HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

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HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Sab 28 Abr, 2018 9:08 pm

Invitado escribió:Imagen


:exhibicionista1: :exhibicionista:

HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Sab 28 Abr, 2018 8:55 pm

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HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Vie 13 Abr, 2018 7:54 pm


ALONSO GUERRERO, exmarido de la reina LETIZIA, presenta libro




Alonso Guerrero habla de su libro 'El amor de Penny Robinson'
El escritor Alonso Guerrero y ex marido de la reina Letizia Ortiz, presentó ayer en Madrid la tercera edición de la novela 'El amor de Penny Robinson'. A lo largo del evento expresó que esta no es una novela sobre su vida sino sobre su sentimiento donde hay mucha ficción pero no mentiras. En el vídeo el autor, Alonso Guerrero, explica cual ha sido su intención al escribir este libro. Alonso trató de eludir las continuas preguntas acerca de su vida pasada o sobre sus opiniones de lo acontecido entre la reina Sofía y la reina Letizia. Finalmente ruega que cesen las preguntas en esa línea.

HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Vie 13 Abr, 2018 2:21 pm

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Alonso Guerrero: “Es muy incómodo tener la etiqueta de exmarido de Letizia”

Alonso Guerrero presenta su nuevo libro en el que habla de cómo su vida cambió el día en que su exesposa se comprometió con Felipe de Borbón


El escritor Alonso Guerrero, exmarido de la reina Letizia, presentó ayer su nuevo libro, El amor de Penny Robinson, que ya va por su tercera edición. La novela tiene tintes autobiográficos en los que se narra cómo cambió su vida el día en que su exesposa se convirtió en prometida del príncipe de Asturias.

Guerrero señaló que ha recibido "muchísimas ofertas para hablar de su vida" pero que no las acepta por "pudor". Sobre lo que cuenta en el libro señala: "No es mi vida, son mis sentimientos, hay mucha ficción, pero no mentiras. He puesto mi forma de percibir todo lo que ocurrió".

A la pregunta de sí doña Letizia ha leído el libro respondió: "Lo ha leído, sí. Las opiniones han sido favorables". Señala que lo escribió en 2010 pero que no lo ha publicado hasta ahora ya que necesitaba una "versión definitiva".

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Guerrero evita hablar sobre los momentos de tensión vividos tras la Misa de Pascua en Palma de Mallorca entre las dos reinas. "No me incumbe". Y también se escabulle cuando se le pregunta por qué recuerda de Letizia Ortiz. "Esas preguntas a ella. Hace tanto tiempo que no tengo contacto con ella que no tengo que opinar y lo que ocurre en otras familias no me incumbe."

¿Cómo ve a su exmujer?

La veo en televisión.

.¿Es monárquico?

No soy monárquico.

¿Doña Letizia es fría?

No me incumbe y mis recuerdos son míos. No hablo de Letizia Ortiz porque no quiero revelar mi intimidad, pero no porque no quiera revelar la de ella y ya se acabaron estas preguntas.

¿Hay presión mediática?

Claro que he sufrido la presión mediática y sigo sintiéndola. He sentido presión por todas partes y he conseguido anonimato durante años y acepto que con la presentación del libro eso se rompa y la presión siempre va a estar ahí. El libro llama la atención y quiero centrar mi argumento en lo que yo sentí y me interesa expresarme.

¿Ha recibido llamadas para que no hable?

Nunca se ha producido esa llamada. Mis amigos tienen fotos y nunca las han ofrecido a los medios de comunicación porque tengo buenos amigos.

¿Ha perdido los nervios con la presión mediática?

No he perdido nervios, pero es incómodo. Los primeros meses, los primeros años, los medios te enajenan bastante; en política puede pasar de todo.

Ser exmarido de la reina Letizia...

Es muy incómodo tener la etiqueta de exmarido de Letizia porque cuando he presentado otros libros, muy buenos además, a mi me preguntan sobre la reina; es incómodo, es una cosa rara, uno quiere explicar su versión del mundo y me preguntan por esas cosas.

¿Es un ajuste de cuentas?

No ajusto cuentas con nadie, no me vengo jamás de nadie, no hay tal ingrediente en el libro, es una recreación viva que tenía que ser contada.



HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Jue 12 Abr, 2018 7:59 pm

Pues te va a suspender, pero no por cotilla, sino por tus faltas de ortografía.

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Mensaje por Caracol » Jue 12 Abr, 2018 6:38 pm

En lo absoluto, amigos, el señor Alonso Guerrero Pérez se encuentra actualmente como tutor en un instituto que el define como pijo, concretamente de la clase 1°D, en el periodo 2017-2018, ha comentado que no quiere saber nada sobre la prensa o los chismes, ¿Qué como lo sé?, simple, soy alumno suyo, este año.

Re: HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Assia » Mié 14 Mar, 2018 6:42 am

Todo es bueno con tal de hacer pagne. Seguro que ese libro no dice gran cosa y es la morbosidad de las anti-Letizia las que se gastaran el dinero en comprarlo y en leerlo. Creo que este Guerrero anda corto de pagne. No he encontrado en GOOGLE nada referente a este Guerrero como destacado autor.
Assia

HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Lun 12 Mar, 2018 11:14 pm

Todas sus parejas ha sido y son unos cursis redomados, a ella le gustan asi. Por ejemplo el Francino que es vomitivo. Felipe es cursi pero mas ingenuo. SM y David parecen los mas buena personas. El Guerrero es pedante hasta reventar.

