitucional de 1978.

En una entrevista con Esther Esteban en El Mundo, en 2006, lo dije con bastante claridad, y entonces fue cuando Ernesto Ekaizer, con su amigo el embajador Bettini, montonero y kirchneriano, montó la portada y varias páginas del domingo en El País diciendo que el Rey, en la cena del 12 de Octubre, había dicho que Rouco debía rezar menos por él y controlar más la COPE, o sea, a mí, que Esperanza Aguirre me había defendido, que los presentes, citando al director de la RAE Víctor García de la Concha, habían apoyado al Rey, y que todo acabó muy mal. Por mi culpa, claro, y la de Esperanza Aguirre, blanco entonces, como ahora Díaz Ayuso, del odio de la Izquierda porque les impedía conquistar Madrid.

Ekaizer manipuló pero no inventó la historia. Le dio más importancia de la que tenía para forzar a Rouco y Aguirre a distanciarse del que pasaba por enemigo público número 1 del Gobierno y del Rey, ya tan acorinado y liado que, de querer actuar correctamente, seguramente no hubiera podido.

Una década de persecución

Desde el primer choque en 2004 hasta su penosa abdicación en 2014, pasé, pues, una década enfrentado a Juan Carlos I. Alguno de sus amigos millonarios, presumiendo de cumplir un encargo del monarca, me tuvo casi diez años de juzgado en juzgado por decir lo que finalmente se demostró verdad y creó jurisprudencia: los Albertos presentaron una denuncia falsa, con un documento inventado, para engañar a sus socios en Urbanor-KIO. No fueron a la cárcel, como yo pedía cada mañana, porque su amigote lo impidió, pero su caso es la base para poder condenar ahora a Pablo Iglesias. Vaya lo uno por lo otro.

Al final, el Rey, el PSOE y el PP de Rajoy y Fernández Díaz, me echaron de la COPE, de donde debí irme antes, por lo que cuento en El Linchamiento, pero de tantas intrigas y fatigas nació esRadio, así que en realidad tengo que agradecerle a esa recua de poderosos maleantes que me tuvieran cinco años frito. O a la parrilla, como San Lorenzo en El Escorial.

Fui, pues, el primero en decir que Juan Carlos I debía abdicar, y por lo que finalmente abdicó: la corrupción que le impedía servir a España. Y le puse Campechano por su comportamiento conmigo. Estamos en paz. Sin él buscarlo, le debo algo inapreciable: una buena empresa. Y un buen rey. Pero, sobre todo, le debo algo que ningún amigo de España y de la Libertad puede olvidar: el paso pacífico de la Dictadura a la Democracia, la Bendita Transición, obra suya más que de ningún otro, y la razón por la que estos últimos y arrastrados años nunca deben oscurecer los milagrosos primeros.

Para corrupción, la del Gobierno

Los que han descubierto de pronto a Corinna como fuente fiable son los mismos que han soltado a Junqueras y vienen protegiendo a Pujol desde antes de que Juan Carlos cobrara la primera comisión, o coima, o pastelón. Socialistas y comunistas quieren destruir en Juan Carlos el prestigio de la Corona de España para quitarse de en medio a Felipe VI, que ha sido capaz de plantar cara a los golpistas que ellos miman delictiva y delictuosamente.

No sé lo que hará el Rey con su padre, y lo que haga, salvo que sea muy malo, tenderé a apoyarlo, porque siempre ha mostrado buen juicio y ha sabido afrontar las urdangarinadas y las cristinadas, que menudo trago. Lo que de ninguna manera quiero es ver a Juan Carlos I, ni tampoco a mi Campechano, dando tumbos de aquí para allá, de un país a otro, como el Sha de Persia, como si tuviera la peste. La peste está muy repartida. Y la peor de las pestes es este Gobierno. Que quizás sí merece la suerte del Sha.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitada » Dom 19 Jul, 2020 11:28 am

Los españoles no ven la Monarquía como problema, a pesar de las noticias sobre Don Juan Carlos
Solo el 0,5 por ciento de los encuestados citan a la Monarquía como problema, según el CIS


15/07/2020

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Los Reyes se reúnen en tertulia con los mayores en la plaza del pueblo de Vinuesa


Los españoles no consideran que la Monarquía sea un problema, según se desprende del último barómetro del CIS, hecho público este martes. A pesar de las informaciones publicadas en las últimas semanas sobre Don Juan Carlos y sus supuestas cuentas en el extranjero, solo el 0,5 por ciento de los encuestados citaron a la Monarquía como problema.

