Meghan Markle, duquesa de Sussex

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Re: Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Assia » Lun 21 May, 2018 12:59 am

Segun el canal 9 australiano, la madre de Meghan estuvo sentada en la segunda fila o segundo banco. Las pocas fotos que he visto de esa boda, la unica vez que sonrio la reina fue, cuando vio a su biznieto Gorge, hijo de su nieto Guillermo.
Assia

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Dom 20 May, 2018 10:15 pm


EL PRÍNCIPE HARRY TERMINA HACIENDO REIR A TODOS EN SU BODA CON MEGHAN
La boda del año ha tenido lugar hoy entre el Príncipe Harry y Meghan Markle, ya convertidos en Duques de Sussex por decisión de la Reina Isabel II de Inglaterra. Celebrada en la capilla de San Jorge de Windsor, la novia ha estado acompañada por su madre DOria Ragland y recogida en el pasillo de la nave por el Principe de Gales Carlos de Inglaterra. La Casa Real de Reino Unido ha asistido a la boda al completo, aunque han faltado los familiares de Meghan por parte de padre Thomas Markle




BODA MEGHAN Y HARRY: LOS NOVIOS ESCAPAN DE LA REINA ISABEL II A LO JAMES BOND
Ayer tuvo lugar en la capilla de San Jorge de Windsor la boda real del Príncipe Harry y Meghan Markle. COn la asistencia de toda la familia real de Reino Unido, a excepción del padre y hermanos de la novia, los nuevos Duques de Sussex contaron con la presencia de Su Majestad la Reina Isabel II que estuvo muy discreta pero también mostró un gesto serio, un semblante que no demostraba descontento pero tampoco especial alegría. Los novios tras la ceremonia y el paseo en carruaje, se cambiaron de look para asistir a la recepción en Frogmore House ofrecida por el padre del novio el Príncipe Carlos de Gales.

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Dom 20 May, 2018 3:49 am

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Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Dom 20 May, 2018 3:25 am

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Dom 20 May, 2018 3:15 am

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OFICIAL Y GOLFO. Cuando un golfo se casa queda una sensación amarga, como si hubiera podido apurar más los años de diversión antes de entregarse con las manos en alto. Harry fue divertido, fue un recordatorio sentimental de Lady Di, y fue un soldado de verdad que sirvió en Afganistán sin convertir la lucha en un truco publicitario. Por eso ayer se casó con el uniforme de los Royal Marines.


Salones Windsor: bodas, banquetes y comuniones

DAVID GISTAU




LO QUE DIJO Bill Shankly del Everton: si Harry y Meghan se casaran en mi jardín, bajaría la persiana. Es verdad que tan cosmopolita mixtura de razas y orígenes sociales responde al cumplimiento de cualquier fantasía Disney– hasta hermanastros...

...perversos hay aquí– y que todo luce más fotogénico que en España, donde la nueva generación de royals nos trae a Iglesias y Montero dentro de un botijo con chapela en La Navata. Pero, aun así, mi clara decantación por la misantropía me impide comprender el entusiasmo de todas esas buenas personas que durmieron durante cuatros días en sacos de dormir en las aceras de Windsor sólo para mantener ocupado un buen trozo de baldosa desde el cual contemplar, no una ejecución pública por decapitación, que eso lo entendería, sino una boda. O sea, para ver pasar tanto a los mohínos miembros de la realeza como a los que la van a hibridar a ritmo de góspel. Sin olvidar toda esa corte pop-star, de Beckhams y Eltons, que la Monarquía española jamás supo crearse, ni cuando salió a buscarla a Malasaña para despejarle a FB6 la seriedad numismática.

Ignoro hasta qué punto el triunfo de Meghan supone una venganza de la derrota de Wallis Simpson quien, habiendo podido ser reina, se quedó en socialite. Pero sí es cierto que no se percibía semejante euforia americana desde que colocaron un hombre en un ámbito menos remoto que la familia real inglesa: la Luna. Un pequeño paso para Meghan, un gran paso para la humanidad. Sólo que lo de Meghan fue una larga caminata por el solemne corredor de San Jorge que uno se pasó transido de miedo por la posibilidad de que el hermano envidioso saltara de entre los bancos de la iglesia para placarla como en el rugby, pues no en vano los hermanastros Markle habían anunciado su presencia en Windsor a pesar de no estar invitados.