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Mensaje por Invitado » Lun 12 Mar, 2018 10:57 pm

uffffff, que cursi y cargante. y aunque vaya de digno no parece que tenga menos ganas de figurar que su ex :x

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Mensaje por Invitado » Dom 11 Mar, 2018 7:07 pm


HAY FRAGMENTOS POLEMICOS EN EL LIBRO DEL EX DE LETIZIA QUE PROVOCAN SU CENSURA TELEVISIVA
El libro de Alonso Guerrero, es de la Reina Letizia, El Amor de Penny Robinson podría estar basado en la experiencia del escritor con la Reina Letizia, ya que es su ex marido. Es una novela con personajes ficticios menos él mismo, lo cual es la fórmula que utiliza para contar esta parte de su vida que se hizo muy mediática cuando Letizia Ortiz Rocasolano, periodista, se prometió con el actual Rey Felipe VI. La Casa Real española no se ha pronunciado sobre este libro, claro, pero las televisiones españolas no están hablando de él en lo que se podría denominar un acuerdo tácito para ignorarlo

HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Sab 10 Mar, 2018 8:53 pm

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Unas fotos desnuda, ganas de fama: las perlas del libro de Alonso Guerrero sobre Letizia

Vanitatis accede al contenido del 'El amor de Penny Robinson', la novela sobre Alonso Guerrero y la reina Letizia


'El amor de Penny Robinson', la novela del exmarido de la reina Letizia, verá la luz el próximo viernes día 9. Vanitatis ha tenido acceso a la obra más codiciada mediáticamente del momento, en la que por cierto se mezcla ficción y realidad. Alonso Guerrero ya ha declarado que en esta novela se cuenta lo que pasó los días y meses siguientes al 1 de noviembre de 2003, cuando la Casa del Rey sorprendía a todos con el anuncio del compromiso matrimonial entre el entonces príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano, la que había sido su mujer.

Alonso Guerrero, la víctima del acoso mediático

El protagonista de la novela se llama Alonso Guerrero, un hombre al que arrebatan la capacidad de defenderse. Los personajes son fácilmente identificables en cada línea de la obra, que no está dedicada a nadie. La novela arranca así: “Por razones que no vienen al caso, perdí mi vida privada entre las nueve y las diez de la noche del pasado doce de noviembre, día de mi cumpleaños. Digo perdí, pero en realidad me la arrebataron de un zarpazo. Desde entonces no he vuelto a pisar con negligencia los lugares públicos, ni contemplo los atardeceres sin que me separe de ellos una cortina de teatro. Y todo porque un desconocido me sacó una foto con un teléfono móvil, desde el otro lado del cristal de un escaparate”.

A partir de este primer párrafo toda la novela es una crítica feroz al acoso mediático que Alonso Guerrero vive. Explica desde cómo le robaron una carta de su buzón, le revolvieron la basura de sus bolsas en los contenedores y la ocasión en la que tuvo que huir de su casa a un hotel. Siempre haciendo guiños al escritor Fernando Pessoa, Alonso confiesa: “Había luchado por convertirme en un escritor, y de la noche a la mañana me vi convertido no ya en un tema, sino en un tópico”.

"Estuve tentado de telefonear a la revista y preguntar cómo habían conseguido la foto, pero sabía que esos hallazgos no pertenecen a quienes los fabrican, sino a quienes los consumen. Tanto si habían pagado la foto como si la habían encontrado en el cepillo del anonimato, la gente la donaba como un artista puro y perfeccionista, sin nada a cambio. Llamar y presentarme como quien era, Alonso Guerrero, con todas las sílabas de mi nombre —por más que mi nombre no hubiera dicho nada de mí hasta salir en los periódicos— era arriesgarme a que no me creyeran".

Las periodistas con cara de la mula Francis

Alonso Guerrero dice que habitamos un país en el que la soledad propia se medica con las vidas ajenas. Cotilleos y calmantes. Esa es nuestra receta. Y tras este pensamiento empieza su ataque a los programas del corazón azotando a las tertulianas. “Sus cortes de cara me recordaban vagamente a la mula Francis, un personaje de serie televisiva de mi infancia. Como adelanto, con frases entresacadas de un tráiler, pues la función de esa noche era en directo, una de ellas decía que yo era un tipo muy poco agraciado, y que no se explicaba cómo había adquirido tanta notoriedad. Yo tampoco me lo explicaba. Aquella notoriedad que ellas mismas me adjudicaban no me parecía grande, sino vacía. Me obligaba a vivir junto a un teléfono, dentro de una casa asediada".

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Otra de las definiciones que hace de los paparazzi es que "parecen empleados de la perrera, con la caña y el lazo colgándoles del cinturón”. Y sigue contando su persecución: “Cuando me tomaron la foto yo era una promesa de cuarenta y un años. Aún tenía un mundo ante mí, y cierto tiempo para desdeñarlo. Al día siguiente, el bibliotecario del Ayuntamiento, con quien de vez en cuando hablaba de libros, me telefoneó para decirme en qué revista había aparecido".