La percepción que tienen los españoles de la Monarquía apenas ha cambiado en el último mes. En el anterior barómetro, el de junio, solo entre el 0,1 y el 0,3 por ciento veía un problema en la Institución.

Para los españoles, los principales problemas son el paro, la crisis económica, el coronavirus, la inestabilidad política, el Gobierno, los políticos y los partidos. Los encuestados citan 30 problemas antes que la Monarquía, que ocupa el puesto 31 en una lista de 38.

Ese pequeño porcentaje de encuestados, del 0,5, que ve un problema en la Monarquía se define como votante de Junts per Catalunya (4 por ciento), ERC (2,3), Unidas Podemos (0,8), PSOE (0,6) y PP (0,3),

https://www.abc.es/espana/casa-real/abc ... ticia.html"




Los españoles no ven, ni de lejos, un problema en la Monarquía, según el CIS
Sólo entre un 0,1 y un 0,3 por ciento de los encuestados la consideran un problema

18/06/2020

https://www.abc.es/espana/casa-real/abc ... ticia.html

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Amadeo » Dom 19 Jul, 2020 2:57 am

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CORONEL MARTÍNEZ INGLÉS: "LA PRETENDIDA "RUPTURA" ENTRE FELIPE VI Y SU PADRE HA SIDO UN PURO TEATRO" (VÍDEO)

Entrevista en exclusiva para Canarias-semanal sobre la situación de la monarquía española

En entrevista telefónica exclusiva, el coronel Amadeo Martínez Inglés, investigador y autor de diversos libros sobre Juan Carlos I y la monarquía española, repasó para Canarias-semanal la situación actual de esta institución, en medio del enésimo escándalo relacionado con Juan Carlos I. "Juan Carlos - afirma el coronel - ha sido siempre un sinvergüenza, incluso un canalla, pero tenía cierta mano con los políticos. Felipe es un tontorrón al que el cargo le queda demasiado grande" (...).

En entrevista telefónica exclusiva, el coronel Amadeo Martínez Inglés, investigador y autor de diversos libros sobre Juan Carlos I y la monarquía española, repasó para Canarias-semanal la situación actual de esta institución, en medio del enésimo escándalo relacionado con Juan Carlos I.

"Este asunto de las comisiones - recordó - Martínez Inglés - no es en absoluto novedoso, pero además es poca cosa en el currículum del rey emérito".

Entre los presuntos delitos que el investigador atribuye a Juan Carlos de Borbón se encuentra el de "ser responsable, junto con Felipe González, de haber dado luz verde al terrorismo de Estado de los GAL" en los años 80.

El coronel Martínez Inglés se refirió, asimismo, a la figura del actual monarca y a los intentos del establishment español de levantar un cortafuegos para salvar su corona.

ALGUNOS TITULARES DE LA ENTREVISTA:

Juan Carlos ha sido siempre un sinvergüenza, incluso un canalla, pero tenía cierta mano con los políticos. Felipe es un tontorrón al que el cargo le queda demasiado grande"


"Juan Carlos y Felipe González fueron quienes dieron luz verde al CESID para poner en marcha la guerra sucia de los GAL contra ETA"


"Entre Felipe y Juan Carlos el que manda es el padre, por muy borracho y muy golfo que sea. La supuesta ruptura entre ellos ha sido un puro teatro"


"Creo que la monarquía está en la UCI y le queda poco tiempo"




Coronel Martínez Inglés: "A Felipe VI le queda muy grande su cargo, con él acabará la monarquía"

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Dom 19 Jul, 2020 2:51 am

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La delicada situación de Felipe VI y el futuro de su padre: hablan los expertos

Jaime Peñafiel, Pilar Eyre o Rosa Villacastín, entre otros, nos ofrecen su opinión ante uno de los momentos más delicados para la monarquía española


El supuesto movimiento de una gran fortuna entre países, sin tributar por ello, del rey Juan Carlos ha sido la última información que ha colocado del todo contra las cuerdas al emérito y a su hijo, Felipe VI.