A Meghan la recibió el príncipe de Gales. Pero primero caminó sola y en ese detalle hay quien quiere ver una declaración de independencia feminista. Meghan es como las siluetas del test de Rorschach. Cada uno ve en ella lo que quiere ver, siempre en el contexto de la corrección política global. Es al mismo tiempo una feminista, una plebeya que inocula vida a una institución siempre amenazada por el anacronismo –y por la alopecia, según comprobamos ayer– y una campeona de la integración racial que ayer logró que convivieran juntas criaturas de mundos tan distintos como en Encuentros en la tercera fase y con la cual queda superado el trauma cultural de la esclavitud. No está nada mal. Con otras novias de la realeza nos hemos conformado con que no tropezaran en la escalera. Podemos perdonarle incluso el trayecto a bordo de un Rolls Royce con una parrilla dorada que no se le ocurre ni a un mafioso ruso. La soledad de Meghan en la puerta de la iglesia tiene que ver con la poda sistemática de su familia por razones protocolarias, de la que sólo se salvó la madre, acongojada ayer en Windsor como si temiera que en cualquier momento la fueran a echar. Fue una lástima el fracaso final de Thomas, su padre, castigado por su mercadeo con paparazzi después de haber hecho el esfuerzo de estudiar unos libracos tremendos sobre historia de Inglaterra para no hacer el ridículo durante las conversaciones livianas a la hora del cóctel, durante las cuales a Elton John le gusta mucho sacar el tema de Cromwell y las diferentes acepciones del Lord Protector.

Hubo algo de tiempo que se acaba en el paso renqueante de la reina Isabel, vestida con las fosforescencias de los porteros de fútbol, y de Felipe. Tuvieron además un papel secundario, opacados hasta por el predicador que parecía Eddie Murphy en un gag. La monarquía futura será distinta y parecen pedir sólo paciencia para demorar su larga extinción.


EL MUNDO. DOMINGO 20 DE MAYO DE 2018

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por +++ » Dom 20 May, 2018 3:09 am

POCA POMPA Y ‘BREXIT’

EDUARDO ÁLVAREZ




MÁS ALLÁ DEL ALMÍBAR Y EL CUENTO, el enlace de Meghan y Harry deja un sabor amargo a este lado del Canal de la Mancha, porque la suya ha sido la boda del Brexit.

Deliberado por parte de los estrategas de Buckingham o mera casualidad, el caso es que los Windsor nos han asestado un puntapié a los europeos no británicos de los que dejan marca en las nalgas. Con la incomprensible decisión de no invitar al resto de las dinastías, en especial a las europeas con las que les une tanto parentesco, Isabel II y su prole han simbolizado más aislamiento e insularidad que nunca. Y si a ello le añadimos que la boda ha estado plagada de guiños a Estados Unidos, patria de la novia –siempre tan atentos a la relación especial Londres-Washington–, y, cómo no, a la Commonwealth, cómo no maliciar que la organización ha corrido a cargo de brexiters convencidos.

Y es una pena. Una ocasión perdida para profundizar en las relaciones sentimentales entre británicos y el resto de los europeos cuando la inminente salida del Reino Unido de la UE más lo aconsejaba. Arruina, además, los esfuerzos diplomáticos que los Windsor vienen realizando desde el fatídico referéndum de junio de 2016.

Tras la victoria del Brexit, el Gobierno de May reclutó a la familia real británica para que emprendieran una gira de diplomacia real que en el último año y medio ha llevado ya al príncipe Carlos y a su hijo Guillermo a visitar más de la mitad de las capitales de los Veintiocho.

Pero tanto trajín casa mal con el nuevo Muro de Adriano que han levantado los Windsor con esta boda. Para tender puentes, lo suyo habría sido invitar a todas las dinastías del continente, que a fin de cuentas simbolizan su pasado y su presente, en vez de a tantas estrellas de alfombra roja de Hollywood.