Laura y Nené, las dos Letizias

En todos los personajes femeninos que aparecen en la obra hay mucho de Letizia. Pero Alonso va diferenciando en cada nombre las distintas etapas. Las dos féminas que aturden a Alonso Guerrero son Laura, la ex que le traiciona y a la que describe como alguien que tras un divorcio es capaz de todo, y la inquietante jovencita “lolita” llamada Nené, seducción pura.

En la novela se habla de dos fotos de Laura desnuda tomadas por el propio Alonso. ”La conocí en 1989. Por un momento me sobrecogió su desnudez. Había sido yo quien tomó la instantánea, aquel atardecer de verano, mientras ella dormía. Recordé haber buscado el encuadre durante mucho rato y, al despertar, había puesto el automático y me había fotografiado junto a ella, tan desnudo como ella. Pese a proceder con la frialdad de un artista, me pareció que después de haber cruzado el Sistema Solar, la luz de la persiana rayaba su piel como si supiera que no iba a tener mejor ocasión para pertenecer a este mundo.

"Por aquel entonces estaba enamorado de su bronceado, así que hice la foto. Las líneas bordeaban los hombros y caían a la parte interna de los muslos como si la confundieran con un tragaluz. Sin embargo, no fue aquel cuerpo entre el sueño y la vigilia lo que estimuló mi memoria, sino los pequeños objetos que el azar había puesto en la fotografía: los cuadros sobre el cabecero, el pequeño reloj abandonado en la mesilla y algunos de los libros que por entonces me obsesionaban. Promesas incumplidas que el amor utiliza para rodearse de eternidad”.


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Nené, la que sale en un disco

Nené es el personaje por el que Alonso deja toda su vida atrás y a la que describe como una absoluta obsesión. Todos la identifican con esa Letizia de 16 años que conoció. “Estuve a punto de renunciar a la posteridad, por eso empecé a escribir mis memorias. Mirando mi vida, ella era un pequeño margen, igual que yo, una promesa sin asideros que no deseaba que fueran en su busca. La vi salir embutida en aquel gabán de cosaco debajo del cual iba casi desnuda. Era bella como un diluvio, pero desapareció bajo el sol de diciembre sin dejar rastro [...] Sin darme cuenta, había llegado a obsesionarme con sus ojos y su boca. Ambos permanecían en mi memoria por alguna razón. Quizá los había visto en una portada de disco. Todas las mujeres que cantaban tenían esos ojos y bocas, aunque cada una destilaba con ellos una mirada distinta, y daba besos tan diferentes como sellos de lacre. Nené lo sabía, por eso quería la fama”.

Solo dice una vez monarquía

Alonso mantiene que de todo se puede hacer literatura, pero en este caso ha querido ocultar lo que no fuera anecdótico. El personaje más parecido a Felipe VI podría ser Bowman, quien se desgasta después de ocho horas apareciendo en pantalla:

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"Bowman se habría pasmado de la belleza de su mujer veinte años atrás. Bowman sabía que su mujer había tenido veinte años, pero no lo recordaba. Laura aparecía desnuda en la foto, como expuesta a todos los resoles de un lago al atardecer.

- ¿Qué vas a hacer con ella?

- Cualquier cosa, menos conservarla.

- La vas a conservar - aseguré.

- Sí, la enmarcaré y la colgaré en la pared. Cuando me vaya quiero dejársela a Enrique, para que sepa lo que pierde.

- No va a soportarlo. Te pareces a Anita Ekberg.

- ¿Qué vas a hacer tú con estas otras? - me preguntó, casi preocupada.

- Impedir que cuenten mi vida. Mi vida la cuento yo”.

Quería saber por qué había dado ese paso. Nadie lo creía, así que la llamaron a ella, para corroborar que Alonso Guerrero había abierto una página web y estaba dispuesto a contestar a todo aquello a lo que nunca había contestado. El campo era tan ilimitado que la segunda pregunta, anónima, fue: ¿qué opinión le merece la monarquía?


"¿No es este tipo el exmarido de la princesa?"

Alonso cierra su novela de manera de sátira. El desenlace es casi demoledor:

"- ¿Qué vas a hacer ahora?

- Irme a casa, a ver si mi mujer me perdona.

- Nadie va a perdonarte, y menos tu mujer. Solo te queda la dignidad, no la pose de llevarte todo a la tumba.

- Soy joven para morir.

- Ya estás muerto.

Sentí en el cutis el soplo de los pájaros de la fuente de Mariano de Cavia y oí con cansancio —pese a que mis sentidos iban cerrando troneras y sumideros— a un hombre que miraba a través de la ventanilla y le decía a su acompañante:

- ¿No es este tipo el exmarido de la princesa?".

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HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Lun 05 Mar, 2018 10:16 pm


EL EX MARIDO DE LA REINA LETIZIA HABLA: "EL LIBRO EL AMOR DE PENNY ROBINSON ES UNA TRAGICOMEDIA"
Alonso Guerrero, ex marido de la Reina Letizia, consorte del Rey Felipe VI, hace unas declaraciones a los medios donde explica por qué escribe el libro, El AMor de Penny Robinson, una novela de ficción donde los personajes son mitad reales y mitad inventados. Afirma que la Casa Real no le ha vetado ni ofrecido nada a cambio de no publicar la novela, próximamente a la venta el dia 9 de marzo en España

HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitada » Dom 04 Mar, 2018 12:48 pm

No va a gustar este libro , no habra nada de escabroso , habla sobretodo de el acoso de esta prensa basura , tantos años acechandole , acoso inutil no han obtenido nada , de ciertos foros.
No ha dicho ni esta boca es mía en todos estos años a saber las cantidades que podría haber
ganado de plató en plató! Y no lo hizo.
Ha sido un caballero, y eso es innegable, durante muchos años.