El actual Rey debía tomar una decisión, según palabras del Gobierno, que ha estado ejerciendo estos días una presión ensordecedora sobre Su Majestad. Según avanzó El Confidencial, el Gobierno confiaba en que la decisión debía ser inminente.

Altos cargos de Zarzuela y miembros del núcleo más cercano a Pedro Sánchez llevan meses trabajando en el divorcio de Felipe VI y Juan Carlos I y en cómo ese divorcio debe traducirse.

En uno de los momentos más delicados para la monarquía española y ante un futuro incierto, surgen numerosas preguntas que hemos querido trasladar a las voces más expertas en realeza. ¿Qué opinan los cronistas reales más destacados de nuestro país?

Pilar Eyre, periodista y novelista; Jaime Peñafiel, uno de los profesionales que mejor conoce al rey Juan Carlos; el escritor Ricardo Mateos Sáinz de Medrano o la periodista Rosa Villacastín nos trasladan sus impresiones. Con todos ellos hemos podido hablar.

Qué opinan sobre la delicada situación en la que se encuentra Felipe VI y qué debería hacer con su padre; si debería despojarle del título e incluso cesarle como representante de la Corona; si debería el rey Juan Carlos dejar España o a dónde debería irse; si sufrirá la reina Sofía daños colaterales por todo lo ocurrido o cómo ven el futuro de la monarquía española son las preguntas que les hemos planteado.

Rosa Villacastín

“La situación es para Felipe VI devastadora emocionalmente porque es su padre, gracias al cual está ahí, y muy incómoda y difícil como jefe del Estado, ya que haga lo que haga tendrá defensores y detractores. A nivel familiar supondrá la ruptura total con sus hermanas, con su familia paterna, incluso es posible que con su propia madre, que como la gran profesional que es, no le gustará ver a su marido despojado de sus títulos, expulsado de su casa, porque eso es algo que ella ya vivió cuando su hermano tuvo que salir de Grecia.

Al rey Juan Carlos no se le está aplicando la presunción de inocencia, y tendrá que ser la justicia quien le condene o absuelva. Lo que no impide que el descrédito en estos momentos sea total, hasta el punto de que parece que hemos olvidado todo lo que ha hecho por este país. Dicho lo cual, sería beneficioso para todos que el propio Rey emérito se quitara de en medio hasta que la justicia se pronuncie. Como bien decía San Agustín, "en época de tormenta no hay que hacer mudanza".

Portugal está cerca, allí pasó parte de su infancia. Si se instalara en Estoril o en cualquier otra ciudad lusa, evitaría que su hijo se vea obligado a tomar una decisión precipitada y dolorosa.

La reina Sofía es una damnificada, y el rey Felipe no va a permitir, creo, que pague por lo que ha hecho el Rey emérito. Es más, estoy convencida de que si la Reina ha aguantado las continuas infidelidades del Rey ha sido por su hijo.

Teniendo en cuenta que el rey Felipe no está implicado en ninguno de los negocios de su padre, salvo que se demostrara lo contrario, pasará momentos muy duros a todos los niveles, pero seguirá ostentando la Jefatura del Estado, al menos mientras tenga el apoyo de los dos grandes partidos. Otra cosa es el deterioro al que está siendo sometida la institución desde que se tuvo conocimiento de los negocios de Juan Carlos”.

Ricardo Mateos Sáinz de Medrano

“Es una situación durísima para Felipe VI tanto en el plano institucional como en el plano personal, pero justamente por eso está pudiendo demostrar ante la opinión pública su gran calidad como persona y también como monarca. Un estoicismo aprendido de doña Sofía que, a pesar de la tormenta, permite resaltar su buen hacer y su compromiso absoluto con la Corona, con sus obligaciones constitucionales y con las personas.

Don Felipe encara una de las situaciones más duras en el plano personal, que es el buscar una forma de desvincular a su padre de la Corona de forma completa sin recurrir para ello a un grado de humillación innecesario. Para llevarlo a cabo debe dejar a un lado sus sentimientos como hijo, y en ese sentido tengo claro que en él priman las necesidades de la Corona y no le temblará el pulso en lo que quiera que finalmente decida.