Dirá alguien que esto es buscar tres pies al gato. Y que, a fin de cuentas, cuando Meghan aún podía expresar sus opiniones libremente ya se manifestó en contra de que Londres se divorciara de Bruselas. Pero si algo ha demostrado en el último siglo la familia real británica son tragaderas para adecuarse a lo que políticamente le forzaba su pueblo. Ahí está el cambio de apellido Sajonia Coburgo Gotha por el Windsor actual para disimular que por sus venas lo que corre es sangre alemana.

Ahora, por desgracia, lo que toca es el Brexit, y Brexit hemos tenido hasta en la boda.


EL MUNDO. DOMINGO 20 DE MAYO DE 2018

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Dom 20 May, 2018 3:07 am

MUCHO HOLLYWOOD Y POCO ‘ROYAL’

CONXA RODRÍGUEZ




EL CONTINGENTE DE INVITADOS de Hollywood superó con creces a la realeza en la boda de Harry y Meghan. Además de los principales miembros de la monarquía británica – primos segundos y terceros fueron excluidos – , el único invitado extranjero real ha sido el príncipe Seeiso y su esposa, la princesa Mabereng, de Lesoto, en su condición de amigos del novio. Por parte de Hollywood, en cambio, los representantes hicieron legión. Desde una veintena de protagonistas de Suits , la serie de televisión en la que trabajaba la nueva duquesa de Sussex hasta el actor George Clooney y su esposa, la abogada Amal, británica de origen libanés.

Las actrices Priyanka Chopra, que ha ido de Bollywood a Hollywood, y Abigail Spencer llegaron juntas como si surgiesen de un plató. El cantante Elton John y su marido, residentes en Los Angeles, acudieron también a la hora citada así como la ex novia de Harry, la actriz Cressida Bonas, que va camino de Hollywood, Carey Mulligan, protagonista de la película Sufragistas , el actor Idras Elba o la presentadora de la televisión estadounidense Oprah Winfrey.

La hora de la llegada y la ubicación de los 600 invitados en la iglesia de San Jorge constituyó una afinada coreografía que amortiguó las tensiones que palpitan tanto en la familia real como en cualquier otra. Sin nombrar a los Markle. El conde Spencer, hermano de la princesa Diana, y su tercera esposa, Karen, entraron a las 9.45 horas (más de dos horas de espera, en el rango de menos importantes) al templo y se sentaron lejos de los otros tíos carnales del novio. Desde que el noveno conde Spencer criticó públicamente a los Windsor en el funeral de Diana, el príncipe Carlos lo quiere lejos. Detrás del hermano de Diana se sentó Sarah Ferguson, duquesa de York, en otra ubicación escenificada y lejana al príncipe Andrés y a las princesas Beatriz y Eugenia. Esta última estaba acompañada de su novio, Jack Bankbrooks, con quien se casará el próximo día 12 de octubre en la misma iglesia en otra boda real.

Charles Spencer y Sarah Ferguson ni se rozaron en la capilla de San Jorge con el príncipe Carlos evitando así hacer florecer la tensión familiar en público. Sarah, que no fue invitada a la boda de Guillermo y Kate, ha sido invitada a la ceremonia religiosa y a la recepción de la tarde ofrecida por la reina Isabel II, sin embargo, ha sido excluida de la fiesta de la noche dada por el príncipe Carlos. Las medias tintas le han sentado como una patada, pero ha preferido asistir a la iglesia y a la recepción en lugar de irse de vacaciones como hizo en 2011. Otra de las incorporadas a medias fue Victoria Lockwood, primera esposa del conde Spencer, a quien arroparon los cuatro hijos que tuvo con el hermano de Diana. Victoria ha salido del oscuro túnel de las adicciones y de matrimonios fallidos.

Dos de los invitados ubicados para contrastar fueron Sir Nicholas Soames, nieto de Winston Churchill y diputado tory, quien utiliza gramática y fonética pulcras en su hablar, sentado junto a David Beckham, conocido como innit por las contracciones linguisticas que hace en su incorrecto uso de la lengua inglesa.


EL MUNDO. DOMINGO 20 DE MAYO DE 2018

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Dom 20 May, 2018 3:06 am

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Ella, un poquito despeinada, quizá de tan sencilla y, él, algo impertérrito ante un enlace en el que primó la diversidad. Poca realeza para tanta pompa en la boda del príncipe Harry y Meghan Markle que, a fuerza de ser repetido por el obispo llegado de Estados Unidos tendrá eslogan propio: «El poder redentor del amor cambiará el mundo».