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Mensaje por Invitado » Dom 04 Mar, 2018 3:06 am

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“¿Quiere una exclusiva? No soy monárquico. Pero creo que estoy en un país que se roba tanto que jamás podrá existir una república”


ALONSO GUERRERO
ENTREVISTA EN EXCLUSIVA CON EL EX MARIDO DE LETIZIA

EL EX MARIDO DE LA REINA LETIZIA ANTE SU NOVELA AUTOBIO GRÁFICA

MARTÍN MUCHA


Aveces la lluvia es una tregua. A veces anuncia una tempestad mayor. Alonso Guerrero cree en la belleza de un diluvio. Alonso es un tipo que ha guardado mucho silencio. Es uno de sus tesoros, de lo que conserva como esencia de su yo. Guerrero es un hombre especial. Como escritor, ha lanzado un grupo de novelas que la crítica ha recibido con fruición. Se presenta en el Café Gijón con los hombros encogidos, gabardina, bufanda gris. Camina como un escritor que se dirige a hablar sobre lo que nunca ha hablado. De su pasado, presente, del futuro de su novela. Alonso Guerrero publicará en unos días El amor de Penny Robinson (Editorial Almuzara). Es una obra autobiográfica escrita a ritmo de persecución. El personaje principal se llama Alonso Guerrero. Él. Su voz es grave y mantiene siempre un tono calmo. Llueve y la terraza del Café Gijón es un refugio. Se ve solitario rodeado de sillas de hierro forjado. Y las gotas que caen. Como las palabras que soltará, lentas y vitales. «Mi silencio es mío», repetirá una y otra vez durante la conversación. Guerrero es el ex esposo de Letizia Ortiz. Y viene a contar su verdad, la literaria y la humana, aunque en su caso sean una. «Aunque a nadie le interese escucharla», dice como cobijándose en sus propias frases. Las manos las tiene gastadas, no como las del soberbio profesor de literatura que es, más bien como el labrador que fue su padre. Vamos a hablar de su obra. Pero es que, en este caso, su novela es su vida. Lo que vivió-sufrió-sintió cuando supo que su ex mujer iba a ser la futura reina de España. Adiós silencio.

    —No hay mejor argumento de una vida literaria que la suya… Comienza con una historia macroniana al revés. La alumna que se enamora del profesor. El maestro que se hace su pareja. Se casan. La vida se tuerce y se divorcian. Ella se vuelve a casar. Y se convierte en princesa. Después en reina…

    —Yo a Letizia nunca la tuve en clase. Fue una persona a la que conocí en el instituto donde trabajaba. Y sí, visto desde este punto de vista puede ser todo eso. Todo lo demás es una casualidad.


    —Casualidad de esas increíbles…

    —Es el azar más bien.


    —Creo que es más que eso. En su novela suelta una frase más que emblemática: «Era un peón en la partida, pero había sido atacado con el movimiento de una reina»

    —Ten en cuenta que cuando yo escribí la novela ella aún no era reina. Siempre me refiero a ella como princesa. Pero leída ahora, la frase parece profética.


    —Su novela es de escapada como El conde de Montecristo

    —La gran diferencia es que esta es una tremenda sátira. Cosa que El conde de Montecristo, no. Aunque a veces lo parece por las distintas personalidades de Edmundo Dantés. Mi novela es un vodevil. Hay que mirar esto con la distancia de la comedia. La gente entiende mejor el humor que la tragedia.


    —En su obra puntualiza que a nadie le interesa lo que tenga que decir… Que nadie le quiere encontrar porque nadie sabría qué preguntarle. Eso es una mentira…

    —Una de las premisas de la novela es que a nadie le interesa la verdad. Las grandes verdades, a la sociedad en que vivimos, no interesan. ¿Por qué? Obligan al compromiso. Y nadie se compromete.


    —Retomando esa palabra. En noviembre de 2003 se anuncia el compromiso real. Es el inicio de lo que pasa en la novela y en su existencia. Su vida iba a cambiar…

    —Había pasado el día en el campo. Y lo vi en la televisión. Me extrañó. Me cayó, no como una losa, sino como una interrogación tremenda. Ni siquiera pensé en la situación en que yo me colocaba sino en lo que había pasado. En cómo había pasado. Después se contestaron todas esas preguntas. Era absolutamente argumental. Eso debía llevarlo a una novela. Lo dice la contraportada del libro. «Es la historia de una persona que se convierte en personaje». Eso le ha pasado a mucha gente con todo esto. Gente que nada tenía que ver con la oficialidad ni con la monarquía ni con la nobleza… Saltan a ser perseguidos. Y quizás yo sea el menos importante.


    —«Pierde su vida de un zarpazo», relata. Eso es un corte radical. ¿Así sintió que su exmujer se transformase en princesa?

    —No es que ese anuncio supusiera la pérdida de mi vida. Inició la persecución de la prensa. Me pareció apocalíptico. No se me puso un micrófono para que dijera lo que pensaba. Se me arrancaban las respuestas. De qué sirve la verdad si va a ser tergiversada. Siempre.