Don Juan Carlos ya había renunciado a toda vida oficial hace algún tiempo, y por tanto de eso no se le puede privar. Lo que sí es posible es que don Juan Carlos pierda su rango y su titulación actual de Rey, buscándose alguna titulación de rango menor como sucedió en Holanda, donde, al abdicar, la reina Beatriz pasó a tener el rango de princesa.

No existen precedentes en ese sentido en España, pero no olvidemos que cuando Alfonso XIII marchó al exilio decidió utilizar el título de duque de Toledo que no implicaba soberanía pero tenía sonoridad. El rey Felipe tiene potestad para proceder a un cambio de titulación de su padre, pues él es fuente de todos los honores, y sabrá hacer buen uso encontrando una forma adecuada dentro de las tradiciones de la Casa Real de España, en la que no hay más título de príncipe que el de Asturias, Gerona y Viana que ostenta doña Leonor.

Por otra parte, y por lo relativo a un posible lugar de residencia alternativo para el Rey emérito, sería complicado algo fuera de España (daría pábulo a muchas posibles habladurías de dineros y formas de vida), pero podría contemplarse un retiro sencillo en algún lugar de su gusto como es en la actualidad Sanxenxo, a donde va con frecuencia y puede navegar.

Doña Sofía permanecerá en su lugar, al pie del cañón, al servicio de la Corona, y dando apoyo a su hijo don Felipe. De producirse una salida de don Juan Carlos del recinto de Zarzuela, afincándose en algún otro lugar, se daría una separación de facto que no creo que en ningún caso llegase a un divorcio que no contemplo. Una separación de facto que permitiría a la Reina emérita residir en Zarzuela, continuar con su actividad institucional y viajar a visitar a don Juan Carlos a título privado cuando así lo decidiese. Doña Sofía goza de un enorme respeto por parte de las personas, que siempre han respetado su buen hacer y su sentido de la dignidad, y no sufrirá más daños colaterales que los propios de las cuestiones del corazón en situaciones como esta.

Creo que la monarquía pasa por una fuerte crisis necesaria, que no es sino un reflejo de la crisis por la que pasa el país. El modelo de la Transición está agotado, y con él también una forma de reinar y una forma de proceder por parte de la Corona que en otro tiempo fue considerada útil y que validaron todos los entonces presidentes del Gobierno. Don Felipe se está ganando a pulso la continuidad de la institución, sus manos son blancas, nadie puede reprocharle nada (la línea divisoria en relación con la forma de proceder de su padre es absolutamente clara), y la elección de doña Letizia, tan criticada y tan denostada en tantos foros, está demostrando haber sido de lo más adecuada para estos cambios y para los tiempos que nos toca vivir. Yo no percibo a la monarquía condenada. No nos apresuremos a ello sin antes valorar lo que perdemos”.

Jaime Peñafiel

“La situación que está viviendo Felipe VI con su padre es insólita en la historia de la monarquía. Es una situación dramática que le afecta como jefe de la Casa del Rey pero también como hijo. Tiene que tomar decisiones pero con cuidado de no ceder a según qué presiones por parte del Gobierno. Debe actuar en consecuencia y en conciencia.

Si todo lo que se está diciendo, donde es posible que haya verdades, medias verdades y mentiras, es cierto, a lo mejor debería pedir a su padre que se aleje. Quitarle el título y desvincularle de la institución me parece una chorrada. Echar a su padre me parece una palabra muy fuerte. Quizás sí deba alejarle del foco de atención en estos momentos. Juan Carlos es el Rey emérito de por vida. Ahora bien, que Felipe tiene que pronunciarse y que el silencio no es bueno para nadie sí.

El papel de la reina Sofía es un papel dramático y silencioso. Ella lleva viviendo daños colaterales 40 años. Es una sufridora esposa que no entiendo cómo, habiendo tenido oportunidades para separarse, por haber sido humillada y engañada, sigue. No sé si es de esas señoras que vive enamorada, cosa que dudo, o si es de esas señoras enganchadas al hombre que las hace sufrir.