THE POWER OF LOVE

UNIÓN REBELDE
ESTUPOR EN LAS ÉLITES, FERVOR EN LA IZQUIERDA

Huracán de modernidad. La oveja negra de la familia, la novia birracial y feminista, los invitados llegados de Hollywood y ninguna casa real en una boda donde la estrella fue el obispo que llegó desde Chicago para hablar de “fuego y energía”

CARLOS FRESNEDA


Pasada la tormenta del padre, llegó el vendaval del predicador. Meghan Markle eligió a conciencia al reverendo Michael Curry, el primer obispo negro al frente de la Iglesia Episcopal americana, para dar el sermón de la boda del año sobre «el poder del amor». La novia acogió la enérgica homilía con su sonrisa más ancha, aunque Harry empezó a sentirse incómodo, los 600 invitados se lanzaron miradas de estupefacción y la propia Isabel II sintió un escalofrío.

Las ojivas de la capilla de San Jorge en Windsor nunca escucharon nada parecido. Frente a las lacónicas peroratas anglicanas, el verbo apasionado y directo del reverendo norteamericano –que arrancó con Martin Luther King y acabó con homenaje a John Lennon– tuvo el efecto de un huracán tropical o de una de esas galernas que sacuden en periódicamente Chicago.

De allí se trajo Michael Curry ese viento renovador, como si su sermón fuera la metáfora de los nuevos tiempos encarnados en la novia birracial, feminista y dispuesta a dejar su impronta entre los Royals, que escucharon también con la boca abierta el Stand by me de Ben E. King a cargo del coro de góspel The Kingdom Choir.

Hasta el padre ausente, Thomas Markle, confinado en la cama del hospital tras su supuesta recaída cardíaca, deseó haber estado allí para sumarse a la fiesta americana. En la distancia y a deshoras (cuatro de la madrugada en la costa oeste) dio su bendición al show de Windsor: «Mi niña está guapísima y feliz».

Llegado el momento, Meghan Markle no se dejó amilanar ni por el boato real ni por el sabotaje de su familia disfuncional. Tuvo siempre cerca a su madre, Doria, que mantuvo el tipo y dejó escapar las lágrimas justas. El principal empeño de la novia fue entrar en la capilla en solitario y pisando fuerte, escoltada por los dos pajes que les sostenían la larguísima cola del traje, diseñado para la ocasión por Clare Waight Keller para Givenchy. Luego se uniría la alegre comitiva infantil, incluido el príncipe George y la princesa Charlotte, entre las damas de honor).

Meghan aprovechó la ausencia del padre para sentar precedentes y evitar la tradicional entrega de la novia. El Príncipe Carlos puso el brazo tan solo en el tramo final, y se apartó a su debido tiempo ante la presencia de Harry, vestido con el uniforme de capitán de los Marines para realzar su bagaje miltar (tal vez la única nota anacrónica de la ceremonia).

Llegado el momento, y siguiendo los pasos marcados por la princesa Diana, la nueva duquesa de Sussex decidió eludir la mención a la «obediencia», dentro de los votos matrimoniales, y dejarlo en «amor y aprecio» al marido. El arzobispo de Carterbury, Justin Welby, llevó las riendas de la ceremonia en los primeros lances del enlace, que discurrieron dentro de lo previsible.

La pareja rompió la solemnidad inicial con las primeras sonrisas de complicidad y alivio, en el momento de pronunciar el «sí, quiero». Fue entonces cuando alguien debió dejarse la puerta abierta, y hasta la capilla de Winsdor –cielos soleados, rondando los 20 grados– llegó el viento refrescante de Chicago…

«There is power in love», «hay poder en el amor», dijo el reverendo Curry, que incitó a los presentes a recordar la primera vez que se enamoraron. «El amor puede ayudarnos a sanar como ninguna otra cosa. Hay un poder en el amor que nos hace mejorarnos y liberarnos». Curry habló del fuego y de la energía, y fue entonces cuando la familia real empezó a moverse en sus bancos. El príncipe Carlos miró hacia el suelo, Camila escuchó perpleja. Guillermo aguantó mejor el primer plano y la princesa Beatriz sonrió encantada, como diciéndose: «A este predicador le quiero yo me en mi boda...»