    —Su boda fue sencilla, de 90 personas, los muy cercanos. Y pasó a ser motivo de deseo…

    —Fue algo hiperbólico. Circulaba tanto dinero por esas imágenes. Pero yo sabía que no se iban a vender y no se han vendido. A mí me ofrecieron 300.000 euros por una foto.


    —¡300.000 por una sola foto!

    —¿A costa de qué? Nunca he necesitado el dinero. He sido una persona muy frugal. Puedo decir que no va con mi naturaleza vender una foto. Por el dinero que sea. Más si es una foto privada. Y lo que es privado pertenece a uno, por definición. Y sigo sin planteármelo. Mi silencio es mío.


    —Toda esa gente que ha vivido lo que ha vivido usted, según reflexiona, se droga o se divorcia… O se suicida. Definitivamente se ha divorciado y está aquí… ¿El resto?

    —Mi única droga es la lucidez. Ni he pensado en suicidarme.


    —¿Es una droga el divorcio? Hay quienes lo viven permanentemente.

    —El divorcio es una lección.

Pausa para las fotografías. La luz roja incendia su rostro. Pregunta por su novela. Soy de los pocos que la ha leído completa. Ni siquiera se plantea la posibilidad de ser best-seller. «Soy un escritor minoritario y lo seguiré siendo». Mira a la cámara. A veces parece que va a esbozar una sonrisa como si recordar fuera eso. Un acercamiento a la felicidad. A esa que le dieron cada una de las mujeres de su vida. Sí, Letizia también. Pero no adelantemos acontecimientos. «Creo que he hecho una novela de carne y sangre. Era el argumento más vital que he tenido». La lluvia casi atraviesa el frágil techo de lona. Pero seguimos.

ME OFRECIERON 300.000 EUROS POR UNA FOTO [DE NUESTRA BODA]… PERO JAMÁS… MI SILENCIO ES MÍO”


    —Stevenson es su eje político y vital. Tiene un poema que se llama Happy Thoughs [pensamientos alegres] que habla de la felicidad, de ser felices como reyes…

    —Dudo que eso exista. Eso forma parte de los cuentos de hadas. No creo que la realeza sea excesivamente feliz. La felicidad se busca por caminos privados.


    —Stevenson luchó a favor de la monarquía en Hawai.

    —Tenía al rey de espectador y de oyente.


    —Y se enamoró de una princesa mestiza. Mitad de un mundo. Mitad del otro. Su caso otra vez al revés.

    —Lo describe en un cuento. Se enamora de una princesa y contrae lepra. Y le pide al diablo de la botella librarse del mal. El amor verdadero es intocable, siempre.


    —Hablando de la felicidad. Cuando le entrevistamos hace 15 años [Crónica, 9/11/2003] sobre el enlace real, sólo dijo que le deseaba a los dos la felicidad…

    —Lo normal.


    —¿Ha vivido la felicidad?

    —Muchas veces.


    —¿Qué es para usted?

    —Cuando rozas algo que se parece a la intensidad y hace que la vida valga la pena. La felicidad me la han dado las mujeres y la literatura.

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    SOBRE SU LIBRO. «He hecho una novela de carne y sangre. Era el argumento más vital que he tenido».

    —Su novela es un recorrido por distintos tipos de ellas y las engloba con esta frase: «Las mujeres de mi vida me criticaron por mirar el mundo desde un andén».

    —Sí. Mirar el mundo desde un andén es la posición de alguien que está a punto de irse. Siempre al borde de tomar ese tren. Las mujeres tienen celos de eso. El escritor siempre vive esperando que llegue algo.


    —Siempre se dijo que Letizia lo dejó y más…

    —No puedo contestar.

Alonso Guerrero marca los tempos con las manos. Sus uñas las tiene extremadamente cortas. De vez en cuando aprieta las manos. Las pone unas sobre la otra. Encima de la mesa están colocadas las pruebas de la novela más deseada. Dos frases de ella que parecen escritas para este momento. «Les concedes una entrevista y te escriben un epitafio. Luchas por la posteridad, como Aquiles, y te cae encima la actualidad». Guerrero escribe tratando de explicar la condición humana. Sobre lo que pasó desde que se convirtió en el ‘ex-critor’ y no en el escritor a secas que es. «Era una promesa de 41 años», tecleó. «Y sigo siendo una promesa con 55», explica hoy. Su biografía se puede repasar así. Nació en Extremadura en 1962. Es licenciado en Filosofía y Letras. Ha publicado 15 obras. Esta es la decimosexta. Ha hecho vida laboral en Madrid. Conoció a una muchacha que le encandiló. Vivió con ella. Se casó en 1998. Hace justo dos décadas. El matrimonio no llegó a los 24 meses. Ese mismo año, cuatro meses antes de la boda, publicó una novela llamada ‘El hombre abreviado’. Tiene dedicatoria. A Letizia. Todo eso junto le hizo carne de programas del corazón. A él que este músculo sólo lo usaba para escribir y amar

MI RELACIÓN CON ELLA Y CON EL REY ES ABSOLUTAMENTE NORMAL… ME HAN INVITADO A ACTOS A LA ZARZUELA, ALGUNA CENA CON AMIGOS... LA GENTE ES MAJA’’


    —Calle Pareja de Guadalajara. Había guardia permanente de fotógrafos en su casa a partir del compromiso real...