Letizia, tras haberse alegrado de los males del rey Juan Carlos, ahora me imagino que está asustada.

La monarquía está en peligro. Un referéndum es un riesgo y es una situación muy delicada para la institución, que atraviesa uno de los momentos más graves de su historia”.

Pilar Eyre

“Son momentos muy tristes para Felipe VI. Sus sentimientos como hijo son unos y su papel de Rey, otro. Creo que incluso tiene el pelo más blanco…

No sé lo que debería hacer en este caso... No me siento capacitada para opinar porque para actuar de Rey lo tenemos a él... pero tiene que mover ficha.

Respecto a la reina Sofía habría que saber lo que quiere ella... qué hay detrás de esa sempiterna sonrisa...”.

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensaje por Invitado » Dom 19 Jul, 2020 2:47 am

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Y la muerte advino

El Rey no practica con los muertos la forma debida de respeto, que es la de pedir su perdón. A cambio los adula.

ARCADI ESPADA

(Ático) Una función poco conocida de google es la que permite acotar en el tiempo una búsqueda. Suele dar resultados de un gran interés moral. Va algoritmo. Se coge el sintagma ático de Ignacio González y se introduce en el cajetín, encapsulado entre comillas. Se ejecuta la serie Herramientas/Cualquier fecha/Intervalo personalizado y en el calendario emergente se acota la secuencia 9 de marzo de 2016 - 12 de julio de 2020. Y se clica en Buscar. Los resultados se sirven fríamente envueltos en la media columna titulada El juez archiva el caso del ático de Ignacio González.

(Ático II) Un día que quedará grabado en nuestros corazones. Todos ellos, todos los fallecidos, permanecerán en nuestro recuerdo. No los olvidaremos nunca. La obligación moral de reconocer, respetar y recordar siempre la dignidad de los fallecidos y especialmente el espíritu de esa generación admirable de españoles; y el deber cívico de preservar e impulsar los mejores valores que fundamentan nuestra convivencia. Han asumido con gran entereza, abnegación y disciplina el confinamiento en sus domicilios, sabiendo que su actitud consciente y comprometida era fundamental -y lo sigue siendo- para combatir la pandemia.

Etcétera. Bullshit de Felipe VI, la mañana del miércoles, en el Palacio Real. Como me recuerda el escritor Jorge Ferrer, los embobados -o apocalípticos- comentarios sobre el diseño del acto demuestran cuántas cosas ha aprendido este pueblo y lo bien que le iría otro confinamiento, mas eterno: «Este pueblo parece que desconocía el fuego, el círculo y el cuadrado». A pesar de mis nítidas advertencias previas, el Rey no practica con los muertos la forma debida de respeto, que es la de pedir su perdón. A cambio los adula. La adulación es una forma infalible de eludir la verdad. Casi preferiría haber oído «Se los llevó Dios». Este tipo de cuento está más estudiado.

Un 22% de los enfermos que ingresaron en los hospitales murieron. Cerca de 28.000 personas. El porcentaje solo es algo más alto que el de la temporada de gripe 2018-2019. (Tomo los datos del blog del doctor Fernando García Alonso.) Así pues la inmensa mayoría de los enfermos que fueron adecuadamente tratados salvaron la vida: el Covid-19 no es un problema científico comparable al del glioblastoma multiforme. Un cálculo de RTVE hecho público el viernes a partir de datos oficiales proporcionados por las comunidades autónomas estima en unos 20.000 los que murieron en residencias de ancianos. La suma de las dos cifras se acerca a los 50 mil muertos, y aún habrían de añadirse los que murieron en sus domicilios y descontar los probables solapamientos de los tres ámbitos.

Por lo tanto, la mitad aproximada de las víctimas de la epidemia en España lo hicieron sin recibir atención en los hospitales. Fueron muertes debidas a la penuria asistencial, a un tratamiento médico subóptimo y no a la ignorancia científica. Y estuvieron precedidas de graves deficiencias en el sistema de detección. Este mes de julio el Csic puso en el mercado un novedoso sistema de detección de anticuerpos frente al virus. Hossana. Alemania o Corea del Sur ya disponían de él en febrero, pocas semanas después de que se hubiera descifrado el genoma del virus. Y Asturias, por cierto, lo tuvo a principios de la primavera, lo que quizá haya contribuido a la baja mortandad en el Principado.