Con el permiso de la rutilante novia, con el permiso también de George y Amal Clooney, de David y Victoria Beckham, de Oprah Winfrey y de Idris Elba, con el permiso incluso de Elton John, que venía de despedir su show en Las Vegas, la estrella de la boda fue sin duda el reverendo Curtis, que hace unas semanas expresó sus simpatías por el movimiento #MeToo y pidió «un compromiso para acabar con el sexismo, la misoginia y el abuso de poder».

Su sermón causó estupor en las elites, profusamente representadas en Windsor, pero conquistó el favor de la izquierda británica, empezando por el ex líder laborista Ed Miliband, que escribió en twitter: «El reverendo Curtis casi me ha convencido para hacerme creyente».

«Este es el momento Obama para el Reino Unido», atestiguaron Patricia Guzmán y Liliana Murillo, norteamericanas de sangre hondureña y llegadas desde Miami y Chicago para sumarse a los 100.000 asistentes que se invitaron a sí mismos en las calles de Windsor, engalanadas con Union Jacks y barras y estrellas. «El cambio llegará con Meghan y Harry, que no ha podido elegir mejor. Se ve que la mamá, Diana, hizo un buen trabajo con él».

«Si nos dicen hace 20 años que uno de los Royals se iba a casar con la hija de una afroamericana, no nos lo habríamos creído», confesaban al alimón las hermanas Anita Neil y Linda Neil-Smith que, a su manera, también rompieron moldes: fueron las primeras atletas negras en el equipo olímpico británico en México 68 y llegaron a las finales de 4x100. «Ha sido una carrera muy larga para la gente de color en este país. Una boda así es sin duda una celebración de la diversidad»

Millones de personas siguieron en todo el mundo la ceremonia, culminada con el paseo en carroza de la pareja bajo un sol inusual en la campiña británica. Pese a la fiebre mediática, un sondeo de YouGov reveló que el 66% de los británicos dieron su espalda a la boda. Se estima, en cualquier caso, que el enlace ha dado un impulso de más de 1.100 millones de euros a la economía local.

Rachel Meghan Markle y Henry Charles Albert David quisieron romper de entrada el protocolo y pidieron al arzobispo de Canterbury, Justin Welby, que les llamara por sus nombres de pila, Meghan y Harry. El reverendo Curry fue aún más allá y les llamó directamente «brother and sister» («hermano y hermana»). Harry quiso ceder un protagonismo especial a la hermana de su madre, Jane Fellowes, que leyó la obligada Canción de Salomón. La tradición dejó paso a la modernidad, con la actuación estelar del joven violoncelista Sheku Kanneh-Mason, lanzado al estrellato por el novio, melómano.

A primera hora de la tarde, con 10 minutos de retraso sobre el plan original, los Duques de Sussex pasearon su recién estrenado título por las calles de Windsor, subidos a una carroza Ascot Landau prestada para la ocasión para la reina. Isabel II agasajó a los invitados con un almuerzo en Windsor, rubricado con una tarta de limón y flor de saúco y concebida por la pastelera vegana Claire Ptak «para chuparse los dedos y no dejársela en el plato».

El príncipe Carlos celebró después una segunda fiesta, reservada para 200 invitados, en la cercana Frogmore House, donde la pareja pasará la noche de bodas.

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Charles Spencer, hermano de Lady Di, y esposa. David y Victoria Beckham, a su llegada. De azul, Chelsy Davy, ex pareja del novio. Pippa Middleton y James Matthews El reverendo Michael Curry.
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La reina Isabel II y su marido, el Príncipe Felipe. El Príncipe Carlos y Camilla, duquesa de Cornualles. El Príncipe William junto a su familia. Doria Ragland, madre de la novia y único apoyo familiar.
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La televisiva norteamericana Oprah Winfrey. El cantante Elton John junto a su marido. El público asistente recordaba a Lady Di. Amal y George Clooney, conjuntados. Cressida Bonas, ex pareja del Príncipe Harry.