    —Y mis padres sufrieron un asedio. Querían testimonios sobre la monarquía que nunca obtuvieron.


    —¿Ordenó que destruyan los recuerdos de ese momento como dice en su libro? ¿De su boda?

    —No. No ordené que hicieran nada. De hecho no hay nada destruido. Son cosas que se conservan. ¿Por qué lo iban a destruir? Pertenecen a la privacidad de cada uno.


    —Y 300.000 es mucho dinero…

    —Aunque se hubiese pagado no creo que se hubiese publicado nada.


    —¿Por qué Penny Robinson?

    —Es la parte más íntima de la novela. Fue una de las primeras niñas de las que me enamoré. Yo era un chico que iba desde mi escuela a casa rápido para ver el episodio [es una de las protagonistas de la serie Perdidos en el espacio].


    —Si se observa con perspicacia, su Penny es Letizia. Incluso se puede hallar fotos donde se parecen...

    —No tiene nada que ver. Es un icono de mi infancia.


    —«Penny se me aparecia en sueños. Con aquel flequillo que nunca crecía y los ojos incendiados en la pubertad», escribió. Muchas veces vamos en busca de ese primer amor idealizado toda la vida…

    —Creo que las mujeres son la parte más enigmática de la creación. Soy lo que ellas me daban. Siempre eran un espejo, la medida de todas las cosas. No sé si he creado personajes femeninos interesantes… Pero lo he intentado.


    —En su obra, las mujeres siempre tienen el poder.

    —Sí. Es un poder basado en la fascinación. Soy un personaje femenino al que las mujeres siempre han atraído mucho. Me miro en ellas.

La lluvia obliga a cambiar de lugar. Nos podemos quitar los abrigos. Alonso está en buena forma. El pelo cano. La camisa azul es algo ajustada. Mide unos 175 centímetros. Estamos a 10 minutos caminando del instituto donde trabaja, uno de los más prestigiosos del país. «Para mí el mejor». Es el Beatriz Galindo, uno de los pocos colegios públicos donde se puede cursar el bachillerato internacional. Guerrero no vive tampoco lejos. «A pocas paradas de metro». Se casó de nuevo. «Me divorcié hace seis años». Hace hincapié en esto para que a ella no la acosen... La vida de Alonso transcurre apacible entre clases de literatura y escribir. Hasta ahora.

    —Me gustan dos personajes de su novela. Uno es Laura, la gran traidora. Otro Nené, la gran seductora… ¿Quiénes la inspiran?

    —Existen pero no tiene sentido explicar quiénes son. A Laura no la considero traidora. Ninguna mujer me ha traicionado.


    —La describe como alguien que tras un divorcio es capaz de todo.

    —Son las circunstancias. Las mujeres son más consecuentes con su personalidad que los hombres.


    —No seré el primero que al leerla y sepa que hay dos fotos desnuda de Laura, imagine que hay dos fotos de la reina desnuda. ¿Se hizo con ese fin?

    —No lo hice con una intención. El lector debe leer entre líneas.


    —Para despistar pone el año de las fotos: 1986. Años antes de que conociera a Letizia.

    —La conocí en 1989.


    —Hay un momento en que Penny se convierte en princesa. Yo creo que en todos sus personajes femeninos hay algo de Letizia.

    —Es una tesis bastante arriesgada. Tendrá que escribir un ensayo.


    —Su libro habla de la belleza y sus dramas, por eso creo que Nené también es ella. «Su piel, su sonrisa, no podían permitirse retrasos ni depresiones, porque la belleza es una mariposa enamorada de una vela encendida».

    —La belleza siempre está al borde del precipicio. Al borde de la combustión. A veces es peligrosa.


    —Se puede establecer el paralelismo con esta Letizia cambiada. Distinta. A la que le achacan todo. Operaciones, delgadez…

    —Le dejo toda la libertad a la gente que opine. Yo no opino nada sobre eso. Solo lo presencio.


    —Un espectador privilegiado. Conoce el antes....

    —Estoy ya tan lejos como cualquier persona.


    —Hay tantos guiños que contar… como por ejemplo que en su libro sale tres veces la palabra «princesa»…

    —Pocas me parece…


    —Y cinco, la palabra «reina»; cuatro veces, «rey»; y «monarquía» una sola vez…

    —No es a propósito. No tengo esa consciencia. El texto es superior a mí. Solo pienso en la estructura y en los sentimientos.


    —Aparecen en los momentos justos y precisos. Tanto así que, al final del libro, reaparece la palabra «princesa».

    —En la última frase. Porque inicia la epopeya de este personaje.


    —Que es usted.

    —Que soy yo.


    —Escribe: «Los hombres de 40 y tantos siempre sufrimos cuando nos enamoramos de chicas de 30». Coinciden los años de usted y ella cuando se anunció el compromiso...

    —Es una frase elegíaca y punto. No somos tan diferentes.


    —¿Cree que le preguntarán más veces si Penny Robinson es Letizia?

    —No creo que lo hagan. Porque tampoco lo voy a decir.


La novela está escrita desde el máximo respeto. Lo saben sus protagonistas. Lo sabe Alonso. Lo encontrará el lector. Es un relato de persecución donde él se ve obligado a huir. Y en esa fuga lo pierde y lo gana todo. Es una obra para rememorar lo que sucedió. Con Alonso Guerrero. Con sus recuerdos.