Esta es la explicación principal de que en Corea del Sur hayan muerto 6 personas por millón de habitantes y en España 600. (Y eso restringiendo el cálculo a las cifras falseadas del Gobierno sanchez.) Para un gap de brutalidad semejante y para que el Estado español lidere el exceso de mortalidad en Europa fueron necesarias las deficiencias descritas y, probablemente, un azar violento y letal. Pero mientras que al azar no cabe pedirle explicaciones, sí debe hacerse a los servidores públicos. Y desde luego al primero de ellos, que es el Rey. De su flácido discurso de la Armería se deduce que no hay nada en las muertes respecto de lo que el Estado haya de responsabilizarse. Simplemente advino: ése fue el tratamiento que su discurso dio a la muerte. Muchos ciudadanos habrían querido que su Rey hubiese afrontado las consecuencias del virus como afrontó las de la epidemia nacionalista en Cataluña: al lado de la razón y la justicia, y por encima de los intereses encubridores de la peor política.

La adulación del Rey a sí mismo, mediante la persona interpuesta de su pueblo (tan sospechosamente similar a la que hizo el presidente del Gobierno en sus alarmantes comparecencias de cada sábado), encubre también un erizado asunto colectivo. Durante tres meses los periódicos han ido empastando sus páginas con lacrimógenos relatos sobre los viejos que morían solos y la amargura derivada de sus familiares. Tristísimo, sin duda. Pero los 20 mil ancianos muertos en las residencias dan para algo más que lágrimas. Primero, respecto a la cantinela española sobre la familia que vive y muere unida y afronta así todas las tempestades del porvenir. Un anciano ingresado en una residencia no es siempre un fracaso familiar: solo la mayor parte de las veces. Entre lo que aprendieron los españoles confinados no estaría de más incluir una descarnada meditación sobre este fracaso. Los ancianos muertos dan para pensar también sobre el funcionamiento de las residencias. El asunto se encara normalmente centrando el foco en los gestores. Me parece bien. Pero siempre y cuando el foco ilumine también a las familias. ¿Fueron siempre conscientes de las condiciones en que vivían sus viejos? Y el estado de conciencia, o de inconsciencia, hay que extenderlo al momento en que se desencadenó la pandemia. ¿Cuántos de los 20 mil podrían haberse salvado si sus familiares hubieran adoptado ante su suerte un papel más vigilante, responsable y enérgico?

¿Sí, mi Rey? ¿Estos días recordaremos también que nos hemos dado un ejemplo, una vez más en nuestra historia, de civismo, de madurez, de resistencia, de compromiso con los demás, como dijo en la Armería? ¿Está usted tan seguro de sí mismo y de su solícito pueblo?

(Capri) A pesar de que todos los periódicos se deshicieron en elogios sobre el discurso real (a ver si van a ser los periodistas los únicos españoles inmunes al autoelogio) no logré leer en ninguna de sus webs el discurso de Felipe VI. De modo que me adentré en la página de la Casa Real, en su versión en lengua catalana, por supuesto. Me llevé una gran decepción al no verlo traducido, porque creo que su sentido y sobre todo su carácter son idóneos para la lengua catalana. Pero, en realidad, sucede algo más sofisticado y sutil. Basta darle al audio para que sea el propio Joan Capri, felizmente redivivo, el que lo lea en catañol. Probé en la versión en vasco y era el Olentzero. Probé en inglés y se trataba de Maggie Smith en spanglish. Lo recomiendo vivamente. Una experiencia extrasensorial.

(La condición) El final de la carta de Bari Weiss al editor del Times: «Y siempre me ha reconfortado el concepto de que las mejores ideas acaban abriéndose paso. Pero no pueden hacerlo por sí solas. Necesitan una voz. Necesitan una audiencia. Y, sobre todo, el respaldo de personas dispuestas a vivir de acuerdo con ellas».

(Los integrados) La decisión más humillada, que es la de convertir la mascarilla en un complemento cool.


(Ganado el 18 de julio, a las 16:30, 67 lpm, 35,8º)

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