EL MUNDO. DOMINGO 20 DE MAYO DE 2018

Re: Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Assia » Dom 20 May, 2018 1:12 am

Vaya titulo que le ha dado la reina a su nietecito y esposa: Duque y Duquesa de Sussex. El ultimo Duque de Sussex abandono a su esposa por 1 pension.
Assia

Re: Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Assia » Dom 20 May, 2018 12:09 am

Antonio Lorca, critico taurino de EL PAIS, todavia no ha subido su cronica. Como Lorca es muy monarquico se habra quedado viendo esa famosilla boda. Es que Lorca es muy monarquico, tan monarquico es Lorca que hasta pide que Felipe VI asista a las corridas de toros.

Las pocas fotos que he visto de esa boda, he visto la sonrisa de la reina de Inglaterra con resignacion y sonriendo forzada por no llorar. La cara de Catalina, nuera del heredero al trono ingles,muy seria y sin su sonrisa brillante a la que estamos acostumbrada a ver siemre en fotos. En resumen: algunos miembros de la familia real, parecen que estan en 1 misa-funeral mas que en 1 boda.
Assia

La Boda del Principe Harry y Meghan Markle

Mensaje por Invitado » Sab 19 May, 2018 10:42 pm


La Boda Real del Principe Harry y Meghan Markle




FULL CEREMONY: Prince Harry and Meghan Markle Royal Wedding

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Sab 19 May, 2018 6:05 pm


Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Sab 19 May, 2018 3:50 pm

Estaba rascándome la punta del pie cuando me ha salido por el canal 69 de Alpedrete que las climatéricas ociosas tienen más peligro que un Vitorino. Esperemos que un experto en endocrinología nos aclare si es normal que yo os cuente que me voy a dormir la siesta debajo de una higuera porque me gusta que estéis al tanto de mi peripecia vital.

Re: Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Assia » Sab 19 May, 2018 2:07 pm

Estaba deconectando mi ordenador de Internet, cuando me ha salido (canal 9 australiano) fotos de la boda de Meghan y Enrique.El traje de Meghan tiene escote de barco. Espermos que maxi que sabe mucho de como vestir se pase por el foro y no de su opinion tan acertada siempre. Yo me voy a la cama que manana quiero madrugar.
Buenas noches a todos.
Assia

Meghan Markle, duquesa de Sussex

Mensaje por Invitado » Sab 19 May, 2018 3:11 am

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UNA FAMILIA PROSCRITA CON MOTIVOS

Su padre pactó unas fotos con un ‘paparazzi’. Su hermana ha escrito una biografía sobre ella y su otro hermano envió una carta intentando impedir la boda. Sus sobrinos están en Londres para merodear por los alrededores de Windsor. Su madre, Doria, es la única familia que tendrá en el enlace.

CARLOS FRESNEDA


TODAS LAS PELÍCULAS SOBRE BODAS pasan siempre por un momento de desastre. Una veces es la novia fugitiva, otras es el suegro traicionero. Hay incluso una maldición de la cuenta atrás, en la que todo parece salir mal y el aire se tiñe de dramático y caótico infortunio... Algo así les ha ocurrido a Harry (33) y Meghan (36) en la antesala del sí, quiero, con los tabloides británicos en el eterno papel de aguafiestas y la familia americana alimentado la hoguera de los desbarajustes.

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SAMANTHA, UNA HERMANA ENVIDIOSA[


Samantha Grant, 52 años. La hija mayor del matrimonio anterior de Thomas Markle con Roslyn Markle, tuvo celos de Meghan desde muy pequeña, ha reconocido su madre. Fue la nefasta intermediaria con los ‘paparazzi’ para intentar mejorar la imagen del padre. Criticó duramente a los ‘royals’ por haber dejado a su padre en la estacada frente al acoso de la prensa. Acabó también esta semana en el hospital con una rodilla rota por un accidente de coche en Florida intentanto esquivar a los fotógrafos. Sufre esclerosis múltiple. Lleva más de 10 años sin ver a Meghan y tres sin hablar con ella. Es escritora y planea publicar ‘El diario de la hermana entrometida de la Princesa’.

En Palacio se llegó incluso a acuñar un término the Markle debacle, (la debacle de los Markle) para describir la cadena de eventos catastróficos que condujeron hasta el hospital al padre de la novia, Thomas, el gran ausente. El Príncipe Carlos, que también pasó por las suyas, será el encargado de cubrir su baja de última hora bajo las ojivas de la capilla de San Jorge, aunque toda la atención recaerá antes sobre la madre, Doria, la única representante de la familia en la iglesia.