“DE FELIPE VI NO ME PUEDO PRONUNCIAR SOBRE SUS LABORES Y FUNCIONES INSTITUCIONALES, PERO SOBRE ÉL SÍ DEBO DECIR QUE ES UNA BUENA PERSONA”


    —¿En su desesperación realmente tiró su móvil en una cuneta?

    —Sí


    —¿Y lo encontraron los malos?

    —Sí y eso indica lo cerca que estaban.


    —¿Le pagaron para que no salga en televisión?

    —Nunca me han pagado nada. Jamás. No lo hubiese aceptado. Mi silencio es mío.

    —Por dignidad…

    —No lo he hecho para ser digno. No lo haría por Letizia Ortiz ni por ninguna mujer con la que he estado. No hay diferencia entre unas y otras. Se trata de mi vida. De mi silencio, de mi privacidad.


    —¿Letizia alguna vez le habló de ser reina o princesa?

    —Nunca.


    —He imaginado que la próxima novela se titularía La llamada. ¿Letizia volvió a llamar?

    —Sí, sí. Claro que sí.


    —¿Nos cuenta más?

    —Mi relación con ella y con el rey es absolutamente normal. Hemos contactado. Me han invitado a actos a la Zarzuela.


    —¿No era una relación de odio?

    —¿Por qué? No lo entiendo.


    —Se habló siempre del hombre despechado.

    —Qué va. ¡Qué va!


    —Letizia ha leído la novela. ¿Qué le parece?

    —No voy a hacer ese tipo de publicidad. La única publicidad de esta novela es el argumento.


    —¿Qué tal en el Palacio Real?

    —Fue en alguna cena con amigos. Hubo más de una. La gente es maja. Como en cualquier otro sitio.


    —«Me indignaba más haber murmurado frases mediocres sobre Dostoievski que insultantes contra el rey de España», ha escrito.

    —Sabía que iba a sacar esa frase. Debo decir que mi vida siempre está más cerca de la literatura.


    —Es el ex marido de una reina. Es un hecho fáctico…

    —Es muy fácil serlo. Y más cuando uno no ha dejado su vida.


    —Es casi como un título nobiliario en sí mismo.

    —Yo diría que es una anécdota


    —Del que sale una novela de 208 páginas. Es más que una anécdota.

    —No crea.


    —¿Letizia le avisó antes de comprometerse?

    —Me enteré por la tele


    —¿No antes?

    —Me llamó. Pero no me dijo lo que iba a pasar. Me advertía de las posibles molestias que yo podría padecer. Pero no me contó más. Ella supuso que yo podría deducirlo. Y yo soy corto para esas cosas. No deduje ni que se iba a casar. Creo que ni siquiera tenía que haberme llamado. Y sin embargo lo hizo.


    —Muy inteligente por su parte…

    —Es un gesto con sensibilidad.


    —¿Qué piensa de la monarquía? No lo respondió hace 15 años...

    —¿Quiere una exclusiva? No soy monárquico. Pero creo que estoy en un país que se roba tanto que jamás podrá existir una república.


    —¿Del rey qué puede decir?

    —Sobre Felipe VI no me puedo pronunciar sobre sus labores y funciones institucionales, pero sobre él sí debo decir que es una buena persona.


    —Ahora entiendo el hombre del que se enamoró Letizia. Es usted un buen tipo…

    —Estupendo. —y ríe.


    —Es de los escritores que viven las palabras, que son más importantes que el abolengo.

    —Bueno, aquí estamos.

Da la mano con fortaleza para despedirse. Rechaza una última cerveza. Hay bruma de escapada y las calles de Madrid tienen brillo de rocío. Parte en dirección norte. Encoge los hombros. Es quien ha escrito esto: «¿Por qué es Penny su paradigma de mujer? No era mi paradigma de mujer, era mi paradigma de infancia, pero expliqué, de una forma inevitablemente bobalicona, que el flequillo de esa chica había sido lo único irracional en aquella infancia embriagada por la brisa apolínea de la literatura». Esconde sus manos maltratadas en la chaqueta. Hunde la cabeza entre los hombros y la bufanda. De repente hay una extraña falta de ruido. «Silencio de extremaunción», le hurto a Guerrero, quien ha escrito la palabra silencio 38 veces en su novela. «Después volvió a agazaparse en su silencio, que era un modo de asentir todo...».


EL MUNDO. CRÓNICA. DOMINGO 4 DE MARZO DE 2018

HABLAMOS DE ALONSO GUERRERO?

Mensaje por Invitado » Sab 03 Mar, 2018 2:10 pm

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El ex marido de Letizia se ha separado de su pareja y otras nueve cosas que no sabes de Alonso Guerrero


Silvia Armesto

Diez años mayor que la alumna Letizia, a la que sedujo a base de amor y literatura, este profe era marchoso de joven pero ahora es hogareño. Se ha separado de su pareja; y sus alumnos, que aprueban fácil con él, le han puesto un mote (muy feo) inspirado en Juego de Tronos . Hay otras muchas cosas del ex marido de Letizia que tal vez ignorabas.