Con su dignidad a prueba de contratiempos, Doria Ragland intentará dejar atrás la debacle y silenciar al mismo tiempo a los díscolos representantes del clan de los Markle que han rivalizado por quitarle el primer plano al padre jubilado y ausente. Ahora entendemos por qué no les invitaron a la boda… Aunque quizás habría sido más fácil hacerles un hueco entre los 600 invitados. Puede que así habrían estado contentos y callados. Quizás alguien debería haber pensado también en la difícil situación del padre, que ni siquiera conoce aún al novio y sólo ha hablado con él por teléfono. En palacio insisten en que le dieron “consejos prácticos” para capear el temporal mediático, pero pocos se explican cómo días antes de la boda seguía bañado en cerveza y comiendo tacos de pollo en una de las calles más decrépitas de San Antonio del Mar.


DECISIONES EQUIVOCADAS

Todo esto no habría pasado si aún estuviera en palacio el ex secretario privado de la reina, Christopher Geidt, famoso por su capacidad para “arreglar los desatinos” y curtido en bodas reales como la de Guillermo y Kate. Claro que una cosa es lidiar con una familia de clase media-alta británica y otra muy distinta es tener que vérselas con una familia disfuncional americana…“Con toda su buena voluntad, la inexperiencia le ha pasado factura a Harry, que decidió tomar las decisiones clave de la boda, sigiendo el ejemplo de su hermano”, escriben en el Daily Mail los cronistas reales Richard Kay y Geoffrey Levy, que consideran también imperdonables las ausencias reales de la princesa Alexandra y del príncipe Michael de Kent, para hacer sitio entre otros a los Beckham.

Meghan ha invitado, por su parte, a casi todo el plantel de la teleserie Suits y a su mejor amiga, Jessica Mulroney. Pero su decisión de dar portazo a su familia y la sensación de solo ante el peligro que ha tenido hasta el final su padre le ha terminado pasando factura.

La debacle de Thomas Markle empezó a mascarse realmente con una serie de reportajes sobre su vida solitaria y depresiva en ese destartaldo enclave de la frontera mexicana donde, según testigos, se dedica mayormente “a beber sus penas”. A sus 73 años, el ex director de iluminación de Hollywood se levanta a eso del mediodía y no asoma la cabeza hasta primera hora de la tarde, rumbo a la taquería más cercana o al bar Plan B, donde se junta con los expatriados americanos. Allí lleva desde que se jubiló en 2011, huyendo de las deudas acumuladas y de los altos impuestos, fundiéndose mensualmente su pension. El estrés de la boda le ha hecho beber y comer más de la cuenta, hasta superar los 100 kilos.

En un deseo comprensible de mejorar su imagen, instigado por su hija Samantha (nacida en su primer matrimonio con Roslyn Markle), Thomas Markle contactó con unos paparazzi para urdir un montaje con traje de bodas y cobrar por la exclusiva unos 100.000 dólares. Los tabloides británicos le crucificaron el domingo pasado en portada y el padre se amilanó a las pocas horas. Anunció por primera vez que no viajaría a Windsor “para no avergonzar a su hija”.

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THOMAS PIDIÓ ANULAR LA BODA

Thomas Markle Jr., 50 años. Hijo menor del primer matrimonio de su padre, mantuvo una relación más cercana con Meghan. Arremetió sin embargo contra su medio hermana al no ser invitado a la boda. Dirigió una carta personal a Harry advirtiéndole que su relación con Meghan “no es un cuento de hadas, sino el mayor error en la historia de los royals” y pidiéndole que cancelara la boda. Se dedica a arreglar ventanas. Se casó con Tracy Dooley y tuvo dos hijos: TJ, de 26 años (trabaja en una empresa de recaudación de deudas) y Tyler, de 25, que cultiva legalmente cannabis en Oregon y recuerda los días felices en que su tía hizo de niñera. No han sido invitados a la boda pero han viajado al Reino Unido para hacer de comentaristas para varios medios .