Sabemos que publica un libro que promete ser un best seller. Y a falta de más datos se supone que cuenta (en forma novelada) cómo se sintió tras saber que Letizia, que ya era su ex, se casaba con el príncipe de Asturias. Estamos hablando de Alonso Guerrero, el hombre más importante, junto con Felipe de Borbón, en la vida de la Reina. En torno a este profesor de literatura se ha creado un misterio tal vez acrecentado por la falta de naturalidad del aparato del Estado al ocultar ciertos documentos (públicos, por definición), relativos por ejemplo a los registros de su matrimonio civil con la periodista Letizia Ortiz.

No debemos ignorar que algunos de sus libros anteriores fueron un tostón en opinión tanto de expertos como legos. Tampoco debemos olvidar que el 'plan de marketing' del libro editado por el ex ministro Pimentel se basa en el morbo de saber qué intimidades, a poder ser de alcoba, puede contar este caballero que enamoró a la alumna de 17 años del Ramiro de Maeztu, el instituto donde enseñaba. La sedujo, fue su novio y se casó con ella. Diez años de relación.

Dicho esto, nos preguntamos ¿qué méritos reunía ese hombre, tan distinto a Felipe VI, para que ella se fijara en él? Que una adolescente entregue su corazón a un profesor no es extraño. Pero el primer marido de Letizia, el hombre que contrajo matrimonio con ella en un salón de bodas de Extremadura, de Almendralejo, hace muchos, muchos años, guarda más secretos.



  1. Cuando estudiaba filosofía y letras en la Universidad de Cáceres le gustaba disfrutar de la marcha nocturna de la ciudad. Se apuntaba a todas las juergas y no tenía hora para volver a casa. Con el tiempo se volvió mucho más serio, reservado y hogareño.

  2. Mantiene un precioso y fortísimo acento extremeño que se refuerza y aflora cada vez que viaja a su tierra. Nació en Mérida en 1962 (diez años mayor que la estudiante a la que sedujo).

  3. Sigue teniendo casa en Alcalá de Henares, aunque se separó de su pareja, la profesora de matemáticas con quien había rehecho su vida tras su ruptura con la Reina. Casi nadie lo sabe, pero cuando abandonó el Instituto donde ambos daban clase para impartir la asignatura de literatura en el Beatriz Galindo de Madrid, la relación de pareja se rompió.

  4. La mujer que sucedió a Letizia en el corazón de Alonso Guerrero es delgada y de facciones angulosas como ella, aunque con más curvas. Es rubia y tiene unos cuarenta y cinco años. Su nombre es Carmen Astero, es profesora y sus alumnos la adoran.

  5. Alonso Guerrero probablemente lo ignora, pero en Alcalá de Henares algunos de sus alumnos le pusieron un mote similar al de uno de los personajes de Juego de Tronos, pero mucho más salvaje: el f….reinas, algo premonitorio, habida cuenta de que Letizia era solo princesa por aquel entonces. También le llamaban El Letizio.

  6. Su libro 'El hombre abreviado', un tostón escrito cuando estaba casado con Letizia, se consideró premonitorio de su separación. Su personaje, Lorenzo Gutemberg, era abandonado por una mujer tan bella como ambiciosa, María. Esa mujer le espeta en el bufete de abogados donde van a firmar el divorcio esta frase: "No puedo consentir que me ames. Ni siquiera tú puedes permitírtelo y lo sabes". Corrió la leyenda, falsa, de que algunos funcionarios con aspiraciones cortesanas, hicieron desaparecer sus libros de las estanterías de las bibliotecas.

  7. Coincidió con su ex en público en el año 2010, cuando Letizia ya estaba casada. La entonces princesa fue la invitada de honor a los actos de celebración del 70 aniversario del Instituto Ramiro de Maeztu, donde estudió segundo y tercero de BUP. Allí conoció a Alonso Guerrero, profesor de literatura por aquel entonces. En aquella ocasión la princesa de Asturias no salió de la segunda planta, donde un batallón de señoras de la limpieza trabajaron durante semanas para embellecer la zona ante la visita de Letizia y Esperanza Aguirre, para borrar todas las pintadas o grafitis que decoraban las paredes, algunas con inusitada maldad. La entonces princesa no se movió del lugar estipulado por los servicios de protocolo para su visita. No hubo sorpresas pero sí hubo quien casi sufre una taquicardia pensando en lo que podría haber ocurrido si hubiera decidido bajar a la planta inferior. No solo se hubiera topado con la cruda realidad, un edificio que necesitaba urgentemente una mano de pintura, si no a su señor ex marido charlando con otros compañeros. Letizia se limitó a caminar por encima de Alonso Guerrero durante todo el acto.

  8. Tiene mano ancha con sus alumnos. Sería capaz de aprobarlos a todos con tal de que leyeran. Su mayor obsesión es transmitirles el amor por la lectura. ¡Bravo!

  9. Aunque pasar de la segunda página de sus libros suele ser un calvario, su cultura y su riqueza de vocabulario están muy por encima de lo común, incluso para un profesor de literatura. Su prosa es muy barrroca y usa y abusa de las subordinadas. Hasta sus bromas son gongorinas y algo rebuscadas. "Sois más pesados que un collar de extintores", dijo en una ocasión a sus alumnos.

  10. No padece el temor tan común entre los escritores al llamado folio en blanco. Es constante en su ritmo de trabajo, y escribe a un ritmo ligero, bastante más deprisa que otros literatos. Le sobra práctica. Fue un Mozart de la literatura en versión pacense. Empezó a escribir con solo ocho años. Y aunque no es prolífico publicando, no ha dejado de hacerlo desde entonces.

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