La cosa se complicó con su supuesto ingreso en un hospital para una operación del corazón. El estrés final fue aparentemente la causa de su recaída. También influyó el sopetón que se llevó al leer la carta firmada por Tomas Markle Jr. (su segundo hijo con Roslyn) y dirigida al príncipe Harry, previniéndole contra su hermana.

De todo esto daba constancia el portal TMZ. Aún así, el martes y desde la cama del hospital el padre de la novia volvía a crear falsas expectativas: “Odio la idea de perderme el momento histórico de caminar junto a mi hija el día de su boda”. La propia Meghan confirmó el jueves lo inevitable: “Tristemente, mi padre no asistirá a la boda”. Meghan ha llorado en privado estos días, según relata Sean Mandell, periodista de TMZ y confidente de Thomas Markle. La procesión va por dentro, y la actriz no parecía muy afectada cuando asistió el jueves al ensayo de la boda. Para Harry ha sido también un trago amargo: el acecho de los paparazzi le remiten a la muerte de su madre.


CONTRA LA PRENSA

“Esto no es un juego”... La advertencia lanzada hace año y medio por el Palacio de Kensington, ante “el acoso y los abusos” sufridos por Meghan vuelve a resonar estos días. La pareja había hecho las paces con los medios en el preámbulo de la boda, pero lo ocurrido puede interpretarse como una nueva señal de alerta. Como telón de fondo, la guerra que existe desde hace tiempo entre Buckingham, Clarence House y Kensington Palace por el control de la imagen real. La disparidad de criterios ha creado un vacío como el que existió durante dos días consecutivos, hasta que el anuncio de las damas de honor y los pajes volvió a darle a la boda un ribete de cuento de hadas.

Aunque lo cierto es que la debacle de los Markle ha sido hasta cierto punto incontrolable. La principal instigadora ha sido Samantha Grant, que al final ha terminado también con sus huesos en un hospital de Florida tras un accidente de coche. “A Samantha nunca le gustó Meghan y siempre tuvo celos de ella”, ha declarado su propia madre. La hermanastra fue la primera en oler a dinero con el anuncio de la boda y en firmar un contrato para la publicación de The Diary of Princess Pushy´s Sister. La promoción del libro le convirtió en experta en relaciones con los medios, de ahí su decisión de mediar en la “mejora de la imagen” del padre.

El hermano, Thomas Markle Jr., se desmarcó con la carta a Harry en la que describía a Meghan como “falsa, vacía y pretenciosa” y como “actriz de serie C”. Repentinamente, y por gentileza del Daily Mirror, Thomas Jr. ha cambiado de opinión y asegura que su hermana tiene las hechuras de “la perfecta princesa moderna”, sin necesidad de recordar su condición de mujer indepediente, birracial, y divorciada. Thomas Markle Jr., montador de ventanas, tiene a sus espaldas un problemático historial por su adicción al alcohol y llegó a ser detenido en enero por apuntarle con la pistola a su última novia. Eso sí, mientras duró su matrimonio con Tracy Dooley mantuvo una estrecha relación con Meghan, que llegó a ejercer de niñera de sus dos hijos: Tyler y TJ.

Los dos sobrinos tampoco están invitados. TJ, 26 años, ha trabajado en una empresa de recaudación de deudas y ha regentado un restaurante de pizzas. Aunque la principal atracción ha sido Tyler, 25 años, que cultiva legalmente marihuana en una granja de Oregón y que aprovechó el tirón de la boda para lanzar la variedad Markle Sparkle.

La única que ha estado a la altura de la boda ha sido la madre de Meghan. Doria Ragland, trabajadora social y profesora de yoga, ha sabido meterse en el bolsillo a Harry con su afecto natural. Doria ejerció de madre y de padre desde que su hija cumplió seis años, y tres décadas después se ve en la misma tesitura en el momento crucial, superada ya con creces la prueba del té a la vera de la Reina, dispuesta a marcar con paso firme el camino a Meghan en el momento de la llegada triunfal al castillo de Windsor. Aquí acaba el culebrón del Markle y arranca el cuento de hadas…

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¡Qué familia!. El padre de Meghan negoció con un ‘paparazzi’. Su hermano pidió anular la boda y su hermana ha arremetido contra ella. Ninguno estará en su enlace con el príncipe Harry.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 19 DE MAYO DE 2018

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